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Relatos eróticos

Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Creativa de Facebook, proponíamos escribir relatos eróticos. Estos son los recibidos. Puedes votar por tu favorito en comentarios antes del próximo jueves día 19 (solo un voto por persona).

*Todos los relatos son originales y no han pasado procesos de corrección.

BENEDICTO PALACIOS

“Subió la escalera que conducía al dúplex, una estancia que se conservaba para capricho suyo, porque el suelo estaba tan desgastado que parecía habitada por animales de herradura. Sin embargo aquel lugar conservaba un encanto especial, pues en un tresillo de escay, hundido y pelado, había tenido sexo por primera vez con una compañera de pupitre.
Se lo había anunciado y repetido su madre:
-Jaime, voy a tirar el tresillo, porque un día de estos lo habitarán ratones.
Y estaba seguro de que su madre no hablaba por hablar. Lo había comprobado con un par de pantalones rotos a la altura de las rodillas. Quiso recuperarlos del contenedor y aquella le amenazó con dejarle en calzoncillos.
Tenía que contarle la verdad. Su madre comprendería. Y se pasó toda una tarde buscando las palabras más convincentes.
Cuando se encontró cara a cara con ella, le dio un beso, y la madre le miró extrañada.
-Pide lo que quieras, que te conozco, pero que te quede claro: no quiero ver el tresillo en casa, ya está bien de recuerdos. Ni que hubieras hecho en él por primera vez el amor.
Al día siguiente Jaime aviso a los chicos del rastro para que lo retiraran.”


ABRUJANDRA

¿Anónima?
-¿Qué vas a hacerme?- le pregunté muerta de miedo, ni yo podía escucharme pero él sí, se lo tiré a la oreja temblando después de escaparme culposa de la vigilancia de mi hombre.
Me dijo que sólo podíamos vernos en su casa en domingo temprano.
Hice todo lo posible para no ir pero estaba parada fuera del tren en la estación central lejos de casa, en domingo temprano, congelada y tratando de respirar profundamente para dejar de temblar.
-Nada que no quieras- me dijo sin miedo mirándome de frente.
-Por favor no, no quiero- me mentí mentalmente.
Su boca, su olor, sus manos, su sudor no me dejaron pensar más.
Volví parada en el tren que salió cinco horas más tarde, no podía sentarme después de su paso rítmico y sin piedad a través mío.
Aunque quiera, no puedo borrar esta sonrisa estúpida que mató a la culpa.


ÁNGEL MARTÍN GARCÍA

Veo su piel y deseo acariciarla.

Acuden a mi cabeza imágenes de pasión y lujuria, y no puedo evitar sentir que las preferiría como recuerdos, y no como sueños.

No debo desearla. Está mal de tantas formas que no me atrevo ni a enumerarlas, pero me atrae como un frasco de miel, líquida, dulce, transparente, y yo quiero probarla aun con todas las consecuencias.

La lascivia me secuestra y la imagino sobre mí, mi cabeza entre sus senos. Ella bota, salvaje, fiera, incansable, con los ojos apretados y la garganta atravesada por el placer. Mi lengua recorre su cuerpo perlado por el sudor, y saboreo la sal del paraíso.

Con gran esfuerzo, consigo apartar ese pensamiento, pero descubro, consternado, que se ve sustituido por otro casi al instante.

Ahora ella está en la cama, tumbada en posición fetal. Tiene las manos esposadas a la espalda, los tobillos atados entre sí. Un par de pañuelos, uno azul y otro verde, le cubren los ojos y la boca.

Disfruto acariciando con la yema de los dedos cada centímetro de su cuerpo, dibujando los contornos de cada uno de sus orificios, de todas sus curvaturas. Se estremece bajo mi tacto. Un leve gruñido escapa de su prisión, entre la tela y la carne.

Repito el mismo trayecto, ahora con la lengua y un poco menos paciente. La saboreo mientras se agita y jadea. Lo necesita. Lo necesito. Introduzco dos dedos en la senda de mi perdición, y sus piernas se contraen al ritmo de un gemido inesperado. Investigo un rato, buscando las zonas más sensibles, los puntos que convierten el paseo nocturno en un viaje inolvidable.

Le quito la mordaza y la desato, pero le pido que se deje la venda en los ojos. Arrastro su cuerpo hasta el borde de la cama, y me arrodillo ante su majestuosidad. Vuelvo a masturbarla, conociendo ya el terreno, y añado a la partida mi lengua trazando círculos sobre el pequeño saliente que corona su sexo.

Jadea, gime, me ordena que no me detenga, y yo obedezco con gusto mientras sube el volumen de su placer. Se retuerce sobre las sábanas, y me devuelve a la realidad con un grito ahogado que curva su espalda y aprieta su entrepierna contra mi boca.

Ahí está ella, en el mundo real, observándome. La sangre bombea en la intimidad de mi ropa interior, y temo por un momento que se haya dado cuenta, que haya captado uno solo de mis pensamientos. Su belleza nubla mi juicio, aunque ante una mujer así no hay hombre que valore su cordura.

Duele. Quema. Hierve la sangre y martillea el corazón. Ni la poseo ni la poseeré jamás, y sin embargo, no puedo evitar pertenecerle en la única forma de esclavitud que la gente toma por hermosa.


ISABEL BÁRCENA

Solo contigo.

Si no fuera porque sé que luego me encontraré mucho mejor ,anularía la cita del masajista ya mismo.
Pero porqué habré dicho que sería el conejillo de indias del nuevo masajista … solo espero que Carlos sepa apreciarlo y salga pronto del curro hoy y empecemos a disfrutar nuestro aniversario, que ya va siendo hora , y sino le obligare a descansar atándole … jaja ¡¡ creo que no descansaríamos ninguno , solo de imaginármelo desnudo en nuestra cama hace que se me endurezcan los pezones… Uff, madre mía cuanto tiempo llevamos sin disfrutar nos. Veinte años y no me canso
– Hola ,Ana buenas tardes no llego tarde verdad??
– Casi ,casi ,está la sala preparada , toma la toalla y te quedas en tanga , en breve te mando al masajista.
– Dios no me digas que es el nuevo ese tan callado.
– Ja ja ¡¡. Roberto? Si aun le falta acostumbrarse a nuestro humor, aunque está para comérselo, lastima que su marido sea mi cuñado .
– Niña ¡¡ qué diría tu José si te oye . Voy para dentro no quiero salir tarde , espero que Carlos salga hoy mas temprano que lleva una semana….
– Creo que hoy saldrá a tiempo para irse contigo , empieza el ultimo cliente ,un caso muy difícil me ha dicho , los escalenos o algo así he oído. Pasa, a la dos , pasa.

Bueno que bonita han dejado la sala , luz tenue , huele a vainilla ( mi favorito), musica de Kenny G, solo me falta Carlos y …
– Ups hola no apretes así de fuerte chaval que me dejas sin hombros. ( Mi madre que manos. Jiji el será un profesional pero me esta dejando la espalda como el chicle . Jiji mis cosquillas y yo)
– Lo siento tengo cosquillas, yo que tu dejaría mi cintura en paz . ( Uff a dónde cree que va )
– Sin problema cof cof , lo siento un catarro. Susurra a mi oído. La verdad es que se le oye tan ronco que sexy , madre mia me ha puesto a cien . Debo estar en esos dias tontos , he de hablar con Carlos ya, o me da su graaan amor o me como una tableta de chocolate puro .
– Aaaahhh esa es mi rabadilla chaval ,cuidado con ahhh ( dios ¡¡ acaba de amasarme el culo?? )
plash¡¡¡
– Eh tu donde crees que estas metiendo ese dedo , eso no es profesional , y solo lo hace mi marido…
– Ya ya, y como he estado tan ocupado descuide a mi mujercita , que no para de llorar por las esquinas pidiéndome mi polla , mi boca ,mis manos ,mis abrazos…. así que cariño cierra esa boquita y disfruta de mis manos que luego nos vamos a casa .Tambien me muero por disfrutar de tu cuerpo, de tus besos ,de tus gritos y gemidos ,esos que son solo mios .
– Ahh¡¡ Carlos , Carlos , que manos , siiiii¡¡¡


PIETRO IGARZA

Caderas de fuego

Allí estaba ella de nuevo, como todas las mañanas, con el café en ambas manos como aferrándose a un mástil y una camisa blanca que le rozaba los muslos. Yo, desde mi ventana, observando ese bello espectáculo con una mano corriendo las cortinas y la otra deslizándose por debajo de la pijama. Veía como se contorneaba de lado a lado tarareando una canción y muy coqueta, bailándole a la nada, se levantaba la camisa y dejaba sus nalgas al descubierto moviéndose al ritmo del palpitar de mi miembro.


CARLOS PADILLA SANDOVAL

OSCURA TENTACIÓN
El miedo y escalofrío que sentía en mi cuerpo esa noche era sumamente fuerte, tanto que aunque todavía faltaban dos horas para mi encuentro ensayaba cada palabra para no decir ningún malentendido, pero como no iba a ponerme nervioso si desde que la vi me eh imaginado diferentes realidades y universos a su lado, pensando seriamente en lo que sería una relación con ella aunque la diferencia de edad era algo mínima la idea que cometiera un error con ella recorría mi mente y torturaba sin duda alguna.
Me dirijo a su trabajo con un regalo de bienvenida ya que ella había regresado de una certificación en donde había aprobado satisfactoriamente y sentía que era mi deber recibirla con un premio por tal acción.
– Hol…
Me abraza fuertemente y siento que hasta ahora todo va perfecto, eso quería decir que enserio me extrañaba y que las largas dos semanas que no nos vimos fueron una tortura para ambos.
– Te extrañe.
– Yo también Karen, mira te traje un obsequio de bienvenida.
– Hey, yo también te traje algo, pero creo que este lugar no es el indicado para abrirlo asi que vallamos a donde habíamos planeado,
Tomamos un taxi y nos dirigimos a un paseo con un río artificial en el centro de la ciudad, el clima y la poca iluminación hacia que el momento fuese mágico y romántico, los temas se vieron venir desde como era su proceso certificación hasta las tonterías que ella realizo en el viajen; no había reído tanto desde hace mucho y la confianza que le tenía para decirle como me sentía era increíble como si mi mente estuviera conectada a ella y su mente a la mía era más que obvio que el destino nos había unido para ser uno mismo.
En uno de esos momentos mientras caminábamos por el paseo nuestras manos se entrelazaron de la nada.
– Y ¿esto?
– ¿Qué? Ayyy perdón jajajaj
– Jajajajajaja
– Como es que no nos dimos cuenta Carlos, estamos tan concentrados en nuestra platica que no notamos ese detalle
– Bueno será que tal vez estamos hechos el uno para el otro
– Probablemente querido, oye que te parece ese lugar para abrir nuestros presentes
– Vale, me parece perfecto amor
– ¿Amor?
– Lo siento
– Jajaja estamos graves Carlos, algo nos esta pasando
– Puede ser
El lugar que se había escogido era una banca un poco iluminada al lado del río donde la iluminación era perfecta de colores y el momento era el perfecto para expresar todo lo que sentíamos.
– Bueno yo primero, es algo no muy nuevo Karen, la verdad es algo que me ah acompañado mucho tiempo de mi vida y es una parte importante de mí, asi que … si un día te vas bueno te llevaras una parte de mi.
– Ayy Carlos ¿Cómo crees? Es tu libro favorito… “ El caballero de la armadura oxidada” de Robert Fisher.. muy buen libro pensé que nunca te despojarías de el,
– Bueno, creo que eres la persona correcta para tenerlo y quiero que tu lo tengas.
– Ten
– Heavy Metal ¿que acaso no es el libro que te compraste con tu primer sueldo?
Así es nuestras coincidencias eran tan grandes que nos regalamos un libro que nos había marcado previamente en la vida, esto lo confirmaba Karen y yo estamos hecho el uno para el otro.

– Carlos quiero que lo tengas
– ¡BESO, BESO, BESO¡
Una pequeña lancha que hacia recorridos en el interior del paseo con sus tripulantes no resistieron la tentación de gritarnos y que de esa forma expresaranos realmente lo que sentíamos, ya sin miedo a lo que dijeran los demás pero nos resistimos.
– Valla, eso fue un poco incomodo
– Jajaj losé
Nuestras mirada cruzaron y sentí algo que jamás había sentido, era como si nuestras almas se hubieran visto a través de nuestros ojos, detrás de esa bella y ruda chica de 28 años yo vi a una hermosa alma en búsqueda de un abrazo y amor, algo que hizo que mi cariño y amor hacia ella creciera en un instante, era tan irresistible algo que nunca había imaginado, mi mente y pecho ardía y mis labios estaban cada vez más húmedos, tenía que besarla, le acomodo su fleco y me acerco lentamente a esos suaves y tiernos labios, la sensación no puede ser descrita solo diré que mi mundo se vio completo al estar besando esos hermosos labios.
– ¿Por qué?
– Porque eres perfecta para mi
– Y tu para mí
Nos dirigimos a su casa y no lo pensamos dos veces el sentimiento y la atracción que sentíamos el uno por el otro era más que mágico, podría describirlo como un milagro… ¿Cómo era posible que dos personas se entendieran tan bien , que se sintieran completas al estar juntos y si ese fuera el caso porque debió pasar tanto tiempo para conocerse?
Los besos y las caricias eran cada vez más fuertes y las ansias de concebir el acto no dudaron, mis labios pasaron por su cuello, mientras ella fuertemente con sus manos me rasguñaba los brazos de una forma que la excitación ya no cabía en nosotros, mis manos sutilmente le ayudaron a quitar esa blusa negra y escotada que con el simple hecho de verla provocaba en mi un despertar salvaje y único.
– Muerdeme…
La simple sugerencia se volvió una acción y rápidamente Karen me quito la playera y los rasguños se volvieron cada vez más fuertes al grado de que mi espalda empezaba a sangrar, el placer era cada vez más grande y mis pensamientos se oscurecían con el pasar de los segundos, al estar sobre la cama el universo desapareció y solo éramos Karen y yo, dos cuerpos formando uno en donde nuestros movimientos marcaban el ritmo del acontecimiento y el climax era la cima máxima de nuestro sentir, donde las voces se volvieron gritos y gemidos de placer y la explosión de nuestros cuerpos perfectamente coordinados marcaban la culminación del acto; no existía nadie más, solamente 4 paredes, unas cuantas velas que alumbraban de cierta forma la recamara, ya mi universo no existía, había mutado y renacido en uno nuevo y giraba en torno a una mujer única en el mundo a mi hermosa musa con la cual el futuro pintaba oscuro y sospechoso pero acompañado de ella nada de eso importaba.
Ya no éramos nosotros, ella no era Karen y yo no era Carlos, ahora éramos un nuevo ser unificado por nuestro sentir y pasión, por nuestro cariño y amor, en donde el mundo que nos rodeaba ya no pintaba oscuro y donde los prejuicios ya no importaban, ahora éramos eso que tanto tiempo habíamos buscado… amor.


CELIA PRADOS

Inocencia

Le aterraba desvestirse de su inocencia,
dejar explorar sus curvas cerradas,
y la penumbra sobre la piel.

Sus ojos abiertos no lograban ver
que eran otros los miedos que debían
arrancar de su alma las lágrimas.

Como el temor de no volver
a fundirse en abrazos,
a susurrar en la noche,
a vaciar sus adentros.

Como el candor de creer
en la inmunidad de sus huesos,
en la coraza de su corazón,
en lo genuino de sus palabras.

Y cuando sangró la conciencia
por sus dulces engaños,
no quedó nada sobre su cuerpo.
Ni siquiera el miedo.


GABRIELA MOTTA

Él y Ella.

Era una mañana corriente y ordinaria como cualquier otra, ellos dejaron de lado sus responsabilidades para ir al encuentro. 
Ésta sí será la última vez, pensaba él para alivianar su culpa.
No debemos seguir con ésto, pensaba ella, mientras llegaba al lugar de la sita.
Al llegar, se miraron y se fundieron en una pasión desenfrenada dejándose poseer por la lujuria. Él, la tomó por la cintura y sin pensarlo comenzó a desabrochar esa camisa que le quedaba tan sexy.
Ella, lo tomó fuerte por la cadera y comenzó a desabrochar su pantalón dejando que sus manos ardientes en deseo tomaran su sexo y lo estimularan como nunca antes. Él, dejándose provocar, embriagado de deseo la toma y la penetra con una dureza inagotable. Ella, sonriente de placer sabe que esto no terminará jamás. Ambos se funden en un gemido inacabable envueltos en sus cuerpos calientes, bañados en sudor y llegan al climax juntos.
Vuelve la calma pero na hay tiempo para la ternura, sin decir palabra toman sus ropas, se visten de forma apresurada, no hay lugar para esas miradas envueltas en pecado y culpas. Él, casi sin poder mirarla le dice: ésta sí es la última vez. Ella lo mira y sonríe, sabe que no es verdad. Se despiden y regresan a sus rutinas, cada cual por su camino como dos desconocidos.
Al salir a la calle él, siente por detrás una mano que le golpea la espalda, al darse vuelta se sorprende al ver el rostro de doña Elvira, que sonriente le dice: usted por estos lados padre Juan? seguro lo envío Dios para que me pueda bendecir este día que recién comienza. Él, agacha la mirada y envuelto en culpa le dice: que Dios la bendiga hija mía. Amén responde la señora haciéndose la señal de la Cruz.
Y así sin más, sigue su camino haciendo de cuenta que nada ha pasado, que la culpa y el odio por no poder dominar sus deseos nunca estuvieron presente en su corazón y en su cuerpo sucio por el pecado.


DIL DARAH

Criptofilia MMXVII

Había un tiempo cuando los nombres rusos se confundían con los vallisolentanos.
Escuchaban Jethro Tull todos y amaban el mismo atmósfera libre de contaminaciones de cualquier tipo.
Llegaron a” había un tiempo sin determinación” cuando las agujas apuntaban siempre el opuesto del musgo de los arboles y el sol se saltaba medio recorrido para poder presenciar el mundo entero.
Dentro de todo el recoveco, diseñado por una gravedad tan matemá y lógicamente diseñada, surgió nuestro libre albedriamente sentir, cocientemente ubicado encima de una tan amplia media y extra suya.
Definirlo sería equivalente a un ser que controlaba las masas muy flautí,, hamelinamente y de decisión inocua a la gama cuan el mismo. Un ser exento de decisiones y saturado de imposiciones, faltas de sonidos adecuados a la gama que él pretendía escuchar, contraopuesto a los ecos de un alma que latía a destiempo e idolatraba sin sentido a los comunes particulares de un elevado genero en desuso.
Yo ,para eliminar probabilidades, tropezaba con torpeza terráquea por enésima vez en la misma piedra y él fue el único que vio la individual brecha dentro de esa argamasa arquitectónica social de fisuras múltiples.
Ejecutó por tanto una serie de bemoles que sólo tenían sentido para un 0 por ciento de la población.
Fui la singular que aplaudió por tanto a única carente de méritos .
Nuestra historia acabó en pañales sin más merito que llenarse de residuos de otras admiraciones, pero vivimos separados y tan felices como cualquier infelicidad conjunta y no fuimos a más que la única medida de un tal vez compuesto de conjunciones desfavorables.
La promesa de la éxtasis conjunta ardió entre el polvo de unas estrellas que brillan tan post mortem como los gestos que se quedaron llorando la perfecta raíz cuadrada según la ejaculación sentimental anticipada que eutanasiamos cada cual en diferente galaxia.

P.D: ¡Viva Jethro Tull y las estrellas fugaces cuyas faldas son aparentemente fáciles !


KARLOS WAYNE

“De todos los tipos de amor, el nuestro aún no ha sido catalogado”, le dijo él mientras ella evitaba su mirada. “Sé de algunos que lo llamarían incesto” respondió ella sonriendo para sí, con la distancia que la edad otorga. “Para ser incestuosos, tendría que haber sexo, y aquì no lo hay. Nunca lo hubo”. Ella asintió a las palabras de él y se puso en pie, nerviosa . “Nuestro amor debe ser catalogado”, afirmó sutil. Él se puso en pie, cauto , dudando si lo que había oído era lo que ella dijo o, por el contrario, lo que él, durante años, quiso oir. Hizo el amago de preguntar, de cerciorarse, pero ella se dio la vuelta y le besó. Sus labios dolían, tanto por el empuje de sus bocas como por la presión familiar que sabían les vendría encima. Ella le cogió la mano y la excitación de él se irguió con cada peldaño de la escalera, mientras subían. Al llegar arriba ella se paró frente a la puerta. Él colocó las palmas de sus manos en su espalda, debajo de la blusa. Desabrochó el sujetador de modo eficaz, sin prisa, y los senos liberados le regalaron un temblor inesperado, involuntario. Él movió sus manos inseguras, bajando por los costados. Llegó a la tripa, vergonzosa señal de la edad, y despacio alzó sus pechos hasta donde èl siempre imaginó que estarían, hasta donde ella deseaba que aún estuvieran. Ella le abrió el pantalón. Buscó, le agarró. Le mostró el camino. Y ya no le soltó hasta que los golpes llegaron a la puerta de su corazón.


IRENE ÁLVAREZ

Ha pasado algún tiempo. Te miro y pareces distinto. Estas distante. Hablamos. Como siempre. De nuestras cosas, de los proyectos, de la vida, y me mi miras callado, circunspecto. Nunca había estado tan cerca de ti y a la vez tan lejos.
El té me regala calor en los labios y las manos, que aunque no se note, tiemblan como si fuese una quinceañera porque estoy ahí, frente a ti. 
Hablamos de muchos temas, y en un momento, inesperado, ¡bum! Llega tu risa. Esa risa que excita mi alma y mi cuerpo al mismo tiempo. La siento en el corazón y las bragas. Palpito a mil por hora y mi entrepierna está empapada en deseo. Quiero besarte. En la comisura de los labios. Quiero morderte como tantas veces he imaginado y hundir mis dedos en tus rizos mientras te abrazo. Pero no me atrevo. Soy timida. Lo sabes. Y sé que dejarás que sea yo la que se lance al precipicio porque te divierte.
Me acerco a tí y te hago burla sacando la lengua. Me miras y amenazas con un beso. Te reto. Me retas. Y a pesar de que el corazón va a salir por la ventana, me atrevo a acercarme a ti hasta rozar tus labios. Ahhhh! Dulce momento…Lo saboreo a pesar de los nervios y me recreo en la suavidad del roce, en el juego, en saber que al fin los anhelos se han hecho realidad.
Te beso. Voy despacio. Te muerdo. “A bocaicos chicos”, como te digo siempre. Y me atrevo a enlazar tu cuello con mis manos, hundiendo mis manos en tu pelo. Estoy en el cielo. En nuestro cielo.
Siento tus manos en mi espalda haciendo sendas con los dedos, que irán a parar a algún paraíso soñado, mientras tu boca se desliza por mi cuello dejando trazos de pasión que ahogan gemidos sordos en mi garganta. Mmmmm… me susurras al oído. Palabras que nos dijimos y que impactan en mi cuerpo llenándolo de expectativas e ilusiones.
Te recuestas en el sofá. Sobre mí. Siempre te gustó así. Y yo me dejo. Me gusta mirarte a los ojos. Perderme en el café caliente con canela a que sabe tu piel. Y me desnudas. Te recreas en el purpura de mi ropa interior. En el encaje del tanga y en lo que esconde.
No puedo evitar sonreir. Después de tanto tiempo, al fin nos encontramos. Y te tengo donde imaginé tantas noches. Y al fin te siento, en cuerpo y alma, dentro de mi. Siento tu cuerpo danzando sobre mi, mientras me invade el placer y me dejo llevar. A un lugar desconocido. A un espacio en el que no existe el tiempo y solo habita deseo. En bocas que sisean y manos que acarician. Montes de Venus que sudan deseo y obeliscos que penetran en suaves y suntuosas grutas colmadas de frutas exóticas.
No se si hacemos el amor o follamos. Pero lo hacemos. Y me siento tan bien que no me importa. Porque por fin eres un deseo tangible entre mis dedos.


MONTAÑA MILHOJAS

Él era italiano, todas sabemos lo que eso significa, te comen la oreja cómo nadie y luego van bajando.
Ella ese día sólo quería bailar,salía de un desamor de diez años con un calvo medio gilipollas con el que empezó por una apuesta, todo el mundo sabe el erotismo de los calvos,menos ese calvo en concreto,que no tenía ni idea y follaba de pena.
El italianini con su acento vago,la envolvió en dulce de leche y fue adueñándose de su control,a lo señor Grey ,con caja de herramientas incluidas.
La noche duró tres días, con esa ansiedad que da lo nuevo, se devoraron mil veces, y casi sin poder andar, ella se dirigió al taxi, pensando que esta vida es una puta y ganas mucho si te la sabes tirar.


ANITA MIMOMBA

“El bosque”:

Ni se imaginaban la suerte que tendrían cuando, al llegar a la casa rural, les tocó una habitación de 18 camas para
ellos dos solos. Era enorme, con literas y muchas ventanas, incluso, su propio cuarto de baño (también enorme).
Dejaron sus cosas sobre la primera cama que vieron y se fueron con los demás. El paisaje era sobrecogedor, en plena 
montaña, en medio de un frondoso bosque de pinos, la vista se perdía entre picos rocosos y el cielo.
Tras toda la noche de fiesta en el claro del bosque, el grupo regresó a la casa y se fueron a dormir. Era casi de día.
Aún se encontraban bajo
los efectos de unas setas que les había pasado alguien en algún momento de la noche. Sus sentidos se encontraban muy espiertos, sus pupilas dilatadas hacían que vieran todo encendido y reluciente. Empezaron a besarse y cada beso los trasportaba hasta otro universo. Se abrazaron y notaron sus corazones, latiendo juntos, escucharon sus respiraciones y empezaron a desnudarse mutuamente. Mientras se acaraciaban eran capaces de notar todos los poros de la que, ahora, sentían como su única piel. Y, por un momento, se sintieron uno, en un arrebato de setas y pasión.


MARTA TORRES

Después de tantos años de dejarse de ver , para ser exactos 15 años atrás . Gracias a la tecnología por fin se reencontraron , empezaron las charlas día a día charlas interminables , que pasaron de charlas comunes a charlas mas excitantes. Donde me llevaba al éxtasis total. Donde poco a poco me desnudaba con sus lindas palabras , me acariciaba cada rincón de mi cuerpo con sus suaves labios , me asía estremecer como nadie lo había echó . Me hacía el amor noche a noche . Tenía un poder en mi cuerpo como nadie , a pesar de la distancia . Con el aprendí a tocar cada parte de mi cuerpo , a sentir el placer total con sólo escuchar su voz.


TC CARLOS

CHUCHES ROJAS

Al salir del trabajo, me meto en el único chino de la zona y cojo una lata de cerveza. Cuando voy a pagar, suena el móvil. Es un mensaje. Dejo los setenta céntimos sobre el mostrador de cristal, asegurándome de que la mano que cobra los agarra. Cuando salgo de la tienda, leo el mensaje. Me rio. Abro la lata y le pego un buen trago. Es un mensaje de Lorena, que saldrá en media hora. Eso ya lo sabía. Lo que no sabía es que quiere verme. Repetir, dice. “Hagamos lo del otro día”. Bueno, ha pasado por lo menos un mes, y se me ha hecho eterno.
Tengo que enviar el mensaje pertinente, porque me esperan en casa. La excusa del trabajo siempre es perfecta. Alguien se ha puesto malo, o un evento en el restaurante que se prolonga de más es lo que suelo decir cuando me voy a perder por un par de horas. Lo escribo, sabiendo que ella lo verá en un segundo. Me responderá inmediatamente, pero yo ya no lo podré ver. No puedo parar, hay mucho trabajo…
Lorena tiene los pezones rosas y la areola del diámetro de una gominola de nube. Cuando se ponen erectos, despego un poco la rueda de regaliz rojo desde el centro y lo encajo como anillo al dedo; lo que sobra, lo meto por debajo, para que se vea todo redondo. Es un bonito contraste con su lechosa piel. Desde el cuello, voy bajando con píldoras dulces de todos los colores. Atravieso el canalillo como una perfecta línea de hormigas, y llego hasta el ombligo donde puedo introducir con la boca una mora roja. Cuando alcanzo su sexo, le pido que cierre las piernas, tapando todo lo posible sus labios, colocando sobre ellos un regaliz largo y rojo. Al llegar a sus pies, unas dentaduras podrían encajar entre sus dedos, pero tendría que hacerlo con cuidado, porque si se empieza a reír, la fila de pastillas de colores se desparramaría por la cama…
Suena el móvil. El mensaje esperado. Deposito la lata en la papelera más cercana.
Tendría que hacer algo de tiempo, o agenciarme antes con una poderosa bolsa de chuches, preferentemente rojas.


NURIA BERGEN

Nunca supiste donde meterte cuado se hablaba de amor pero sí cuando se hablaba de sexo. Siempre eras el mejor en esa posición, en esa inquietante, mejor dicho posición, además de sólo posible en muestras imaginaciones de edad del pavo subiendo hacia los 18, que resultaba el clímax sexual por excelencia. La primera vez parecía ser dulce, después ya sólo parecían despojos. Números o muesca como dirían algunos. O muchos, aún.


ALEJANDRO CAMACHO

“Nora”

Nora corría descalza bajo luces rojas, devoraba billetes.
Yo tenía pocos años y la contemplaba desfilar por vasos de alcohol con rostro de piedra. Deseaba con toda mi niñez tocar el cuerpo de aquella flor oscura del bosque, pero solo la miraba tras una cortina obscena y descuidada.
Una mañana el antro donde Nora trabajaba cerró las puertas para siempre, la crisis de los años noventa dejó sin empleo a los portafolios marrones, no volví a verla.
La infancia pasó, las cervezas y los dulces estaban en guerra, obligaciones absurdas me llevaron hasta Uruguay, los días eran largos, dormía poco. Cierta noche, después de una ducha corta, fui guiado por Leopoldo al bar más oscuro de la ciudad. Desde lejos reconocí una cintura en punta que partía cientos de aplausos desvergonzados. La vida no se comportó bien con mi bailarina favorita, su cuerpo mostraba la tristeza de una vejez mal llevada.
Reconoció la mirada añeja que hice, mi billetera saltó hacia sus manos de oruga y en menos de lo que canta un gallo estábamos intercambiando amor de contrabando en una habitación sin dueño, mis deseos más antiguos se liberaban sobre un cuerpo con más de cinco décadas.
Los gemidos se incrementaban, la sentía propia, aunque sabía que no era de nadie, los dedos de ambos recorrían centímetros nunca antes descubiertos. Al mismo tiempo que la decima gota caía, mis piernas comenzaban a enroscarse, el color blanco me bañaba; una forma de cilindro se apoderó de este humilde servidor, ella reía y su piel se estiraba como la de una adolescente presumida, a esas alturas mis pies tenían apariencia de filtro con alquitrán barato.
Sin explicación lógica me encendió, inhalaba juventud y exhalaba tiempo muerto. Estaba siendo absorbido por sus labios, y como todo buen cigarro de la noche acompañaba sus vicios. Antes de ser arrojado a la basura miré por la ventana, un chiquillo observaba la situación tras una cortina obscena y descuidada.
No he visto a Leopoldo desde entonces.


DAVID DURA

Mira amore mío , sabes que soy poco de ahorros, malgastador en causas perdidas, pero hoy , tiro la casa por la ventana.
Traigo un regalo para los dos.
Quince días sólo para tí, descansa en tu tiempo . Tendrás toda clase de baños y masajes, tu cuerpo lo primero..

He decidido aprovechar quedándome en casa para pintar , colgar el cuadro de las casas colgadas y de paso archivar..

No creas ni por un segundo . De buena gana pasaría rozándome contigo , soy fan de los leggins
Desde mi operación de fimosis soy otro.
Pongo la mente en blanco , me dopo y hasta migitas de pan para que baje , pero nada , te veo..
En dos días llega la grapadora de Amazon .
Te cuento que estoy preocupado , me conoces, cuando estoy malito tengo los testículos más suaves,
pero parece ser que descargo males y bienes como nunca. Tú lo sabes.
Pero ahora hablo de mi ser más preciado y debe de curar por el bien de hoy y en adelante, es todo lo que tengo.
Vuelve morena , sin maleta o con lo que pasa en las Vegas , se queda en ella , pero vuelve.

Te esperamos los dos , como siempre , renovados y dispuesto a darlo todo…..Si puedes saltarte alguna escursion , vendrá bien el dinero que hay tanto que pagar…


LA XICUELA DE CORRIOL

No sé qué pasa cuando te leo,
que mi cuerpo entero no puede parar,
de lamer, de besar, de rozar, 
de excitar mi cuerpo,
de sentir, de doblegarme,
de amar sin descansar.
De imaginar, de pensar, de postear.


LOLY BÁRCENA HUMANES

TU
Cierro los ojos, respira pausada, corazón ¡para, no te desboques!
El ataque de ansiedad llama a mi puerta, pero no quiero dejarlo entrar, quiero recuperar mi camino, mi equilibrio. Quiero dejarlo todo, quiero huir del aire rancio que me rodea, me ahoga no me deja respirar.
Necesito escapar pero mis piernas realmente no lo consienten, me mantienen sujeta como las raíces de los olmos, por más que se estiran, se alargan. No se escapan siguen enganchados.
Necesito recuperar, encontrar el comienzo, el final. Miro a mi alrededor, busco algún recuerdo, un olor,un sabor, un color, un sentido que me explique cómo llegue aquí.
¡Escucha!, suena Queen, mi cerebro se “adormilece” con su voz, Mercury me lleva a tiempo atrás, hace que mi cuerpo despierte, la piel se eriza, noto: tus dedos se acercan, los siento incluso antes que me toquen, como electrizan mi ser, sintiendo la primera caricia.
Me meto en mi oscuridad, me acerco al camino de tus besos, juntos, en ese día que fue nada pero lo fue todo.
Sentados el uno frente al otro en tu habitación, como excusa un trabajo de la universidad, saboreando nuestras miradas, que no podían decir nada pero lo decían todo.
El coqueteo inocente del que sabe que no debe ser, no puede ser.Lo prohibido tiene mejor sabor.
Sabiendo que no se nos permitía ser más allá de amigos, nuestros cuerpos ya querían más, ya se ansiaban el uno al otro.
Deseaban fundirse en besos, caricias, recorrer cada centímetro de piel, arder en el aroma a prohibido.
Sentir dentro de mí lo que mi cerebro imaginaba cada vez que me rozaban tus manos.
Preguntarme porque no sentía ese calor con él, pero me imaginaba tus susurros en mi oído, sentir erizar los pelos de la nuca, estremecerme con un escalofrió de deseo.
Como la música cada vez nos envolvía más en lo que podía ser nuestro momento, donde nuestra bocas se dijeran lo que nuestros corazones ya sabían, no eramos amigos, eramos amantes que querían vibrar al mismo compás, querían compenetrarse, respirar el mismo aire ,sorber cada bocanada del aliento del otro y elevarse a los infiernos o al cielo, pero juntos, unidos sintiendo la fuerza del deseo, dejando que el mundo nos dejara en paz , nos dejara olvidados ,desatar ese deseo ese hambre del otro.
La canción sigue, Mercury me grita, que lo haga , déjate llevar ……………………………………
La música está ahí para recordar cómo te deseaba, toda yo quería estar en ti, contigo.
Solo debo buscar el camino para encontrarte otra vez.
Otra canción de queen??


