No hay mal que por bien no venga

Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Creativa de Facebook, proponíamos escribir con el tema “no hay que por bien no venga”. Estos son los relatos recibidos. ¡Vota por tu favorito en comentarios antes del jueves día 4 de abril! (Solo un voto por persona. Este voto se puede dividir en dos medios o cuatro cuartos).

*Todos los relatos son originales (responsabilidad del autor/a) y no han pasado procesos de corrección. El ganador se anunciará en el grupo de escritura creativa Cuatro Hojas de Facebook.

VALERIA MICHOU

La silueta de un anónimo, definida sólo por las luces azules de la madrugada del 21 de septiembre, abre la puerta de la metálica cabina circular.
Su semblante pálido y ojeras pronunciadas por surcos salados y secos, ponen en evidencia una tristeza amarga, acentuada por el insomnio.
Ni bien se cierra la puerta a sus espaldas una voz neutra, de dicción clara y melódica, que le recuerda a una mujer que conoció hace años, le dice sin pausas.
_Usuario número 386345668427, sea usted bienvenido al cajero número 8466356634, destinado al canje karmico de la zona 63563, del distrito 825687, de su actual ciudad de residencia. Indique por favor la transacción que desea realizar.
Tras pulsar un sinfín de botones luminosos, la máquina enunció con el mismo tono insípido.
_Ha seleccionado muerte de un hijo menor de edad más perdida de empleo regular, desea canjear algún otro evento particular?
_No
_Desea imprimir comprobante?
_No
_Muchas gracias por usar nuestros servicios. Vuelva pronto.
Aquella mañana, la primera plana del periódico digital, de todos los transportes públicos, de la zona 63563 pregonaban con su usual bip.
Gran ganador del premio anual de la lotería, se suicida después de donar 29 mil millones de dólares, al centro de investigación para la cura del cáncer de órganos en contacto directo con la contaminación ambiental, más conocido como CICCOCDCA, después de estar suspendidos los procedimientos de sustitución anatómica durante 5 meses, el centro abre nuevamente sus puertas para seguir atendiendo, el tiempo que los nuevos fondos lo permitan, a los niños en lista de espera, para trasplantes de órganos clonados y generados sintéticamente de todo tipo.
La noche del 22 de septiembre, una mujer histérica ingresa a la cabina de canje karmico ubicada a una cuadra de su departamento con un martillo, ni bien se cierra la puerta a sus espaldas, con una furia indescriptible, intentó, en vano, destruir aquella abominable máquina.


ALEXANDER WEISHAUPT

Eliana estaba mal, no entendía tanta miseria. Caminaba perdida entre la ciudad que tanto conocía, mientras dudaba de todo. La acababan de llamar del trabajo; fue reubicada a la sección de finanzas dos pisos más abajo, donde no conocía a nadie, excepto a la nueva novia de su ex, a quien con tanto esfuerzo había intentado olvidar (sin mucho éxito), ella sería su nueva jefa. Podría haber renunciado pero necesitaba el dinero para pagar las cuotas del departamento que compró. 10 años le quedaban por pagar. Y ningún seguro quiso responder por aquella fuga de agua masiva que inundó todo su piso e hizo la casa inhabitable. Ahora tiene que pagar el arreglo y además otro arriendo ya que mientras todo siga lleno de humedad y moho, no puede vivir ahí. Almenos no en esa ciudad fría que mantiene a Eliana 6 meses al año con un resfriado y gripe ondulantes. No sirve mucho que tenga asma, tampoco le ayuda el hecho de que fume un par de cigarrillos de marihuana y tabaco al día. Bueno, marihuana ya no puede fumar desde que su vecina le denunció por tenencia de drogas y llegó policía de investigaciones a detenerla. Por suerte no fue presa pero le cursaron una cuantiosa multa y le quitaron sus plantas.

