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Habemus nuevo término: ¡TURISMOFOBIA!

Turismofobia: nuevo término acuñado por los medios dentro del cual se barajan las ideas de “turismo”, “fobia” y “libertinaje” (causante de la “fobia”). ¿Existe realmente la turismofobia? Pues no sé, pero sí sé que nuestro autor, Juan Verde, tiene algo escrito sobre esto:

  1. Turista: Es el viajero que vuelve, da la vuelta, no se queda en el lugar a donde va. De la raíz indoeuropea ‘terd-‘ (frotar, girar) proviene el verbo latino ‘tero‘ (frotar, restregar). De él derivan palabras como trigo (llamado así por lo que se hace con el grano para convertirlo en harina), derretir o detrimento (pérdida por roce), etc. También deriva de la misma raíz el griego ‘tórnos‘ (torno: tornear, perfeccionar, dar vueltas), del que surgen tornar, tornillo, turismo o entorno.
    Podríamos decir que para ser un buen turista hace falta ser escéptico. Porque escéptico es el que ‘necesita ver’, el que ‘gira‘, el que ‘remira‘, el que escucha, el que viaja, el que no está muy seguro de casi nada. El viajero inteligente es el que sabe aprender de las cosas y personas de los lugares a donde va. No se lleva la comida de casa, ni la ropa de la cama, y de la de vestir. Quizá solo lleva la puesta, para vestir como ellos y ser un turista más ‘integrado’.
  2. Libertinaje: Las costumbres sexuales de los romanos no eran demasiado diferentes de las nuestras. Vivían en una sociedad monogámica, en la que el adulterio era un ‘pecado’ y, en ciertos casos, un delito. La homosexualidad no era tolerada y la promiscuidad era mal vista, al menos oficialmente. Para los esclavos, era diferente. Los tabúes de la sociedad no regían para ellos, de modo que todo era consentido, puesto que a los amos no solía interesarles lo que los esclavos hicieran entre ellos. Cuando un esclavo era liberado, se convertía en un libertus (liberto), pero en la mayor parte de los casos mantenía las costumbres de sus tiempos de esclavitud. De ahí el adjetivo libertinus, que se aplicaba a todo aquello que era propio de los libertos, incluyendo su comportamiento y su normativa moral. Libertinaje acuñó así dos significados: ‘falta de respeto a la religión’ y ‘desenfreno en las obras o en las palabras’.
  3. Fobia: Deriba de “Fobos”, el dios romano del temor.

 

La Postverdad: Turismofobia

¿Puede haber más verdad que la que sale en los medios?

Parece que ya no importan los hechos a la hora de hablar. Ya no se valora la coincidencia de lo que se dice con lo que es, ha sucedido o se ha dicho antes. Suceda lo que suceda se envuelve en bulos, se divulga por las redes. Se va construyendo una verdad sobre la verdad originaria que haya sido. Y, por supuesto, la nueva verdad no tiene por qué coincidir con la primera. Ni tampoco importa a qué distancia se vaya situando.

El éxito de esta forma de la desfiguración progresiva de la verdad es mucho más probable si el proceso se ajusta más a la sensibilidad del receptor que al interés por la realidad. Los gustos y los deseos son mucho más abonables que el esfuerzo, el cálculo, la disciplina y la renuncia. De este modo, el pueblo se acomoda a lo que le hubiera gustado que sucediera. Justifica al político o a los medios que les ha mentido: realmente las cosas deberían ser como ellos dijeron. Por ejemplo, muchos cubanos admiraban a Fidel por ser antimperialista. Ignoran que no fuera capaz de cumplir con su promesa de abastecimiento alimenticio.

¿No importa el mensaje sino solo la forma de ‘contarlo’, en función de la capacidad de convencer para ‘vender’ o ‘comprar’?…

 

Juan Verde Asorey

 

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Semana 10 Taller de Escritura: El tema

Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Creativa de Facebook, continuamos con la adaptación de nuestro Curso de Escritura Creativa y, en esta ocasión, hablamos sobre la temática que inspira los relatos. Estos son todos los relatos recibidos. Puedes votar por tu favorito en comentarios antes del próximo jueves día 24 (solo un voto por persona).

*Todos los relatos son originales y no han pasado procesos de corrección.

De entre las cortinas del hospital la claridad entraba a borbotones. Un sol abrasador hacía arder los días de aquel verano, días que parecían repetirse uno tras o otros, si no fuera porque cada vez, te acercaban más a tu precipicio.

Tú ya habías tirado la toalla aquella mañana que escuchaste al que te había venido a auscultar “si el médico no da ya un duro por mí”. (Me he tenido que parar un minuto antes de seguir escribiendo para digerir tus palabras que yo plasmo aquí ahora mismo. He escuchado tu voz, y he visto tu gesto mientras tecleaba letra tras letra. Dolor).

Yo había salido de Madrid a las seis de la tarde y llegaba a Sevilla a las dos de la mañana. Era 16 de julio, y no sabían si llegarías a agosto, que era cuando por trabajo podía bajar a verte.
Me senté en la cama del hospital y te reñí. Era la primera vez en mi vida que te veía derrotada. Me enfadé contigo por eso y porque no te levantabas de la cama ni hacías unos ejercicios. Ahora me arrepiento. Te estabas muriendo joder! Pero por no verme así, empezaste a mover aquellas piernecitas delgadas y secas, arrastrando el talón por las sábanas hasta el culete de forma alterna. Luego te dí un masaje en los pies con aceite. Esa piel seca, árida, llena de surcos, alagartada,…
Recuerdo los hematomas que te salían por cualquier golpe, y cómo escondías la mano “de aquel tembleque que no te dejaba tranquila”.

Pero llegaste a agosto y estabas peor.
Volví entonces y no quería entrar en la habitación de aquel hospital donde va la gente a morirse. Un hospital donde no nace nadie, todos se mueren.

Abrí la puerta despacito y no estabas sola (tú nunca has estado sola, al menos desde que te conozco). La misma luz de julio entraba por las cortinas, esperándome. Tú, en la cama, de lado, recostada sobre tus manos, como un bebé, frágil, vulnerable, con los ojos cerrados, esperando…
Me acerqué temblando a ti, no me salía la voz del cuerpo “…..hola…abuela….” y te dí un beso en la frente. Creo que tenías fiebre. “Hola” me contestaste sin mirarme.
No sé cuánto estuve allí dentro, creo que no llegó al segundo, no podía, y salí de la habitación, cerré la puerta y me dejé caer al suelo, me tapé la cara con las manos y no podía parar de llorar.
Fue la última vez que te vi.
Los días de después los recuerdo como una nebulosa rara… todos fueron al cementerio menos yo. Me quedé sola, tranquila en casa, no sentía miedo ni pena, estaba como anestesiada, no me dolía recordar los últimos días, cuando por ejemplo, te trajeron a José Mari recién salido del hospital con unos días, y te lo tumbaron en tu cama. Te incorporaste un poco, lo acariciaste y sonreíste “mira, un pepón, como a mí me gusta”. La vida versus la muerte. Él todavía no abría los ojos y tú ya no podías mantenerlo abiertos.
Nos quitaron a un ángel para traernos otro.

Ahora me duele más. Han pasado siete años y muchas cosas, y cada año duele más, siento como si te hubieras ido hace tres meses o así. Llevo días pensando en ti y nadie se ha dado cuenta. Es todo muy raro. Pienso en tus gafas, delicadamente guardadas en un cajón, sin tu carita detrás, y me duele. Tu pelo rizadito negro, esa naricilla chata, tu risa sincera que en los últimos años, cuando te reías con ganas, acababa en tos.
Tus chaquetas, tus blusas, tus faldas, tu batita, de casa, tus zapatillas, tus pendientes… Antes de que te fueras y mucho más después, me tiré años sin ponerme ropa o cosas que me habías regalado por no gastarla. Luego pensé que tú querrías que la disfrutará sin más.
Disfrutar….

Tenías prohibido morirte. Fue en lo único que me has fallado abuela. Pero te perdono.
Quiero seguir tus destellos por donde quiera que pases. Con tener una mijita chica de tu luz, sería la persona más bondadosa del mundo.
Tu recuerdo pesa mucho.
Hoy hace un día de verano de cielo azul inmaculado. Hoy es una mierda de día.

MARÍA JT


EL FIN DE LA INOCENCIA
Cuando se rompe un paradigma impuesto por milenios, la vida cambia su curso de la misma forma que un planeta cambia de orbita, transformandose por ende en un juego de fichas de dominó. En el momento en que cae la primera, como consecuencia de este accionar se lleva puesta a las demás arrastrándolas hacia su declive involuntario.
¿Qué hay detrás de un misterio que se revela?, posiblemente una verdad fraguada para conveniencia de unos pocos quienes se encargan de distorsionar la realidad haciéndonos creer que su verdad, es la verdad que se debe seguir.
Pensé o tal vez quise creer que todo aquello que había vivido a mis diecisiete años había sido tan solo producto de mi fantasiosa imaginación, aunque al toparme de vuelta ante la inminente afirmación que procure negarme en aquel entonces, debo confiarme que ese descubrimiento no había sido una creación de mi mente sino solo la punta de un iceberg que se fue asomando a partir de esa experiencia que me marco como ser humano para toda la vida.
La necedad propia y caracteristica del hombre al enfrentarse a lo desconocido llevada a cabo por mi propia impericia, construyo un muro de negaciones ante la evidencia que mis ojos estaban viendo, era algo por demás claro e imposible de refutar o desmentir, aunque por supuesto con las pruebas correspondientes ante tal hecho de semejante envergadura.
Con los años comprendi que el propio ser humano no se encontraba preparado para semejante descubrimiento-aun descreo que lo esté-, pero el velo poco a poco se va corriendo de nuestros rostros y lo que se cimento como certezas irán implosionando hasta quedar en ruinas, como quedaron las torres gemelas en el dos mil uno.
No habrá mito que quede en pie, ni ideales porque luchar, más la supervivencia hará su presencia como animales en los cuales fuimos edificados. Ellos volverán y reclamaran lo que les pertenece, mas nosotros para entonces habremos evolucionado de una forma tal que asombrados quedaran al vernos.
Bien, esto podría ser el extracto de un guion de una película de ciencia ficción o podríamos asociarlo a algún texto bíblico descartado como el libro de Enoc- que de hecho seria lo más apropiado- aunque su relatividad lo podría distorsionar-al mensaje en sí-.
Que dificil se vuelve la vida por la mera circunstancia de que no se hace una introspección y se da por sentado todo lo que se nos presenta como demostración de realidad, somos tan solo unos pocos los mortales, consientes, que todo cuestionamos y nada aceptamos como una verdad absoluta.
Esa chispa de duda y paranoia se aposento en mi inconsciente luego de experimentar y vivenciar un momento para muchos, traumante, que se dio en forma imprevista.
Corrían los años ochenta, una década de cambios y de guerras de las galaxias, donde Ronald Reagan se ufanaba ante nuestras miradas impávidas nombrando en código o por mensajes subliminales cuestiones que solo la elite podría decodificar- siempre sostuve que la humanidad evoluciono en treinta años lo que se tardo siglos en otras épocas, hecho por demás llamativo-; por ese entonces si bien era un adolescente atareado con los menesteres propios de las hormonas, había un pedacito de mí, que se desdoblaba de las tareas comunes de un chico, que significaban ir a la escuela , hacer deportes, empatizar, sociabilizar y conquistar mujeres como el macho alfa que uno se cree en esos años.
A pesar de ser una persona común al corriente de las demás que me podían tratar, tenía un costado oscuro que no divulgaba, porque porsupuesto, quien podía asegurar que no estaba tratando con un demente cuando exponía mis teorías conspiranoicas.
Al respecto conviene decir que me convertí en una especie de doctor Jeckyl y míster Hyde, quien por el día era una persona relativamente normal y por la noche se transformaba en una rata de biblioteca que absorbía textos, libros y artículos que hablaran de todo lo que fuese o estuviese fuera de nuestro alncance, o rango visual.
Sin duda alguna forje un carácter reacio a todo lo establecido y me negué a creer que solo existía una verdad, la verdad que alguien o algo nos imponía.
Lo cierto es que para ese momento ya empezaba a circular por mi cabeza la idea magnánima de que había alguien- dificil encasillar cuando descubris que todo es falso- que pretendía que nosotros- humanos, hombres u otra especie indescifrable- no viéramos o supiésemos de algunas cosas, cosas que naturalmente , de ser ciertas, nos impedían saber o comprender de nuestros orígenes y nos limitaban por encima de todo, a controlar nuestras vidas y pensamientos, volviéndonos así más evolucionados… o en todo caso… más humanos.
Así mis ideales fueron mutando y mutando hasta descreer de todo y de todos, sabia a ciencia cierta que aquello que se hacia no era en beneficio de la humanidad-como conjunto- sino que se trataba entonces de acciones tomadas entre las sombras, ejecutadas por una mano oculta que trazaban una idea lógica para ellos e incomprendida para las personas.
Cada palabra, cada movimiento y pensamientos estaban calculados y direccionados hacia un solo fin, distorsionar la realidad que estaba a nuestro alrededor logrando que nosotros no estemos elucubrando teorias que pudieran descubrirlos.
Vivíamos- y aun lo estamos- bajo el yugo de sus imposiciones que no son otras que estar sometidos a ellos por medio de la esclavitud del trabajo, algo por los cuales nos han concebido, dada la poca predisposición que tenían para esos tipos de labores- ya sea por su conformación fisica o por su superioridad intelectual-.
A si mismo somos hormigas en su cadena evolutiva, siendo objetos de su creación . De modo que con diecisiete años cruce la barrera de lo ilógico siendo abducido por alienígenas quienes me dotaron de conocimiento infinito.
Después de un día lluvioso y gris volvía de la escuela hacia mi casa, caminaba cansado porque había tenido una jornada dura de exámenes y educación física.
El cielo seguía encapotado, lleno de nubarrones y la lluvia había descendido su íntensidad creando así una fina y copiosa garua que traspasaba la ropa hasta llegar a los huesos.
Por consiguiente una masa de neblina densa y pesada sobrevino dificultando la visión de mis pasos, como colofon a esto y producto de las inclemencias climáticas la gente había desaparecido de la calle logrando crear una atmosfera desértica.
Sin embargo me sentí acompañado todo el camino, como si algo me estuviese vigilando más alla de mis percepciones normales…
Hasta ese momento mi dimensión sobre los extraterrestres se argumentaba pura y exclusivamente hacia la definición misma de su significado, fuera de la tierra. Creí como buen ignorante, que era todo lo ajeno a nuestro planeta y que nada tenía que ver con la conformación propia del hombre.
A pesar de ello poseía una vasta experiencia en la ufología, ya que siempre me habia llamado la atención el hecho de que seres con tanta tecnologia- supuestamente- desconocían la tierra o solo aparecían esporadicamente no haciendo contacto más que con personas comunes y en forma bastante disparatada.
Construí a partir de arduas noches de investigación hogareñas, una tesis que refutaba a la historia tradicional, argumentando que las civilizaciones antiguas si habían tenido algun tipo de contacto con los extraterrestres y que de alguna manera estos habrían tendido su ayuda para hacerles florecer su cultura.
El enigma más grande era comprender por qué si en su momento estas culturas foraneas habían incidido en nuestro devenir cotidiano fomentando la evolución, luego se apartaron de aqui desapareciendo. ¿que fue lo que hicimos?
La neblina me había envuelto con su halo de misterio y solo divisaba una luz titilante por delante de mis ojos, la seguí como el barco que sigue al faro en lo oscuro de la noche.
Conforme me fui acercando mis sentidos se fueron anulando por completo y una sensación de ahogo me embriago aprisionando mis sienes. Mi voluntad era indómita a los comandos que mi cerebro emitía, quería escapar pero había algo que me llevaba hacia la luz, estaba como hipnotizado… un imán me atraía cercenando mis deseos de huir…
Recuerdo que sentí emociones encontradas, del tipo que te embargan cuando enfrentamos lo que no conocemos. Miedo, angustia, curiosidad, paranoia extrema, lograron hacer ebullición en mi cerebro hasta que una voz desconocida y ajena se adueño de mi mente.
Lo que siguió fue una secuencia borrosa de imágenes y palabras en un lenguaje antiguo-extinto- que desconocía por completo pero bien sabrá dios entendía a la perfección.
Ese llamativo encuentro me abrió las puertas del conocimiento oculto y de las mentiras a las que podemos ser sometidos siendo reacios a poder ver más alla de lo que esta por delante de nosotros.
Por unos instantes recorrí la histotia del hombre en la tierra desde otro punto de vista, desde un enfoque más científico que religioso, había cosas indescriptibles pero que encajaban a la perfección, vi la mano corrompida del hombre destruyendo pruebas, ocultando información, fraguando verdades.
La esencia del ser humano no se remitiría a la tradicional historia relatada por la biblia, nosotros, habríamos sido producto de una ingeniería extraterrestre que llego al planeta tierra en una epoca remota lejana, mucho antes de conformarse la cultura sumeria- la cual ellos contribuyeron a su auge-.
Se estima que alrededor del cinco mil años antes de cristo una raza alienígena proveniente del planeta Niburu- los Anunnaki- mandaron unas naves exploradoras para asentarse en lo que se conoce como planeta tierra con el fin de construir un puerto espacial y levantar infraestructuras de ciudades con la misión de extraer oro y enviarlo a su lugar de origen. Nuestro planeta en su genesis estaba colmado de oro, tal es asi que ellos lo eligieron como asentamiento, de hecho necesitaban este material en grandes cantidades para calentar su débil atmosfera, Niburu-su planeta madre- era un cuerpo celeste helado, entonces mediante su avanzada ciencia descubrieron que la mejor fórmula para reflejar los rayos solares era diseminar oro pulverizado en su órbita para obtener de esta manera un efecto espejo.
Quienes cayeron a la tierra fueron Enki y Enlil, hijos de Anu- rey de los reptilianos-, como vieron que el trabajo se tornaba arduo y pesado, Enki- que era un científico benévolo y piadoso- creo a los hombres por medio de la genética cruzando a los primates terrícolas con ADN Anunnaki. Así nacio el primer prototipo de humano nombrado Adamu- ¿les suena de algún lado?-.
Pero Enlil veía como una aberración el cruzar su sangre con seres inferiores y nos odiaba de una forma temible, Enki, a pesar de que estábamos destinados a ser esclavos suyos, sintió una enorme compasión hacia nosotros y nos brindó parte de su sabiduría- la metáfora de Adán y Eva, y la manzana díscola del conocimiento y la serpiente (el odio que se nos inculco al reptil por parte de Enlil)- haciéndonos más parte de su ser que extraños. Incluso para ser más notorio, la marca grafica de nuestro ADN es idéntico a los dibujos que se encontraron en la extinguida cultura sumeria, como si se tratara de un copyright, diciéndonos acá esta su creador, ustedes me pertenecen de una u otra forma.
Fui testigo de como Enlil nos quiso enterrar como especie con el diluvio universal que Enki detuvo mediante el arca, luego también con la destrucción de la torre de babel, con la pulverización de sodoma y gomorra…
Visione un futuro negro para nuestro género, donde la estirpe mala de los reptilianos gobernaba la tierra en la oscuridad…
Y la voz me dijo- muy calmadamente- que un determinado momento de mi vida, recordaría estas imágenes y las resinificaría interpretándolas mejor gracias a la ayuda de la glándula pineal.
Escuche un chillido estridente en mis oidos con un dolor agudo que vino de su mano. Desperté en mi cama empapado en sudor y con la fragilidad de no saber si realmente había sido un sueño, una premonición o tal vez una abducción.
Madure con la idea de la glándula pineal dando vueltas y vueltas como la mosca que ronda las heces buscando hacerse una panzada con ellas. ¿Que había detras de eso?
Conforme fui creciendo termine direccionando mi vida hacia una carrera científica y logre aislar el fundamento primordial que tendría la explotación de esta glándula, la cual al igual había teorizado ya Descartes,es lo que vendria a ser el asiento del alma, siendo el conducto de las habilidades psíquicas, ya sean la telepatía, la videncia o visión remota.
Esta conjugación de abstracciones me llevó hacia un espiral de mentiras y sectas remotas que dieron como resultado el verdadero proceso y sentido que esa abducción habia tenido.
El despertar del inconsciente estaba dado por el uso de esta increible herramienta dormida que poseíamos, y entendí que los reptilianos descendientes de Enlil nos habían anulado por completo su uso.
Volví sobre mis pasos y estudie los eventos posteriores que habían sucedido en ese trance- lapso de abducción que había tenido casi al fin de mi adolescencia.
Muy a su pesar luego de ver nuestro empeño y evolución , Enlil opto por mejorar-cruzar- literalmente nuestra raza con la suya engendrando un hibrido a través de la copulación. De allí saldría lo que hoy conocemos como seres evolucionados.
Estos individuos- medio hombres- medio reptiloides- son los que trabajan en las sombras por orden suya, quienes gobiernan en las elites del poder, forjadores de pensamientos, constructores de ideales. Los únicos a los que se les han alimentado con las puertas de la percepción de la que tanto hablaba Aldous Huxley en su libro, obviamente en forma de meta mensajes y/o mensajes subliminales.
Es, esa puerta, la glándula pineal. Potencial recuperador de células cancerígenas, posible apertura de dimensiones y generador de viajes temporales. Estamos ante el descubrimiento más importante que se haya hecho hasta entonces.
Supuse así, que las ordenes secretas como los Illuminatis, los rosacruces, los masones y todas aquellas derivadas son en realidad las castas formadas por el linaje real de los reptilianos que fueron consumadas mucho tiempo atrás con el fin de poner al hombre- el ser tradicional- en un lugar para ellos por demás común, que es la esclavitud servil que tanto demandaron cuando pusieron por primera vez un pie sobre este planeta.
Ellos son los denominados Nefilim, los hijos de Enlil que fueron el producto de relaciones fisicas con los humanos y de allí surgieron estos seres hibridos que luego gobernarían para ellos el mundo. Cabe destacar la idea por demás sorprendente de que estos mismo seres se enlazan sentimentalmente entre ellos-copulación, perpetuidad de la especie- para mantener fiel a su estirpe, la sangre real y su ADN.
Son los que tienen la glándula pineal activada por orden genética de su creador Enlil, quienes conocen mediante artefactos, el pasado y el futuro, lo manejan a su conveniencia y destruyen con guerras y hambrunas a quienes ven como seres inferiores, los hombres.
Sobre las bases de esta infamia se centra la estupidización del hombre- como ser libre que es-; negar el potencial de algo solo porque ellos obtienen beneficios, es querer tapar el sol con las manos. Es cuestión de tiempo, el hombre utilizara la glándula pineal y se liberara de sus cadenas, dando por terminado el fin de la inocencia con el derribamiento de mitos construidos en fundamentos podridos.
Creo estar por el camino correcto, por el sendero de la liberación espiritual, lo supe desde el momento mismo en que observe a los hombres de negro- agentes al servicio de la elite reptiliana-, porque evidencie la matrix, la razón misma por la cual seguimos adormecidos.
Sin embargo no existe posibilidad alguna que sobreviva mucho tiempo más a la luz de mis conocimientos, menos aun después de que ellos me descubrieran… quisiera plantear un último interrogante que ayudara a generar más incertidumbre a sus mentes obtusas.
La arqueología oficial concibe a los dioses sumerios- Anu, Enki y Enlil- como seres surgidos de la fértil imaginación de nuestros ancestros- si tomamos en cuenta la tradición religiosa monoteísta biblica posiblemente esto sea algo razonable-.
Más aun- sabiendo que en los países potencias del mundo, los que manejan la ONU, la OTAN, anexémosle las sociedades secretas que manejan la economía y el rumbo humano, son Nefilim- pudimos ser testigos presenciales de la invasión por parte de los Estados unidos-el reducto reptiliano por excelencia- a Irak- lugar de la extinta sumeria- para supuestamente libertar al pueblo de su líder dictador, aunque se sabía de antemano que en realidad iban por el petróleo.
Cabría entonces la posibilidad de hacerse una pregunta por demás intrigante. ¿Por qué entre el 10 y el 14 de abril del 2003, los marines saquearon el museo nacional de antigüedades de Bagdad? ¿Por qué rompieron y provocaron incendios , destruyendo archivos históricos? ¿Con que fin?
Mi experiencia me lleva a pensar que estos parásitos se encuentran en una fase de estado de alerta por el miedo que los embarga al suponer que su verdad- mentirosa- pronto será revelada de una u otra manera- saquemos conclusiones por qué no se da información de las naves extraterrestres que son avistadas-, y los hombres no se dejaran más manejar por ellos.
Me sentí cansado,extenuado por exponer tantas verdades que nos cegaron. Mire el reloj y decidi enclaustrarme unos dias en un refugio subterráneo que idee.
Si esto fue colgado en mi blog y acaban de leerlo es porque simplemente he desaparecido por la manos justiciera de los hombres de negro.
No se dejen manipular… el fin de la inocencia se revelara cuando descubran… que la verdad está allí afuera.