EMILIANO HEREDIA JURADO

EL FUEGO DEL SEÑOR

Mi, corazón, es un avispero.
Cada latido, es, una avispa que pica, fieramente.
Mis pies, son, barcos a la deriva, navegando, por un rio de tierra.
Las hojas, secas, marchitas, son olas, empujadas por un viento, frío y húmedo.
El sol, es un barco, naufragado, por el iceberg, de la noche, dura, de hielo, solitario, obscuro.
Sus rayos, son náufragos, aferrados, desesperados, a las ramas, de los árboles, para no morir.
Morir, es un mar, en el que mi tristeza, quisiera, desembocar, alimentada, por los afluentes de la pena, el dolor, la nostalgia, la ausencia…de ti.
El suelo, empieza a llorar hacia el cielo, y el viento baila un vals triste y lento, con los relámpagos que se escapan de las nubes desmadejadas.
En medio de un baile al que no he sido, invitado, ni quisiera serlo, en medio de la nada, una inmensa mole arquitectónica, recortada por las tijeras de los resplandores de la tormenta, aparece delante de mí.
Es un vetusto edificio, un convento añoso, embarrancado en la playa de la soledad.
Es una buena oportunidad para pedir cobijo.
Me acerco al enorme portalón. Una enorme aldaba, con la cabeza de enorme y tosca, de un gargolón, como espigón; que sujeta entre sus fauces, una pesada voluta de hierro, como martillo.
Golpeo fuertemente, contra el tas, a la vez, que el retemblar de un trueno, rompe el todo.
No tengo prisa alguna para que me abran. Todo me da exactamente lo mismo.
No tengo prisa por la respuesta. Ya nada, tiene importancia para mí.
Después de estar un buen rato, observando cómo se abrazan los arboles en la obscuridad de la noche, el sonido de la ventanita que hace de mirilla, en el enorme portalón, al abrirse, me sobresalta. Me azara.
No veo nada. No veo a nadie.
Presiento algo. Intuyo a alguien.

-Disculpe, hermano-no sé exactamente, cómo he de tratar a un monje-, la tormenta, me ha pillado por sorpresa y….bueno, me preguntaba, si usted, bueno, ustedes, podrían darme refugio por esta noche, prometo no molestarles, cualquier rincón me sirve.-me doy cuenta, de que doy la sensación de estar desesperado-
Solo presiento, entre ráfaga y ráfaga del viento, que barre frenéticamente, el suelo, una respiración serena.
Y unos ojos.
Que miran.
Que observan.
Que analizan.
Al cabo de un momento, la puerta gime, y me da paso a zona de acceso del convento. Mi anfitrión desconocido, es un hermano siamés de la sombra que lo invade todo en la sala, pequeña.
Cierra la puerta, con el estruendo de una lápida que se coloca encima de su tumba.
Sin mediar palabra, me hace un gesto para que le siga. Supongo, que será, por el voto de silencio. Es un monje un tanto siniestro. Viste un hábito negro, y su capucha, nó deja entrever detalle alguno del rostro, tan solo oscuridad. Su presencia, me produce frío. Un frío que congela mis huesos, yá helados, de por sí, por la cantidad de agua que han tenido que soportar.
Me lleva hacia el claustro, y el fogonazo de un relámpago, ilumina, la figura que corona la fuente central de la fuente.
Me estremezco.
Palidezco.
Tiemblo.
El mismo demonio, desfigurado por el carboncillo de las sombras nocturnas, se me descubre en todo su esplendor maligno. Me aproximo más, al religioso, buscando en vano, un refugio, pues, al acercarme a éste, un olor a cuerpo corrompido, a muerte, le envuelve, como una aura siniestra.
Los capiteles de las columnas, con motivos vegetales, con el efecto de las luminarias intermitentes, aparentan moverse las hojas, como si estuvieran animadas, por un antiguo zootropo.
Sin mediar palabra, el religioso, me introduce en una celda, cierra la puerta, y desaparece.

Bueno (pienso), por lo menos, esta noche, dormiré bajo techo, y seco, porque lo que es caliente, nó creo. ¡qué frio!.
Me tumbo en el jergón, montado sobre un escueto bastidor de madera. Me desnudo, y me introduzco dentro de él, envuelto como un gusano en su crisálida. El colchón de lana de oveja, junto con la manta tupida, me dan el calor perdido.
Cojo mi mochila, y saco una de esas lámparas de camping, a pilas.
Con la tenue luz, que invade la sala, me dispongo a explorarla con mis ojos, de exploradores, desde la comodidad de mi improvisado lecho, aunque, nó sé que espero encontrar, de insólito.
Las paredes, están desnudas. La que está detrás de mi cabeza, solo mancilla su blancura, una cruz latina, de madera marrón, ajada. Enfrente, encima de un taburete, el retrato de una imagen a color, de una religiosa, en actitud orante, sobre una nube, con dos amorcillos sujetando encima de su cabeza, una orla, que pone algo en latín.
Como aún me acuerdo de algo, de latín que aprendí ya no se sabe cuándo, intento traducir lo que pone escrito en la orla: “Dominus autem peccata dimittit;”
-A ver…el señor….perdona…los pecados…¡eso es!- me alegro de que aun me acuerde del latín-
Examino la figura de la religiosa. Para entretenerme. Es joven, el pintor, deja entrever, unos pechos jóvenes, y turgentes, unas caderas bien proporcionadas…
-¡bah!, que tonterías imagino, será el cansancio –pienso-
Apago la lámpara, y cierro los ojos. Es agradable, sentir la tibieza del colchón, las sábanas y la manta, sobre mi cuerpo desnudo.
Un leve tintineo, de una campanita, repiquetea en mis oídos.
Extrañado, abro los ojos, miro mi reloj. Las tres.
La habitación está inundada de una extraña claridad. Ocre.
Nó es azulada. Como mi lámpara.
Una extraña neblina cubre todo el suelo de la instancia, y un penetrante olor a azucenas, lo invade todo. Es un olor dulzón, como de almizcle, pero a la vez, una mezcla de flores marchitas, podridas.
Me incorporo un poco, sobre mi lado derecho, apoyado sobre el codo, para observar mejor, lo que está ocurriendo.
De repente, por detrás, dos angelitos, con aspecto demoníaco, me sujetan cada uno, por las muñecas, y ponen boca arriba.

Presa del pánico, intento zafarme, pero es inútil. Los dos angelitos, me sujetan como si fueran grilletes de hierro, a la pared.
A mis pies, la religiosa de la imagen, se deshace de su velo, y se quita el griñón, ese especie de pasamontañas que llevan las monjas.
Deja al aire, un pelo cortado muy, muy corto, negro, como un chico, brillante.
Los ojos, son de un negro azabache.
Retira del jergón donde estoy echado, la manta y la sábana, dejándome totalmente desnudo a su vista, y una mezcla de pudor, vergüenza, y terror, me invade cada poro de mí.
Se despoja del hábito, y su camisón blanco, deja entrever, dos pezones duros, que sobresalen en la blancura de la pieza de tela.
Se desabrocha, lentamente, la lazada, que encierra su pecho, en la camisola, y se lo baja hasta la cintura. Unas aureolas de santidad, rodean unos pezones redonditos y carnosos como frambuesas.
Lentamente, se baja el resto del camisón, como si fuera la serpiente del pecado original, quitándose la muda. Sus labios, con sus dedos, hablan de una historia de deseo. Dedos que se pierden en la exuberante frondosidad del jardín del Edén que reina al salir por la puerta de su ombligo.
No sé si debo excitarme, mi miembro no está eréctil, tengo frío, frío de miedo, que me sumerge en sus aguas.
Los dos amorcillos, tienen las cuencas de los ojos vacías, e hilillos de sangre salen de ellas; emiten extraños gruñidos de excitación, sabedores de lo que vá a ocurrir, y en sus caras, hay dibujada una extraña sonrisa maligna.
La religiosa, repta por mis piernas con las suyas abiertas.
Acercándose como una alimaña, sigilosamente, para atrapar a su presa.
Coge delicadamente mi sexo, como el tallo de una rosa recién cortada, frágil, pero firme, y espinoso.
Gime, de placer, siento dentro de mí un fuego intenso.
Un fuego de infierno.
Un fuego de condena.
Ahora soy una tempestad que zarandea su grácil y frágil cuerpo como un barco de papel entre las olas.

Los amorcillos, ahora, gruñen con más intensidad, una siniestra luminosidad, les ilumina por dentro, dejando entrever, todas sus entrañas y venas de color….negro.
-¡¡¡¡¡señor perdona mis pecados!!!,¡¡¡¡señor perdona mis pecados!!!!
La religiosa chilla, poniendo de marca páginas cada gemido de placer que sale de su garganta, en este extraño libro de experiencia mística y sexual que los dos estamos escribiendo en esta noche de rayos y truenos.
En el culmen, una luz intensa, anaranjada, me ciega.
Los primeros rayos de sol, entran furtivos para robarme el sueño.
Aterrorizado, me encuentro con unos restos óseos putrefactos cubriendo todo mi cuerpo desnudo, y restos de un hábito echo girones, esparcidos, por todo el suelo.
Una imagen de una religiosa con dos amorcillos con una estela en el suelo, un poco chamuscada que reza :”miserere mei Deus in anima”…
…Dios…se….apiade…de mi…..alma…
Ruido de un coche que se acerca.
Luces azuces que se reflejan en el techo de mi celda.
Ruido de pasos que se acercan a la puerta.
Luces de dos linternas que alumbran.
Ruido de vómito en un rincón.
FIN

Epílogo:
Eulogio abre el bar, como todos los días.
Entran los primeros paisanos.
Un coche de la guardia civil, para, y entran los dos agentes para tomarse un desayuno.
-¡Buenos días Tomás!, ¡Buenos días Antolín!-les saluda Eulogio-,¡qué!,¿noche tranquila?.

-¡que vá!, nos avisaron esta mañana, de llevaban toda la noche escuchando ruidos extraños en la abadía abandonada-dice Tomás-, al principio no le hicimos caso, pero a la cuarta llamada, decidimos ir a investigar, para ver si se había colado una “rata”, tú ya me entiendes..
-lo que no te imaginas, es lo que descubrimos,-prosigue Antolín- del asco que me dio, tuve que vomitar y todo, ¡qué asco!
-¡jolín!, no me dejéis con la intriga, seguir, hombre, seguir…-les apremia Eulogio-
-no veas-responde Tomás- encontramos a un fulano, que está detenido, en la parte de atrás del coche, desnudo…¡y se había zumbado a la momia de una de las monjas que hay en la cripta!, ¡Hay que estar chalao!, ja, ja, ja,.
Risas generales.
Nó, nó estoy loco. Sé que esos pechos, esos gemidos, las caricias, toda ella…ha sido mía, no lo he soñado…que Dios se apiade…de mi alma.


KAREN ROSADO

Miradas de Placer (EROTISMO)

Una noche entre copas buscaba borrar el estrés cotidiano al que te somete el trabajo,me decidí llamar a los chicos para ir a algún bar pues ellos eran mis únicos amigos,mi familia…
El tener guardias juntos era increíble,no solo por el buen equipo que éramos,si no que todos descansabamos por igual y podíamos salir juntos casi siempre.
Nos pusimos en vídeoconferencia ,amabamos hacer eso teníamos platicas por horas aunque solo tontearamos,
Erick:-Noche de bar ?
Edgar:-Maldita porquería del demonio!,chicos me ven?
Jhon:-Afortunadamente no!
Todos reimos pues Edgar no la llevaba bien con la tecnología.
-Chicos ayer de regreso a casa Vi un bar nuevo,presiento que ese bar tiene algo bueno para nosotros
Jhon:-Para nosotros o para ti?
-Como sea,vienes o no?
Edgar:- Ja !
Jhon:-Callate imbécil!
Erick:-Me encanta tu cabello,eres guapo,muy guapo en realidad(mientras se miraba en el espejo haciendo un papel de cada loco con su tema )
-Apurense ya saben que siempre nos vemos…
Y al unisono contestaron:A las 8 en la esquina del Forense .

Llegamos al tan mencionado bar y todos nos llevamos una enorme sorpresa pues era un sitio acogedor con música en vivo ,nosotros atravesabamos la puerta mientras sonaba Where is mi mind de Pixies, veíamos alrededor figuras hermosas,teníamos la capacidad de ver la belleza en la muerte es cierto ,entonces imagina que tanta capacidad teníamos para apreciar la belleza en gente no tan muerta .
-Mesa para 4!
Jhon:- Me gusta este sitio
Erick:- Hermano está de lujo
Edgar:- La mejor idea en meses
– Y fue mía !!! … de nada caballeros
Fue justo ahí en ese momento en dónde mi corazón se detuvo … nuestro mesero ,parecía sacado de una pintura de Da Vinci ,era perfecto…
*-: Hola
Mientras sonreía con una luz casi angelical
-:Hola
Ignore por completo que había más gente en el bar por unas fracciones de segundo y cuando volví a la realidad mis amigos me veía con una sonrisa maliciosa.
*-:Que les voy a traer?
Edgar:-10 cervezas por favor
*-:Ok ,ahorita se las traigo
-Chicos creo que hace calor
Jhon:-No entiendo por qué tanto alboroto
Erick:- Claro que lo entiendes !
-Se los dije …este lugar tenía algo para nosotros,mejor dicho para mí,gracias Jhon.
Edgar y Erick solo ahogaron sus risas tras las manos
Estaba en una especie de trance mi cabeza giraba lentamente en contra de mi voluntad hacia donde iba el mesero iban mis ojos, porsupuesto cuando se acercaba a la mesa yo disimulaba del casi todo.
*:-Aqui estan las cervezas
-Gracias
*:-Cual es tu nombre ?
Mientras se inclinaba suavemente hacia mi oído ,es ahí en dónde puede deleitarme con ese delicioso aroma que despedía su ropa.
-Eso no importa mucho ,pero si importa tu nombre ,así sabré quien nos está dando está excelente atención .
Y con una sonrisa solo dijo:
*-:Me llamo William
Y se fue.
En ese momento de la noche mis amigos ya tenían compañía también ,Jhon se paró junto al escenario y ahí estuvo gran parte de la noche ,Erick estaba con una Hermosa Rubia y Edgar estaba platicando con tres chicos sobre el partido del día anterior,era el momento perfecto tras largas horas de haberlo observado,mis labios se derretían por besar a William y no lo pensé más,que locura me dije a mi misma pero no podía perder la oportunidad de averiguar si el sentía aunque sea un poco de curiosidad por mi y mientras iba camino al baño le busque con la mirada y le hice una seña sutil con el dedo,lo estaba invitando a venir …
William miro un poco a su alrededor para asegurarse que nadie se diera cuenta de lo que estaba a punto de pasar y detrás del muro que se dirigía a los baños es ahí en dónde lo espere,llegó y me miró fijamente a los ojos,ardía de pasión …
Nos dejamos llevar por el momento,nunca me habían besado con esa pasión ,no que yo recuerde,nisiquiera Jhon! Por el que tenía un cariño notable .
William pasaba sus manos por mi cuerpo mientras el beso intenso se prolongó,escuchamos que se abría la puerta y nos alejamos con cara de que cometimos un delito, porsupuesto ambos queríamos más de esa intensidad.
-: Pásame tu número telefónico
Willliam:-Claro
-: A qué hora sales ?
Willliam:- Contemplando que ya son las 3 de la mañana …en tres horas más
-: Ok
Me diriji a nuestra mesa y los chicos hablaban de que era muy raro que las chicas nos tardaramos tanto en el baño.
Jhon:-Nos vamos ?
-Si,yo pido mi taxi
Edgar y Erick entendieron que esta noche no iría al departamento de John y nadie entendía por qué, nisiquiera el mismo Jhon.
Edgar:-Nos vamos juntos Jhon?
Pues Erick seguramente estaría toda la noche con su rubia ,no quedaba más que ellos se hicieran compañía.
Llegué a casa y me bañé,me puse a elegir la lencería más transparente que tuviera,iría en busca de William…Ya sabía que era una desicion muy loca y precipitada pero recordaba sus besos y algo muy interno me decía hagámoslo .Le mandé un mensaje diciendo:Te voy a secuestrar a las 6?
Me llamo después de leer mi mensaje y mi corazón se aceleró.
William:Me puedes secuestrar antes si quieres solo que tengo únicamente un par de horas pues mañana me toca guardia en el hospital
-:Guardia ?
William:- Si soy enfermero
En ese momento mi deseo se volvió más grande aún.
-:Si está bien ,paso por ti y nos quedamos en un sitio cerca a tu hospital,traes ropa?
Willliam:-Si
Mi plan era perfecto,el destino me había puesto esa situación especial y específicamente a mi .Pase por el afuera del bar y estaba nerviosa cuando se subió al taxi , no dijimos una sola palabra​.
William:-Es aquí
Me sentía tan nerviosa como si de mi primera vez se tratara,Yo lo observaba mientras pedía la habitación y no dejaba de pensar en que eso que pasaba era una locura ,locura que yo propicie…
Nos empezamos a quitar la ropa y frente a mi había un tocador,antes de quitarme la ropa interior note que sobre el tocador había un par de dulces…
-Que buena onda que nos pusieron dul…
Mi oración fue callada con un beso pasional y un seco Cállate
Me puso de frente al tocador y movió a un lado mis panties,la sensación al tenerlo dentro de mi era sumamente deliciosa
William:-Te gusta?
-:Me encanta …
No podía articular palabra alguna ,todo se me iba en gemidos involuntarios,Tenía los ojos cerrados mientras me devoraba el placer .
:- William… muerdeme
William:- Me encantas …
Abri los ojos y lo observaba detrás de mí,tan perfecto…tan lleno de lujuria y deseo como yo ,no dejaba de morder mis labios y a el parecía encantarle ese gesto en el espejo…
Tomo mi cabello con una mano y con otra​ guiaba mis movimientos.
Fue justo cuando me llevo a experimentar el orgasmo más delicioso de toda mi vida,entre espasmos de placer con su dedo dentro de mi boca y la saliva que no tenía cause alguno ,fue ahí en dónde imagine mil escenarios con el … desde ese entonces no dejo de visitar ese bar y si! William siempre es nuestro mesero .


ROCÍO ROMERO GARCÍA

HORAS
Estaban allí, paradas, la una frente a la otra sonriendo tímidamente.
Se acercaron poco a poco, con el corazón en un puño, sabiendo que aquella noche harían un pacto dando una parte de su alma.
Cuando se rozaron con los dedos sus pieles de erizaron y sintieron chispas de amor que iluminaban toda la habitación.
Se desnudaron con la mayor delicadeza posible, sin dejar de mirarse.
Recorrieron con los dedos los lunares de cada una. Cada uno de ellos escondía historias increíbles, besos, caricias y gemidos.
Se besaron temblando, derritiéndose como la lava de un volcán. No pararon hasta que sus labios dolían de tanto amarse.
Pasaron las horas, horas donde sus cuerpos fueron templos donde se atrevieron a creer en Dios, donde los sentimientos afloraron y se volvieron tan humanos que podían sentirse.
Se retaron a no quererse, a quemar las sábanas de aquella fría habitación y a comportarse como animales salvajes, clavando sus uñas en la espalda, dejando constancia de que sus manos estuvieron allí.
Apenas podían respirar extasiadas por la droga del amor, sentían sus hermosas taquicardias, sus corazones latir a un mismo ritmo sangrando en sus manos, su sangre fundiéndose dentro como la miel.
Ambas seguían miándose, más seguras que nunca, renacidas. Brillando tanto que ardían. Explotando como fuegos artificiales en la noche estrellada.
Y por un momento sintieron que eran una, reduciéndose a la más hermosa y mínima forma de expresión, el suspiro.


ROBERTO MORENO

DECÍDETE

Al fin eran las ocho. Llevaba más de 20 minutos simulando que trabajaba, pero ya había llegado la hora.

En cuanto se quedaron solos entró por una vez más en su despacho. Ella ya esperaba de pie, junto a la ventana. Echaba el último estor cuando el cerró la puerta, se acercó a ella y la acechó por detrás. Sabía que darle la espalda no era casual, quería que empezase besando su cuello.

Sus manos bajaban por su cadera pasando más firmes por sus muslos hasta llegar al borde de su falda, donde sus dedos comenzaron a acariciar su piel, a jugar con ella. Poco a poco, subieron agarrando la falda que dejaba al descubierto el borde de las medias negras y unas bragas de encaje después. Las yemas de los dedos empezaron a introducirse en ellas con el objetivo de deslizarlas todo lo largo de sus piernas mientras él se agachaba lentamente para conseguirlo. Su boca indicaba el descenso hasta que sus labios empezaron a besar sus nalgas. Ella levantó un pie para librarse de ellas y después el otro. Al final, sus piernas acabaron más separadas, un gesto que lo decía todo.

El juego comenzó a subir nuevamente pero no se detuvo en los besos en la nuca. Esta vez, arrimaba su miembro a su trasero notándolo crecer y estar vivo. Las manos se despegaron de los muslos para ir directas al pantalón, soltar la trabilla del cinturón, desabrochar el botón del pantalón y bajar la cremallera de un golpe. Seguía frotando su miembro contra el culo desnudo de su jefa. El juego encendía, cada vez más, el fuego y el deseo; el de ella, de sentirse querida y el de él, de labrarse un futuro. Un futuro que se abría paso según entraba en ella. Se sentía grande, y más fuertes eran sus embestidas. Sus dedos jugaban con unos labios rojos, una boca abierta jadeando. Ella se dejaba someter a su autoridad…

Las ocho y media, su dedo apretó la tecla de su ordenador, borró todo lo escrito y comenzó a escribir, esta vez sí, su carta de dimisión.


MARÍA RUBIO OCHOA

El abrazo- Natalia y Jorje sintieron en la adolescencia una atracción, pero los caminos de sus vidas fueron diferentes.Cuando de año en año se veían se saludaban cordialmente, sólo ellos sabían que su mirada también hablaba…..Jorje se enteró que Natalia pasó algo muy duro y que incluso estuvo al borde de la muerte….Pasado un tiempo por Azahar se encontraron sin esperarlo estaban solos, no les dio tiempo a mirarse a los ojos porque se fundieron en un abrazo intenso, los dos temblaban por dentro ,Al separarse se miraron y los ojos se hablaron en silencio y sin palabras……..


FRANCISCO PADIERNOS (pseudónimo)

“Sentada en una silla, apoyó el antebrazo en el marco de la ventana. No lograba ver desde aquella posición lo que ocurría en la calle, pero tampoco le interesaba. Y menos lo que estaba sucediendo en una casa contigua a la suya. Escuchaba susurros. ahogos, grititos y jadeos. Ni caso, si bien aquellos sonidos guturales terminaron por ponerle nerviosa.
Estuvo tentada de llamar a Regino por teléfono. Hasta marcó su número, pero antes, molesta y agitada, sacó la cabeza por la ventana y gritó: “¡No os lo comáis todo, dejad para mañana!”
Ninguna respuesta. ¡Qué barbaridad, jamás el sexo con Regino había durado tanto!
Cabreada, llamó al timbre de la casa de al lado.
Abrió sonrojada una muchacha de unos quince años. La televisión seguía a todo volumen.”


ANÓNIMA 1

Era imposible distinguir cuál de los dos estaba más nervioso, sorprendido y, en general, taquicárdico al verse así, sentados el uno frente a la otra, ante sendos cafés. Había sido un milagro encontrarse de una forma tan inesperada, casí tanto como lo había sido no haberse tropezado antes en todos los años que llevaban sin verse. Y ahí estaban. Joder.
-Madre mía… ¿cuánto hace?- Acertó a decir él por fin, tras un larguísimo silencio mutuo.
Fue él quien la vio allí sentada, tomando un café mientras leía con ojos tristes un libro. Sin darse tiempo a pensarlo siquiera se sentó en su mesa, justo enfrente. No podía dejar de mirarla, sorprendido, incrédulo. Ella levantó la vista visiblemente cabreada, no podía creer que alguien tuviese la desvergüenza de invadir su momento de evasión sentándose a su mesa, por mucho que todas las demás estuvieran ocupadas, con lo escasos que eran esos momentos en los que estaba sola y podía leer… Cuando sus ojos inquisitivos y airados le reconocieron a punto estuvo de caerse de la silla.
-Mmmm no sé, muchos, muchos años… no lo recuerdo.-contestó ella, que aún tenia la mano sobre el libro, marcando el punto exacto donde su lectura había sido abandonada.
-Veinte, mes arriba o abajo… -Recordó él.
-Eso será desde que decidiste pasar olímpicamente de mí. Ver, nos vimos al menos una vez un par de años después, creo.
-Yo… yo no pasé de tí… -tartamudeó confuso.
-Oh, sí. Lo recuerdo perfectamente, porque no me volviste a llamar después de aquella tarde de cine. ¿Te acuerdas?
-Sleepy Hollow. Me acuerdo.
Silencio. Largo. No dejaron de mirarse. Ella empezó a sonrojarse. Sonrió. Qué coño, qué más daba, por primera vez en muchos años iba a decir exactamente lo que quería decir, fuese o no lo que debía decir.
-Qué vergüenza cada vez que recuerdo aquella tarde, joder… Yo… yo no sé, no sé porqué creí que era una buena idea… En fin, hoy no lo habría hecho!- Comenzó a reirse nerviosa- Madre mía, qué idiota me he sentido todos estos años cada vez que se me venía la escena a la memoria…
-¿En serio? No sé, no…. no sé muy bien a qué te refieres… -Mintió. Se acordaba perfectamente, joder si se acordaba… ¡cuántas veces se había masturbado pensando en aquella tarde! Fue, posiblemente, el momento más ligero y simple de su vida sexual y, en cambio, el más erótico de cuantos recordaba…
-Ya. Te estuve metiendo mano. Como un baboso de película adolescente. No sé por qué… supongo que esperaba que fueras tú quien lo hiciera… Yo era muy insegura con mi cuerpo, hay que joderse lo idiotas que somos de adolescentes, porque jamás he estado tan buena como entonces -Se rió con ganas- La cuestión es que también era un saco de hormonas con patas, por mucho que esas cosas sólo se digan de los chicos… y me ponías un montón y estabas allí sentado mirando la pantalla, tan serio, tan inmóvil… y así seguiste, ¡como si nada!
-Como si nada no… -repuso tímidamente, de pronto mirando a la mesa- como si nada no…
-Ah, te acuerdas… -sonrió ella.- Es verdad, como si nada no, al menos aunque fuera por pura biología algo de tí sí respondió… Dios, me sentí tan estúpida… me hiciste sentir una degenerada… y luego apenas cruzamos palabra… recuerdo el trayecto en metro… recuerdo cuando nos despedimos… yo me acerqué a darte un beso, tú no te moviste… Y después no volviste a llamar. Después la nada… Me hiciste pedazos. Y no sé porqué te estoy diciendo todo esto, es que siempre consigues que haga cosas que jamás creería… Con lo fácil que sería estar hablando sin más de lo rápido que pasan los años, contarnos la vida y ya está… Si es que soy idiota.-Sonrió y le miró a los ojos. Como si nunca hubieran dejado de mirarse. Él sintió vergüenza… mucha.
-No me atreví a llamarte, igual que no me atreví a hacer nada en el cine. Joder, tia… hacías que me cagase de miedo y nervios y me sentía tan gilipollas… ¡Yo era un crio! Tú eras mayor….
-Un año!- Le interrumpió ella.
-… Sí, un año, pero para mí era mucho… yo aún estaba en el instituto, tú tenías coche, ibas a la universidad… eras impresionante, lista, no he conocido aún a ninguna tía con tu sentido del humor…. eras guapa, segura… me moría de miedo!
-Vete a la mierda… -susurró ella.
-¡Es verdad! Me cagaba de miedo… y aquél dia en el cine…. -de pronto enrojeció- Aquel día en el cine creí que me había cagado literalmente de nervios, miedo y excitación… No me atrevía a moverme, no podía ni mirarte…Menudo imbécil, virgen e imberbe… Y cuando nos volvimos a ver quise explicarme… te conté que quería llamarte… y tú simplemente te diste la vuelta, me miraste y me soltaste “Yo no quiero a alguien que quiera… yo quiero a alguien que haga. Si quieres verme, me ves”….¿ Qué iba a responder a eso?
-Sí… me quedó muy digno…
De nuevo se quedaron callados. Se miraron detenidamente. Él se quedó mirando su mano, extendida aún sobre el libro. Tocó con su dedo índice el anillo de ella. Sonrió.
-Ya ves… y tres hijos!-Dijo ella tímidamente, casi como confesando una falta- y unos cuantos kilos de más y turgencia de menos, canas, arrugas…. -Bajó la vista. Trató de imaginar qué estaría pensando él al verla… Qué decepcionante… Y él estaba tan… tan… joder, ¡TAN! -A ti te veo genial, te queda bien el pelo largo, me gusta la coleta, aunque alguien maligno diría que rondar los 40 es buena época para cortarse la melena. -Se quedó callada- No sé porqué he dicho esa gilipollez… quería meterme contigo un poco, porque la verdad que estás muy guapo y me jode tremendamente tener que admitirlo… y no sé porqué ostias estoy parloteando sin parar, te juro que soy más lista de lo que estoy pareciendo-Se rió, al tiempo que hundió su cara entre las manos.
-No rondo ni de lejos los 40.-rió él- Pero desde luego ya no soy el crío que te dejó escapar. -Se puso serio. La miró, la atravesó con la mirada. De pronto se sintió exactamente igual que hacía 20 años. No podía pensar en otra cosa que no fuera agarrarle la cara con ambas manos, besarla como si pudiera beber su alma, agarrarla y apretarla contra sí tan fuerte que llegase a temer que se fuera a romper…. Cogerle la mano, llevarla a su sexo y susurrarle “nunca jamás nadie me ha tocado como tú aquella única vez en el cine. Jamás he deseado tanto volver atrás en el tiempo”-Jamás he deseado tanto volver atrás en el tiempo. -Mierda, lo había dicho en voz alta.
Ella no dijo nada. Respiraba entrecortadamente. Sus manos temblaban mientras cerraba el libro.
-Tengo que volver a subir. Puede que mi madre haya despertado ya y no llegué a decirle que bajaba a tomar un café o que me iba. Se muere, ¿sabes?
-Lo siento. Supongo que lo lógico habría sido preguntarte desde el principio porqué estabas aquí… Yo he sido tío. Por segunda vez. Sólo soy tio -levantó sus manos enseñando sus dedos- ¿ves? ni anillos, ni hijos.
Ella sonrió. Se levantó y colgó su bolso al hombro. Empezó a caminar. Él se levantó y caminó a la par. Ninguno de los dos dijo nada. Llegaron a la zona de ascensores, junto a un tropel más de gente. Entraron. Ninguno de los dos se peleó para acercarse al panel de control y pulsar el piso al que iban. Simplemente entraron y se colocaron al fondo, con sus espaldas tocando la pared posterior del ascensor, sin mirarse.
El elevador paró en cada piso, en cada piso hasta el décimo, donde las dos últimas personas que quedaban dentro salieron. Ellos no se movieron. Las puertas se cerraron. No tardarían en volver a abrirse, en cuanto alguien cualquiera quisiera bajar. Permanecieron así un momento indefinido de tiempo, para ellos habían dejado ya de existir los minutos y los segundos. En algún momento del ascenso sus manos se habían rozado y, de nuevo, igual que años atrás. ambos sintieron una corriente eléctrica que les sacudió por completo, desde las puntas de sus dedos hasta la punta de cada pelo de su cuerpo. Él agarró entonces fuerte la mano de ella. Sus estómagos se sacudieron. A ella le temblaron las piernas y se le mojaron las bragas, como si tuviera exactamente 19 años de nuevo. A él iba a explotarle el corazón en el pecho y la polla en los pantalones. El ascensor se abrió, varias personas se quedaron un momento sorprendidos al verlos allí, de pie, mirando al frente, en un ascensor sin movimiento, cogidos de la mano.
Bajaron.
Al llegar a la planta cero, cuando todos cuantos se habían ido subiendo al ascensor en cada piso empezaron a salir, él echó a andar también, sin soltar la mano de ella. No se miraron. Él se dirigió hacia la zona de escaleras, sin necesidad de decir nada ambos sabían que era mejor no dejarse ver. En lugar de salir de camino al parking por el paseo exterior, decidieron sin mediar palabra dar un rodeo más discreto. Atravesaron pasillos y varias puertas. Bajaron al sótano. Caminaron. Él iba ligeramente delante, sin soltar la mano de ella ni un segundo. Llegó a su coche. Abrió la puerta del copiloto, como un caballero de película. Ella le miró.
-No… no sé…-Empezó a decir.
-Sube. Ven conmigo. Sólo esta noche. Quiero follarte como si pudiera recuperar estos 20 años en una sola noche. Puedes irte, si quieres… -De pronto sintió miedo.
Ella no dijo nada. Simplemente subió al coche.


