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Semana 6 Taller de Escritura – Naturalidad

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Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Creativa de Facebook, continuamos con la adaptación de nuestro Curso de Escritura Creativa y, en esta ocasión, proponíamos escribir anécdotas personales transformadoras con la máxima naturalidad posible. Estos son los relatos recibidos. ¿Cuál te parece que logra mejor el objetivo? Puedes votar en comentarios antes del próximo jueves día 22 (solo un voto por persona).

*Nota: Los relatos son originales y no han pasado procesos de corrección.

Todo cambia en un instante.
Mi vida es como otra cualquiera si consideramos que llevar una vida ajetreada con tropiezos y sufrimientos es de lo más usual. En mi caso, mi vida se basa en un recorrido de sucesos tanto fatídicos como ilusionantes.
Todo comenzó en un entrañable barrio de trabajadores en la ciudad de Barcelona. Mi infancia transcurrió en un ático con una gran terraza de la que parecía haberse apoderado un hermoso jardín, gracias a la pasión de mi madre por las plantas. En ella viví grandes momentos.
Recuerdo como si fuera ayer lo bien que me sentía al ver que mi familia se mantenía unida aguantando la oleada de separaciones que empezaron a salir a la luz. Qué ilusa e inocente era con trece años. En su día me pregunté cómo, en un instante, pasé de tenerlo todo y estar orgullosa de ello, a no reconocer mi vida ni a mi familia. Sí. Aquella oleada alcanzó a mis padres, que de un día para otro comenzaron a discutir sin represión ante nosotros como si aquellos temas que trataban no fueran nuevos, como si llevaran arrastrando aquel malestar desde siempre. ¿Quiénes eran esas personas y qué habían hecho con mis padres? Ante tal traición que sentí, con actitud furibunda hacia la vida por arrebatarme esa infancia idílica justo a la entrada de la adolescencia, inquieta, cambié a mis amigos por otros a los que etiquetarían como “mala influencia” y empecé a desencaminarme.
Al poco tiempo, mi madre se marchó de casa y un vacío se apoderó de nuestro hogar y nuestros corazones. Pero lo peor estaba por llegar…
En el mismo año conocí a un chico mayor que yo, quien me ayudó a centrarme de nuevo consiguiendo que mis decisiones fueran más acordes a una mente coherente y estable. Por ello, mi padre le invitó a pasar el día con nosotros al parque de atracciones de Portaventura. Un día espléndido e imborrable, pero no por lo bien que lo pasamos, sino por el retorno…
Estábamos esperando el tren en la estación cuando una nube tapó la luna. Vimos los primeros vagones vacíos y los últimos llenos. Corrimos hacia los primeros para no ir tan apretujados, pero ante el temor de que no nos diera tiempo a llegar, nos acomodamos como pudimos entre el vagón quinto y sexto. Sentada en el suelo, recorrí el día vivido casi de memoria cuando un frenazo interrumpió mis pensamientos. Los presentes comenzaron a inquietarse. Quisieron abrir la salida de emergencia y no pudieron. Entonces, dos hombres fuertes de tez negra volcaron su ansiedad transformada en empujones y patadas dirigidas a la puerta hasta que su afán por romperla hizo efecto. Cuando me tocó salir a mí con ayuda de los que ya habían bajado y los que quedaban dentro, me quedé perpleja ante el escenario que se mostró ante mí. Vi primero la valla de alambre resquebrajada, pero al recorrer después la escena de derecha a izquierda, contemplé cómo tanto los vagones de delante como los de detrás habían descarrilado.
No sabía qué había ocurrido, tan solo disponía de la información que me ofrecían mis propios ojos y que mi mente iba interpretando por su cuenta.
Salimos de allí corriendo hasta un bar donde pudimos recobrar la respiración, aunque el pulso seguía acelerado. Mi chico y yo nos quedamos allí intentando procesar lo sucedido y repasando una y otra vez que estuviéramos ilesos, pero mi padre, sin nada que perder desde la separación, volvió para salvar a la gente allí atrapada. Recé para que no hiciera ninguna locura.
La información nos fue llegando con el trabajo de los bomberos y los supervivientes. Al día siguiente, el eco de las noticias nos puso un número: 96 heridos y 2 muertos. Un Catalunya Express se saltó el semáforo en rojo y se chocó con un Euromed que iba a 140 kilómetros por hora. Todos los vagones descarrilaron menos el quinto y el sexto. ¿El destino? ¿Tal vez no era nuestra hora?

SARAH BLUMP


Mi padre es de una generación que no tuvo tiempo para andarse con tonterias.
Le han enseñado que lo más importante en la vida eran la comida, el techo y la paz y él estaba demasiado ocupado en cumplirlo todo como para preocuparse de cómo se emparejan las abejas. Le han enseñado que era más importante ocuparse de vivir que preguntarse por qué lo hacemos.
Vivir era una suerte y vivir con el estomago lleno era una fortuna.
Quienes me digan que nunca han entrado en conflicto con sus padres que no me hablen. Eso sólo existe en las peliculas americanas donde hagas lo que hagas siempre te apoyan y te ayudan a salir adelante con una sonrisa . En la vida real y en esos tiempos los padres te ponian de hostias y de castigos hasta que aprendías a espabilar ya que de lo contrario te iban a poner otros contra las cuerdas y te iba a doler mucho más. Te rebelabas, protestabas. Por supuesto.Pero ahora, despues de veinte años cuando te toca a ti ocupar sus puestos y verte desafiado por tus propios hijos acabas doblando la rodilla y dando las gracias por las enseñanzas.
Hoy por hoy hemos cambiado los metodos, no digo que seamos mejores ni peores, tan solo somos diferentes. Querer queremos siempre lo mismo para nuestros retoños, lo pidamos de una manera u otra.
Yo vine a ser una mimada que no tuvo que cobijarse del frio ni pelear por un mendrugo de pan. Se me pedía a cambio estudiar y ser un ser humano como Dios manda. Desde la altura de mi confortable cama y mirando el mundo por encima de libros de literatura romantica era imposible entender lo qué mi padre decía. Él era de Gorki y de Taras Bulba , yo era de Romeo y Julieta y el joven Werther. Mis heroes absolutos era Catherine y Heatchcliff y soñaba un amor tan sublime como ellos me enseñaron. Es muy dificil hacer las paces entre el realismo y el romanticismo; al alcanzar los dieciseis años de edad el precipicio entre mis ideas y las de mi padre se convirtió en abismal y tuvimos un primer enfrentamiento. Épico. Como cualquier guerra de mundos opuestos.
Comencé a escribir en esa época con y sobre pasión. Todos tenemos en algun momento el impulso de expresar nuestras propias ideas , sobre todo en adolescencia cuando estás seguro de haber descubierto ese único y gran secreto que a dos mil años de generaciones previas se les ha perdido. Mi punto de vista era virginal, se mirara por donde se mirase, pero mi imaginación daba de si ideando formas de perderlo.
Pues de eso que te dejas el cuaderno a la vista y te lo encuentran.
Vienes a casa y te ves al padre sentado en ese sillon de juez, donde se levantan sentencias por encima de una ceja arqueda e inquisitiva. Te preguntas qué habras hecho esta vez , pero no te atreves a formular en voz alta la cuestión porque hay demasiado silencio en la sala y nadie te ha dado la palabra.
Mi padre sacó el cuaderno a la vista y me lo tiró literalmente a los pies, con decepción . Me dolió el gesto. Me austó la mirada. Pero por lo menos sabía por qué venía a ser juzgada. Se me reprochaba ser una chica de poca moralidad . Las chicas faciles tenian hijos a los que no podian mantener ni asegurarles futuro tampoco. Él no iba a permitirlo. Antes me desheredaba y me quitaba el nombre que me había dado al nacer.
Me costó encontrar un hueco para decirle que todo aquello que venía en mi cuaderno era producto de mi fantasia y no un relato basado en hechos verdaderos. Entre tanto quedé castigada sin salir, nos odiamos, nos dejamos de dirigir la palabra, quise fugarme de casa , matarme como Julieta y mil más que por supuesto no llevé a cabo porque dos minutos son demasiado poco tiempo para tanta tonteria.
Le costó tiempo entender y cuando por fin lo hizo me formuló una pregunta:
– ¿Piensas escribir literatura erotica?
No porque tuviera delante al hombre que leía a Churchill sino porque era verdad. Yo no sabía lo que quería. ¿Escribir verdades como puños o sobre secretos que nadie en los dos mil años previos habia mencionado? ¿Conceptos aristotelicos? ¿Libros de recetas de cocina? Ni idea, pero tenía claro que quería ser mejor que Dostoievsky y Gorki juntos. Quería ser estratega, esclavo y árbol reencarnado, quería ser mil cosas y ninguna erótica. Pero eso me habia salido con facilidad a mis dieciseis y así lo habia redactado.
Mi padre me siguió observando el alma por encima de las monturas de sus gafas y alcanzamos una tregua.
Han pasado años. Ahora soy yo la que se preocupa por la comida, el techo y la paz. No soy escritora pero a pesar de mi recorrido por la vida sigo escribiendo. Mejor o peor, con más o menos pasión .
Cada vez que nace una idea en mi cabeza aparece de seguido la mirada de mi padre y me pregunto si a él le gustaría leerla.

DIL DARAH


Comienzo a leer el relato de Dil. La forma es más sencilla que en otras ocasiones y eso me gusta. Me engancha de inmediato, el padre o la madre de una es el padre o la madre de todas, de los pocos hilos que nos cose a la especie.
Alguien dispara una frase y me alcanza: “Porque una mujer es siempre una mujer”. Abandono el relato y me congelo como un gato espiando a un pajarito. Dos voces, una adulta y otra adolescente, discuten. Dirijo una rápida película mental sobre una madre que dice a su hija todas las cosas que no debe hacer una mujer.
Las voces son ahora ininteligibles.
Retomo el relato de Dil, pero me atrapa de nuevo la calle: “Porque cuando yo tenía 14 años…” se echa a llorar y no entiendo el final. La niña grita el relevo: “¡Pues cuando quieras nos vamos, a mí me da igual!”. La madre sigue llorando. Me enferman los chantajes emocionales. Intuyo la vida dura de una mujer que atraviesa el mundo y se mata a trabajar para dar un futuro mejor a su hija.Y después, se lo reprocha. O quizá la niña le ha dicho algo realmente hiriente, los adolescentes pueden ser muy crueles.
Vuelvo a empezar el relato de Dil. “¿Piensas escribir literatura erótica?”. La frase me enternece hasta el punto de las lágrimas. No sé cómo es Dil pero sí cómo es su padre. Protector de cachorros. Ese hombre moralmente recto, de valores enraizados en el pasado, ha debido hacer un importante esfuerzo para formular una pregunta así. Pienso en el mío y en que también tuve un diario violentado. Me acierta otra bala adolescente, esta vez masculina: “Quítale el teléfono, se ha encerrado en el baño”. El hermano, el hijo.
“Porque tus hermanas son chicas y, a una mala, pueden casarse”. Esta la ha escupido mi memoria.
Ya no se oye nada.
Termino el relato sin más inferencias.
Dil escribe latidos. Una historia sin corazón, es una historia muerta.

JEZABEL MONTENEGRO


Mi nombre es tristando llorando,
estoy en ése momento de la vida que todo para mal, como a mi prima moñoncetes el día grande de la fiesta del pueblo, con su traje de última hora y esos pasos de baile a ritmo de cartagenera morena.
El desánimo que arrastro es debido a estos calores, tan influyente en las personas,tener el aire acondicionado en huelga, no hay ministro que lo aguante.
Tema de gases , dijo el técnico especialista, después de una carga del equipo reconfortante, todo sigue igual. No paro de darle vueltas a que gases se refería, pero a mi mente vienen sus sobacos al viento,
la bocanada de frescor de terry y a por todas o mi dolor estomacal después de un gran estafado de toro.
Para colmo de males ,la papiroflexia
no es mi fuerte.
Aquí se despide uno aireando sus males con la factura gaseosa.

DAVID DURA MARÍN


Esperando a que me nombren en la oficina de la ITV, hay una fila de tres mesas ocupadas por los funcionaros, dos hombres y una mujer. Los usuarios esperamos en dos líneas de bancos de cuatro asientos pegados a la pared, justo enfrente de las mesas de los funcionarios. Estos miran atentamente a la pantalla de sus ordenadores. Parece que están trabajando, pero por el reflejo de los cristales puedo ver cómo los hombres revisan sus muros de facebook y la señora una pagina de muebles mientras no para de golpear las moscas que se paran sobre su mesa.
Junto a mí esperan un militar, un mecánico, dos jubilados que traen el coche de sus hijas, una mujer joven y dos señoras que parecen competir mostrando sus pulseras, collares y anillos.
Cuando por fin llega mi turno, la funcionaria matamoscas me sella la documentación y me entrega la carpetita azul.
En la fila de coches que esperan para entrar al taller me toca esperar al sol. Siempre pienso lo mismo en este momento, “por qué no me tocará pasar la inspección en invierno”. El termómetro del salpicadero marca 36°.
Por delante de mí hay un todoterreno, tres turismos grandes y uno pequeño, mas lo que ya están dentro del taller pasando las pruebas. La fila avanza muy lentamente hasta el momento que entro en el taller y entego que carpeta mientras saludo al mecánico.
Él empieza a repetir las mismas instrucciones que a los demás vehículos, “encienda las luces…, ahora las largas…, intermitente…, el derecho…, agua en limpiaparabrisas…, la bocina…, pise el freno…, intermitentes otra vez…, marcha atrás… Esta bien, avance”. Llevo el coche hasta los rodillos y vuelve a indicarme “pise el freno poco a poco…, avance hasta el foso”. Coloco en coche en el foso y me indica “pise el freno…, ahora el freno de mano…, mueva el volante… Está bien, pase por la oficina”.
Salgo del taller y tengo suerte de encontrar un hueco en la sombra para estacionar. La oficina se ha llenado de gente y los funcionaros están atareados recojiendo y entregando documentación. En solo cinco minutos, la funcionaria matamoscas me nombra y me entrega la documentación junto a la pegatina roja que indica que mi coche ha pasado la inspeción de manera satisfactoria, y siento una cierta sensación de alivio. Salgo de la oficina, cambio la pegatina amarilla por la roja y hasta el año que viene.

TOMÁS MESA


DE AYER A HOY
Los ojos con que hoy descubro el mundo, no son los mismos con los que ayer
desnudaba tu cuerpo
en el tálamo del silencio.
La piel que hoy recubre mi alma,
no es la misma que hace años
acariciaras con pasión
cada vez que nuestros cuerpos,
con gran delectación, sé amaban.
Los oídos que hoy te escuchan,
son los de alguien
que ya por ti no siente
más que indiferencia mesurada
en el profundo declive
que a lo insondable del cosmos
ineluctablemente conduce.

ENRIQUE OSORIO BELTRÁN


¿Y SÍ….?
Prólogo.
Conozco a una amiga que, me ha propuesto un reto-propuesta.
Escribir sobre algo que me haya sucedido de la forma más natural posible.
¿Por qué tiene que ser necesariamente del pasado? .
Del pasado sabemos de seguro una cosa: que ha sucedido.
¿Y sí…..?.
PARTE I
UN GLOBO EN EL CIELO
Hoy hace un día extremadamente caluroso. Un día luminoso de Junio. Una ligera brisa abanica los árboles de las aceras. Un día normal de Junio. La botella de la calle está vacía y no soy pesimista. Un día anodino de Junio.
Mis ojos se unen al cielo azul por el cordón umbilical de mi mirada. Tan raso como mi mente. No hay nubes, no hay pensamientos.
La mano del grito lejano de un niño deja escapar un globo rojo brillante como una gota de sangre resbalando por el cristal de una ventana.
¿y sí….?.
Me dejaré escapar para viajar junto a ese globo. No tengo cordel que me ate ni mano que lo sujete.
Seré libre, para conocer el significado de la palabra libre y voy a ser libre de ser libre.
Es fácil, dejaré que la ventana de mi habitación me vomite al vacío.
PARTE II
ROMPECABEZAS
Un bolígrafo aristócrata de sangre azul.
Un papel papa.
Una arácnida mano que se acerca al indefenso bolígrafo para devorarlo encima del papel.
El bolígrafo se desangra y mancilla la inmaculada inocencia del papel.
¿Qué se pone en una despedida?, ¿Un adiós a secas como un simple y seco tosido?.
¿Decir que has amado?, ¿a quién, el qué, por qué, cuando, como?.
¿y sí….?.
No doy explicaciones, absurdas, e inútiles como correr bajo la lluvia para no mojarte cuando ya lo estás.
Uniré el bolígrafo noble con el santo papel, con la seda de mi arácnida mano y formaré el dibujo de mi adiós, para quien lo sepa y lo quiera ver.
PARTE III
VALIENTE O COBARDE
¿Qué significado tiene el jeroglífico de esta vida?.
Por más que he buscado mi personal piedra de Rosetta, no la he encontrado, ni nadie lo ha hecho por mí.
¿Soy valiente por reconocer que ya no hay más camino que andar?.
Por más que he buscado, no he hallado mapa con nuevos caminos.
¿Cobarde, por no haber reconocido que la vida me ha ganado por puntos?.
Tal vez, hace mucho, mucho tiempo, sonó el gong del último asalto y, o nó lo oí, o nó lo quise escuchar.
¿y sí….?.
Cerrase la puerta por fuera.
Me marcharé, sin hacer ruido, como una barca se escapa, nocturna, del puerto donde está amarrada.
Me perderé en el oscuro y brumoso mar, en busca de la isla que siempre he soñado.
FIN

EMILIANO HEREDIA JURADO


#semana6 TRANSMITE

Hace muchos días que no escribo nada en mi caja de las alegrías. Esa caja metálica, de viejo, como las de las películas, en las que se guardan los recuerdos de sus vidas.
Mi caja de las alegrías no es nada nuevo, todo está inventado ya. Pero fue un descubrimiento para mí, saber qué podía hacer con esas alegrías, que cada vez son menos, y que en pocas horas olvidaba.

Apuntar en un papel la fecha y el motivo de una alegría, el día que la hubiera. Por una parte crees que parece cosa de niños, pero te pica la curiosidad. Y por otra parte, no piensas que lo sea, porque cuando olvidas las cosas con tanta rapidez, siempre es bueno tener un refugio donde poder recordar o saber de lo que a uno le hizo feliz alguna vez.

Prefiero llamarla caja de las alegrías, caja de los recuerdos me provoca sentimiento de pérdida. Y no es así. Sí que quizás son momentos que nunca más volverán, pero estuvieron ahí, y los viví con alegría.

LA XICUELA DE CORRIOL


XXI
Ensimismado por el miedo de sentirme abandonado, me quede acorralado como un pájaro sin luz…
y que hay de una rosa que se marchita por el tiempo y el olvido… si no hay amor que no haya nada mi amor…
qué lejos quedaron los veintiun años, que no vuelven nunca más…
Y no encontre la salida que me devuelva tu partida…
Y me quede varado en aquellos veintiun años, cuando tu boca rozaba mi boca por última vez
Con tú aliento clavado en el viento… y te pienso, sin querer te pienso…
Y aunque lo desee no creo que vuelva a pasar, arrebataste mi corazón y lo tiraste al olvido…
Naufragando en un oceano perdido de amores prohibidos…
Veitiun años, veintiun años…

FLAVIO MURACA

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Crowdfunding: Publica tu libro sin necesidad de invertir

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¿Sabes lo que es un crowdfunding? Esto te va a interesar:

Si quieres publicar tu libro, estás en el sitio indicado.

Somos una editorial que se preocupa por sus autores desde el principio y somos transparentes respecto a lo que podemos y no podemos hacer, mostrando en todo momento todo lo que incluye nuestro presupuesto y las tarifas para libros en los formatos más básicos.