FLAVIO MURACA


Relato inspirado en las vacaciones:
” No era nuestro estilo, sin duda, ese gigantesco hotel con más de quinientos apartamentos atestados de guiris y españoles deseosos de farándula y animaciones nocturnas bochornosas , no hubiera sido hace cuatro años nuestra opción para pasar unos días relajados al lado del mar. Pero empujados por no sé muy bien qué y llevando con nosotros a una niña pequeña, al menos, el que te lo dieran todo hecho era una opción bastante cómoda.
Tras varias visitas al restaurante para el desayuno, comida y cena, donde el bufet libre se convierte en un desfile de zombis con platos rebosantes de comida que no se comerán, parece que la mesura y el decoro no están bien cuando has pagado para poder coger y tirar sin estar mal visto.
El salón es enorme, caben más de seiscientos comensales. Decoración escasa, manteles de usar y tirar. Camareros que vienen y van. Niños con platos llenos de chocolate, tartas imposibles de comer sin que se te caigan los dientes , gominolas por doquier, postres no aptos para diabéticos,algo de fruta, más fresa, más nata, más gelatina. Más azúcar.
Padres sentados a la mesa con una sonrisa que roza lo estúpido, como luciendo un harén de comida que prueban y desechan.
Bebés atontados con la pantalla de móvil, engullendo cucharadas de purés al ritmo de Bob Esponja.
No… Sin duda no es nuestro estilo,pero aquí estamos. Nos sumergimos en el pasillo del bufet, plato en mano, corriendo de acá para allá, mirando a unos y a otros. Nos miramos entre nosotros, sonreímos cómplices de nuestra gran paletada, desviamos los ojos a ella, parece feliz, entretenida con la mascota del hotel que saluda mesa a mesa, niño a niño. Sí, no repetiremos nunca más.
Salimos con la tripa y los ojos llenos de comida, hay ardor en las pupilas de ingerir tanta fritanga y azúcar juntos.
Sentados en una terraza esperando el espectáculo de esta noche hablamos sobre todo lo que se gasta en estos sitios. Es incalculable. Empieza la animación infantil. Un montón de chiquillos bailan y saltan acompañados de las monitoras. Ellos disfrutan con estas cosas. Nosotros observamos la gente que nos rodea. Tras media hora de mini disco empieza el espectáculo de magia. Es bastante simple, pero entretenido.
Volvemos a la habitación, salimos a la terraza. Desde allí vemos el mar. Se escucha su susurro, su vaivén, nos acuna entre sus olas.
Hace cuatro años nunca hubiéramos tenido una habitación en primera línea,pero nos bastaba un pequeño bungalow en algún camping del sur, con piscina y acceso a la playa donde tirarnos todo el santo día tomando el sol. Sin más preocupación que el echarnos crema mutuamente, tostarnos de los dos lados, remojarnos , dormir, hacer el amor a todas horas, salir a cenar y tomarnos unas copas en algún chiringuito playero y al día siguiente otra vez igual. Sin más. Plenamente felices. No llevábamos ni sombrilla, ni gorrito, ni protector 50 ni algo de fruta y agua a media mañana. No había media mañana.
Sí, quizá no volvamos al camping cuando solo teníamos cien euros que gastar en siete días, pero desde luego no volveremos a convivir con zombis omnívoros rojos como tomates quemados por el sol “.

AIRAM OGRAL


Ando batiendo una tortilla
de pintor en casa de madre
en ella veo el rostro de mi hermano
otro verano ,yo dale que dale..
Para recoger todos son buenos
de visita , a llenar tripita
cómo puedo ser tan tonto
hoy pintor , mañana electricista.
Todo sea por madre….
ella que me llevó en vientre
siempre estaré en su pecho
por ella pinto cielo y techo
aunque no me ayude
el primogénito siguiente.
Y aquí pintando éstas líneas
que se quema la tortilla!
si es que ando despistado…
otro verano que me pillan…

DAVID DURA


SOMBRA CÓSMICA
No busco solamente unos labios qué besar,
pues la que más deseo
es el brisado bosque de tu mirar.
Cuando el sol calienta mi piel,
no busco únicamente la brisa
del atardecer,
sino también la cristalina cascada
de tu hablar.
Cuando camino por la ciudad,
no hallo en el mutismo fárrico
un lamento que acoger,
sino una sonrisa
para en su más allá vibrar.
No soy solamente este cuerpo,
este rostro y esta voz,
soy algo más,
que nadie ve ni escucha;
algo más,
que ni siquiera yo bien siento;
acaso la sombra de un sueño,
o el sueño de la perenne
sombra cósmica.

ENRIQUE OSORIO


No me dejes llorar….enreda tus dedos en mi pelo…. así,al despeinarme se despejan las tensiones y elevó la postración de mi desgana. Hazme cosquillas,ellas abren las puertas de la fantasía y,junto a la música enaltecen el dolor de la ausencia.
Despeiname,besame mientras río descontrolada acurrucandome en tu regazo….es en la quietud de ese decorado de ternura por el que me deslizó ,confiada, al cálido abrazo.
Arrullame en un interminable abrazo que abarque todos los vacíos y llene todos los silencios acumulados…….derrite mis fronteras,cosecha en mi alcoba,haz de la madrugada madriguera y de mis penas posada.
No me dejes llorar.

ROSA MARÍA JIMÉNEZ MARZAL


IR HACIA ALLÍ…
Salimos del Rock Club.
Nos alejamos de la encadenada ciudad, en busca de la libertad. Aquí, el asfalto contaminado y las cucarachas asesinas atacan nuestra ansiedad.
Nos alejamos de los portales enrejados, de las miradas enfermas y morales, de las envidias, de la tristeza, de los miedos, y tardamos muchos malditos minutos…
Las espías luces del coche nos colocan por un camino rural, que llevará a no sé qué casa o granja o qué lugar, a una decena de metros de la carretera.
Nos miramos para saber que pensamos lo mismo, y entonces giro la llave para que podamos respirar la oscuridad. Vemos un cielo completamente estrellado, donde ni la luna se atreve a enfocarnos.
Oímos el ruído de un coche cercano, pasando a toda velocidad, y nosotros, a un palmo, sentimos que ya no formamos parte de esa carretera.
-Voy a poner algo -digo.
Enciendo el móvil y selecciono la canción que sé que nos enloquecerá. Lo coloco bajo el asiento, y regresamos a la oscuridad. Entonces, empieza a sonar…
Suenan los primeros acordes de Highway to hell, y nos acercamos lo suficiente para compartir nuestros alientos.
Por fin, ya podemos ir hacia allí para purificarnos…

TC CARLOS


“Noé y el legado del miedo”
Le ordenaron juntar dos animales de cada especie, y sin perder tiempo hizo la convocatoria. En pareja se acomodaron, no hubo ningún sobresalto.
Cuando se dispuso a revisar las jaulas observó que una mujer se había colado entre los habitantes del bosque. Con el ceño fruncido, gritó:
– El creador me matará.
Ella suspiró y, acomodándose los cabellos, dijo:
– entra, hay espacio. Que mi desnudez no te asuste.
El arca estaba encallada entre dos árboles. Afuera se temía lo peor.
Noé tomó una rama, miró hacia el cielo y sentenció:
– El pecado intenta seducirme, mas no caeré en las trampas del demonio.
La dama fue expulsada del enorme barco.
Minutos después, dios cerró el telón del firmamento y, con tono preocupado, contestó:
– Yo, el ingeniero de los cuerpos, preparé una hermosa tormenta para que ustedes hagan el amor al ritmo de las gotas; pero fuiste temeroso. Todos los animales están en el más dulce de los idilios. Me decepcionaste.
Con el tiempo muchos escritores le dieron su toque personal a esta historia. Finalmente se llegó a una versión de público conocimiento. Lo cierto es que, desde entonces, los hombres cargan con el peor castigo: pánico a la libertad femenina.

ALEJANDRO CAMACHO


Libro en blanco. ¿Y por qué no?
¿Qué hacer ante lápiz y papel sobre la mesa?
Auque mi vista ya no es lo que era, tengo muchas cosas que contar, pero llevo días que no sé por dónde empezar. Ni por quién. Hay tantas nubes que pasan por mis sentimientos, y chubascos que me inundan de cargas y descargas eléctricas. Tan gris nublado está el pensamiento, como si de un día de tormentas de agosto se tratara.

Hay tanta imaginación y tantas posibles historias, caminos trenzados como un arreglo de peluquería, que se cruzan cual personas en la calle. Sin saber unos de otros, sin querer saber de los demás, sin saber qué pasa por la cabeza de los demás, o de la propia. Visiones borrosas que no sabes si son recuerdos empañados en lágrimas tristes, o lágrimas que empañan recuerdos preciosos que no se volverán a vivir.

Cada nueva persona que capta mi atención me hace reflexionar sobre su pasado, presente, y futuro. De dónde vienen, quiénes son, de quién se esconden, de quiénes huyen, hacia dónde van. ¿Sus caminos se encontrarán en algún momento del día otra vez? Tal vez, puede ser, o quizás no vuelvan siquiera a cruzarse nunca jamás. Jamás digas nunca jamás. Me gusta imaginar estas vidas, sobretodo cuando voy a una gran ciudad, e intento deducirlas, pero nunca obtengo respuestas porque no pregunto.

Aunque las casualidades existen, doy fe, y mis creencias no son ley, las observo, tienen mucho de verdad, lo que no sabemos es con cuanta frecuencia se sucederán.
Las casualidades existen tanto si tú quieres, como no. Otros podrán pensar como yo, pero también otros no. Aunque ya todo me da igual.

Tomando un buen café en mi terraza preferida, solecito, lectura, escritura, dibujo, e imaginación al poder.
Sigo siendo un libro en blanco, no sólo un libro abierto, ni aburrido. Nó, éso no.
Un libro en blanco para contar, escribir, o dibujar historias, reales o ficticias, a poder ser, que no se arruguen y deformen con el tiempo. Que perduren para nuestras siguientes generaciones, que las admiren, les entretengan, y, les hagan, sobretodo, felices.

LA XICUELA DE CORRIOL


 

Publicado el

Semana 9 Taller de escritura – Composición narrativa

Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Creativa de Facebook, continuamos con la adaptación de nuestro Curso de Escritura Creativa y, en esta ocasión, proponíamos escribir un relato atendiendo a la composición de la historia. Estos son los relatos recibidos.
En las votaciones ha habido un triple empate entre Airam, Xicuela y Alejandro, ¡así que disfrutad de todos!

*Todos los relatos son originales y no han pasado procesos de corrección.

 

Amor, me gusta que revolotees mi pelo con tu aliento,que llenes de palabras el silencio de mi almohada…me gusta,amor que seas promesa y acierto,ternura y esperanza. Yo…yo no soy nadie si pierdo tus huellas,si mis manos no se tropiezan con las tuyas…me quedo aterrada cuando la noche me sorprende en tu ausencia.
Yo…yo no soy nada si me olvidas, si descuidas mi risa,si dejas escapar mis sueños.

ROSA MARÍA JIMÉNEZ MARZAL


“Podría pasar toda mi vida contando los lunares de tu cuerpo”, dijo él.
“Sería una buena manera de vivir?”, contestó ella sonriendo.
“La mejor”

SANDRA SOL


TE ODIO. TE AMO.
-¡vaya mierda de sitio!.
Piensa Carolina, al contemplar lo que la rodea. Carolina, mujer con la piel acaramelada, delante de la fachada desconchada y blanca acafetada de la casa que tiene delante.
Carolina, mujer talluda y alta de pechos pequeños como oteros, entra en la casa de enormes balcones y amplios ventanales…cerrados.
Carolina, flor de papel pinocho con olor a perfume de vainilla, se baña en el mar alcanforado del interior de la casa en la que acaba de entrar, levantando una nubecilla de polvo, al dejar su troller de marca en el suelo.
Carolina, con vestido de algodón blanco bailando con las cortinas al ritmo de la brisa que entra sin permiso.
-¡joooder, está peor de lo que yó recordaba!
Exclama Mario, que está zarandeado por las manos de la curiosidad, escudriñándolo todo como la ardilla que lo contempla desde la rama de uno de los pinos que circundan la casa familiar.
Mario, hombre delgado con barriga. Con las puntas de los pelos pectorales que se asoman por el balcón de su camisa de marca medio abotonada, canosos como las puntas de los ocotes.
Mario, pintado a brocha por el pintor rayos uva de la capital, bermudas verde botella, camisa blanca a rayas rosas, arremangadas hasta medio brazo, con un doblez impecable, en cuyas muñecas, desembocan una esclava de oro en una, y un reloj de titanio en la otra. Náuticos sin cordones, para su pies de pedicura.
Mario, cuyo ego lucha contra su asco, al entrar en la casa, y encontrar animalillos momificados por el suelo.
-¡bueeno!, ¿por dónde empezamos? –le pregunta Mario a Carolina, pasándose la mano por la nuca, y peinándose el pelo canoso y engominado con la palma-
-¡Nó!, empezamos nó, empiezas tú, es tu casa, es tu limpieza, ¡ahí te quedas! –responde con altivez Carolina, desde la entrada de la casa, mirando hacia afuera- yó me voy a la playa-.
Sale por la puerta, abre el maletero, saca una exclusiva bolsa de playa color marfil, preparada ex profeso, se la cuelga al hombro, y se dirige al camino que lleva a la playa.
Mario, que la contempla, observa divertido y un poco excitado, la marca de la goma de las braguitas blancas de Carolina, marcándose levemente sobre el vestido, cuando ésta, está medio introducida, inclinada hacia adelante, para coger la bolsa, y nó advierte de la vigilancia de su marido.
-¡ahí te quedas, payaso!- grita Carolina, con evidente mal humor, farfullando palabras ininteligibles, siguiendo el curso del río térreo que desemboca en el mar-
El vestido, inflado por abajo por un viento terral caliente, le hace recordar a Mario, los globos de papel de seda, que hacía de pequeño, y los hacía volar con una pastilla inflamable para encender fuego, salvo que a éste globo, que él estaba mirando ahora…le faltaba fuego, piensa, llevándose la mano, a la entrepierna, por dentro del bolsillo, discretamente.
Entra en la casa, donde los fantasmas se resisten a salir, es la hora de comer, y se niegan a dejar en el plato del tiempo su ración de polvo aderezado con salsa de olvido.
Una a una, vá quitando todas las sábanas que abrigan a los muebles del frio de la soledad.
Las ventanas protestan perezosas, porque tienen que dejar entrar al viento y al sol que con gritos de júbilo ocupan las habitaciones, los rincones, y devoran con gula las sombras.
Mario suda, Mario gime, resopla, la camisa se ha teñido de sudor, le duelen los pies, la espalda, y lo que más le jode, es que tamaño cansancio no se corresponda con un buen polvo.
Son las dos, el sol está en lo más alto, y Carolina aún no ha regresado.
Es la hora de comer, Mario no tiene hambre de comida y sí de Carolina, que no está a su lado.
Recorre el salón, ultima estación de los muebles que nadie quiere en la ciudad, y los envían con billete de solo ida a la casa del pueblo. Esta extraña mezcolanza hace que esta estancia, se parezca más a una tienda de antigüedades que a otra cosa. Dos sillas marrones, cuatro blancas y seis azules…una mesa enorme y pesada de roble, con las patas labradas, hermana mayor de otra más pequeña, blanca con dos cristales, uno donde comer, y otro de papelera donde se dejan las revistas que se van a leer, y nunca se hace. Enfrente, un sofá horroroso de cuatro plazas color verde aceituna con un estampado que dá dolor de cabeza. Flanqueado por dos sillones color chocolate que devoran al que se sienta en ellos.
En un mueble bar, lacado color cereza, encuentra una botella de whiskey de la época de vaya usted a saber. Se sirve un vaso, y se sienta en uno de los dos sillones de mimbre que ha sacado al porche cubierto de los restos mortales diseminados por todas partes de lo que antaño fue una enredadera que trepaba por dos columnas que sujetan la enorme terraza de la planta de arriba.
El asiento se queja, gruñe, con el peso de Mario.
Mario mira hacia el mar, y distingue en la lejanía la figura de Carolina, que está tomando el sol en la playa del final del camino.
Carolina se levanta, y se sumerge en el mar.
Carolina nada, y a cada brazada, Mario le dá un sorbo al vaso de whiskey.
Carolina nada. Mario bebe.
El nado de Carolina es hipnótico, en un gigantesco coctel de Caribbean blue, con reflejos dorados de angostura.
Mario la observa, y se traga un tubo de pastillas de recuerdos el solito ayudado por la botella de whiskey.
El mar alumbra a Carolina en la orilla del mar, ésta, corta el cordón umbilical de espuma, dá unos torpes pasos, como una potrilla recién parida, coge la toalla e inicia la subida del camino que lleva a la casa.
Carolina está hermosa como una novia veraniega con un biquini blanco de ganchillo, llevando un velo de nubes de tormenta encima de ella, que acecha la isla.
-¿ya estás aquí?, – le pregunta Mario, con evidentes signos de embriaguez-
-¡déjame tranquila!, ¡estás borracho! –Responde, ufana, entrando estolada con la toalla de playa al hombro, por la puerta de la casa-
-¿y tú, colocada?- le espeta Mario, sujetándola fuertemente por su muñeca derecha-
– ¡¿Qué coño estás hablando?! –Intenta zafarse tirando del brazo de Mario, sin éxito-
Mario, se levanta como un resorte tirando con ello, el viejo asiento de mimbre, que se va castigado a un rincón del porche. Ase fuertemente a Carolina por la cintura por la espalda.
Cara con cara, cuerpo con cuerpo. Cuerpo de sal, cuerpo de alcohol.
Carolina, hace una muesca de asco, le provoca repulsión la mezcla de olores de Mario, una asquerosa esencia de alcohol, sudor, after shave y perfume caro.
-¿Qué de qué hablo? –le susurra, salpicando con su salivilla de borracho su nuca. Un viento chambelán, fuerte anuncia la inminencia de la llegada de la tormenta-, cocainómana, putilla de camello –saca de su bolsillo, una papelina- ¿Qué hacía esto en tu bolso?, lo encontré buscando tabaco, que no tenía, hace unos meses. Te seguí, en un taxi, al día siguiente, y vi cómo entrabas en un portal de cierto barrio donde nunca pensé que ibas a ir. No me fue difícil dar con el piso del camello, tus gritos mientras follabas con tu camello se oían por todas partes.
Un bofetón de Carolina, restalla en la cara de Mario, a la vez que un rayo retumba cercano.
-¡Cabrón, hijo de puta! –le grita Carolina mientras Mario la introduce a empujones al interior de la casa- ¡por lo menos folla mejor que tú!, ¡maricón!, ¡¿te crees que no tengo mis propias necesidades?!, ¡si ya ni tan siquiera me miras, me rozas, me deseas!, ¡te doy asco, me das asco!, ¡seguro que tienes una amiga por ahí, hipócrita, hijo de puta! –Carolina subía el tono de la discusión con el botón del volumen de su miedo, y los tronos competían para ver quien gritaba más-
-¡Preeemio para la señorita!, ¡ un perrriiito piloto!, – braceaba Mario borracho con la botella en la mano, y las copas de los pinos se zarandeaban furiosas- ¡tu amiga Pili folla que es la hostia!,
¡¿Qué te crees, que no tengo derecho de cuernada?!, ¡los pones tú, los pongo yó!, ¡siiiii, no pongas ahora esa cara de mosquita muerta de no saber nada! – Hace aspavientos con los brazos, y las adelfas querían salir corriendo de su sitio-, ¡sé que lo sabes, porque te lo dijo ella misma, y nó me dijiste nada porque la señorita perfecccta –ceceo de borracho- , elegante, discreta, nó quería montar ningún espectáculo ¡prrrrrffff- hace una pedorreta con la mano, una contra ventana golpea el marco, pidiendo permiso para entrar.
-¡¡¡¡¡te odiooooo!!!!, -grita Carolina como un alarido, a la vez que la lámpara de araña del cielo, con un gran fogonazo y un gran estrépito, se rompe y miles cristales diminutos empiezan a caer con desesperación al suelo-.
Mario, agarra a Carolina por el cuello. Ella, está aterrorizada, el, loco.
Miedo, locura.
La besa, se besan. Con gula. Con lujuria. Se abrazan, se exprimen, a dentelladas se arrancan la ropa, como dos fieras encerradas en la jaula de su ego. Ruidos de muebles que se caen, que se tiran, de ramas que se rompen de resecas, el mar que ruge.
El sonido sordo de las embestidas de sus dos sexos como dos carneros en celo, se acompasan con el chapoteo de la lluvia furiosa sobre las oquedades de la roca caliza del jardín repletas de agua.
¡clap!, ¡clap!, ¡chof!, ¡chof!.
Gemidos de orgasmo, chirridos de bisagras oxidadas movidas por manos tormentosas.
Cuerpos empapados, derrotados en el sofá verde aceituna con horrible estampado.
Suelos encharcados, la lluvia ha entrado a mirar.
Llora fuera y llueve dentro.
Hojas secas mojadas en el suelo, ropa empapada y bragas rotas en el campo de batalla.
Respiración agitada que se vá serenando. Vendaval que se vá amainando.
Sexo del que aún rezuman gotas perladas. Sexo receptor aún palpitante.
Dos amantes que se aman. Que se odian.
Dos palomas que miran. Que se arrullan. Que vuelan juntas.
-Carolina-
-Mario-
Se miran y se hablan. No dicen nada, porque yá lo han dicho todo.
Huele a tierra mojada. A carne húmeda.
-Seremos más fuertes ahora que hemos sacado toda la basura que teníamos apartada en la entradita de nuestros corazones esperando a alguien que la tirara por nosotros- le dice Mario a Carolina, con el alma a tumba abierta hacia el abismo del rechazo-.
-Mario:
Te odio. Te Amo.
Dos amantes desnudos abrazados pecho con espalda. El detrás de ella.
Debajo del quicio de la puerta, viendo como el sol barre con su escoba de rayos los jirones de la tormenta.
Debajo del quicio de la puerta, viendo como el rencor se vá con las maletas cargadas de odio y miedo.