ANÓNIMA 2

Fui amante de un policía nacional hace algún tiempo, aunque no el suficiente para que el delito haya prescrito. Formaba parte de los antidisturbios y estaba destinado en otra ciudad, una situación que propiciaba encuentros bastante cómodos para la vida de ambos. Nunca le he dado demasiada importancia al físico, es la inteligencia al servicio de la perversión lo que me da la vuelta como a un calcetín y esta máquina de follar no andaba sobrado de ella, pero es que, más que pertenecer al cuerpo, era “el cuerpo”. Inexpresivo y gélido por fuera, loco ardiente por dentro, un consolador perfecto. Y no daré más descripción física que esa, porque un madero puede complicarte mucho la vida si se aburre.
Qué culo. Evitaba que me viesen con él, pero a veces caminábamos juntos y yo me paraba en seco para mirarlo en movimiento con un poco más de perspectiva que la habitual. Qué polla. Nunca he disfrutado tanto viendo a un hombre quitarse los pantalones. Vuelve a subírtelos. Espera. Bájalos de nuevo, pero despacio. Tenía muchísima fuerza, podía despegarme del suelo y empotrarme contra la pared con una sola mano. Qué manos. Conmigo era encantador, un encanto gélido e inexpresivo. O quizá no tanto, le recuerdo una bonita sonrisa. No me fijé entonces. Nos divertimos mucho juntos, desnudos y vestidos. Como buen guardián del orden ajeno, era un firme defensor de la ley del embudo. Drogas, alcohol, sinpas, exhibicionismo, vandalismo, tráfico, propiedad privada, cuanto más gorda la hacíamos, mejor era el sexo.
No hay final trágico. Confiaba en mí y acabé enterándome de historias que me superaban. Me distancié. Nos veíamos menos. En ocasiones, me decía donde había estado y como iba vestida. ¿Me espías? Yo no. Tuve miedo. Cuando un coche de policía pasaba cerca de mí, pensaba que eran sus compañeros, vigilándome.
Baja y nos tomamos unas cañas.
No, me atacarás.
Subo yo, no te toco, sé que tu novio no está.
Qué sabrás tú.
Yo lo sé todo. Baja, tengo que contarte una cosa.
De qué tipo.
Algo que he hecho y que tiene que ver contigo.
Dímelo inmediatamente.
Es que te vas a mosquear mucho, baja, por favor.

Ni bajé ni nos hemos vuelto a ver. Me lo follaría ahora mismo.


ANÓNIMA 3

Llevaban varios años mirándose, pero nunca habían hablado. No pasaba ni un solo día en el que ella, en esos cinco minutos en los que coincidian en la puerta de salida, pensara en cómo sería besarle, sin saber, siquiera su nombre, y luego salir corriendo.
Hoy él ha dibujado un corazón en el cristal. Ella le ha besado. En el cuello, en la oreja, en los dedos, en los labios, en la boca. Luego se han desnudado, primero ella a él y luego él a ella.
Sus manos en sus pechos, y las manos de ella en su entrepierna.
Luego mis dedos buscando tu boca y después, tu boca buscando mi vientre ya tembloroso.
De pronto para el tren, paran nuestros cuerpos, nos prometemos más mañana. “Empezaremos de cero, te lo prometo, y luego saldremos corriendo”.


ANÓNIMA 4

Era morena, menuda y tan manejable como indomable. Era la cara y la cruz, la luz oscura.
Lo que más me excitaba era como transformaba en terco deseo todo lo que miraba, todo lo que tocaba. Era una Reina Midas del sexo. De repente se detenía, solo para mirarme el culo. Lo sé porque lo sentía de oro.
Oh Dios, la cara norte de sus muslos me volvía ingrávido, dermis en eclosión.

Algo nos alejó, no sé, quizás el áspero y cerdo viento de las circunstancias, nunca me gusto darle vueltas a los porqués, pero…joder como soplaban las paredes sin ella y que estrábico se volvió el sexo.
Sin dramas, cogí aire y con la perspectiva que me dio el borde de mi precipicio íntimo, lo hice.
Quise contárselo. La llame.
“Baja, que tengo que contarte una cosa.
De qué tipo.
Algo que he hecho y que tiene que ver contigo.
Pero no vino, ni nos hemos vuelto a ver. Me la follaría ahora mismo”.

(Lo entrecomillado pertenece al texto escrito por Anónimo 2)


ANÓNIMO 5

LA PAPAYA

La papaya es jugo
Es carne humana
Su cuerpo es un secreto
sin que lo sepa nadie.
Opaca por el día
translúcida en la noche.
Tres pétalos se abren
para quien sabe hablarle.
Quien conoce su idioma
practicado en lengua,
encuentra sin buscar.
Tu cuerpo,
Incandescente.
un segundo que me he hecho la picha un lío.
Tu otra mitad en ascuas.

Tu lumbre.
Prendida cerca de mi cara.
Destiñe en mis mejillas.
Mis labios a tus otros labios.
El calor se propaga.
Tu trópico me habla.

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La muerte

Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Creativa de Facebook, proponíamos el tema “La muerte”. Estos son los relatos recibidos. Puedes votar por tu favorito en comentarios antes del próximo jueves día 19 (solo un voto por persona).

*Todos los relatos son originales y no han pasado procesos de corrección.

JEZABEL MONTENEGRO:

– Papá, mamá, ¿susto o muerte?

+ Hija mía, cuando te pones así nos dejas con el corazón en un puño, pareces la niña de la familia Addams. Suéltalo. Me están temblando las piernas.

– ¡Ah! Haber elegido muerte. Sentaos. Papá, mamá… he vuelto a ganar. No sé ni para qué me presento, a veces se hace muy duro saber que una no tiene rival. En fin, solo quería que supiéseis la maravilla de hija que un día engendrásteis, porque hace tiempo que no os lo recuerdo. Abrazadme fuerte. Me retiro a mi habitación. No hagáis ruido, por favor. He de seguir creando.

+ ¡Qué alegría, cariño! Estamos muy orgullosos de ti. Eres demasiado buena para este mundo, te admiramos tanto. Descansa un poco, mi amor, lo mereces.
….
¿Ha cerrado? Manda un mensaje al grupo y vámonos a la cama. Todas las semanas igual, es agotador. Cualquier día de estos, digo “muerte”.


JUSTO FERNÁNDEZ

Si yo estuviera muerto, mi espíritu escritor se metería en el cuerpo de otra o de otro y escribiría a través de él un extraordinario texto.
De hecho lo voy a hacer, voy a hacerme el muerto.
Voy a poseer a una compañera o a un compañero y utilizando todo su Ser voy a hilvanar las más bellas palabras sobre la muerte que jamás nadie haya escrito en vida.
Será sublime, digno de un poeta muerto.
Si queréis saber quién es la elegida o el elegido para adueñarme de su cuerpo, tendréis que esperar un poco. En unos días, como por arte de magia, su nombre aparecerá en un cartel y todos le aplaudiremos.
Ah! Y si estás leyendo esto, no tengas miedo, ser poseído no duele, se parece más a un húmedo sueño.
Pero no me pidas que me quede, luego me tendré que ir de ti con viento fresco.


MÓNICA MEDL

Misteriosa se posa, sutil mariposa.

Sin siquiera saber lo que su roce provoca.

Sorpresa absurda y caprichosa que se lleva consigo hasta el último suspiro.

Miradas perdidas y desesperadas que no comprenden un desenlace tan repentino.

Preguntas sin respuestas.

Murmullos confusos.

Llantos sin consuelo.

Historias con un personaje ya ausente que solo deja vacío.

Rezos y recuerdos, reproches y promesas, proyectos no concluídos.

Riquezas y pobreza. Saberes, logros y todo lo vivido. No van a ningún sitio. Todos alli quedan.

Despedidas unilaterales sin respuesta.
Con un mensaje vacío.

No hay receptor. El tiempo se ha ido.

Vuela mariposa, vuela.

¿Cual será tu proximo elegido?


MARÍA BRUNO

Y resulta que voy en el colectivo o bondi como le decimos aca los porteños en el horario de la tardecita cuando están saliendo los chicos de la escuela, y se siente en el aire ese gustito soberbio que dejan las mamis al subirse y ocupar los primeros asientos reservados para ellas. Van criticando a la señorita, a la directora del jardín y alardeando sobre cual cumple mejor ese rol, van odiando a la mami descuidada, a la que no le limpio los mocos al crió o a la que no le saca los piojos. ” -Juancito tiene un olor a sucio en la ropa… pobre neene viste lo que es la madre”. A mi no me miran, yo soy el enjendro estéril, “la pendeja que no entiende nada”.
La mayoría de la veces -cuando no quiero problemas- me convierto en camaleón y me vuelvo invisible en la danza del colectivo lleno, pero hoy me han perseguido dos factores determinantes en desencadenar una ” tipica y violenta discusión de bondi” y ahora les voy a contar por qué:
El primero es que estoy muy enojada y eso me hace propensa a caer en provocaciones. El segundo es momentaneo. El hito que me puede costar no haber salido invicta de esa jaula de hienas hambrientas de pleito. Es una equivocación de novato. Me he cruzado en el camino de algunos pasajeros q querían bajar, pudo ser tan solo un segundo pero ha sido para que una de las hienas localice a su próxima víctima catalogada como “la boluda que obstaculiza el camino porque todos le chupan un huevo”. Cruzamos las miradas y empezamos a medirnos, el publico del colectivo sera nuestro jurado y la ganadora la determinaran los gritos y murmullos de los que se strevan a expresar su opinion arengando a su preferida. Ella tan fértil con su hijo dormido en brazos, medio desarreglada y gorda como se puede quedar después del parto, luchadora, trabajadora; y yo? Un pendeja estéril con cara de orto, malcriada o mantenida, carlinda, las peores…
Se desata una euforia adentro mio y comienzo a preparar el discurso que voy a entonar para la masas que nos sintonizan, es un poco desmedido a causa de la bronca… No quedara exagerado, le da realismo a mi actuación de pasajera indignada:

Diiisculpaaaaameee tenes algo que decirme? Te molesta donde me acomode? Si te parece me podes indicar vos cual sería el mejor lugar ya que por lo que veo parece que la tenes muy clara…

(Esto es solo una provocacion. Si pica podremos llegar al punto que me interesa debatir. Quiero que pronuncie las palabras ” pendeja” ” mal educada” quiero que me desvalorice.)

Y tengo preparado el disparo de muerte. Por suerte en el mundo hay minas como vos, que haber sacado un bebe de la cajeta les ha dado una autoridad moral para enseñarnos a vivir a todos los pelotudos que no entendemos nada. Yo no se para que mierda Marie Curie se paso la vida buscando la cura contra el cáncer si el haber dado a luz ya le había dado todos los conocimientos y sentimientos que pueden existir. Marie Curie les podría haber dicho a los científicos “ustedes no lo entienden porque no son madres”.

Segundos mas tarde me bajo, y solo quedan las risas para adentro de los mas despiertos que entendieron la situación y la postal de un día mas en el conurbano bonaerense.


VANESA DÍAZ VAN VELTHOVEN

Nos acercamos a la muerte cada dia.
Nos alejamos de la vida, y rozamos por momentos, la sensacion de que estamos muertos.
¿Y no es verdad acaso que sentimos morir cuando alguien se va de nuestra vida?
Tan cierto es, que perdemos una parte del alma; y que se llevan con ellos un pedazo de nuestra vida, de nuestras ilusiones, de nuestros sueños y de nuestra magia.
Y perdemos horas, minutos y segundos que jamas recuperamos.
Y perdemos los instantes que nos negamos a vivir, y mueren nuestros intentos de encontrarnos con la vida.
Una parte de mi, murió aquel día de diciembre, me arrebataste la fuerza para amarme y querer mi vida;
y me entregtaste la muerte, de mi corazon y de mi ser.
Y se que no estoy muerta, porque aún sigo respirando, pero continuo matando algunos instantes de mi vida.
Sigo muriendo, con las noches que me alcanzan, y algo pierdo, algo que jamás regresará.
Y mueren las palabras, que nunca llegue a decirte, y mueren los sentimientos, que una vez descubri con tigo.
Muero cada noche , en que mis pensamientos se pierden, y renazco cada mañana con un nuevo amanecer, y ya no siento miedo, ya no siento nada más.


GABRIELA MOTTA

La muerte: estruendosa y brillante!

Un estallido estruendoso estremeció aquel silencio infinito, de inmediato y a la velocidad de la luz un destello cubrió de claridad aquella noche oscura, fundiéndose con el estallido en una sinfonía única para los sentidos de aquellos cuerpos que caen casi inertes en el frío suelo de esa oscura y ya no tan silenciosa noche.
Sus suspiros se mezclan con los gritos de auxilio de aquellos testigos involuntarios de aquel fatal hecho. Son todos partícipes aunque no hayan querido serlo. Para los primeros sus vidas se acaban con un impacto severo. Para los otros la vida les da un nuevo comienzo. Paradójico momento les trajo el silencio que absortos en ese segundo los dejó muertos por dentro.


DAVID CRIS E MAIA

Recuerdo cada doloroso detalle de aquellas últimas horas contigo pero sin ti.
Recuerdo que el mundo se me antojaba girado hacia dentro, como si todo saliese de ti para luego volverse lento e incierto. Recuerdo el piso ya poco aséptico de aquella habitación, los montones de libros, vacíos ya de historias, sin derecho a cobrar vida en aquel tiempo de dejarla ir.
Recuerdo aquel suave trasiego del pasillo y las puertas que con cuidado se abren para el que llega.
Te recuerdo, soñando febriles recuerdos de infancia y llamando, con tu última voz, a una madre que nunca había estado a tu lado. Aquella noche tampoco.
Después, cadencias rítmicas de angustia y miedo que huelen a gasas, mascarillas y metal estéril. Palabras sin alma, consultores del adiós y un cuerpo que no quería perderte, que no entendía un irse sin luchar.
Latidos espaciados, estertores y tiempo torturaban nuestra débil esperanza de que ya no sufrieras, de haber tomado la decisión correcta al dejarte ir.
Recuerdo que unas horas eternas después ya todo se había terminado, cada cual con su faena comenzaba su mañana.
Llamadas, llantos y preparativos nos mantenían en el engaño cruel de que la vida sigue a pesar de todo.
Recuerdo tu rostro sin vida, tu cuerpo amortajado y aquella habitación atestada de cosas por vivir, decir, sentir, aprender y amar. Recuerdo que sentí un suspiro y te miré sobresaltada.Allí no había nadie más que tú, tu envoltorio ya inerte y yo.


FUEN CALDERÓN ROMEO

No sentir un abrazo, un beso, una palabra de consuelo. No disfrutar una película, un domingo en pijama, la lluvia cayendo sobre los cristales de casa agazapada bajo una manta. No escuchar un te quiero, un te deseo, un te necesito. Rendirte sin darte la oportunidad de luchar. No jugar con la nieve ni maravillarte ante un recién nacido. No sentir el calor de una mano amiga o una lágrima ante la tristeza. No reír. No mirar embelesada cómo crecen tus hijos o envejecen tus ancianos con una sonrisa. No pensar cada mañana, ¡qué maravilla!, un día más. No sentir cada cumpleaños como un regalo, cada amigo como un regalo, cada muestra de afecto como un regalo, cada recuerdo como un regalo. Sentir la marcha de nuestros seres queridos y dar las gracias por la fortuna de haberlos tenido en nuestras vidas aún cuando la tristeza de perderlos rompa una parte de nosotros… No gozar de un buen libro como compañía o de una reunión con los amigos o de poder llenar la nevera después de un periodo complicado. No saborear un café nada más levantarte o relamerte ante tu comida o tu postre favorito, no cantar a voz en grito tu canción favorita mientras bailas como si la vida te fuera en ello.
Porque cuando un día sientes la muerte de cerca, pero muy de cerca, comprendes que hay muchas formas de morir, no sólo dejando de existir y que quizás realmente no has vivido. Y comienzas a vivir de otra manera para que cuando llegue el momento y se baje el telón, como decía Chaplin, sólo se escuchen los aplausos de aquellos que tuvieron la fortuna de tenerte en su vida.


ÁNGEL MARTÍN GARCÍA

Sirena

El sol acarició su pálida piel por primera vez. El súbito estallido de luz dañó sus retinas, pero aquello era lo más hermoso que había contemplado en toda su vida. Contuvo el impulso de cerrar los ojos y observó la gran bola de fuego con el rostro bañado en lágrimas de dolor y felicidad.
Encontrarse ante semejante paisaje le hizo replantearse el modo de vida de los suyos. ¿Por qué esperar a ese momento para disfrutar de tal belleza? Su padre le habría dicho que era un último regalo. Su madre, por el contrario, seguro que lo había visto como una ofensa.
Apesadumbrada, se extendió sobre las cálidas rocas. No tenía mucho sentido pensar en ello, pero no podía evitar que el corazón se le encogiera.
Permaneció allí tumbada, cuestionando tradiciones que no comprendía. El pelo largo, del color de las algas. Los ojos dos esferas de ámbar, brillantes, reflejando la belleza del cielo. La cola, una sucesión de escamas esmeralda perfectamente alineadas. Todo su cuerpo recibiendo y aceptando el abrazo del sol, secándose mientras la vida se le escapaba poco a poco.
Partió sonriendo, destrozada por la tristeza.


KAREN ROSADO

Los ojos de John
(LA MUERTE)

Cuando conocí a la muerte crei enamorarme de ella tan tiernamente que no había persona que hiciera que no fuera mi tema principal de conversación…
Al paso de los años tenía mayor certeza de que el sufrimiento debía ser borrado de el sentimiento de los demás pues los ponía en un estado muy vulnerable y dependiente.
Crei haber hablado con los colegas de este tema antes,pero las percepciones eran diferentes,por cultura y religión que nos llevaban a debates interminables.
John : -Bueno veamos que tenemos esta vez y por favor concentraté que la última vez sacaste de sus casillas al Doctor de la Rosa preguntando con respecto a las almas.
Edgar:-Ja! Le estás pidiendo mucho a esta señorita que sabes que tiene la imaginación más volátil de este lugar.
Erick:-Cuidado con los fósforos!!!
Los tres rieron sin que a mí me hiciera algún tipo de gracia solo levanté la ceja que se asomaba tras los lentes de protección.
-Oigan chicos basta! No pierdan el objetivo.
Erick:-Uy alguien no está de buenas está mañana.
Edgar:-Ella nunca está de … Ok ya mejor me callaré,pero John! Debes poner más de tu parte la siguiente vez.
John solo me observaba fijamente,era cada vez más evidente que entre mi colega y yo pasaba algo.
-Chicos…esto es tan raro…
Todos notamos que bajo esa manta blanca había una protuberancia y por un momento pensamos que era un tubo ,madera o cualquier tipo de objeto que salió proyectado probablemente o solo se encontraba incrustado en el pecho de la víctima.
John:-Quien hará los honores ?
-Yo como siempre…
Al deslizar la manta suavemente por su cuerpo nos dimos cuenta que solo era su mano totalmente rígida y acartonada que desentonaba de un cuerpo esponjoso y humedo.
Como siempre no sabíamos nada de el caso hasta que llegara el Dr. De la Rosa y nos comentará al respecto.
-Hombre caucásico,de aproximadamente 35 años,con signos de putrefacción por probable inmersión a agua salina.
Aunque nosotros estuviéramos observando sobre la fría plancha a una rubia que parecía ser hermosa en un estado “más vivo”.
Nosotros debiamos empezar con lo que ya sabiamos,éramos un equipo único y perfecto pues cada uno tenía sus actividades,el engranaje perfecto.
Edgar empezó a cortar la poca ropa que le quedaba a nuestro occiso,mientras John lavaba lentamente el cuerpo dejando ver cada una de las heridas por arma blanca,Erick anotaba con cuidado la trayectoria y profundidad,Yo preparaba el equipo de disección ,escalpelo,mango de bisturí ,hojas para bisturí,pinzas Kelly,pinzas planas,pinzas curvas,pinzas de mosquito,tijeras rectas ,agujas en forma de U e hilo para suturar y porsupuesto arco de segueta y seguetas,pinzas curvas para corte.
Ya estábamos listos para empezar ,miramos el reloj,las 16 horas en punto y entro De la Rosa por la puerta.Nos miraba para reconocernos bajo los cubrebocas y sabía que era el equipo de su pesar pero por mucho su mejor guardia.
-Doctor,puedo hacerle una pregunta?
Dr. de la Rosa:-Se dice buena tarde niña!,ya sé que estás impaciente por ver mi sistema nervioso alterado pero dejémoslo para después vale ?
Los cretinos de mi guardia solo suprimían las risas…
-Buena tarde Dr. No es mi intención irritarlo desde ahora,solo quiero comentarle que retiramos algunas moscas adultas ,Calliphora’s Vicina’s para ser más exacta.
Aunque amaba mi trabajo actual siempre soñé con ser entomologa,no podía costearlo así que era autodidacta por necesidad.
-Dr. de la Rosa:No dejas de sorprenderme 5
Por qué diablos se empeñaba en solo darme un número como nombre …nunca lo sabré .
Erick :- 23 puñaladas Doc las 5 más importantes están atravesando Corazón,Hígado, Páncreas y Riñones ,ambos ..
Edgar:-Y bien que sucedio?
John :-Al parecer no hay nadie con esta descripción en la base de datos de personas extraviadas .
Dr. de la Rosa:-El día de hoy alrededor de las 700 horas un señor de 60 años salió a correr como todas las mañana a la playa que está cerca de su casa ,comenta que hoy fue un poco más allá de donde normalmente lo hace pues tenía ganas de ver un poco más el paisaje ,fue allí donde junto a una gran roca notó algo,se acercó para ver si en realidad se trataba de lo que se estaba imaginando y en efecto era una mano asomada que parecía de una anciana muy extravagante pues tenía unas uñas acrílicas muy largas.
Al llegar al levantamiento del cadáver y hacer el interrogatorio pertinente ,los chicos de translado con mi colega decidieron hacer lo de rutina y llamar a familiares de Gerardo( señalando a cadáver con el dedo anular ),su madre al contestar solo dijo :Díganme que Valerie está bien…
Somos de sangre fría,eso dice quién no conoce nuestras almas ardientes.
Edgar:-Entonces ya es hora Doc.
Dr.de la Rosa:-En cualquier momento.
John:Ya prendió el foco Erick ,listos ?
Salio el Dr.de la Rosa por el familiar ,en este caso entro su hermana a reconocer a Valerie ,el mismo ambiente cotidiano,silencio,vibraciones extrañas en el ambiente,ignoran el panorama ,se pierden,se rompen …Si era Valerie .
La hermana de Valerie tocó su mano ya seca sin ningún pudor,la veía tan triste y dulcemente y ante el estado de deformación de Valerie solo esbozo una sonrisa que eliminaba los signos en ella.
Hermana de Valerie:-Gracias chicos,con permiso.
Dió la vuelta y se fue,en breve escuchamos por el pasillo los llantos desgarradores , seguramente era su madre.
La siguiente hora solo fueron cortés,disecciones,examinación de órganos,cortes de las caras de los mismos para llevarlos al laboratorio de patologia y fueran examinados,De la Rosa llegó a la conclusión de que a Valerie la mataron en casa de alguien por la aparición de las Calliphora’s y la llevaron a la playa para despistar ,solo que el novato que le arrebató la vida no sabía que ese tipo de fauna cadáverica no existe de ese lado de la playa,todo apuntaba a un crimen pasional pero para cerrar el caso aún se necesitaban datos de Valerie que él tenía que recabar.
Dr. de la Rosa:-Hasta mañana chicos.
Acabamos de suturar a Valerie pues no había nada más que hacer por ella estéticamente,lo ideal de estos casos es la cremación o tener el ataúd cerrado .
Bajamos ya limpios a la cafetería y como siempre solo nos veíamos cansados y en complicidad,sin debates o palabras,los ojos de John se cruzaron con los míos …fue la primera vez que sentí que no deseaba la muerte. . . Y que si estaba enamorada de mí como yo lo estuve de ella,más valía que me dejara seguir observando por años los ojos de John.


ROBERTO MORENO CALVO

SENSACIONES

Sentía paz. Aquel lugar era quien lo aportaba o quizás también los colores, el olor… nunca se había sentido igual. Parecía ser su hogar aunque él jamás había estado allí, no lo recordaba.

Ante él se mostraban árboles frondosos y tan verdes como el gran manto de césped que dominaba el entorno. Al fondo algo llamó su atención. Dispuesto a saber que era, comenzó a andar directo al panel blanco. Sus pasos mermaban, su corazón se aceleraba y ninguno de los dos paraba. A escasos metros su corazón parecía explotar, y unos pasos más hicieron que parase de latir. Acababa de comprender lo que significaba la losa de mármol blanco.

Dio unos pasos atrás queriendo huir de la realidad. Cuando su espalda topó con un árbol se dejó caer, se deslizó por el tronco hasta quedar sentado y escondiendo su cabeza entre las rodillas. Parecía avergonzarse, bien de lo que había visto o de lo que sentía. Sus nudillos se clavaron en la tierra con un fuerte golpe y gritó un “NO” tan duradero como estremecedor.

De pronto, percibió la presencia de alguien, pero las lágrimas que invadían su rostro no le dejaban identificarla. Sabía que era una mujer por el sonido de sus tacones chocando con las baldosas del camino que llevaba a la lápida que marcaba su presente y futuro. La verdad, es que esa melodía le resultaba familiar.

Seguía inmóvil y sin poder aproximarse a aquella persona para saber quién era, que decía. Su murmullo se diluía en el viento sin desvelarle su identidad. Lo que si oyó perfectamente fue el sonido de un beso, sabiendo entonces que se trataba de aquella persona a la que tanto amó. En ese momento, y con igual claridad, pudo oír: “hay algo más bonito que te sigan dando besos después de muerto ”. A lo que él respondió con llanto “Sí. Que te los den en vida”


ABRUJANDRA ALVARADO

‘Sus ojos se cerraron y el mundo sigue andando. Su boca que era mía, ya no me besa más.’
Canta Julio Sosa con la inmortalidad del arte y la tecnología que hace que lo ponga a trabajar cuando se me antoja.
Seguí cantando Julio, Julio Sosa El varón del tango abría chiquita la boca y escupía ese vozarrón estremecedor. Mi abuela tanguera lo escuchaba siempre.
Él cantaba, otros pintan, otros escriben, otros dibujan, otros filman, otros esculpen, otros tallan, otros tejen y así. 
Creamos para sacarle la lengua a la muerte. Creamos para que nos sobreviva ésta huella pequeña que es como lanzar una piedra sin saber qué ventana va a romper.
Un día mi abuela se murió y el mundo siguió andando.


MARÍA RUBIO OCHOA

La mochila preparada porque es tan cierta como que después del día viene la noche..Tiene el poder de igualar a las personas , no hay diferencia entre ricos ni pobres, entre los que tienen fama y los olvidados..Solo la paz interior que se tenga puede ser diferente el paso de la vida a la muerte….Pero cuando llega a un ser querido con precipitación sin pensar que pudiera ocurrir , entonces llega la catarsis.. ..Estas durmiendo y el teléfono….medio dormida contestas….y lo que escuchas hace que las piernas se doble, el corazón empieza a latir muy deprisa…no puede ser…Sólo las palabras ahora vamos….por el camino corto pero ese día muy largo.Semáforos ,luces, y las calles vacías de coches y de gentes ..En el asiento junto al conductor sin poder reaccionar. Al llegar sube deprisa con las lágrimas que apenas podía ver entra en la habitación le da un beso que fue distinto a todos los que le había dado antes…Sale y se derrumba entre sollozos parece un mal sueño?…..o una realidad ……


DAVID DURA MARÍN

Cuatrocientas gotas de lluvia caen en la ciudad de las flores, moja la sabia madera de las barcas de la Albufera , dando un chute de adrenalina al arroz que acompaña los domingos…
Miro por los cristales , aliviado en el olvido , y pensar que quería limpiarlos..)..
Cuando…. moto y motorista
dejan de ser uno , tomando caminos distintos…
No tardan en salir a ayudar varios coches , dejando constancia con sus luces de emergencia….
Solo ha sido un susto…
Sigo mirando como llueve, entre la tristeza de un verano que pasó y la alegría de ver gente de buen corazón.. Todo es posible…
De pequeño quería ser limpiador de cristales, quizá por mi punto de observador en la distancia o tal vez ver las cosas de borrón y cuenta nueva……


TC CARLOS

El SOBRE

Por la mañana, un compañero de curro le contó la peculiar historia del famoso Dioni. El que sisó cerca de unos trescientos millones de pesetas. Julián solo quería tomar un café, y el otro no paró de tirar de Wikipedia, hasta que hubo algo que le llamó poderosamente la atención. Fue cuando escuchó que cometió el robo porque no se sentía valorado en la empresa, y que su jefe le puteaba continuamente. Entonces Julián se sintió extrañamente identificado con el Dioni, a pesar de que era funerario y no vigilante de seguridad. Pero no era un compañero de fiar, así que no quiso decir que él se sentía igual, y se hizo cargo de los dos cafés de cuarenta céntimos de la máquina automática.
Por la tarde, Julián y un muchacho de veinte años, nuevo en la empresa, fueron los elegidos para salir a buscar el cuerpo de un delincuente abatido en plena calle, en el Distrito de Carabanchel. Cuando llegaron allí, como una media docena de patrullas de la Policía Nacional cortaba la calle y custodiaba el vehículo siniestrado. Se había empotrado contra una vivienda baja. Julián supo, nada más aparcar el furgón tras al coche, que el accidente no había acabado con la vida del chico, sino que algunos balazos habían entrado visiblemente por su cabeza. Lo miró de reojo, y tranquilamente supo que otros cadáveres habían dado más problemas. Lo peor era que debía meter la camilla entre el lateral del coche y la fachada de la casa, donde apenas había un metro de separación, y encima había salido con un novato que no se enteraba de nada. ¡Mierda!
Escuchó a los dos polis más cercanos hablar de droga. La maldita droga. Estaban a un par de metros, interesados en la profesionalidad de Julián, que empezaba a valorar la situación en tiempo, esfuerzo y centímetros. Debió encontrar ciertas dificultades, porque buscó la mirada de los Agentes. Podía desplazar el coche para tener más hueco, pero no estaba seguro de cómo arrancarlo para dar marcha atrás, si es que debía hacerlo. ¡Mierda! Los polis entendieron la dificultad en su mirada, y se apartaron unos cuantos metros de la escena. Su trabajo era otro. ¡Joder! Julián los odió, y puede que quisiera insultarles, pero lógicamente quien iba a mancharse iba a ser él, y no la poli. Ni siquiera tenía pinta de colaborar el nuevo chico, con la cara blanca. ¡Maldito trabajo!
Tiró de las flacuchas axilas del chico muerto hacia afuera, y a punto resbaló al pisar la camilla que la colocó a ras de suelo. Lo arrastró con decisión, con fuerza, manteniendo siempre la distancia con la cabeza ensangrentada, hasta que lo dejó perfectamente colocado sobre el sudario gris. Le hizo un gesto despectivo al nuevo para que cerrara el plástico, y se pasó la mano por la frente. ¡Listo! ¡Con dos huevos! Otro más. Ya solo faltaba levantar la camilla para llevarla hasta la furgoneta funeraria. Julián se agachó, y le pidió al otro que hiciera lo mismo. En un segundo, la elevaron y le ordenó que la llevara él solito. Coño, era lo más fácil. Julián se dio la vuelta para mirar la cara de idiotas de los Agentes, porque había tenido el orgullo de sacarlo sin mancharse, de moverlo sin ayuda de nadie, y fue cuando se percató del sobre.
Inerte, arrugado, sin dueño, descansaba sobre el asiento del muerto. No tenía rastro de sangre alguno. Evidentemente, lo había llevado el delincuente bajo su culo. Lo palpó. Supo qué era. Levantó la vista y comprobó la distancia adecuada con la policía. También vio que el nuevo sabía meter la camilla. Cogió el grueso sobre y lo metió en el bolsillo, donde entró con cierta dificultad. Salió de la protección que le ofrecía el vehículo, y no paró de rascarse la rodilla, como si se hubiera hecho daño en el esfuerzo. Así se fue alejando, disimulando cierta lesión, aunque más orgulloso que antes, sabedor de su recompensa. Abrió la puerta del furgón, se sentó sin perder la vista de nadie, la cerró y se acarició el bolsillo, metiendo la primera marcha. También vio y rio extrañamente al nuevo, que no acababa de encajar su primer muerto, y supo que no iba a durar mucho en la empresa


DAVID GUTIÉRREZ DÍAZ

La muerte es el rocío sobre el erial de quién busca y no encuentra validación en la mirada ajena, un abrazo al aire, una legión de trasgos que hoy te obedecen y mañana te devoran, un corazón podrido por falta de riego, el reloj de oro en el cuál invertiste todo tu tiempo, una casa llena de espejos para mantener siempre gacha la vista, el llanto que no cesa ni se exterioriza, las hojas de la prensa del corazón y el cementerio de tocones que dejaron a su paso, los Dioses viendo un nuevo amanecer, el chute de adrenalina de un diploma inmerecido, la ausencia de vida como modo de vivir.


NURIA BERGEN

No quiero ni pienso morirme. Porque la vida es bella, los campos huelen a vida y todo cuanto me rodea está repleto de vida.
Morir no está en mis planes, y menos desde que mi marido falleció. Fue un infarto de miocardio, y fue la manera más feliz de morir. En cama, durmiendo. Fácil y simple. ¿Para qué sufrir?

Poco más a decir. Morimos cada minuto que avanzan las manillas del reloj, cada segundo. Y es una cuenta atrás que unos llevamos mejor o peor que otros. Me cerré en banda. Puse una coraza sobre mí que nadie ha conseguido traspasar. Y por ésto hablo así, precisamente. Por coraza, caparazón, o dolor continuo.
Quizás algún día alguien la traspase. Espero ya no estar allí para contarlo.


LA XICUELA DE CORRIOL

La muerte de alguien a quien amas profundamente no te permite dejarle marchar del todo durante bastante tiempo. No aceptas esa nueva condición. Te niegas rotundamente a que se vaya, tanto si ha sido en un momento fugaz, como en una larga enfermedad. Niegas hasta los últimos alientos, no puede ser verdad. No ha sido así. Es sólo un error. No puede ser verdad.

Ese dolor nunca se va.