Pero es posible que, a pesar de que reconozcas la calidad de nuestra oferta, no tengas capacidad de invertir la cantidad necesaria, especialmente si estás pensando en publicar tiradas muy grandes, libros en color, tapa dura, etc.

En ese caso, la mejor alternativa es un crowdfunding.

 

¿Qué es un crowdfunding?

Es una colecta organizada por internet donde los llamados mecenas aportan una cantidad en concepto de reserva anticipada de tu libro a un fondo que posteriormente servirá para financiar tu proyecto. Es decir, no necesitarás invertir nada.

Nosotros podemos aconsejarte sobre el tipo de plataforma adecuada a tu caso, asistir la creación del crowdfunding, crear textos y todo tipo de material para hacerlo más atractivo y contribuir a su divulgación, tanto a través de las redes como de nuestros boletines y correos electrónicos a los sitios apropiados.

Lo que hacemos en estos casos en un precontrato con el autor de manera que nosotros vamos editando el libro y publicitando el crowdfunding durante el tiempo que este dure a cambio del compromiso del autor de publicar con nosotros una vez finalizado.

 

Puedes verlos aquí y aquí. Y no podemos poner ejemplos de otros tipos de plataformas porque eliminan los botes una vez finalizados los plazos. 

 

¿Tienes dudas sobre este tema? ¿Te gustaría saber más?
Escríbenos a info@editorialcuatrohojas.com sin ningún tipo de compromiso.

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Semana 5 Taller de Escritura – Intelegibilidad

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Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Creativa de Facebook, continuamos con la adaptación de nuestro Curso de Escritura Creativa y, en esta ocasión, proponíamos jugar con palabras y metáforas sin perder la intelegibilidad del relato. Este ha sido el relato ganador:

LA VERDAD ES FÁCIL DE VER
Me salteé el fandango por miedo al ridículo, seguí allí a la vista de todos, eternos bailarines de un baile sin final.
Entonces te ví, con tu blanca palidez, iluminando todo el recinto.
Y apareciste tú, desvelo de mis noches sin amor, ¿ a dónde estabas?. Me acerque promiscuamente ensimismado por el miedo de sentirme abandonado ante tu atonita belleza y te invite una copa, de esas rídiculas que sirven en las fiestas de alta alcuña.
Aunque te reias sin parar, tu sonrisa era el escudo que disimulaba la agonia que vestias. Eran tus ojos los que me tele transportaban hacia otro lugar, un lugar de dolor, desidia y abandono. ¿que te habian hecho? ¿ quien habria osado lastimarte?.
Yo solo pedia que fueras mía aunque temía, que al final del día la verdad seria desvalida, y como en un cuento de terror desaparecerias de mi vida.
Pero en el fondo muy en lo profundo de mi ser sabía que algo no andaba bien, demasiadas cosas buenas habia en ella que me eran sumamente atractivas e hipnoticas.
Me pidio bailar y hacia la pista fuimos sin vacilar, ella se movia con la cadencia de un angel y me abstraía de la realidad. Era como si nadie hubiese a nuestro alrededor.
De pronto todo se volvió oscuridad, parecía que el piso se iba a derrumbar como si la tierra se resquebrajase en un furioso terremoto. Me hundí en un abismo infinito y ella dijo riendo : “has bebido demasiado” “te llevare a la habitación”.
Mas todo se turbo ante mis ojos, ya nada me importaba mas que morir en sus brazos esa noche.
Cerca de ella, respirar su aliento, beber sus besos y hacer mis sueños realidad.
¿ como podia haber caido en sus redes tan facilmente?
Y llegamos al cuarto sin más; estaba recostado en la cama con mi cuerpo flotando a la deriva embebido en alcohol. Y ella se hallaba estatica mirandome con sus ojos almendrados que me atraian como un mal sueño.
Nos fundimos en un beso eterno de pasion desenfrenada e hicimos el amor con la lujuria de dos extraños, dos cuerpos que sentian una actracción desconocida; de un tiempo pasado, de una epoca remota.
La tormenta habia pasado por mi pecho y su figura contorneaba las cortinas de la habitación con pinceladas magistrales de un pintor ya olvidado. Era un amor tan hermoso, tan incomprensible de ser cierto.
Y su rostro me devolvía caras desconocidas, quedándome con la incertidumbre de las copas tomadas. ¿que lugar era este? ¿ quien era esa chica tan palida como hermosa?
Me deje llevar por el frenesí desbordado que siempre me había caracterizado, porque todo lo que queria, era hacerle el amor y no me importaba nada más.
Le susurre al oído si la volvería a ver y ella dijo entre lágrimas : “no existe una razón, y la verdad es fácil de ver”.
La oscuridad de la habitación solo estaba iluminada por el brillo de sus ojos aunque bien podrían haber estado cerrados al momento en que mi mente comenzó a divagar…
Y así fue que después me perdí en un sueño eterno con su blanca palidez de recuerdo…
Y el eco de su voz resonó en mi cabeza hasta hacerme despertar subitamente… ella ya se había ido…
Una nota dejo de su lado y una frase enigmática resonando en mi costado. “Hay dos senderos por el que puedes ir, todavía podes cambiar el camino en el que vas”.
Me quede callado, en silencio unos segundos, descifrando, desarmando esas palabras que escodian un doble sentido.
Pero mis pensamientos se volvieron dudosos y mi espiritu estaba gritando queriendo escapar.
Baje las escaleras al cielo que ella misma habia comprado y creí verla en todos lados, la pareidolia me estaba jugando una mala pasada otra vez y cientos de caras amorfas se quedaban mirandome como un loco, las voces de aquellos mofandose las podía escuchar al mismo tiempo.
Más entonces salí de allí cruzando obstáculos, evadiendo miradas, eludiendo risas, como si de una pesadilla se tratara.
Un borracho me grito al pasar con la botella en la mano : “hijo, podes correr, poder gritar, podes irte cuando gustes pero de algo tendras que estas seguro, es que de aquí jamás saldras”…
Al voltear la vista tropecé con una piedra y caí de bruces al piso y entonces vi el nombre del lugar…
Twin peaks el lugar de las almas perdidas y mis manos ensangrentadas y mi vista ensimismada, todo yendo hacía atrás, se desmoronaba mi vida.
Todo se volvió difuso ante mis ojos, algo en el pasado me ataba hacía allí y una fuerza extraña me arrastraba hacía su interior…
Y veo su imagen que me llama entre la neblina que no quiere amainar y el viento surca mi cuerpo escarbando hasta desprender mi alma que se va hacia su lado.
Todo se tiñe de una blanca palidez mientras ella escapa subiendo la escalera al cielo….

FLAVIO MURACA

 

Parábola de la mariposa.

¡No vueles bajo y cuida con quién vas!

Todos los días igual, la misma cantinela cada vez que salgo a dar un aleteo. Qué fácil es sermonear desde la estratosfera de la creatividad, donde apenas se distinguen los colores y las diferencias. Parecen haber olvidado que también fueron jóvenes.

Acabarás como Anartia.

Anartia, dice. Y tu hermana y mi cuñada y tu consuegra y mi vecina y la tuya y mi mejor amiga. El suelo está repleto de seres mezquinos que alargan los brazos en busca de mariposas a las que cortar las alas, en lugar de soplar e impulsarlas, solo porque ellos no pueden volar. Pero voy a seguir surcando el riesgo y haciendo piruetas rasas de colores con las musas. El blanco roto del acomodo me hace infeliz y confío plenamente en mis alas. Pese a quien pese y a pesar de los monstruos.

JEZABEL MONTENEGRO


UNA GRAN METÁFORA.
Observó el mar, cubierto por una fina neblina donde se podía apreciar el rastro de la isla que una vez existió, erguida y floreada, inmutable y bella como un amanecer en ciernes. Aquellas nubes bajas contaban una historia. Solo se podía acceder por aquel portal, bajo las aguas cristalinas por las que trazaba una línea directa hasta la isla perdida, siendo una leyenda para muchos y una realidad para pocos.
Tilda contempló los pasos que le separaban de su meta. Conocía bien el camino. Podía llegar hasta allí con los ojos cerrados, tanteando el circuito que conducía hasta el portal. No obstante, aquellas nubes contaban una historia que a Tilda no le agradaba en absoluto, una historia que no debía repetirse.
Inspiró hondo para serenarse. No había más tiempo. La neblina se acercaba arrogante. Respiró hondo una vez más y esta vez se sumergió. Dio unas cuantas brazadas con lentitud y parsimonia, aunque con una gran convicción en su interior. Sabía lo que debía hacer y lo haría.
Supo llegar hasta el umbral y cruzarlo. Le resultó fácil colarse al tener un cuerpo tan flacucho, pues el portal cada vez menguaba más bajo la superficie. El rocío había mojado hasta el último verdor superviviente.
Con pasos lentos bajos sus pequeños pies, agarró con fuerza a Folk, la llave redondeada de hierro agrietado, y la hundió en el barro con todo propósito de devolverle el corazón a su dueña. En cuanto lo hizo, los rayos de sol penetraron hasta desestabilizar a las nubes, que huyeron despavoridas. Entonces oyó algo a lo lejos. ¿Un susurro? ¿Una voz? ¿Una sonrisa de marfil? Al final lo supo. Era la isla recobrando su esencia.

*Continúa en nuestro Grupo de Escritura de Facebook

SARAH BLUMP


Don Juan ¡controla tus molinos!
No es que sea una mavalda, malapecus,malsexualizada.
Sólo sé, última y definitamente, lo que no me gusta.
El absurdimiento y el empalargar. Los falusimbioticos. Los hipocreticos. Los pensosos. El egoladra. Los desquirriantes. El blablatista. Los inconsistematicos son un subrgupo de absurdimiento y tambien pueden ser empalargosos. Los copavena, los gambirrosos, los deplortistas.
Ojo. Hablo de ellos porque allí supuestamente anda una posible media naranja y de ahi mi macedonia mental. No soy femilimosnista y admito mis equivocalizaciones. Entiendo que en ambos grupos hay quejas y que las mismas piedras me pueden atinar .
Pero , mi último intento me ha remastado.
Lo cuento por fines academicos. Que cada cual saque sus consideracriticas y que el constructivismo altruista nos ilumine para siempre. Aimin.
De esas tardes que dices que brilla el sol y te mereces una cerveza fresca y un poco de compañia . Wasap, lugar y hora concreta, sí o no, así de simple .
Llego a las 5 en punto, vestida en mi mejor sonrisa y me da la bienvenida un mensaje de reatraso. Entiendo. La vida está ajetreada hasta bajo el sol más esplendido. Pues me echo una en solitario.
Llega.
Desprecia mi vaso y me trae un combinado ultraresonante de sombrillas de lima y pajas mentales poco alcoholicas. No me va el conjunto pero soy suficientemente educada para abordar otras perspectivas. Entablamos el primer monologo. Yo atenta a no tragarme la lima, él atento a si mismo y a cómo de bien le quedan las palabras . A las dos mil me entra sed, me disculpo y voy a por mi cerveza . Le encuentro momificado en vendas kilometricas de subjetivos resonantes y adjetivos autodeterminantes. Tiene un mundo interior muy amplio. Han dado las 7 y aún va por la descripción introductiva. Entiendo de pronto la etimología de “tiovivo”, constantemente girando sobre si mismo.
Escucho. Paseo por las nubecitas blancas que rodean el sol sobre un cielo azul absolutamente hipnotico. Adoro a Van Gogh y lo entiendo más que nunca. Sin una oreja yo estaría mucho mejor ahora mismo.
Mi colega no calla. Alcanza la etapa de su master. Cum Laudae. Un desamor engañoso que le ha hundido en la miseria emocional. Su jefe inepto que no le traga. Una operación de algún organo cuyo nombre no recuerdo pero se parecía mucho a la vejiga que me urge al baño.
Llevo cuatro pintas. A mi alrededor caen imperios y se levantan otros nuevos. Las capas de estratificación sedimentada crean montañas. Sigo bebiendo y observando el movimiento del planeta.
El tio practica un deporte de nombre impronunciable y suele viajar ; la última vez fue a Thailandia , un lugar espectacular. Le va esa clase de cine que nadie suele comprender y admira fotografos de esos que observan a lo japones durante veinticinco años la corteza de un huevo y acaban inmortalizandose a si mismos .
Intento colar un comentario pero se pierde en la marea de sentencias sobre la autenticidad de lo simple sobre una cultura desviada. Tengo ganas de cortarme ambas orejas y me empieza a llover. Me cala la soledad . Me ahogo en mi septima pinta .
-¿Vienes?
-Perdona, no te he oído. ¿Decías?
-¿Si te apetece echar la última en mi casa?
Miro la hora por ganar tiempo para formular mi respuesta. Son las 11 y bajo mi lengua anidan juicios que conllevan guilotinas, ahorcamientos e incineraciones. pero el alcohol ralentiza y nos torna debiles. No encuentro fuerza suficiente para una explicación útil a su propio futuro. Con agradecimientos por delante me hago un trece y desaparezco con el primer taxi . Sin catorce ya que todo sobra.
Pues eso es un ejemplo. No es que sea una mavalda, malapecus,malsexualizada.
Sólo sé, ultima y definitamente, lo que no me gusta.
El absurdimiento y el empalargar. Los falusimbioticos. Los hipocreticos. Los pensosos. El egoladra. Los desquirriantes. El blablatista. Los inconsistematicos que son un subrgupo de absurdimiento y tambien pueden ser empalargosos. Los copavena, los gambirrosos, los deplortistas. Y los tiovivos.

DIL DARAH


Metáforas sencillas para limpiar las cenizas de un mundo que se resiste a arder.
¡Levanta el puto escudo, Espartaco! ¡Si no lo levantas hasta dejar completamente descubierta la guardia es que no tienes ni pajolera idea de mantener la guardia! Eh…espera…¿No es así? ¡Si, coño! ¡Seguro que es así! En este ludus siempre se ha hecho así, caen como moscas, pero será por otra jodida razón, porque no les gustan a los productores o algo. ¡Mira a Kriksos! Llegó con cara de subnormal y…sigue teniendo cara de subnormal, pero ahora se lo monta con la jefa, eso es porque levanta el escudo a lo bestia, a lo galo, ¡Oh la la! Haz las cosas como siempre se han hecho, Espartaco, o muere sólo en la arena, tú elijes, chaval.
Pero el cabrón de Espartaco pasó del escudo y se pilló una segunda espada, el muy cabezón, el muy gilipollas, el raro de los cojones, en lugar de usar una defensa de mierda, se lanzó al ataque con todo lo que tenía y al final, la lió parda, a base de bien, lo hizo muy bien, marcó la diferencia.
“Vaya mierda de serie para hacer metáforas” Pensó él mientras, con el pecho atravesado, la veía marchar. “Al final no estoy tan seguro de si hubiéramos podido llegar a corrernos al mismo tiempo, creo que si, que con el tiempo habríamos sido capaces de aprender el lenguaje del otro y montar nuestra propia coreografía de pasos improvisados, pero para eso hay que salir a bailar y a tropezarse, dispuesto a dejarse los dientes y, por mucho que quiera, el viento puede penetrar un poco las rendijas de una fortaleza, pero no convertirla en junco. Joder, que profundo me pongo cuando estoy jodido, pero es que me da tanta rabia…tanta pereza…pensar que los años pasan, las ostias se suceden y en lugar de aprender a esquivarlas, a encajarlas y devolverlas y echarse a bailar, en lugar de eso he entrado en la edad cobarde, en el fracaso por adelantado y las bicis con airbag. Y me jode, me jode profundamente que ya no haya cigarros de después, ni charla post-coital ni abrazos porque si, sin que signifique nada más que todo, que no hay rutas señaladas y la vida está por descubrir aun, que pertenece a los que arriesgan y se masturban viendo la cara de placer de su compañero en éxtasis, sabiendo que no hay destiempos, sólo tiempos distintos. Al final los que arriesgan son dueños de su mundo, si, pero lo comparten con un gato”
Suelta el escudo, Espartaco y vete al palus, anda, que está claro que no sabes jugar en equipo, si no compartes nuestros miedos, eres parte de ellos.
Muere bien, gilipollas.
Y ten suerte, sobre todo ten suerte, la época de los kamikazes ya pasó, pero siempre cabe la posibilidad de que algún otro idiota no se haya enterado aun.

DAVID GUTIÉRREZ DÍAZ


Tentente trepó por el conducto reglamentario.
A sus órdenes el ejército del ratoncito Pérez..
Lástima vara ,
quien el postre no terminara ,
larga odisea para personajes de dentadura mellada.
Uno dole , trele catole
larga es la marcha,cortos los pasos
un septiembre , hasta el final del cole.
noche gatuna , ronroneaba corneta
ha pasado el día
desde Josete a Pedrín
contaban un cuento
hay ! qué sueñin …
Tiempo de guerra, eran la paz
carentes de armas
faltos de maldad…
Con lo que no se nace
no hay que enseñar.
lluvia de besos
ráfaga de abrazos
unamos lazos
no estropeemos el queso
ya vendrán los gusanos
cada noche una moneda
enseñar , está en cada mano
o acabaremos como ratones
enjaulados….

DAVID DURA MARÍN


Alcaldesa de henales (Mandril)
Cartonè de Junipero dos mieles dices sientes.
Es timada hormiga:
En este logar donde me hallo, me encuerdo de tí con el ovillo de lias que enjendraste con migo en tiemblo lasado.
Aún me estoy cuerdo, de aquellos quesos que me perdiste en el hueco de escalera del portal de mi corralon.
Cien me lo rasè, en aquel embarque los dos sembrados, prometiendonos clamor para siembre.
La miga, releo olerte otra tez.
SIN…

EMILIANO HEREDIA JURADO


Luz, tú qué alumbras mi alma,
jamás permitas que me apague,
que me apague como una rosa sin su sustento de vida.
Ese sustento que alimenta,
que da color,olor,alegría y armonía a ella ,y a todo su alrededor,en su más perfecta magneficiencia..

BELLE JIMÉNEZ


Esta semana no he captado bien la primera parte de mezcla con todo, mala señal para mí. Y la propuesta personal me ha salido como me ha salido. Otro mal para mí.
Al final he preferido participar con este pequeño relato. Espero que os guste.

#chsemana5 mezcla de TODO con propuesta personal.

¿Campanas?
¿Por quién doblan las campanas?, pienso. Me llegan lejanas, pero las oigo.
Pronto llegará mi hora, lo sé, y aquí me quedaré a su espera. Los dolores ya son propios, casi de la familia. ¿Quién no lo ha pasado mal en estos casos?
Llevo tanta carga de dolor….
Esa hora que se acerca, con dolor. Que ya llega, con dolor.
Extremo, que conseguirá más medicación extrema.
Y que invariablemente conseguirá que vea una luz blanca allá a lo lejos. Muy brillante, ni amarillenta ni marfil, muy blanca.
¿Tendré tiempo de percibir algo más? ¿Tendré tiempo de escribirte un poema, acaso? ¿De pensar en tí siquiera? Creo que no. Ya no hay tiempo. Esta vez seré egoísta y sólo pensaré en mí. Por suerte el dolor cesará. Descansaré de una vez, ya.

Llega mi hora y lo presiento. Ojos cerrados, viendo una luz blanca allá a lo lejos. Respiro hondo. Ya no queda tiempo. Respiro, y respiro. Menos tiempo. Lentamente. Ya llega. No puedo articular palabra. Se apodera de mí, esa luz, y lo noto…………
Ya me he abandonado hace mucho, pero esperaba poder decir adiós.
Respiro, respiro………….respiro.

Tres horas después de un parto muy complicado, llega a mis brazos Daniel. Es él, quien me insufla el aire que me faltaba para respirar, con sus manitas y cara regordetas en mi pecho. Es él el que me devuelve a la vida después de la profunda anestesia a la que me han sometido.
Él me devuelve la vida a mí, aún acabándosela de dar yo. Cuánta felicidad. No se puede contar.