Mientras recorría la ciudad miró dentro de una tienda de antigüedades donde se quedó mirando una cajita de música antigua, en donde bailaba una figura plástica y se repetía aquella melodía que tanto disfrutaba. Al salir de su ensimismamiento, vio a Raul, un antiguo amigo que gustaba de ella en el colegio. Siempre fueron muy amigos pero cuando Eliana se hizo novia de su ahora ex, no supo más de Raul. Este no la miraba a ella sino a la caja de música delante de él, no la noto ya que su mirada estaba perdida en aquel juguete antiguo así que ella lo miró. Recordó su cara y los buenos momentos que pasaron, lo vio mucho más grande y guapo, recordó su lealtad y como ella le rompió el corazón cuando se fue con aquel hombre que ahora intentaba olvidar.

-¡Raul!-Lo sorprendió Eliana desde su espalda
-¿Eliana?- Dijo el, con una evidente sorpresa que en un par de segundos se transformó en nerviosismo y vergüenza. –No pensé que te vería aquí, yo solo estaba paseando y me quede mirando esto, no es que te estuviera ignorando pero es que no te vi, perdón, que linda estas, ¿cómo has estado? Perdón no quiero incomodarte con mis preguntas mejor me voy.
-No te vayas- Dijo Eliana después de soltar una breve carcajada. –No he tenido un buen día ¿Quieres que almorcemos juntos?
-Me encantaría, tengo muchas cosas que contarte, últimamente no son muy buenas… Me despidieron del trabajo y descubrí que mi novia me engañaba. –Dijo Raul sin pensarlo, arrepintiéndose inmediatamente. –Pero me gustaría tener cosas buenas que contarte –Replicó finalmente, con un brillo en sus ojos y una sonrisa involuntaria que hacían creer que todo estuviera perfecto.
-Yo también tengo muchas cosas que contarte- dijo ella, replicando la misma cara que tenía el al mirarla, olvidándose de todo por un momento y siendo felices como hace ya tantos años, volviendo a ser niños nuevamente.


ÓSCAR MARCELO LÓPEZ GARCÍA

disfruta tu tiempo segundo a segundo

Deje regada mi vida en compañeras de noches sin igual, intensas horas de fogoza pasion, cargadas de sentimientos nobles, momentos arrimados a la imperfeccion de la realidad, proyectos de vidas juntos y paralelas, subiendo a las colinas mas altas concebidas y avernos emocionales los mas oscuros, compartiendo problemas, haciendo de ellos medio problema una parte tuya una parte mia…

He ido compartiendo mis tiempos en este mundo con esas mariposas compañeras, en mi corta larga vida en la cual una ha sido la bendecida por el casal que siempre soñe, por mis dos hijos, luces nuestras adornan y comparten mi amor diario, despilfarrando letras, anecdotas, experiencias vividas en altas madrugadas con su madre y quien les habla.
Felicidad encontrada al fin , comunidad total que mas se podia pedir?

Pero la vida es como una enredadera, muchas vueltas da, tus costumbres, tratos, anecdotas, empatia y tantas emociones vividas se difuminaron de tiempo en tiempo…
Cambiando fuiste, cambiando fui, aunque aun sigo sin entender en que, veo en mi espejo diario vivir, lo que hago cada dia es lo mismo que realizaba en el comienzo de mi vivir sentimental, no he cambiado…

Asi fue hoy por hoy vívido dia con mi par de abejitas aprendiendo y compartiendo , sin mas descubri que es increible disfrutar de mi mismo tambien , cada dia me entiendo y me valoro mas …
Disfruto tanto de mi compania, de garabtear cuando deseo, salir cuando deseo tomar una copa con un pasar sin culpas, con plenitud total disfrutando la amistad u otras companias deseadas tambien…
Encontre un punto perfecto, padre, amigo, amante, compañero, tecnocrata y mi tiempo disfruto mi tiempo.