Has estado viendo durante 2 años como su cuerpo se ha corrompido por dentro. La podredumbre de un cáncer fulminante, sin tregua, pero plantándole cara sin esconder la fiereza en ningún momento.
Poco a poco las fuerzas fallan, debilidad, pesimismo, todo se aúna y hace sentirte aún más débil. Pero sigues y sigue hacia adelante. Por él. Para que no deje caer la toalla. Si él se rinde, los demás también. Es todo coraje, y por éso nunca se rinde.
Hasta que un día, despierta y nos llama a todos a su lado y nos dice: ésto se acaba. Ésto no para. Ni parará. No os disgustéis ni enfadéis entre vosotros. Cuidad a vuestra madre. Y sed muy felices, como yo lo he sido. Os amo. Mucho. A todos.

Petrificados de su entereza, nos pide regalemos en su nombre, un presente a cada uno de sus compañeros de trabajo. Sólo me queda respirar hondo. No puedo más que llorar. Con esa petición les regala una buena botella de vino para que brinden por él, por los años compartidos en el trabajo. Sin roces ni pequeñas heridas. ¿Para qué?

Después, y con el tiempo, aceptas, sí, que no esté en casa durante todo el día, porque puedes asimilarlo como un cambio de horario laboral. Pero cuando llega la noche y ese alguien no regresa a casa, te das cuenta de lo mucho que has perdido, de que no volverá a soltar sus sonoras carjajadas, sus risas, sus chistes, su alegría….su arte. De que no volverás a verle, a tocarle, a abrazarle, a nada…..
Y cada día vuelta a empezar. Y a esperar que regrese. Que regrese de algún viaje…..

Esa alegría que transmitía sin parar y que no era capaz de evitar. Esa alegría ya no volverá. Esas ganas siempre de sonreír, tampoco. Ese mambo núm. 5 que a veces hacia soltar a mí madre el delantal y ponerse juntos a bailar…..esas bromas……

Él ya no volverá a abrir las puertas del garaje: ‘ya estoy en casa’ .
-¡Sí! ¡ya te oímos el coche ya!, cuando doblabas la esquina de nuestra calle.
Ésto ya no sé volverá a oír.

Porque la rutina siempre era la misma. Guardar el coche en el garage, dar las gracias a la Virgen y a San Cristóbal por su ayuda durante el día con sus manos al volante (no era muy necesario pero se les daba las gracias igualmente) y caminito en busca de los suyos. Pijama y bata y cena en familia. Noticias, y sobretodo ‘el tiempo’ predicción para el día siguiente. Siempre alerta. Del tiempo, de la carretera, y de sus reflejos para una rápida reacción ante un imprevisto. Paciente y perfecto en la conducción. Buen maestro.

No dejé que se marchase durante mucho tiempo. Tardé casi 6 años a conseguir que no me doliera recordar un momento u otro con él. Recordar a veces es bueno, pero no siempre.

Al final lo conseguí. Lo recuerdo como si ahora fuese. Está siempre igual de joven, y lo recuerdo con esa sonrisa y sus ojos verdes siempre, siempre, sonriendo.
Es mi manera de que no me duela tanto. Y de que permanezca conmigo siempre. Siempre me sonríe y manda fuerzas para continuar.

Por cierto, sé que me espera y esperará, así que no tengo miedo alguno. Me tenderá su mano. Sólo tengo miedo a sufrir tanto como sufrió él. Espero no tener que hacerlo.


MONTAÑA MILHOJAS

Se llamaba pin pón, era muy guapo y de cartón… se lavaba la carita con agua y con jabón.
Bueno pues yo creo que duró bastante poco, la verdad.


ROCÍO ROMERO GARCÍA

Amanece en Chicago.
Las bocinas de los coches, el sonido de los zapatos dirigiéndose a algún lugar, el estruendo de las voces son el despertador de la ciudad.
En la habitación de Chloe se cuelan esos ruidos, molestos y desegradables, aunque ella no los escucha. Lleva así desde hace un mes, el tiempo que hace desde que su abuela falleció.
Para Chloe la muerte siempre ha sido un tema tabú. Algo que le asusta y le inquienta.
Siempre hacía todo lo posible por no pensar en ello, pero desde la muerte de su abuela, no hace otra cosa.
No para de darle vueltas a esas dudas filosóficas sobre la que es morir y vivir, sobre si hay alguna energía o ente que decide quién vive y muere. Todo eso le provocaba una gran ansiedad, pero no podía parar de pensar en ello.
Todos los días de aquel último mes su vida se había limitado. Solo iba de casa al trabajo y cuando volvía a casa, se iba directamente a la cama con la esperanza de dormir mejor aquella noche, pero no lo conseguía.
Para ella, su abuela era una pieza fundamental en su vida y el hecho de sentir ese dolor en el pecho la mataba.
Aquel sábado lo que le consiguió sacar de la cama fue la llamada de su madre, avisándola de que en unos minutos irían a recogerla. Tenían que revisar el testamento.
Cuando sus padres la recogieron se quedaron sorprendidos. Chloe estaba muy descuidada. Durante el camino, sus padres intentaban dirigir la conversación al estado de ánimo de Chloe pero ella siempre se escabullía y cambiaba de tema.
Cuando llegaron al despacho del abogado se encontraron a su tía y a sus primos.
Tomaron asiento y el abogado, junto con el notario, abrió el testamento.
Después de hablar de cifras de dinero, de la parte de la casa que le correspondía a cada hija y de caras de desaprobación por parte de ambas, llegó el momento de conocer la herencia de los nietos.
En el testamento decía que sus nietos tenían total libertad de coger lo que quisieran de sus posesiones, pero que había algo que quería dar exclusivamente a Chloe: su reloj de oro.
Los primos y la tía de Chloe farfullaron algo inaudible mientras la miraban con rabia.
Aquel reloj significaba mucho para su abuela y el hecho de que hubiese decidido dárselo a Chloe era algo increíble para ella.
Después de salir del despacho, decidieron ir todos a casa de su abuela. El vacío de la casa, el silencio tan perfecto puso un nudo en la garganta de Chloe, quién se disponía a buscar el reloj.
Lo encontró en su mesilla de noche, guardada en una cajita junto a una nota.
Chloe se sentó en la cama la leyó.
“Querida Chloe,
¿Recuerdas cuando eras pequeña y me preguntabas el por qué de todo? Incluso el por qué de cosas que no sabía explicar. Eras una niña inquieta y curiosa y eso es algo que siempre me gustó de ti. Por eso, quiero darte el reloj. Sé que lo cuidarás tanto como yo y que significará todonloqnue significó para mí, incluso más. Y lo más importante, es la llave que te permitirá descubrir mundos nuevos y te dejará seguir siendo esa niña tan curiosa e inquieta. Te quiero.”
Al terminar de leer la nota, Chloe se echó a llorar. Aunque no había entendido lo que quería decir con descubrir mundos nuevos, le había emocionado que su abuela aún recordase esos días juntas.
Cuando llegó a su piso, en vez de meterse en la cama, decidió juguetear con el reloj. No paraba de pensar en lo que ponía la nota: “te permitirá descubrir mundos nuevos”. ¿Qué querría decir?
Entonces Chloe de fijo en algo. El reloj no solo marcaba las horas, si no también el mes, el día y el año.
En el reloj había tres ruedas: una a la derecha, otra a la izquierda y otra en el centro de esas dos.
Chloe decidió tocar la del centro, pensado que cambiaría la hora, pero no. Cambiaba el día. Decidió poner el día en el viernes y pulsar el botón.
Todo a su alrededor se movió deprisa, como si fuese a años luz.
Cuando todo paró, se encontraba en su habitación. Decidió mirar el día y la hora en su móvil para comprobar sí realmente había pasado lo que ella pensaba.
En efecto, es su móvil ponía que era viernes.
¿Cómo podría ser eso posible? ¿Cómo podría haber viajado el tiempo?
No podía ser posible, seguramente fuese fruto de no haber dormido en noches.
Aquella noche decidió ir al bar a tomar algo y así poder olvidarse por un momento de todo. De todas las dudas que rondaban por su cabeza y de todas esas voces que no la dejaban descansar.
Pensó por un momento que el alcohol le haría dejar de pensar, dejaría su mente me blanco, pero no fue así.
Decidió llevarse el reloj al bar y estuvo observándolo.
Pensó en las épocas que le gustaría conocer y si el reloj llegaría a tanto. Así que decidió ir al baño y marcar el año. Decidió viajar a su época favorita, los años 20.
Cuando presionó el botón aquel efecto de fugacidad duró un poco más y cuando paró, se encontraba en un baño diferente.
Tenía un decorado más clandestino. Decidió mirarse al espejo y cuando vio su reflejo, un escalofrío recorrió su cuerpo.
Iba vestida con la vestimenta de la época. Su media melena rubia estaba ondulada, su maquillaje era más vivo, una sombre gris remarcaba sus ojos azules.
Se fijó en las perlas de su cuello, en los guantes, en el vestido…
Decidió salir del baño y cuando lo hizo, de sorprendió aún más. El bar estaba lleno de gente vestida igual que ella. Hombres trajeados sentados en las mesas fumando, mujeres bailando el Charleston, perosnss bebiendo y riendo…
Chloe empezó a sentirse mareada. Su rostro palideció y cuando notó que iba a desmayarse, decidió salir a la calle.
Al girar se chocó con una mujer, derramándole la bebida en el vestido.
— ¡Oh, lo siento muchísimo!
— No te preocupes, ¿te encuentras bien? Estás un poco pálida.
Chloe la observó. Sus ojos eran castaños y su pelo tan oscuro como el café. Lo llevaba recogido con un moño y alrededor de su cabeza tenía una cinta con plumas.
— Ven, siéntate.— le dijo.
La mujer fue a pedir un vaso de agua y se lo dio a Chloe.
— Muchas gracias. No era necesario, solo ha sido un pequeño mareo.
— Lo sé. Con la cantidad de personas que hay, el calor, el ruido… ¿Te gustaría salir a tomar un poco el aire?
Chloe asintió y ambas salieron.
Una vez fuera Chloe pudo respirar.
Las calles eran diferentes, tenían un encanto y una magia que Chloe no podría describir.
La mujer sacó un cigarro de su bolso y lo encendió.
Le ofreció uno a Chloe pero ella se negó.
— ¿No te parece que Chicago es precioso? La ciudad de la música, lo carnal y el pecado. Me encanta.
Chloe sonrió. Ella siempre había pensado así sobre Chicago.
— Por cierto, me llamo Adele. Adele Davis. — dijo tendiéndole la mano.
— Yo soy Chloe.
Ambos estrechan las manos y se sonríen.
— ¿Eres nueva por aquí? No me suena haberte visto antes.
— No, estoy de visita.
—¿Y a quién visitas?— preguntó Adele con curiosidad.
— Oh, a nadie. Estoy visitando la ciudad. Me gusta su encanto.
— Sí, Chicago tiene algo especial. ¿Cuánto llevas aquí?
— He llegado hoy.
— Con razón te has encontrado mal ahí dentro.— dice riéndose. Da una calada al cigarro, el humo se funde en la oscuridad de la noche.
— Tengo una idea. ¿Por qué no nos encontramos aquí mañana? Podríamos visitar las zonas más emblemáticas de Chicago. Me conozco la ciudad como la palma de mi mano.
Ambas se rieron y Chloe aceptó.
No sabía que había visto en Adele, pero le gustaba. Le parecía atrevida y divertida.
Además, quería conocer Chicas desde la belleza de los años 20.
Durante un par de semanas estuvo viajando y visitando a Adele y cada vez sentía algo más fuerte por ella, aunque no iba a declararse nunca por muchos motivos. No podía enamorarse de alguien que no correspondía a su época. Era un amor imposible.
Pero aún así, cuando volvía de nuevo a su piso, no paraba de pensar en ella. No paraba de sonreír de forma tonta. Incluso dormía mejor por las noches, ya no pensaba tanto y las voces habían parado.
Un día, mientras visitaban un monumento y Adele explicaba su historia, comenzó a llover.
Ambas salieron corriendo y riendo a refugiarse debajo de duna cornisa. Y no saben si fue por el momento, porque la lluvia les estaba calando la ropa y el frío no las dejaba pensar o porque estaban destinadas a ser, pero se miraron a los ojos y vieron algo la una en la otra que nunca habían visto en nadie más. Así que Adele, decidida y sin nada que perder, posó sus manos en la cara de Chloe y la acercó a ella hasta que sus labios se encontraron.
La lluvia seguía callendo con más intensidad, pero lo ignoraban porque en ese momento, no importaba nada más que ellas.
Cuando Chloe volvió a su piso con otra sonrisa tonta en la cara, decidió buscar a Adele. No se le había ocurrido buscarla antes, estaba tan absorta en los viajes y en los sentimientos con Adele que no reparo en comprobar si había sido alguien importante en la Historia.
Y sorprendentemente lo era, pero no como Chloe pensaba.
Adele Davis fue la mujer de uno de los muchos mafiosos que hubo en Chicago durante los años 20 con el tráfico de alcohol.
Cuando Chloe lo descubrió, toda la magia, rodos los sentimientos hacia Adele se desvanecieron. ¿Por qué no le dijo quién era?
Al día siguiente, por la noche, decidió hacer otro viaje. Quería aclarar las cosas con Adele.
Así que fue al bar de todas las noches, se metió en el baño y apretó el botón.
Nada más salir del baño empezó a buscar a Adele, pero fue Adele quién la encontró antes.
Le dio dos toquecitos en la espalda.
— ¿Me estabas buscando? — dijo, sonriendo con pícardía.
— ¿Podemos hablar? — preguntó Chloe, tajante.
A Adele le extrañó esa reacción, pero aceptó. Aquella noche el bar no estaba tan lleno, era miércoles y el bar solía llevarse los fines de semanas.
Cuando se sentaron en la mesa, Chloe se dispuso a hablar, aunque no sabía cómo.
— ¿Sucede algo?
— ¿Por qué nunca me contaste quién eras?
Adele la miró con sorpresa.
— ¿A qué te refieres?
— Eres la mujer de un capo traficante de alcohol. ¿Por qué no me lo contaste?
— Porque ya no lo soy. He decidido abandonarle.
Chloe la miró a los ojos. Le costaba no creerla.
— Me separé de él hace un par de meses. Ahora vivo en la habitación de un hotel.
— ¿Por qué te separaste de él?
— Porque no me hacía feliz. No me dejaba ser yo misma. Me casé con él porque mi padre me prometió. Él y el padre de mi ahora ex marido eran muy amigos.
Adele le agarró de la mano.
— Solo tú has conseguido que vuelva a ser quién era, que vuelva a ser feliz y me siente llena de vida. Solo te quiero a ti.
— ¿No ves que esto es algo imposible? — preguntó Chloe Con un nudo en la garganta esperando un “no” por respuesta.
— Puede ser posible si ambas queremos.
Adele tenía razón. Por muy descabellado que fuese todo, era algo real. Podían escapar y estar juntas, empezar de nuevo en otro lugar. Y por un minuto esa idea inundó la mente de Chloe, incluso la idea de quesarse allí para siempre.
Cuando todo parecía claro, cuando ambas estaban dispuestas a acceder y dejarlo todo, se oyen dos disparos y Adele cae a los pies de Chloe.
Alguien con el rostro tapado y un sombrero sale corriendo del bar y Chloe se agacha a recoger a Adele. Aún respira.
— Vas a salir de esta, te lo prometo. — dice Chloe, Con Adele entre sus brazos, sollozando.
Adele saca fuerzas para alzar su brazo y acariciar la cara de Chloe. Sonríe y de pronto, toda expresión en sus ojos se convierte en nula.
Chloe agacha la cabeza contra el pecho de Adele y rompe a llorar desconsoladamente, como si nadie ni nada existiese.
Después de la llegada de la policía y millones de preguntas que Chloe no pudo responder por su bloqueo y aturdimiento, pudo salir de bar y sin saber cómo, marcar de nuevo el año para volver.
Cuando llegó a su piso, rompió va llorar. Comenzó a gritar, a maldecir todo y a romper todo lo que encontraba a su paso.
Y fue cuando ese dolor en el pecho volvió, cuando la oscuridad y las voces volvieron a ella, justo cuando pensaba que jamás volvería a sentirse así.


PEPINO MARINO ERRANTE

Hace tiempo, leí en una novela de Manuel Vicent la siguiente frase: “A la muerte no se la comprende, sólo se la aprende. Aceptarla con naturalidad es la única manera de resucitar”.

No le voy a dar un sentido panegírico a estas letras, ni tampoco voy a describir el largo, lento y frustrante proceso decadente durante el que uno de nuestros seres amados pierde irremediablemente la salud. Aceptar este hecho en sí, ya es tan duro -o más- como morir.

Pero sencilla y paradójicamente, poder acompañarla hasta el final, planificarlo y permitirme a mí mismo que su cuerpo se enfriara entre mis brazos durante las horas que me diera la gana y sin que nadie me dijera cómo había de hacer, ha sido una de las experiencias más maravillosas que me han ocurrido.

Usted, querido lector, podrá pensar que el espacio entre párrafos se debe a mi interés por facilitar la digestión de un tema tan pesado como la muerte. Nada más lejos de la realidad: No diré que disfrute con su presencia cada vez que se me acerca, pero sí que la considero como algo maestro a la vez que perfecto para aprender.

El momento en que mi perra dejó de respirar, lo primero que sentí fue alivio. Lo segundo, que me apuñalaban entre las costillas mientras se reían de mí y lo tercero, que comprendía perfectamete la seguiriya y la soleá.

Al tercer día, no resucitó su presencia física donde quiera que yo me encontrara, pero sí una sensación de gratitud hacia la vida dentro de mi corazón por haber podido amar tan pura e incondicionalmente, del mismo modo que por haber podido despedirme y practicar una eutanasia digna y necesaria como debe de ser cuando amas a alguien.

Me gustaría dedicar este texto a todo el equipo de profesionales veterinarios que me dediqué a visitar y molestar cálidamente durante tantos momentos. En ellos descubrí a personas con un fulgor único en sus ojos debido a la pasión con la que viven su trabajo y las ganas de ayudar. Sin ellos no habría gestionado tanto sufrimiento como lo hice. También, muy especialmente a todas las personas que tenéis y habéis tenido animales, porque sabéis de lo que hablo.


CARLOS COSTA

Cuando tontee con la muerte.
Sí, tontee.
Como si fuese un chico esbelto, amable y bello, al que nadie quiere mirar por temor.
Porque la belleza da miedo. Arranca de un simple vistazo al individuo de su zona de confort.
Yo tontee con la muerte.
Me follé a golpe de efecto a la muerte.
Me masturbaba pensado en la muerte
Incluso cuando la muerte no estaba cerca.
Muerte tiene nombre de hombre.
Porque los hombres saben herir más deprisa.
Cuando tontee con la muerte
Me hice amigo de la soga, la cuchilla y las pastillas.
Cree la orgía de la apología al dolor.
Incluso gemía
Entre sacudida y sacudida.
Incluso lloraba cuando me corría.
Yo amaba a la muerte.
Me entregaba a la muerte.
Como los niños se entregan al placer de lo que les apasiona y no existe nada más
Para ellos
Que esa obsesión.
La gente me miraba asustada
Cuando exponía dicha cuestión
Entonces
Renegué a la muerte al colchón.
Pero en el colchón disfrutaba de él.
Le sacudía hasta el último polvo de su sotana tenue.
Pero la rutina también se impone incluso en las cosas tristes, en las cosas indeseables y secretas.
Y una buena tarde
Tras una follada de esas que dejan sin aliento
Y que incluso hacen temblar piernas y cuerdas vocales,
Rompí la relación
Dicen que a veces soy un poco adolescente.
Por eso de pensar en morirme.
Por eso de escribir sobre ese primer amor
Que se llamaba muerte.
Que hijos de puta.
O sigo siendo adolescente
O es que incluso de viejo,
Aunque sea terminal,
Sigues soñando con su miembro oscuro y misterioso.
Porque a veces todos queremos morir.
Porque a veces todos nos lo planteamos.
Me atrevería a decir que incluso mr wonderful
Lo ha pensado.
Qué cansancio eso de motivar para la felicidad.
Joder qué tontuna
Qué abuso
Que asco y qué repelencia.
Yo prefiero,
Aunque sea una vez al mes,
Invocar por chat o YouTube
A la muerte.
Dejar que me penetre
Y que se vaya en silencio.
Dejando la cama revuelta
Y mi mente en éxtasis.
El éxtasis del deseo.
Porque todos
A veces
Queremos vivir en el éxtasis del suicidio.
Y ya está bien de estigmatizar tanto
Algo a lo que se ha escrito tantos textos.
Algo tan bello
Cómo lo es ese anciano disfrazado de joven.
La muerte.
Joder, que hijos podríamos tener.


KARLOS WAYNE

Ojalá, de Silvio Rodriguez. Ella me lo dijo.Incluso antes de que se marchara, me dijo que esa sería nuestra canción. En realidad nunca salió de sus labios esa expresión. Las palabras exactas fueron “cuando yo no esté, esta canción te recordará a mi”. Y te puedo asegurar que trabajó muy duro para que ese deseo suyo se hiciera realidad. La puso como ringtone en ambos teléfonos, el suyo y el mio. En cada video grabado en el que salíamos los dos, Ojalá, de Silvio Rodriguez, sonaba de fondo, como una banda sonora. En todos y cada uno de los diferentes playlist que creamos en iTunes o en el iPod, Ojalá, de Silvio Rodriguez, era siempre la primera canción en sonar. Y me divertía. Y me irritaba. Y me aburría. En ocasiones le mentía alegando que era la canción más bella que había escuchado nunca. Y otras, las más frecuentes, simplemente me derretía enamorado oyéndosela cantar.Entonces me repetía: “cuando yo no esté, esta canciò te recordará a mi”.Como si lo predijera. Como si, incluso años antes, hubiera adivinado lo que iba a pasar. Lo que pasó. Que se fue. Se marchó para no volver. Y durante estos tres años no he sido capaz de escuchar la canción ni una sola vez. No he sido capaz de escuchar ninguna canción, no fuera que Ojalá se colara y acabara por desintegrar lo poco que quedaba de mi, ya de por si, destrozado corazón.
Pero ayer me armé de valor. Me senté en el sillón en el que tanta noches nos estrujábamos frente a la tele. Cojí el mando a distancia y pulsé el “play”, sin darme la oportunidad de arrepentirme. Y sonó. Y los latigazos al alma llegaron con cada frase, con cada rima, con cada vibración de la guitarra…. “Ojalá pase algo que te borre de pronto”, “Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz…”
Y no pude llorar. El plan de Silvia no funcionó. Todo lo que alcancé a sentir fue odio. Atroz. Violento. Desgarrador. Ojalá, de Silvio Rodriguez, no me recordó a ella. Me recordó a tí. Cobarde. Asesino. Suicida. Si no era para ti, no sería para nadie. ¿Verdad, hijo de puta? Me dejaste sin amor y sin canción.


EMILIANO HEREDIA JURADO

LA MUERTE DE LA FAMILIA ULISES

-Ulises, ¿a ti no te parece bastante extraño tantos años sin noticias de nuestros vecinos?-
Quien hace esta pregunta, es doña Sinforosa, mujer de don Ulises Higueruelo, oronda y morena, con eterno vestido rojo, sentada en un butacón tapizado de áspera tela azul.
Su marido, empatado en grosura con su mujer, sentado en un butacón de las mismas características en el que está sentada su mujer, ordinariamente trajeado con traje azul cian y corbata negra, se mesa la barbilla, pensativo, y le responde a su mujer:
-Sí, la verdad, es que llevo bastante tiempo pensando en esta anómala situación, y por más vueltas que le doy, soy incapaz de hallarle explicación alguna a la progresiva y repentina desaparición de nuestros vecinos. Es más, querida, creo que, de toda la urbanización, somos los únicos vecinos que quedamos.
– La verdad, es que estoy cada día más “enmustia”, como los “genaros” de la ventana – se incorpora a la conversación doña Filomena, madre de doña Sinforosa, traída del pueblo, con un moño que se ha convertido en un apéndice más de la avejentada y talluda figura, con un eterno chal, verde, sobre los hombros-
En ese momento, llaman al timbre, y todos, se giran sobresaltados mirando hacia la puerta principal de la casa.
-¡Ay!, ¿Quién será?-exclama doña Sinforosa, angustiada, llevándose la mano al pecho, manoseando nerviosa con la mano, el collar de perlas que pende de su cuello-. ¡Lolin hja!, ¡vé a abrir-
Lolin, la hija mayor, una rubiales veinteañera, modosita y servicial, se levanta del sofá donde ojeaba aburrida una ajada revista del tiempo de la Maricastaña. Ladrando, la sigue Tresky, el segundo perro de la familia,( sustituto del primero, Kuki, que feneció accidentalmente y merendado por la familia, en una de sus primeras aventuras), un perro canijo, blanco, ladrando, no se sabe si de contento, de nervios, o por ambas cosas.
Lolin abre la puerta, y se encuentra de frente a dos hombres muy trajeados, con sendos maletines negros en la mano. Uno, muy, muy mayor, otro, un mozalbete pecoso, con un caracol del flequillo de su cabello pelirrojo colgándole de la frente. Con una sonrisa blanca clavada en lacara.
-¡muy buenas tardes!- dice el joven, poniéndole un papel delante de la cara a Lolin- están todos ustedes muertos-

-¡¡¡¡ahhhh!!!!,-Lolin, se medio desvanece, y se lleva las manos a la cara, y llorando, se va corriendo en busca de su familia, a la salita de estar-
Su hermano Policarpito, se levanta como un resorte, y deja de jugar con su hermana Merceditas, con los cubos de letras y grita a pleno pulmón, haciendo una pose boxeística:
-¡qué te pasa hermanita!, ¡yó te protejo!- la verdad, que un mozalbete, delgaducho, con pantalones cortos y pullover de pico, resulta un poco ridículo como paladín justiciero-
En ese momento, aparecen los dos hombres y Merceditas, llora, y corre a los brazos de doña Sinforosa, que la abraza, toda ella, para protegerla-.
-disculpa el susto monina- le dice a Lolin, el hombre mayor, entregándole un pirulí multicolor-, aquí, mi sobrino, es un poco brusco, aprobó las oposiciones a muerte, porque yo, su tío, era el examinador, y es un verdadero botarate, cero en diplomacia. Y tú, chiquillo, toma otro para ti-le da otro pirulí a Policarpito- y para la peque de la casa..¡un chupete de caramelo!-Merceditas, recelosa, sin dejar de abrazar con una mano el cuello de su madre, alarga el brazo para coger el caramelo que le ofrece el señor mayor- y hay regalos para todos, para el señor de la casa, un hermoso habano –Ulises, sonriendo agradecido, lo toma, y aspira profundamente el aroma que emana el hermoso Cohíba-, para la señora, un hermoso pañuelo de seda china auténtica, para la dama mayor- doña Filomena se sonroja-, un auténtico perfume de maderas de oriente…¡Ah!, y para el perro… un autentico hueso de jamón de cerdo ibérico-
– Muchas gracias por los detalles, señor…
-Señor muerte, catedrático en muerte, especialista en cese simultáneo de vida.
-¡ahhh la suerte!, que bien, a ver si nos tocara un “enemino de tontería”, dice la abuela Filomena.
– ¡no, mamá, suerte, no, muerte!
De la impresión, a doña Filomena le da un vahído
-¡Lolín, corre, trae las sales!-pide doña Sinforosa-
Lolin, muy disciplente, corre a la cocina, y vuelve con un frasco de sales que, su madre, coloca debajo de la nariz de doña filomena, para reponerse.
-A ver si le entendido bien-dice don Ulises-, usted dice que es la muerte…¿verdad?
-Así es, caballero-responde el hombre más mayor- y éste de aquí, es hijo de mi hermana la peste, que se casó con la guerra, el pobre, sabrá usted disculparle, es algo corto, no da más de sí.
-Pero… yo tenía otra imagen de usted –prosigue don Ulises-
-¡ah yá!, la manida imagen de la muerte tenebrosa, en esqueleto, con hábito negro, guadaña en una mano, y reloj de arena en otra…¡que imaginación tienen ustedes los mortales!

-Bueno, usted dirá, nos tiene a todos en vilo-dice un apesumbrado Ulises-
-Pues eso, que están todos ustedes caput, finito, -dice, insolentemente el mas joven-
-¡Cállate, ira!, no ves, que realmente, no son mortales, son producto de un mortal, un dibujante de comics llamado Benejam, él sí, está muerto-replica a su sobrino-, disculpe a mi sobrino, don Ulises, yá le he dicho que es un poco cortito. En fin, a lo que íbamos. Resulta, que en el cielo, en el país de los comics, en el pueblo llamado TBO, hicimos la semana pasada un censo y…resulta que ustedes, la familia completa nos faltaba, ¡que terrible error!, mi jefe, Dios, el supremo, me manda remitirle sus sentidas disculpas, por este fallo administrativo, que, les habrá causado muchos años de soledad…
-Bueno, antes de llamar ustedes, mi mujer, aquí presente y mi suegra, estábamos comentando que llevábamos muchos años sin saber nada de nuestros vecinos –interrumpe don Ulises-
-¡ah!, ¡pero esta situación se vá a subsanar inmediatamente!, síganme por favor, salgamos a la calle, nos vamos de viaje.
-¿Qué nos llevamos un traje?-pregunta doña filomena-
-No, mamá, viaje, nó traje,-le responde doña Sinforosa a su madre-pero verá, tenemos que hacer maletas, un tentempié para el camino – le dice doña Sinforosa a la muerte-
-Coger mis canicas, el tirachinas….-prosigue Policarpito-
-tengo que elegir un modelito para la ocasión-comenta Lolín-
-“Quero mi muneca”,- dice Merceditas-.
-¡Guaú!,-yò mi hueso, dice Tresky-
-No, nooo, nó hace falta nada de eso. Yá hemos contactado con su creador, Benejam, y al pueblo TBO, donde van les ha dibujado una casa igualita a ésta, con todos sus enseres, y objetos personales, síganme por favor, afuera nos espera un microbús.
Salen todos, y se montan en un microbús de veinte plazas, de cielo-line, dirección al pueblo de TBO, sin paradas.
-Pónganse cómodos, y usted, don Ulises, siéntese conmigo, le iré comentando cosas en el tiempo que dura el viaje.
-Me tenía que haber “distraído” la estampita de San Cristóbal-murmura doña Filomena-
-Policarpito, Lolín, portaros bien durante el viaje, y abrigaros, que el relente de los viajes es malo, ven aquí, mi amor-le dice a Merceditas-

-Ira, arranca-le dice la muerte a su sobrino-
El microbús, arranca, y sale por la calle de la casa de la familia Ulises.
-Mire, don Ulises-le comenta la muerte- usted, creerá que la muerte, es algo terrible, tenebroso, oscuro…pero nada más lejos de la realidad, todas estas características que ustedes tienen de algo tan natural como es el morir, es fruto de mentes calenturientas. La muerte, es solo un tránsito a una situación mejor. Es, como vaciar una botella, tirar el envase, y aprovechar el contenido.
-No, no le entiendo- dice don ulilses-
-Verá-le responde la muerte-, usted, si muere, deja el cuerpo, pero su alma, sube a eso que ustedes llaman cielo..
-¿Pero el cielo no existe?-pregunta don Ulises-
-Sí, pero es un reino, el reino de Dios, donde éste, es el supremo, es un conjunto de países, según las etapas cronológicas humanas, vea, estamos pasando por la prehistoria, la edad de bronce… más lejos, la edad media.., el pueblo del cine,
-¿Dónde tienen ustedes el infierno?- interroga don Ulises-
-El infierno, ¿dice?, no, el infierno como tal, no existe, otro invento de los mortales. Verá, el demonio, es jefe absoluto de una agencia temporal de trabajo, y todo el personal, proviene de mortales que han sido malos en vida. Por ejemplo, las grandes guerras, eran simples campañas de captación, para trabajos urgentes e ingentes de mantenimiento de los reinos. ¿Que hay que poner luz eléctrica en todos los reinos?, pues se crea la primera guerra mundial, ¿Qué hay que asfaltar todos los caminos y carreteras?, se provoca la segunda guerra mundial, y créame, no hay peor castigo, que trabajar de sol a sol, mal pagado, y casi sin contrato. Mire, mire, ahí tiene a Hitler, mano a mano con Stalin, pintando todas las fachadas de los edificios del pueblo judío a pincel, ¡que emotivo!, ¿no le parece? . ¡ Hola!, prepárense, que en la siguiente curva, estamos en el pueblo TBO.
Efectivamente, al pasar la siguiente curva, aparece la entrada del pueblo TBO, con todos sus habitantes recibiéndoles con un gran cartelón, poniendo “BIENVENIDA FAMILIA ULISES”, sostenido por los extremos, por dos mini aparatos voladores, obra del inventor Frank de Copenhage.
-¡bienvenidos, queridos amigos!,-sale a recibirles, don Pantuflo, con doña Jaimita, y sus hijos Zipi y Zape, que salen corriendo a abrazar a Policarpito-
-¡Zipi ,Zape!,-grita, y salta de alegría Policarpito, los tres, se funden en un fuerte abrazo-
Allí, está Carpanta, escamoteando un pollo asado, y Petra, criada para todo, lo descubre, y sale detrás de Carpanta con una escoba:
-DE-de-de-ten-ten-te la-la-la-drón….

-¡Doña Hurraca”, querida amiga-Doña Filolmena, sollozando, se abraza a doña Hurraca-
-¡unas palabras don Ulises!-se acerca el reporter Tribulete-
-Aíva pues, yo les acompaño-se ofrece Josetxu el vasco-
-Gracias, gracias- dice sollozando don Ulises dirigiéndose a la muerte, y a ira, su sobrino- nó sabría como agradecerle…
-tranquilo, nó se preocupe, como habrá observado, la muerte nó es tan mala como creía-
-Por supuesto que nó, puede venir a mi casa cuando usted, y su familia quieran
La muerte, y don Ulises, se funden en un fuerte abrazo, mientras, de fondo, se escucha:
-¡¡¡viva la familia Ulises!!!

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Canciones

Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Creativa de Facebook, proponíamos escribir relatos inspirados en canciones famosas. Estos son los relatos recibidos. Puedes votar por tu favorito en comentarios antes del próximo jueves día 12 (solo un voto por persona).