EMILIANO HEREDIA JURADO


Pensamientos:
“…Parece que a veces tiene que pasarnos algo en la vida,más o menos grave, para poder tomarnos un tiempo. Y muchas veces si no es porque el médico nos obliga a reposar ni siquiera nos lo planteamos.
Y la verdad, que qué a gusto se está viviendo sin tener que correr siempre, sin esa presión del llegar tarde constante, sin el latido angustioso en el pecho a golpe de reloj.
Así puedes, a ratitos, saborear la vida, que vista desde la calma, ves que pasa volando, salpicando de vértigo a todos los que en ella van subidos, apretados como en el metro por las mañanas, perezosos, somnolientos y quejándose de tener que subirse en ese apestoso vagón.
Y puedes ver pasar ese tren, decirle adiós con la mano, y elegir darte un paseo respirando a tu ritmo la mañana o simplemente sentarte a mirar por la ventana como va cayendo el sol.
Pero nunca tenemos tiempo de nada…ni de hablar, ni de escuchar,ni de bailar, ni de sentir. Casi ni de respirar. Y así nos va… que corriendo y corriendo los días también pasan, y volando y volando la vida se nos va.
A veces se nos va de una forma inesperada, a veces se nos va estando aún vivos. A veces se nos van las personas, los amigos, la familia, o el amor. A veces se nos van los sueños, la ilusión y la fuerza. Y otras veces,simplemente, los dejamos ir…
Y en este ir y venir sigue sonando el tic tac implacable,imparable, imposible… Entonces, a empujones, con desgana, otro día más,vuelves a subirte a ese tren.”

AIRAM OGRAL


BARROTES (ACUATEXTO))
Cuando me llamó, lo invité porque me daba pena, pero nada mas verlo en el umbral de mi puerta, una corriente de cariño surgió de mis entrañas y con lagrimas en los ojos, le di un abrazo.
La verdad es que hacía tiempo que me había jubilado y cuando lo estreché entre mis brazos fui consciente de que en los últimos años, la soledad , el aburrimiento y mi creciente tendencia a la evitación de todo lo que me incomoda, habían anestesiado mis sentimientos, cubierto de polvo las neuronas de mi memoria y sentía que vivir era más de lo mismo. Incluso creo, que la pereza que me daba esperar un día tras otro mi final natural , comenzaba a proponerme abreviar un poco la cosa…
En realidad no me sentía culpable por ello, soy médico..bueno era..porque aunque tengo la titulación ya no ejerzo. Creo que un médico solamente es médico cuando tiene un paciente delante y me siento tan vacío como mi título que cuelga inútil en mi despacho. Pero no os puedo negar que cuando luego Luis abrazándome como a un padre, me llamó Doctor…mi Doctorcito… me llene de luz por dentro y por un momento, sentí que dejaba de ser nadie, para nadie y más para mi mismo.
Le hice pasar, lo senté en mi sillón en el comedor y le pedí que esperara mientras preparaba un café e iba a buscar la botella de coñac y un par de copas, pero cuando volví de la cocina, el sillón estaba vacío y un cigarrillo negro humeaba triste en el cenicero de metal.
Me quedé despagado, pensé por un instante que se había ido…, que mi decrepitud lo había espantado y allí de pie, en el comedor con la bandeja en la mano me, quedé abatido mirando como el humo del cigarrillo ascendía azulado y sinuoso.
Pero cuando el sonido de una respiración me hizo volver la mirada hacia la alta ventana enrejada de mi comedor, lo vi… Luis se había encaramado al amplio alfeizar formado por el grosor de los antiguos muros y como un simio estaba agarrado a los barrotes plegando su joven cuerpo contra ellos. La verticalidad de aquellos hierros y la luz radiante de la mañana lo habían atraído irremisiblemente como una polilla a la luz y ahora ensimismado, miraba hacia al callejón.
No quise molestarle. Tampoco le pregunté qué estaba haciendo porque lo entendía. Simplemente me senté en silencio en una banqueta a esperar sus palabras contemplando el bello contraluz que su figura oscura con el rostro iluminado, había recortado contra el cuadrado dorado de la ventana.
-Doctor…¿sabe..? la echo de menos como cuando allí encerrado lo echaba de menos a Vd.. Vd..era allí mi único amigo, y si en algún momento deseé la libertad era solo porque sabía que Vd. estaba fuera. Pero ahora…, ahora que soy libre…, la echo de menos…
Recordé como ese hombre de treintaicinco años que aparentaba cuarenta por el trato carcelario, había aparecido un día con sus veinte años en busca de amparo por la puerta de la enfermería de la cárcel donde yo ejercía.
Luis era hermoso y joven y eso era nefasto tras aquellos muros de la prisión en los que la ausencia de mujeres hacía que los hombres más salvajes y peligrosos se convirtieran en fieros depredadores que se disputaban la piel fresca.
No me tuvo que decir que no era como los demás, yo ya era por entonces un gato viejo que solo con oírlos respirar, incluso sin mi fonendoscopio, ya sabía quién era culpable y quién estaba allí adentro por estar en el lugar y el momento equivocado.
!Quince años! !Quince! les cayeron a los cuatro de la panda. Jamás pensó Luis cuando entraron a gamberrear y llevarse unas latas de cerveza en el bazar chino de su barrio marginal donde los taxistas se negaban a entrar, que aquel amigo loco llevaba un arma escondida y le iba a dar “matarile” al dependiente en cuanto se puso a gritar como un conejo.
Para Luis, mi enfermería, se convirtió entonces en una prisión dentro de la prisión y para mí, Luis, en un entretenimiento para las muchas horas que allí pasaba.
Al principio, solo se limitaba a limpiar y ordenar la enfermería, luego, el muchacho me ayudaba en las curas y a atender a los ingresados. Las horas que no se pasaba sentado viéndome escribir y consultar mis libros, las pasaba agarrado a los barrotes con el cuerpo pegado a la reja hasta que se le marcaba, para poder recibir los escasos rayos de sol que solo con el mediodía entraban verticalmente y por un par de horas por el deslunado.
Se me cayó el alma a los pies cuando un día algunos meses después de su llegada me preguntó si era difícil leer y escribir. ¿Cómo no me había dado cuenta? ¿Qué poca atención le había prestado a aquel buen chico pensando que solo con acogerle ya había hecho bastante?
Os ahorraré detalles, pero no puedo negar que lo que a continuación sucedió cambió tanto mi triste y monótona vida de viudo sin hijos, que logró hacer que me levantara con ilusión cada día y fuera con alegría a mi oscura pero necesaria labor, porque cuando le enseñé a Luis leer y a escribir, me sucedió como al agricultor que de casualidad le cayó la mejor semilla en la tierra mas fértil en la más lluviosa y soleada primavera y sin apenas esfuerzo, vio brotar la planta más frondosa y fuerte que le dio los frutos más dulces.
Pocos meses después, era yo el que observaba a Luis como en los ratos libres se concentraba completamente en los libros. Primero fueron los de literatura clásica y de aventuras de la biblioteca de la prisión, luego mis propios libros de filosofía y biología y en los últimos años, complejos ensayos que a petición suya le traía bajo mano de la biblioteca nacional. Su sed de conocimiento era insaciable y su aplicación inagotable, pero no solo entraba saber en su cabeza, sino que también salía.,Luis hacía trabajos, resúmenes, extraía conclusiones , se formaba opiniones propias e incluso cursó derecho por correspondencia para poder ayudar a otros presos con sus conocimientos con lo que se ganó su respeto e inmunidad.
-Doctor.. Me dijo Luis sacándome de mis recuerdos cuando bajó de la ventana ¿Sabe..? No entiendo porqué a veces aun la echo de menos…
– Mira Luis…, la naturaleza humana es tal que solo nos damos cuenta de las cosas buenas cuando las perdemos. Somos tan gilipollas que no solemos ser conscientes de cuando somos felices y malbaratamos los mejores instantes como si fueran fáciles de conseguir. Tu y yo hemos pasado buenos momentos allí, en nuestra enfermería, en compañía de nuestros barrotes, sabiendo quien éramos, que hacíamos y a quien importábamos y con nuestra separación, pasamos a depender de los demás a los que interesamos un carajo.
– Bueno Doctor…Al venir a buscarlo hoy no quería importunarle, solo quería contarle que cuando Vd. se fue, me dediqué a estudiar por correspondencia las asignaturas teóricas de medicina con los libros que Vd. dejó y ahora que soy libre solo me quedan dos años de prácticas para ser médico.
La verdad es que no me sorprendió. Nunca me dijo nada, pero. en los últimos tiempos en que estuvimos juntos observé que con aparente indiferencia pero mirando de reojo, no se perdía detalle de ninguna consulta, operación, ni movimiento mío alguno.
-¿Podrías quedarte conmigo mientras acabas la carrera?, me sobra sitio, me falta compañía, no sé en qué gastar mi pensión y aquí con estos barrotes de mi casa, aún nos quedan algunos buenos momentos que pasar juntos…
-Gracias Doctor. La verdad es que sé que decirle…, no era esa mi intención cuando lo llamé… Yo no venía a eso…
-Tranquilo… ,ya lo sé Luis. Solo es que me gustaría disfrutar de ver como inicias la nueva vida que te espera a partir de ahora que tu titulación y tu inteligencia lograran borrar tu pasado. Ahora podrás ser alguien en quien jamás habías podido ni soñar….podrás llegar a ser un afamado neurocirujano o cardiólogo, ganar mucho dinero y disfrutar del lujo y una bella esposa que te dé tres o cuatro hijos como te mereces.
– Mire Doctor…Siento decepcionarle, pero a mí no me interesa nada de eso..
– ¿ No…?¿Y qué te interesa Luis…?
Luis esbozó una serena sonrisa llena de afecto y me respondió haciendo que mi alma se agarrara otra vez a la vida como si estuviera cosida a ella, para no soltarse jamás por su voluntad…
-!Doctor…,!!Solo me interesa llegar a ser tan buen médico de las prisiones como Vd. lo fue!.
FIN

FRANCISCO BALLESTER


Tenía 9 años.
Hassam vendía pan por las calles de Xauen.
Se desdibujaba entre las casitas azules repartiendo Kessra, el pan que su familia venía repartiendo durante generaciones.
Recorría las calles irregulares con una velocidad y limpieza propias del viento. Siempre una sonrisa en su gesto amable.
Sus pies, descalzos, programados como el mejor de los navegadores, lo acercaban a cada uno de sus vecinos. Décadas de prosperidad.
Estaba muy orgulloso de su padre SAMÎR.
SAMÎR era único, un tipo entrañable, lleno de historias llenas de tierra, historias de miedo y sudor, de esperanza a medias, de amor y de suerte.
SAMÎR era un tipo feliz. Su pan, amén de su familia, era su vida y elaborarlo su pasión. Décadas de prosperidad como ya decía su padre.
Éra un pan ácimo con sémola de trigo duro extra fino, un poquito de aceite y otro poquito de sal. Pero lo más importante era el toque familiar que había pasado de generación en generación y Hassam aún no lo conocía y estaba deseoso de hacerlo.
Cuando terminaba de repartir el pan, Hassam iba a buscar a su amigo Sâber, prácticamente se habían criado juntos.
– Vamos!! dijo Hassam.
– Siiiii, Akchour!!!, salgo en dos minutos. Respondió Sàber.
(Continuará)

DANI GALLEGO


El destierro.

Ovidio estaba a punto de darle la revisión final a su gran poema mitológico cuando Augusto lo obligó a abandonar Roma y trasladarse a la remota ciudad de Tomis. Corría el otoño del año 8 de nuestra era, y Ovidio atravesaba un momento plácido: era un poeta inspirado y famoso, se sentía a gusto con su mujer, su hija y sus nietos, y vivía con holgura gracias al patrimonio que había heredado de su padre. Pero, justo entonces, tuvo que despegarse de todo lo que amaba y marcharse a vivir al fin del mundo. Debió de sentirse como el rey que, tras haber probado todos los lujos y haber oído todos los halagos, es expulsado de su palacio y ha de dormir medio desnudo a la intemperie. Entre los romanos, el destierro se consideraba un castigo mayúsculo, casi tan odioso como la pena de muerte, pues forzaba al individuo a abandonar su lugar natural, el que le habían señalado los dioses para su nacimiento y su defunción. Para colmo de males, Ovidio fue relegado a uno de los territorios menos deseables del imperio: la cudad de Tomis, hoy Constanza, que se halla a orillas del mar Negro y pertenece al actual territorio de Rumanía. En aquel tiempo, Tomis acababa de incorporarse al imperio romano, así que sus habitantes ni siquiera hablaban el latín. Para un hombre como Ovidio, que adoraba los ocios refinados y la vida pública, ser desterrado a aquel mundo de bárbaros era un sucedáneo prematuro de la muerte. ¿Qué alicientes podía encontrar en Tomis, donde no había libros que leer ni hombes de letras a los que escuchar ni seres queridos con los que compartir la pena y la alegría del calor del fuego?

Durante siglos, los historiadores se han preguntado por qué Augusto se encolerizó con Ovidio, pero las razones siguen sin estar claras. Según el propio poeta, se le castigó por culpa de “un poema y un error”, explicación que, a fuerza de sintética, resulta enigmática. Los estudiosos coinciden en que el poema que motivó el destierro fue El arte de amar, libro que Augusto mandó retirar de todas las bibliotecas públicas de Roma. De hecho, cuando castigó a Ovidio,el emperador se hallaba embarcado en una cruzada moral contra las malas costumbres de los romanos, a los que acusaba de vivir en la disipación y de ser permisivos con el adulterio. Empeñado en construir una Roma de personas decentes, Augusto promovió la castidad entre los jóvenes, aprobó leyes que castigban la infidelidad, fundó un tribunal penal dedicado a juzgar los delitos sexuales y llegó a decretar la obligatoriedad del matrimonio, insólita medida destinada a aumentar la natalidad. Su celo llegó a tal punto que incluso desterró a su propia hija cuando se enteró de que la joven era infiel a su marido. Es lógico, pues, que El arte de amar irritara a Agusto, ya que el libro reivindicaba con desparpajo los placeres de alcoba, promovía la mentira como estrategia de seducción y ofrecía consejos prácticos para entregarse con seguridad al adulterio. A las damas casadas, por ejemplo, Ovidio les explicaba cómo cartearse con sus amantes sin que el marido se oliese el engaño, y a los hombres les recomendaba que llorasen lágrimas de cocodrilo cada vez que quisieran conmover a la mujer deseada. El arte de amar discurría, en suma, a contracorriente de los intereses de Augusto. Era un libro inmoral, y resultaba particularmente peligroso porque gustaba mucho. Es muy probable, pues, que Augusto castigara a Ovidio con intención ejemplarizante: quería demostrarles a los romanos que el tiempo de la depravación había concluido.

No obstante, El arte de Amar no pudo ser a única razón del destierro, pues el libro ya llevaba diez años circulando cuando Ovidio fue castigado. Hay que pensar, pues, que el “error” tuvo que ser tan importante como el “poema”. Según el propio Ovidio, su equivocación consistió en “tener ojos”, es decir, en ver algo que no debía. Una hipótesis sugrente dice que sorprendió desnuda a la mujer de Augusto, y otra más creíble conjetura que ayudó a la nieta del emperador en unos amores adúlteros. Hay quien opina que Ovidio pudo presenciar uno de los ataques de cólera de Augusto, que no soportaba que lo viesen airado, o escribir unos versos satiricos en los que ridiculizaba al emperador. También se ha supuesto que el poeta, movido por su natural curioso, asistió a los riuales consagrados a la diosa Isis, que solo podían presenciar las mujeres, o que tras aficionarse a la adivinación del porvenir, participó en una reunión en la que profetizó la caída de Augusto, predicción que, por razones obvias, indignó al emperador.

Ovidio relató las penalidades de su destierro en dos libros de epístolas “manchados por las lágrimas”: Tristes y Cartas desde el Ponto. El primero fue largo y pesado, pues se hizo en pleno invierno y a bordo de un barco que tuvo que afrontar fuertes vientos contrarios. Ovidio envió las Tristes a Augusto, pues el propósito principal del libro era ablandar el corazón del emperador para que le permitiera regresar a Roma. Por eso mismo, el poeta describió el lugar de su destierro con tintas muy negras, como un terrtorio inhóspito donde se comía mal, abundaban los peligros y hacía tanto frío que el vino se conglaba y era preciso comprarlo a pedazos. A los getas, nativos del lugar, Ovidio los pintó como gentes rústicas y violentas que saqueaban a sus vecinos y los mataban a sangre fría. Para comunicarse con aquellos bárbaros, el poeta debía recurrir a gestos, así que su vida diaria era un martirio de soledad e incomunicación. Decidido a ganarse el perdón del emperador, Ovidio reconoció en Tristes que se había equivocado, si bien dio a entender que Augusto había vulnerado el derecho de los poetas a abordar los temas que les apetezcan, con independencia de que gusten o no gusten a quienes mandan. Ovidio, en todo caso, estaba convencido de que el futuro lo absolvería: por más que lo humillaran, nadie podría arrebatarle la gloria que manaba de la belleza eterna de sus versos.