LA XICUELA DE CORRIOL


“España es un sol” qué gracioso me pareció el guiri esta mañana cuando a la sombra de los pinos, como la canción de aquella, el termómetro marcaba 38 grados y aún casi no había salido el susodicho entre las montañas.
Sofocada llegué a la parada del bus, la cucaracha de asfalto me quemaba hasta las suelas de las sandalias, casi podía oler la chamusquina de mis tacones. De las alcantarillas salían tostadas ofreciendo gratis el primer desayuno de la mañana. Todo un detalle. Sólo me faltaba el café ardiente también.
“Estimados viajeros, disculpen las molestias, este coche no admite pasajeros, se va a cocheras”.
“Tuputamadre”, así, todo seguido, como un bofetón, fue lo primero que se me ocurrió soltar por mi malhablada y enfurecida boca. Sus perlas blancas chirriaban junto al ceño torcido, mi gesto en sí mismo sí que era un poema, una auténtica Oda al enfado y a la indignación.
” Spain is a sun”, permíteme que te ofrezca a ti también la peor cara de ésta, mi brillante, fresca y maravillosa mañana, mientras te vomito tropezones de ahumadas tostadas con mantequilla derretida al sol. Made in El infierno, podría llamarse.
Qué bonita esta bola de refuego, hasta las chicharras le dedican su mejor canción batiendo como pueden sus alas pegadas con sudor. Qué precioso día de primavera muerta, ya asfixiada, hundida por este aplastante solitrón.
Bañada en sudor yo también, me dirijo refunfuñando hasta el metro más cercano. Vagones atestados de gente pestilente me esperan. Algunos desconocen la función del desodorante y el cepillo de dientes. Apretados como vacas que van al matadero, vamos todos a trabajar. Señores y señoras, sean ustedes bien hallados, bien sobados y bien recalentados, nos vemos en la próxima estación: Verano. ”

AIRAM OGRAL

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Publicado el

Loísmo, laísmo, leísmo y sus mulas toas

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Post escrito a petición de Carmen López,
miembro de nuestro Grupo de Escritura Creativa de Facebook:

 

¿Cuándo usar lo, la o le y no caer en el loísmo, laísmo o leísmo?

La regla principal es así de simple:

  • Cuando se refiere a un complemento indirecto: LE. («Le dije que se fuera»). Utilizar LO o LA sería caer en loísmo y laísmo respectivamente.
  • Cuando se refiere a un complemento directo:

-LO cuando es neutro («Ya lo tengo»).
-LA cuando es femenino («La quiero»).
-LE o LO cuando es masculino singular («Le quiero»). ¡OJO! Con masculino plural solo se utiliza LOS y no LES.


Ahora, ¿qué es un complemento directo y un complemento indirecto?

  • Un complemento directo es la palabra o conjunto de palabras que expresan aquello que recibe la acción verbal.
    Por ejemplo: Yo como un bocadillo. La acción del sujeto (yo) recae sobre el bocadillo (es eso lo que como).
  • Un complemento indirecto es la palabra o conjunto de palabras que expresan el destinatario de la acción. Por ejemplo: Le doy un bocadillo a Carlota. Ella es la destinataria de la acción (a ella se lo doy).

Hasta aquí todo es sencillo.

Peeeeero, hay una serie de verbos cuyos complementos suelen causar más problemas y son más difíciles de distinguir, especialmente cuando se refieren a personas.

Un ejemplo típico es el verbo gustar:

«Le gustan los helados» significa que los helados (sujeto de la oración) gustan a él (LE gustan, complemento indirecto).
No confundas «a él» (LE) con el sujeto ni «los helados» con el complemento directo.
Para distinguirlos, podemos cambiar el número del sujeto (singular/plural): Si en lugar de gustarle los helados, le gustara solamente un helado, el verbo sería «gusta», y no «gustan» (A él le gusta un helado). Esto demuestra que helados es el sujeto, porque hace cambiar al verbo. En cambio, el número del complemento directo no afectaría al verbo.

Este verbo (gustar) siempre necesita una partícula indirecta y no tiene complemento directo. ¿Por qué? Porque el castellano es así, no lo hemos inventado nosotros. Quédate con que el verbo gustar siempre va con LE.

De la misma manera, hay una serie de verbos conflictivos como pueden ser afectar, asustar, asombrar, convencer, divertir, impresionar, molestar, ofender, perjudicar, preocupar…
En estos casos el complemento indirecto puede admitir el uso de LO o LA cuando se considera un sujeto pasivo dentro de la oración. Es una cuestión de interpretación.
Por ejemplo: Si dices «LE convenció mi propuesta» suponemos que él (aquel a quien le convences) ha llevado a cabo un proceso mental activo hasta convencerse en base a tus explicaciones (mi propuesta sería el sujeto y LE el complemento indirecto, no habría complemento directo). En cambio, si dices «Mi propuesta LO acabó de convencer» estás haciendo ver que todo el trabajo es de tu argumentación, y que él solo se dejó llevar: es un sujeto pasivo. Aquí sí admitiría LO (el verbo convencer actuaría como transitivo porque convenció algo: a él).


Así que ante la duda, lo primero, relax (es un tema complicado y no se considera falta grave); lo segundo, consultar directamente el verbo en un diccionario de dudas; y lo tercero, si la cosa lo requiere, contratar nuestro servicio de corrección de textos. 😁

 

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Semana 4 Taller de Escritura – Tabú

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Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Creativa de Facebook, continuamos con la adaptación de nuestro Curso de Escritura Creativa y, en esta ocasión, proponíamos jugar al tabú. Este ha sido el relato ganador:

Tabú : culpa.
” Bésame”, le oí decirme, casi rogarme, mientras yo, absorta, me perdía entre el susurro de las olas del mar, desvaneciéndome con ellas, acunándome en sus vaivenes, perdiéndome en el horizonte infinito, en esa línea que cruza el bien y el mal.
Casi podía sentir el frío metálico de ese agua azul que me sacudía en mis adentros, cristales helados clavándose en mi consciencia, traspasándome capa a capa, vena a vena, revolviéndose enfurecidos, enmarañados en mis entrañas. Fuego y salitre juntos en mi piel, mi pecho en herida abierta, dunas de arena negra corriendo en mi angustiado corazón. Casi no tenía pulso… O al menos eso deseaba, morir… Callar para siempre. Ahí mismo, en ese instante.
Mi garganta echaba un pulso contra la razón, una quería gritar, la otra huir. Una pregunta me bombardeaba las sienes una y otra vez, tratando de detener el tiempo, ese instante de locura que me había hecho pecar, que me había hecho pequeña, cobarde, insensata, tremendamente estúpida.
Besarte…¿Cómo iba a hacerlo? ¿Antes o después de haberle besado a él?.
“Estás ausente…, como ese poema de Neruda que tanto te gusta”, me decías.
Entonces… Su voz llegó a mis oídos, como un canto de sirena. Esa voz suave, tan tuya, tan mía, tan algún día nuestra. Desperté. Respiré como quien coge aire por última vez antes de zambullirse bajo el mar durante mucho tiempo, quizá para siempre. Profunda, tranquila, llenando bien los pulmones y temblando,busqué sus ojos con miedo y frente a frente, sin mentiras y sin excusas, decidí liberar ese tormento, esa carga agonizante llena de noches de insomnio, penas, lágrimas y recuerdos y le dije, a sabiendas de caer en el abismo:” Amor, tenemos que hablar”.

AIRAM OGRAL

*Nota: Los relatos son originales y no han pasado procesos de corrección.

Tabú -pánico-
Marc temblaba agarrado al móvil , los ojos llorosos enborronaban la pantalla. pero ya era tarde , había leído el watsapp y mientras su cuerpo se agarrotaba presa de la desesperación su mente repetía una y otra vez el mensaje de su novia : ” Tenemos que hablar ”

ROGER CIRERA


DE LA VIRGINIDAD A LA VIUDEZ
Cumplidos los trámites previos al desenlace, durante los ritos litúrgicos
que articulan el contrato, transcurriendo la comunión, él muere por
una asfixia producto del atragantamiento de una hostia.
La histeria, los gritos de rigor, la viuda desconsolada y
prematura, la posesión del cadáver, su rigor, excesos en la ingestión de
ciertas delegaciones poco claras, el fúnebre apoyo logistico, la depredación necrofilica de afectos, convirtiendo un muerto en un buen
y útil pretexto para el artificio religioso.
Donde; yo os declaro… hubo un responso ya que al fin
y al cabo, muerto al parecer en gracia era.
Fueronse las gentes, y donde dije digo, rezaremos un
rosario . De la virginidad a la viudez, tránsito de luto hacia un estéril
climaterio si Dios no lo remediaba, y ella al parecer no veía aun muy
claro el interés del hacedor en su fisiología genital.
Respecto a las normas de los dogmas doctorales que tuviera
la Santa Madre, constituyó la historia del lugar común en el noviazgo.
La repetición angustiada y obsesiva, el ultimo dique que
separa el roce del goze, continencia y contingencia de los valores frente
al sudor.
No preguntarme la razón del fallo de las válvulas que
durante años tan fielmente aseguraron el uso de la buena crianza.
Si de lo que se come se cría, ella comió deseo y esperanza.
Saltaron al fin, reglas, sostenes, y eso debe bastarnos.
La decisión tomada enturbió las horas previas que le acercaban a la
culminación de sus deberes matrimoniales, por lo que sentada cerca de
una ventana, en un bar no lejos del depósito, aceptó ver sentarse a un
tipo alto que se mostró correcto en aquella silla tan próxima a sus
piernas.
Sus piernas vírgenes bajo la falda virgen.
Sus senos vírgenes tras el sujetador virgen, la boca virgen de una
virgen.
Un tipo alto como un mono de las selvas vírgenes en aquella
silla tan próxima a sus piernas. Sus piernas vírgenes.
El vello surge de una camiseta, como surgieron ya otros
vellos, apenas entrevistos, en veinte y cinco y más años de hacer camas.
Y otro vello saldrá del mármol y la noche, otro vello será
buscado, conjurado allí, a unos pasos del vello que surge de una
camiseta.
Si los vasos son llamados, los vasos acuden y suceden al
tiempo. Un alto guía anunció su presencia y lentos como estatuas
fueron aproximados a la pálida cara de la boca blanca.
Del vértigo amaneció otro vértigo, el relato, y en él se
difuminaron sin esperanza la proximidad y la corrección, frágiles
fronteras.
La irremisión de lo contado, lo tenue de las lindes hicieron
surgir apéndices en las piernas vírgenes, apéndices duros y sin prisa
en la cita futura de un cadáver cada vez más familiar y presente. Y él, el otro él, el nuevo él, entendió el jadeo.
Levantando senos como plumas, brotaron de la puerta los
colonizadores, peregrinos del deseo hacia un encuentro inexorable.
Ella fue penetrada repetidas veces durante el trayecto y él
sodomizó el cadáver comprendiendo la realidad de una misión y un
contrato. Volvió a las labores, se perdió como fue encontrado.
¿Quién sabe la opinión del muerto cuando cayeron la tierra y las lágrimas?

ÁLVARO ANTÓN


NO SE DICE. NO SE NOMBRE. NO SE HABLA.
la vida y el tiempo pasan por nuestro lado como un rayo colerico en medio de una tormenta.
No la vemos, no la sentimos, pero alli estan.
El tiempo y la vida caminando a la par, cruzando los designios de la humanidad.
Somos un suspiro suspendido en el espacio, somos la nada y somos todo.
Mas aun me queda el consuelo de saber que todo esta escrito, que las lagrimas del cielo son un instante en la eternidad, que la espera es solo un parpadeo y que la verdad me sera revelada.
He aprendido que la vida es una quimera, una ilusion de nuestros ojos y que todo es una cuestion de percepcion.
Y entendi que el tiempo es subjetivo y que no esta atado al destino.
Y que soy yo el que elige en que tiempo vivir, el alma traspasa la barrera del tiempo y espacio viajando a su antojo, quedandose donde mas le gusta.
No hay vida sin tabu, ni tiempo sin vida. Mas la vida es el tiempo en donde querramos ir.
La vida y el tiempo son una redundancia ciclica, un espiral que oscila entre el pasado, el presente y el futuro.

FLAVIO MURACA


Tabú: Ansia
Ya llevaban una semana recorriendo los templos hindúes de Khajuraho con el fin de encontrar aquella antigüedad cuando aumentó la frustración. La tensión estaba a flor de piel. Como bien le recalcaron sus jefes, ese artilugio era imprescindible para el museo, y allí se encontraban, en un templo dedicado a Shiva -el cual destacaba por unas figuras eróticas talladas a la perfección- en plena noche para seguir con la incursión incansables.
La misión en la que Rebeca había sido asignada era considerada de alto secreto. El grupo de búsqueda lo componían tres arqueólogos, un guía y ella, que era la directora del museo. Sería la intermediaría para asegurar que la antigüedad quedara en buenas manos.
Todo comenzó cuando Rebeca tuvo el impulso de salir de aquel templo y dirigirse pensativa por la ruta de las guías turísticas. Intentó recordar toda la información que le proporcionaron sus compañeros con el deseo de encontrar alguna pista que se le hubiera pasado por alto. Entonces, a pocos metros, se topó con el templo más pequeño de todos pero con estructura similar al anterior. Subió los únicos tres escalones donde se sentó, se quitó la mochila y se tumbó a lo largo de la estrecha plataforma. Al cerrar los ojos y repasar mentalmente todo lo que habían aprendido del lugar, imágenes a cámara rápida de todas las personas que habían pisado aquella plataforma en el pasado abordaron en su mente. A medida que aquellas imágenes la invadían, fruncía el ceño y movía ligeramente la cabeza como si padeciera una pesadilla hasta que se paró en seco quedando inmóvil. Sus ojos se abrieron de par en par completamente blancos como si sus ojos hubiesen perdido su función, y esta vez, en cámara lenta, visualizó a un hombre con vestimenta del siglo X al que reconoció como Bart Chester, su marido en aquella vida.
Era de día, los rayos de sol alumbraban el pequeño templo, y su marido, de barba canosa, se encontraba agachado y apoyado en sus sandalias polvorientas rascando la piedra. Parecía que estuviera dibujando algo. Se fijó más y pudo ver con claridad que se trataba de una señal que solo podía reconocer ella: “Oculto”.
Entonces, un escalofrío la invadió al sentir cómo su visión la deslizaba a través de un túnel oscuro y estrecho que se encontraba bajo sus pies. El viaje finalizó cuando tuvo ante sus ojos el artilugio en forma de esfera, con un prominente color verdoso, medio hundida en el barro. En ese instante supo que se trataba del protagonista de sus insistentes búsquedas y sintió un gran alivio, como si hubiera estado toda la vida queriendo hallar aquella antigüedad, como si le hubiera pertenecido siempre.
Su visión se hizo realidad excepto por un gran inconveniente. ¿Cómo podía demostrar que aquella esfera, en realidad, era suya? Pues por primera vez desde que trabajaba para el museo, sintió que no todas las antigüedades les pertenecían a ellos. Fue esta situación la que evocó el principio de su encrucijada personal…

SARAH BLUMP


Tabú: ANGUSTIA

El sonido del timbre hizo temblar su cuerpo. Apuró el enjuague de la boca y lo escupió casi sin calcular el hueco que ocupaba el lavabo. Se limpió la boca como pudo con la toalla y comenzó a decir que iba en un tono más que decente cuando el timbre sonó por segunda vez.

Sus manos mojadas se escurrían del picaporte de la puerta del baño. Sus voces iban en aumento “voy, voy, voy…” sus palabras se fugaban por el pasillo dejandola atrás, sola.
Sus piernas querían moverse a un ritmo que su cuerpo no respondía. Hacía el esfuerzo por alargar su zancada pero su pierna se movía a cámara lenta. El sudor comenzaba a asomar por su frente y el timbre vuelta a sonar. Sus voces ya eran gritos. “¡Qué ya voy, qué ya llego!” no dejaba de repetir justo antes de caer al suelo. Alargaba los brazos sobre él y clavando las uñas tiraba de su cuerpo que pesaba cada vez más, se estaba fundiendo con el parquet por segundos.

No lo podía creer, el timbre ya no sonaba. Las lagrimas que empezaban asomar la dejaron malver como una carta se deslizaba debajo de la puerta. “Noooooo, no te vayassss”. El grito se le clavaba en corazón y le quitaba la poca fuerza que le quedaba para llegar a la entrada. Sus fuerzas ya no daban tregua, no era capaz de arrastrarse los pocos centímetros que la alejaban del sobre.
Sus pulmones se llenaban al máximo dispuestos a darlo todo en una última brazada que por poco no le dejó agarrar la carta. Los sollozos y los jadeos se mezclaron con la frustración.

Una bocanada de aire la hizo incorporarse en la cama. El latido del corazón retumbaba en el silencio de la noche. Las lágrimas invadían su cara a la vez que su respiración se concienciaba de la realidad.

ROBERTO MORENO CALVO


Tabú: ombligo del mundo
¡Otra vez!
Los pies comprimidos como zip, las piernas rígidas; de poliuretano, las manos en puños crispados, el torso al ritmo de la hiper ventilación y el cráneo una presa de pensamientos circulares.
¿Matar o fluir?
¿Matar o fluir?
¿Matar o fluir?

Optó, como siempre, por la segunda y esperó a que ese desconocido dejase de hablar como si estuviese solo en la sala del cine.

ROSA RODJA


TABÚ
-Quién eres tú..?.. preguntó absorta,aquella mujer solitaria,de dulce mirar..
-Yo soy la palabra Tabú.. respondió sin vacilación..
-Y yo soy la mismísima Trinidad; respondió con enfado en sus palabras..
-Tienes que acojerte al sánscrito tabú,que soy yo..
Carcajadas salían de la mujer,ante lo que le respondió ; – Tu no eres nadie para mi,me acojeré a lo que me dé la santa gana.

BELLE JIMÉNEZ


TABÚ-MOBBING
Esconderme. Intentar pasar desapercibido. Cabeza gacha, oídos sordos o con auriculares. Siempre con prisas para llegar a cualquier sitio donde haya gente, prisas para volver a casa. Y así todos los días. Tomar un café casi a escondidas, también para no sentirte observado y juzgado. Hacer bien las cosas, o no hacerlas porque nadie lo manda. Ah! Pero deberías ser vidente, para hacer algo que no te han mandado hacer pero sí quieren que lo hagas. Preguntarte todos los días por el horario del banco, otra temporada por el horario de la farmacia, otra temporada poniendo la radio, para desconcentrarte del trabajo, otra temporada con preguntas inquisitivas, y preguntas tambien con doble sentido, para después ser tergiversadas en tu contra. Preguntas cómo: ¿qué haces? ¿ por qué? ¿quien te lo mandó? Era una locura dentro de una locura. Hacer de un simple café un drama que duraba tres o 4 días, etc… Llamadas sin sentido, o con dobles y triples sentidos, pero insípidas (me refiero que no eran ni coherentes con la realidad), sin sentido: hola, donde estás hoy, no pasa nada pero me aburria y queria preguntarte si teníais buen tiempo durante las vacaciones, para tenerte siempre alerta, y montarte el número en el que queda como víctima para que lo oiga su jefa. Lo fuerte es que le creían, se los llevaba a su terreno.
Al final, resultaba que era el bueno, el pobrecito, todo le pasa a él…….
Hacía preguntas directas pero con doble intención para que los demás me criticaran, cosa que no consiguió, por cierto. Menos mal.
En fin, que que me “echaran” por decirlo así, por traslado a otro departamento, que era la versión oficial no escrita, aún provocó más inquina hacia mi persona, sin haber hecho nada reprochable, fue, una liberación total. Porque habría llegado un punto que hubiéramos llegado a las manos.
Mejor así. Ahora directamente no me habla, y soy más feliz. Me refiero en su cara de viejo amargado que como él lo está, quiere amargar a los que están a su alrededor, menos a su jefa, claro está.