Como dice el dicho no hay mal que por bien no venga…


MARÍA CRUZ ESTEBAN APARICIO

Mi amor por ti era tan grande que mi ser ajeno a mi pensamiento caminaba banal detrás de tu sombra.
Mi amor por ti era tan grande que te di tres hijos.
Mi amor por ti era tan grande que te di mi corazón.
Mi amor por ti era tan grande que mis pequeños hijitos no alcanzaban entrar en mi corazón, ya que tú altiva y dueña de mi pasión, le habías colocado en el lejano ¡solo para mi! Allí en aquella altura de rapto, mis chiquitines, ni subidos en el último peldaño de la escalera, consiguen acercarse a su padre….
Pero mira por donde, un día a mi vuelta del trabajo, me hallo en el recibidor, mis enseres metidos en bolsas se plástico…
De seguida tú sin rodeos, me dices a la cara, ¡fuera de casa no te quiero!
Mi dolor quebró el espejo de tú persona en el cual durante años me miraba. Sus trozos cortantes, desgarra mi piel hasta conseguir ríos de sangre…
Hoy vivo con mis chiquitines en el amor de padre e hijos.
Con alegría pregono…
«No hay mal que por bien no venga» 


JUSTO FERNÁNDEZ

Mi perrillo Caramelo me ha propuesto actualizar el refranero.
Me ha dicho que él cree sin ninguna duda que se debería decir:

«Tiene más hambre que el perro de un escritor».

Y yo me voy a hacer inmensamente rico. He descubierto que tengo un perro que habla.


DEBATAY CHANCLA

EL MÓVIL
Estaba segura de haber guardado el teléfono móvil en bolsillo interior de mi bolso. La verdad no lo había echado de menos en toda la tarde hasta este momento. Lo he buscado o mejor dicho rebuscado en el bolso, todo lo de su interior lo he volcado encima del sofá. Parecía un puesto del rastro de Madrid “todo a euro, todo a euro”. Hasta un alfiler con la cabeza blanca con una perla en forma de lágrima de la boda de la prima Juani salió de ese pozo sin fondo.
Busqué en los bolsillos de mi chaqueta, en los de los pantalones. Removí los cojines del sofá. Me he arrastre por el suelo, igual a un perro de caza olfateando por debajo de la cama, del mueble del cuarto de estar, del aparador del pasillo. Moví y, removí todas las sillas de la casa. Miré incluso la taza del baño por si casualidad, se me hubieran caído del bolsillo del pantalón, cuando entré en casa andando como una grulla, piernas cruzadas y, a saltitos, desesperada por hacer un pis. Pero no, ahí tampoco lo encontré. Estaba convencida de haber salido de casa con él. Cuando bajaba la escalera me llamo Carmen lo tenía.
“Qué angustia. Toda mi vida está en ese puñetero teléfono. Notas, citas médicas. Y sobre todo las fotos de las últimas vacaciones, cumpleaños. El único número que se me viene a la cabeza es el 091.”
No recordaba ni tan siquiera el teléfono de mi madre, ni el de Bea, ni el de mi ginecólogo! Toda mi vida dentro del puto teléfono. “Aaaaaaaah Respira, respira e intenta tranquilizarte, lo mejor es llamar a la puerta de Marga y que me haga una llamada, quizás, oiga a Lola Flores dentro de mi casa cantando tú lo quieres es que me coma el tigre¡ En qué estaría pensando cuando puse ese politono”!
-Hola Marga, me haces el favor de llamarme al móvil, no lo encuentro. 638420156- -Da la llamada- -pues en mi piso no se oye nada- Creo que me está dando una taquicardia, debería ponerme una aspirina debajo de la lengua, o quizás tirarme en el sofá con las piernas para lo alto. -¡Hola estaba esperando tu llamada!- Marga ha soltado o mejor dicho ha tirado su teléfono a mis manos como si de un ascua ardiendo se tratará. -Hola- respondo con una voz calmada y serena.- tienes mi teléfono por lo que veo- -Pues eso parece- -Y podríamos quedar en algún lugar para recuperarlo- -Claro- -Dime tú dónde, un lugar que no te suponga mucha molestia- No se… pero me parece que es un idiota. Pienso para mí. -Por cierto me llamo Juan. ¿Qué tal por el centro?-
-Hola Juan yo soy Inma. Por mi bien. Dime hora y sitio concreto- -A las 21.30 en el carrusel que hay en la plaza la de la Alegría-
-Ok. Ah cómo te reconoceré-
-Tranquila, te reconoceré yo a ti, aunque… no lleves el bikini de topitos- confirmado es un gilipollas.