A pesar de las súplicas, Augusto nunca perdonó a Ovidio, quien tuvo que permanecer en Tomis durante nueve o diez años. Con el tiempo, el poeta aprendió la lengua de sus vecinos, en la que se atrevió incluso a escribir algunos versos. No obstante, las Cartas desde el Ponto atestiguan que nunca dejó de añorar Roma. En esos versos de senectud, Ovidio confiesa que su ánimo flojea, que tiene pesadillas, que ha perdido el apetito por culpa de la tristeza, que le falta la inspiración y que su antiguo carácter, tan jovial y expansivo, se ha llenado de sombras. Por lo que parece, en el año 14, el poeta recuperó por unos días la esperanza de volver a su patria cuando Augusto murió, debilitado por una larga sucesión de gripes y colitis. Entoces, Ovidio envió a Roma un poema en que alababa a la familia imperial, y cuyo propósito evidente era conmover a Tiberio, el sucesor de Augusto. Sin embargo, no encontró ni un vestigio de piedad en el corazón del nuevo emperador. Tiberio prefirió dejar las cosas como estaban para no traicionar la memoria del hombre al que debía el poder, así que Ovidio tuvo que permanecer en Tomis. Allí murió, en el año 17 ó el 18. En sus horas finales, debió de consolarse pensando que había creado una obra solvente y atractiva, que estaba destinada a durar mucho más que su cuerpo. Se cree que los getas enterraron a Ovidio a orillas de un lago, y sabemos que, durante mucho tiempo, en la memoria colectiva de aquel pueblo perduró el recuerdo del hombre ilustre que había llegado desde Roma por razones oscuras, con el rostro sombrío de quien lo ha perdido todo y el corazón doblegado por el peso de la notalgia.

PEPINO MARINO ERRANTE


Mis días se llenan de pequeñas batallas. Que superan la realidad y la ficción.
Hace unos días me paso una cosa curiosa, además de interesante. Sociológicamente hablando, y, sobretodo, emocionalmente hablando, y con toda la seriedad con la que puedo dar importancia o no a una panda de ignorantes, aquí empieza la función.

Me levanté temprano, a duras penas había conseguido dormir un par de horas, que ya era mucho.
Ducha fresquita para despejarme, y después agua caliente sobre los hombros y cervicales durante un par de minutos, el ritual diario, vaya. El jabón de siempre, el champú, suave, muy muy suave. El de bebés. Ropa cómoda, más bien holgada, el calor aprieta sólo empezar a salir el sol. Mis zapatos, cómodos, combinados con el vestuario. Gafas de sol, mi bolsa/bolso (siempre he comprendido porqué llevamos casi una maleta disfrazada de bolso, aunque los hombres no lo entiendan).

Unos buenos 16 minutos de retraso llevaba mi autobús, menos mal que sólo tenía que hacer este trayecto para hablar con mi editora, comer juntas, y luego regresar a casa. Una vez o dos cada 3 o 6 meses, dependiendo del volumen de trabajo hecho, presuntamente hecho, corregido, revisado y requeterevisado. No hay ninguna complicación más. Se hacía y punto.
Adoraba mi trabajo. Adoro mi trabajo.

Estabilidad y normalidad ya se habían afianzado en mi vida. No tengo pareja, ni hijos, por lo cuál, conmigo misma, techo donde dormir, comida, y ropa normalita, suficiente para continuar con mi vida. Y disfrutar de las cosas sencillas.

El año pasado fue bueno. El anterior mejor. Éste, debía doblar o triplicar esfuerzos, que no tenía, pero tenía que tirar palante como fuera y con más garra. Tenía mucho qué contar, mucho vivido en sólo cuatro años. ¿Demasiado? Uf, no sé. Pero mucho, desde luego, sí.

Aunque todo eran esquemas, frases y palabras sueltas anotadas en 5 o 6 libretas de las grandes, sin seguir un orden, porque en su momento no lo tenían.
Esas notas necesitaban un orden que cada vez me costaba más encontrar, primero leyendo, después colocando cada cosa en su lugar, revolviendo y volviendo a colocar. Era un puzzle intermitente e interminable. Pero que formaba parte de mi vida, y tendría que completar algún día.

¡ESTOY AQUÍ! ¿NO ME VES?
AQUÍ HAY UN SITIO LIBRE.

Parecía que hablaba pero no salía ninguna palabra de mi boca. Eran las palabras que lanzaba mi cerebro a cada uno de los que montaba en el autobús, pasaban a mi lado y continuaban hacia atrás, aún viendo un lugar vacío a mi lado, y que el autobús estaba casi lleno.

Nadie se puso en mis zapatos. Nadie vio que podía llegar a ser normal llevar una mascarilla de filtros para gases tóxicos de algodón negro. Si llegan a ver la mascarilla grande, que por precaución, va siempre en la casi maleta disfrazada de bolso, me lanzan directamente por la ventanilla.

Entonces recordé por qué seguía adelante con más fuerza, si cabe.
Porque yo me olvidaba que llevaba una mascarilla para no respirar productos y gases tóxicos, pero los demás no.
Y seguían pasando de largo, ignorándome, o incluso apartándose como si fuera algo contagioso.

SEÑORES, YO LLEVO LA MASCARILLA MÁS SUAVE Y LLEVABLE. SOY DE LOS QUE TENEMOS SUERTE. PUEDO SALIR DE MI CASA VARIAS VECES EN UNA SEMANA.

Pero nada. Nadie me oía. y me dije, más ancha, tú. Más sitio para acomodarte durante los próximos 200km sin más paradas de bus.
Cerré los ojos, y haciendo mis ejercicios de respiración, empecé a calmarme, mental, emocional, y físicamente.
Hasta que llegué a la estación. Mi primera batalla del día superada. Esperé a bajar la última, con toda normalidad, y saludé al chófer al salir, dándole las gracias, cosa que muchos, sin mascarilla, no hicieron.

A por mi segunda batalla….

LA XICUELA DE CORRIOL


NUMBERS

En una fría noche de invierno, en pleno centro de Nueva York, un joven busca refugio en una cafetería. Las calles están decoradas con luces de todos los colores, envidiadas por las estrellas. El suelo se ha convertido en una alfombra blanca y blanda.
Los copos de nieve caen sin cesar, lentamente. La Navidad ha llegado.
El joven muchacho encuentra una cafetería en Times Square y decide entrar.
Se sienta en una de las mesas libres y abre su bandolera. Coge su portátil y se dispone a escribir. El espíritu navideño le inspira.
Una camarera se acerca a tomarle nota. Pide un chocolate caliente y se pone los auriculares. Spotify reproduce “Numbers” de Daughter.
La camarera le trae el chocolate caliente y le da un sorbo. Agradece el dulce calor atravesando su garganta, hace demasiado frío fuera.
Comienza a escribir, parece inspirado. Pero al cabo de un tiempo y con la misma canción terminando, se bloquea.
No sabe como continuar su historia. Aparta los ojos del ordenador y la canción comienza de nuevo. Se fija en una chica rubia que hay frente a él.
Está leyendo un libro, las ondas doradas caen por sus hombros.
La observa, no para de mirarla. No entiende porque le atrae.
La chica levanta la mirada y le mira. Sonríe. Tiene los ojos azules, tan profundos como el mar y el cielo.
El chico se ruboriza y baja la mirada.
Le da otro sorbo al chocolate.
Mira por la ventana y sin saber muy porqué, quizá sea por culpa de la música o del hipnótico caer de los copos, comienza a imaginar. Se deja llevar, y por unos momentos, deja de estar en este mundo para adentrarse en el suyo.
Imagina gran cantidad de escenas, como una película, dónde está con ella. Dónde ella es la protagonista.
Todas pasan deprisa, como fotogramas, una detrás de otra, ambientadas en diferentes lugares.
Una playa, atardeciendo, abrazados con una manta echada por los hombros. La suave brisa, acariciando sus caras.
Un coche, recorriendo una carretera vacía, ella con los brazos estirados, intentando alcanzar el cielo con un pañuelo.
Una cama, con caricias y besos escondidos, con lunares en vez de planetas y sonrisas como destino.
Un día de lluvia, las gotas cayendo lentamente en sus cuerpos, la tormenta perfecta. La paz.
Cuando la canción acaba, se termina el chocolate, que ya está templado y cierra el ordenador. Paga la cuenta y comienza a recoger. En ese momento se da cuenta de que la chica rubia no está.
Cuando sale a la fría calle, la ve. Está en un paso de cebra, el semáforo está en rojo.
El corazón se acelera, nota como la sangre palpita, nota los latidos por todo su cuerpo… ¿Se ha enamorado? No, no puede ser. No puede enamorarse de recuerdos inexistentes, creados por su imaginación. No puede, no la conoce.
La chica está mirando el móvil, de pronto suena el pitido del semáforo, ya puede cruzar.
Pero un coche no ha podido frenar a tiempo y viene bastante rápido. La chica se da cuenta demasiado tarde. El coche está lo suficientemente cerca de ella.
En ese momento, el mundo se paraliza. Los copos se mantienen en el aire como si no hubiese gravedad, nadie ni nada se mueve, no se oyen ruidos de coches ni del bullicio de la gente. El mundo ha dejado de rotar.
El tiempo transcurre con mucha lentitud, demasiada.
El chico se abalanza sobre ella, empujándola fuera de la carretera. Todo vuelve a su tiempo, el mundo vuelve a rotar.
Él la mira. Ella le mira. Ambos sonríen. Y a pesar de tener a un grupo de gente a su alrededor, preocupada, solo son capaces de verse el uno al otro. Saben que no va a ser la primera vez que se vean.

ROCÍO ROMERO GARCÍA


Metamorfosis, el devenir del ser.
No podía no dejar de pensar en aquellas palabras, y caí rendido a ellas como el influjo de un amor adolescente, que no se puede quitar de la cabeza ni borrar de la memoria.
No eran monosílabos comunes al oido de un mortal, tenían un significado más profundo, llenos de misterios profusos y de enigmas indescifrables.
Aunque ya la había oído alguna vez-en mi época de sueños profanos- , quizás prefirió adormecerse en lo más recóndito de mi ser, tal vez por el miedo que se nos presenta cuando enfrentamos lo desconocido, lo incomprendido.
El ser y estar, el permanecer y transcurrir son circunstancias que nos atañen como humanos que somos. El olor a tierra mojada, el ruido de una lluvia abundante golpeando sobre techos de chapa, el sabor de una comida deseada y el abrazo de la persona anhelada son mimos que alimentan al alma.
Pero hay cosas indómitas, cosas que deben suceder, como el ser y su circunstancia.
No se puede corregir lo que ya está escrito, no se puede engañar al destino.
Lo hecho, hecho esta.
Todo tiene y tendrá un porque, desde lo más pequeño hasta lo más grande, desde una flor hasta el cauce del mar, la vida y la muerte, todo.
¿ Que ha de ser del hombre sin el principio regente de toda su vida?, ellos existen… no debes atraerlos…
Cuando se enfrenta al destino, cuando se afronta a la irremediable muerte, solo hay dos opciones que elegir, mirarla dignamente a la cara y abrazarse a dios, o luchar contra lo indivisible y volverse un ser ingrávido y maligno fundiéndose en la oscuridad.
Esa frase cuestionaba mi fe, la tumbaba, una fe inquebrantable que había atravesado toda mi estoica existencia, era la mosca que zumba buscandose aposentarse en la podredumbre, era el gusano que desecha la manzana, era… la negación del propio devenir del ser.
Prolongar lo improrrogable se convirtió de pronto en una obsesión interna gobernando todos mis sentidos y dejando en evidencia mis carencias latentes… el egoísmo surgio brotando como un corazón delator que sangra por un amor negado. Ellos se aferraron, surcando mis flaquesas, añidando en mi fragilidad, me olieron, sintieron mi pavor, hurgaron en mi desesperación. Y los deje entrar, ante mis ojos necios se hicieron carne en mí.
Mi alma se escapaba de mis manos como un suspiro de verano y pretendía arrastrarla hacia mí, encadenándola a mi cuerpo lacerado, ante la ignominia que afrontaba porque dios presuroso ambicionaba arrebatármela.
Ante la suma de todos mis miedos, decidí entonces recurrir al ultimo sesgo de realidad que podría tener frente a mí, fui en busca del libro que se nos suele presentar en los momentos tortuosos por los cuales atravesamos durante el camino que recorremos.
Algunos dirán que sus escritos oscilan entre la falacia y la mentira, otros sostendrán que se trata de un libro mágico que dá sabiduría si se lo sabe interpretar adecuadamente y otros, defenderán la idea que es la prueba cabal de lo que el hombre busca desde el origen suyo sobre la faz de la tierra, subyugar a sus semejantes bajo el ala dictatorial de sus menesteres.
Se me había adoctrinado bien, al menos eso siempre supe creer, comencé con todo el ceremonial y protocolo correspondiente que debe hacerse para guiarme hacia la determinación de sus actos.
Y la tentación del azar se hizo presente llevándome a un espiral de decisiones equivocadas, el libro me mostro la senda por donde debería ir, las voces susurraron las palabras que quise oír y mi mente fraguo la verdad conforme a lo que yo más deseaba, perpetuarme en la eternidad, ser uno con el tiempo.
La metamorfosis estaba pronta a crecer en mí, la tría mera me había dado la solución ante mi necedad de perecer, era un acuerdo mutuo de sangre que pergeñe con los demonios.
Porque la muerte es algo irremediable que no podemos corromper, si hay vida hay muerte, es el punto necesario para el equilibrio de las almas.
¿Pero qué sucedería si alguien es salvado de su destino?
Por un alma salvada miles serán masacradas, es la ley de la tría mera, pasados los tres dias los demonios habitaran los cuerpos de aquellos que debieron desaparecer, asesinando a los inocentes… que allí estén presentes.
Ese fue mi trato, mi salvación y mi castigo, mis ojos se convirtieron, volviéndose capaces de observar a aquellos que pronto estaran a morir, los advierto, los libero y los condeno a ser los receptores, se vuelven sus vasijas… y me torno eterno como el tiempo.
No podía no dejar de pensar en aquellas palabras, cada vez que me despedia de alguien, me iba de allí murmurándole al oido, tría mera, tría mera, tría mera.

FLAVIO MURACA


“Cenicienta”

Cenicienta compró un par de zapatos con tacos enormes. Esa noche fue a bailar de falda corta y remera escotada.
El príncipe la esperó más de lo previsto. Cuando la vio llegar se llenó de celos, pues la dama era observada por toda la platea masculina. Cegado por la rabia emborrachó a la princesa y robó sus pertenencias. Con disimulo escondió el cuerpo dormido en un cuarto privado. Rápidamente se puso la ropa femenina y bajó al recinto, disfrutó ser la reina del desvelo. Muchos intentaban acariciarle el cuerpo.
Lo bueno dura poco; a las doce en punto el reloj escupió madrinas mágicas, una de ellas dio en la cabeza del príncipe azul dejándolo inconsciente.
Pasadas las horas el sol golpeó los cristales con furia, el hombre despertó en una enorme cama acompañado de un muchacho fornido; estaban desnudos, abrazados y felices. Había amor en el aire.
Desde entonces Ceniciento camina por los centros comerciales. Adora los calzados y las carteras. Gasta todo su dinero en coches importados que, con el tiempo, se convierten en calabazas.

ALEJANDRO CAMACHO


Cosas de la caseta campo…
Endulzame el día
decía la tele con su ganchillo encima
tengo la boca seca
soy el azúcar más viejo 
que esta caseta
si te cuento mis traslados
soy la mesa, que va de lado a lado
el silencio de las galletas
están tan secas que ni maria
Magdalena
no abras la nevera
seis meses sin luz te esperan
a gritos clama la piscina
me hago pis
pues yo soy tu vecina
recoge las algarrobas
cochina!!
como nadie fuma
creció la hierba
a falta de visitas
dura es la sierra
pasarán los años
el columpio sigue en pie
y cuando éramos pequeños
él que nos vio crecer
jardineras de barro y piedra
ése pino con iniciales
qué decir de ésos veranos
los más especiales…..

DAVID DURA MARÍN


 

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Expresiones repelentes

AVISO: Este es un post totalmente subjetivo y personal que no tiene por qué corresponderse con los pensamientos de todo el equipo de Cuatro Hojas ni su filosofía general. Simplemente, nos ha parecido un debate interesante respecto a las palabras y expresiones modernas y por eso lo publicamos aquí:

 

Expresiones repelentes

Hace poco, mi amigo y autor Juan Verde Asorey me dijo “no digas poner en valor, es una expresión repelente”. Y me quedé planchada. “Pues a lo mejor tiene razón”, pensé. Juan argumentaba que poner en valor es una expresión moderna que alguien se ha sacado de la manga y que consigue todo lo contrario de lo que se propone, porque da a entender que hasta ahora, aquello a lo que nos nos estuviéramos refiriendo (el complemento directo de la oración) no tenía ningún valor y queremos convencer a otro de que sí. Lo que hay que hacer es revalorizar o mostrar el valor de algo, no darle valor.

Pero “poner en valor” no es la única expresión de moda. Hay muchas más palabras y expresiones repelentes, que lo son porque intentan precisamente no serlo. Por ejemplo, si un joven dice “hola, ke ase“, “tiene mucho flow” o “qué pasa, crack“, no está intentado hacerse el intelectual (evidentemente), pero si dice “poner en valor” se está esforzando por tener un discurso elegante y autoritario y queda de lo más artificial.

¡No a las palabras-postureo!

He aquí mi lista:

  • Empoderamiento: Empiezo por esta palabra porque es un caso parecido a “poner en valor”: “conceder poder”. Esto podía tener sentido en su expresión inglesa original, pero ahora no, sobre todo por la manera tan masiva en que se usa. Es el típico ejemplo de palabra de moda, como pudo pasar en su día con “chapapote”, “inmolarse”, etc. ¿Quién había escuchado esas palabras antes de que los medios empezaran a usarlas abusivamente?
  • Eufemismos en general: “adecuación del poder adquisitivo”, “procedimientos de ejecución hipotecaria”, “gestación subrogada”, “expediente de regulación de empleo”… ¿Hay algo más odioso que no hablar claro?
  • Coach: Muchas veces se utiliza como un eufemismo más, que significa “no tengo ningún tipo de titulación ni legitimidad para erigirme como gurú de nada, pero te voy a intentar convencer de que sí”. Por supuesto, habrá coaches buenísimos, pero simplemente no es posible que, de repente, tanta gente sepa cómo debería actuar el resto del mundo (en general, no es un área concreta en la que son expertos) y se crea con capacidad de dar lecciones.
  • “Como digo yo”: Autocitarse, el colmo del ego.
  • Caballero / dama: Por suerte, los tiempos cambian y estas palabras dejan de tener sentido. Aún así, hay quien las sigue usando. “Se portó como un caballero, me abrió la puerta del coche”. “Es una auténtica dama, supo mantenerse en un discreto segundo plano”. ¿En qué siglo estamos?
  • Monetizar: Viene a ser lo mismo que “sacar rentabilidad”, pero se usa sobre todo en el mundo online porque, de repente, hay obsesión por monetizarlo todo, y eso hace que nos encontremos coaches, gurús y anuncios ninja que saltan cada dos por tres. Un rollo.

¿Se te ocurren más?

 

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Semana 8 Taller de Escritura – Personaje

Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Creativa de Facebook, continuamos con la adaptación de nuestro Curso de Escritura Creativa y, en esta ocasión, proponíamos escribir un relato sobre un personaje definido. Este ha sido el relato más votado:

El chico del bar.
En el fondo no quiere la noche.
En las formas está muy marcado…
Quizás sea una forma de ganarse la vida, un mes más y lo dejo, piensa cada mes.
Mi historia no importa, no me gusta bailar ahí subido, ni que me metan cosas por el bóxer.
Ni siquiera el Jack daniels, ni esa mierda verde con nombre alemán …
Quiero ir descalzo con el viento de cara por un acantilado, puede que quisiera lanzarme al vacío, puede que ya me haya lanzado en mil vidas antes.
La chica del metro aspira a un cantante, a veces me mira con curiosidad y giro la cara mientras pienso en el mes de abril,
que igual que a Sabina alguien me lo robó.
Historias normales un domingo más, rutinario y largo sediento de sal.

MONTAÑA MILHOJAS

*Todos los relatos publicados aquí son originales y no han pasado procesos de corrección.

Un día, bueno noche, en la vida de Macarena.

– ¿Qué te pasa Macarena? ¿No me digas que sigues con lo mismo?

– Si es que no es justo joder. Yo era… – Sin terminar la frase da un trago a la copa.

– Ya lo sé y son muchos años, me lo puedo imaginar.

– Qué te vas imaginar. Tienes delante tuya a una…

– A quien tienes tú detrás es al jefe y tiene un mosqueooo. Esta noche ya has espantado a tres clientes y sabes que eso no se lo pasa a ninguna menos a ti pero tampoco juegues con fuego.

– ¡Que le jodan! Qué bien que se aprovechó de mi cuando me dejó Vitorino. Y que alegría le daba tenerme detrás de la barra como reclamo. La mismísima Macarena.

– Jajaja no me hagas reir que se va a cabrear más.

Macarena que ya no atinaba a beber de la copa se secaba los morros color carmín – Yo tuve a mis pies a toda una generación de músicos buscando la inspiración en una musa como yo. Sólo tenía que hacer así con los dedos y venían arrastrándose. Y ahora… ¿Por qué?, ¿por qué me arrancan lo único que me quedaba? No han parado hasta conseguirlo. Cooomo les jodía que siguiese ahí, inalcanzable. ¿Y ahora? ya no hablarán de mi.

– Pero que dices niña. Si ahora estás otra vez en todos los titulares. Es verdad, que porque el Despacito está pegando fuerte.

– ¡Ni lo nombres! Ese mamarracho.

– Pobrecito, si él no tiene la culpa. Tú piensa que el Despacito al fin y al cabo no está dedicado a nadie. Y que coño, que tú eres la Macarena ¡Aaaayyyy!

¡ZASSSS! Esa broma valió un guantazo que Chari no supo esquivar.