NÚRIA BERGEN


Te observo.
Un día mas mirando la pelicula de la vida por el televisor de la ventana de mi habitacion.
Celulas humanas multicolor y multiformes recorren el sistema venoso y arterial de esta ciudad que tiene los pulmones ahollinados por culpa del humo del tabaco móvil.
Nó hace mucho, como un edelweis, apareciste en la plaza gris sucio que dá bajo mi ventana.
Llevabas prendidos a tí, como uvas al racimo, a unos niños que avanzaban a tu paso.
Tu paso, enèrgico, decidido, como el rayo que se dirige determinado al tronco carcomido que espera la puntilla como un toro agonizante que lucha inutilmente para nó morir.
¿Veinte, veinticinco recien cumplidos tal vez?.
Què más dá. Tu juventud granada, avanzaba por la plaza como un quitanieves, apartando a los lados de tu camino la abulia apática que se acumulaba por cada uno de los pixeles de la foto de la plaza.
Tu cara, lo que más descubierto se veía de todo tu cuerpo, destacaba como un trozo de chocolate con leche en medio de un trozo de pan blanco.
De aquí, nó eras, seguro. Unos ojos basalticos, se ocultaban detras de dos pares de parèntesis semi cerrados.
Unos labios, carnosos acafetados, una nariz, casi infantil.
Todo ello, pintado en el lienzo terracotado de tu tez.
Tu vestimenta, envolvía como un papel de plata un papá Noel de chocolate, un cuerpo cuyas curvilineas y voluptuosas formas, empujaban mi imaginación a la lascivia y lujuria mas mundana.
Día tras día, esperaba con ansiedad y con deseo, que aparecieras como la pastora Marcela pastoreando su rebaño.
Mil veces, he deseado bajar, sentarme en un banco de la plaza a esperarte.
Decirte buenas tardes, que tal. Y ver tu sonrisa, que tantas veces he soñado; tu boca, que tantas veces he besado al aire, en sueños.
Pero, nó puedo, algo inmensurable, me tiene esposada la determinacion de conocerte.
Algo que, como unas manos invisibles, ferreas, me retienen, y me hace llorar de rabia y desesperacion.
Algo, que, me lastra el barco que me lleve a tu puerto, para decirte que tengo las bodegas llenas de deseo de tí.
Sè que estás casada. Que tu esposo y mi jefe…son la misma persona…
Sè, que es tabú, tan solo pensarlo, desearlo…y más aún decirlo.
Tu esposo y mi jefe es…
Nuestro señor Jesucristo.

EMILIANO HEREDIA


Tabú… ( Cuernos)
No me pongan más medallas
en la espalda
no hace falta airearme
mis sudores
ni me defiendan a capa y espada
no te pongas minifalda
demostrando tus amores.
La patria son los campos
vuestros vítores , mis dolores
mi bandera
no es un pañuelo blanco
no tirarme bragas ni jamones
qué tal ! un manto de flores.
De gladiador , ando harto
picatostes hasta en la sopa
no os estoy , llamando idiota
solamente , cultura rota.
Arriba España , vuestra hombría
derecha izquierda
para todos vosotros
Muuuuuchamierda…..

DAVID DURA MARÍN


TABÚ : AMISTAD
Hoy es 6 de junio. Hace dos años que te conocí. Nunca habría esperado un regalo tan …… “vital”?.
Sí, sí, lleno de vitalidad, optimismo, positividad, fuerza, y garra.
Eras todo lo que yo, en poco tiempo, relativamente, había dejado de ser. Y a pesar de nuestra diferencia de edad, conseguiste lo que otros no.
Había dejado mis ilusiones, proyectos aparcados por completo por otros asuntos, que precisamente me enseñaste a dejarlos pasar de largo porque no dependían de mí. Sólo debía preocuparme de lo que podía manejar, lo que no estaba a mí alcance o no dependía de mí, fuera de mi cabeza y fuera preocupaciones. Y sin pensarlo, lo conseguiste. Tropezamos entre nosotras, cómo una piedra contra la otra, para a continuación darnos un empujón de seguridad y autoestima para llevar a cabo yo mi proyecto y tú el tuyo. Y que dieron buen resultado. Un empujón hacia la felicidad, que ya tocaba.

LA XICUELA DE CORRIOL

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Publicado el

Semana 3 Taller de Escritura – Géneros y palabras

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Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Creativa de Facebook, hablábamos sobre los géneros literarios y cómo adaptar a ellos los estilos narrativos. Este ha sido el relato ganador:

Se me escapa. Como se me escapa todo lo que no persigo. 90 minutos, toda una vida para amar.
Hace muchos minutos, más de 90, que no tiemblo de amor.
Hace muchos, muchos minutos.
Y el sol, sin mi permiso, brilla, fuerte y poderoso sin mis ganas.
Yo busco sombras, fresquitas, pa no sudar, pa no vivir y suenan las guitarras desgranando el tiempo…
Y entra el bajo, como en un asesinato, intrigante y oscuro, lento, a latidos de siesta.
Y luego trabajo y más, más trabajo, y trabajo y después la cena. Al día siguiente el turirurirú del despertador, me pongo las cadenas y a construir pirámides pa los dioses.
Todo al son de este “reguetón” que mueve el mundo.
Y pierdo más tiempo intentando no formar parte de lo que parte soy, con vergüenza y sin remedio.
A veces, cuando la noche es noche y el silencio casi es silencio troto a golpes de embrague y luego paro y vuelvo y me borro de otro día.
Pero el día, en su empeño, me emplea en su empresa y me paga cada mes, no admite dimisión.
Una y otra vez, todo una y otra vez.
Al final las lágrimas pierden la sal.
Y las manos no quieren ser herramientas.

DANI GALLEGO ALEMÁN

*Los relatos presentados a continuación son los originales y no han pasado procesos de corrección.

 


EL DIA QUE FUI SINATRA
La pubertad nos llega a todos de manera imprevista y sin avisarnos. Es la maldita adolescencia el causal de nuestras inseguridades amorosas, sentimos nuestras hormonas revolotear por nuestro interior intentando evaporarse por todos los poros.
Elevadas dosis de acne, incordiosos bellos faciales dispersos en la cara y con un sin sentido de la estetica fatidico.
Voz inconformista que va mutando dia tras dia y una incipiente revolucion mental que sirve de aislante en la sociedad.
Claramente estamos ante una etapa dificil de sobrellevar. Todo nos molesta, todo nos sulfura y de nada somos agradecidos y nada nos reconforta o puede llegar a calmar esas ansias de no entender al mundo y sus injusticias.
Debo decir que este no es mi caso. Si bien tengo ciertas diferencias conmigo mismo poseo una cualidad muy laudable y es que tengo un gran autoestima que me lleva a querer ser el centro de atencion.
Mis amigos y yo solemos frecuentar los dancing de modas y hacemos de la pista de baile nuestro lugar. Alli nos creemos dioses tirando pasos, meneando la cadera y haciendo muecas irrepresentables con la cara.
Tal es asi que mi rostro acompaña el tempo de la musica enarbolando un sin fin de tics que me dejaban en completo estado de ridicules. Quien me veia en esa situacion deberia pensar que era un tipo que tenia una enfermedad importante como un alto grado del sindrome de tourette.
Pero nada me importaba mas que besar a una chica, porque como todo teenager crecer tambien significaba intercambiar lenguas.
La cuestion era que aunque me sentia completamente desinhibido no habia encontrado todavia a aquella que rompiera mi maleficio.
Me propuse aquel sabado terminar con la sequia de irme sin haber experimentado hacer ese zoom anatomico tan encantador del que todos hablaban.
Y asi llego el dia tan esperado, el dia en donde de una vez por todas le pondria fin al misterio.
El dia en donde daria el gran salto y pasaria a jugar en el bando de los besadores.
Entramos a la disco lookeando para todos lados, me habia preparado como nunca para esa ocasion. Tenia el copete bien parado, una camisa de alta gama y unas zapatillas que daban envidia ajena.
Me sentia el rey de la noche, un dandy, un divo total.
Como un lobo en plena faena de caceria busque dar con la mirada complice adecuada. Ellas eran todos señuelos para este macho alfa en celo.
A todas escaneaba con mis ojos, era schwarzenegger interpretando a terminator.
Descollaba en la pista mientras aguardaba en un costado a que pasara el temblor de mis impulsos.
Consegui hacerme con un trago de contrabando que me genero mas impetu y revoluciono mis sentidos.
Entonces fui a dar con la primera. Cruzamos miradas, la saque a bailar y al instante me pregunto de que signo era. Quede en shock, una persona del otro sexo me estaba hablando.
Cancer -le dije-. Ella rio y me respondio que no eramos compatibles.
Segui con mi ruta de caceria pues nada me importaba mas que sentir la humeda lengua de una mujer en mi boca. Estaba cojonudamente decidido a que sucederia.
Eran las cuatro y media de la noche, faltaba mucho todavia. Entonces continue danzando por la pista, nada ni nadie me dentendria.
Deposite los ojos en una hermosa morena que me quemaba el bocho con su forma de menear. Me acerque a hablarle y antes de que le dijera algo me espeto en forma tajante : “todo bien pero tengo novio”. La mire incredulo porque el novio era super feo.
Di media vuelta y segui la pista musical con unos pasos al costado, era una suerte de danza rota lo que estaba bailando.
Tal vez la suerte no este hoy de mi lado-pense-. Pero me di fuerzas creyendo que el momento era ese.
Le di unos sorbos al trago y mire el reloj tratando de escaparle a la incertidumbre. Eran las cinco y cuarto pasadas.
Junte coraje y fui por mas, los campeones no titubean jamas- me dije- y esa noche iba a ser un ganador.
Me adueñe de la pista, fui Michael Fox en volver al futuro, fui Tom Cruise en negocios riesgosos, fui Kevin Bacon en footloose, fui todos esos y muchos mas.
Las chicas me adoraron, me vitoreaban, aplaudian y pedian mas. Di lo mejor de mi, mi cadencia, mis bailes y pasos.
Esa noche fue especial, el alcohol me habia pegado tanto que descubri que podia hacer cualquier cosa para ganarme una chica.
Y asi fue como me gane el mote de Sinatra entre mis amigos. De esta manera me converti en el Sinatra del grupo. Sinatractivo para las mujeres ya que me rechazaron mas de cien veces.

FLAVIO MURACA


Elsa por fin se encontraba en aquel maravilloso mundo del que tanto había oído hablar durante los últimos meses. Seguía habiendo muchas cosas que aún necesitaban explicación para ella. No obstante, durante ese preciso instante, pudo dejar de lado las indagaciones prendiéndose de toda la magia y la belleza de aquel paisaje.
De manera incrédula, observaba el cielo que tan distinto era del mundo que conocía. El mismo cielo, pero de colores más vivos, prevaleciendo el morado entre ellos. Estaba ensimismada cuando una preciosa flor violeta ocupó su campo de visión. Reconoció rápidamente de cuál se trataba al recordar las clases de herbología. Provenía de la salvia, una planta sagrada para ellos. Su utilidad para curar hemorragias y fiebres la ensimismaba.
Harry finalmente decidió apresurar su paso hasta adentrarse al bosque para que ella dejara de entretenerse con cada detalle y posterior descubrimiento. Elsa se percató de ello y cruzó los matorrales para alcanzarle. Una vez dentro del bosque, que tan corriente era por fuera, la deslumbró a causa de toda la gama de colores llamativos que poseía como si un arco iris se hubiera apoderado de la vegetación. Fue una visión tan bella que dejó de andar de nuevo y se agachó para tocar todo lo que veía. La hierba que resplandecía al tocarla o pisarla, el musgo tricolor que crecía bajo las rocas, las susodichas rocas provistas de un brillo plateado y el tacto de la tierra que tanto le apasionaba, húmedo y suave con todos los tonos del marrón, hasta que la mirada penetrante del profesor la apremió e intentó distraerse lo menos posible para no volver a retrasar la expedición ni acabar con su suma paciencia.
Pero de pronto pegó un brinco. Una criatura peluda y azul se cruzó en su camino. Era de un tamaño similar a un gato y sus profundos ojos anaranjados se clavaron en ella.
-Ten cuidado con estas criaturas indómitas -se apresuró a decir Harry-. Si no te ve como una amenaza, no te hará nada. Mírame a mí y con tranquilidad, sin correr, apártate de su camino rodeándola.
-Está… bien -aceptó transmitiendo miedo en su tono de voz.
-Mírame a mí y acércate -insistió.
Tal y como había predicho, al rodear a la criatura, Elsa observó de reojo cómo se alejaba, dejando de ser una amenaza.
Después de aquel inesperado percance, caminó más cerca de Harry durante escasos minutos hasta que se detuvieron.
-Ya hemos llegado -le anunció.
Entonces, Elsa percibió un movimiento a su izquierda, entre la maleza, donde apareció segundos después un hombre de mediana edad vestido con una túnica marrón que le llegaba a los pies descalzos. En él destacaban sus prominentes entradas y un olor a Benjuí, la fragancia de un incienso que utilizaban en las clases de meditación.
-Elsa -comenzó Harry-, tengo el honor de presentarte al poderoso vidente de este sector, Elias.
Elias se le acercó y la cogió de la mano, la cual llevó hasta sus finos labios para plantarle un beso en el dorso con suma sutileza.
-El honor es mío por poder conocer a nuestra salvadora -dijo Elias sonriente y complacido.
-¿Salvadora? -preguntó Elsa con desconcierto.
En ese momento, entre las piernas del vidente, se asomó la criatura de antes, que resultó ser su mascota.
-Exacto -le respondió Elias-, la que nos traerá paz en la inminente guerra que está por llegar -le desveló.
Sintió un escalofrío por todo el cuerpo. Por primera vez se topó con algo para lo que no se sentía preparada, algo que no pudo asumir hasta que se vio envuelta en la nombrada guerra haciendo posible lo dicho, trayendo la paz a los dos mundos.

SARAH BLUMP


Aquella brisa le envolvió como una sábana de sosiego. Habían pasado seis horas cuando salió del sopor. Lanzó un suspiro sereno de sabor a mar y llamó a Sansón, con un suave silbido. La sirena y el fantasma, abandonaron el mirador.

JEZABEL MONTENEGRO


Así perdí
Porque en aquel terremoto de sandeces mi paripé, supuestamente de amaine, llegaba a caer como una tralla, dejando largas marcas rojas en cada sentencia . Las convertiste en parras para tus quejas; por supuesto florecieron, como toda hierba mala hace, y subieron poco a poco hacia el cielo nublado.
El trote agudo de mi conciencia tratando de escapar del desastre sucumbió bajo la garra de la incomprensión que sentías y tu razón fue a refugiarse detrás de la estrella más lejana , en una constelación donde las doncellas no sufren inflexiones y sus corredores de hierro no se derriten cuando se les pone en duda.
El silencio a mi alrededor se asentaba poco a poco, cuan arándanos en una jarra de cristal y de repente me sentí desplazado.
El tiempo se detuvo, el calendario se derritió delante mía y el carrusel de mi cuerpo giró locamente, confundiendo el corazón con los tobillos , los riñones con las rodillas y las lagrimas con los nudillos blanquecinos de unos dedos que tamborileaban en solitario el peso de la equivocación extrema.
Desde tu torre lanzaste unas ultimas observaciones; me atinaron con semejante precisión que bajé la cabeza y la condené a raíces. Necesitaría demasiadas cerrillas para volver a rodear tu cintura de luz.
En un arranque de dolor , con la desesperación de quien reconoce la inminencia de una calamidad, traté de romper la barrera que rodeaba tu torre convirtiéndola en citadela .
El sonido de los arándanos colmó el eco del cristal.
La jarra explotó en añicos, llenándome los ojos de astillas que jamás dejarían de morarlos.

DIL DARAH


El maestro le dijo a su discipulo ; el gran error que uno puede cometer es arrepentirse de no haber hecho,o no hacer lo que su alma le pide..!. prosiguio diciéndole ; jamas abandones a tu corazon,el sabe que es bueno y qué no lo es para ti..!.
El discipulo,que no llegaba a comprender bien las palabras del maestro, decidio,seguir su vida como lo hacia anteriormente..pasado el tiempo,ambos se volvieron a encontrar en el camino de la vida,..
Al discipulo se le posaban lagrimas de alegria por el reencuentro con su maestro a quien nunca olvido..
El discipulo,se arrodillo ante él, mirandolo dulcemente,dandole las gracias por todo y cuanto el maestro le enseño,para su caminar,.. Comprendio las bellas palabras que el maestro emitia para él..!..tubo que pasar por grandes duelos,batallas que batallar,dolor,sufrimiento,desesperanza,etc..para darse cuenta,el gran poder que tenian dichas palabras..!..
El discipulo finalmente se convirtio en su propio maestro..!..

BELLE JIMÉNEZ


“La niña de las gaviotas”
La niña de las gaviotas susurra en la playa, tiene arena en el alma. Cuando los sonidos del mar llaman, ella se asoma hasta la orilla y, golpeándose los sentidos, abandona este mundo por un rato; después, vuelve.
A veces el sol llega para hacerle compañía, juntos bailan sobre una pista de ilusiones.
Las gaviotas besan el viento, los peces analizan los senderos del agua. La niña come un aguacate y se burla de la noche inoportuna que, desde hace tiempo, le nubla la vista.

ALEJANDRO CAMACHO


Dolor. Lucía sufrió durante muchos años en soledad y en silencio. Soledad porque ya lo vivió desde pequeña así, nadie se dio nunca cuenta de su soledad, de su triste soledad.
Después, de jovencita adolescente, también era la menos guapa de sus amigas, la menos coqueta, la menos presumida, la más desenfadada, aunque muy tímida, la menos de todo, de todos, y de todas. La que no esperó nunca a un novio que estuviera en la mili. Ni un regalo por el día de los enamorados.
De veinteañera ya, su situación, socialmente era la misma, además de añadir una inseguridad personal que no se dio cuenta de que existía hasta que en todo su proceso de crecimiento, aprendió a convivir con esa realidad. Y en realidad, su vida, como tal, no existía. Sólo era soledad. Triste soledad. Y años por delante.
Paño de lágrimas de muchos, consuelo y palabras amables. Sin rencores. Su situación era como un confesionario psicológico. ¡No, no!. ¡Sin risas, por favor, que ésto es cierto!. Siempre se podía recurrir a Lucía.
“Es que no haces nada, y lo poco que haces, lo haces mal. No sabes ni hacerte la cama. No sabes hacer nada bien.Estás gorda.No te sienta nada bien. La ropa…..no te pareces en nada a tus primas.¡Y…. normal, con ese aspecto!. ¿Con quien nos vendrás, vete a saber quién se fijará en tí? Nadie. Seguro.¿Élla?, ella no es guapa, su hermano sí es guapo. Él sí. Y muy sensible, quebradizo, indefenso, demasiado”.
De pronto le volvieron esos pensamientos a la cabeza, a su dura cabezota. Pero Lucía lo tenía tan asumido ya desde pequeña, que sólo le quedaba llorar por los rincones oscuros, las esquinas de sus sueños, sueños imposibles de realizar, porque la autoestima no es que estuviera baja en su vida, es que ya estaba en un pozo del cuál no se podría salir.
Formaba parte intrínseca de su existencia. Siempre, siempre, siempre, e hiciera lo que hiciera, nunca era suficiente para su madre, y le rasgaba el alma cada vez que le escuchaba alguno de estos comentarios.
Su almohada siempre despertaba mojada repleta de lágrimas. El salitre de esas lágrimas dolía en el alma, y en el corazón. Las lágrimas sí resbalaban por sus mejillas, y en un principio no sabía ni porqué lloraba.
Una noche, durante una de sus insistentes y repetitivas pesadillas, despertó y no sabía ni por qué, ni dónde estaba, ni por qué lloraba.
Después, tras muchas pesadillas y tras muchos sobresaltos nocturnos, su cabeza ya no respondía a las muestras de afecto de ningún tipo. ¿Para qué? ¿Afecto? ¿Quién querría estar con ella nunca? Pues nadie, obviamente. Su carácter se volvió duro como su corazón, ya de piedra caliza.
Era un mundo de contradicciones y que sí, le daba nimias alegrías, por no decir que ninguna. Pero no compensaba nada.
Sin embargo, sin que nadie pudiera oírla ni verla, escondía ese sufrimiento. Después se daba cuenta del motivo, pero, ya no importaba. Sus lágrimas continuaban resbalando por el río de sus mejillas, durante las noches oscuras, y, como dice una canción, cuando nadie te ve.
Y aún sabiendo el motivo, no conseguía reponerse. Las noches eran su enorme pañuelo. Las noches, con su silencio pacífico, con sus pequeños y mínimos ruidos, con su paz, le servían de gran consuelo, o simplemente le servían.
Su madre, su propia madre, le decía estas duras palabras, sin siquiera darse cuenta del gran daño que le hacían a su hija. Era una chica alegre, de dulce corazón, sin dobleces, una excepcionalidad en ciencias, pero sus ilusiones siempre acababan truncadas por los cortes secos de la palabras que profería su madre.
El patito feo siempre sería feo. No le llegaría el día de convertirse en cisne hasta casi sus 35 años, aproximadamente. Quizás por esta completa extensión en el tiempo, de patito feo, cuando llegó el momento de la conversión en cisne, nadie la reconoció. Fue una sensación placentera, casi de venganza, descubrir que tenía un cuerpazo que acaparaba todas las miradas, unos pechos perfectos, grandes, envueltos en un escote también perfecto. Y la miraban a élla, sólo a élla. Qué decepción de mundo en el que vivimos, que sólo, y únicamente, contempla y admira el exterior, el envoltorio.