Hoy en la agenda de mi móvil. AaJuan.


FUEN CALDERÓN ROMEO

Cristina tenía 26 años cuando la diagnosticaron un grave tumor, un bocio multinodular intratorácico que llegaba hasta la aorta y dijeron que tenían que operarla a vida o muerte. Para ella y para su familia fue como una bomba que hubiera estallado en sus vidas. Pero ella empezó a pensar y a preguntarse si había hecho con su vida lo que realmente quería, si había cumplido sus sueños, si era feliz… No. No a todo. Podía morir y la respuesta a todas esas preguntas había sido un no rotundo y esa devastadora revelación fue peor que la idea de la propia muerte. Porque en cierto modo tenía la impresión de que había estado muerta en vida. No tenía mucho tiempo. Pero decidió que si salía de la intervención su vida tenía que dar un cambio radical. Para empezar, su pareja. Llevaba 7 años con Sergio y más de dos años viviendo con él. Pero en ese momento se dió cuenta de que seguía con él por la inercia social de lo que se supone que debía ser una pareja, salir, luego vivir juntos, luego… La costó romper la relación y más en ese momento. La vida es demasiado corta para ser infeliz, pensó. Sergio se marchó dejando la casa prácticamente vacía sin decirla una palabra, simplemente un día cuando ella regresó a casa después de haber trabajado doce horas seguidas se encontró con que se lo había llevado casi todo y además la había cortado la luz que estaba a su nombre. Al menos la había dejado los dos perros que compartían. Y fue entonces cuando lloró, desconsoladamente. Pero se dió cuenta de que la decisión de romper la relación había sido la correcta. Como faltaban pocos días para la operación recogió las pocas cosas que Sergio había dejado y a sus «niños» y volvió a casa de sus padres hasta que la intervinieran. Luego… Ya vería. La noche anterior a la intervención habló con su madre: mamá si salgo de esta voy a dejar mi trabajo y buscaré trabajo donde siempre he querido vivir, donde nací, donde guardo los mejores recuerdos de mi vida, donde pasé mi infancia. Después de todo esto quiero cumplir ese sueño y viajar y tener una pareja que me quiera y me haga vibrar y tener un hijo y… No puedo morir, tengo demasiadas cosas que hacer todavía…
El día de la operación Cris estaba firmemente convencida de que todo iba a salir bien. Cuando vinieron a llevársela a quirófano su madre la dió un beso diciéndola: luego te veo hija (a pesar de que no sabía si volvería a ver a su hija con vida). Y, con una sonrisa, Cris la contestó : Luego nos vemos. Os quiero.
Cuando despertó la dolía todo el cuerpo. Pero estaba viva, ahora sí estaba viva y supo que su vida iba a ser muy muy diferente.


ROSA MARÍA JIMÉNEZ MARZAL

Siempre supiste que te habías equivocado, que aquel hombre no era lo que aparentaba ser… Pero te viste unida a su suerte y arrastrada a una vida indefinida de sumisión.
Dejaste de mirarme a los ojos para que no descubriese que habías llorado, tus puños cerrados me hablaban de golpes no devueltos y tu boca sellada, de insultos callados por el miedo imperdonable a quedarte sola.
Siempre supe que eras despreciada en la intimidad aunque te llevara públicamente de la mano… Había un abandono en el fondo de tu mirada, mucha pena, rencor y miedo.
Te tornaste sirvienta y esclava, dócil y quebradiza… Y sé que cuando tuvo el accidente un racha de viento removió tu conciencia… Quizás con su muerte quedarías desamparada… Quizás. Pero serias nuevamente una persona libre, capaz, animosa y real… Y comenzaste a fantasear con ese mal que podría ser un bien en alza, una puerta abierta, una promesa, un nuevo amanecer…
Sonó el teléfono y te costó descolgar lo, saber si seguías siendo prisionera o habías alcanzado la libertad. Dígame!!!!