ROBERTO MORENO CALVO


Con sus apenas diez centímetros de altura, va por la vida. Con su cabellera extensa, pelirroja y colmada de rastas formadas con la naturalidad del paso de los años, sus largos y minúsculos años de vida. Rescatada de una sección de juguetería de una cadena de supermercados, comenzó su vida en una casa de familia compuesta por una joven pareja independiente sin hijos, sin más responsabilidades que su casa y su trabajo. Ellos la salvaron de terminar encerrada en una caja de cartón como última instancia o, en el mejor de los casos, de que terminara en una casa de familia común como juguete de una nena humana.
Esa pareja, deseosa de tener una nena con quien jugar a ser padres no dudó un instante en llevársela de ese frío lugar que por las noches cierra sus puertas y apaga las luces dejando la más triste penumbra a la orden del día. Y ahí habitaba entonces, hasta que emprendieron su rescate. Ella, expectante y muy interesada en ser la hija de alguien o, por lo menos, dejar de ser un ínfimo pedacito de plástico encerrado en una caja. Vestida para la ocasión, aquél verano de fines de 2011, acorde a la época calurosa -propia del verano- lucía un mini vestido sujetado por el cuello. Muy coqueto, blanco liso en la parte de la sisa y repleta de flores en la parte de la pollera. Su cabellera colorada, lacia y muy extensa la llevaba atada con un moño haciendo juego con la vestimenta, formando una larga y prolija cola de caballo –o de pony, si nos remontamos a su contextura-.
A lo largo de los años fue recorriendo diversos lugares, varios hogares, suertuda como pocos “niños de mentira” (y como lamentablemente algunos niños reales que no pasan por la mejor situación familiar), gozó de vacaciones de todo tipo. Visitó la playa y el mar, disfrutó de las sierras donde más tarde sería su nuevo hogar, sus diminutos pies tocaron la arena y se remojaron en las aguas cálidas de un lago anfitrión como lo es el de Tandil así como también en las aguas cloradas y frescas de una pileta. Paseos varios, desde un pic-nic en una plaza directamente sentada en contacto con el pasto –lo mismo en las sierras- cumpleaños y reuniones familiares pero en esas ocasiones sentada sobre la mesa ya que su abreviada altura le impediría sentarse a la mesa sobre una silla.
Con el correr de los años fue recibiendo, además de mucho amor de sus padres-ficticios-primerizos, juguetes dignos de un ser tan ínfimo como lo es ella. Sin contar el vestuario que fue adquiriendo, según la estación del año. Desde shorts y musculosas para el verano hasta botas y traje de nieve para el gélido invierno. Infaltable un jean de su tamaño –por supuesto-, a pedido de ella misma, ya que veía y admiraba a su padre que habitualmente solía vestir jeans y su deseo de imitarlo hasta en eso la llevó a pedirle a Papá Noel ese regalito hace dos o tres Navidades. Sentada a la mesa, respeta los horarios de desayuno, almuerzo, merienda y cena –obvio- y jamás se pierde su novela favorita. Una que se estrenó en el año 2012 pero como en ese entonces ella era muy chiquitita (de edad) no recuerda haberla visto y ahora, con las maravillas de la tecnología puede disfrutarla viéndola desde la compu-tele. Eso sí, si no termina su porción de la cena, no se puede dar vuelta a ver la novela. Y si no agradece “por la comida tan rica que le hizo mamita” –como ella misma aclama- tampoco. Sus días son tranquilos, porque además de que la mayoría de ellos duerme hasta tarde, tiene la suerte de que todavía no se inventaron los jardines de infantes para muñecos, es así que no va al jardín y tampoco irá al colegio. Igualmente su edad no se lo permitiría jamás ya que sus cinco años de edad actuales van a seguir siéndolo aunque cumpla más años junto con esos dos jóvenes soñadores y con alma pura de niños. Entonces seguirá jugando con ellos a ser hija hasta que ellos tengan sus propios hijos humanos, pero mientras tanto su atención será toda para ella.
Casi como un bebé recién nacido –o de pocos meses de nacido- tiene depositada su camita improvisada en la habitación de sus papás. No es sólo que su hogar (como en todas las casas que vivió) sea un dos ambientes, sino que al ser un ser tan diminuto su camita fue ubicada sobre la mesita de luz de mamá. “Cama” podría decirse, pero a simple vista se podría apreciar una mini bolsa de dormir improvisada con un calcetín donado por su madre. Y así duerme tapada todas las noches calentita en ese lecho, al lado de sus papis.
Lo más divertido de esta miniatura de “persona” –o personita como les gusta llamarla a sus papis-, es que muchas veces tiene salidas inesperadas, propias de una nena de cinco años por supuesto. Inventa palabras porque a esta edad escucha cosas y como le suena a ella, las repite. Por ejemplo, le encanta comer “papallitos” (lo que sería zapallitos, en este caso es muy fácil entenderla, la palabra suena bastante parecida a la original); otra cosa que podría destacar es que cuando se enteró que la familia se mudaba a “Pampil” se puso tremendamente contenta porque sabía que sus papis querían construir un futuro todos juntos allí y, hasta ella, deseaba y soñaba con el almita propia de una niña mudarse a esa ciudad que los había cautivado a los tres por igual –al punto de que el tiempo que esperaron que este proyecto se concretara, la pequeña hija se plantaba frente a la ventana de su antiguo hogar mirando más allá de la ciudad donde, cerca del río de La Plata se poblaba de árboles y no se veía el horizonte, y como lo confundía con su actual hogar emocionadísima aclamaba “¡parece Pampil!”. No sé por qué extraña razón, ella confunde todas las palabras y cree que empiezan con la letra “P”. Algunas otras simplemente las inventa o pronuncia a su manera, es así que ama el sonido que producen al cantar en pleno vuelo los “chipatos”, más conocidos como chimangos. Ave muy pobladora de su ciudad de residencia.
Ella es muy coqueta, como dije antes le encanta cambiar de vestuario y “parecerse a mamá”. Tal es así que hasta hace poco le robaba un poco de perfume para ponérselo y oler igual que ella. Eso sí, a la hora del baño es muy parecida a cualquier chico: no le gusta para nada bañarse y cada vez que sus padres quieren llevarla debajo de la ducha para bañarla ella protesta. Y como son “primerizos” –o ella es “hija única”- terminan siempre negociando con algún “premio” para luego del baño y así lograr que sumerja su pequeño cuerpito bajo el agua. No sé si su resistencia al baño se deba a esa rebeldía infantil o quizás, en el caso particular de ella, sea una cuestión de inmensidad que le significa esa lluvia proveniente de la ducha.
Así son los días de esta nena-muñeca, como los de cualquier niño de su edad, a veces también comete la torpeza propia de una nena y dice alguna palabrota que no debería pero escucha por ahí y repite; a veces se pone “protestona” por algo que no le gusta o le parece mal, pero con una charlita con mamá o con papá –o con los dos- logra entender el asunto y se le pasa.
Ella es puro amor, siempre tiene una hermosa sonrisa dibujada en su rostro y cuando está contenta y feliz por algún motivo especial le resalta más que otros días; le gusta que la abracen y le gusta abrazar. Cuando escucha alguna canción que le llama la atención, la reproduce –obvio a su manera, con palabras inventadas o dichas como le salen- y les saca unas cuantas carcajadas a sus padres. Cuando está en casa, le gusta hacer vida de oso, es decir mimos y ahora en invierno taparse con algo que oficie de frazada (ya sea un abrigo de papá o de mamá o sus padres mismos teniéndola a upa); cuando salen todos a pasear le encanta admirar el paisaje y observar la hermosura de la naturaleza. A pesar de ser en realidad de plástico, es tierna como un pedacito de algodón y dulce como un caramelito de dulce de leche. Y no se parece a ninguna otra, el resto de las muñequitas de plástico son distintas, artificiales, sin gesto, duras; en cambio ella se mueve y por sus propios medios. Ella es única. Mágica. Especial. Simpática. Adorable. Y por sobre todas las cosas, súper amada.
LAU SUPERSÓNICA

“Marias”

María ocupa una vitrina en la iglesia local; muchos fieles le rezan. La madre de Cristo tiene oídos para todos.
La otra María del pueblo friega pisos por dos centavos; muchos patrones la usan como sierva. La madre del pequeño Lucas pide a gritos salir de la miseria.
Nadie tiene oídos para ella.

ALEJANDRO CAMACHO


La chacha …..

Por tí , despierto al alba
en lo profundo del sueño del gallo
duerme, mi hijo amado.
No es desayuno con diamantes
ni mi vestido el más brillante
pulirte un futuro
alimentar tu camino
estrella de mi semblante.
De ser necesario
llevaré cofia
si hay que ir , voy a Escocia
subiré hasta mi meta
en montacargas o limpiando
medio planeta.
De anillos caídos
tengo diez dedos
doy lo que tengo
más no puedo.
Soñaré tu vida de éxito
no quiero un ministro
sé , que serás listo.
Y cuando llegue la noche
aplazare mi cansancio
limpiaré tus mejillas a besos
buscaré siempre
como ratón el queso..

DAVID DURA


Llego en coche al supermercado, y viendo el cielo encapotado, contrariamente a lo predicho por el meteorólogo en el telediario de las 3 de la tarde, estaciono bajo uno de los tejadillos, esperando que allí, bajo esa pequeña sombra, tenga una pequeña también, tregua, del calor asfixiante que estamos sufriendo desde finales de mayo.

Mi madre, baja del coche y se dirige a buscar un carro de la compra, y se zambulle en el refrescante mundo del supermercado medio vacío aún, por las horas que son, y su mensaje es, que cree no tardará mucho.

Me dispongo a cerrar los ojos, para descansar de mi heroica acción del día de hoy, que ha sido levantarme de la cama, darme una ducha y vestirme, comer algo, y conducir el coche hasta llegar al supermercado.

No quiero que os lo toméis a broma, porque no lo es. Mi vida es ahora así, cada pequeña cosa es un gran triunfo, aunque no lo celebre, lo escribo en un papel para mí caja de las alegrías, ésa que os expliqué hace unos días.

Tal como miro por los retrovisores, veo atrás, a unos treinta metros, a un señor (transeúnte, porque no me gusta llamarles vagabundos, o sin techo, suena a despectivo, y no me vale, e incluso los trato más de señores que a otros habitualmente trajeados, porque ya quedan tan pocos……) de barbas blancas, muy moreno de piel, por las horas caminando bajo el sol, morena calva, y con las manos entrelazadas, apoyado en una de las viguetas que sujetan los tejadillos. No alcanzo a ver el color de sus ojos a esta distancia, cosas de la edad, pienso.
Los ojos de cualquier persona hablan más claro que cualquier sacerdote en un atril de la iglesia.
Él no ve que le estoy mirando, y menos por un retrovisor. La camisa con tres o incluso cuatro botones desabrochados, lavada y relavada, y unos vaqueros viejos, también relavados, pero mucho más resistentes, y su mochila cargada a su espalda, con una estrecha esterilla y un saco para dormir arriba de todo, y que debiendo pesar la mochila-casa, aún parece encorvarle más.

Sus manos morenas están, como he dicho, entrelazadas, y él se las mira cómo observándolas desde fuera de su cuerpo, como si no fueran suyas, extrañadome del modo en que lo hace, pero sin saber explicar el porqué me extraña.
Quizás piensa en los que le han fallado, o, en esa familia que ya no tiene o no ha tenido nunca, o, que también le ha fallado.
O quizás éso lo pienso yo, para convencerme a mí misma de que los míos no me han fallado.
No sé la respuesta, poco a poco el aparcamiento se va llenando de coches. Miro al frente y los veo entrar como en manada, uno, dos, tres, cuatro, etc., venga coches, y de vez en cuando hay que vigilar que mi señor de la mochila siga en pie, en su sitio. Parece desvalido, y a la vez resignado con su vida.
Y así es. No se ha movido. Pero los que pasan por su lado, hacen como que no le ven. Es muy triste que lleguemos a estos extremos. Permanece igual que cuando mi madre ha entrado en el supermercado. Y cuando ella sale, han transcurrido casi 50 minutos, y durante ese período de tiempo, que a mí se me ha hecho demasiado corto, tengo la curiosidad de saber qué habrá pasado por la mente de ese señor sin nombre. Pero, por supuesto, ya nunca lo sabré. Mi madre carga el coche, deja el carrito, arranco el coche, y para salir tenemos que pasar a su lado. Sigue allí, sin prisas, con sus manos morenas entrelazadas, y, observándolas desde fuera de su cuerpo. En silencio.
Parece otro señot que conocí en una puerta de otro supermercado, al que le compre dentro una bolsa de comida, y cuando salí se había evaporado. Sus ojos me hablaron con una brillante sonrisa de paz, y después, se esfumó. Quizás ésto quiera decir algo más de lo que vi.

LA XICUELA DE CORRIOL


Qué felices son las vacas!
Bajo las viejas encinas ven a sus hijos crecer.
Entre nubes blancas flotando en el cielo azul.
La tierra es verde y fértil
Nada les falta!
Cuando yo sea madre, amamantaré a mi hijo en un jardín, en una plaza o en una terraza al sol tomandome una horchata.
Cuando sea madre….me quedaré en casa. Tomaré zumos frescos de alfalfa y manzana.
Seré su fuente de vida que de mi emana
Dormiré las siestas con él, en la cama. Y sentiré su aliento dulce en mi cara.
No quiero ir con frío y de madrugada a entregar a mi hijo a una madre alquilada.
No me van a confundir, no! Es mi naturaleza, no soy culpable de nada.
Cuando tenga dos años, trabajaré para que no le falte de nada.
Cuando sea madre nadaremos juntos en un mar de agua cálida. Nos rebozaremos como croquetas en la playa.
Le enseñaré la nieve, la pondré en sus manos, para que su calor la transforme en agua.
Y si todo esto no puede ser, y si no me dejan ser madre
que al menos me dejen ser vaca
Qué felices son las vacas!

LOLA ALCÁZAR


¡PONGA UNA LAGARTIJA EN SU VIDA… DIGO EN SU CASA!
Que las lagartijas son inofensivas? …lo sabíamos.
Que se comen los insectos?…también lo sabíamos
Que nos dan “repelús”?…pues sí!
Pero, que fuesen excelentes empleadas de hogar?…pues no!
Ponga una lagartija en su casa… o si son varias, pues mejor!
¿Por qué?…
Porque, mientras te puedes echar una siestecita (bien que apetece con éstos calores), una puede planchar la ropa, otra preparar la cena y si son “dispuestas”… hasta pasar la mopa y limpiar el polvo.
A que es muy buena idea, adoptar lagartijas???
…Te limpian la casa gratis, no dejan que te piquen los puñeteros mosquitos o evitan que, te encuentres una asquerosa cucaracha en el fregadero…agggggg!
Definitivamente, a mi, que tanta “fatiguita” me daban… después de leer lo que pone en el cartelito, lo tengo más que decidido… creo que adoptando tres, tengo cubierta la limpieza de mi casa y a siestear todo el verano.
PD: Por favor no las matéis, ni le deis escobazos ni las mándeis al patio de la vecina… que son muy currantes

MARI CARMEN CUESTA


AMANDA
Amanda, tez de luna y cabello de hilo de araña, luz de día, plata de noche.
Ligera y fresca como brizna de hierba, volatil como diente de león, nadando en la brisa de un atardecer de primavera.
Sonrisa amplia y ancha como espuma de río, nariz de frambuesa recien nacida, ojos oscuros como fondo de poza, cara fina como canto pulido por la nieve.
Cuerpo ajuncado, vivo como azogue, nerviosos los brazos, delicadas las manos, de ala de mariposa.
Pechos timidos, que rozan un vestido celeste y dejan entrever un par de cerraduras para ambas puertas de deseo.
Vientre virgen, cumbre donde nacen dos rios que desembocan en los caminos.
Amanda, que dá besos de hierbabuena, y caricias de rocío.
Se sienta a sembrar miradas en los surcos del mar comiendose una naranja en Abril. Se moja los pies con la barba de Neptuno comiendose una rodaja de melon en Junio. Hace el amor en noche de luna llena con el mar, desgranando granada madura en Septiembre. Y llora copos blancos mientras muerde una manzana en Noviembre.
Amanda, sin casa ni hombre, ni oficio ni destino, que duerme donde le dá la gana, y come cuando y lo que puede.
Amanda nó teme a la noche, teme a las personas que le hablan sin mirar.
Amanda ama la soledad y no ha nacido quien se la robe, pues es su hija y como tal la defiende como madre.
Te recuerdo Amanda, la calle mojada, la lluvia en el pelo, como escuchè decir una vez a Victor Jara….

EMILIANO HEREDIA


Peppa Pig era una cerdita de lo mas común. Bueno, tenía y tiene las patitas algo flacuchas para el estándar cárnico occidental, pero es algo que le viene de familia, porque fijáos en las patas de sus padres o abuelos (¿qué jamones se iban a sacar de ahí?). Pero fue precisamente esa particularidad la que le hizo destacar en el casting de personajes para una serie infantil. Después, su tremenda personalidad y su pavorosa naturalidad le convirtieron en un personaje de fama internacional, tanto, que su silueta ya es un elemento imprescindible en cualquier juguetería, centro de ocio o atracción de feria en cualquier parte del mundo.
Hay quien asegura que que sus orígenes son egipcios, porque siempre se la ha visto de perfil como a las figuras de los jeroglíficos, pero no hay pruebas al respecto, y tampoco es un aspecto que ni a Peppa ni a sus millones de fans les preocupe mucho.
Antes de la llegada del éxito, Peppa se pasaba el día chapoteando en el charco de una granja en el sur de Inglaterra, pero esto ya es cosa del pasado. Ahora vive en un ático de la londinense St. James’s street, que es donde acude a descansar después de los rodajes, spots, promociones y una intensa vida social, pues es una asidua figura de las noches de Mayfair; tanto, que ya hay rumores de su adicción al alcohol y a otras sustancias, pues aunque sus agentes han tratado de ocultarlo o silenciarlo, han sido numerosos los escándalos en los que se ha visto involucrada, sobre todo en compañía de su última pareja conocida, Pete Doherty.
Pero nada de esto ha tenido efecto alguno en los índices de share de su serie en ninguna de las cadenas en las que se emite, incluso su productora ha anunciado el rodaje de la sexta, séptima y octava temporada, después de darse a conocer a nivel mundial el inicio de su carrera musical de la mano de la famosa discográfica Universal Studios, cuyo primer trabajo, producido por los mismísimos Marc Anthoni y Mike Jagger, aparecerá en las próximas semanas, del cual la MTV ya ha adelantado el video del primer single “Eat me everything fat”, donde Enrique Iglesias simula hacerle un cunilungus, y por ello ya ha sido noticia en los informativos más importantes del mundo y ha sido censurado por el Vaticano, la Liga Mundial Islámica, el Congreso Mundial Judío, la iglesia ortodoxa y la anglicana.
Pero toda esta vorágine no ha perturbado un ápice su compasivo corazón, y así lo demuestra en numerosos capítulos de su serie, donde siempre está dispuesta a ayudar a los animales no mamíferos que carecen de cerebro racional, pues su relación con su pececito Dorado transciende mas allá de los rodajes y ocupa un lugar privilegiado en la pecera de su lujoso ático.
También tiene presentes a los patos del estanque a los que siempre premia con migajas de pan, pues le tiene prohibido a sus cocineras tahilandesas cocinar pato lakeado.
Bien se podría suponer que el momento en el que se encuentra Peppa es ideal, pero nada mas lejos de la realidad, pues su relación con su hermano George es algo más que tensa; tanto, que sus managers hacen de interlocutores entre ellos en los rodajes en los que intervienen juntos. Algunos medios de información del ámbito del corazón han publicado que los motivos de su enemistad vienen derivados de tensiones por el reparto de la herencia del abuelo paterno, recientemente fallecido, aunque tampoco es una información que goza de una gran credibilidad.
De lo que no hay ninguna duda es de su talento y profesionalidad, que tanscenderá mas allá de nuestras vidas, haciéndose un lugar en el firmamento a la altura Marilyn Monroe o Audrey Hepburn.

TOMÁS MESA


Un manto de lluvia chispeando contra los cristales del ventanal la despertaron. Para cualquier otra persona sería muy temprano empezar el día con ausencia de iluminación, pero el concepto de puntualidad de Hermione era algo que la caracterizaba. Tras un buen desayuno mientras ojeaba los informes por milésima vez, cogió a su fiel compañera de cuero negro para llevar a cuestas todo lo necesario. Cobijándose bajo los portales para que no se le encrespara aún más la cabellera, llegó al lugar del crimen que tanto había estudiado reiteradamente aquella semana buscando pistas ocultas que se le hubieran pasado por alto, pero una vez más, no encontraba aquello que tan desesperadamente quería revelar: un desliz que el pulso frágil del asesino hubiese dejado para ella.
La escalera era un pozo de sombra y el aliento de los relámpagos se filtraba en la estancia. Todos sabían que Hermione era la más cualificada para solventar ese caso antes de cerrarlo y darle carpetazo. El perfeccionismo era su mayor virtud. Su inteligencia asombraba. Y su exigencia no la abandonaba jamás.
Tras repasar cada milímetro del suceso y cada dato clasificado en su privilegiada memoria, la perspicacia al fin hizo su aparición… Golpeó la alcoba con los nudillos y tras una pared oscura se abrió un armario con espejos ahumados. El santuario que guardaba el asesino se abrió ante ella creando una mueca en su boca dibujando la sonrisa competente que tanto adoraba. Allí se encontraban todas las víctimas pasadas, presentes y futuras. Casi se le paró el corazón al vislumbrar una docena de jóvenes con ojos vacíos carentes de vida. Hasta ahora, su ropa empapada de lluvia no había desprendido el calor deseado, pero la fuerza y el deseo de atrapar a aquel demente se precipitaron hacia ella. Al fin, otro criminal sería juzgado para no hacer daño nunca más.