LA XICUELA DE CORRIOL


BABY
Baby oh, baby, don´t cry, oh, oh, baby, ¿do you love me?,
Una vieja cancion de las Chanteles, sonaba por la radio de mi viejo Cadillac El Dorado aparcado en el boulevard, las notas bailaban hacían compas con el rumor de las holas que descansaban en una cama de arena húmeda.
Angel baby, oh, oh i love you, la voz de Rosie & the originals, me traía tu recuerdo, y miraba las estrellas que brillaban entre las palmeras, buscando tu constelación.
Me consolaba con un té frio, a falta de tus húmedos labios, y me repetía una y otra vez, will you still love tomorrow, como repetían the shirelles, ¿me amaras mañana?.
Recuerdo la noche última contigo, en la escuchábamos solos bajo la luna a Paul Anka, y se te susurraba al oído suavemente, put your head on my shoulder…oh Donna, oh Donna, porque te fuiste de mi lado, Ritchie Valens, te maldigo por traerme su recuerdo.
En mitad de la noche, los dos fuimos uno, y nos amamos escuchando a Fred Parris & the Satins, in the still of the night, en un viejo tocadiscos, en la arena de la playa, solos la noche y nosotros dos. Oh what a night, The Dells, lo cantaban para nosotros, ¡oh que noche!.
Porque, ¿sabes una cosa?, como canta Mary Wells, yo soy the one who really loves you,lo sabes, no lo niegues, lo noto en tu mirada, lo siento en tu corazón.
El verano yá se acabó, espero tus noticias, please, Mr postman, tráigame noticias de ella, The Marvelettes, también lo están pidiendo, esta espera me vá a matar. No quiero creer que todo ha sido un sueño, aún recuerdo, cuando, estábamos comiendo un helado de vainilla en el club, ella me miró, cerró los ojos y …pasó lo que tenía que pasar. Y cuando, al día siguiente, venías con tu amiga, cantado esa canción de The Crystals Then he Kissed me…
Esta noche la luna nó está, There`s a moon tonight, me lo dicen The Capris, lo dicen mis lágrimas, porque…tonight tonight, tarareo a The Mello Kings, esta noche, aunque tu no estás, te llamaran de la radio, y te dirán que hay dedicada una canción de mi parte, de the ronettes, para que sepas que tu, be my baby.

EMILIANO HEREDIA


Entumecido por las horas de vuelo, y mareado por el olor a pies que desprendía uno de sus dos compañeros de asiento en el vuelo JFK-345 desde Washington al CR7-453 de Madeira, más que nada el que precisamente se descalzó y pareció acampar a sus anchas como si de un parque se tratara, y tumbó unos grados el respaldó de su asiento, dejando también atrapado a su vecino trasero de vuelo, estaba yo allí sentado sin saber qué hacer.
¿Quejarme del olor de pies
¿Quejarme de su mala educación al descalzarse sin más?
¿Quejarme de que hubiera desplazado o tumbado su asiento acampando a sus anchas?
O, ¿quejarme de que era alemán y no podíamos o no queríamos entendernos a causa del idioma, para cada vez ir calentando más el ambiente?
Acabaron entumecidas mis piernas, brazos, espalda, y hasta mis dedos, tanto los de las manos como los de los pies. Tuve que bajar del avión con un collarín en el cuello, por el endurecimiento producido al alzar mi barbilla hacia arriba durante prácticamente todo el viaje y poder respirar un poco de aire no contaminado por esa podredumbre que parecía oler mi nariz a cada instante en que me movía.
La situación me recordaba a mis años mozos en los encierros de los Sanfermines, en los cuales se montaba una barrera policial en diversos tramos para contener un poco a los corredores y que la carrera no fuera una locura total, más locura de lo normal. Estábamos tan comprimidos al ser domingo, fin de semana, en el que siempre corrían los Miura, que teníamos que respirar así para no crujirnos unos a otros por el ansia y adrenalina del correr.
Entumecido empezaba a correr, dando codazos para hacerme un sitio, un hueco por dónde pasar y que mis propios compañeros de carrera no acabaran tirándome al suelo y pisoteándome, mientras ese bicharraco sobrepasaba incluso mi cabeza, y se me subían a la garganta, también entumecidos, pero diciendo: ¡venga!, ¡que tú puedes!, ¡venga!, ¡que es San Fermín!.
¡Gora San Fermín!
Por cierto, allí es dónde conocí a Hemingway.

NURIA BERGEN


Ofrezco servicios pinturiles
brochazo de besos
recortes cada vez que te veo
dos ladridos
por decirte que te quiero.
traería la prensa y tus zapatillas
darte la pata , no entiendo el juego
sería pintor de calle
en pleno enero.
quiero pintar tus días
aún viendo yo en blanco y negro
no te pido gran cosa
seré tu fiel compañero..

DAVID DURA


La mujer más sola del mundo , desde ase mucho tiempo tiene rota el alma , por un mal hombre que la enamoro e ilusionó , jugo con su corazón . Un corazón puro y sincero que nunca avía entregado y que hoy se encuentra destrozado . Pero en el fondo de su alma sabe que un día sanara , pero que jamás volverá a ser la misma ; nunca entregara de nuevo con la misma intensidad su corazón , mucho menos perderá la razón por un mal amor , que a llenado su alma de dolor.

MARTA TORRES


 

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Somos una editorial extremeña, creamos cultura

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En un mundo cada vez más impersonal y globalizado, creemos que es importante reivindicar el poder de la cultura local, dar voz a los escritores, artistas e ilustradores que tengan algo que contar.
Si das una vuelta por las principales librerías de cualquier ciudad, encontrarás prácticamente los mismos libros en todas. Pero aquello que se diseña para ser vendido, para convertirse en best-seller con el único fin de entretener, no tiene por qué ser lo mejor.

Desde Editorial Cuatro Hojas, aunque somos apasionados de la lectura, nos resistimos a asimilar una cultura impuesta desde fuera y que no nos pertenece. La cultura, como dice nuestro autor y filósofo Juan Verde Asorey, es todo aquello que fabrica el hombre con intención de dejar una huella, algo que supone un cambio, y esa cultura debería de partir desde abajo. Es la gente la que la construye, la que la crea ligada a su entorno. Por ello, como editorial extremeña, prestamos una atención especial a las propuestas de autores locales, con los que nos volcamos para que sus obras sean valoradas como se merecen.

Libros de autores extremeños:

 

  1. Nadie más Catovi que yo, de Antonio Sánchez Buenadicha. A través del acrónimo que puso de moda la candidatura a la alcaldía de Cáceres de don José María Saponi hace ya dos décadas, el autor nos muestra una caritura de la sociedad cacereña amable y divertida.
  2. Llévame hasta el mar, de Verónica Moreno Pérez. Una novela de misterio de una escritora excepcional, ganadora del primer premio del concurso de relatos de Navalmoral de la Mata en 2013 y finalista en 2017.
  3. Cuentos de Hospitalandia, de la autora morala Rosi González Carrera. Un libro infantil para ayudar a los niños a superar el miedo a ir al médico, que está teniendo un gran éxito en el ámbito sanitario.
  4. Cáceres, Arte, Historia y Leyenda, de Manuel Vaz-Romero Nieto. Una guía diferente, con textos y poesías del hijo predilecto de Cáceres con maravillosas ilustraciones de Manuel Malillos.
  5. Sombras del infierno, de Carlos Llerena Muñoz. Una traducción original de dos de los mejores relatos del maestro del terror Sheridan Le Fanu, nunca antes publicados en español.
  6. Al Otro Lado, de Elena Bautista. Un libro que representa una de las corrientes más importantes de la literatura extremeña contemporánea, el intimismo, con relatos, poemas y fotografías de la autora.
  7. Cromosoma, de Mª Cruz Estevan Aparicio y Jeanette Fernández. Un álbum infantil ilustrado a todo color sobre un niño con síndrome de Down que trata de promover el respeto a la diversidad en los más pequeños.
  8. Ipsi Dixerunt, un recopilatorio de relatos de 42 autores entre los que se encuentran 14 extremeños o residentes en Extremadura.
I Encuentro de EscritorAs de Navalmoral de la Mata. Junio 2017.

 

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Publicado el

Semana 2 Taller de Escritura – Cuéntanos tu día

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Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Cuatro Hojas, continuamos con el taller de escritura creativa. En esta ocasión había que narrar un día cualquiera atendiendo a las técnicas narrativas descritas. Este ha sido el relato ganador:

Micro relato de la semana:
Hoy no es un buen día.
La cantidad de alcohol que me queda en la botella es inversamente proporcional a la cantidad de horas que aún restan para acabar este maldito día. Igual debería haber ido al trabajo, igual… No, no. ¿Qué culpa tienen mis alumnos? ¿Cómo voy a estropearles el día por el simple hecho de que mi vida sea una ruina? No, he hecho bien en quedarme en casa, rodeada de mis remordimientos, de mi culpa… Si, he hecho bien. Pero me aterra la idea de que la ginebra se acabe antes de que la memoria se vengue de mi. Solamente el ser capaz aun de calcular la proporción inversa de lo que sea, ya me confirma que tendría que haber comprado otra botella. No recuerdo si el año pasado necesité dos … ¿Y el anterior? ¿Pero cuánto tiempo ha pasado ya? Que más da… Él sigue sin estar aquí y yo sigo fustigándome. Por más veces que me lo pregunto… Le engañé. Lo puedo disfrazar con estúpidas excusas, con razonamientos absurdos, pero la terrible verdad, lo que me va a perseguir el resto de mi vida es que le mentí. Y por eso no está conmigo, por eso se fue, por eso estoy sola y la culpa, la puta culpa me sigue devorando por dentro…
Resulta curioso como la memoria se acomoda en nuestra cabeza; de los más de cinco años que pasamos juntos, el día que mejor recuerdo, el único día que recuerdo entero, fue aquel en el que mi mentira le abofeteó sin piedad. Aquella mañana nada hizo presagiar el desastre. Armando llegó a la cama a las 5:30, después de pasar enfrascado en su nueva novela toda la noche. A las 6 me levanté yo, dejándole allí, como siempre acostumbraba a dormir: tapado con la sabana hasta la coronilla y con sus pies como despidiéndose de mi, asomándose por debajo de la sábana… Me duché y tras desayunar algo ligero me preparé mi batido verde para el trabajo. Allí, en ese preciso instante tuve, sin saberlo, la última oportunidad de contarle la verdad. Pero no lo hice. Me daba miedo y no lo hice.
Salí de casa a la hora que siempre lo hacía para ir a trabajar, la misma calle abajo, el semáforo para cruzar la avenida, el kiosco donde ya no compraba el periódico y al final de la calle la pastelería de Concha, cuyos aromas hacían que los peatones dejaran de pisar el suelo al andar. Llegué a la plaza con pies de plomo, pero una vez que la crucé, cambié de dirección y me dirigí hacia dónde estuve yendo los doce días anteriores. Entré directamente y Julián me recibió con una franca sonrisa al darme los buenos días. Nos sentamos el uno al lado del otro. Después de más de una hora me despedí de él y salí de la agencia tal y como entré: sin trabajo.
Llevaba sin empleo desde hacia casi dos semanas y Armando no lo sabía. Como cada día después de ir a la agencia de empleo, me dirigí al parque y me senté bajo el árbol desde el cual podia ver el banco. Mi banco. La sucursal del Banco Nacional donde me entregué en cuerpo y alma los últimos nueve años de mi vida. Reconfiguración de plantilla creo recorder que lo llamaron. Pero qué más da… Sentada bajo aquel árbol seguía imaginándome cómo, en el despacho del director, llegaban quejas de empleados y clientes hasta que, rindiéndose ante la obviedad, éste me llamaba suplicante para poner orden en la sucursal. Pero en lugar de ver salir al director del banco a buscarme vi a Armando llegando. El corazón me dio un vuelco. ¿Lo sabe? ¿Cómo? ¿Cómo pudo enterarse? ¿Y si se enteró, para qué venía? No tenía sentido. Nada tenía sentido. Hasta que me fijé en su mano. Un batido verde. Como los mios. ¿O era el mio? Abrí mi bolso nerviosamente, sabiendo de antemano que el batido no estaría allí. Que a todo el que miente se le escapa siempre algo que le expone, que le descubre. Y a mi me descubrió el batido. Armando entró en el banco. Por un momento fugaz decidí levantarme y enfrentarme a la verdad, Se lo explicaría todo. Que me dio miedo decírselo por que sabía que dejaría de escribir, que le entraría el pánico de no poder pagar la hipoteca y volvería al hundirse moralmente en cualquier restaurante. Así de decidida hice el amago de levantarme cuando un coche negro llegó a mucha velocidad por la calle. Con un frenazo seco y brusco se detuvo a la puerta del banco, mientras cuatro encapuchados salían ya del vehículo. Incrédula me dejé caer en la hierba, quedándome sentada donde estaba. El conductor del coche, esperando impacientemente me miraba, nervioso, impaciente. Un disparo en el interior le sacó de su ensimismamiento y un segundo disparo le alteró lo suficiente como para empezar a dar acelerones mientras miraba su reloj continuamente. Los atracadores salieron tan deprisa como entraron y una vez a salvo en el coche se perdieron calle abajo. No pude levantarme ya de allí. A los dos minutos escasos llegó la policía, luego ambulancias… Muchas caras conocidas salieron despacio, consternados, llorando. Finalmente vi salir a Armando. Estaba dormido. Como en casa. Cubierto hasta la coronilla, con los pies fuera, despiéndose de mi…
Si, ahora lo recuerdo, el año pasado necesité dos.

KARLOS WAYNE

*Los relatos son originales y no han pasado ningún proceso de corrección.

EL PARQUE
“El hombre no muere cuando deja de vivir,
sino cuando deja de amar.”
Charles Chaplin
El hombre camina lento, pausado. Sus pasos son cortos, tranquilos, pero también apesadumbrados. Su mirada no se aparta del suelo, como buscando refugiarse, apartarse de todo lo que le rodea. Su semblante serio, su gesto dolido, no cambian ni cuando el aire le obliga en ocasiones a ponerse la mano frente al rostro y así parar algún papel o alguna hoja arrastrados por las rachas de viento.
Es invierno. Está nublado. Hace un par de horas que dejó de llover y el parque está desierto. De vez en cuando, alguna pareja lo cruza a paso ligero, muy distinto al caminar del hombre. Es diciembre, hace frío y no hace tarde para estar en la calle. A él no le importa; no siente el frío a pesar de que no va muy abrigado. Realmente, tampoco tenía intención de pasear hasta el parque, su parque, pero la inercia le ha llevado de manera inconsciente por un recorrido que ha realizado en muchas ocasiones.
El hombre detiene su paso por un instante, lo justo para atusarse la barba que ha dejado crecer más de lo habitual. Durante ese breve lapso de tiempo, alza la mirada y en su rostro se dibuja un atisbo de asombro al darse cuenta de dónde está. Se sienta en el banco que tiene más a mano, a pesar de que la madera está todavía algo húmeda, y en sus ojos se percibe el brillo previo a las lágrimas. Respira hondo y consigue reprimir el llanto; entonces, mira alrededor y el silencio y la quietud del parque acrecentan todavía más la sensación de soledad. Cierra los ojos y se permite, como viene haciendo en los últimos días, abandonar el presente y retroceder en el tiempo de sus recuerdos.
Ese parque ha sido fiel y mudo testigo de los momentos más felices de su vida y también de algunos de los más tristes. Allí mismo, tan solo a unos metros, en el banco contiguo al que ahora ocupa, tomó entre sus brazos a la mujer que más ha querido y la besó por primera vez. Eran jóvenes, cargados de sueños e ilusiones, y vivían convencidos de que el amor que se profesaban era invencible.
Un año más tarde, aquellos bancos y árboles fueron espectadores de su alegría, cuando los amantes lo cruzaban tras haber compartido una noche de ensueño en la que el hombre se atrevió a dar el paso y puso un anillo en el dedo de la mujer, comprometiéndose formalmente a no separarse jamás. También lo fueron cuando la familia fue aumentando y pasaron a ser cuatro los visitantes habituales de aquellos escasos metros cuadrados de césped, arena, arces y palmeras que se habían convertido en perenne paisaje de fondo de fotografías y recuerdos. Y, posteriormente, con el inevitable transcurso del tiempo, cuando volvieron de nuevo a ser solamente ellos dos, el hombre y la mujer, los que pasaban la tarde compartiendo risas, caricias, miradas de complicidad, igualmente el parque estuvo presente para dar fe de aquellos instantes felices.
Pero, de la misma forma, contempló en silencio momentos complicados e infelices; como la ocasión en que regresaban a casa después de que los médicos confirmaran la enfermedad de la mujer y ambos caminaban pesadamente, cabizbajos, los ojos vidriosos, borradas las sonrisas, torcido el gesto. A partir de entonces, cada vez fueron menos las visitas de los dos juntos al parque, hasta que llegó un momento en el que sólo el hombre pasaba algunas veces la tarde sentado en uno de los bancos, inexpresivo, ausente, con los ojos perdidos en el horizonte. Al poco tiempo, también él dejó de visitarlo, hasta esa tarde gris, fría y lluviosa.
El hombre sale de sus pensamientos al tiempo que gira un poco la cabeza, lentamente. Es consciente de dónde se encuentra y se da cuenta de que ha estado demasiado tiempo absorto, recordando. Esos períodos cada vez son más frecuentes y largos, pero el hombre sólo halla consuelo cuando evoca los recuerdos. El resto del tiempo se dedica a vivir por pura inercia. Sin embargo, sabe que la calma y sosiego que lo embargan, ahora que ha vuelto al parque, no los ha sentido en mucho tiempo. Al fin y el cabo, siempre ha estado presente en su vida, de alguna u otra forma, para bien y para mal. Y es que, como su amor hacia la mujer, seguirá estando ahí, inmóvil, eterno, aunque pase el tiempo, brille el sol o llueva.