SAMANTHA PROSE

Libros de autoayuda, miles de euros en terapia… nada me ayudaba, “transforma el dolor en algo bueno”, “todo lo negativo tiene algo positivo”. Este tipo de frases se repetían…y yo solo podía sentir rabia, ¿como ver el lado positivo a la muerte de un ser querido? ¿Que no volveré a escuchar tu voz? ¿ que no volveré a abrazarte?.Aún tengo tu última blusa sin lavar y la aprieto contra mi nariz y mi pecho para olerte, y ya casi se ha esfumado toda tu esencia. Y un día agarré mi tristeza, como el que se arrodilla y hunde sus dedos en la tierra mojada, escarbé y descubrí el arte, y escribí, y pinté y bailé y creé… Si,amigos míos,el arte; la única herramienta capaz de sacar algo bello de lo desolador…


ALBERTINA GALIANO

Chiquilladas

Acercaba la taza a la boca mientras los ojos entornados miraban vagamente los cuadraditos de las zapatillas.
Andaba en su cabeza una imagen de la infancia y a su alrededor nada existía.
Ya no era ella, aquella mujerona enorme, con su delantal manchado, ni ésta era ya su casa.
Comenzó a balancearse, y entre impulso e impulso su fuerza disminuía a la vez que su tamaño. En poco tiempo la silla le quedaba grande y los pies, que antes apoyaba cruzados en el suelo, ahora colgaban moviéndose cada uno por su lado.
Despertó de su ensimismamiento al ver que las zapatillas habían caído, y al intentar recogerlas no pudo por menos que sorprenderse: ¡qué enormes eran, qué cortos sus brazos y qué alta la silla!
Se puso en pie y manoseó su barbilla pensando, fastidiada, en cómo se las arreglaría para preparar la comida.

Eran cerca de las tres cuando su marido regresó a casa de vuelta de una oficina anodina y vieja.
Ella oyó el timbre desde la puerta del baño y corrió a abrirle pasillo adelante, con las pelijas saltándole sobre los ojos. Tan deseosa estaba de contárselo a su marido como éste de soltar la cartera, el abrigo, los zapatos y desplomarse sobre el sofá. Suspirando se acercó a besarla y la espalda le dolió por el esfuerzo de agacharse. ¡Hubiera jurado que su esposa era más alta, bastante más alta…! Dio una patada al suelo mientras contemplaba la radiante sonrisa de su mujer. Sus ojos se abrieron al máximo, que no era mucho, y llevándose una mano a la nuca se dejó caer pesadamente en el sillón pequeño y duro del recibidor. Sintió una punzada en el costado: ¡dichoso muelle!

Sentados uno frente al otro sorbían ruidosamente la sopa a enormes cucharadas. Temía ella levantar los ojos, por no ver mil reproches reflejados en los de él. Cuando el marido terminó su plato, refunfuñando, tomó la cuchara de manos de su esposa y se dispuso a darla de comer:

-¡Tardas demasiado!

Luego le limpió la boca y tomándola de la mano la llevó ante el televisor, después de lo cual comenzó a recoger la mesa con la cabeza baja, meditando a cada paso sus desventuras.

En verdad no había tenido mucha suerte a lo largo de su vida, y nunca dejó de ser el tonto del que los niños se reían en el colegio. Ahora su mujer se burlaba de él, y le hacía pasar en un día de marido a padre.

En la cocina ya, a solas consigo mismo, se sonrió pensando en la hija que le acababa de aparecer. Tal vez fuese el mejor suceso de toda su vida.

Desde su lecho de monotonía aquel hombre no muy alto y algo encorvado reía ahora a carcajadas, mientras al otro lado de la pared una niña se acurrucucaba en el sofá, casi cerrados sus ojos, derrotada por un día agotador de trabajo.


 

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6 comentarios en “No hay mal que por bien no venga”

  1. He estado mucho tiempo desconectado, debido a cuestiones laborales ( solo me queda tiempo para dormir ) pero ya retomaré el vuelo.
    Mi voto para rosa María

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