SARAH BLUMP


-Bueno mira, te explicaré -empieza Frank, un tanto condescendiente-. Como comprenderás, no te voy a contar la vida de Bukowski, pero te diré que en casi todos sus relatos hay sexo, cualquier tipo de sexo, como en los míos. -Se lleva el café que le queda a los labios, palpando la temperatura. Después de un par de segundos, continúa-. Pero eso no quiere decir que haya hecho lo que escribo, no vayas a pensar que…
-Ya, ya.
-Es decir, que…, en fin, casi todo está inventado. Me he reído mogollón imaginando escenas morbosas, tríos, escándalos públicos, tíos que descubren su homosexualidad, tías ninfómanas…Ja, ja, ja.
Por detrás sé que pasa un camarero, y juraría que se ha parado un par de segundos para echarle una buena mirada. Todo el mundo habla y eso obliga a levantar la voz, así que supongo que hay que tener cuidado con lo que se dice.
Frank trabaja de Vigilante de Seguridad. Nos conocimos cuando yo también lo era, hace como unos diez años. Lo dejé al poco de casarme, enchufándome literalmente a la empresa aseguradora donde mi suegro maneja algunos miles de clientes. Desde entonces, siempre que nos vemos, me suelta la cantinela de que soy un tipo con suerte, me habla como si no me enterara de nada, como si su mundo fuera más real que el mío. Lo cierto es que no me apetecía verle, pero insistió. Hacía un año que no nos veíamos.
-Escucha, ya los leerás, pero te diré que…¡He recreado escenas sexuales en sitios famosos de Madrid! Jajaja. Una pareja follando en el agua de la Cibeles, otra en el teleférico, uno que se la menea en una barca del Retiro, dos dándose en los servicios del Prado, otros que…
-Oye Frank -miro el reloj-, tengo poco tiempo. En media hora me espera un cliente.
-¿En media hora? ¿En serio? ¡Joder! Por una vez que nos vemos…
Me mira como si le debiera algo. Sé que me está despreciando. Creo que estamos encaminados hacia una dirección peligrosa. Puede que sea la última vez que nos veamos.
-¿Me enseñas el libro?
Observa aquí y allá. Se lo está pensando. Tienta la mochila de deporte con la que irá al trabajo. Ahí llevará la comida, quizá varios libros para vender o el que esté leyendo o un cuaderno para escribir. Me mira desafiante mientras acierta a pasar la cremallera al otro lado. Saca algo del interior, golpeándolo contra la mesa. Prefiero no levantar la cabeza. Sólo miro la portada de su libro, donde leo Dirty Stories.

TC CARLOS


MARTINA Y LAS BALDOSAS (ACUATEXTO)
Martina no hubiera visto la luz si no hubiera sido porque fue concebida involuntariamente por la popular creencia de su madre de que la lactancia materna es siempre anticonceptiva unido un inoportuno calentón de su padre propiciado por los largos meses de abstinencia que le llevó a derribarla en el pasillo sobre el ajedrezado suelo de baldosas blancas y negras y tomarla allí con urgencia sin tiempo siquiera de llegar al lecho mientras la música de fondo de los lloros de aquellas dos niñas que berreaban desde sus cunas los acompañaba.
Con la llegada de Martina sumada al en nacimiento un año antes de las preciosas gemelas, sus padres se encontraron con tres niñas de casi la misma edad en aquella pequeña casa que estaba pensada para albergar un solo vástago.
Para la vida personal del padre de Martina, aquel error, fue una autentica desgracia, yo creo que de haberlo sabido aquel hombre, hubiera preferido cortar de cuajo sus ardores machacándose los testículos con un cenicero, porque a partir de entonces, no solo tuvo que renunciar a la ilusión de su vida de tener un hijo varón, sino que tuvo que trabajar el doble para alimentar aquella prole al tiempo que su vida conyugal se vio truncada porque la madre de sus hijas, desbordada por el trabajo domestico, había desarrollado una fuerza increíble en los músculos abductores se los muslos para cerrar sus piernas de modo casi definitivo.
No es que la infancia de Martina fuera mala ni desgraciada, pero indudablemente hubiera sido mejor para ella si hubiera nacido en una familia menos numerosa. Las gemelas a las que de tan iguales con frecuencia confundía la gente, eran unas niñas preciosas y pizpiretas de melena rizada rubia y ojos azules como muñecas, pero a su desbordante simpatía, sumaban un comportamiento caprichos y terriblemente revoltoso muchas veces consentido.
Martina sin embargo, era de otra genética, con su cuerpo delgado y moreno su pelo castaño y dulcemente ondulado, los rasgos finos pero ambiguos de su rostro inocente y su comportamiento tranquilo y sereno le llevaban a ser siempre eclipsada por sus hermanas a pesar de ser la más despierta de las tres.
Aun recuerda Martina aquellos lentos y agridulces paseos en el paseo de la Alameda a la caída del sol, cuando su madre las presentaba a amigas y vecinas y siempre que se refería a ella destacaba su inteligencia, su aplicación y su generosidad. Pero a su mente despierta no se le escapaba, que lo hacía para compensar las alabanzas a la belleza y simpatía de sus hermanas a las que presentaba a continuación con un brillo de orgullo en sus ojos.
Para sobrevivir dignamente sin perder su autoestima en aquella familia, Martina tuvo que desarrollar sus mejores valores morales además de acercarse en lo cotidiano a su arrinconado padre buscando cariño y consuelo, mientras su madre, siempre atareada por el terremoto que constantemente generaban las gemelas, apenas tenía tiempo y atención para ninguno de los dos.
La vida de aquella familia trascurrió así durante muchos años en aquel extraño equilibrio hasta que la naturaleza, siempre sorprendente, decidió un día en una humorada biológica, cambiar las cosas.
Cuando el torrente hormonal se desató en la adolescencia y aquella casa se llenó de menstruaciones , compresas y baños eternamente ocupados, el cuerpo de Martina, sin perder un ápice de su maravilloso carácter, fue floreciendo en unas bellas y voluptuosas formas femeninas acompañadas de una espigada estatura y un largo y elegante cuello de gacela mientras que sus hermanas se desarrollaron con poca estatura y cierta de obesidad recordando al final del proceso una caricatura de lo que habían sido.
A despecho de mis lectoras, insaciables de detalles, no voy a entrar en pormenores románticos sobre cómo nos conocimos Martina y yo. Aun me pregunto qué vio Martina en un hombre como yo que nunca destaco en lo físico y nunca fue tampoco una lumbrera. Solo la generosidad de su carácter, lo humilde de sus ambiciones y la percepción de la intensidad con que yo la amaba, podría explicar algo lo inmerecido de su amor por mí. Tampoco entraré demasiado en cómo ambos vivimos felices y enamorados en esa pequeña casa de su niñez, que se quedó vacía tras el vuelo nupcial de las gemelas que arrastró con ellas a sus padres.
¿ Que como acabó nuestra historia ?….jajaja….! No ha acabado ! ! Ni acabará nunca por mi voluntad !…Puede que yo no sea muy listo, pero no soy tan gilipolla de renunciar a la perfección de ese ser si de mi depende. Además, su lealtad, fidelidad y abnegación hacia mí es tan absoluta y a toda prueba que tampoco tengo miedo de perderla. Solo es que veo, la verdad,…, una amenaza futura para nuestra felicidad como un oscuro nubarrón : !! Mi salud !!. Porque Martina solo tiene un pequeño defecto. Algo es extraño en su motivación sexual y temo que a la larga, puede afectar lo nuestro.
Me explicaré. Miren…, Martina es en el lecho conyugal, el ser más soso aburrido y santurrón que se puedan Vds. imaginar. Solo conseguía hacer el amor con ella tras mucha insistencia y aun así, permanecía indiferente y paciente mirando al techo y contando las manchitas y grietas mientras yo me afanaba en su interior. Pero …cuando un día, mi fogosidad me llevó a derribarla en el pasillo sobre las baldosas blancas y negras del suelo ajedrezado sin tiempo de llegar al lecho…..! Ah amigos..! Martina se convirtió en una especie de pantera insaciable y lasciva, adoptando incluso las obscenas maneras de una experta meretriz.
¿Que qué tiene eso de malo ? ! Pues ahí voy!. Pues… lo malo, es que soy un hombre débil y siempre acabo nuestras sesiones físicamente agotado, con la espalda entumecida, el culo helado y los pies tiesos de frío por lo gélido de las baldosas y desde que descubrí el secreto para provocar su pasión, Martina está acabando con mi salud. Siempre ando resfriado, con accesos de fiebre y temblores y ya he estado ingresado en el hospital varias veces por neumonía severa…. Pero…tanto es lo que la deseo, que no puedo dejar pasar ni un solo día sin derribarla en el pasillo.
Y… !Si!, !Solo la muerte me separará de ella!, Martina me está matando si….pero… ! Amigos !, ¿Quien en este mundo no quisiera morir de amor?…

FRANCISCO BALLESTER MONFORT


 

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30 ideas para escribir

Hay épocas de mayor inspiración y otras de menos, pero es precisamente al escribir, aunque cueste, como se activa el generador de ideas que todos tenemos dentro.

Ideas sobre las que escribir:

  • Mira a alguien por la calle e imagina su historia.
  • Escribe anécdotas de tu trabajo.
  • Escribe anécdotas con tus hijos.
  • Imagina una historia a partir del título de una canción.
  • Haz una confesión.
  • Escribe una historia que solo pueda ocurrir en tu pueblo.
  • Reescribe un relato antiguo desde la perspectiva de otro personaje.
  • Cuenta algún drama social desde el punto de vista de un personaje.
  • Inspírate en un cuadro famoso.
  • Escribe una carta.
  • Escribe el diario de tu embarazo.
  • ¡Estamos en verano! Escribe el diario de un viaje.
  • Habla sobre tu primer amor.
  • Escribe tu historia familiar.
  • Escribe tu biografía y exagera un poquillo…
  • Pregúntate “¿Qué pasaría si…?” y escribe a partir de las ideas que surjan.
  • Escribe recetas de cocina.
  • Argumenta tu postura ante algún tema.
  • Explica algo que domines: cómo hacer un cubo de Rubik, cómo ganar a las máquinas tragaperras, cómo hacer que todos se enamoren de ti…
  • Escribe algo vergonzoso que te haya pasado.
  • Escribe todo lo que le dirías a la cara a tu jefe/suegra/vecino…
  • Imagina un día perfecto, ¿cómo sería?
  • Adapta una historia al público infantil.
  • Adapta una historia infantil al público adulto.
  • Haz listas.
  • Imagina que eres un rey/astronauta en el espacio/extraterrestre háblanos a los demás.
  • Tira de nostalgia: Cuenta cómo eran las cosas en tu juventud.
  • Escribe lo que has hecho hoy: no hace falta una gran historia, solo contarla de manera interesante.
  • ¿No se te ocurre nada? ¡Estupendo! Haz un tratado sobre la nada, el vacío,…
  • ¿Que escribir no es lo tuyo? Saca fotos, dibuja, compón música… (qué raro suena “compón”…).
  • Y si aún no tienes suficiente, entra en nuestro Grupo de Escritura Creativa y apúntate a las ideas que proponemos periódicamente.

 

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Semana 7 Taller de Escritura – El narrador

Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Creativa de Facebook, continuamos con la adaptación de nuestro Curso de Escritura Creativa y, en esta ocasión, proponíamos escribir un relato con un narrador sorprendente. Este ha sido el relato ganador:

*Todos los relatos son originales y no han pasado por procesos de corrección.

La condujo hasta el límite del bosque. Levantando su mano, señaló hacia un estrecho sendero de tierra que desaparecía entre los espesos árboles. Una suave brisa les levantó el cabello, mientras miraban en aquella dirección. Durante el recorrido, sus miradas se cruzaron varias veces intentando encontrar las palabras, pero Tilda intentaba esclarecer la voz de su corazón, y Tom luchaba contra el temor de volverla a perder; de que un destino malhiriente les envolviera de nuevo para separarlos en la distancia y el tiempo.
– Mira – le dijo de pronto Tom con una voz tenue como si no quisiera espantarla – ¿Ves eso que brilla en la tierra?
Tilda centró su mirada en el brillo plateado a contraluz que se discernía entre la húmeda tierra ya sin niebla.
– Lo recuerdo -esclareció- es el anillo que el mar trajo consigo para acabar en la orilla de nuestra playa. Dijimos…
– …Que sería nuestra unión eterna – acabó Tom por ella.
El brillo en los ojos de él mostraban sus sentimientos al desnudo. Fue cuando ella notó la presión. La verdadera responsabilidad. Debía decidir si volver con su reciente marido y seguir disfrutando de la luna de miel ahora que la isla la había recuperado, o quedarse allí para siempre con su primer amor. Aquella idea la atormentaba, pero no por pasar el resto de su vida con Tom, sino porque le encantó conocer parte del mundo que les rodeaba y deseaba seguir descubriéndola. Deseaba ser libre.
Tilda oía el agua que corría. Debía de haber un arroyo cerca. Tom cogió el anillo y lo llevó consigo mientras anduvieron en silencio con la vista clavada en el suelo. Un rayo de luna a través de las ramas les iluminó y decidieron sentarse frente al arroyo para encender una fogata.
La noche cayó más rápido de lo que esperaban. Tilda llevaba horas contándole las aventuras que experimentó esos últimos años, demostrándole que existía vida fuera de aquella isla. Tom, ensimismado por la belleza de sus palabras, se percató de lo feliz que Tilda se sentía al recordar cada detalle de un mundo desconocido para él y finalmente supo qué debía hacer para recuperar a su compañera de viaje.
-Llévame contigo -le propuso.
Sus mirados humedecidas se posaron una en la otra, queriendo descifrar los sentimientos que aguardaban. Tilda, tras comprobar la entereza de Tom, sintió un gran alivio. La futura decisión que tanto la atormentaba se solventó. Le había desprendido de un plumazo la tremenda responsabilidad. Pues, su mayor deseo era descubrir el resto del mundo con Tom a su vera y él le concedió aquel anhelo con veracidad. La vida les sonrío de nuevo y un beso les llevó a sellar su promesa de amor por primera vez.

SARAH BLUMP


-¿Es usted el señor narrador?
-El señor narrador marchó hace algunas semanas a la ciudad, para escribir en un periódico artículos de opinión. Soy la señorita narradora. ¿En qué puedo servirle?
-Verá, el frío se acerca y tengo apilados al lado de la leñera un montón de troncos por cortar, mi espalda sufre el dolor de los años y he pensado, si sus honorarios no fuesen demasiado elevados, encargarle el trabajo a usted.
-Pero lo que necesita es un leñador.
-¿Un hombre?
-¿Dónde?
-Le pregunto si para trocear mi leña hace falta un hombre narrador.
-No, para eso debe buscar un leñador o una leñadora.
-¿Cuánto cobra?
-¿Quién?
-Usted.
-Depende de la extensión y el grado de dificultad del encargo.
-Son unos cinco troncos de naranjo, bastante secos, calculo alrededor de cinco horas de trabajo. Y le invitaré a limonada. Me sale muy buena.
-Pero no soy leñadora.
-Antes dijo que sí.
-Le dije que soy la señorita narradora.
-Pues eso. ¿Le parece bien ocho euros la hora?
-Deme un minuto, cojo la chaqueta.

JEZABEL MONTENEGRO


Eduardo es un niño de siete años, moreno, algo bajito para su edad, con gafas de culo de vaso, grupo sanguíneo 0- y voz de pito. Visto así podría pensarse que puede resultar cansino oírle hablar, pero no es el caso. Es muy gracioso e imaginativo. Él crée que el sol está a una temperatura de cuarentamil trescientos sesentamil cincuenta grados, pero no se imagina que su padre, Juan, de cincuenta años, está pensando separarse de su madré, Pilar, de cuarenta y ocho, porque cree que la camarera del bar de la plaza San Marcos, Silvia, de veiticuatro años, está enamorada de él. La chica es igual de simpática con todos los clientes, pero Juan, entre copa y copa de vino barato, deja volar su imaginación hasta cotas delirantes, mientras Pilar se deja la salud cuidando discapacitados en el centro asistencial municipal, donde consiguió el contrato gracias al curso de cuidadora que hizo hace tres años en el Instituto de la mujer. Ella se imagina a Juan pendiente de Eduardo en el parque, ya que es su hijo mas pequeño, puesto que las mayores ya se han emancipado con mejor o peor fortuna. Ana, la mayor, de 28 años, se enroló en la marina y ahora vive y trabaja en la fragata Canarias con base en Rota, Cádiz. A bordo de la Canarias también trabaja su pareja Lourdes, catalana, de 28 años también. Se enamoraron en la escuela de marinería de el Ferrol. Tuvieron mucha suerte de que les asignaran el mismo destino al salir de la escuela. La siguiente hija en orden decreciente es Laura, de 25 años. Ella ha terminado enfermería y trabaja en Lisboa. Tiene previsto casarse en dos años con Bruno, un médico portugués cuatro años mayor que ella. La más joven de la chicas es Noelia, de 19 años. Nadie sabe bien dónde anda. Se marchó de casa al cumplir los 18 y lo último que se supo de ella es que fue multada en Bilbao por tenencia de estupefacientes el verano pasado.
Por todo esto me ha resultado tan fácil engañar a Eduardo para que se subiera en mi coche. Pero no penséis mal, no soy un pederasta. Mi motivación es puramente económica. Lo venderé a una clínica suiza. Un banquero americano que ya ha sido transplantado once veces necesita su hígado y su corazón, y mi oficio es proporcionar la materia prima.

TOMÁS PERRO ANDALUZ


DIRTY STORIES (1)
Mi amigo Frank acaba de regalarme su segundo libro de relatos. La autoedición le ha costado como unos dos mil pavos, me dice, pero los va a recuperar con creces y va a obtener beneficios, asegura.
-Me he inspirado en los relatos de Bukowski. A la gente le gusta el sexo, ¿no? Y más cuando es sucio.
Deja caer socarronamente la frase y me mira implacable. ¿Debo conocer a ese escritor? ¿Acaso no sé lo que es el sexo…salvaje? Por otra parte, hace tiempo que no leo un libro. Estoy aburrido de los bestseller, de los libros politizados, de los violentos, de los históricos, de los personajes reprimidos conociendo el sado light y de los de aventura con niños magníficos…
-No sé quién es Bukowski -me atrevo a decir.
-¿Qué? ¡No jodas! -me abronca.
El café Comercial, aquí en la glorieta de Bilbao, empieza a llenarse. Siento que decenas de miradas se clavan en mí, y no en mi amigo Frank. Parece que soy yo el que la está cagando.
-¡No me jodas tío! A ver, a ver… ¿Qué lees últimamente?
-Pues…pues… -balbuceo, urgando en el cajón de los recuerdos, buscando en la espuma del café con leche cierta inspiración-. Pues nada… No tengo mucho tiempo.
-¿Qué? -vuelve a recriminarme. Pero en esta ocasión se asegura de que nadie oirá sus comentarios.- ¡Puto país! Acaban con la ilusión de los chavales haciéndoles tragar los clásicos… Y cuando se hacen mayores, no hacen más que comerse una y otra vez la historia de Franco….Por no hablar de las novelas moñas de amores imposibles y gente maravillosa. Puag. Da asco.
Mueve cabreado la cucharilla tras echar el azúcar, hasta que parte de su café negro se desborda por la pequeña taza. Sé que puede soltar algún taco. Me mira. Parece contenerse. De acuerdo, una tregua.