*Todos los relatos son originales y no han pasado procesos de corrección.

 

JOSUE GONZÁLEZ

Suenan y hablan todas de mi, nadie en especial; quizá en el ínter de cada pista, alguien esté.
Un coma brutal para mi alrededor o una sinfónica obra teatral frente a mis ojos, pero nada que ver con ella o él, si su nombre es cordial o tan simple parafrasear.
Todo suena a mi, a mi indigno corazón, a mi triste mirar, a mi alegría falaz, a mi abandono total, a mi muerte cerebral y cuanto mas!!. 
Dime cancioncita vulgar, de dónde es que te has convertido en mi banda sonora, por que ahora mismo hablas sobre mi, tus letras salen de mi boca y se sostienen al golpeteo de mi lengua y mis dientes , nadie las escucha pero rasguñan mi paladar.
Música hazme un día más una historia entre tus letras, saborea mis oídos e inunda mi corazón, secuestrame de esta realidad y llévame donde la siguiente pista es mejor, porque de donde vienes tu quiero ser yo.

Sobre canciones no hay nada especial, todas suenan como yo, nadie en realidad, solo espacios que se llenan con rostros entre cada historia.


MARÍA RUBIO

Canciones de juventud en un Madrid recién estrenado al venir del pueblo.Tiempos de dictadura.Suerte poder comprar un casette y unas cintas con las canciones que me molaban , como dicen ahora.Entre ellas “para que no me olvides” …..Para que no me olvides y estemos unidos los dos gracias a los recuerdos. Estarás siempre en mis pensamientos .Han sido mis caricias y nuestros abrazos.No me olvides para estar en todos tus sueños. Ten mi cariño que es lo mejor que tengo……Para que no me olvides y estemos muy unidos los dos gracias a los recuerdos……..


ROCÍO ROMERO GARCÍA

NUMBERS.

En una fría noche de invierno, en pleno centro de Nueva York, un joven busca refugio en una cafetería. Las calles están decoradas con luces de todos los colores, envidiadas por las estrellas. El suelo se ha convertido en una alfombra blanca y blanda.
Los copos de nieve caen sin cesar, lentamente. La Navidad ha llegado.
El joven muchacho encuentra una cafetería en Times Square y decide entrar.
Se sienta en una de las mesas libres y abre su bandolera. Coge su portátil y se dispone a escribir. El espíritu navideño le inspira.
Una camarera se acerca a tomarle nota. Pide un chocolate caliente y se pone los auriculares. Spotify reproduce “Numbers” de Daughter.
La camarera le trae el chocolate caliente y le da un sorbo. Agradece el dulce calor atravesando su garganta, hace demasiado frío fuera.
Comienza a escribir, parece inspirado. Pero al cabo de un tiempo y con la misma canción terminando, se bloquea.
No sabe como continuar su historia. Aparta los ojos del ordenador y la canción comienza de nuevo. Se fija en una chica rubia que hay frente a él.
Está leyendo un libro, las ondas doradas caen por sus hombros.
La observa, no para de mirarla. No entiende porque le atrae.
La chica levanta la mirada y le mira. Sonríe. Tiene los ojos azules, tan profundos como el mar y el cielo.
El chico se ruboriza y baja la mirada.
Le da otro sorbo al chocolate.
Mira por la ventana y sin saber muy porqué, quizá sea por culpa de la música o del hipnótico caer de los copos, comienza a imaginar. Se deja llevar, y por unos momentos, deja de estar en este mundo para adentrarse en el suyo.
Imagina gran cantidad de escenas, como una película, dónde está con ella. Dónde ella es la protagonista.
Todas pasan deprisa, como fotogramas, una detrás de otra, ambientadas en diferentes lugares.
Una playa, atardeciendo, abrazados con una manta echada por los hombros. La suave brisa, acariciando sus caras.
Un coche, recorriendo una carretera vacía, ella con los brazos estirados, intentando alcanzar el cielo con un pañuelo.
Una cama, con caricias y besos escondidos, con lunares en vez de planetas y sonrisas como destino.
Un día de lluvia, las gotas cayendo lentamente en sus cuerpos, la tormenta perfecta. La paz.
Cuando la canción acaba, se termina el chocolate, que ya está templado y cierra el ordenador. Paga la cuenta y comienza a recoger. En ese momento se da cuenta de que la chica rubia no está.
Cuando sale a la fría calle, la ve. Está en un paso de cebra, el semáforo está en rojo.
El corazón se acelera, nota como la sangre palpita, nota los latidos por todo su cuerpo… ¿Se ha enamorado? No, no puede ser. No puede enamorarse de recuerdos inexistentes, creados por su imaginación. No puede, no la conoce.
La chica está mirando el móvil, de pronto suena el pitido del semáforo, ya puede cruzar.
Pero un coche no ha podido frenar a tiempo y viene bastante rápido. La chica se da cuenta demasiado tarde. El coche está lo suficientemente cerca de ella.
En ese momento, el mundo se paraliza. Los copos se mantienen en el aire como si no hubiese gravedad, nadie ni nada se mueve, no se oyen ruidos de coches ni del bullicio de la gente. El mundo ha dejado de rotar.
El tiempo transcurre con mucha lentitud, demasiada.
El chico se abalanza sobre ella, empujándola fuera de la carretera. Todo vuelve a su tiempo, el mundo vuelve a rotar.
Él la mira. Ella le mira. Ambos sonríen. Y a pesar de tener a un grupo de gente a su alrededor, preocupada, solo son capaces de verse el uno al otro. Saben que no va a ser la primera vez que se vean.


MARÍA BRUNO

Canciones: Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota

Hay musica que me gusta y musica que me encanta pero hablar de Patricio Rey, escuchar Patricio Rey me revuelve las tripas y me hace sentir la simbiosis entre mi cuerpo que se hace música y la musica, -que en un espectáculo sangriento, y doloroso- se va haciendo partículas y después masa y después mi cuerpo. No lo disfruto, me duele tan adentro -y sobretodo en el pecho- que me hace explotar en llantos repentinos y cuando estamos en algún boliche y mis amigos me ven cantar y gritar y luego llorar, se asustan y rapidamente toda la ronda, que estaba eufórica, se pone triste. Yo no lo puedo controlar, a mi me controlan ese conjunto de símbolos que decodifican en un lenguaje extraño en mi cerebro, pero que parece que naci sabiéndolo entender. Los redonditos hablan ese lenguaje y me sienten al oído cosas que me resultan muy tristes.
!Que mundo tan injusto es este que para algunos gira tan rápido que los dispara afuera con la fuerza centrifuga y que para otros es tan mansito. El Indio lo sabe y lo decodifica quizá en un momento tan ardido en llamas como yo me siento ahora. Para tipos como nosotros no hay manera de que la imagen quede bonita. Aun si estuviéramos viviendo un buen momento, solo nos hace falta detenernos y observar, para que nos asuste como ha pasado el tiempo, como hemos cambiado, sin embargo a nuestro al rededor todo sigue igual de feo.
Muero mientras ardo pero nunca me consumo. Sufro y siento olor a carne chamuscada pero me miro al espejo y sigo acá. La muerte es parte de mi vida, y soy un objeto tan oscuro que algunos han de ver que brillo. El arte en la inmundicie. Estamos muy muertos pero seguimos muy vivos, así se siente el Indio Solari, así me siento yo, y eso es Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.


GABRIELA MOTTA

Tema: Canciones

Qué son las canciones me pregunto?
Mientras escucho el canto del ruiseñor,
qué son las canciones me pregunto? 
Mientras me dejo llevar por mi imaginación,
que de repente me habla y me dice: te presto mis versos para que puedas contestar esta interrogación.

Entonces sácame de este aprieto y dime que son?
No hay una sola respuesta, ellas son tan eternas como el sol, tan oscuras como la noche o suaves como una flor, hirientes como el puñal más afilado, o sencillas como el sonido de tu corazón. Pueden despertar furia y odio, la paz y el amor,
desatar la alegría de un soplo, o el llanto con un solo temblor.
Son frágiles como los niños pequeños y fuertes como el más valiente señor,
amables como la dama más bella e incorruptibles como tu amor.

Son música, son poesía, son arte,
son vida y muerte, son alegría y dolor.
Son verdades y son mentiras,
son engaños y son compasión,

Son la tierra en conjunción con la flor,
son el agua dándole vida al sustento de un pescador ,
son el aire que nos da vida
y son fuego que nos da calor.

Son tu inconsciente y el mio
Son tu deseos y mi dolor
son todo lo que tu quieras
por eso le llamamos canción.


LAILA RAQUEL MONGUE

Me parece mentira que juzguen así nuestro amor, que piensen que ya no me quieres y que sufro a tu lado.
¡Lo que hay que escuchar!
No voy a dejar que sean tan entrometidos, sé que quieres lo mejor para mí. 
Soy muy orgullosa, tanto como bonita y hermosa.
¿Y qué más da lo que diga la gente si nosotros nos queremos?
El amor es cosa de dos, y sólo nosotros sabemos lo que hay en nuestra casa. Y sólo nosotros podemos elegir cómo queremos vivirlo.
Poco nos importan las malas lenguas, si lo que importa es que yo te quiera, y que tú me quieras.


FUEN CALDERON ROMEO

Contaban los ancianos que algunos días se podía escuchar desde la vieja aldea una melodia suave, susurrante que llegaba desde el lago. Eran los sauces llorones que crecían en un pequeño bosque con álamos y chopos. Decían que cuando moria alguien de la aldea la misma noche del fallecimiento se les podía oir llorando creando una melodía hermosa, única, que no sé podía escuchar en ningún otro sitio en el mundo. Y aquella era la canción del alma cuando era recibida y acompañada por otras almas. Y todos aquellos vinculados de un modo u otro con esa alma podían escucharla con mayor intensidad encontrando consuelo y sintiendo que, de algún modo, esa persona seguía con ellos. Y tal era su convicción que convirtieron en una tradición regalar una rama de sauce llorón a las personas con las que querían amistad eterna. Y quizás sea cierta la leyenda o quizás no. Sólo sé que hay canciones que nos traen a la mente personas, instantes. Que hay canciones que sin saber exactamente porqué consuelan, ayudan y otras que nos provocan una enorme tristeza . Es la música del corazón, esas notas que se funden con nuestros sentimientos y las convierten en únicas. Quizás si nuestros sentimientos pudieran tener sonido podríamos escuchar en determinados momentos de nuestra vida nuestra propia canción.


DAVID DURA

Tengo una bandera
de rojo y amarillo
tengo un odio dentro
del color sin sentido.
Tengo , tengo , tengo
tú no tienes nada
tengo a mis hermanos
en la jaula de mi mirada.
Veo , veo , sin mirar nada
quedaré ciego
mi familia enfrentada.
Vuela pajarillo
tú qué puedes,naciste con alas
canta desde los cielos
veo estrellas, y no esteladas.
No creo en dioses ni adioses
el palo , duerma en la hoguera
no hay amor que no atraviese frontera….

PARACETAMOL…para el amor…


JUSTO FERNÁNDEZ

“Quiero ser el único que te muerda la boca”.
¿Por qué alguien ha querido expresar algo así? ¿Por qué….?
Yo te maldigo, canción, por bailarte sin escucharte.


VÍCTOR SÁNCHEZ

“… Me dijeron que por ser hombre podía conseguir la mujer que más deseara
Que daba igual que yo no fuese igual de guapo, alto o delgado que ella
Que con ser hombre era suficiente
Me dijeron “no te preocupes”
Nosotros nos encargaremos de todo
Haremos que las mujeres se cuiden y se pongan bonitas para ti
Para que no puedas quedarte sin la mujer que has soñado toda tu vida
Sin la mujer que crees que merece estar a tu altura
Sin la mujer que te va a hacer feliz para siempre
Sin la mujer que se convertirá en la madre de tus hijos

Pero se olvidaron de un pequeño detalle
Y es que a ellas no las preguntaron si se sentían cómodas siendo “la mujer de”
Y nos dimos cuenta que esto no funcionaba así
Ni tú estabas contenta ni yo “permanentemente satisfecho”
Tú luchabas contra viento y marea por sacar a flote un barco que se hundía por momentos
Mientras yo miraba hacia otro lado y me enfadaba como el niño al que se le estropea un juguete
Y sentí la necesidad de querer cambiar de mujer
Y me dijeron “no te preocupes”, nosotros nos encargaremos de todo
Y la máquina de las mentiras se puso otra vez en marcha
Para que todo volviera a la normalidad…

Tuviste la oportunidad de conocer a mujeres estupendas
Pero solo supiste quedarte en la superficie
Y cuando parecía que podías llegar más lejos
Te aburrías y huías
Y empezabas (otra vez) a buscar
Y te dabas cuenta de que nunca hsa sabido querer a nadie que no haya sido tú mismo
Y entierras tus sentimientos de culpa en otra mujer que te haga olvidar
En otra mujer que te devuelva la ilusión en el día a día
En otra mujer que te haga sentirte “permanentemente feliz”

Porque es así como te han dicho que son las cosas
Porque es así como te han dicho que te tienes que sentir
Porque no sabes hacer las cosas de otra manera
Porque te prometieron que no te preocuparas
Te dijeron que ellos se encargaban de todo
Pero ahora ellos ya no están contigo
Sus voces no responden a tus plegarias ni a tus exigencias
Y cuando más los necesitas, más solo te das cuenta que estás
Porque ya no sabes hacer las cosas de otra manera
Y ya no puedes recuperar nada de lo que tuviste…”


SARA LÓPEZ

Mi sombra arrastra mi cuerpo por las esquinas, sin piedad. Ya no tiene forma humana, sino que fue alzándose como un muro progresivamente a medida que me perdía en las tinieblas de su inmensidad. No recuerdo en qué momento comenzó todo. Quizás fue la noche en la que tuve aquella pesadilla en la que traspasé el umbral de mi hogar y no reconocí mi propio reflejo.

Mi sombra no se desvanece con la sombra, sino que lucha contra ella hacia la más profunda negrura. Se hace más fuerte cada día y pinta mis venas cuando las traspasa, recordándome así que siempre será dueña de mi sangre. O quizás sea yo, que soy más pálida y frágil que antaño.

Mi sombra es tan fuerte que es capaz de transformar mi esencia en una ruina milenaria y disolver mis sueños en humo ácido. Hace que olvide mi memoria muscular y permanezca atada a las cadenas de las que antaño conseguía librarme.

Pero en el fondo sé que no todo está perdido, que algún día mis números se elevarán hasta aquella cifra divina. Será entonces cuando la luz por fin traspase la oscuridad y ya no podrás esclavizar mi alma cuando cierre los ojos.


LAU SUPERSÓNICA

“Hoy una canción se repite tristemente
*
Hoy son muchas las canciones que entre lágrimas se van en el aire hacia el cielo
*
Hoy leí que el artista estaba en situación crítica y, con apenas una hora de distancia, volví a leer sobre él pero esta vez que su alma física había partido de este mundo
*
Hoy su guitarra está seca de acordes y de arte; y su canción se encuentra vacía de su voz ya que nunca más se encontrarán
*
Hoy su canción llegó al fin, al ocaso de sus días de esplendor y magia
*
Hoy esa estrella se apagó, aunque perdure en el alma melómana de cada fanático y continúen brillando allí, no será igual
*
Esa canción alcanzó un paraíso eterno en el cielo pero afortunadamente ya lo había alcanzado ocupando un gran espacio en la Tierra para todo ese público que hoy lo recuerda y despide con nostalgia”


KAREN ROSADO

Dulce sinfonía
(CANCIONES)

Me basta con un poco de ti,
Es como una obsesión,
Oh! elixir amargo que todo en mi provocas,
Me sacas del letargo mental en el que habito,
A cada estruendo más profundo ,
A cada estruendo más obscuro …
Y me llevas por un camino de mentiras,
Me haces creer en el amor,
en el cielo,
en la fortuna o el infierno de una forma tan perfecta,
Los vuelcos del corazón me contorsionan,
Aprovechas mi vulnerabilidad para quedarte en el alma,
mi mente,
mis oídos …
Estoy solo…lo sé,
Aunque ella esté sonando en mi cabeza,
Aunque al oído me susurré demasiado ,
El mensaje siempre es el indicado .
Podría padecer un colapso emocional,
Sin ella,
Sin ellas…
En que momento mis cinco sentidos se fusionaron en uno?
Los placebos ahora son suministrados auditivamente,
No me queda más que dormir en la dulce sinfonía.


ROSA MARÍA JIMÉNEZ MARZAL

Ahora soy yo

Te sentí volver….era tarde,demasiado tarde y fingí dormir para evitar el absurdo diálogo entre el día y la noche. Respeto tu escapada en solitario,ese olvido voluntario de mi presencia,respeta tú mi tranquila indiferencia. No quiero explicaciones, no te las pido,es inútil….se te escapan las mentiras entre los dientes…y me pongo nerviosa,con la ansiedad del aire viciado,de las palabras manoseadas y los rencores edulcorados.
Y el caso es que éramos felices, recuerdas?qué nos pasó?es ese dolor que parece que siempre trae consigo la alegría…y no veo mi reflejo en el espejo,ni mi sombra en el suelo,tan sólo siento en mi cabeza múltiples reproches que,amontonados,disputan para desfilar ante tí.
Te noto lejano,amargado, cansado….te vas vuelto intolerante y caprichoso…y aunque retrases cada noche tu vuelta,se que lo harás y quizás un día seré yo la que no esté,la que prefiera estar sin tí.
Siempre te tuve miedo,dude… creo que no me quisiste demasiado o,tal vez, olvidaste cómo hacerlo.
Pero,ahora, el miedo y el respeto han empezado a desaparecer, me siento fuerte,segura…. ahora soy yo la que desea estar sin tí.
Y cuando regreses,si lo haces, me encontrarás levantada y con las maletas hechas.
Te quedarás impasible,atonito,con la mirada vidriosa y sin saber que hacer….y ya será tarde.
Te sentí volver….


CARMEN LÓPEZ

Hoy decidí poner canciones del ayer.
Años en los que creímos vencer.
Para que me cuenten al oído cosas del pasado, que me haga un guiño a la melancolía.
Ya no tengo vinilos ni tampoco cassettes.
Algunas las repito una y otra vez,
porque me salen mariposas volando.
Otras me traen las lluvias de mayo, mojando mi pelo recién teñido, manchando de azul mi blusa blanca en medio del concierto. Esos maravillosos conciertos gratis en Madrid, cuando nos dejaban hacer botellón y fumar porros,
por que eramos jóvenes y valientes.
¿Dónde estabas entonces cuando tanto te necesité? Nadie es mejor que nadie pero tú creíste vencer.
Si lloré ante tu puerta…

Y hay una que solo pongo por ti, solo porque te echo de menos.
Porque me gustaba tu sonrisa.
Porque recuerdo tu camiseta de los Guns and Roses.
Porque eras guapa, muy guapa.
Porque no nos dio tiempo a despedirnos.
Porque nos dejamos la última cerveza sin pedir.
Y solo porque te sigo echando de menos,
y solo porque te quiero echar de menos,
y solo porque no te quiero olvidar,
llega Loquillo en su Cadillac contigo dentro y te quedas un ratito conmigo.
… pero ya hace tiempo que me has dejado…
barras de bar, vertederos de amor…
…………….


EMILIANO HEREDIA JURADO

“E LUCEVAN LE STELLE”
(TOSCA)

La aguja del cabezal del brazo del tocadiscos, se desliza con sonido áspero por los microsurcos.
E lucevan le stelle,… (Y brillaban las estrellas), Tosca, Giacomo Puccini.
Hacía tiempo que Orestes, no desempolvaba ese viejo vinilo.
El tintineo de dos cubitos de hielo, en un vaso de hielo, hace un efecto de llamada, aparece en el salón, Electra, su mujer, con un aspecto aún más demacrado, frágil, como un junco a punto de romperse.
-Me muero, Orestes- sentencia su mujer, con medio cuerpo derrumbado sobre el dintel de la puerta-
-¿otra vez?-responde Orestes, sin levantar la mirada del vaso ancho sobre el que se sirve un whiskey doble-.
-Ésta vez en serio, Orestes- responde Electra, que alcanza arrastrándose como puede hasta el sofá, arrebujándose en un rincón, arropándose hasta arriba, donde sólo se deja ver la cabeza, y su faz, de lo pálida, se asemeja cada vez más, a una de esas máscaras de porcelana blanca colgadas en una de las paredes de la entradita de la casa-
Orestes, bucea en el espeso silencio que ahora lo invade todo, acercándose a la ventana abierta del salón, como las ballenas, a tomar aire, y toma un sorbo largo de whiskey de su vaso, mientras, cerrando los ojos, escucha las primeras frases de la hermosa Aria que suena en el tocadiscos..
Ed olezzava la terra, Stridea l’uscio dell’orto,( Y olía la tierra,
Chirriaba la puerta del huerto,)…..
Y era verdad, parecía que el exterior, reflejaba como un espejo, lo que la Aria iba narrando, cantada por Alfredo Kraus, uno de sus tenores preferidos…una ligera brisa, batía con suavidad la pequeña portezuela de madera que daba entrada al pequeño huerto aledaño a la casa, haciendo chirriar las bisagras, una de esas tareas pendientes que nunca se realizan- y la lluvia que había lavado la tierra, había dejado su particular perfume y envolvía el todo con una fina gasa de tul mágica y misteriosa.
´-Mira, Electra…cariño ¿te puedo llamar cariño, verdad? –Orestes, tiñe con sarcasmo su pregunta-, los dos sabemos de sobra, que te queda poco tiempo, que es inevitable, que no hay remedio, que no hay solución…¡pero joder!, ¡muérete en silencio!, ¿o es que hasta con tu muerte me vas a seguir torturando?.

Electra, gime. Electra, llora, desesperada, tapada ahora toda ella con la manta con la que se ha arropado.
-¡Eres cruel! –intenta, en vano, gritar, como si un ratoncillo minúsculo le hubiera gritado a un león. Un ataque de tos, como un boxeador de los pesos pesados, le muele los huesos-
E un passo sfiorava la rena…Entrava ella, fragrante,Mi cadea fra le braccia.( Y unos pasos rozaban la arena…Entraba ella, fragante,Caía entre mis brazos..
-¡¿cruel?!, ¿cruel?, ¡Esto sí es cruel! –señala, desaforadamente al tocadiscos- ¡escucha mujer!, ¡¿Cuándo has hecho eso por mí?!,¡¡¡¡¿Cuándo?!!!
-¡cof,cof!, ¡déjame ¡tranquila!, yá sabes que ¡cof, cof!, que a mí no me gusta ¡cof!, ¡cof! La mierda esa ¡cof!,¡cof! (el oscuro averno se le escapaba entero con sonido cavernoso y estampaba la manta con pálidos goterones de sangre que huían de sus pulmones)
-Dime, Electra, -Orestes, mira fijamente, a los ojos amoratado y hundidos de Electra-, tranquilamente sentado en el sillón de al lado del sofá- ¿cuándo me has dado cariño?, si es que, alguna vez, me has querido, que, fíjate, estoy tan seguro de que eso no ha ocurrido nunca, como que tú, te mueres.
Oh! dolci baci, o languide carezze,Mentr’io frementele belle forme disciogliea dai veli.( ¡Oh, dulces besos! ¡Oh, lánguidas caricias,Mientras yo, tembloroso,Sus bellas formas liberaba de los velos!)
Poco a poco, el río espiral, buscaba el centro del mar vinílico.
-Tantos años de insultos, desprecios, malas maneras….Electra, ¿has sido feliz tratándome así?
Electra, agotada, con la guadaña de la muerte segándole poco a poco el sembrado de su yá escasa vida, coge la última carrerilla, y arremete con su ariete de desprecio contra Orestes.
-¿y tú?, tú también has tenido la culpa, por dejarte.- jadea como un fuelle a punto de desinflarse-
No sé porqué nó te fuiste hace tiempo- se aferra al salvavidas de un cojín marrón- eres un cobarde, te dá miedo la soledad, cobarde…-los pómulos demacrados, hacen parecer más de asco, la mueca que dibujan los pinceles despeluchados de sus labios-
-No, Electra, no, fue por miedo a la soledad, porque ya estaba solo. He sido el más valiente de los valientes, por no huir y proteger a nuestros hijos, y evitarles los golpes amargos de tu frustración eterna.
– Si…me…hubieras querido…-Electra se apaga, como una vela casi consumida, con los chorretones de cera esparcidos por el porta velas del sofá- …me hubieras ayudado
-Electra, no te vayas aún, por favor –sujeta la cara de Electra, con una mano- no cierres los ojos, por favor.
Electra, haciendo un esfuerzo titánico, entreabre los ojos, como las alas de una mariposa moribunda.
-Electra, yo te quise como a nadie en el mundo, y no pude hacer nada para ayudarte porque no concebía en mi mente, que alguien que se suponía que me quería, me hiciera tanto daño…Electra, no quiero que te vayas sin decirte..que aún, te quiero…
Electra, ha cerrado los ojos, y Orestes, graba un último beso como un epitafio, en la fría lapida de la boca de Electra.

Se levanta, y se acerca al teléfono.
-Oiga, ¿policía? -Svanì per sempre il sogno mio d’amore,( Se desvaneció para siempre mi sueño de amor…)- verá….mi mujer….ha fallecido…- las lágrimas se fugan por las ventanas de los ojos, usando las pestañas de cuerda L’ora è fuggita(El tiempo ha huido…)-
sí, aquí les espero.
Electra yace inerme en el sofá, parece que duerme.
Orestes mira al cielo, una estrella fugaz, rasga el cielo en dós.
E muoio disperato!
E muoio disperato!
E non ho amato mai tanto la vita!
Tanto la vita!…

¡Y muero desesperado!
¡Y muero desesperado!
¡Y nunca he amado tanto la vida!
¡Tanto la vida!


LA XICUELA DE CORRIOL

En nuestras mentes siempre están aletargadas canciones que nos recuerdan momentos. Pueden ser buenos o malos, difíciles, graciosos, etc.
Hay veces que asociamos canciones directamente incluso a personas. Nos recuerdan a ÉL o a ÉLLA , con o sin dolor. A seres queridos que ya no están y sabemos de sus gustos, etc.

De todas maneras, y yo lo secundo, dime con quien andas y te diré quién eres. Las canciones, van asociadas a “tipos” de personas, pero por mucho que intentemos creerlo, es una falacia. Podemos ser eternamente opuestos en música y comprenetrarnos perfectamente y/o viceversa.
Por ejemplo: ¿Os hace un AC DC, Platero y tú, Barricada, David Bisbal, Pérez Prado y El baile del verano del cual tenemos un estandarte para el que no pasan los años ni el tinte? ¿Le damos un buen meneo con la coctelera y a ver qué pasa?
Mientras lo pensáis me voy a dar una ducha rapidita cantando DES-PA-CI-TO.


NURIA BERGEN

A Mi Manera

El fin se acerca ya
Ha tiempo ya,
que lo esperaba
No sé, si dolerá
O no, tal vez,
quizá sea plácida.

Reí,
nunca lloré
Con explicar,
nada perdía
Reí,
todo perdí,
pero sentí,
a mi manera.

Jamás, tuve a mi amor
A nadie más, tan importante
Tomé, mucho más sol
Del que permiten
los solariums.
Viajé, y disfruté
Como mi prima,
de “dientes, dientes”
Y sí,
todo esto fue,
en el talego,
a mi manera.

Tal vez grité,
o ronroneé
Tal vez pedí,
o tal vez dí
Ahora sé
que fui feliz
Que si lloré,
también reí,
y que podré,
acabar feliz,
a mi manera.

Quizá,
también gané,
cuando más yo,
lo merecía.
Quizá,
yo desprecié,
aquello que,
no comprendía.
Hoy sé,
que sí aprendí,
y que afronté,
ser como era.
Y así,
logre vivir,
pude seguir,
a mi manera.


 

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Qué pasaría si…

Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Creativa de Facebook, proponíamos el tema “qué pasaría si…”. Este ha sido el relato ganador:

EMILIANO HEREDIA JURADO

EN SUS PROPIAS CARNES

¨Si fuera mujer, sería más puta que las gallinas”.
Ésta lacónica afirmación, era el santo y seña (y causa de rechifla y admiración popular) de Francisco, señor Don Francisco, y nó consentía un trato inferior de deferencia.
El tal “señor” se llamaba Don Francisco Peralta Alba, descendiente de un primo segundo del Duque de Alba (según las malas lenguas, que no andaban muy desacertadas, su padre era uno de esos “hijos de criada” que pasaban a ser primos o sobrinos).
Miembro desde que tenía memoria, de Falange Española, y numerario contribuyente del OPUS DEI. Estudió en el exclusivo colegio de San Patricio, en la Calle Serrano número 200, cercano a la casona donde vivía su familia (pago de silencio por no destapar el escándalo de hijo bastardo, según las mismas y acertadas malas lenguas citadas antes.
Su padre era abogado famoso, especialista en divorcios a la carta, de toda la “societé” madrileña de alta cuna.
Tenía una habilidad innata y un contrato no escrito, con la sede episcopal de Madrid, de disolver matrimonios en el Tribunal de la Rota. Todos salían ganando. La iglesia, recibía numerosos emolumentos, el marido en cuestión, quedaba libre para casarse con la querida de turno y la esposa, aparte de cornuda, recibía en compensación, un lujoso apartamento en Castellana, en la Avenida General Perón, cerca del estadio Santiago Bernabéu.
A ésta avenida, debido a la cantidad de de mujeres que en tal situación iban a vivir allí, se la conoció como avenida taurina (por lo de los cuernos).
Pero las mujeres, a parte de la pensión mensual, tal situación no les causaban aflicción alguna. Al contrario. Era una liberación, se libraban de sus achacosos maridos y disponían absoluta libertad para buscarse un chulo que las diera placer e irse de juerga cuando y cuanto quisieran.
Es por esto, que muchas mujeres, buscaran los cuernos, contratando chachas jovencitas para servir en sus casas.

Pues bien, volviendo a Don Francisco Peralta Alba, era un tipo de hombre muy hombre, de los de a Dios rogando y con el mazo dando.
Era gordo. Grueso u obeso, nó. Gordo, como insulto, porque era de ese tipo fisionómico, que producía repulsión, por el estado de dejadez y nó compasión por enfermedad.

Llevaba el pelo engominado hacia atrás, un bigote italiano, finito fascistoide, bien recortado, afeitado impecable, con un olor a Floid que echaba hacia atrás. Las cejas cromagnonianas, por lo pobladas, los ojos pequeños como dos bujías y oscuros. Unas mejillas infladas como pelotas de tenis y un mentón pequeño y redondo como un buñuelo de crema.
Vestía un traje hecho a medida, de lana en invierno, y de algodón en verano. Las más de las veces, azul marino o negro. Y para las ocasiones especiales, un traje gris marengo de corte gales. Una camisa impecablemente blanca y almidonada, y una corbata de estilo clásico, perfectamente anudada con doble Windsor.
Remataba la americana, con un pin de oro prendido en la solapa izquierda, del escudo del Real Madrid, el equipo por el que bebía los vientos. Un pañuelo blanco doblado en pico en el bolsillo pequeño de arriba.
Para andar, unos zapatos negros de corte italiano en invierno y a veces, en verano, unos castellanos marrones de rejilla los días mas calurosos como complemento a un traje blanco de lino.
Y, para marcar territorio, impregnaba cada centímetro cuadrado por donde él hubiera pasado, con un penetrante olor a Barón Dandy.
Trabajaba este señor Don Francisco en un puestecito bien acomodado, en una oficina del ministerio de hacienda, sin horario y ninguna gana de trabajar que así las tuviera.
Era funcionario sin oposición, pero con grandes recomendaciones. Era pues, la moneda de cambio que algún día alguien pagó a su padre por un favor que éste hubiera hecho.
Tenía el tal Don Francisco, una fiel cuadrilla que nó le dejaba ni a sol ni a sombra, más porque era éste el que pagaba las correrías, más que por lealtad o camadería.
Paco, el fiti (de Fitipaldi), conserje del ministerio, llamado así, porque iba corriendo a todos lados. Seco y enjuto como vara seca deavellano.
Lucas el chapa, proxeneta de putas de lujo, que le suministraba carnaza gratis a Don Francisco, y éste, a cambio, mantenía alejado a cierto comisario. Rubio, espigado, con un traje marrón estrecho, con un pañuelo blanco de lunares pequeños negros anudado al cuello.
Y para completar la terna, José Antonio el mudo. Éste era el más peligroso. Nó mediaba palabra alguna, y siempre estaba vigilante, escudriñándolo todo, como un halcón en busca de presa. Compañero de toda la vida de Don Francisco en Falange. Agresivo, voluble e inflamable como una brizna de paja ante cualquier chispa.
Todos le tenían sino, respeto, más miedo aún. En más de una ocasión, Don Francisco tuvo que hablar con ese cierto comisario, para sacarle de más de un apuro.
Como aquella vez que, supuestamente, José Antonio se cargó a un moro de una paliza, y lo tiraron por el puente de los suicidas, el puente de Segovia, y allí, nó pasó nada.
Fuerte, corpulento, con los brazos como dos gruesas ramas de roble.