MIGUEL ÁNGEL RUÍZ MARÍN


Una vez más, llegaba tarde. No era habitual en mí, pero estos últimos meses acarreaba con más trabajo del que me correspondía. Me dedico a la organización de caterings en una de las mejores empresas de Nueva York. No sabría decir cuándo pasé de organizar a cocinar yo misma gran parte de lo que se servía… Aun así, todo se lo debo a mi abuela Marsie, que en paz descanse. Ella me enseñó todo lo que sé. Fue quien me crió. Era una gran cocinera, le encantaban los retos culinarios y era dueña de un ímpetu infinito que la alentaba a modernizarse constantemente con novedosas y suculentas recetas, un don que me otorgó con gratitud al haber sido su fiel aprendiz.
En ese momento, yo iba en el taxi repleta de bolsas con gran parte de los aperitivos y toda la repostería hacia el Hotel Reich con media hora de retraso. Veloz como si quisiera ganar una carrera contra el viento, llegué cuando el catering había servido los primeros aperitivos sin mí y no en el orden que hubiera deseado. Enseguida, con ayuda de mi equipo, preparamos con mucho mimo y rapidez el resto del servicio. Todo salió estupendamente, pero al final ocurrió algo inesperado. Mi jefa, soberbia y controladora, se me acercó con aires de grandeza y, sin más preámbulos, me despidió delante de todo mi equipo alegando lo siguiente:
-Si no eres lo bastante responsable como para llegar puntual a tu puesto de trabajo, no eres lo suficientemente buena para formar parte de mi plantilla.
Me quedé destrozada. Mis compañeros compartieron mi pesar hasta que el servicio finalizó y se marcharon a casa. Yo, en cambio, me quedé a recoger mis pertenencias mientras reprimía el llanto que luchaba por salir. Traté de tranquilizarme con un pedazo de mi tarta de chocolate y trufa cuando alguien interrumpió mis pensamientos.
-Que buena pinta tiene. ¿Me permite? -dijo una voz masculina.
Yo ni siquiera respondí hasta que visualicé cómo cogía un trozo y se lo llevaba a la boca.
-En realidad, eso es para los pijos de la fiesta, no para nosotros -contesté de manera sincera.
Entonces le miré directamente y me percaté de que rondaría los treinta años e iba elegantemente trajeado.
-Eres Lisa, la organizadora del catering -obvió- y quien cocina la mayor parte de lo que se sirve – reveló.
-Era -le corregí- Me acaban de despedir.
-Que suerte tengo, entonces… Había contratado vuestro catering para poder hablar con usted personalmente -me explicó mientras se sentaba a mi lado-. Me encantaría que fueras la jefa de cocina de mi hotel.
Mi rostro se tornó en un gesto de felicidad esperanzadora. Pensé cómo en el mismo día podía padecer una tremenda tortura y una ilusión voraz. Aquel día finalizó de la mejor manera posible.

SARAH BLUMP


Creer o no creer, qué aburrimiento.
Cosas que se pueden hacer a lo largo y ancho de una cuerda tensada por la fuerza de quienes se aferran a los extremos:
-Tender ropa.
-Atar juguetes.
-Pasar por encima.
-Pasar por debajo.
-Exfoliarse las manos.
-Pintarla de colores.
-Rascarse la espalda.
-Hacer funambulismo.
-Colgarse.
Soy una descreída soñadora. Esto significa que puedo creer, creer a medias o no creer, según qué busque sentir o imaginar en un determinado momento. Por razones que no vienen al caso, buceo ultimamente aguas de lo más extravagantes: Vaticano, Opus Dei, reencarnación, esquizofrenia, menores… Temas curiosos y a menudo desagradables, salvo en el caso de la reencarnación desde un punto de vista budista. Es tan bonito el planteamiento de un alma inmortal, que regresa una vez tras otra para perfeccionarse y volver a coincidir con almas a las que ya estuvo vínculada. En circunstancias normales, el ensoñamiento me hubiese durado unas horas. Pero ha vuelto Josefina. Mi Josefina. El gran amor de mis otras vidas. ¿ Veis como sí me quería? Debió putearme duro, para regresar a mí tan arrastrada. Mas aquí está y eso es lo que importa. No hay distancia que no se pueda recorrer ni meta que no se pueda alcanzar(*). Josefina, te quiero, te quise y siempre te querré.
(*) Frase de Napoleón Bonaparte.

JEZABEL MONTENEGRO


MÁRCHATE ANTES DE QUE TODO SEA ESCOMBRO
Un día las cosas no son tan bonitas. El sol no brilla tanto, los pájaros están afónicos, la lluvia no huele a fresco sino a contaminación. Pero es solo un día. Un día que terminas yéndote a dormir y, esta vez, dándole la espalda, pero aún así vuestros pies se tocan, porque estáis juntos. Y a la mañana siguiente ya está.
Un día llamas a tu mejor amiga con la voz quebrada, y las lágrimas escondidas en ella. No ha sido para tanto pero es la primera vez, y antes verle siempre te sacaba una sonrisa. Pero es solo una discusión. Una discusión que arregláis yendoos a dormir, dandoos la espalda otra vez, pero con vuestros pies juntos. Y a la mañana siguiente ya está.
Un día no quieres verle y te asustas. Te quieres quedar en tu cuarto, no quieres que te hable por teléfono ni que venga a buscarte. No coges el móvil para no ver sus mensajes. Pero es solo un día. Un día que al día siguiente recuerdas y te ríes porque es normal no querer estar siempre con una persona, y cuando le ves te das cuenta de todo lo que le quieres, por eso aunque enfadados vuestros pies siempre están unidos, siempre hay contacto.
Porque le quieres, y te quiere, y te hace reír y habláis de todo. Bueno, de todo no, porque tus aficiones le dan igual. Pero no importa, el no te pregunta sobre ti pero sonríe cuando se lo cuentas, y te besa y te abraza y todo va bien. Bueno todo no, porque cuando algo no va bien en tu vida te pregunta solo para no escuchar la respuesta. Pero da igual, porque aunque no te ayude a solucionarlo te dice que eres preciosa y entonces poco importa que no sepas como pagar tu siguiente factura.
Un día llegas a tus amigas echando truenos por las orejas, y ellas te dicen que no es para tanto. Porque solo han visto ese día. Y tú te hartas de aguantar, de preocuparte y que no se de cuenta. Pero bueno, lo piensas y tienen razón, a veces te enfadas por tonterías. Pero es solo un día, es solo un enfado. Y cuando os vais a dormir te sientes mal por darle la espalda, pero te da un escalofrío al pensar en tocarle,
Un día le dices que no. Dos, tres veces. Él no te grita, él es un caballero. Te mira con pena y te dice que nunca quieres, que no le quieres, que no pasa nada. Que él se sacrifica por ti. Porque él sí te quiere, pero tú no. Y te vas a dormir deseando poder pedirle perdón. Y a la noche siguiente te da miedo decirle que no, no quieres decirle que no, porque él sí te quiere, y tú a él no, eso te ha dicho.
Un día estáis bien. Se lo dices a tus amigas, los pájaros se han aprendido una canción nueva, la vuestra, su abrazo es el lugar más seguro y cuando te besa vuelves a elevarte del suelo. La hierba huele a fresca y a ir al fin del mano de su mano. El sol no te ciega porque él brilla más, y te duermes en su pecho y eres feliz. Pero es solo un día. Un día al que le sigue otro día de niebla, de discusión, de que la idea de estar con él te agote, de que no te escuche, de que no le importes, de que solo te quiera para decirte lo guapa que estás, para besarte, para ser su peluche, su hobbie, su princesa a la que cuidar. Otro día de miedo, de dudas, de culpabilidad.
¿Cuando empezaron a ser los días buenos los destacables?¿cuando empezó a ser rutina el esfuerzo?¿cuando se derrumbó todo lo precioso que construimos? Ya no te acuerdas. Ni de como te dormías al escuchar los latidos de su pecho, ni de como te cogía en brazos cuando le decías que lo odiabas, ni de cuantas veces has sonreído solo de mirarle. No te acuerdas de cuando te secaba las lágrimas y te decía “te quiero”, de las horas hablando mientras los vecinos se quejaban, de las agujetas en la cara porque no podías parar de reírte, de saltar del coche y correr hacia él porque no había un lugar más feliz en el mundo.
Por eso, márchate antes. Márchate antes de que todo se caiga encima de lo bonito. Márchate cuando pases más tiempo llorando y enfadada que embobada mirándole. Cuando tus amigas estén hartas de oir vuestras discusiones y no lo guapo que está con su nuevo corte de pelo.
Por el bien de los dos, márchate. Antes de que todo se reduzca a la guerra. Antes de que todo lo que tuvisteis sea escombro.
De toda la pérdida, salva al menos los recuerdos.

ISABEL GÓMEZ SANZ


El vigilante
De la vida de lo unico que no podemos escapar es de la muerte. Ese silencio atroz que rodea a la palabra y hace que nadie quiera depositarla en su boca por miedo a que la atraiga como un embrujo.
Suele ser una blasfemia el tomarla a la ligera, como lo es nombrar en vano la palabra dios, porque en si nadie conoce realmente el significado de dios o su nombre verdadero.
Asi y todo lo usamos coloquialmente todos los dias en situaciones cotidianas.
Pues diria entonces que esa cotidianidad fue lo que le hizo perder todo el sentido que poseia. Ya no ejerce ese miedo con el cual representaba todo lo grandioso de su ser; es la muerte en todo su espectro lo que viene a resignificar lo que otrora representaba a dios como palabra.
No en vano, las personas visitan con mayor frecuencia los cementerios que las iglesias. No hablo de ninguna religion en particular; porque he notado con mi gran capacidad de orservacion que se ha agudizado con los años, que no importa la creencia o fe que se profece.
Nadie escapa al morbo que genera ese fin irremediable que genera la parca.
Pues en mi deambular diario por el cementerio he visto personas de todo credo, color y religion. Todas envueltas en esa grave y profunda obsesion.
Nadie, al menos en todas las caras que he recopilado en todos estos años, reparan en glorificar a la vida por sobre la muerte.
Vivimos la vida dignificando la muerte, nacemos pensando en morir, olvidando lo valioso que hay detras de todo, que es existir.
La magnanimidad en la muerte es acrecentar la teoria que pasamos por esta vida desapercividos, sin haber sentido realmente lo que es vivir.
He visto que las personas padecen la vida, sus rostros me lo trasnmiten todo el tiempo mientras camino con ellos por los pasillos añejados del cementerio.
Entonces es cuando yo me hago cientos de preguntas ¿que pretenden de sus vidas? ¿ por que reniegan de lo que tienen? ¿ por que nada les vasta? ¡O es acaso que no me ven! ¿ no ven como vivo?. Nada de lo ajeno les importa. Nada los inmuta.
Viven sumergidos en si mismos, en sus mundos intimista, en la solesad de su egoismo. Aun sin compartir su forma de vida, los puedo entender. Yo estuve de ese lado.
Y aqui estoy dia tras dia, perdiendome por los rincones del cementerio y los unicos que me aconpañan son los muertos que ademas me hacen compañia.
Ya no me importa la incertidumbre del ser o del que sera. Si acaso es algo que no podemos cambiar. Prefiero ser el vigilante de la vida que el edecan de la muerte.
Y de todo uno adquiere experiencia, y de todo sacamos conclusiones en la vida.
De la muerte comprendi que nada nos llevamos, que la sangre te traiciona y te olvida. Y que los curiosos son los que te rodean.
De la plata entendi que no es lo que deberia regiar al mundo.
Y de vivir vislumbre, que nunca es tarde para hacerlo.
Porque con mi pobreza y la indiferencia de los demas vivo glorificando a la vida.
Puedo ser un mendigo que pide limosna pero a la vida no me la pierdo.
Los demas son solo tontos a mi alrededor.

FLAVIO MURACA


¡Qué bien me caéis!
Hay gente que se mueve online, hacen cosas, negocios, nuse, les va bien y siempre hablan de lo beneficioso que es y el tiempo que te ahorras y las gangas que te encuentras.
Un amigo mio se gasta el día entero pegado a la pantalla de su Iphone subastando en Ebay y también me dice que le va de perlas y que de vez en cuando se saca hasta doscientos de beneficio en una transacción, sólo por estar atento. Yo sólo intenté estar atenta a la bolsa de Wall Estrit pero, entre que salió el sol y sonó el almuerzo, eso subió y bajó más veces que un coitus interruptus de un eyaculador precoz con ganas primaverales y pasó lo que suele pasar: que no me enteré de nada ni acabó de convencerme tampoco.
Es que yo no soy así de curiosa. De vez en cuando he intentado llevar a cabo alguna que otra compra necesaria, corriente y moliente pero oye, de una forma u otra se me torció.
Quería una cama y me mandaron una rinconera, preciosa ella, no digo que no, con su piel suave del color coco podrido, lo último según me dijeron, sus cuarenta cojines de seda y otras pijadas, pero más grande que mi salón, hasta juntando medio pasillo y metiéndome en obras. Total que les dije a los de Mueblecitosxxx (vamos a respetar la intimidad, pobrecicos, que se han portado muy bien ) les dije que yo había pagado poquito, para una camita de una persona, y no veía bien quedarme con esa rinconera que seguramente alguien estaría llorando por los estudios esos independientes de California que sacan más películas que los de Boliud pero con menos ropa y sin tanta complexidad musical. Y ellos que no que no, que me la quedase, que ya llegada a mi puerta era mía y en paz.
Paz para mi no, que me costó más comprar otra casa, hacer la mudanza y ni me instalé bien, ni me acabé de sentar y ya me estaban desahuciando los del banco. Que hay gente con mucha historia por ahí, y muy triste, y yo… ¡pfff! hasta me da vergüenza admitir lo que me ha ocurrido. En fin.
Que luego de eso necesité un repelente para las arañas, que crecen y florecen y serán criaturas de Dios , no digo que no, pero también digo que si yo respeto su hábitat , a ver…que mi cama no la comparto así como así con cualquiera , sabes, y mis zapatos tampoco los tengo porque sacudir cada mañana ni tengo por qué mirar detrás de las cortinas cada poco , que yo no voy ahí fuera al jardín a ahuecarme entre esas telas, más resistentes que ni sé, que dejan ellas. ¿Sabes? Cómo harán los de Australia , no sé yo ni quiero descubrirlo jamás , que he visto un vídeo con una araña que se llevaba un ratón en la boca , ¡venga ya hombre!, que ni Harry Potter resuelve eso por mucho hechizo que suelte por la punta de esa varita suya. Total, que compré unos aparatejos que decían que emitían unos ultrasonidos que les atizaba la sensibilidad a las arañas y las alejaba en un radio de ni sé cuántos, y que no sólo eso sino que la segunda resonancia, más potente todavía, actuaba cuan inhibidor sexual y ya las dejaba peor que a los pobres eunucos esos que siempre salen ventilando señoras de la alta cuna egipcia . Yo no quise eso, que no soy aracnosexóloga , pretendía único y educadamente herirles la sensibilidad auditiva y mandarlas de vuelta al jardín.
Pues que pasó que enchufé los “superaparatosrepelentes ” y se han vuelto locos instantáneamente todos mis vecinos y se han montado una séquela de la película esa de la Purga que alucinas.
Después de eso me quedé tan traumatizada que hasta hoy en día .
Y hablando de hoy. Pues ésta mañana , de día libre y ninoní, lo he recordado todo y comencé con esos remordimientos inhibidos que afirma Freud que son muy malos, y dije: “Hasta aquí hemos llegado. Sólo una cosa me va a animar y sacar de éste inicio depresivo subconsciente : un poco de alcohol y un piti de esos de mi vecino, que tira al patio y yo, aunque no sea fumadora, recolecto”. No es que tenga el síndrome de Diógenes, pero que me parece mal desperdiciar nada, que así se alimenta el consumismo y así nos va hace medio siglo ya y no espabilamos.
Total que después de una Stella Artois y un piti me sentí bien, a las dos estelas y otro piti me sentí como Dios y a la tercera estrella, sin saber ya dónde había guardado esas chustas del vecino y descojonandome hasta de mi sombra, decidí marchar de escapada.
Ya sabéis esas ofertas de vuelo ida vuelta a cualquier sitio de Europa por menos del precio de un paquete de compresas. Vi Berlin y dije: ” Ésta es la mía -con lo que me gustan las Jäger bomb- me voy, me pongo fina, me doy una vuelta por el Zentrum y me saco unos selfies que voy a ser la envidia de todas las colegas en que aterrice de vuelta.”
Click, click, y click, corre al taxi, corre al aeropuerto, todo por menos de veinte euros, “Qué ganga tú, encima me sobra dinero para beber.”
Antes de montar al avión pues unos chupitos que dan gratis de degustación por todos los pasillos , que me atemoriza mucho volar y siempre trato de evitar recuerdos presentes continuos , y me levanto sobre las nubes más contenta que chupín, que por fin entiendo de dónde ha salido el dicho eeeeh.
– Pillos. Majooooooos. ¡Qué bien me caéis, hay que ver!
Me bajo del avión y lo primero que pienso:” Hostia tú, qué guapo éste sitio! Si llego a saber que Berlin es tan precioso y encima hablan tanto ingles yo me acerco hace mucho. Tonta que soy. Reprimida. Muy mal.”
Enfilo la Grosse Strasse, o como narices llamen en sus teclados a ese pedazo Gran Vía lleno de camellos y elefantes, entro en el primer garrito y digo con toda la confianza del mismo chupín anterior:
-Bitte chon tzvei Jäger bomb.
Luego otras tzvei y otras drei , y así hasta que me suena la alarma del móvil que me avisa de que hay que coger el vuelo de vuelta .
A mi pesar abandono a las cuatro Madonnas y tres Lady Gagas que me bailan y me cantan en Swahili, cojo el primer elefante, le pido al chófer zwei más para aguantar el trafico, me dan la mano dos marcianitos que hablan francés , yo les invito conmigo al aeropuerto, se nos juntan Putin , Alí Babá y Sun Tzu , entablamos una conversación que flipas y acabo teniendo de azafato al mismo Bruce Robertson de Filth:
– ¡Dios que me corro de emoción!, que te adoro tío, que yo conozco al Lord Commander Mormont de Juego de Tronos, que se viene a echar cañas a mi pub siempre que puede, pero es que tu McAvoy me pierdes tío, ¡qué grande eres, pero qué grande!
McAvoy me firma un autógrafo, me saca una foto de frente y me invita a ocupar un sitio en sus dependencias donde resulta que tiene un montonazo de colegas, cada cual majo, divertido y sin cordones en los zapatos, pero yo estoy ya cansada de mi escapada y me quedo frita sin llegar a conocerles demasiado bien.
Así he dejado ayer mismo, lo juro, de comprar nada en Internet, aparte de decidir volver a encontrarme a mi misma que ando muy perdida.
He leído de una especie de Yoga reflexiva que hacen por ahí con la ayuda de las cabras y ya que mis repelentes no hacen nada pues me inventé un método propio: Telaracnoinflexibrainología.
Me siento con la espalda bien recta en frente de cualquier tela de araña que pille por mi casa y trato de encontrar el chakra azul del tobillo izquierdo, ese que me lesioné haciendo el indio por la comisaria Sur de Glasgow.
P.D: 1) ¡Juro por el Fito y los Fitipaldis que busco a Bruce Robertson !
2) ¡Viva la Telaracnoinflexibrainología con Stella !
3) ¡Qué bien me caéis, hay que ver!