CARLOS TC


INTRUSO
Un cometa está viajando por la Galaxia de Ilati.
Sé que tú, al igual que yó, lo estás viendo. Está cruzando por medio de las dos lunas sagradas de N´gha y Lalartu.
Este cielo celeste lleno de remolinos púrpura que está encima de ti, te es extraño. Lo sé.
Nó. Nó hables. Nó digas nada.
¿Crees acaso que nó sé lo que vás a decirme?.
Te conozco. Sé que tú a mí, nó. Te veo. Sé que tú a mí, nó. Te escucho. Aunque no hables. Me oyes. Aunque no me veas hablar.
Tienes miedo. Las gotas de sudor que resbalan por tu frente lo están escribiendo y, tu respiración agitada lo está firmando.
Mira, un grupo de liczbas 1 se te está acercando. ¿Sientes cómo la sustancia viscosa azul que salen por los poros de sus ventosas te ván cubriendo poco a poco?.
Nó grites. Nó puedes. Nó corras. Tus piernas yá no te pertenecen.
Escucha el crujir de tus huesos. Como se ván rompiendo paso a paso por el lento camino del fin.
Dentro de poco nó serás nada. Nó serás nadie.
Una carcasa vacía que se la llevará un zag2 cualquiera.
¿Quién te ha dado permiso para venir hasta utuk xul?. 3
Nó respondas. Yá te he dicho antes que nó puedes.
¿Con qué derecho os creéis lo de vuestra especie, para profanar el reino sagrado de utuk xul?.
¿Porque, al haber encontrado la forma de viajar por los infinitos túneles cósmicos, en esa frágil cascara de ummum4 os creéis dueños de todo el universo?.
Sois betes5 ciegos navegando en un inmenso mar.
Vosotros los que os hacéis llamar seres humanos. Os creéis dioses, creéis que creáis vida, cuando sois unos asquerosos y repugnantes kis 6 que devoráis todo lo que encontráis a vuestro alcance.
¿De qué os vanagloriáis?, ¿de haber creado una civilización en un utuk xul perdido en la mitad de la nada?.
Sois alals7, cósmicos. Aliento de muerte.
Aun no te das cuenta, pero estás ante un juicio, donde se te está juzgando por el horrible asesinato de un pobre e inofensivo lalassu8, que fue a tu encuentro para ofrecerte un poco de dub8.
Tú, como ser humano, consideras una amenaza todo lo desconocido.
Tú, como ser humano, consideras inferior todo aquel que crees inferior.
Yó, Dingir9 todo poderoso y creador de todo lo conocido…. y también de ti y todos los de tu especie, dictamino que, basándome en los hechos más que probados, de que tú, ser humano despreciable, has invadido el sagrado reino de utuk xul, con la despreciable intención de implantar tu miserable presencia, arrebatando la vida a un inofensivo lalassu.
La sagrada luna N´gha, ha hablado. La balanza se ha inclinado y el lalartu 10 que hasta ahora estaba encarcelado en tu vaina mortal, se vá al reino de la sagrada luna.
Ahora, mírame.
Soy Dingir, tu creador….y tu ejecutor.
Dos utus11 se ocultan tras una cadena montañosa malva, mientras solo se escucha el ruido de la libación del grupo de liczbas que están dejando vacío tu cuerpo humano.
Fin
Emiliano Heredia Jurado
26 de junio de 2017
Alcalá de Henares (Madrid)
1. lizbas: arañas cefalópodas vampiras
2. zag; uno de los vientos carroñeros que se alimentan de la esencia muerta del planeta.
3. utuk xul: reino estelar.
4. ummum: fruto parecido a la nuez
5. betes: locos
6. kis: gusanos
7. alals: locos
8. lalassu: pequeño duende habitante del planeta utuk xul.
9. dingir; Dios
10. lalartu; alma
11, utus: soles

EMILIANO HEREDIA


Cuando el egoísmo se mezcla con la rabia e impotencia, el resultado es una bomba de relojería que te convierte en un déspota, desagradecido, un altivo arrogante, que sólo se hace la víctima y aprovecha las debilidades; paciencia y amor que te tienen los demás, simplemente por y para tu propio beneficio.
¡Ya puedes llorar!, ¡ya! A éso, llamo yo egoísmo.
Cuando recibes “algo” de lo mucho que tú has dado a estopa, podría ser el único momento de lucidez en el que te podrías dar cuenta del daño que has llegado a producir.
Ni siquiera eres capaz de darte cuenta de que recibes de tu propia medicina, maldito egoísta sin corazón.
Sí, perdiste a tú padre demasiado pronto, pero los demás también lo perdimos, y te malcriamos tanto que ahora descargas el odio que llevas dentro con tu madre y los que estamos alrededor.
¿Tienes más de una cara? Seguramente. No, seguramente no, seguro que tienes más de dos.
¿Pero sabes qué? A mí no me vale que me digan que ya no vas a cambiar de forma de ser a tu edad, no, y NO. Porque yo tampoco quiero cambiar, ni cambiarte. Pero estoy harta de callarme y dejarte salir siempre con la tuya, o teniendo que darte la razón en todo por no provocar una fuerte discusión sin marcha atrás. Claro, es tan sensible….¿y los demás qué?, ¿somos de piedra?
¿Me oyes?, ¿me escuchas?. ¡Estoy harta!, ¡muy harta!.
-¡Déjalo estar! ¡Es que es así!
– ¡Y yo soy asá!. ¡No te jode!. ¿Te parece bien?. Estoy harta de ceder, de poner paz, de mediar…….¡¡¡¡HARTA!!!!

LA XICUELA DE CORRIOL


Karina
Karina se impacientaba, Juan estaba tardando más de lo habitual y ella tenía demasiada calor. Tenía sed y su lengua la notaba rasposa, apenas segregaba saliva, por eso, decidió pasar al asiento delantero del coche.
Karina tiene cinco años, Juan cada viernes solía hacer la compra semanal y no podía dejarla sola en casa. Desde que falleció su esposa, dos años atrás, no atendía bien a Karina, la relegó a un segundo plano. No es que no la quisiera, pero su actitud hacia ella cambió radicalmente, él tenía mucho trabajo, a veces, se quedaba hacer horas extra, con tal de no volver a casa y sentir ésa tremenda soledad, desde que Julia falleciese – maldita enfermedad – pensaba a diario, no podía superar que su esposa lo hubiese dejado solo, a pesar de que Karina siempre la esperaba con alegría y cariño.
Ellos nunca tuvieron hijos en veinte años de matrimonio, cuando Julia enfermó, ella quiso estar más acompañada, ya que el trabajo de Juan le ocupaba muchas horas y sentía la imperiosa necesidad de sentirse útil, tener a alguien a su lado, para cuidar, atender y darle todo el cariño del mundo.
Durante varios días, lo estuvieron conversando y finalmente decidieron adoptar, preferiblemente que fuese muy pequeña, así que, en cuestión de tres semanas, Juan llegó a casa con Karina de apenas un mes. Al principio todo fue maravilloso, Julia la acogió encantada, se enamoró de sus ojillos, su naricilla chatilla, su pelo castaño y a medida que iba creciendo, comezó a cogerle una pequeña coleta con un lacito rosa, – Julia siempre fue muy clásica -.
Se divertía mucho cada vez que tocaba bañarla, aunque a Karina no parecía gustarle el agua, pero no por eso se libraba de su baño.
Karina se convirtió en la “reina” de la casa, tanto; que hasta Juan comenzó a tener celos y le recriminaba que, la quería más a ella que a él mismo.
Karina seguía impacientadose cada vez más, la temperatura del coche iba en aumento, además Juan, había estacionado en un aparcamiento donde no había sombra y lógicamente el calor se intensificaba. El termómetro del coche ya marcaba mas de cuarenta grados y karina sentía fatiga, mareo… parecía que de un momento a otro, iba a perder el conocimiento.
Se le ocurrió tocar el claxón, ella es muy lista, Juan le había enseñado hacerlo en varias ocasiones, por si llegaba algún vehículo y dificultaba su entrada o su salida. A penas sin aliento, volvió a tocarlo y ésta vez, consiguió la atención de una chica que justamente pasaba al lado.
La chica se paró y miró a través de la ventanilla, repentinamente se puso las manos a la cabeza, intentó abrir la puerta del coche, pero tenía puesto el seguro, estuvo unos minutos forcejeando, pero no consiguió abrirla.
Karina estaba cada vez más débil, llevaba mas de una hora dentro del coche, sin aire y las ventanas cerradas, no entendía cómo Juan tardaba tanto. De acuerdo que, otras veces la habia dejado encerrada, pero apenas tardaba un cuarto de hora y siempre le dejaba semi abierta la ventanilla, lo suficiente para que no le faltase el aire. Pero hoy había notado a Juan raro, ella era muy intuitiva, conocía a la perfección los cambios de humor de él, sabía que estaba también triste, pero no entendía el motivo.
La chica que estaba fuera estaba muy nerviosa, como no pudo abrir, sacó su teléfono móvil que portaba en su bolso y llamó al 062. Por favor – gritó – vengan rápido, corre peligro su vida, el coche tiene puesto el seguro y no quiero romper los cristales, más que nada, por si daño a la pequeña… dense prisa por favor, terminó diciendole a la patrulla, después de comunicar la dirección.
En apenas cinco minutos, llegó la Guardia Civil y con la ayuda de un punzón de hierro, rompieron el cristal trasero del coche, ya que Karina se hallaba en el asiento delantero. La sacaron en seguida, apenas se mantenía en pie, la pusieron en la sombra, le acercaron un cuenco con agua fresca, pero no reaccionaba, estaba tumbada en el suelo, le costaba respirar, así que tuvieron que realizarle maniobras de reanimación y pulvorizar su cuerpo con agua. Pasados unos minutos, Karina comenzó a beber y sus ojillos asustados miraban recelosos a los agentes.
Decidieron llevarla a las dependencias de la Policía Local más próxima y con el lector de microchip, localizar a su dueño. Afortunadamente, tenía chip y pudieron averiguar la dirección de Juan, pero no había nadie en casa, así que, tendría que quedarse en comisaría, a la espera de que su dueño la reclamase o ellos dieran con el.
La Guardia Civil comenzó la búsqueda de Juan, primero para que depurase responsabilidades, ya que lo que había hecho, era considerado un delito de maltrato animal y después, de la consabida multa y retención de su persona, pasar a disposición judicial, para su posterior testificación.
Pasaron varias horas hasta que encontraron a Juan, se hallaba hospitalizado por un infarto de miocardio, motivo por el cual, no había regresado a su vehículo.
Aquel día, justamente se cumplía el segundo aniversario del fallecimiento de Julia y no se encontraba bien, pero no quiso ir a urgencias. Pensaba que tardaría poco en realizar la compra y regresaría a su casa con Karina. No llevaba bien la ausencia de su esposa, según contaba el mismo a la Guardia Civil, en la habitación del hospital donde se hallaba ingresado. Aunque ése no era motivo para dejar a Karina sola dentro del coche, al sol y en pleno mes de julio, con las altas temperaturas que estaban haciendo. Karina podría haber muerto y solamente él, sería responsable de su fallecimiento, le dijo uno de los agebtes. Juan se echó a llorar y pidió perdón por su negligencia, prometió que de ahora en adelante, nunca más lo haría. Abonó la multa correspondiente y debido a las circunstancias, dejaron que se pudiese quedar con su perrita y no darla a un centro de acogida – que era lo habitual en éstos casos -.
Pasados quince días, recibió el alta médica y se fue a su casa, allí le esperaba en la puerta Karina, se puso muy contenta al ver a Juan, no dejaba de mover su cola y se abalanzó sobre él justo en la entrada. Fefa, su vecina, se había hecho cargo de Karina mientras estuvo hospitalizado. Juan le dio las gracias y ella, se ofreció a cuidarla cada vez que tuviese que salir, de ésta forma ni estaría sola ni tendría que preocuparse por no saber dónde dejarla.
Juan aprendió que, querer y cuidar debidamente a Karina, era lo que su esposa hubiese querido, así que, se prometió a sí mismo… tratarla igual que Julia.
Juan se hizo inseparable de su mascota, comprendió que era como su hija y como tal; debía corresponderle como padre.

MARI CARMEN CUESTA


Bueno gente aca les dejo un cuentito que tenia en el olvido hace como un año y los termine con el rejunte de otras cosas que había hecho, si, es un pastiche pero bien cohesionado. Dedicado a las chicas del grupo que dijeron que era como un aficionado a los relatos de guerra.
SUEÑOS ROTOS
Finales de abril de 1945. Berlin, capital del Reich.
Como el deselance de una película de terror, la guerra estaba llegando a su fin, el pueblo ario, se sentía devastado, moral y físicamente, solo ruinas ardiendo y almas desesperanzadas aún quedaban en pie.
Es el mismo pueblo que otrora los dioses ungieran con las mieles del poder y la victoria…
La providencia había fallado y Hitler lo sabía. Él podía contar con un as bajo la manga que pensaba poner en juego cuando los soviéticos lo acorralaran.
Ese será el momento en el que él ya no tenga más fe en el resurgimiento de su amada valquiria.
Esta implicito en sus acciónes y determinaciones que a él no le importa dejar atrás un mundo en ruinas, esta más que claro que no piensa en los demás, los ve como seres inferiores en su tablero de ajedrez.
Si hay algo que caracteriza al führer es que era un ser sumamente ponsoñoso y no poseía compasión por nada ni nadie. Era frio, mas frio que los hielos de siberia.
Un especimen calculador y carente de sentimientos…
De esos que al saberse hundido no lo hara solo sino que planeara a traves de su odio llevarse a todos los que pueda con él.
En la guarida del lobo se encontraban reunidos los cuatros edecanes del mal tratando de revertir la incipiente derrota que se les avecinaba, si pierden sabrán sus destinos y ninguno quiere ese horizonte en sus vidas.
Es la última misa negra que llevaran a cabo…
Los demonios se juntan alrededor del altar para honrar a su padre, inspirador y artífice del nazismo y de Adolf Hitler…
Méngüele, Himmler, Göering y el mismiso führer se hacen presente para glorificar a su progenitor.
La figura del padre yace a un costado de la habitación, enmarcado y engalanado con velas negras y rojas ardiendo incansablemente. Su mano derecha, erguida, indica hacía arriba, el cielo, lo inconquistable…
Todos habian aprendido bien las lecciones de oscurantismo impartida por Guido Von List, y comenzaron a orar en una lengua extraña, tan añeja como la historia misma del hombre.
Hitler, tenía el don de canalizar a traves suyo las deidades y espiritus que el quisiera.
Para la secta de Ostara el Führer era oro en polvo cuando lo descubrieron hacía finales de la primera guerra mundial.
Lo pulieron, lo adoctrinaron y le encomendaron la misión más importante de su vida…
Él, un cabo razo aficionado a las acuarelas hizo estallar su ego con las mieles que endulzaron sus odios.
Y oficio de puente, entre la tierra y la oscuridad, y permaneció intrasigente siendo sumiso ante ellos…
Adolf entro en un trance profundo, sus ojos se transformaron, había incorporado una entidad del otro plano… pero estaba vez era distinto. El conjuro estaba hecho.
Pronto la habitación comenzó a cambiar de forma revelando su verdadera identidad, secuencias de almas torturadas se hicieron presentes para el deleite de los que alli observaban…
Un portal infernal desde los confines del tiempo se abrió y las llamas flameantes fueron surcando el lugar como latigazos que buscan domar a las fieras… el fuego los rodeaba pero no los quemaba, eran parte de su esencia.
El suelo comenzó a abrirse como en un terremoto incontrolable y un esbirro del infierno, amorfo y carente de rostro les ofreció un papel ilegible a los ojos de la gente común, era una especie de papiro antiguo con la formula alquímica para levantar a los muertos de su letargo.
El Hitler que allí se deleitaba con las llamas del infierno no era el mismo que había ganado el Reich en 1933, no era tampoco el de las ultimas semanas…
Se había convertido en una vasija, en el recipiente de mal verdadero.
Entonces el führer entrego el papiro al doctor de la muerte, Josef Méngüele, para que creara mediante esa formula el suero para revivir a todos los soldados de wermatch, de la lufftware, a todos…
Méngüele sonrió con una mueca macabra y se dispuso de inmediato a elaborarla, el tiempo apremiaba y la avanzada soviética ponía paranoico a todos los nazis.
Hitler odiaba a los judios y a los sovieticos, para él eran la misma mierda… y arhiman se aprovecho de ello para inmiscuirse en sus entrañas, para dominarlo, para gobernarlo y hacerle cometer las peores atrocidades que un hombre puede cometer.
El hitler humano odiaba a los judios porque en su concepción del mundo ellos eran los culpables de la derrota en la primera guerra mundial, eran los culpables de la hambruna y el tratado de versalles, eran, en fin los culpables de todo mal sobre la tierra.
Arhiman los detestaba, porque los judios eran el pueblo elegido por dios, a quien él odiaba y vomitaba su asco visceral.
Los demonios no podian encarnar solos porque pecaban de no tener alma, entonces necesitaban canalizarse mediante acto corpóreo, y hitler fue el eslabón que sellaba ese trato.
El odio de uno y el odio del otro crearon la unión mas perfecta que ni mil exorcista podrian expulsar.
Ahrimán se vistió con sus mejores trajes y condecoraciónes, se miraba en el espejo y disfutraba cada momento de su existencia terrenal, preparo un discurso breve pero emotivo para que los que aún quedaban vivos lucharan contra la júderia internacional del dios hebreo, de quien lo había confinado al ostracismo del abismo infernal.
Llamo a su chofer personal y partío raudamente hacia la explanada del ministerio de guerra nazi, uno de los pocos lugares que quedaban todavia en pie.
El demonio sabía que el tiempo lo apremiaba, deberían poner en marcha rápidamente aquella alquímica fórmula para revivir a los muertos, después de todo el percibía que el otro lado también estaba jugando sus cartas, era el balance natural de la vida, el bien contra el mal.
El führer arribo con los aviones enemigos surcando los cielos de la capital, ellos no tenian piedad… eran los dragones del ángel Miguel, esos mismos dragones que les había arrebatado a él cuando el tiempo no era tiempo y no corría apresurado.
Hitler se predisponía a arengar a su pueblo, buscaba así hacer resurgir la furia de las personas, ésas mismas personas que lo endiosaron como su salvador.
La plaza estaba marcada por la ausencia notoria de aquellos hombres que habían dado su vida en combate, los que estaban eran pocos pero les seguían siendo fieles al führer.
Cientos de ataúdes esperaban solemnes la mistica parafernalia religiosa que el jefe de las SS había vuelto a traer de sus antepasados… una ceremonia que solo Hitler podia dar y terminar.
Él era el lider, su führer, su mesías. Y ellos eran sus apóstoles y fieles seguidores, todo era una mentira…
El pueblo alemán, en su triste y solitario final se acercó a oír a aquel que ya no era humano.
Y el endemoniado arhimán con capullo humano comenzó a espetarle las palabras que esos incrédulos deseaban escuchar. Dijo Hitler:
“Esos ataúdes no representan la muerte, es solo un momento de latencia, a la espera de la resurrección-inició así su discurso-, no debemos llorarlos sino todo lo contrario, debemos honrarlos luchando como siempre lo hemos hecho… somos… una nación grande. Hemos resurgido de las cenizas muchas veces y esta vez haremos lo mismo. Pero esta vez sin piedad ni misericordia contra el salvaje capitalismo y la judeomasoneria recubierta de comunismo”.
Hitler hizo una pausa como demostrando dolor e incomprensión y continuo Hablándole a la masa.
“Pueblo, mi amado pueblo- los ojos de arhimán se transformaron revelando su verdadero rostro, pero nadie fue capaz de verlo tal cual era-, la divina providencia me ha regalado la gracia de poder ver el futuro y les puedo decir que sigue siendo tan prominente como siempre se los he dicho, los que reposan allí- extendio la mano para señalar a los caidos-, pronto volverán a levantarse.
Un ángel me visito en sueños dandome la llave de la salvación… seremos eternos… como el mal… seremos el ejército imperial que anhelamos”.
El pueblo hipnotizado- por las palabras viles de una serpiente antigua- lloraba de alegría aún sin siquiera comprender algo de lo que su führer les había dicho.
Como colofón a tal solemne acto, se procedió a recitar los nombres de los caídos, uno tras otro con el saludo nazi.
Con el histrionismo que lo caracterizaba, hitler se fue de allí riendo como un demente, una carcajada tras otra, que hicieron erizar la piel de sus custodios.
Todo se trataba de una puesta en escena, de una cruel patraña, pues realmente arhimán deseaba la muerte de todos los humanos, de sus entrañas putrefactas emergieron el odio suficiente como para convertir a una nación entera en esclavos del infierno.
Y en el laboratorio de Méngüele él vio cómo se cumplía la profecía del papiro antiguo.
Y los muertos se fueron levantando poco a poco, el conjuro de la magía negra tenía la certera convicción de haberse cumplido a la perfección.
Estos cuerpos serían el receptáculo ideal para que las hordas demoniacas se aposenten sobre ellos.
Las sombras rodeaban a los cuerpos a medida que estos iban recuperando sus funciones motoras y se adueñaron de sus carnes corrompidas por el siniestro beso de la muerte.
La hermandad infernal volvía a estar de pie otra vez, millones de soldados demonios estaban en la batalla mascrando a la avanzada aliada.
-Porque lo que esta muerto no se puede matar- gritó un Hitler exultante… él digitaba los dedos de sus manos ejecutando en el aire una música victoriosa que el solo podía escuchar…
Pero el tiempo, de quien solo es dueño dios, se detuvo.
Se paralizo de un manera intrigante, arhimán sintio un escozor olvidado en el pasado.
Y el cielo se agrieto con un rayo misterioso.
Y en el trono de la guarida del lobo se hicieron presentes los tres más poderosos, la mano inquisidora de dios.
Miguel,Rafael y Gabriel pisaron el suelo iluminando toda la tierra con los destellos de sus cuerpos.
Entonces Miguel le hablo a arhimán como se le habla a un viejo conocido, con palabras elocuentes y sabios consejos. El demonio supo entonces porque ellos estaban allí.
Bien sabés, que sobre la humanidad rige un libre albedrio,vil demonio de la existencia imunda, nadie, pero absolutamente nadie puede tomar partido por las acciónes de los hombres- dijo un colerico Miguel-.
Rafael dio un paso adelante y desenfundo su espada tallada con metales divinos.
Hace miles de años- dijo- sucedió lo mismo cuando interfirieron en el paraíso tentando a eva con la manzana…
Te vamos a conminar a la mas profunda oscuridad- sentenció un serio Gabriel, antes de comenzar a tocar su trompeta celestial-. La suave musica surgió y el sortilegio fue dando forma a la esencia de la liberación del mal sobre la tierra.
Rafael miro fijamente a los ojos de arhimán- quien se había despojado del cuerpo de hitler- y le dijo:
“Te ordeno por obra y nombre de nuestro padre todopoderoso a que te sumerjas y pudras en la más absoluta negrura y oscuridad que jamás haya existido, demonio, no eres nada, nada has sido y nada has de ser”.
Y arhimán fue desvaneciendose, convirtiendose poco a poco en un polvo negro devorado por las llamas de su propio infierno, con él se fueron todos los demonios que habían tomado posesión de los cuerpos, de los hombres alemanes…
El tiempo volvió a correr con normalidad, nadie recordaba nada, una alemania nazi doblegada y vencida sucumbió a las fuerzas soviéticas y americanas…
Hitler aún con su propio odio racial, prefirió morir, que entregarse a manos de los bolcheviques.
Con un tiro en su cabeza y en la de su mujer puso fin a su nefasto paso por la tierra.
Y su alma deambulo en el infierno hasta encontrarse con arhimán y los dos se fundieron, quemándose en el fuego eterno… bebiendo sus sueños rotos

FLAVIO MURACA


 

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Semana 6 Taller de Escritura – Naturalidad

Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Creativa de Facebook, continuamos con la adaptación de nuestro Curso de Escritura Creativa y, en esta ocasión, proponíamos escribir anécdotas personales transformadoras con la máxima naturalidad posible. Este ha sido el relato ganador:

Esperando a que me nombren en la oficina de la ITV, hay una fila de tres mesas ocupadas por los funcionaros, dos hombres y una mujer. Los usuarios esperamos en dos líneas de bancos de cuatro asientos pegados a la pared, justo enfrente de las mesas de los funcionarios. Estos miran atentamente a la pantalla de sus ordenadores. Parece que están trabajando, pero por el reflejo de los cristales puedo ver cómo los hombres revisan sus muros de facebook y la señora una pagina de muebles mientras no para de golpear las moscas que se paran sobre su mesa.
Junto a mí esperan un militar, un mecánico, dos jubilados que traen el coche de sus hijas, una mujer joven y dos señoras que parecen competir mostrando sus pulseras, collares y anillos.
Cuando por fin llega mi turno, la funcionaria matamoscas me sella la documentación y me entrega la carpetita azul.
En la fila de coches que esperan para entrar al taller me toca esperar al sol. Siempre pienso lo mismo en este momento, “por qué no me tocará pasar la inspección en invierno”. El termómetro del salpicadero marca 36°.
Por delante de mí hay un todoterreno, tres turismos grandes y uno pequeño, mas lo que ya están dentro del taller pasando las pruebas. La fila avanza muy lentamente hasta el momento que entro en el taller y entego que carpeta mientras saludo al mecánico.
Él empieza a repetir las mismas instrucciones que a los demás vehículos, “encienda las luces…, ahora las largas…, intermitente…, el derecho…, agua en limpiaparabrisas…, la bocina…, pise el freno…, intermitentes otra vez…, marcha atrás… Esta bien, avance”. Llevo el coche hasta los rodillos y vuelve a indicarme “pise el freno poco a poco…, avance hasta el foso”. Coloco en coche en el foso y me indica “pise el freno…, ahora el freno de mano…, mueva el volante… Está bien, pase por la oficina”.
Salgo del taller y tengo suerte de encontrar un hueco en la sombra para estacionar. La oficina se ha llenado de gente y los funcionaros están atareados recojiendo y entregando documentación. En solo cinco minutos, la funcionaria matamoscas me nombra y me entrega la documentación junto a la pegatina roja que indica que mi coche ha pasado la inspeción de manera satisfactoria, y siento una cierta sensación de alivio. Salgo de la oficina, cambio la pegatina amarilla por la roja y hasta el año que viene.