Pues bien, en una de éstas ocasiones que socarronamente Don Francisco soltaba su famosa frase “si fuera mujer sería más puta que las gallinas” ante la presencia de una chica joven que entró a comprar tabaco en el bar “El Alcázar”, su cuartel general, un anciano que sentado allí estaba, le preguntó:
-¿Qué pasaría si fueras mujer?, serías tan puta como estás diciendo?.
Don Francisco y su cuadrilla, se giraron y dirigieron sus miradas hacia el individuo que había realizado la pregunta. Éste, era un anciano de barba blanca bien recortada, con un gorro de tela tipo veraniego, camisa a cuadros tipo leñador, con un chaleco beis mil bolsillos, y pantalón a juego y, unas botas tipo chiruca. A sus pies, una mochila grande de cuero y, apoyado en el rincón detrás de el, un cayado con punta metálica.
-Perdón, ¿qué ha dicho? –le pregunta Don Francisco-
El viejo, terminándose el café con leche, responde a Don Francisco sin mirarle:
-He dicho que qué pasaría si fueras mujer, ¿serias tan puta como tú dices?.
Don Francisco, alterado, apoya los puños en la mesa donde está sentado el anciano. Con gesto desafiante, con el resto de la cuadrilla escoltándole.
-¿Me estás llamando maricón, viejo de mierda?.
El anciano, se levanta lentamente, después de limpiarse la boca con una servilleta de papel.
Mira fijamente a Don Francisco y sus ojos hacen estremecer a éste, que, azorado, aparta la mirada y se aparta. El anciano, coge su mochila, su cayado y, antes de irse, le dice a Don Francisco:
-Ten cuidado, a veces, las cosas que más deseas, se cumplen.
-¿Le doy dos hostias?-Pregunta José Antonio, que tiene preparado el puño americano apretado en su puño derecho-.
-Nó, déjalo, es un viejo imbécil, nó tiene ni media hostia, nó merece la pena –responde Don Francisco, mientras observa cómo el anciano desaparece por la puerta del bar-. A éste le hubiera metido en la DGS, para que le calentaran de lo lindo. Mira, con todo esto, me ha entrado hambre, vámonos al jockeys.
Los cuatro, como los jinetes del apocalipsis, ván a quemar el todo Madrid. Chicote, Pachá, Gran vía…..

Don Francisco se despierta con un dolor de cabeza tipo tenaza que le tortura. Deslumbrado por la claridad que entra por la persiana, vé por el despertador, que són las doce del mediodía. Aturdido, decide que hoy no va a ir a trabajar, por “indisposición”.
De repente, el teléfono suena con fiera insistencia. Malhumorado, se levanta de la cama, echando pestes y espumarajos por la boca. Se arrastra por el pasillo y descuelga el auricular:
-¡¿dónde has metido hija de puta?!, ¡tienes media hora para aparecer por aquí!, ¡te voy a matar!
Sin darle tiempo a acabar la conversación, cuelga bruscamente el teléfono, que casi lo rompe.
-¡hijo de puta! –dice- molestar así a la gente honrada.
De repente, la voz que ha salido de su garganta, le espabila del todo. De ella, ha salido una voz femenina. ¡nó puede ser, debo estar borracho todavía!(piensa).
Se echa mano a los huevos, para rascárselos como todas las mañanas.
-¡Dios mío!, ¡Tengo coño! -dice para sí-
Asustado, corre a la habitación, se pone delante de la luna del armario, y se quita el enorme pijama de hombre que lo cubre.
Aturdido, enfrente de él, tiene el reflejo de una hermosa mujer, de unos veintipocos, hermosos y turgentes pechos, sugerentes caderas y piernas largas, y una melena negra y lisa que le pasa los hombros.
– ¡Pe-pe-pero soy una tía- comenta en voz alta- ¡y estoy super buena!, me estoy poniendo cachondo, bueno, cachonda, no, cachondo, ¡ay Dios mío!, ¿qué está pasando?-exclama, llevándose las manos a la cabeza, apoyando los codos sobre las rodillas, mirando al suelo-,esto es de algo que bebí anoche, seguro-piensa-.
De repente, unos toques insistentes de timbre de la puerta, acompañados de unos golpetazos, le sacan de sus pensamientos.
-¡Abre!, ¡me cago en Dios!- una voz de hombre, agitada, nerviosa, se escucha al otro lado-.
Aturdido, Don Francisco se envuelve como puede con una sábana, y sale a abrir.
De un empujón, un tipo mal encarado le derriba tirándole al suelo, hecho un basilisco, acompañado de una mujer de unos cuarenta y tantos, rubia, de pelo rizado, con vestido azul liso, y zapatos blancos de tacón. Pulsera, pendientes y collar de perlas falsas blancas, muy maquillada, con un bolsón negro al hombro.
El tipo, con traje negro de segunda mano, con camisa lila, medallón al cuello y anillos de oro en los tres dedos, macarra y patilludo, bien repeinado, oliendo a colonia barata, lleva en la mano, una porra pequeña de madera de esas que pone “si no cobro, cobras”, chilla como un energúmeno a Don Francisco.
-¡Tú que te has creído!, ¡eh!, ¡te voy a romper todos los huesos!, ¡hija de puta! –ase fuertemente a Don Francisco por la muñeca derecha, levantando la porra para atizarle-.
-Tranquilízate, Anselmo –intermedia la señora-, no estropees la mercancía antes de venderla, si la rompes, no vale nada.
Malhumorado, suelta a Don Francisco, y se dirige a la puerta, diciéndole a la señora;
-Tienes media hora, la preparas y me la bajas al coche, que por cada minuto que pasa, estoy perdiendo dinero.
-Pobrecita –la señora se dirige a Don Francisco-mujer-, estás asustada, ¿verdad?, eres más mona de lo que nos comentó Don Francisco.
¿Cómo?, (piensa Don Francisco-mujer), ¡si yo soy Don Francisco!, ¿Qué está pasando aquí?, (reflexiona Don Francisco-mujer, aturdido y abrumado, perplejo, sin dejar de mirar a la señora).
-Pero sí algo, mujer, que parece que te ha comido la lengua el gato, ¿cómo te llamas?.
-Francisco…-responde-, no, perdón, Francisca.
-¡Ay chica!, ese nombre servirá para el pueblo de dónde vienes, pero aquí, para nuestro trabajo, hay que tener un nombre mucho más comercial.
¿Comercial?, ¿de qué está hablando ésta tía?, (piensa, Don Francisco-mujer).
-Mmmmm, te llamaremos Carla….sí, eso es, Carla, ¡ay perdona, chica!, que no me he presentado, soy madame coquette, (Antonia para las amigas)-dice esto último en bajito, confidencialmente-. La verdad, es que eres mona, nos vienes muy bien, para renovar plantilla.
¿Renovar plantilla?, ¿madame?, ¡ay Dios mío!, ¡esto es una pesadilla!, ¡soy puta! (se da cuenta, angustiado, don Francisco-Carla).
-Anda, vístete y vámonos.
-Pe-pero nó tengo ropa.
La madame, mira a Don Francisco-Carla, y se echa a reir.
-Ja, ja, ja, éste Don Francisco siempre tan bromista, yá me imaginaba yó a que se refería cuando me dijo que nos daba el producto sin envase, no te preocupes, aquí, en este bolso tengo todo lo necesario.
Coquette, la levanta del suelo, y la acompaña a la habitación. Le pone unas bragas (joder, que sólo uso calzoncillos abanderado), un sujetador de encaje, negro, con media copa transparente, (buenas tetas que tengo, están de puta madre, je, je, (se las soba con las manos)), y para acabar, un mini vestido rojo brillante, con los zapatos y bolsito a juego. Un poquito de rouge para los labios… y yá está.
-Mira guapa –dice Coquette- en el bolsito, llevas condones, un paquete de toallitas y perfumador –le vá diciendo, mientras salen de la vivienda-, vamos saliendo, que Anselmo nos espera. Tienes que perdonarle, es un poco brusco, pero nó es mal tío. Antes, tenía mejor carácter, pero se le agrió cuando la Vanessa le dejó y se fue a vivir una vida normal con un tío que se encaprichó de ella…¡ay hija!, el sueño de todas nosotras, encontrar un mirlo que nos saque de ésta miseria.
Casi arrastrando los pies, no yá por no haber llevado nunca tacones, yá, por lo violento de la situación, entra a regañadientes en un viejo Renault doce gordini, y sienta en la parte de atrás con Coquette.
-¡ay chica!, cómo se nota que eres de pueblo, ¿tú nunca te has puesto un vestido de éstos?, ¡qué manera de llevarlo!, todo reliado, que poco femenina.
Don Francisco-Carla, apesumbrado, quisiera decirles que él no es ella, que ella es él, Don Francisco, pero, aparte de no creerle, se llevaría un buen par de hostias.
Llegan a un edificio de apartamentos cerca de Chamberí. Un edificio antiguo de los años cuarenta, con las escaleras en penumbra con olor a repollo.
Suben al primero. Un hombre está esperando en la puerta de entrada del piso. Anselmo, saca las llaves y abre la puerta.
-¿Ésta es?- pregunta el hombre, echándose mano al paquete-, bien ha merecido la pena la espera.
-Sí, ésta es –responde con genio Anselmo-.
Entran en una sala de estar, empapelada con un papel de colores chillones, color yema de huevo cocido. Un mueble bar, un equipo de música, sofá de dos plazas, flanqueado por dos sillones enfrentados entre sí, con una mesita auxiliar en medio, y una lámpara a media luz. Eso es todo.
-Entra en esa habitación y espera –le ordena Anselmo a Don Francisco-Carla-.
Se dirige a la salida, y le dice a Coquette:
-Te espero abajo, si pasa algo, ya sabes.
-Sí, vete tranquilo –responde Coquette-.
Coquette, se dirige a la habitación donde está Don Francisco-Carla.
-¿Qué te pasa chiquilla?, estás temblando.
Sí, estaba temblando de frío y de miedo.

-No te preocupes, Ramón es un cliente habitual, está informado de todo, nos ha dado su palabra de que, al ser tu primera vez, va a tener cuidado, y alegra esa cara. Piensa que éstos tíos vienen con tanta necesidad, que en un pim pam pum, han acabado, y tú, ni te has enterado. Cobro, y Anselmo, al final de mes, te da lo tuyo. Es como un trabajo, y Anselmo, es de los más legales que he conocido. Te lo aseguro, que he conocido a varios.
Se dirige a la salita, y le dice al hombre:
-Ramón, ya puedes pasar.
El hombre pasa, y se encuentra a Don Francisco-Carla, arrinconado como un pajarillo asustado.
-Vamos, chiquilla, que no es para tanto, a buen seguro, que yá te habrás estrenado con alguno del pueblo.
Instintivamente, Don Francisco-Carla, se tapa los pechos con los brazos y hace una negación con la cabeza.
-¿nó?, ¡ah!, ¡que eres virgen!, ¡la hostia!, que suerte he tenido, pero tú no le digas nada a Anselmo, que si se entera, me cobra más.
Desesperado, se quita la ropa atropelladamente, y se queda desnudo, mostrando su miembro erecto, en medio de una masa humana fofa y blanquecina, peluda, con los calcetines puestos y un dedo gordo del pie derecho, asomándole por un tomate.
A Don Francisco-Carla, la visión de ese cuerpo, tan sudoroso, tan peludo, tan blanco, tan excitado, le produce asco y repulsión.
-¡Venga chica!, ¡Que es para hoy! –apremia el hombre- que yo no tengo todo el día. ¡joder con éstas primerizas!, ¡hay que hacerlo todo uno solo!.
A la fuerza, le arrebata el vestido, ante la inútil resistencia de Don Francisco-Carla, le rompe las bragas por los dos lados, y le desabrocha de un tirón el sujetador, saltándole los corchetes, manoseando a Don Francisco-Carla, por todos lados.
La tira a la cama de un empellón, y se pone el preservativo.
-¿Vés?, hasta el preservativo me he tenido que poner, ¡joder!.
Se tira como un fardo encima, e introduce su miembro sobre excitado en el sexo de ella, a la vez que a la fuerza, descerraja las piernas cerradas.
Siente un dolor inmenso, como si un espetón al rojo la quemara por dentro.
El bamboleo del hombre le exprime los huesos, que protestan, ante el peso del ser que tiene encima.

Una mezcla de repulsión y asco le produce una secuencia encadenada de arcadas, cuando el hombre, le lame la cara y la manosea los pechos como si fueran masa de pan, produciéndole más dolor que placer; cuando, las gotas de sudor que caen del rostro del hombre, mezcladas con las babillas de placer, que se escapan de las comisuras de sus labios, impactan contra su cara.
El hombre gime, y se deja caer todo él, sobre su cuerpo, como un árbol talado.
Se ha corrido dentro y, ha sentido todo el asco viscoso dentro de sí. El condón se ha roto.
Y ahora está llena de un líquido ardiente y húmedo.
El hombre se retira, pesadamente, exhausto, se pone los calzoncillos viejos y sucios.
Mientras se viste, le dice:
-Chica, nó te pongas así, la primera vez, cuesta, pero luego, te irás acostumbrando. Si las putas sois todas iguales, al principio, os hacéis las formales, pero luego, os gusta follar más que un pobre el jamón.
Éste comentario, le duele tanto o más que todo lo que acababa de sufrir.
Entra madame Coquette, se sienta a su lado, la mira tiernamente, le acaricia la cara y le dice:
-Nó te preocupes por lo del condón, ¿sabes?, lávate bien, y luego te doy una pastilla de esas, ya sabes, del día después.
Se mete en la ducha, y se restriega el cuerpo salvajemente y, desearía tener una espátula para desollarse la piel para eliminar el olor, el sudor, la respiración agitada del tipo.
Se viste como puede, y sale a la sala de estar. Se sirve un whiskey doble, y se lo bebe casi de un trago. Mientras, Coquette la observa.
-Mira, por ser hoy tu primer día, vas a tener otro cliente, y yá. Poco a poco, te irás acostumbrando.
¿Acostumbrando?, ¿a qué?, ¿a todo lo que él ha hecho como hombre a todas las putas que han pasado por sus manos? (piensa, Don Francisco-Carla, con un dolor que casi mata).
-Vete a la habitación, el cliente está a punto de llegar –dice Coquette- y ésta vez, al ser la segunda, colabora un poco más, Ramón me ha dicho que lo ha tenido que hacer el todo, y eso nó está bien, a un cliente, hay que tratarlo bien.
Sentada en la cama, espera al siguiente.
Don Francisco-Carla, yá nó está nerviosa, ni asustada. Solo asqueada y con un grandísimo sentimiento de vergüenza y culpabilidad.
La puerta se abre. Una silueta de hombre, se recorta en la penumbra de la fría habitación.

-¿Aún quieres seguir siendo mujer para ser la más puta entre las putas?.
¡Ésa voz!, ¡el viejo del bar! (reconoce).
-¡Usted!, ¡por favor!, ¡sáqueme de esto!, ¡¡¡tengo amigos, dinero, dígame cuanto, le daré lo que quiera!, ¡pero sáqueme de esto!, ¡se lo ruego!, ¡por favor! –dice, llorando amargamente, asiendo con los puños la pechera del chaleco del viejo- ¡por Dios!, ¡tenga compasión!
-¡Túmbate en la cama! – le ordena el viejo-
Nó entiendo nada (piensa Don Francisco-Carla)
-¿Estás arrepentido?- le pregunta el viejo.
-Sí –responde, sincera y humildemente-.
A la vez que responde, un sopor, le inunda, se vá durmiendo a medida de que todo se va tornando más borroso.
Amanece.
Abre los ojos. Tiene miedo.
Un aire nuevo, le dá en la cara.
Tiene el cuerpo dolorido. Nó quiere mirar, pero una mezcla de curiosidad y temor, le invita a hacerlo.
Nó tiene pechos exuberantes, su oronda barriga sigue ahí.
Suena el despertador, las siete. Junto al despertador, hay un sobre blanco que pone escrito “para Carla”.
Aturdido, con el recuerdo de lo vivido aún presente, sin saber si ha sido un sueño o nó, lo abre.
Lo que pone escrito, es un antídoto que elimina el veneno de su antigua vida.
“No quieras ser lo que otras personas no son lo que tú crees que son”
Se ducha, se afeita, se pone el elegante traje estilo de Gales, y se baja al bar “El Alcazar”, a desayunar con su cuadrilla.
-¡cooooño Don Francisco! –exclama el Fiti, al verlo tan elegante- ¿Qué se celebra hoy?
-¿Es que quieres una gachí especial hoy, Don Francisco? –pregunta El Chapa-
-¿hay que hacer un trabajo especial?-continúa José Antonio-.
-No, queridos camaradas, hoy ha nacido Francisco, nó Don Francisco a ése lo he enterrado ésta mañana.
-Está chaveta –dice el Fiti-
En ese momento, una mujer hermosa, aparece por el bar, y se sienta a desayunar.
-¡fiiiuuuu!, ¡Vaya jaca, ¿eh, Don Francisco?, anda, sí eso de que si yó fuera mujer…- comenta el Fiti-.
Don Francisco, ahora Francisco a secas, se pone enfrente de la mujer y con voz en alto, exclama para que todo el mundo le oiga:
-¡Si yó fuera mujer….me sentiría orgullosa de serlo!, ¡por ser madre, abuela!, ¡y por tener que aguantar a tipos asquerosos como yó ….! ¡y como vosotros! –dice, señalando a la cuadrilla, que tienen el gesto denudado-. ¿está ocupada ésta silla, señorita, o señora?.
-señorita, pero siéntese, por favor, me gusta desayunar acompañada-responde-, me llamo Antonia, ¿y usted?.
-Francisco, solo Francisco.


*Todos los relatos son originales y no han pasado procesos de corrección.

JUSTO FERNÁNDEZ: LO QUE OCURRE

No estoy seguro de ser capaz de explicar esto, pero lo voy a intentar. Empiezo diciendo que yo lo siento en mis tripas (o donde sea que se siente lo que se siente) como una verdad transcendente. Si me pongo chulo diría que es una verdad revelada. Pero a tanto no me atrevo. El enunciado del asunto, en formato de aforismo Jodorowskysiano (twitter), sería algo así: “lo que ocurre es que lo que ocurre está hecho de las mismas piezas que lo que no ocurre”.

(Ahora recomiendo quedarse en estado meditativo al menos diez segundos).

Ya? Sigo …

Como no sé explicarlo como dios manda, lo voy a hacer yéndome por las ramas. Así de paso encajo la reflexión en el epígrafe de esta semana:

La pregunta “¿qué pasaría si ocurriera determinada situación?”, es para mí una elegante distracción intelectual (y naif, como todo lo que proviene del intelecto) que pretende enmascarar nuestra insalvable ignorancia. La respuesta honesta a esa pregunta es: No se puede saber, dejemos de intentarlo, no está a nuestro alcance.

Y aunque no nos guste, el asunto es aún más relevante, pues esa incapacidad no aceptada es mucho más cruda: tampoco está a nuestro alcance saber qué va a pasar si ocurre lo que ya está ocurriendo. Podemos entretenernos especulando todo lo que queramos, pero anticipar nada con la mente no es posible. El resultado, por muy erudito y elaborado que parezca, siempre será una chapuza hecha con piezas ya conocidas, hilvanadas con retales de experiencias parciales e inconexas, que nada se parecerá a la realidad que se pretende anticipar.

Lo fascinante de todo esto es que el juego de la mente, aun siendo una demostrada ilusión, sigue operando con alegría en nuestra cabeza. Y, sorprendentemente, nos seguimos fiando del resultado de cada tirada de dados. Tan es así que cometemos la temeridad de conectar nuestro estado emocional a la respuesta mental de ese “¿Qué pasaría si …?”. Reconozcamos que, muchas veces, esa respuesta nos hace cagarnos de miedo. Lo más increíble es que nos seguimos haciendo trampas en este solitario y nunca revisamos con rigor si lo anticipado finalmente fue. Simplemente suspiramos aliviados.

Y aquí me quedo con la explicación, probablemente insuficiente para tan basto asunto, pero es hasta donde llega mi mente explicando lo que siento: “lo que ocurre es que lo que ocurre está hecho de las mismas piezas que lo que no ocurre”

Lo que tampoco nunca sabremos es que hubiera ocurrido si yo no hubiera escrito este texto.


GABRIELA MOTTA:

¿Qué hubiera pasado si no me hubiese dormido y llegado tarde a su encuentro? Ese encuentro que pudo ser pero no llego a buen puerto porque no llegue a la hora acordada.

¿Qué hubiera pasado si le hubiese dicho que la amaba antes de su partida? Antes de que esa terrible enfermedad se apoderara de ella y se la llevara.

¿Qué hubiera pasado si hubiese dejado por un instante mi parte racional y me entregase por completo a mi imaginación?

¿Qué hubiera pasado si todos esos otros sucesos hubiesen acontecido?
¿Sería yo la misma que les escribe en este momento? O
¿Será que puedo decir que soy, gracias a que los sucesos anteriores no sucedieron?

En fin ¿qué hubiera pasado si nunca hubiese escrito este texto?


FUEN CALDERÓN ROMEO

¿Qué hubiera pasado si? ¿Qué pasaría si la vida nos diera la oportunidad de volver a vivirla en lugar de morir? Si sin olvidar todo cuanto hemos vivido y a quienes hemos amado y aquellos que nos han hecho daño y el dolor que nos han causado y que hemos infligido se nos concediera la oportunidad de corregir errores. ¿Volveríamos a andar el mismo camino, de la misma manera? La vida es un continuo aprendizaje y hoy somos el resultado de todo ello. Amor, dolor, risas, tristezas, amigos, hijos… Sí. Volvería a andar el mismo camino. Quizás cambiaría pequeñas cosas. Quizás no dejaría marchar de mi vida personas que se alejaron de mi porque no supe cuidarlas o porque ellas no me supieron cuidar a mi y me alejé. Volvería a amarte, a pesar del dolor que me has causado, por volver a tener a nuestros hijos y por volver a sentir algunos momentos que viví contigo. Pero nunca dejaría de ser yo. Yo misma. Porque lo que tú cambiaste fue precisamente lo que me hizo perderte y perderme a mi misma. Volvería a vivir la misma vida sólo por volver a verme en tus ojos…como aquella última vez que me miraste.


CARMEN JT

Tema: ¿Qué hubiese pasado si…?

¿Qué hubiese pasado si el test hubiese dado negativo en vez de positivo?

Ahora mismo no tendría tanto sueño, no viviría por y para una persona, no estaría tan cansada y mis pechos no estarían todo el día aireándose para darte alimento. Quizás tendría los bolsillos más llenos, pero eso sí, el corazón más vacío. Porque tampoco tendría mi casa la alegría que tiene ahora, tampoco se me habría ensanchado tanto el corazón que apenas me cabe en el cuerpo de todo el amor que quiero darte y tampoco tendría tus sonrisas infinitas que iluminan mi día a día. Por eso es que quiero mil noches más de insomnio, que los pechos se aireen y lleguen al suelo si tienen que llegar, estar tan cansada hasta derrumbarme a llorar, vivir para que no te roce ni el aire y como se suele decir, tener menos dinero “que el que se está duchando…” Gracias por aquel positivo, porque te volvería a tener un millón de veces más a ti, Hugo, hijo mío.


MONTAÑA MILHOJAS

Qué pasaría si al comenzar de nuevo la película de la historia,Eva no se hubiera comido la manzana porque se había entretenido haciéndose unos zapatos con la piel de la serpiente?
Si Adán hubiese descubierto un coco y junto a diez monos,hubiese jugado un partido de fútbol…
Si hubieran vivido en barrios diferentes y ella se hubiese casado con el cocinero del chiringuito que hacía mejor el dinosaurio al roquefort, dónde ella actuaba los sábados a capella,melena al viento?
Si el poderoso ojo que todo lo ve, hubiese estado distraído atándose los zapatos en ese momento?
Si el fruto prohibido hubiese sido una mora,y como pinchan tanto sus ramas,nadie las hubiera cogido?
Si Adán hubiese tenido alergia a las hojas de parra que formaban la ropa interior de Eva?
Atchis!!!


CAMILO DELGADO

Frente a mí, suelta como flor de campo su olor, esa mujer, clavando sus claveles en mi atención, penetrando mi canción con sus desalientos, anclando con tal quietud mi linaje intermitente. Ahí está frente a mi esa mujer, esperando mi respuesta. Qué pasaría si me pintara de valor y le soltara la verdad, como continuaría mi existencia si su conciencia se hiciera con la presencia de mi insolencia. Un beso por mejilla, dos golpes por pecado, tres hasta nunca y un sinfín de lágrimas llenaría el portal. ¿Cuándo fue la última vez que la oí hablar de perdón sobre la acera? ¿Cuándo fue la primera vez que la oí odiar bajo las sabanas?

Ella no es muy astuta, pero supo donde cavar, encontró de algún modo la pregunta correcta y la arena tiro por la borda, poco a poco destapó el guardado y me dejo desnudo, ahora lo sabe y si aún no lo se entera tendría que decírselo y no descifro todavía que pasaría: un abrazo compasivo, una palabra inesperada y la promesa de un futuro sentados acechados por la sombra de un problema bajo la cama, pero juntos, juntos sin duda. ¿Qué pasaría si le digo? Un par de noches dando tumbos por los bares buscando su piedad, o una vida entera encaminado en una ruta destilada, bajando las escaleras de subida, esperando, ocultando, ignorando. ¿Qué pasaría si al final no le digo?


KARLOS WAYNE

¿Qué pasaría si las mujeres fuerais inmortales?
Solo vosotras.
Ni perros, ni jirafas,
ni árboles, ni corales.
Vosotras.
Madres, hermanas, abuelas, novias, esposas, amantes, amigas…
de nosotros.
¿Cómo transformaríais el mundo? ¿Acabaríais con las guerras?
¿Acabaríais con el hambre? ¿Nos haríais a todos iguales?
Apuesto a que sí.
¿Que haríais con nosotros?
¿Seríamos esclavos? ¿Sexuales?
¡Frotaos las manos, hermanos!
Hombres…
Mortales.
Nos doblaríais en número,
en tan solo tres generaciones.
¿Borraríais las fronteras? ¿Pequeñas y grandes?
Ya no sería Tierra, sería Casa.
Planeta Casa.
Una casa donde todos se respetan.
Donde no importa que seas negra, amarilla o verde.
Donde no sea juicioso que te gusten los rosas, los azules o los blancos.
Donde las diferencias se celebran. Donde nadie es más.
Donde nadie es menos.
Si. Si pudiera pedir un último deseo sería ese:
Que las mujeres seáis inmortales.
¿Qué pasaría si las mujeres fuerais inmortales?
Que tú seguirías aquí,
iluminando el mundo y yo…
Yo, en mi último suspiro,
no te echaría de menos.


LOLY BÁRCENA

“Quizás si fuera otro el camino”
Hoy es un día normal, como otro cualquiera, nada fuera de la rutina, todo en orden, todo en su lugar.
Suena el despertador, que ruido más tedioso, recordando que el día de nuevo comienza tal como termino el de ayer, debería cambiar ese tono. La cama se me hace tan grande , pero estoy ya tan acostumbrado a dormir solo, pijama de franela , la cama siempre fría , con solo un lado arrugado , quizás debería…..
Levantarse, buscar las zapatillas no es necesario, están perfectamente colocadas donde fueron aparcadas anoche, a los pies de la cama justo donde los pies deberían tocar el suelo, quizás me gustaría sentir la tibieza del suelo frio sentir el palpitar del día en mis pies.
Ir al baño, el mismo personaje de todos los días me da los buenos días en ese espejo, gastado por las esquinas, el óxido poco a poco asoma por el, dejando un poso de decadencia en el ambiente, debería cambiar a otro más moderno, blanco, limpio, luminoso.
Ya en la cocina , lo mismo de siempre , enchufar la cafetera que se quedó preparada anoche, abrir la nevera , coger la leche , esta marca no me gusta , tiene un cierto sabor a resquemado, un gusto a viejo, quizás debería comprar otra.
Ya vestido, con el mismo uniforme de todos los días, me dispongo a salir, cojo las llaves de mi viejo seiscientos, espero hoy no me deje tirado, el pobre tiene todo tan gastada que a veces tengo la sensación que me grita que lo jubile, que lo deje descansar, que sus bujías no quieren seguir circulando por las carreteras de mi ciudad, quizás debería plantearme cambiar de coche.
Ya llegue , perfecto no me falla, a la hora y el minuto exacto , aparco en mi plaza , 3 planta 45 d , es la mía desde hace más de 40 años , franqueada por dos columnas , hace difícil aparcar , teniendo que hacer muchas maniobras con mi viejo coche sin dirección asistida, se torna un trabajo titánico , ya con mi edad , me cuesta una vida, pero lo consigo, quizás debería pedir que me dieran otra .
Miro por la ventana de la 30 planta donde tengo mi cubículo, observo el horizonte todo lleno de hormigón , de miles y miles de ventanas , con empleados que se dejan la vista en sus pantallas de ordenador y me pregunto si todos tendrán los mismos “quizás” , si todos en un momento de sus vidas decidieron tomar el camino de la derecha y no el de la izquierda , y embocaron en una vida que no son capaces de cambiar, e imaginan que sería su vida , si el tono de su despertador fuera Dont stop me now de Queen. Como espejo de baño tenemos uno gigante tipo camerino, lleno de luz para ver brillar por las mañanas el aura que lo envuelve.
Subirse en su descapotable rojo, con el viento dándole en la cara, y absorber los rayos del sol.
Como uniforme de trabajo llevara unos buenos tacones, para pisar fuerte mientras camina a su trabajo en el Teatro Metropolitan. Donde no tendrá una plaza de aparcamiento con columnas sino torres de luz que le iluminan el camino hacia el estrellato.
Quizás su vida sería así, diferente, si un día hubiera elegido el camino no recto, si se hubiera salido de la rutina, si hubiera escuchado a su corazón, no a su cerebro , si hubiera arriesgado a gritar YO SOYYYYYYYYYYYYY ASIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII


ROSA MARÍA JIMÉNEZ MARZAL: Qué hubiera pasado.

Cometí la estupidez de perderte en una de esas extrañas circunstancias en las que nunca nos deseamos ver implicados. Busqué tu mano,te aseguro que te estuve buscando…pero la velocidad con la que marchabas hizo imposible seguir tu paso,no pude darte alcance.
Sígueme,me dijiste con esa seriedad de días acontecidos,no vaciles,no te sueltes pase lo que pase, confía en mí…y me abandoné a tu pericia con la insensatez propia de una juventud osada.
Cometí el error de mirar atrás,con esa curiosidad por ver quienes nos seguían,ansiosos y confiados en que conocíamos el camino cuando,en realidad,era la nuestra una huida a la desesperada y en el más absoluto del desconocimiento.
Sígueme! Pero no pude avanzar entre tantos caídos,rostros desencajados y agudos gritos. Era imposible pensar siquiera en volver atrás….y me vi pérdida entre extraños que más que compañía suponían una amenaza.
No debí hacerte caso… ahora estaría segura en casa y no perdida entre la vorágine de compradores compulsivos en época de rebajas,en éste establecimiento de imposible salida.


NÚRIA BERGEN

Hola, muy buenas, ¿qué tal? ¿cómo les va? A mí mucho mejor que a ustedes, por lo que veo.
Me llamo Instituto Nacional de la Seguridad Social. Mis apellidos son Palacio de la Zarzuela, y de segundo apellido, Moncloa.
Y, me encanta incordiar por cualquier cosa. La cuestión es gastar papel, reciclado o no, lo que importa es gastar. Justificar gastos de los ricos, y recortar pensiones, salarios, etc. de los pobres. Incluso cortar o recortar la vida de quien se me cruce por delante.
Mi cometido es muy sencillo: joder al ciudadano. Pero hay muchas veces que me pregunto a mí misma: ¿QUÉ HUBIERA PASADO SI HUBIERA NACIDO CON CORAZÓN?
Pues seguramente me odiaría a mi misma mucho más de lo que el ciudadano me odia en la actualidad, porque tendría el mismo trabajo.

Me llevaría insultos, por supuesto, que me dolerían, me llevaría trabajo a casa pensando en cómo solucionar problemas en lugar de crearlos, cómo comprar sábanas y toallas para los hospitales públicos, cómo pagar a quien debo y no cubrir de gloria a los de los casos de corrupción, etc. Al memos no sería capaz de sacar tanques a diestro y siniestro mientras hay gente pidiendo un jornal o un mendrugo de pan para poder echarse a la panza. ¡Sinvergüenzas! No quiero ser como vosotros, pero resulta que sí lo soy.


LA XICUELA DE CORRIOL

¿Qué pasaría sí hubiera una vuelta atrás a las cosas, a la vida? En la mía si sé lo que pasaría o querría que pasase.
Si volvieras a mi lado, tendrías que borrarte todos esos tatuajes de furcia desagradecida. Deberías respetarme sin alzar nunca la mano para pegarme, para no avergonzarme.
Si volvieras a mi lado lo único que querría es, que fueras simple y llanamente mi madre. Y sólo te pediría abrazos.
No querría a una embaucadora de hombres sucediéndose en tú cama, liándose un porro de María de la buena, de la casera, de la planta de la terraza.
Si volvieras……., qué ilusa soy……pero si no volverás.
Andiamo.


MARÍA RUBIO OCHOA

Me miraba disimuladamente una y otra vez, se intuía que había sentimientos ocultos, y cuando ocurría yo temblaba por dentro, sentía y escondía.Cuando me sacó a bailar los colores en las mejillas juveniles, bailamos sin hablarnos y luego nos alejamos pero había miradas furtivas hasta que acabó aquella noche……..Que hubiera pasado si me hubiera quedado a vivir allí?….Quizás volveríamos a encontrarnos para no separarnos, sería el encanto de sus ilusiones. O quedarían sólo las miradas haciendo cicatrices en el alma….Y los recuerdos tamizados por el tiempo no sé cómo serían si me hubiera quedado , o si todo se lo hubiera llevado el aire, hasta los silencios…..


PEPINO MARINO ERRANTE

¿Y si fuera ella?

No. No tiene que ver con Alejandro Sanz.
Me encontraba chateando con una persona impresentable. Sí, sí, de esas que son impresentables porque nunca te la han presentado. Por tanto, la conoces a distancia. Lo que se llamaba antes un ciberamigo. Sí, sí, antes de que aparecieran ese tipo de palabras carentes de originalidad como follamigo. El caso es que de repente apareció la Virgen de la Macarena vestida de mi hermana -¿o era al revés?- quejándose de que se había sentado un “negro” a su lado en el autobús y olía fatal. Olía tan fatal que ella había pasado un mal rato, oye.
Tras explicarle que su exposición argumental era racismo encubierto blanco supremacista aprendido, tranquilizando su miedo al diagnóstico garantizándole que hay remedio, se me ocurrió pensar qué pasaría si los “negros” dijeran entre ellos que los “blancos” no huelen, cuando todas las personas apestamos. Haced la prueba; dejad de ducharos un par de semanitas y veréis lo que pasa. Y mejor si compartís vivienda con alguien o alguienes. ¿Y si los “negros” nos critican a los “blancos” por no oler, por no tener sustancia, chispa, vidilla, ritmo, idiosincrasia? ¿Nunca habéis criticado a un alemán, holandés, finés o escandinavo por ser más soso que un nórdico? ¿Por ser rígido y cuadriculadamente desesperante e inamovible? ¿Por no saber soltarse y bailar más inerte que una ameba tetrapléjica?
Pero… ¿y si fueran las personas con un olfato agudo capaz de llegar a captar el olor “fuerte” de un humano las inadaptadas que deberían ponerse una pinza en la nariz para salir a la calle? ¿Y si fuera la persona con sensibilidad química múltiple la que tendría que irse a la montaña a vivir fuera del alcance de los detergentes y gases urbanos? ¿Y si fuera el que va en silla de ruedas quien debiera comprarse un piso en planta baja en lugar de exgir a la comunidad de vecinos el ascensor para su edificio? ¿Y si fueran los “negros” quienes obligaran a una pequeña e indolora intervención quirúrgica a los “blanquitos” que cortara el nervio olfativo para que no diéramos por culo con nuestras chorradas?