DIL DARAH


Mi libreta de pensar está llena de nuevos y viejos recuerdos, de nuevas y viejas historias, de sabiduría aprendida, y ansiedad de conocimientos nuevos, de lo que pasó, viene, y de lo que vendrá.
Es una libreta simple, verdeazul como el mar, de cuadrícula sin márgenes a ningún lado, como me gustan a mí, donde aprovecho el papel al máximo, hasta el final, donde las páginas acaban curvándose por la presión hecha con el bolígrafo al escribir, por estar totalmente escritas de punta a punta.
No confiaba escribir tanto en élla cuando la empecé. Como tampoco confiaba mucho en empezarla.
No confiaba en mí, ni en mi constancia, pero sí en mi cabezonería, en mi soledad, en mi autocontrol, porque mi vida sin control no es vida. ¿Perfeccionismo quizás?. ¡ Y yo qué sé!
Pero la compré, y estuve unos días sólo mirándola, mejor dicho semanas, la verdad. Observando de reojo, como si pudiera moverse sola gracias a su espiral, serpenteando en mi escritorio de color roble. Esperando que llegara.
¿A qué esperaba? ¿A quién? ¡Nadie lo iba a hacer por mí! Esperaba su momento. O mejor dicho, el mío.
Quizás no era el momento para empezar, pensaba un día. Al otro, que me gustaba el color elegido.¡Qué tonterías! ¿Y qué demonios podía importar el color de la libreta, cuando acabaría escribiendo muchas, muchas libretas, y con tapas de múltiples colores?.
Cuando llevaba ya el tiempo suficiente como para no pensar en élla, aunque serpenteaba todos los días, ¡flash!, batacazo personal. Buen ‘disgusto’ (forma fina para definir lo que ocurrió), pero dejémoslo así.
Gracias a este ‘disgusto’, que como siempre, no compartía para no preocupar a los de mi alrededor y siempre quedaba para mí, empecé a escribir. Fue y es mi vía de escape desde entonces, desde los últimos diez o doce años.
Busqué rápidamente un bolígrafo y recordé por dónde serpenteaba la libreta. A ésta verdeazul siguieron otras de muchos y muy variados colores, numeradas. Y tituladas. Y dedicadas.
Primero todo salía a borbotones, era un sinsentido, como si fuera lava expulsada por un volcán. Me desparramaba por todos lados, por todas mis heridas de guerra sin treguas. Me quemaba todo este dolor y frustración por dentro, y acaparaba todo lo que podía acaparar. Y ésto no podia ser sano de ninguna de las maneras. Pero no sabía más.
No sabía cómo, pero debia ordenar mis ideas, utilizar un vocabulario concreto, conciso, no abalanzarme sobre la libreta y escribir, tachar, reescribir entre las líneas ya escritas y las tachadas, retorcer lo escrito para suavizar la crueldad y odio que todo, todo, emanaba, unificar y/o concordar singulares y plurales, salpicar a quien le tocaba serlo, admirar a quien se lo merecía, meterme en la historia, y salir de ella para leerla, como un personaje de la misma, o como un futuro lector lo haría, pensando incluso como ellos.
Era un ir y venir, sin descanso y sin piedad alguna.
Tenía una mini libreta, de bolsillo, para anotar palabras, únicas palabras que me ayudaban a no perderme y a no perder el hilo. Ideas, nuevas o no. A no dejarme cosas en el tintero, en ése que aún conservo, de mi abuelo, patrón de barco y a la vez, gran lector, con su quinqué de petróleo, que también conservo como oro en paño, y que él utilizaba para apurar la lectura aunque fuera de noche. Cosas de antes. Cosas de entonces. Cosas de épocas pasadas.
La libreta va llenándose y no lo parece. Primero, cómo ya he dicho, a borbotones, después, dando paso a un poco de moderación y anotaciones de posibles tramas o direcciones a seguir. Más tarde, desarrollando la historia, dándole forma, riqueza a cada personaje, porque los personajes son sempre ricos, en detalles que no nos cuentan pero que existen. Sí, cada personaje de tu vida es rico, puede que sea rico en falsedades, en habilidades, en cuestiones monetarias, en comprensión, en generosidad, en la vida, simplemente. Después dando sentido a esas formas irregulares de la invención.
Cuando miras a alguien que camina o pasea y empiezas a imaginar su vida, a hacerte preguntas sobre cómo debe irle en el trabajo, si lo tiene o no, en el amor, si lo siente, dónde va,…es entonces cuando sabes ya que quieres contar historias, y escribir, sólo éso.

LA XICUELA DE CORRIOL


Julie y Julia
Con su pincel en una mano y el cigarrillo en la boca, Julia se aleja del lienzo para tomar perspectiva. Da unas pinceladas de azul celúreo y blanco y con su puño las difumina.
Mira al mar, mira el lienzo.
Su pelo corto a lo garçon y sus amplios pantalones negros le dan una apariencia masculina. La brisa del Mediterráneo ondea su ropa, ajustando su camiseta de marinero frances a su torso, insinuando sus formas femeninas. y marcan un cuerpo joven, algo desnutrido por la melancolía. Un collar de perlas blancas, olvidado de la noche anterior, rodea su cuello en varias vueltas. Sus labios carmín y unas ojeras que recuerdan sus excesos, la hacen aùn más atractiva.
Se sienta en una pequeña silla de madera plegable. De su cesta saca un termo de baquelita turquesa y se sirve un té chino. Apenas ha dormido.
En la playa, desierta de turistas, las olas chocan, creando un vaivén de espumas blancas, con miles de burbujas efervescentes, como su vida.
El mar está bravo, y a Julia, las crestas de las olas le parecen coléricas. Furiosas olas, que como una metáfora le hablan de su madre, su mar, su tierra.
Julia saca un pequeño espejo de la cesta. Se mira y se atusa su pelo corto. Recuerda a los niños de su ciudad cuando tenían piojos, y a los que no tenían.
Entre el sonido del mar se cuela una trompeta que suelta notas de jazz al viento.
Suspira y se pinta los labios de rojo. Traza dos lineas en sus pòmulos que se extiende con los dedos, dándole un aspecto más fresco.
Voces masculinas la sacan de sus pensamientos;
Julie!Julie!_ saludan alegres a lo lejos.
Julia se gira y ve a sus dos amigos acercándose.
Vestidos con el frac de la noche anterior, como dos pingüinos, zigzagueando por la orilla. Julia deja su añoranza en la cesta y corre feliz a su encuentro.

LOLA ALCÁZAR


Al niño de plastelina todo le traía al pairo , no tenía la imperiosa necesidad de comer , ingerir líquido elemento , ni la humana necesidad de hacer amigos..
Su vida consistía en tres reglas básicas.
Evitar en lo posible sacarse mocos de la nariz , se sabe como se empieza y acaba uno perdiendo los dedos.
Bajo ningún concepto darle de comer a las palomas, a riesgo de quedarse sin manos.
Por último y no menos importante
protegerse del sol, en su memoria la trágica desintegración de su querido abuelo.
Pero…un buen día, le sonrió el amor.
Que embrujo no tendrá el amor , hechizando los sentidos del más pintado, coloreandole la cara a éste ser mitad animado , si hasta de un corazón nuevo, lleno de latidos curiosos recién despertados.
Creció la joven en ése entorno de besos , endureció el hombre en mil y
una caricias sólo de ellos, juntaron sus cuerpos más allá de cualquier sueño…
En el tema amoroso , era prodigio de un crecimiento asombroso, si de sacarle punta a su lápiz trataba,
escritor como pocos en versos de noche apasionada.
Satisfechas las partes , juntaron familia numerosa , cada uno de un color , acabando por la pequeña , del rojo de una rosa.
Y colorín coloreado , colorearon los dias , moldeando las formas , dando calor a sus noches frías..
Ésta vida es transformable ,moldeemos corazones allí donde haya hueco, siempre cabe.

DAVID DURA MARÍN


UNA TARDE MÁS, UNA TARDE MENOS
Ya llegó la tarde del viernes. Agarró el cuaderno de escritura y comenzó a pensar en la historia que había preparado para aquel día. Sobre el personaje pesaban varias horas de dedicación. Al final era suyo, había conseguido que le diese la mano.
Había olvidado que antes tocaba acabar un trabajo de ordenador en clase pero tampoco era necesario tanto tiempo para un “ciberparto”. El eco de las teclas retumbaban en sus pensamientos mientras asistía absorto a los devenires de la conversación. Como en un partido de tenis verbal, las opiniones iban de un lado a otro sin hacer set.
La silla quemaba su tranquilidad y sin saber ya como ponerse observaba como el reloj devoraba los minutos a velocidad de segundos.
No podía ser, hoy tampoco era el día.

ROBERTO MORENO CALVO


Tú,bella noche,silencio,solo silencio,que grandeza es poder oírte,oír tu glamurosa paz…
Tú, lindo día,que bello es mirarte y acoger tu resplandeciente luz,llena de alegria,
sintiendo el sonido musical con tus notas de
viento rozando cada palpitar viviente..!

BELLE JIMENEZ


Relajarse o meditar es, en mi llana y feliz opinión, un ejercicio hacia el interior, y el apreciar una vida, la que uno tiene, la que vive, la que duele, la que siente. La que día a día la refuerza en su yo, en su cruda y crucial batalla que no la lleva a ningún lugar, pero ayuda a sobrellevar los dudosos y dolorosos actos cometidos en un pasado no muy lejano, algunos buenos incontables años atrás.
Respirar hondo, y suavemente. Respirar hondo, y suavemente.
Sin ninguna solución coherente y lícita. Ni humana. Ni inhumana tampoco.
La apreciacion de los sentidos, aromas exóticos, sabores agridulces, suaves o picantes, tacto a flor de piel, explosión de luces y estrellas en momentos de gran pasión. Amantes invisibles durante el día, ocultos en la noche, oscura como los guepardos.
Sed de justicia barata, preparada fácil y cuidadosamente, incomprensible pero lúcidamente descontrolada, tras un puñado de drogas duras y más de media botella de Moët & Chandon.
La pecera continuaba casi llena de pastillas de colores, vacía de agua, para próximas aventuras extravagantes.
Nuestros sueños baratos de sentido común, rebotaban tras los cristales de las gafas imaginarias que nuestro propio ‘viaje’ nos había proporcionado.
Núria Bergen

NÚRIA BERGEN


EN PENUMBRA
-¿Dónde estás?
Miro a mi alrededor, y solo distingo la luz que entra por el cenobio de la cúpula vegetal de esta catedral arbórea que me rodea.
-¡Busca!, ¡busca!, ¡no me encuentras!.
La veo correr, riéndose entre los árboles, las banderas de su pelo y de su falda ondean al viento. El aroma de su juventud recién nacida, impregna todo aquello que roza.
Me agazapo, como un zorro tras la presa, y la atrapo.
Entre risas, caemos al suelo, y adornamos nuestros cuerpos con las hojas secas que se prenden en nuestra ropa.
-¡Te atrapé!.
Sus ojos oscuros, anclan en el puerto de mi mirada.
Miro a mi lado, y la contemplo, en la penumbra, donde el brillo de sus ojos parecen dos bujías en medio de la oscuridad.
-¡tonto! –ríe, y me da un manotazo tierno en el brazo-
Le cojo la mano con ternura y ella acomoda la suya con la mía, como un pajarillo en su nido, y me mira con cariño.
-¿Me quieres?- la mano de su mirada interrogativa, me sujeta para que no esquive la respuesta-.
– Sabes que sí.
– Nó me mientas, sé cuándo me mientes.
– yo sí te quiero, le digo mirándola, ¿y tú?.
– Te quiero como si fueras el único habitante de la tierra, como si fueras el único lecho que hubiera para amar, como la única luz que existiera.
Sssshhh.
-¡Pérdón!.
-Nó me preguntes más lo que yá sabes y lo que yá sientes. (susurro).
Me pongo más cómodo y me siento de una forma más natural, menos forzada, yá no estoy recostado a su lado.
-¿en qué piensas?, te noto triste.
Sus profundos ojos oscuros están barnizados con una pátina de tristeza o, tal vez nostalgia.
-¿Te acordarás de mí?, el verano se acaba y, tengo miedo, miedo de que solo haya sido una más, una página más en tu vida.
-Nó seas tonta.
-Nó me llames tonta, sabes que nó me gusta, yá no soy una cria.
-Ven, levántate, tengo algo que decirte, vámonos al pueblo –me levanto, y le doy la mano para incorporarla-
Nos abrazamos, y noto su llanto silencioso en mi corazón, y cálido sobre mi mejilla.
-Vámonos, está casi anocheciendo –le limpio las lágrimas con el dorso de mi mano- tengo que hablar contigo, lo que siento por ti, nó es un viaje de una estación, nó me quiero bajar de tu tren.
Nos alejamos por el camino, agarrados por la cintura, mientras una galleta dorada se vá mojando cada vez más en el chocolate de los campos arados.
Fin
Se encienden las luces, la penumbra del cine desaparece, y ella, me parece más hermosa, a la luz de los focos.
-¿Te ha gustado la película?
-Sí, mucho, ¿y a ti?.
Sus ojos brillan, me coge la mano, y me dice:
-Vámonos y te respondo a la salida.
-Estás muy guapa hoy.
-Tonto,- sonríe-
Un soplido de aire fresco nocturno, nos recibe al salir.
Dos personas, agarradas por la cintura, pasean la calle, bajo una fila de piruletas de estrellas anaranjadas.

EMILIANO HEREDIA

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Publicado el

Semana 1 del Taller de Escritura en nuestro grupo

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Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Cuatro Hojas, hemos comenzado un taller de escritura creativa. Y para empezar, hemos propuesto un ejercicio de creatividad: observa a alguien por la calle e imagina su historia. Este ha sido el relato ganador:

La niña que quería aprender inglés
Cuando abro las ventanas de mi dormitorio la veo.
Las vistas de mis casas han variado, ella no.
Siempre lleva el mismo atuendo pionero: falda y boina negras y un pañuelo rojo de boy scout anudado al cuello , pulcramente, alineado con cuidado bajo las solapas del cuello de su camisa blanca . También lleva coletas y un sin fin de decoraciones en los bolsillos pecheros.
Nunca sonríe, ya que está educada para controlar los juegos, las risas y la libertad,aun así sus ojos se vislumbran picaros bajo la sombra de su formal boina.
A veces me habla. Me cuenta sus sueños , logros o fracasos: no sacar un 10 sobre 10 en biología o en químicas. Tener ciertos problemas con el latín. Enfadarse demasiado con un colega de clase tonto, o llamar la atención por tropezar durante la ultima obra de teatro de fin de curso. Conseguir solamente un segundo puesto en las olimpiadas de literatura, escribir poca poesía y demasiado discurso político. El hastío de verse obligada a participar a clases de costura artesanal cuando en realidad le emociona la mecánica de los coches; daría cualquier cosa, menos sus libros, por poder sujetar un martillo en vez de esa estupida aguja.
Hace mucho me contó que durante la clase de química, precisamente en el laboratorio de practicas, había alterado la lampara Bunsen del profesor; le caía mal por ser inorgánico y obtuso .
Yo la escucho siempre que tengo suficientemente tiempo para correr las cortinas y observar la vida de las afueras de mi ventana, pero muy a menudo la dejo ahí sola, callada, sentada o persiguiendo musarañas entre las nubes. Sin embargo ella no se cansa de aparecer ni me abandona.
Ha habido épocas cuando me ha reprochado los reflejos de mis ventanas: demasiado oscuros, confusos, extraviados. Entonces he mantenido las cortinas juntas, cuan Dracula protegiendo su halo de pseudopoder a iridiscente luz de velas. Traté de camuflar mis pecados, mis caídas o los malos momentos que nunca son dados a compartir.
Ella ha esperado. Imperturbable como el transcurso del tiempo o de la gravedad. Por mucho tiempo que haya pasado entre correr de cortinas u otras siempre me esperó ; para juguetear delante de mis ojos y contarme historias obviadas u olvidadas.
Hace poco me confesó que su mayor deseo desde siempre fue aprender ingles en un mundo dedicado exclusivamente al estudio del ruso.
Intenté contentarla. Moví cielo y tierra , cambié de perspectiva, de expectativa y al final lo conseguí.
Últimamente está ocupada, observando el crecimiento de las plantas , el correteo de las ardillas o el ladronzuelo andar de los zorros en busca de comida.Le encanta el constante llover. Me habla de secretos enterrados bajo el continente y luego agacha la cabeza sobre la flor oscura de un champiñón nacido casualmente entre hierbas . Le cuento historias de Tolkien, de Bourne y de Chauser.
Ella me mira a través de las ventanas y por fin sonríe.

DIL DARAH

 

Ya no tengo miedo de lo que pueda pasar.
Seguid ladrando,
Que el gato se volvió León .
Ya no temeré a nada.
Mi conciencia está tranquila
Nunca más saldré lastimada
Aprendí la lección más sabia…
(Deja marchar al perro que ladra).

MELANY FLORES


DESDE MI VENTANA
La mañana se rompio con un pensamiento tuyo en mi cabeza.
No puedo sacarte de alli aun si lo quisiera y rondas por todas partes aunque no te vea.
Es que quisiera olvidarte pero no lo consigo y me dueles como un pasado que no volvera.
Abro la ventana y enciendo un cigarrillo. Fumo y olvido pero no lo consigo.
La lluvia solo consigue acrecentar este sentimiento que anida aqui en mi pecho.
Miro la gente correr de la mano y me sorprende que el amor siga rondando en l mundo muy a mi pesar.
Es que crei que con tu partida el amor despareceria y en vano se fundio ese pensamiento en mi.
Los arboles danzan en un juego misterioso cobijando a los enamorados. Pajaros y hombres se resguardan bajo su cobijo. Los celo, me causan envidia.
Me sirvo una copa de vino pensando que tal vez me saque ese gusto amargo que dejo tu partida. Tu ultimo beso se llevo consigo las ganas de amar que tanto sentia
¿que fue de lo nuestro? ¿ que sera del ayer?. Que sera de mi…
Una vieja fonola con su pua gastada reproduce la cancion que tanto amabas; esa misma que juntos bailabamos. mis ojos rebalsaron de lagrimas que no pude contener.
Mas cuando creo que te olvido, tu figura se me ofrece como un torbellino de recuerdos.
Cuando partiste olvidaste tus cosas, tus ropas, zapatos y carteras quedaron alli en el mismo lugar.
Estan como las dejaste, juntando el polvo de tiempo olvidado . No me atrevo a sacarlas, pensandonque algun dia volveras.
Me niego a creer que no volveras y me convierto en el tonto que no querias que fuera.
El viento se arremolina golpeando las ventanas, lo invito a pasar. Lo desafio pidiendo que se lleve tu imagen, tu olor y tu olvido.
Enfrente mio una pareja se besa con tanta pasion que muerdo los labios conteniendo mi rabia. ¿ por que a mi? ¿ por que dios? Grito en vano al cielo.
El tiempo es veloz, la vida esencial solias decirme y cuanta razon tenias.
Cuento los dias desde que te fuiste; cuento las horas desde tu partida.
Sueño verte llegar y correr hacia tu encuentro.
Sueño y no encuentro salida a esta locura mia.
Y creo verte pasar cada dia desde mi ventana.

FLAVIO MURACA


Aquella noche, bebimos hasta conseguir de nuestras vísceras, una masa homogénea y esponjosa.
Caímos como caen los fusilados, bebimos con dignidad, pero sobre todo bebimos con impaciencia histérica.
No puedo recordar nada más.
Solo grite ¡Señor! ¡Señor! ,Socórrenos tu que sanas y salvas, y acto seguido me pregunte sobre la alarmante carestía de ciertos líquidos, pero como la verdad suele romper ciertas amistades, preferí callar para siempre.
Imposible convencer a aquel maldito barman, que cesase en sus propósitos, su bienaventurado rol comercial, el ansia de hacer rebosar la caja registradora, y nuestras ganas de perder la noción del tiempo y del espacio, se unieron en sagrada comunión, hasta bien entrada la madrugada.
No pude por menos que dedicar ciertas atenciones poco disimuladas, a aquella mujer que desde hacia unas horas, hacia esfuerzos sobrehumanos, por mantenerme en equilibrio.
Su escasa talla y edad le daban cierta configuración de diosa ante el conflicto.
No podía imaginar la ebriedad archivada en sus pupilas, me hice preguntas sobre la pericia de sus dedos en manejar cosas blandas, en fin no puedo recordar nada más. Sé que incluso le hice preguntas sobre las rutas pornográficas de su existencia, no debí ser contestado.
Aquella noche sin ruidos, de incesante y siniestro insomnio, tan solo hubiera necesitado unos breves segundos, para coronar sus senos con hermosas flores primitivas.
Elías huyo de Ninive en el vientre de la ballena, nosotros no tuvimos mas calles, no fuimos galanes, no se nos ocurrieron frases divertidas.
Presurosos volvimos a nuestras moradas, y con gestos y ademanes audaces, robamos a la noche el trofeo inmaculado de los vencidos.