TOMÁS MESA

Todo cambia en un instante.
Mi vida es como otra cualquiera si consideramos que llevar una vida ajetreada con tropiezos y sufrimientos es de lo más usual. En mi caso, mi vida se basa en un recorrido de sucesos tanto fatídicos como ilusionantes.
Todo comenzó en un entrañable barrio de trabajadores en la ciudad de Barcelona. Mi infancia transcurrió en un ático con una gran terraza de la que parecía haberse apoderado un hermoso jardín, gracias a la pasión de mi madre por las plantas. En ella viví grandes momentos.
Recuerdo como si fuera ayer lo bien que me sentía al ver que mi familia se mantenía unida aguantando la oleada de separaciones que empezaron a salir a la luz. Qué ilusa e inocente era con trece años. En su día me pregunté cómo, en un instante, pasé de tenerlo todo y estar orgullosa de ello, a no reconocer mi vida ni a mi familia. Sí. Aquella oleada alcanzó a mis padres, que de un día para otro comenzaron a discutir sin represión ante nosotros como si aquellos temas que trataban no fueran nuevos, como si llevaran arrastrando aquel malestar desde siempre. ¿Quiénes eran esas personas y qué habían hecho con mis padres? Ante tal traición que sentí, con actitud furibunda hacia la vida por arrebatarme esa infancia idílica justo a la entrada de la adolescencia, inquieta, cambié a mis amigos por otros a los que etiquetarían como “mala influencia” y empecé a desencaminarme.
Al poco tiempo, mi madre se marchó de casa y un vacío se apoderó de nuestro hogar y nuestros corazones. Pero lo peor estaba por llegar…
En el mismo año conocí a un chico mayor que yo, quien me ayudó a centrarme de nuevo consiguiendo que mis decisiones fueran más acordes a una mente coherente y estable. Por ello, mi padre le invitó a pasar el día con nosotros al parque de atracciones de Portaventura. Un día espléndido e imborrable, pero no por lo bien que lo pasamos, sino por el retorno…
Estábamos esperando el tren en la estación cuando una nube tapó la luna. Vimos los primeros vagones vacíos y los últimos llenos. Corrimos hacia los primeros para no ir tan apretujados, pero ante el temor de que no nos diera tiempo a llegar, nos acomodamos como pudimos entre el vagón quinto y sexto. Sentada en el suelo, recorrí el día vivido casi de memoria cuando un frenazo interrumpió mis pensamientos. Los presentes comenzaron a inquietarse. Quisieron abrir la salida de emergencia y no pudieron. Entonces, dos hombres fuertes de tez negra volcaron su ansiedad transformada en empujones y patadas dirigidas a la puerta hasta que su afán por romperla hizo efecto. Cuando me tocó salir a mí con ayuda de los que ya habían bajado y los que quedaban dentro, me quedé perpleja ante el escenario que se mostró ante mí. Vi primero la valla de alambre resquebrajada, pero al recorrer después la escena de derecha a izquierda, contemplé cómo tanto los vagones de delante como los de detrás habían descarrilado.
No sabía qué había ocurrido, tan solo disponía de la información que me ofrecían mis propios ojos y que mi mente iba interpretando por su cuenta.
Salimos de allí corriendo hasta un bar donde pudimos recobrar la respiración, aunque el pulso seguía acelerado. Mi chico y yo nos quedamos allí intentando procesar lo sucedido y repasando una y otra vez que estuviéramos ilesos, pero mi padre, sin nada que perder desde la separación, volvió para salvar a la gente allí atrapada. Recé para que no hiciera ninguna locura.
La información nos fue llegando con el trabajo de los bomberos y los supervivientes. Al día siguiente, el eco de las noticias nos puso un número: 96 heridos y 2 muertos. Un Catalunya Express se saltó el semáforo en rojo y se chocó con un Euromed que iba a 140 kilómetros por hora. Todos los vagones descarrilaron menos el quinto y el sexto. ¿El destino? ¿Tal vez no era nuestra hora?

SARAH BLUMP


Mi padre es de una generación que no tuvo tiempo para andarse con tonterias.
Le han enseñado que lo más importante en la vida eran la comida, el techo y la paz y él estaba demasiado ocupado en cumplirlo todo como para preocuparse de cómo se emparejan las abejas. Le han enseñado que era más importante ocuparse de vivir que preguntarse por qué lo hacemos.
Vivir era una suerte y vivir con el estomago lleno era una fortuna.
Quienes me digan que nunca han entrado en conflicto con sus padres que no me hablen. Eso sólo existe en las peliculas americanas donde hagas lo que hagas siempre te apoyan y te ayudan a salir adelante con una sonrisa . En la vida real y en esos tiempos los padres te ponian de hostias y de castigos hasta que aprendías a espabilar ya que de lo contrario te iban a poner otros contra las cuerdas y te iba a doler mucho más. Te rebelabas, protestabas. Por supuesto.Pero ahora, despues de veinte años cuando te toca a ti ocupar sus puestos y verte desafiado por tus propios hijos acabas doblando la rodilla y dando las gracias por las enseñanzas.
Hoy por hoy hemos cambiado los metodos, no digo que seamos mejores ni peores, tan solo somos diferentes. Querer queremos siempre lo mismo para nuestros retoños, lo pidamos de una manera u otra.
Yo vine a ser una mimada que no tuvo que cobijarse del frio ni pelear por un mendrugo de pan. Se me pedía a cambio estudiar y ser un ser humano como Dios manda. Desde la altura de mi confortable cama y mirando el mundo por encima de libros de literatura romantica era imposible entender lo qué mi padre decía. Él era de Gorki y de Taras Bulba , yo era de Romeo y Julieta y el joven Werther. Mis heroes absolutos era Catherine y Heatchcliff y soñaba un amor tan sublime como ellos me enseñaron. Es muy dificil hacer las paces entre el realismo y el romanticismo; al alcanzar los dieciseis años de edad el precipicio entre mis ideas y las de mi padre se convirtió en abismal y tuvimos un primer enfrentamiento. Épico. Como cualquier guerra de mundos opuestos.
Comencé a escribir en esa época con y sobre pasión. Todos tenemos en algun momento el impulso de expresar nuestras propias ideas , sobre todo en adolescencia cuando estás seguro de haber descubierto ese único y gran secreto que a dos mil años de generaciones previas se les ha perdido. Mi punto de vista era virginal, se mirara por donde se mirase, pero mi imaginación daba de si ideando formas de perderlo.
Pues de eso que te dejas el cuaderno a la vista y te lo encuentran.
Vienes a casa y te ves al padre sentado en ese sillon de juez, donde se levantan sentencias por encima de una ceja arqueda e inquisitiva. Te preguntas qué habras hecho esta vez , pero no te atreves a formular en voz alta la cuestión porque hay demasiado silencio en la sala y nadie te ha dado la palabra.
Mi padre sacó el cuaderno a la vista y me lo tiró literalmente a los pies, con decepción . Me dolió el gesto. Me austó la mirada. Pero por lo menos sabía por qué venía a ser juzgada. Se me reprochaba ser una chica de poca moralidad . Las chicas faciles tenian hijos a los que no podian mantener ni asegurarles futuro tampoco. Él no iba a permitirlo. Antes me desheredaba y me quitaba el nombre que me había dado al nacer.
Me costó encontrar un hueco para decirle que todo aquello que venía en mi cuaderno era producto de mi fantasia y no un relato basado en hechos verdaderos. Entre tanto quedé castigada sin salir, nos odiamos, nos dejamos de dirigir la palabra, quise fugarme de casa , matarme como Julieta y mil más que por supuesto no llevé a cabo porque dos minutos son demasiado poco tiempo para tanta tonteria.
Le costó tiempo entender y cuando por fin lo hizo me formuló una pregunta:
– ¿Piensas escribir literatura erotica?
No porque tuviera delante al hombre que leía a Churchill sino porque era verdad. Yo no sabía lo que quería. ¿Escribir verdades como puños o sobre secretos que nadie en los dos mil años previos habia mencionado? ¿Conceptos aristotelicos? ¿Libros de recetas de cocina? Ni idea, pero tenía claro que quería ser mejor que Dostoievsky y Gorki juntos. Quería ser estratega, esclavo y árbol reencarnado, quería ser mil cosas y ninguna erótica. Pero eso me habia salido con facilidad a mis dieciseis y así lo habia redactado.
Mi padre me siguió observando el alma por encima de las monturas de sus gafas y alcanzamos una tregua.
Han pasado años. Ahora soy yo la que se preocupa por la comida, el techo y la paz. No soy escritora pero a pesar de mi recorrido por la vida sigo escribiendo. Mejor o peor, con más o menos pasión .
Cada vez que nace una idea en mi cabeza aparece de seguido la mirada de mi padre y me pregunto si a él le gustaría leerla.

DIL DARAH


Comienzo a leer el relato de Dil. La forma es más sencilla que en otras ocasiones y eso me gusta. Me engancha de inmediato, el padre o la madre de una es el padre o la madre de todas, de los pocos hilos que nos cose a la especie.
Alguien dispara una frase y me alcanza: “Porque una mujer es siempre una mujer”. Abandono el relato y me congelo como un gato espiando a un pajarito. Dos voces, una adulta y otra adolescente, discuten. Dirijo una rápida película mental sobre una madre que dice a su hija todas las cosas que no debe hacer una mujer.
Las voces son ahora ininteligibles.
Retomo el relato de Dil, pero me atrapa de nuevo la calle: “Porque cuando yo tenía 14 años…” se echa a llorar y no entiendo el final. La niña grita el relevo: “¡Pues cuando quieras nos vamos, a mí me da igual!”. La madre sigue llorando. Me enferman los chantajes emocionales. Intuyo la vida dura de una mujer que atraviesa el mundo y se mata a trabajar para dar un futuro mejor a su hija.Y después, se lo reprocha. O quizá la niña le ha dicho algo realmente hiriente, los adolescentes pueden ser muy crueles.
Vuelvo a empezar el relato de Dil. “¿Piensas escribir literatura erótica?”. La frase me enternece hasta el punto de las lágrimas. No sé cómo es Dil pero sí cómo es su padre. Protector de cachorros. Ese hombre moralmente recto, de valores enraizados en el pasado, ha debido hacer un importante esfuerzo para formular una pregunta así. Pienso en el mío y en que también tuve un diario violentado. Me acierta otra bala adolescente, esta vez masculina: “Quítale el teléfono, se ha encerrado en el baño”. El hermano, el hijo.
“Porque tus hermanas son chicas y, a una mala, pueden casarse”. Esta la ha escupido mi memoria.
Ya no se oye nada.
Termino el relato sin más inferencias.
Dil escribe latidos. Una historia sin corazón, es una historia muerta.

JEZABEL MONTENEGRO


Mi nombre es tristando llorando,
estoy en ése momento de la vida que todo para mal, como a mi prima moñoncetes el día grande de la fiesta del pueblo, con su traje de última hora y esos pasos de baile a ritmo de cartagenera morena.
El desánimo que arrastro es debido a estos calores, tan influyente en las personas,tener el aire acondicionado en huelga, no hay ministro que lo aguante.
Tema de gases , dijo el técnico especialista, después de una carga del equipo reconfortante, todo sigue igual. No paro de darle vueltas a que gases se refería, pero a mi mente vienen sus sobacos al viento,
la bocanada de frescor de terry y a por todas o mi dolor estomacal después de un gran estafado de toro.
Para colmo de males ,la papiroflexia
no es mi fuerte.
Aquí se despide uno aireando sus males con la factura gaseosa.

DAVID DURA MARÍN


DE AYER A HOY
Los ojos con que hoy descubro el mundo, no son los mismos con los que ayer
desnudaba tu cuerpo
en el tálamo del silencio.
La piel que hoy recubre mi alma,
no es la misma que hace años
acariciaras con pasión
cada vez que nuestros cuerpos,
con gran delectación, sé amaban.
Los oídos que hoy te escuchan,
son los de alguien
que ya por ti no siente
más que indiferencia mesurada
en el profundo declive
que a lo insondable del cosmos
ineluctablemente conduce.

ENRIQUE OSORIO BELTRÁN


¿Y SÍ….?
Prólogo.
Conozco a una amiga que, me ha propuesto un reto-propuesta.
Escribir sobre algo que me haya sucedido de la forma más natural posible.
¿Por qué tiene que ser necesariamente del pasado? .
Del pasado sabemos de seguro una cosa: que ha sucedido.
¿Y sí…..?.
PARTE I
UN GLOBO EN EL CIELO
Hoy hace un día extremadamente caluroso. Un día luminoso de Junio. Una ligera brisa abanica los árboles de las aceras. Un día normal de Junio. La botella de la calle está vacía y no soy pesimista. Un día anodino de Junio.
Mis ojos se unen al cielo azul por el cordón umbilical de mi mirada. Tan raso como mi mente. No hay nubes, no hay pensamientos.
La mano del grito lejano de un niño deja escapar un globo rojo brillante como una gota de sangre resbalando por el cristal de una ventana.
¿y sí….?.
Me dejaré escapar para viajar junto a ese globo. No tengo cordel que me ate ni mano que lo sujete.
Seré libre, para conocer el significado de la palabra libre y voy a ser libre de ser libre.
Es fácil, dejaré que la ventana de mi habitación me vomite al vacío.
PARTE II
ROMPECABEZAS
Un bolígrafo aristócrata de sangre azul.
Un papel papa.
Una arácnida mano que se acerca al indefenso bolígrafo para devorarlo encima del papel.
El bolígrafo se desangra y mancilla la inmaculada inocencia del papel.
¿Qué se pone en una despedida?, ¿Un adiós a secas como un simple y seco tosido?.
¿Decir que has amado?, ¿a quién, el qué, por qué, cuando, como?.
¿y sí….?.
No doy explicaciones, absurdas, e inútiles como correr bajo la lluvia para no mojarte cuando ya lo estás.
Uniré el bolígrafo noble con el santo papel, con la seda de mi arácnida mano y formaré el dibujo de mi adiós, para quien lo sepa y lo quiera ver.
PARTE III
VALIENTE O COBARDE
¿Qué significado tiene el jeroglífico de esta vida?.
Por más que he buscado mi personal piedra de Rosetta, no la he encontrado, ni nadie lo ha hecho por mí.
¿Soy valiente por reconocer que ya no hay más camino que andar?.
Por más que he buscado, no he hallado mapa con nuevos caminos.
¿Cobarde, por no haber reconocido que la vida me ha ganado por puntos?.
Tal vez, hace mucho, mucho tiempo, sonó el gong del último asalto y, o nó lo oí, o nó lo quise escuchar.
¿y sí….?.
Cerrase la puerta por fuera.
Me marcharé, sin hacer ruido, como una barca se escapa, nocturna, del puerto donde está amarrada.
Me perderé en el oscuro y brumoso mar, en busca de la isla que siempre he soñado.
FIN

EMILIANO HEREDIA JURADO


#semana6 TRANSMITE

Hace muchos días que no escribo nada en mi caja de las alegrías. Esa caja metálica, de viejo, como las de las películas, en las que se guardan los recuerdos de sus vidas.
Mi caja de las alegrías no es nada nuevo, todo está inventado ya. Pero fue un descubrimiento para mí, saber qué podía hacer con esas alegrías, que cada vez son menos, y que en pocas horas olvidaba.

Apuntar en un papel la fecha y el motivo de una alegría, el día que la hubiera. Por una parte crees que parece cosa de niños, pero te pica la curiosidad. Y por otra parte, no piensas que lo sea, porque cuando olvidas las cosas con tanta rapidez, siempre es bueno tener un refugio donde poder recordar o saber de lo que a uno le hizo feliz alguna vez.

Prefiero llamarla caja de las alegrías, caja de los recuerdos me provoca sentimiento de pérdida. Y no es así. Sí que quizás son momentos que nunca más volverán, pero estuvieron ahí, y los viví con alegría.

LA XICUELA DE CORRIOL


XXI
Ensimismado por el miedo de sentirme abandonado, me quede acorralado como un pájaro sin luz…
y que hay de una rosa que se marchita por el tiempo y el olvido… si no hay amor que no haya nada mi amor…
qué lejos quedaron los veintiun años, que no vuelven nunca más…
Y no encontre la salida que me devuelva tu partida…
Y me quede varado en aquellos veintiun años, cuando tu boca rozaba mi boca por última vez
Con tú aliento clavado en el viento… y te pienso, sin querer te pienso…
Y aunque lo desee no creo que vuelva a pasar, arrebataste mi corazón y lo tiraste al olvido…
Naufragando en un oceano perdido de amores prohibidos…
Veitiun años, veintiun años…

FLAVIO MURACA

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Crowdfunding: Publica tu libro sin necesidad de invertir

¿Sabes lo que es un crowdfunding? Esto te va a interesar:

Si quieres publicar tu libro, estás en el sitio indicado.

Somos una editorial que se preocupa por sus autores desde el principio y somos transparentes respecto a lo que podemos y no podemos hacer, mostrando en todo momento todo lo que incluye nuestro presupuesto y las tarifas para libros en los formatos más básicos.

Pero es posible que, a pesar de que reconozcas la calidad de nuestra oferta, no tengas capacidad de invertir la cantidad necesaria, especialmente si estás pensando en publicar tiradas muy grandes, libros en color, tapa dura, etc.

En ese caso, la mejor alternativa es un crowdfunding.

 

¿Qué es un crowdfunding?

Es una colecta organizada por internet donde los llamados mecenas aportan una cantidad en concepto de reserva anticipada de tu libro a un fondo que posteriormente servirá para financiar tu proyecto. Es decir, no necesitarás invertir nada.

Nosotros podemos aconsejarte sobre el tipo de plataforma adecuada a tu caso, asistir la creación del crowdfunding, crear textos y todo tipo de material para hacerlo más atractivo y contribuir a su divulgación, tanto a través de las redes como de nuestros boletines y correos electrónicos a los sitios apropiados.

Lo que hacemos en estos casos en un precontrato con el autor de manera que nosotros vamos editando el libro y publicitando el crowdfunding durante el tiempo que este dure a cambio del compromiso del autor de publicar con nosotros una vez finalizado.

Puedes verlos aquí y aquí. Y no podemos poner ejemplos de otros tipos de plataformas porque eliminan los botes una vez finalizados los plazos. 

 

¿Tienes dudas sobre este tema? ¿Te gustaría saber más?
Escríbenos a info@editorialcuatrohojas.com sin ningún tipo de compromiso.