“Que manía con hacer rampitas y poner bolardos en los pasos de peatones, ¿eh? ¡Si somos más los coches que los paralíticos! ¡Yo todavía no he visto ninguno en mi barrio! ¿Qué será lo próximo? ¿La peatonalización del centro urbano? ¡Venga hombre de verdad! ¡Están perdiendo la cabeza!”

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Siglas, abreviaturas y otras cosas que haces mal

Me di cuenta de la confusión que hay con estos temas a raíz de una conversación que tuve el otro día con Manuel Malillos. Manuel es químico y pintor (ilustrador, entre otros, de “Cáceres, Arte, Historia y Leyenda“). La química y la pintura están estrechamente relacionadas. De hecho, la pintura es química, y Manuel usa sus conocimientos químicos para trabajar con el color.

Bueno, que me voy por las ramas… Manuel me entregó el manuscrito y las ilustraciones del último libro en el que ha colaborado, un libro de cocina (no exactamente, pero no quiero enrollarme más), pero me advirtió de que las abreviaturas estaban mal escritas.

¡Qué útil resulta un químico a veces como ayudante de corrección!

Antes de desvelar qué es exactamente lo que estaba mal escrito, vamos a definir conceptos:

Abreviatura:

Es larepresentación gráfica reducida de una palabra o de un grupo de palabras. No hay una norma para crearlas (son convenciones). Por ejemplo, “calle” se abrevia con una barra detrás de la “c” (C/). ¿Por qué? Porque sí, como casi todas las normas.

Diminutivo:

No tiene nada que ver. Es una palabra a la que se le ha unido un sufijo que hace disminuir lo expresado por ella. Por ejemplo, “casa-casita”.

Sigla:

Es un tipo de abreviatura de una expresión compleja que se forma con las iniciales de cada una de sus palabras. Por ejemplo, FBI.

Acrónimo:

Son siglas que se pueden leer. Por ejemplo, “OVNI”. Nadie dice “he visto un O-V-N-I”.


Y ahora que ya lo tenemos claro, vamos al lío.

Abreviaturas que todo el mundo escribe mal:

  • Gramos: Sí, gramos. ¿Tú también eres de los que escriben “100 gr. de azúcar”? Pues muy mal. La abreviatura de “gramos” es simplemente “g”, minúscula y sin punto. “100g de azúcar”.
  • Número ordinales: ¿Vives en el 3º? ¡No! Vives en el 3.º, con un punto detrás del número.
  • Algo parecido pasa con algunos cargos, por ejemplo “adm.or” o “adm.ora” (administrador o administradora).
  • Y con factura, que se puede abreviar como “f.ª” o como “fra”. Misterios de la lengua.
  • Don: ¿Te acuerdas de tu profe del cole? El mío se llamaba don Manuel (o D. Manuel). Porque “don” se escribe con minúsucula, pero al abreviarlo, la “D” siempre es mayúscula.
  • Buenos Aires: Esto lo escriben mal hasta la mayoría de los bonaerenses: Ni B.A. ni BB.AA. La forma correcta es Bs.As.
    ¿Pero entonces por qué Estados Unidos se abrevia como EE.UU.? Porque Estados Unidos es plural (son unos estados que se unieron), pero Buenos Aires es un nombre propio.

Siglas

Deja de hacerte el finolis: se escriben sin puntos. Nada de D.V.D. Ahora es DVD. Solo se escriben con puntos cuando están entre un texto íntegramente escrito en mayúsculas. Por ejemplo, “HE ALQUILADO UN D.V.D.” (qué antiguo me ha quedado este ejemplo…).

Y en el caso de que estas siglas sean acrónimos, ni con puntos ni sin puntos:

  • Si se trata de nombres propios (por ejemplo, “Renfe”, “Unicef”, etc.), se escriben tal cual, como nombres propios, con la primera letra en mayúscula.
  • Si se trata de nombres comunes (por ejemplo, “sida” o “láser”), se les da el mismo tratamiento que a un sustantivo común: todo en minúsculas y sometidos a las reglas de acentuación. ¿A que no sabías que “láser” son las siglas de “Light Amplification by Stimulated Emission of Radiation”?

Pero no te flageles. Personalmente, creo que esto es muy interpretable y que depende de lo asumidas que estén estas siglas. Todo el mundo conoce la Renfe o sabe lo que es el sida, pero si yo ahora monto la ADGO (Asociación de Damnificados por las Gilipolleces Ortográficas), nadie la escribirá como Adgo hasta que no esté bien implantada en el inconsciente colectivo. Así que relax.

 

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El ego

Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Creativa de Facebook, proponíamos el tema “el ego”. Estos son los relatos recibidos.

GANADORES: DAVID DURA Y JUSTO FERNÁNDEZ.

*Todos los relatos son originales y no han pasado procesos de corrección.


JUSTO FERNÁNDEZ: Mi constructo narcisista (no creo que vosotros seáis capaces siquiera de entenderlo)

Mi constructo narcisista es autoexigente hasta el punto de contracturarme. Hablo del mío, no del tuyo, que no lo conozco. Porque para conocer la esencia de un constructo es necesario vivir un tiempo dentro.

Mi constructo narcisista es un entramado infinito de imágenes idealizadas de mí mismo, autogeneradas de manera incesante por mi cabeza. Es como una fábrica que no cierra nunca, de la que, además, yo soy el dueño. Y mi proceso vital consiste en tratar de adecuarme, retorciéndome si es necesario, a la imagen-ideal fabricada en cada momento. Siempre es igual. Primero pienso en cómo debería ser y luego comparo con lo que veo. Es como perseguir una zanahoria-pensamiento. No hay descanso. No hay tregua. La imagen siempre está ahí, delante de mi, diciéndome ¿A qué esperas para ser así? Exigiéndome ser su reflejo.

Pero mi constructo narcisista ya no se conforma solo conmigo. Ha metido todo el Universo dentro de esta fábrica de imágenes-pensamiento. Si, te ha metido a ti también, y a mis amigos, y a la Luna, y a la física cuántica, y a mi hijo, y a todas las estrellas. Y ahora el esfuerzo de vivir aquí dentro se vuelve insoportable. Nada es como debería ser según la referencia de imágenes idealizadas. Todo es imperfecto.

Y el constructo es implacable en su exigencia: !Vamos! !Ponte en marcha! !Arregla este desaguisado, es tu responsabilidad! ¡Mira cuántos defectos!

Y el resultado es pura y permanente ansiedad crónica.

Es verdad que, a veces, por alguna de las ventanas de sucios cristales de esta penumbrosa fábrica, se cuela un rayo de luz (creo que lo llaman sentimiento). Pero no sirve de nada, no es útil para el proceso. Y esa puntual luz se pierde como material de deshecho.


GABRIELA MOTTA

Quiero agradecer a todos los presentes esta noche; noche que sin dudas marcará un antes y un después en la historia del arte contemporáneo, porque no todos los día se le hace este tipo de homenaje a un artista y menos a uno tan memorable como yo. Iniciaré contándoles que mi carrera comenzó cuando aún era muy pequeño, mis primeras obras de artes fueron esbozos que quedaron enmarcadas en las paredes blancas de mi casa. Mis padres fueron los primeros privilegiados en poder contemplarla. Al ir creciendo mi vocación fue aumentando, ya no la podía contener, estaba ahí por todas partes, para ser apreciada por quien quisiera. Siempre fui brillante, cautivó a todos con mi pincel, es mi don, nací para ser artista y lo sé. Nadie jamás se atrevió a decirme lo contrario y si alguien lo hubiese hecho, se tendría que haber tragado sus palabras o mejor se las hubiese pintado una a una en un hermoso cuadro. Mi obra maestra, la que me colocó junto a los grandes del arte pictórico sin lugar a dudas fue el Ego, vaya ironía de la vida, justo yo que siempre fui una persona tan humilde. En fin, el Ego es y será por siempre mi obra maestra, cada maestro del arte tiene la suya y conmigo no podía ser diferente. Sé que tengo la suerte de gozar del éxito y de la gloria ahora que estoy vivo, porque como lo saben es un privilegio de pocos dentro del mundo de las artes. Qué más decir de mí que ya no sepan, mi obra es única lo sé y me enorgullece que todos aquí esta noche lo puedan comprobar.
Una pequeña brisa rompe la calma mañana de verano y hace que el río se mueva, esto provoca que nuestro pintor vuelva a la realidad, no había público, lo único que había era su reflejo en el agua, que diga se de paso, ya se había borrado por culpa de la brisa. Esto hace que Juan (nuestro amigo pintor) deje de soñar y se conecte con su obra, denominada el Ego.
Suspira, contempla el lienzo casi en blanco y piensa: que suerte tiene el mundo en contar con un artista tan memorable y exitoso como sin dudas lo seré yo.


DAVID DURA

Egooo!… Egooo.. alguien escucha?.
Soy el de siempre…..

Egooistas , ególatras, egocentristas, era el primero de la lista, a pasado algo, dejé de ser artista?..

Necesito el retumbar de vuestras alabanzas
Ser cantante en vuestros días
Abogado en mis consejos de vuestras vidas…

Ahora ando solo
Meriendo y ceno, tristeza
Sueño ser algo que no era.

Empezaré de nuevo
Saldré del huevo
Buscaré mi nuevo ego…

Así soy yo , el number one
Donde dije Diego , llego
Sólo grito! estáis ciegos..

Cuando vuelva de chaqué
Hablaremos de usted
Mientras tanto…..joo.. aquí sentado esperaré….

Así pasaron los días
Cenizas de un soplo
Pensando que alguien me quería..


MARÍA RUBIO OCHOA: Doña Rosa

Doña Rosa _ Maestra de un pueblo pequeño de la montaña en los años de dictadura.Los niños y niñas de la escuela vestían con ropas echas por sus madres y para abrigo la lana de sus ovejas para chaquetas, calcetines y unas capas que hacían de abrigo. Pero Doña Rosa bajaba de la casa del pueblo que había encima de la escuela con la cabeza bien levantada, peinada con cardado, uñas pintadas , labios pintados,zapatos y medias, su bonita falda de paño y su conjunto de chaqueta….Buenos días tenga usted saludaban los “rapaces” al entrar en la escuela.Los padres ocupados en trabajar decían a sus hijos que si los castigaban era porque se lo merecían.. ….En su mesa una bara larga con la que amenazaba y alguno le tocó encima de su mano…Al que tenía más atravesado o era rebelde de rodillas un buen rato delante del encerado…..Cuando las niñas mayores encendían y cuidaban la estufa que calentaba a los que estaban cerca , Doña Rosa cogía su sillón y lo ponía cerca. Todos los días le llevaba el cartero el periódico y se entretenía leyendo ….mientras decía a los más mayores que pusieran dictado y que copiaran un texto del Quijote y los más pequeños con aquellas cartillas para aprender las letras….Al salir de la escuela con un “Que usted lo pasé bien”…….Su ego dominaba en Rosa, la empatía y la sensibilidad asomaban en contadas ocasiones.. …Fuera de la escuela estaba otra escuela la de la vida donde no existía el ego y donde se aprendían valores todo lo contrario al ego………


LOLA ALCÁZAR FERNÁNDEZ:

Me dijeron mis gatos:
Nena,
no te pongas prepotente,
brava y altanera.
Los gatos,
jugamos con la gravedad,
y a tí,
te atrapa la tierra.
Nena,
que solo tienes un vuelo,
no pierdas más tiempo.
Corre,
súbete al globo,
deja en tierra tu maleta,
deja de mirarte en el espejo.
Hay tanta vida por ver,
además de tu reflejo.
Tira esos sacos de arena!
Nena,
que de la vida,
los gatos sabemos.
Te sentirás liviana,
subirás más alto,
disfrutarás tu vuelo.
Nena,
solo tienes que alejarte de tu reflejo.


LA XICUELA DE CORRIOL: El ego explicado por Raquel

Raquel vive en su barrio de toda la vida. Un día en clase de filosofía, a la sosa de Doña Bruna, le dió por saltarse el libro correspondiente a su asignatura y empezó a hablar y a preguntar cosas a sus alumnos. Parecía un juego, no usaban el libro, al contrario, se les había ordenado dejarlo caer al suelo, y sólo escuchar y hablar. En ésto consistiría su clase de filosofía hoy: escuchar y hablar, razonando, estrujandose un poquito la mollera para rebatir o reforzar la conversación empezada por Doña Bruna.

Cuando le llegó el turno a Raquel, todos estaban ya un poco más que cansados, pero pareció que el tema volvió a provocarle interés.

R: “Siempre quise tener un álter ego. Otro yó, de mi misma edad, familia, etc…pero de sexo contrario. ¿Por qué? Pues no lo sabía pero ahora sí lo sé. Por egoísmo puro y duro. Para echarle , sobretodo, siempre las culpas a él, a mí otro yó. Y quedar siempre bien. Para saber qué se sentía siendo yo, pero visto desde fuera.
Y sobretodo para saber qué opinaría otra persona exactamente igual a mí pero sin saber si interiormente sería también como yo, si opinaría como yo, vestiría acorde a mis gustos, etc. etc. etc.

Hay gente que ya lo consigue sin necesitar un álter ego. Con ellos mismos se bastan y se sobran. Te cuentan historias de la catapún chin pun, que según ellos, les han pasado incomprensiblemente toditas a éllos.
Son los héroes de cualquier cosa que suceda, por simple que sea y natural que pudiera ser, la convierten en muy especial y magníficamente importante. Una gran hazaña.

Pero están orgullososísimos de éllo y de poder contarlo a alguien a quien consideran inferior. Se autogestionan para sonar bien, creíbles, sin llegar a la fanfarronería, pero con ese punto de orgullo que merecen poseer, siempre según ellos. Y se autoinmunizan de cualquier otro ser humano. Sólo existe el yo, yo, yo, y nadie más que yo.

Y ser más de lo más no es nada fácil. Porque si inventar una mentira ya es difícil, seguir con ella durante años y años propicia otros muchos álter egos más, que se retroalimentan y dan pie a que él, el ego nunca ponga los pies sobre la tierra y vea la cruda y dura realidad del día a día.

Como vivir el día a día de las clases con Doña Bruna, por ejemplo.”


EMILIANO HEREDIA JURADO: Y ahora, ¿qué?

Aurora, irónico nombre para tí, que eres la descripcion de la oscuridad.
Aurora.
Sí, tú, Aurora. Ahora, Aurora, te hablo por primera y unica vez en mi vida y en nuestra vida en común
Porque quiero y, sobre todo, porque puedo
¿De què te ha,servido Aurora, todo el oceánico ego que rebosaba por cada uno de los poros de tu piel?.
Todos tus insultos, tus desprecios, tus desplantes, tus humilaciones, tus.., todos tus tús Aurora, dime, ¿de què te han servido?.
Tus tús han servido de alimento a mis mís.
Mis miedos, mis silencios, mis lagrimas, mis miradas perdidas.
Ahora, Aurora, ¿callas?. Nó te culpo.
Te has mirado tánto tiempo en el el espejo que has borrado tu reflejo.
Te has visto como un ángel cuando eres demonio.
La soberbia alimenta cada glóbulo rojo de tu torrente sanguíneo, dando oxígeno egoista a tus pulmones de fumadora empedernida con ansia de drogadicta compulsiva.
Los años han pasado, Aurora, y a medida que te inflabas como vejiga vieja, excretabas un pestilente ego por todas partes.
Aurora, te digo todo èsto, porque, presiento que yá me queda poco de estar aquí.
Porque, le estoy ofreciendo a mi ego hambriento de años, un festín con mi sufrida victoria sobre tí, Aurora.
Vivirè lo que nó me has dejado vivir mientras tú…. tú, Aurora, te pudres en tu fría tumba.


ROSA MARÍA JIMÉNEZ MARZAL: El ego

Yo creo que estoy en lo cierto,al menos a mí me va bien. Estoy segura de que lo hago perfecto,todo bien y con todas las precauciones. Me gusta hacerlo así,siempre lo hice así y pienso que no tiene sentido cambiar si da resultado.
.Me estás escuchando? O hablo sola? Estoy aquí, mírame. No me gusta perder el tiempo. No se tú pero yo no tengo tiempo que perder.
He venido para que me escuches…y no me gusta hablar sola. Sé cómo hacerlo,donde ir,que hacer…lo sé todo. Soy perfecta en lo mío,me educaron muy bien.
Te vas? A mí no me dejes con la palabra en la boca,no te lo voy a consentir. Soy lo que necesitas,ponte detrás,yo salgo primero. Haz lo que yo haga y déjame hablar a mí… Además soy guapa y eso me facilita las cosas.
Dame la mano,sin mí no podrás…


NURIA BERGEN

EL EGO DEFINIDO

Definición teórica. Ego es, cuando el individuo se reconoce como yo y es consciente de su propia identidad. El ego, por lo tanto, es el punto de referencia de los fenómenos físicos y media entre la realidad del mundo exterior, los ideales del superyó y los instintos del ello.

Definición práctica. Ego es, cuando un individuo se sumerge en su propio yo. En las ganas de vivir a su manera, pasando por encima de todo y de todos. Egoísta es la explicación perfecta a su forma de ser.
Es ponerse el mundo por montera pisoteando a quien haga falta, porque yó mismo lo valgo, porque cuando estuve en Londres vivía en un barrio muy “chic” y estuve liad@ con diferentes personajes públicos que acabaron siéndolo porque era conmigo con quien estaban.
Y nadie me lo va a negar. Soy el mejor en lo mío. No necesito que me lo diga nadie. Ya lo sé.
Y para chulo, también yó.
Un personaje que encaja perfectamente en esa definición es A. Nízar. Persona que habla en tercera persona del singular, de ella misma, que conversa directamente con Dios y nos lo hace saber a cada minuto, etc. Divina de la muerte, es el especímen más parecido a un Ego insoportable y/o Ego superlativo.


FLAVIO MURACA: Yo, ello y superyo.

Necesito confirmar mis tres personalidades, soy como sentencio George Harrison en su canción I, me, mine, un subproducto de mi ego superlativo que revuelve mis tripas y me hace comportar como un ser desleñable remarcando las miserias en los demas y no fijandome en las mias.
Es asi mi comportamiento, un despojo de ser humano, tan miserable como la definición misma de esa palabra.
El ego me gobierna, me domina; hace uso y abuso de mi ser… me despoja de mi esencia natural que es la bondad…
Me hace ver horroso ante los demás; triste y solitario destino el que me ha de tocar si él continua manejando los hilos de mi vida; soy una criatura sin corazón que en su lugar habita una burla del destino, un rabioso ego comanda mis sentidos y sentimientos, imponiendo por sobretodo su obsesión, yo.
Quiero saber y ver que hay más allá de mi ego, quien esta, quien me tiende esa mano salvadora… ¿donde andaran aquellos valores que he de olvidar?
Si primero estoy yo, luego yo y despues yo; ¿quien me querra?.
Soy la suma más notoria del abismo que afronta el hombre; su ego y perpetuidad; siempre pienso en función de mi y mis egos, yo; ello y superyo… Freud estaria orgulloso de mi; de mi caso perdido


LAU SUPERSÓNICA

No sabés lo que dudé –y dudo aún- en escribir estas líneas. Pero ya estamos grandes y aprendí a no dar vueltas ante lo que se siente en el corazón. La voz parece no alcanzar para gritar tantas cosas, para preguntar, para responder; a veces salen sensaciones que ya creía enterradas. Pero no, sólo estaban dormidas. Bajo el somnífero del tiempo, que adormece más profundo que un psicofármaco. El tiempo corrió, voló y ya no recuerdo los años que pasaron, ¿cuántos son?

No sabés la infinidad de veces que pensé en llamarte o en escribirte. Ya no servía ser “tan parecidas” –como se suponía que éramos- porque más bien creo (ahora) que somos muy distintas. O por lo menos eso se ve de este lado de la vida. Desde una vereda separada de la tuya por una avenida de agua, sin calles de tierra o asfalto. No tengo el bote que cruza tu agua y jamás podré llegar a tu vereda.

No sabés cómo siento que la vida nos haya cruzado tan repentinamente en quinto grado y nos haya separado “tan porque sí”, tan de prepo. Para mí ibas a ser de esas únicas amigas que te quedan de la infancia, de esas con las que compartís TODO, aunque en un año nos viéramos tres o cuatro veces nomás. De esas que te conocen casi tanto como vos misma y viceversa. De esas que se alegran por vos aunque la estén pasando terrible. De esas que cuando te quiere, te dice lo que sea aunque no sea LO QUE QUERÉS ESCUCHAR. O como nos pasaba a nosotras, que dábamos vueltas dos meses para vernos y cuando finalmente llegaba el día del encuentro una tarde nos quedaba cortísima y antes de despedirnos ya estábamos planeando la próxima salida, el próximo café quién sabe dónde.

Estos largos años que pasaron cambiamos tanto las dos. Tanto que estoy segura de que si te veo mañana no te reconozco el alma. Y si te hablara hoy no sabría qué decir porque estas palabras solamente puedo decírselas a la que fuiste alguna vez hace mucho, pero tu YO de hoy no podría comprender una sola mísera letra de todo esto. Porque la que sos hoy ya no es la que eras para mí, la que sos hoy tampoco conoce a la que supe empezar a ser desde que la vida me presentó tantas pruebas.

Si supieras donde estoy ahora, creo que hasta me envidiarías un poquito porque supongo que si hace más de cinco años tu vida era “caóticamente hermosa” y “prolijamente desordenada”, no quiero imaginar o saber lo que debe ser ahora -que tenés una hija que nunca conocí y nunca conoceré-.

No sabés las ganas que tengo de mandarte un mensaje para charlar -aunque sea la charla más extraña que pudiéramos tener- sólo para actualizar la imagen que tengo de vos. Quizás para perdonarte, porque sigo sintiendo que fuiste VOS la que me empujó a salir de tu vida. No sabés las ganas que tengo de perdonarte y dejarte ir de una vez, soltarte de verdad.

No sabés cómo seguiría escribiendo infinidad de palabras (seguramente) vacías para vos pero llenas de verdad para mí. Yo sigo avanzando segura de eso que me dicen acerca de que tengo una capacidad enorme de amar, propia de una auténtica leona. Y aunque seas otra leona como yo, será que tu capacidad de amar y dar, no supiste aprovecharla conmigo.

La verdad es que no tengo ganas de recibir otro golpe tuyo. El primero lo recibí cuando en la primaria me enteré que te cambiabas de colegio por un problema entre los mayores. Recuerdo el frío que sentí en el pecho y como lloré, con tanta congoja que prefiero no recordar. Y el segundo lo vengo llorando dentro desde mi “OK” como respuesta a una larga lista de excusas que escribiste en tu último mensaje cuando al final decidí no escribirte más. Y no puedo recibir un tercer golpe porque el segundo todavía duele, si toco la cicatriz duele. Tanto como cuando me golpeo el dedo meñique de la mano que me corté accidentalmente lavando unos vasos. Si no golpeo mi mano, casi olvido esa cicatriz. Digo casi porque al mínimo roce siento un ejército de hormigas adentro del dedo. Bueno parecido es lo que llevo en el cuerpo: esas hormigas que no me dejan olvidar aunque después me olvido, hasta que un mínimo golpe es un hachazo seco. Y es otra vez el principio de este escrito: preguntas sin contestar, respuestas que no llegan, frío y calor alojados en el pecho al mismo tiempo y todo eso siempre acompañado de un temporal de lágrimas que (afortunadamente) concluyen limpiando mi alma. Es por todo eso que no podría resistir un golpe más.


ROBERTO MORENO CALVO: Alrededor de…

Ahí estaba ella, apoyada en la columna con las manos en la espalda y las piernas juntas y estiradas. Una mirada escondida entre su cabello moreno echado hacia adelante le quiere decir hola.

Él ni siquiera se ha percatado que está ahí, que alguien quiere conocerle. Pasa de largo y se para ante el escaparate. Quiere verse en el reflejo.

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“Amor sin pedagogía” según Antonio Sánchez Buenadicha

Discurso de Antonio Sánchez Buenadicha sobre “Amor sin pedagogía” y sobre su autor, Benedicto Palacios, en la presentación del libro.

 

Es casi obligado comenzar la presentación de un libro recorriendo el currículo, generalmente brillante, del autor. No seré yo quien lo haga. En primer lugar porque de todos nos es conocida la trayectoria de Bene y en segundo lugar porque un currículo no nos acerca de la persona. Describe su trayectoria pero no nos dice quien es. Si tuviera que calificar a Bene con una palabra elegiría esta. Confortable. No solo acogedora sino que hace que te sientas a gusto a su lado. Nunca escatima una alabanza sino por el contrario, hace patente la felicidad que le procuran tus palabras o tus hechos y celebra con una estruendosa risotada tus ocurrencias. Un comportamiento que le ha procurado la admiración de sus alumnos, el cariño de sus amigos y la fidelidad de todos. Es un magister sobre todas las cosas entregado a su tarea con amor.

A lo largo de su dilatada carrera docente ha puesto de manifiesto varias de sus cualidades. Honestidad, responsabilidad, afán de superación, innovación, entrega incondicional. Las virtudes que adornan al personaje central de esta novela, por lo que alguno puede pensar que se trata de su autobiografía, cosa que yo también pensé hasta que leí sus conquistas amorosas y su comportamiento en los lances eróticos y no me pareció que le hubieran sucedido a él.

Escribir una novela es sentirse un dios menor. Un dios creador de escenarios y de personajes. Para hablar de personas reales están las biografías y para epatar con personajes inmaculados están las autobiografías. En esta novela Benedicto ha creado un ambiente, la España de los años setenta y un personaje, Ricardo, que es algo de lo que somos cada uno de nosotros, algo de lo que quisimos ser y algo de lo que deseamos que sean todos los hombres. Nos lo narra con la claridad de un pedagogo, la profundidad de un filósofo y la bonhomía de un amigo. Y lo hace a través de un lenguaje sencillo, cálido, desenfadado, que nos permite estar cercanos a los personajes, a sus peripecias y zambullirnos en el ambiente en el que se desarrolla la trama. Una trama, unos personajes y un ambiente inventado sí, pero fabricado con retazos de la realidad, lo que hace que la novela sea creíble y hasta ejemplar a través del mensaje que pretende enviarnos.

El lector se verá trasladado a los albores de los setenta, aquellos años en los que muchos suspirábamos con la revolución, cualquier revolución, porque entonces teníamos ideales y creíamos que el mundo lo podíamos cambiar pues, como dijo el filósofo, todo era cuestión de la voluntad. Habíamos seguido la revolución cubana con entusiasmo y enaltecido al Che sin necesidad de ser comunistas, tan solo como ejemplo de derrocamiento del tirano y del espolio estadounidense, el imperio. Sabíamos quienes eran nuestros enemigos y estábamos dispuestos a luchar contra ellos con la seguridad de que los venceríamos. Había utopías. Hoy nadie conoce al enemigo. Es una sociedad anónima, Y por lo tanto la revolución se hace imposible. No hay lugar para las utopías. El presente lo llena todo.

La España de Ricardo aún permanecía dormida y sumida en las miserias materiales y espirituales pero comenzaban a atisbarse señales de cambio. Un país en el que se juntaban las herencias más oscuras del pasado y las luces del futuro por hacer, en la que el pueblo natal de Ricardo encarna la perseverancia de las costumbres ancestrales, como el luto que incluso ennegrecía el alma e impedía las relaciones matrimoniales, y las ansias de desprenderse de ellas aunque fuera necesario huir del lugar para buscar en la emigración el acomodo porque allí no había más futuro que el del labrador, el cabrero, el pastor, el estudiante. Había que salir incluso haciéndose pañero y recorriendo los pueblos de los alrededores. Y en el pueblo, el bar como centro de la vida social, con su barra atestada en los días de fiesta, sus vasos de cristal, reservado al género masculino que dispone de un templo del sexo del que nadie se atreve a hablar pero que, en el colmo de la hipocresía, muchos conocen y hasta frecuentan. La botella de agua caliente en la cama, la separación de hombres y mujeres hasta en la misa, la señora con ínfulas que no desea casar a sus hijas con un labriego y hace todo lo posible por cazar a un funcionario. Una chica, tres años enlutada por la muerte del padre, que abandona la escuela a los catorce años y da clases a los más pequeños en verano, las famosas escuelas de cagones. Una escuela con cuatro mesas y varias tajuelas, una pizarra. Y allí Ricardo de vacaciones dispuesto a revolucionar el pueblo con sus clases particulares. Un Ricardo que a lo largo de la novela se nos muestra como un hombre cabal, honrado, inconformista, instruido, es maestro y lee a Camus en francés y a Unamuno, que por atreverse a pensar es un revolucionario incruento, moderado como en todos sus actos, que se enfrenta a la rigurosidad de las autoridades educativas para quienes el padre Manjón era el gurú educativo y que a causa de sus pequeñas innovaciones se ve perseguido. Porque iniciar a los alumnos en el baloncesto, desconocido hasta entonces entre ellos, era un avance incomprensible. Un maestro capaz de empatizar con alumnos, padres y compañeros, que abre itinerarios y deja elegirlos, que no profesa el proselitismo, que sigue la trayectoria de los chicos después de abandonar la escuela. La pedagogía que no está en los libros.

Y las mujeres. Su madre, para quien sigue siendo Ricardín, que le hace la maleta mientras le llena de consejos, que intenta abrirle los ojos para librarle de las mujeres que no le convienen, ” no le hagas un bombo” le dice, y que sobrevuela por todas las páginas como nuestra madre sobrevuela nuestra vida. Al fin y al cabo han sido las mujeres quienes se han encargado de la educación de la prole.

Las maestras compañeras ante las que despierta sentimientos maternales y eróticos. La dueña de una pensión para la que es su hijo adoptivo.
Y Amalia. Siempre Amalia. Alumna brillante, suspiro, amor.

Es la España del ordeno y mando. Del sentido omnipotente de la autoridad sea esta la que sea. El padre, el marido, el inspector, la guardia civil, la ” secreta” e incluso las personas influyentes, un veterinario. Y el gobernador civil que en el discurso de una inauguración se gloría de D Pelayo, del Cid y de Isabel la Católica y los pone de ejemplos para hombres y mujeres.

Y en todas estas salsas Ricardo. Lleno de buena voluntad, de cercanía, de buenos sentimientos enamora a las mujeres mas no llega a consumar porque ” No es el momento”. No es un beato ni un mojigato pero nunca accede al sexo pese al atractivo de quienes se le ofrecen. Quizás esté esperando algo, quizás a Amalia que llena páginas del libro y de su vida.

!El amor!. Si, esta es una novela de amor. Amor a una profesión, amor entre hombres y mujeres y amor de un autor a sus personajes.

Me preguntó Bene si me había reído con la lectura de la novela y le contesté ” Y llorado”.

Quienes hemos dedicado una parte de nuestra vida a satisfacer las inquietudes intelectuales tenemos motivos más que sobrados para denostar aquellos años. No había libertad de expresión pero podías saltártela en los conciliábulos a los que éramos tan dados algunos de los jóvenes estudiantes y profesionales; el sexo era perseguido pero no todas las chicas eran hijas de María ni de comunión diaria, pero las corrientes modernas de pensamiento nos estuvieron vedadas y no supimos que la educación no era cosa de san José de Calasanz, que la filosofía no se reducía a la Escolástica y que el mundo se construía con la participación de todos. Y eso yo no lo he perdonado todavía. Muchas gracias.

Antonio Sánchez Buenadicha

 

 

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El mejor peor relato

Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Creativa de Facebook, proponíamos un concurso doble: por un lado, había escribir el mejor relato posible con tema libre. Por otro lado, el peor.

Este ha sido el relato más votado como el mejor:

ROBERTO MORENO CALVO: Una flor en mi camino

No sólo nos debemos un café, sino que yo te debo unas disculpas por mi ausencia, por mis miedos ante el sufrimiento, por no haber estado ahí de una forma más activa y sobre todo, de la forma en que te merecías.

No quiero pensar que ahí donde estés, el país de los cafés pendientes, seas consciente de mi ausencia. No lo pienses, no lo sientas como tal.
Mi ausencia física no se correspondía con una ausencia sentimental.

Desde que me comunicaste la noticia mis sentimientos entraron en conflicto por no saber que pensar, como actuar. Pero siempre han estado ahí, contigo.

No ha habido un solo día que no me haya acordado de ti. Qué pena pensar que podía molestar por enviar un mensaje. Excusarlo en que sería un recordatorio de tu enfermedad, cuando en realidad hubiera significado reconocer lo que estaba pasando y no quería.

Me quedo con la felicidad y el orgullo de que la vida pusiese una Flor en mí camino tan especial y alegre como tú.

Espero que allá donde estés haya azúcar, pues a mí el café me gusta dulce, y nos debemos uno.