ÁLVARO ANTÓN


Hija de puta.
Hija de la gran puta.
Tacaña.
No la veo. Él está parado en mitad de la estrecha calle, gritando hacia una ventana. Aparenta cuarenta y cinco años, casi seguro que ronde los treinta. Viste unos vaqueros arrugados, sujetos con un cinturón negro y unas gafas de sol, también negras, enganchadas a una trabilla. La luz molesta y hay que tapar batallas. No ahora, que pelea unos euros de tabaco y vino y debe mostrarse fiero. Calza deportivas blancas, inmaculadas, nuevas. Una camisa azul, con las mangas recogidas por debajo del codo, cubre su delgadez y las venas podridas. Gesticula con histrionismo y alza amenazantes sus manos de hueso y tinta.
Puta, qué si grito, ya vendrás, que se entere todo el mundo, zorra. Ni agua te voy a dar.
Pero al mundo le importa una mierda. En mi barrio, anárquico, pobre y orgulloso, la vida se resuelve sola. Se media si huele a sangre. La justicia social, la igualdad, la paz mundial, son tontadas de burgueses, los mismos que dan un rodeo y prohíben a sus hijos pasar por aquí. “Hay que compartir”, les aconsejan con benevolencia, mientras aprietan la cartera.
Hija de puta
Ojalá te mueras de cirrosis.
Que tienes hepatitis A, B, C, H y Z, guarra, que se entere la gente.
La gente.
Sigue gritando mientras desaparece por la esquina de la derecha. Los veré de nuevo, juntos, riéndose, abrazándose, empujándose, puede que borrachos, no sé quién gritará a quién. Tampoco quién se llorará antes.
Miro a la izquierda, se acerca un señor mayor con un traje marrón desgastado, bolsón al hombro, entrado en carnes, gafas enormes y antiguas de cristales amarillentos, un palillo en la boca. Ha entrado en el estanco. Para hacer la quiniela, o comprarse unas farias.

JEZABEL MONTENEGRO


Viendo pasar el tiempo desde mi ventana
Ahí se hallaba él como todos los días a lo largo de aproximadamente 14 años, solo que esta vez no se divisaba en aquella criatura la misma vitalidad que le caracterizaba en tiempos pasados, sus ojitos vivases con los que sin decir palabra alguna, se podía interpretar mil poemas de amor y de bondad que se desprendían de aquella alma inquieta y generosa, ahora reflejaban el cansancio de la soledad y del desamparo. Había sido testigo de tantos acontecimientos importantes en aquella familia de la que en algún momento de fortuna había sido parte vital. Recordaba con gran añoranza los años dorados de su infancia cuando disfrutaba de aventuras interminables al aire libre a orillas del río Jilguero; cuando había sido partícipe de los jolgorios de aquellas aves acuáticas que todos los sábados se dejaban caer precipitosamente desde las ramas de algún guayabo hasta lo más profundo de la poza del “Árbol” . Seguramente una y otra vez hubiese añorado él también subir a aquel hermoso árbol y dejarse caer al vacío para poder sentir en su propia piel la adrenalina que se lograba ver en cada uno de los atletas olímpicos, provocada por aquel lanzamiento tan anhelado, pero en su impedimento se conformaba con esperarlos abajo en la poza y disfrutar cada salto de aquellas avecillas acuáticas con piel de niños que al tocar el agua se metamorfoseaban en pececillos que revoloteaban convirtiendo aquel remanso de agua en las más cotizada piscina olímpica, donde él siempre era parte de esos certámenes competitivos tan esperados durante toda la semana.
Otras veces sólo se abandonaba ante el murmullo de las mansas corrientes de agua que le inspiraban una paz casi sobrenatural. En ocasiones quedaba como hipnotizado con aquel remanso de paz que sin percatarse bailaba el tiempo en torno suyo, su danza irremediable que conduce hacia fin de toda existencia.
Pero en los años mozos uno nunca se detiene a meditar en el porvenir, no hay tiempo para esas pequeñeces cuando se tiene todo el ímpetu para besar cada minuto con la ilusión de la juventud, para comerse al mundo de un solo bocado y tener la sagacidad de rumear cada episodio cuando así se desee.
Conocía la dulzura del amor y el afecto natural, en otrora había sido colmado de sentimientos tan vitales. Sintió muchas veces el abrazo tierno de su amiga de infancia y sus dulces palabras eran como esas melodías que invitan a la paz interior y a la seguridad de una vida plena, pero eso era sólo un vago recuerdo que los años se habían encargado de ir borrando de su memoria.
En los cortos episodios de lucidez veía a una joven hermosa con dos niños, convertida en abogada que alguna vez al mes se le acercaba y le saludaba, pero ya no con el mismo entusiasmo con el que lo hacía la niña de antaño.
Yo fui testigo de aquella fatídica evolución, por mi ventana en mil ocasiones hurgaba vestigios de escenas medio borrosas porque al igual que la criatura de esta historia a mí también ya me fallaba la vista y aunque quería observar los detalles de los episodios finales de aquella vida, me era imposible, sin embargo en una que otra ocasión escuchaba los gritos de la joven abogada llamarle por su nombre y él no hacía la más mínima reacción ante aquella voz que antes le provocaba tanta alegría y es que el tiempo implacable que nada perdona se había encargado de robarle los básicos sentidos que nos permiten comunicarnos, había perdido su oído y su vista era tan borrosa que apenas lograba ver una sombra, sin embargo en esas pequeños lapsos de lucidez lograba descifrar en aquella sombra distorsionada y confusa, la imagen de su compañera de infancia y su rostro se transformaba y aquellos ojitos llenos de cataratas se desprendía un destello de alegría.
Esteban, un joven apuesto, estudiante de Ingeniería industrial y hermano menor de la abogada, era el encargado de cuidarlo en los últimos días. Yo observaba sigilosa desde mi ventana, como aquel compasivo muchacho le rogaba para que consumiera sus alimentos, sin éxito alguno, hasta le compraba sus postres favoritos con el afán de chinearlo en sus últimos días, pero todo era inútil, no se dignaba a probar bocado alguno.
Un día escuché que el joven le suplicaba a su padre que lo mejor era aplicarle la eutanasia a aquella pobre criatura porque se dejaba ver su sufrimiento, ya ni siquiera lograba mantenerse en pie por sí mismo, Natán. Su hermano mayor también estaba de acuerdo con aquella difícil pero necesaria propuesta.
Al día siguiente escuché voces en el patio de mi vecina y no piensen que soy una vieja chismosa y metiche, solo es que al fin y al cabo yo también soy parte de esta historia, ya que desde esta ventana he visto al fantasma del tiempo tragarse sin piedad las más hermosas aventuras de cada uno de todos los personajes de mi historia incluyéndome a mí. Bueno, volviendo a al desenlace de mi historia lo que escuché me hizo meditar en gran manera: la criatura había fallecido y lo que más me conmovía era que en aquella familia no se reflejaba tristeza alguna, después reaccioné y me solidaricé con ellos, era mejor así…. Yo había llegado su hora.
Luego hice una retrospección sobre la vida de aquel ser que acababa de fallecer y me entristecieron dos realidades de su larga vida: no conocía los deleites de la libertad, aquella cadena atada a su cuello incluso le había dejado una huella imborrable cuando en una ocasión se le encarnó en su piel y tuvo que se tratado por un veterinario y la otra, parece ser que el animal murió virgen, ya siempre estuvo encerrado en un espacio de terreno no mayor a 200 metros cuadrados. Sentí pena por aquella familia tan inhumana. ¿Cómo pudieron negarse a su mascota dos de los derechos más sagrados?
Aquella mañana la joven abogada recibió un mensaje de texto de su hermano mayor que rezaba así “negra ya Rex murió”, la joven al leer el mensaje lloró amargamente aún a sabiendas que era mejor así.
Todos meditaron en la brevedad de la vida y reconocieron haber sido crueles con aquel animal que tantas alegrías les había proporcionado y prometieron tratar con dignidad a su nueva mascota.

YAMILETH NÚÑEZ


Por mi ventana todo es nuevo para mi , por que soy nueva en la ciudad . Pero hoy precisamente me di cuenta que es una calle muy solitaria , no conozco a ningún vecino, un par de veces he visto a mi vecina de enfrente una señora solitaria con poca paciencia. Que siempre esta regañando a su único compañero su cachorro que siempre sale al patio , y ella sale atrás de el a gritarle que se meta , la veo quiero saludarle pero al ver su ceño en su frente me detengo , me da pena que se pueda molestar . Y es la única que puedo ver por mi ventana.

MARTA TORRES


Acabo de leer el post semanal, y rápidamente miro por mi balcón. ¡Qué lástima! No pasa nadie. Espero unos minutos y nada. Estarán comiendo, en el mercadillo, o de paseo por otra parte.
Me rindo, y cómo una autómata, a punto de cerrar las puertas del balcón, no sé porqué, me doy cuenta de que mi limonero ya está precioso. Un montón de limones cuelgan de sus ramas. Amarillos, brillantes y naturales, con un perfume del que aún hoy no me había percatado.
Sí, lo veo cada día al salir de casa, pero nunca lo miro. Ni lo huelo, siquiera.
Voy a fijarme un poco más en mi alrededor. Nadie sube ni baja por mi calle. Es muy raro. Parece que todo el mundo se haya puesto de acuerdo para obviar mi calle, tan ruidosa y transitada otros días.
Seguiremos con el limonero, pues, no hay más, o no quiero ver nada más.
Observo sus hojas, me admiran sus tonos verde. ¿Todas son iguales? Rotundamente no. Hay diferentes tamaños y tonalidades, y que por fin me detengo a observar.
También en la vida los limones no existe la perfección. No son todos iguales. Y la tonalidad del limón tampoco siempre es la misma. Al igual que su sabor, más o menos ácido, tampoco es el mismo en un limón que en otro. Si los contemplas de cerca, incluso puedes distinguirlos por la textura de su piel, más ásperos algunos, más suaves otros.
No sé si continuar escribiendo, porque me seduce mucho más, descubrir lo que me he perdido estos últimos años del limonero de mi jardín.

LA XICUELA DE CORRIOL


Hoy, desde mi ventana veo una pelota, que incansable, y semanalmente, se les escapa a los chavales que juegan a fútbol en mi calle, utilizando de portería la anchura de la puerta del almacén de enfrente. La pelota está en el tejado.

Incansable también, y por cierta cortesía vecinal, también semanalmente aviso a mis vecinos, de que tienen una pelota en el tejado y si llueve, puede taponarle el canalón y que su tejado se llene de agua, e inunde su almacén, etc etc etc, pero es también un pez que se muerde la cola. Mis vecinos me dan las gracias, suben al tejado para recoger la pelota, pero el almacén igualmente se les inunda de agua cada vez que caen cuatro gotas de lluvia.

NÚRIA BERGEN


Tras vivir en sombras, ante mi se mostraron dos ventanales. La primera me llevó hasta una de las calles más concurridas de Barcelona, cuando el día primaveral acompañaba y el ajetreo era evidente, mientras me penetraban toda suerte de aromas. Si observaba con detenimiento, encontraba amor a raudales, desde los más jóvenes hasta los más veteranos cogidos de la mano mientras disfrutaban del paseo como si recorrieran calles vacías. Entonces, una persona que desprendía estrés por doquier con el móvil pegado a la oreja como si fuera un órgano más de su cuerpo, pasó al lado de esa tranquila pareja. Debía rondar los cuarenta y pocos. Sin duda, corrompió aquella armonía con su penetrante voz y sus rítmicas zancadas. Le seguía una adolescente ajena al mundo que la rodea gracias a la música que desprendían sus auriculares para evadirla de sus mayores temores o, tal vez, haciendo énfasis de su inconformismo. Finalmente, la trifulca que subía de tono por momentos sin importarles si creaban una escena, me provocaron incomodidad. Yo fingía no reparar en lo precario de su discusión porque a nadie le gusta perder el control. Es un síntoma de debilidad, de no estar atento. Aún así, hay veces que no puedes evitarlo por el ritmo de vida que llevamos, por los traumas sin resolver o por los valores carentes de moral que nos ha inculcado la propia sociedad. Por eso, acabé quedándome al margen sin juzgar e intentando empatizar.

Este ventanal me demostró que la vida es un caos. Te pasas la vida levantando muros o saltándolos, aunque hayan algunos demasiado peligrosos. Pero si finalmente te aventuras a cruzar… las vistas al otro lado pueden ser fantásticas.
El segundo ventanal me transportó a uno de los lugares más hermosos y recónditos de Nueva Zelanda. De seguida me recordó que la intimidad es algo deseado y vital. Imposible vivir sin ella. Este paraje natural tan pacífico me hizo reflexionar sobre nuestros temores. Siempre lo posponemos todo por miedo. Miedo al fracaso, al dolor, al rechazo, al qué dirán o a una simple decisión porque… ¿Y si nos equivocamos? ¿Y si cometemos un error sin solución?
Todos hemos oído alguna vez a los filósofos advirtiéndonos del tiempo perdido. Los poetas incluso nos instan a vivir el momento “carpe diem”. Pero aquel valle que se extendía a mis pies me recordaba que es mejor saber que preguntarse. Del mismo modo que fracasar y cometer un error es mucho mejor que no haberlo intentado. Es el aprendizaje humano.
Si te fijas bien, en lo verdaderamente importante, en la receta de la felicidad… Ambos parajes no se distinguen tanto.

SARAH BLUMP


DOS ADIOS.
Hace sol.
Un sol apacible de primavera.
Un sol humedo de verano.
Un sol a media luz de otoño.
Un sol fresco de invierno.
Dá lo mismo. Hace sol.
Y hay luz primeriza primaveral.
Y hay luz vehemente veraniega.
Y hay luz de antaño otoñal.
Y hay luz invernada de invierno.
Dá lo mismo. Hay luz.
Tres personas en la calle.
Tres sombras.
Dos pasos por dos personas.
Dos ruedas para una persona
Tres destinos sin destinatario.
Un hombre en bicicleta.
Una mujer que se aleja
Una mujer y su maleta.
Dos amantes que se separan.
Un adios con principio y sin final.
Adios amor. Hasta la vuelta.
Ave sin nido con equipaje.
Adios amor. Fue bonito conocerte.
Tres personas.
Tres afluentes, que salen del rio de la calle a desembocar en no se sabe què mar.

EMILIANO HEREDIA


Tapado hasta el cuello
de par en par las ventanas
tendiendo una lavadora
calcetines y gallumbos de dos semanas.

contando las pinzas de una terraza
de ése vecino que no me habla
rojas , verdes y amarillas
casi todas mías
como te asomes , pillas !!.

tres calcetines viudos
en la calle , muchos ruidos
volando llegó una carta
la cogí al vuelo
sorpresa , sin remitente ni sello.

Decía lo siguiente…….

Voy buscando amor verdadero
llegar a casa , cogerme apasionadamente
sin tocar el suelo.
Salir por la puerta día a día
sin más facturas
que cuatro moratones hechos con amor.
Vivir pendiente de la hora
por volver a verte
saber que me esperas
nuestro amor por siempre.
FIN………….

Sobra decir que sigo esperando
otro viento de fortuna
asomado a la ventana
rojas , verdes y amarillas……

DAVID DURA MARÍN


EL DESCUBRIMIENTO DE AMERICO (ACUATEXTO)
Desde que aquel escritor argentino en un arranque de compasión me dijo que mis obras eran una orgía de “boludeces”, he sabido que soy un escritor mediocre. Pero no puedo abandonar este vicio de manchar el papel con tinta, porque mi fuerza interior no es la creatividad literaria, sino una curiosidad compulsiva por la extravagancia del comportamiento humano.
Si amigos…aunque en sociedad parece que todos nos comportamos de una manera parecida, en realidad somos como esos huevos de chocolate para niños que cada uno encierra una sorpresa diferente y cuyo descubrimiento siempre me ha fascinado.
Y hoy….hoy, os voy a contar el caso de Américo, para que veáis como la curiosidad no solo mató al gato sino que ha hundido a este escritor.
Américo, cuyo apellido no es preciso decir porque solo hay un Américo en esta ciudad, era profesor de filosofía aristotélica en la Universidad Católica. Américo, era la persona más educada, correcta y cuidada que te puedas encontrar. Américo, no era sacerdote, era seglar pero tenía ese “look”…, esa apariencia de cura moderno presumido y atractivo de esos que saben que hacen suspirar a las beatas que los miran con ojos golosones . Américo… en fin, era mi solitario vecino que vivía aislado en el piso de enfrente del patio interior de mi edificio
Pero….Cuando Américo entraba en su casa… Se convertía en el ser más desagradable, agresivo, deslenguado y ruidoso que os podáis imaginar….Su manía era sobre todo cargar contra los objetos cotidianos a los que insultaba y maltrataba hasta quebrarlos….!Puta sartén que me caga las tortillas! !Plasss! !…! Mierda de vasos sucios ! !Crass!…. Jodidos huevos podridos! !Choff!…. y así, todo el santo día…
¿Que como lo sé…? !!Porque lo espíaba claro!!. No podía desperdiciar la oportunidad que me daba mi emplazamiento para seguir con todo detalle sus tropelías anónimas preguntándome una y otra vez el motivo de su conducta. !! Espejo Cabrón.. !! decía mientras yo por el ventanuco del lavabo lo observaba afeitarse contorsionándose tratando de mirarse en los restos del espejo del baño totalmente agrietado por los golpes. !Ah!..y luego estaban las blasfemias….Se ciscaba en Dios , la Virgen y todos los santos al menor contratiempo y la emprendía a toda voz con los clavos Cristo, La cruz, y cualquier cosa que oliera a eclesiástico, mientras yo le veía arreando escobazos a la lámpara fundida del salón y sin dejar de lado en ningún momento en paz los “cojones” del Papa, que iban y venían todo el día por aquella casa….
Tras semanas de no quitarle ojo, llegué a la conclusión de que se trataba de algún tipo de conducta compensatoria para equilibrar el exquisito comportamiento y el trato elegante y contenido que se veía obligado a llevar en su vida social…
Pero… !No Amigos! fue una conclusión errónea… !Ahora lo sé!…y lo sé, por que cuando me disponía a escribir sobre él, de repente, algo cambió….Dejé de percibir ruidos y estruendos…De su boca no volvió a salir ninguna atrocidad… lo vi reponer el espejo nuevo del baño… La luz brillaba de nuevo en la lámpara del comedor…Incluso lo oía canturrear en la ducha… ! Ni que decir tiene, amigos ! que mortalmente intrigado lo seguí por toda la ciudad para averiguar lo que le estaba sucediendo….
Por fin…. Lo vi en el parque, abrazado amorosamente a una mujercita rechoncha a la que besaba con pasión….!! El amor lo había redimido !! !!Qué bonito…!! !!Qué glorioso final para mi historia!!.
¿Que si ya he acabado ?…!!Nooo!!.. !!Por desgracia, nooo!!… Ahora voy yo buscando el jodido amor a través de este puto internet de la hostia, si la mierda de ordenador que tengo deja de colgarse más que los Cojones del Papa y me puedo librar de este Espíritu, Ente, o lo que sea esa mariconaza alma en pena que va vagando por este asqueroso edificio y ha entrado por mi ventana desde la de Américo. !Si amigos…! una especie de fantasma insatisfecho e iracundo y lleno de rencor, que se va alojado y apropiando de las almas debilitadas por la soledad….

FRANCISCO BALLESTER MONFORT

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