Este ha sido el relato más votado como el peor:

KARLOS WAYNE: El vestido verde y la pesadilla

María entró en el supermercado. Todo el mundo pasaba de ella. Igual era lo que ella creía. Su vida era una mierda y claro que todos lo podían ver. Igual por eso la miraban. Por eso cuchicheaban cuando ella pasaba. Igual lo llevaba escrito en la frente. O no, de pronto pensó que era el vestido. Por que el vestido que se puso no era el vestido que siempre se ponía para ir a comprar. El verde de flores estampadas que casi le tapaba las rodillas. Era de tela barata, pero muy muy bonito, tan bonito que solo se lo ponía para ir a comprar. Y por eso se lo puso ese día. El día anterior, como fue a trabajar, no se lo quiso poner, por que no era su día, pensó María acertadamente. Cuando iba a trabajar nunca se ponía el vestido verde, entre otras razones por que el vestido verde no era parte de su uniforme de trabajo. “Claro” pensó María acertadamente mientras recorría el pasillo de los cereales. Cogió una caja de cereales con miel y la echó en el carrito y siguió su camino como si nada y de pronto se paró y tan bruscamente que la caja de cereales que estaba de pie dentro del carrito, se cayó de lado y los cereales de dentro de la caja de cereales no se cayeron por que afortunadamente, pensó Maria acertadamente, la caja de cereales estaba cerrada y los cereales estaban a salvo en su interior. A salvo incluso de los malos conductores de carritos como Maria, pensó María con toda la razón del mundo. María se quedó parada en medio del pasillo de los cereales y como estaba pensando en como, afortunadamente, los cereales no se habían salido de la caja de cereales por que la caja estaba cerrada y por eso se salvaron, comenzó a preguntarse por qué se había parado de golpe en medio del pasillo de cereales. ¿Por qué me he parado en medio del pasillo de los cereales?- se preguntó María extrañada.
Ah si – recordó de pronto María.
Y como no se había puesto el vestido que siempre se ponía para ir a comprar, volvió a dejar la caja de cereales en la estantería donde estaban todas las demás caja de cereales que nadie había cogido todavía, por que la verdad es que era muy temprano y la mayoría de la gente no suele ir a comprar tan temprano, Maria salió del supermercado y de pronto se despertó. Todo había sido una horrible pesadilla. María se frotó los ojos y vio el vestido verde que siempre se ponía para ir a comprar encima de la silla de su cuarto, listo para cuando se levantara para ir a comprar. Por que ese si era el vestido que siempre usaba para ir a comprar. Maria sonrió y se volvió a dormir, ya más tranquila.

*Todos los relatos son originales y no han pasado procesos de corrección.

Optando al MEJOR relato:

DAVID GUTIÉRREZ: Disfrutarlo.

Ahora que aun no te has ido, pero la certeza de tu marcha pende sobre nuestras cabezas como la certeza de un Lunes sempiterno, como un invierno por adelantado en Madrid, como la llegada de los 30 a las puertas del alma. Ahora que he consentido en que entreabras mi corazón y en un reojo palidezcas un poco, lo justo para que des un paso atrás, el espacio suficiente para darte la vuelta y huir, o coger carrerilla y lanzarte de cabeza a ver qué pasa.

Ahora que Octubre me juega una broma pesada al colocarme en lo que hasta ahora no sabía que iba a ser su bucle de melancolía absurda, será afán por cerrar capítulos al tiempo que comenzó mi historia, vete a saber que cojones le pasa a los duendes de otoño por la cabezota. Pero ahora, justo ahora, quiero correr desnudo por la playa, coger la moto sin casco y encaramarme en el fin del mundo a gritar, así como solía gritar cuando moría, así como cuando cambiaba la tristeza por ira y cargaba las pilas de la vida, lo justo quizá para luchar otro día, para morir un poco más otro día, para sobrevivir. Porque quiero vivir, vivir a lo bestia, vivir como si no hubiera un mañana, y es que a nuestra historia le quedan pocos mañanas, muy pocos. Y sinceramente, no me apetece un carajo. Ahora que aun no te has ido, pero la certeza de tu marcha pende sobre nuestras cabezas, me apetece dejarme ir, recomerme de tristeza y esperar el final como el gentil chasquido de la guillotina contra el hueso, rápido, limpio y liberador. Pero tengo que vivir, Arizona, por aquello que viviste antes de mi, por todo lo que hemos vivido juntos, tengo que vivir y ser vida en tu recuerdo, calor en tu pecho como tu vas a serlo en el mío, cargado de demonios por otro lado, pero demonios a los que les gusta beber y bromear, sé que te irá el rollo.

Sé que va a doler.

Sé que vamos a sonreír.

Habrá que disfrutarlo.


PEPINO MARINO ERRANTE:

Categoría: EL BUENO.

TÍtulo: El FEO
Tema: Y EL MALO.

En cualquier lugar y a cualquier hora, a uno le visitan pensamientos repentinos de lo más diverso. Llevaba tres días preguntándose por qué motivo al inicio de una relación, las parejas suelen recurrir a relatarse relaciones anteriores en cuyas historias acentúan el dolor en lugar de acentuar la experiencia aprendida durante la relación, desde una perspectiva de crecimiento personal. Lo había hecho innumerables veces. Se lo habían hecho innumerables veces. En su cabeza rondaba la posibilidad de una explicación: ¿sería tan cabrona la atracción física como para pedir garantías a la confianza inexistente entre dos personas que acaban de conocerse? No sabía. Seguía dudando. Quizás era tan políticamente incorrecto caminar hacia delante desde el comienzo, que nunca vio a nadie hacerlo. Quizás fuera la idea de matrimonio y contexto en su cultura. O quizás, tal vez, su concepto del amor como palabra, tan manoseada y alejada de su origen, que actualmente era sinónimo de algo completamente desconocido para el hombre.


LA XICUELA DE CORRIOL: Dejé de creer

Valerio, entiendo muy bien tu ‘rabia’. Porque yo también la tengo aún, y dentro de pocos meses hará 10 años, mi padre también falleció de cáncer, y por suerte no estuvo sólo.

Este texto sobre Dios, fe, creencias, ONG, o simplemente ayudar, abarca muchas cosas y alguna de ellas puede no agradarte, al igual que a mí, que no estoy de acuerdo en todo, para variar. Yo dejé de creer en Dios desde entonces, pero durante un tiempo mi padre necesitó 19 bolsas del banco de sangre, que gente, altruistamente había dado en su día, y después me prometí que ya me encargaría yo de devolver ése mínimo de sangre. Ésto también es solidaridad, y gratis.
No lo he conseguido del todo porque por mis enfermedades actuales no puedo donar sangre, ni plasma, ni órganos, bueno, nada.
Tampoco me gustan algunos entramados de solidaridad como dices, pero hay muchas formas más de ayudar al que tienes cerca, o lejos, con sólo unas palabras, como Emiliano me manda palabras de fuerza y ánimo desde Alcalá de Henares a Sant Carles de la Ràpita.
Cuando yo estaba bien (de salud) me hice voluntaria de Cáritas, pero no por éso ha cambiado mi parecer sobre Dios y su existencia. En Cáritas, sólo colaboraba, sin aportar dinero, pero con una sonrisa y buena voluntad. Es un ejemplo, porque en mi pueblo sólo conozco esta asociación que reparte alimentos a las familias. Y el día de la gran recogida de alimentos en noviembre una señora nos dio un paquete de macarrones diciéndonos que no podía ayudar mucho, pero que quizás este año nuevo la que lo necesitaría sería ella. ¡Qué gran lección nos dio!
Con éso me quedo.

Dándole la vuelta al tema, te hablo por mi experiencia, sí, las farmacéuticas tienen su monopolio. Pero es lo que hay y de momento no veo ninguna salida o solución.
A mi tampoco me pueden probar más medicación para el dolor, y mi cansancio es extremo. Pero creo que todos podemos poner un granito de arena, de una forma o de otra, incluso al vecino de casa.

Hay días que se me cae el alma a los pies, pero mañana es un nuevo día para tirar palante.
Y te repito, entiendo tu rabia perfectamente.
Piensa que te estoy escribiendo desde el móvil y ya casi no puedo sostenerlo, porque me canso.

Es inexplicable, de momento, pero aún no pierdo la esperanza de mejorar mi calidad de vida, o mantener la que tengo.
Desde donde la tierra abraza al mar (eslogan turístico de nuestro pueblo) te mando un abrazo y un gracias.
Gracias por tu tiempo y por leerme. No es mi intención convencerte de nada. Ha sido mas bien una explicación, que creo, te debo.
Gracias.


MARÍA JT: Peor puede ser mejor

Lo peor puede ser lo mejor. Y lo mejor atraerte a lo peor. Cuando estás arriba, tan tan arriba que da miedo lo que pueda esperarte ahí abajo, porque ya solo queda bajar, sientes miedo. El problema viene cuando estás abajo del todo. Porque cuando piensas que ya no puedes estar peor, te das cuenta de que por abajo sí que hay más capas. Y hay veces que los demonios te esperan ahí, agazapados, con premeditación y alevosía. Con ensañamiento.

Ninguna vida es perfecta. Ninguna. Pero, por alguna extraña y maldita razón, el karma, destino, Dios o las moiras a veces tiran de dónde no es, y pueden llegar a perturbar la paz y la tranquilidad de una familia humilde, pequeñita, pero llena de amor.

Aún recuerdo aquel verano en Cantabria, paseando por la playa del Sardinero, al atardecer, un día de romántica niebla. El paisaje era evocador y melancólico, pero inspiraba mucha calma. Perfecto para ver, oír y respirarlo. Pero tú estabas absorta con el teléfono, porque el hombre de tu vida, del que aún solo conocías la voz, te escuchaba al otro lado. Así conociste Cantabria de nuestra mano, con un teléfono pegado a la oreja. A día de hoy, sé que mereció la pena.

Primero vino un peludo, y luego dos preciosas hadas, que pintan cada día de colores.
Una de las hadas, os dijeron, necesita reparar una de sus pequeñas alas, para volar tan alto como ella quiera. Os mirasteis, como solo pueden mirarse los amigos cómplices, que saben que nada ni nadie los va a parar, os cogisteis fuertes de la mano y dijisteis, “adelante”. Y saldrá bien. Porque cuando los muros se saltan juntos, cogidos de la mano con fuerza, estos se derrumban fácilmente.

En todo este camino, también hay duendes y gnomos. Por si no lo sabíais, hay duendes buenos y algunos que no lo son tanto. Esos duendes algún día fueron buenos, pero se han ido alimentando de envidias y malos deseos que los han hecho sucumbir al lado oscuro, a lo “Smeagol”. Pero tú vas pisando fuerte por el camino, mientras cantas y sonríes, porque sabes que los duendes se alimentan de la melancolía y la tristeza, pero si pisas fuerte, se caen de culo y al sonreír, (y más tu sonrisa), una luz cegadora les quema los ojos y salen corriendo.

Cuando parece que el río vuelve a estar en calma, otro demonio vuelve a aparecer, esta vez, intentando hacer tambalear de verdad esa casita feliz, llena de canciones infantiles, risas, pinturas de colores y amor. Una parte de la casa queda con una grieta que se quedará para siempre. Por esa grieta, pueden entrar a veces duendes malos, a veces dolor, a veces tristeza…. no se sabe.
Ella, preocupada, preguntó a las estrellas, por qué, dónde está el límite, hay más capas ahí abajo quizás o ésta es la última, cómo hacer para no paralizarse del miedo y echarlo todo a perder.
La luna llena le sonrió y le limpió la lágrima que resbalaba por su mejilla, antes de que un duende pudiera alimentarse de ella y entrar por la grieta, llamó a la estrella que protegía a esa familia y ella vino rauda y veloz, poniéndose las gafas por el camino, y arrastrando un poco los pies. Se quedó allí, encima del tejado de la casita pequeña toda la noche, acunándola bajo una canción

“Tú no me ocultes tu pena
Pena de tu corazón
Cuéntame tu amargura
Pa consolártela yo…”

Y le tejió a su muñeca los destellos de su brillo, prometiéndole que nunca se iría de su lado, pero que ellos tenían que ser fuertes, seguir amándose, mirándose, cuidándose como hasta ahora, y la grieta no se agrandaría.

Anoche buscaba yo la estrella, y allí la vi, brillante y candorosa encima de la casita pequeñita, feliz, humilde. Sonreí.
Le he prometido yo también que os cuidaré. Os abrazaré tan fuerte que no dejaré que ni un solo trocito de vosotros se desprenda ni caiga. Vamos a coser con hilos de amor e ilusión la alita de la hada, que volará muy alto, con su sonrisa incesante. Cada vez que la miro, suspiro y sonrío. Si la miro más, muero de amor.
No vamos a poder arreglar la grieta. Pero la vamos a contener. Yo peinaré tu pelo cuando te falten las fuerzas. Yo os haré reír cuando algún duende ande observando desde las sombras “zape, zape, zape!”.
Él seguirá de tu mano, hacia adelante, algo tan grande nunca puede irse a pique. Ese corazón bueno, noble, esas manos que toman a sus hadas con amor, que cocinan deliciosamente bien y que te acarician, lo seguirán haciendo durante todo el camino.

“Tengo en mi corazón una cajita de estrellas,
cuando duermas te las doy,
te las dejo en tu almohada,
niña de mis entreteletas.
No me llores ni te enfades,
pues las cosas de la vida,
aunque a veces nos apenan,
sirven para ver la luz
y aunque algunos se aprovechan,
esas grietas nunca pueden
cuando las personas son buenas,
hacer daño ni romper
lo que de verdad se sienta.
Yo te acompaño mi niña,
vámonos, ya no hay esperas,
no hay hueco para el fracaso
Ni para los que envenenan.
Que éste mi peor relato?
El mejor quizás no venga,
pero hoy necesitaba dar puertas
a mi corazón abierto
y chorrearte de estrellas…”

Tú sabes lo mucho, muchísimo que te quiero.
Esto es para ti.


EMILIANO HEREDIA: Soledad compartida.

Se despierta y quiere seguir durmiendo. 
No quiere que su aire sea el mismo que el aire que respira; le axfisia.
Ojalá suenen sus pasos mas lejanos y más cercano el ruido de la puerta al abrirse y el portazo al cerrarse.
El ruido del ascensor le abre la puerta de la jaula.
Miedo.
Calma.
Tension.
Serenidad.
Temor.
Reposo.
Montaña rusa en casa, arriba, abajo, giros retorcidos.
Solo sus labios besan los suyos si se limpia con la misma servilleta.
Solo su cuerpo se adhiere a su cuerpo si se seca con la misma toalla.
Solo sus manos acarician las suyas si asen el respaldo de la silla que ha cogido.
Gritos a paladas enterrando un dialogo mudo.
Golpes queriendo romper en jirones el saco remendado cansado de latir.
Huida.
Regreso.
Fuga.
Apresar.
Escape.
Captura.
Boca cosida con hilo quirurgico en el quirofano del doctor Caligari.
Un dia, un trazo que se interrumpe hasta el día siguiente.
Agua.
Sed.
Comida.
Hambre.
Social.
Soledad.


MARÍA RUBIO OCHOA

Aquellas cartas Años 60 y 70 en aquellos pueblos de montaña no había ningún teléfono, la forma de comunicación eran ” las cartas “. Cuando se tenía que marchar a estudiar o trabajar fuera del entorno, fuera de aquella raíz anclada a tu tierra.La alegría de unos y otros era la carta, que transportaba emociones, sentimientos, preguntas por cosas cotidianas, recuerdos. Una caja metálica acogía en mi caso aquellas cartas que a día de hoy conservo.Cuando viene la nostalgia leo y leo….las lágrimas bajan y el corazón se encoge…….Se relataban acontecimientos que habían sucedido desde la última carta escrita.La vida familiar y la de los vecinos, salud, vida del pueblo etc…..La despedida un poco de manual, sin más por el momento, os quiero mucho, deseo ir pronto a veros…….Joyas sentimentales……..aquellas cartas.


ROCÍO ROMERO GARCÍA: Astrophile

Ella era lunar.
Él era astronauta.
Ambos se encontraron a medio camino, se miraron a los ojos y se perdieron en ellos.
En los de él encontraron todos los planetas azules, todas las estrellas brillantes, la belleza de lo inexplorable.
En los de ella encontraron todas las nebulosas perfectas, los nacimientos de las estrellas más hermosas del universo, las galaxias aún sin conocer.
Ambos estaban allí, flotando en medio de la nada, rodeados de asteroides tan fugaces como su amor.
En Marte fueron los jinetes en una tormenta perfecta controlada por una pasión que nunca existió.
En Neptuno aún se oían los besos y promesas que nunca se dijeron.
En Saturno se recuerdan las caricias que nunca sintieron y las sonrisas que nunca se vieron bajo la sombra de aquellos enormes anillos.
Y en el planeta más pequeño aún se escuchaban las hermosas taquicardias, los corazones que nunca bailaron a un mismo latir.
Sin ella, las noches bajo la Vía Láctea serían eternas.
Sin él, la infinidad del Universo sería más terrorífica, los monstruos de debajo del manto del cosmos vendrían.
Entonces se debatieron entre mudarse de planeta o conquistar la Vía Láctea.




Optando al PEOR relato:

JEZABEL MONTENEGRO: El peor relato del mundo

Las estrellas tirintinteaban sobre la mar, que estaba en calma. Brillaban en el cielo, pero se reflejaban en la mar, que como estaba en calma porque no tenía olas, hacía de espejo. Anita se acercó hasta la orilla con precaución y parsimonia, porque siempre le había amedrentado la oscuridad, y ahora estaba todo negro, la noche, su corazón, sus sueños, sus esperanzas. Menos mal que permanecían las estrellas iluminando un poco, porque en esta oscura noche sin luna, se percibía perdida. Introdujo las dos puntas de los dos pies en el agua salada, descalzándose antes, para no mojarse sus elegantes sandalias. Levantó la cabeza y pensó que ojalá se moviera una de esas estrellas y así poder solicitarle un deseo, como su querida abuela le contaba que hacía. A lo mejor una de las estrellas era su abuela… o él, ¡No! ¡No quería reflexionar sobre esa dramática posibilidad! Cuánto echaba de menos a su abuela, sus besos, sus abrazos, sus galletas caseras y también a su amor. Ella hubiese sabido qué hacer, pero ya no estaba y ahora ella estaba sola, sin saber qué hacer. De repronto, escuchó un sonido estraño entre las rocas. Dios mío, será él, suplicó, cuando salió una gaviota y otra vez sus esperanzas se hundió. Y cada noche se pone su mejor vestido, mira las estrellas y a la mar y pide, muy adentro de su corazón roto en mil pedazos, que vuelva su abuela y que vuelva él.


JUSTO FERNÁNDEZ: Una mierda de categoría 5 (Autoplagio)

A veces veo a la mujer como un ser débil, incompleto, estructuralmente carente de las cualidades claves para ser útil a la exigente sociedad actual. Es verdad que muchas se esfuerzan, pero no están a mi altura. No entiendo muy bien cómo es una mujer por dentro, es un jeroglífico indescifrable. Lo que si sé es que muchas veces tienden a ocuparse y preocuparse de asuntos para mi absolutamente incomprensibles e irrelevantes. Puedo parecer misógino, pero a veces las mujeres me producen rechazo y miedo. Prefiero estar con mis amigos, confío más en ellos. Afortunadamente soy una buena persona y, como a los niños, siempre trato de protegerlas y ayudarlas en todo lo posible. También es cierto que pocas veces valoran todo lo que hacemos por ellas.

Me encanta la seducción. Lo llevo dentro. Cuando veo una mujer atractiva me engalano y acicalo por dentro. Trato de demostrarle mi brillantez. Mi objetivo es llamar su atención. Deseo que se sienta admirada y atraída por mi y por cómo soy. En otro tiempo desarrollé un sofisticado plan para lograr este propósito y a veces lo sigo utilizando como un martillo hace ante un clavo. Es verdad que muchas no se dejan, pero no me importa demasiado. Me mosqueo pero luego se me pasa, sólo es un juego. Mujeres hay muchas y para lo básico ya tengo la mía.. Confieso que lo que sí me ha jodido siempre en este juego es que venga otro hombre y consiga desviar la atención de ella.

La vida es esfuerzo y competencia. Estamos aquí para ascender por la rampa de una pirámide donde arriba sólo puede quedar uno. Cada vez que miro a un semejante varón siento esa competencia. Para este juego vital desde luego la mujer no cuenta. Quizás todo empezó cuando era más joven y salía con mis amigos de fiesta; entonces el trofeo era ella. Ahora siento esa misma competencia en el trabajo, en la política, en la imagen y en la posición social. El liderazgo y el éxito es del más fuerte. No es para los débiles. Tengo que defenderme y defender mis valores y mis creencias. Por eso puedo llegar a entender las guerras. Todo es cuestión de fortaleza, de dureza, de dedicación y de entrega. Detenerse en las emociones y sus manifestaciones en forma de sensiblería es un estorbo en el ascenso. Hay que seguir trepando sin descanso. Por supuesto no olvido mi familia: yo la abastezco y educo con firmeza a mis hijos. Los convertiré lo antes posible en adultos útiles y responsables como yo. Yo tengo una misión en la vida, es mi obligación y me debéis que esté entregado a ella. O estáis conmigo o contra mí.


CHABI SÁNCHEZ: Mi pero lelato

Mi pero se llamaba Pera, polque ela hembla. Cuando le llamaba Pera no hicía mucho caso, poco tampoco. Siemple le diciamos pero ven aquí, pero nunca vinia. Mi pero no moldia, pero masticaba mi zapatila y tlagaba todo. Mi pero tenía pulgas y camalones pero lo que más le gustaba ela comel mieldas de otlo pero. Se tilaba peros sin palal y golia muyyyyyy mal. Mi Pera, que ela un pero, aunque del seso contlalio, tinia muuucho pero y se lo teníamos que coltal todos los meses de agosto de ese año. Mi Pera, se tilaba a todos los peros del balio, ela bastante golfa, pero se lo pasaba muyyyyy bien.Pera, que ela mi pero, pacheaba sola, calle aliba calle abajo goliendo el curo a otlos peros y cuando un pero hicía cagalutas, Pera se las tlagaba. Yo quelia muuucho a Pera, que era mi pero. Un día a una hola, Pera se cluzo de acela pala hacelse una toltilla y un coche la aplastó bastante. Me quede sin Pera y Pera se fue al cielo de los peros. Alli se tilala a los peros del cielo, la muy pera.

Ahola tengo otlo pero, pero este tiene cola de follal y se llama Albalicoque.


CARMEN LÓPEZ: Lo peorcito

Cuando ya casi estaba a punto de dormirse, sonó el timbre. Se levantó como pudo del sofá, se envolvió en la manta y abrió la puerta. Al ver a Dolores al otro lado, la fiebre le subió de golpe.

-Pasa, siéntate.
-¿Tienes una Pepsi o algo fresquito? Es que me entra una sed cada vez que tengo que venir a tu casa… A ver si te mudas a un bajo.
-Sube en ascensor. 
-Ja- ja-ja, qué graciosa y qué mala leche tienes.
-Coge lo que quieras, ya sabes donde esta la nevera.
-Anda tía, traémela tú. No seas vaga, que vengo muerta.
-Pero no ves que estoy…
-Consuelo, hija, qué bien vives todo el día aquí tumbada sin hacer nada. No como yo, que vengo del médico con un disgusto… Estoy fatal, necesitaba hablar con alguien y tú eres la única que me comprende.
-¡Oye, como huele a menta! ¿Has puesto un ambientador?
-No, no… es………..
-Pues resulta que me sigue doliendo la cabeza un montón, aunque en el escáner que me hicieron no sale nada. Pero hija, tengo que estar todo el día a base de pastillas y el estómago me está matando. Me hicieron también la prueba de una bacteria que dicen que causa cáncer si no te la curas y me dio positivo, pero me pusieron el tratamiento ese que te dije, y se supone que ya está curada, pero no entiendo por qué me sigue doliendo. Luego la pierna, que me tiene harta, cada vez cojeo más y, ahora para colmo tengo una sensación de ahogo continuo que no puedo respirar. En la ecografía de tiroides todo me sale bien. Me tendrán que mirar la cuerdas vocales, digo yo, porque a mí que no me digan que esto son nervios o cosa de la edad, ¡porque ni de coña! Algo tengo que tener. No es normal que me haga unos análisis y me de todo perfecto. ¡Vamos, que ni un recién nacido sano tiene esos análisis! Y menos a mi edad. Ni colesterol, ni azúcar ni na de na. ¿Tú crees que eso es normal? (Consuelo se ha quedado dormida) ¿Consuelo me estás escuchando? Lo mismo se han confundido. Yo lo que digo… Que al final… Cuando los médicos me quieran hacer caso, ya será tarde y entonces la lío, te juro que monto un pollo que se cagan antes de morirme.
-¡Joder, lo que te gustan los médicos!
-No, no, perdona. No es que me gusten, pero si tengo algo tendré que ir a que me lo miren digo yo ¿no?
-Por cierto, ayer me encontré con tu ex, que feo está. Iba con esa. Ella es mona, la verdad.
-Sí, sí, haces muy bien en ir a todos los médicos.
-Mira, que no es que me lo invente yo. ¿Ves como se me mueve el ojo solo? A ver ahora por qué tengo un tic. Pues he leído en Internet que puede sea un tumor en la cabeza. Mira, yo no sé lo que es pero que algo tengo, lo tengo, eso te lo digo yo como que me llamo Dolores.
-Bueno ¿y tú que me cuentas? Tú cómo eres tan reservada, parece que nunca te pasa nada.
-Tengo gripe, me encuentro fatal, no me baja la fiebre.
-¡Uy, que cabrona! Pues ya me lo podías haber dicho antes, que ya lo que me faltaba que tú me pegaras la gripe. Me voy, adiós.


LOLA ALCÁZAR: Lo peor

El vestido verde
Con estampado
Colgado en la silla espera
Solo lo agita el aire
De la ventana cuando airean
Adoptando la forma de silla
El vestido verde espera
El estampado se aburre
Quiere volar
Aprovecha un golpe de aire escapar
Los colores y formas se piran por la ventana
El vestido, ahora hoja seca
Más solo se queda.


MARTA TORRES: Lo peor

Estar sentada frente al lago ,esperando tu regresó. Pero eso lo dudó pasara , por que el no lo hará. El pronto me olvidara.


ROSA MARÍA JIMÉNEZ MARZAL: Lo peor

Deja de comer con la boca llena, te pareces a tu madre. Qué hay que ver lo bruta que era! Siempre con ese aire marcial de Maruja machorra…. La muy desagradecida….encima que la libré de ti pretendía cambiar los muebles de sitio. Qué ocurrencia tenía la vieja,si la dejabas volvías a casa y todo estába en otro sitio. Era tu madre pero reconoce que era una cotilla. Recuerdas como abría todos los cajones? No hables con la boca llena!


LA XICUELA DE CORRIOL: Volando viene mi peor relato

Las sábanas volaban al viento, cantando por bulerías y las calles llenas de baches sufrían deshidratación. Los ciclistas, con su bici a cuestas, rompían filas y guardaban bajo una sola llave todas las bicicletas de la ciudad. Un peldaño más, decía el vecino del cuartel, lavando su coche dentro de la fuente del parque, con su candado cerrado y un lazo de color plata.
Las carrozas de mayo, con su falda de volantes y sus sombreros de paja y heno, animadas con figuras talladas en mármol. El hilo de la limpieza fisgaba entre los balcones de cortinas bajas, en los talones de hierro y hojalata de mi seco corazón de hormigón armado. Nunca supe la verdad de ese airecillo del norte que bajaba a visitarte bajo las suelas de tus zapatos de algodón y seda salvaje. El chocolate de cristal macizo y hojalata revuelta es un revulsivo contra las humedades de las nubes que vuelan, sí, sí.
Vola volando voy, volando vengo!!!
Vola volando voy, volando vengo!!!
Por el camiino, yo me entretengo.
Por el camiino, yo me entretengo.


LASI TISI: El PEOR relato de amor

El amor, ese gran universo en el que las veleidosas vanidades se vuelven vanas. Ese sentimiento tormentoso y hermoso que deja un poso en el foso de tu melancolía. ¿Dónde quedaron las grandes historias, aquellas almas ajenas a las fobias de una sociedad sumida en la locura? Perdona, ¿qué ocurre?, Ya todo se desmorona. ¿Por qué? Porque sus dueños no encuentran consuelo en este pañuelo que es el mundo entero.


PEPINO MARINO ERRANTE: El Peor Relato.

Era una persona bastante segura de sí misma. Había nacido en un barrio a las afueras de Navalcarnero, conocido entre sus gentes como Mozambique. Desde pequeño, sentía que algo le acomplejaba y que le hacía distanciarse en las relaciones con los demás. Jamás alcanzaba una explicación a este fenómeno que le satisfaciera o satisficiera, ni siquiera escuchando discos de los Stones, su grupo favorito para relajarse. Total; que una tarde, acudió al psicólogo clínico. No le costó hacerlo porque como se ha mencionado al principio de este relato, era muy seguro de sí mismo y muy nacionalista catalán.

Llegó a la consulta antes de irse, y al entrar dentro cuál fue su sorpresa, tamaña sorpresa al ver a su terapeuta por primera vez: era una mujer guapísima, ante la cual le costaba disimular su fascinación. La luz de la estancia donde practicaban ejercicios freudianos mientras ella respondía a las llamadas telefónicas de su pareja cada cinco minutos con un “oye, te he dicho que ahora no puedo hablar, estoy trabajando” cada vez más enfadada, resaltaba su belleza intrínseca y quirúrgica en casi todo su cuerpo. La cirugía me refiero, no la belleza. Que la luz destacaba el resultado de las operaciones. Entonces resulta que él lo que padecía desde pequeño y le acomplejaba sin saberlo, ella se lo resolvió al cabo de dos horas de entrevista, de la siguiente forma:

-Miguel…
-¿Qué?
-Tienes enanismo.

Esto supuso un trauma al principio, pero ella lo tranquilizó explicándole que no iba a morir ni nada. Que era una bendición de Dios porque normalmente la vida dotaba a estas personas con un potencial viril digno de ser nombrado caballero de alto rango, aunque fuera desconocido por la mayoría de la población. Entre un clima suave y con la confianza generada de tanto hablar, no se sabe muy bien como pero el caso es que ella acabó por sujetar el aparato reproductor masculino de él, y mientras lo acariciaba con delicadeza le decía:

-Una buena forma de seguir con tu vida sin que tu condición te afecte, es escribir. No hace falta que pongas una expectativa alta a lo que escribas: se trata de ir haciéndolo sobre la marcha.

Lentamente se abrazaron. Él, fundido en un mar de lágrimas por el torbellino de emociones de colores experimentadas aquella tarde, como un toro enamorado de la luna, ella, feliz por haberle mostrado el camino a un paciente desorientado.

Semanas más tarde, hubo una carrera popular en su ciudad, Navalcarnero. Recordó lo que ella le dijo, y sin preparar nada, ni dorsal, ni inscripción ni zapatillas, se metió entre los corredores burlando la organización del evento, sacó un papel y un bolígrafo y se puso a escribir durante la marcha, porque se había dado cuenta que sobre la marcha, no podía, a menos que comprara un helicóptero pequeño (cabía perfectamente en cualquier modelo humilde) posicionarse encima del grupo para escribir. Pero bueno. El caso es que murió de un infarto en ese mismo instante.

María se despertó sobresaltada por segunda vez. Comprobando que todo había sido un mal sueño, miro alrededor, se ubicó en su persona y su habitación, y comprobó que el vestido verde para ir a comprar cereales todavía estaba sobre la silla. No supo si volver a intentar dormir, puesto que le gustaban mucho las partidas de póker y en breve televisaban una.


SONIA JIMÉNEZ: El Peor Relato

– El peor relato fué encontrar a mi alma gemela,y perderla.
-Historia que comenzó ocho años atrás,allí,empezó la unión con ella…y al año se alejó..
-En el transcurso del año juntos, sucedió de todo,desde la dicha hasta el mayor sufrimiento.
-Y ante tanto sufrimiento, llegó el alejamiento..un alejamiento sin quererlo a plena conciencia..
-En ese momento, desgarro quedó, en nuestras almas,llenas de dolor..
-Cada uno comenzó a vivir su vida,una vida donde faltaba esa parte gemela..
-..bloqueamos ese sentimiento tan profundo,inconscientemente,para poder vivir una sin la otra..ya que el dolor que procedia del alma era insoportable,e insoportable de aguantar.
– Así hasta la fecha de hoy…donde, te das cuenta,que fue lo mejor para ambos,ya que en la balanza había mucho dolor,dolor que pesaba mucho estando juntos.!…


 

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Caldo de cultivo

Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Creativa de Facebook, proponíamos el tema “caldo de cultivo”. Este ha sido el relato ganador:

ROCÍO ROMERO GARCÍA: Siete horas

Julia se había levantado a las seis de la mañana para llegar puntual al aeropuerto, tenía que coger un avión en dirección a Nueva York por trabajo.
Llegó al aeropuerto a las siete y media, justo a tiempo, el avión salía a las ocho.
Hugo se había levantado a las siete, vivía más cerca del aeropuerto. Su avión también iba rumbo a Nueva York por temas de trabajo.
Llegó al aeropuerto a las siete y media, justo a tiempo, el avión salía a las ocho.
Una vez en el avión, Julia buscó su asiento. Lo encontró, estaba al final del avión, pegado a una ventana.
Hugo hizo lo mismo, y también lo encontró. Su asiento estaba al final del avión, al lado de otro asiento donde se encontraba, según él, la mujer más hermosa que jamás habría visto.
Él se sentó a su lado y la saludó.
Ella sonrió, algo tímida.
Hugo la observó con atención, pero también discreción. Sus ojos eran de un azul el cual el cielo tenía envidia. Su melena, recogida con un moño alto y algo desenfadado, tenía diferentes tonos de castaño.
Julia le observó con cautela, de reojo. Tenía el pelo del color del carbón, despeinado y sus ojos eran tan castaños y adictivos como el café.
Juraría que era el chico más guapo que jamás había visto.
Entonces, se puso nerviosa. Muy nerviosa.
Tenía a un chico muy atractivo a su lado y ella iba algo descuidada. Ni siquiera se había molestado en peinarse bien o en arreglarse un poco.
Hugo notó lo incómoda que estaba aquella chica. Le preguntó si se encontraba bien, a lo que ella respondió con nerviosismo que sí.
Obviamente, Hugo no la creyó.
— ¿Es la primera vez que montas en avión?
— ¿Qué? ¡No! ¿Y tú? — preguntó Julia, con un tono nervioso.
— Oh, no. Soy comercial, estoy en constante movimiento.
— Pues como yo. Soy reportera gráfica.
Julia no se atrevía a mirarle a los ojos. Todo lo que decía lo decía en un tono bajo y con la cabeza gacha. Y Hugo se había dado cuenta de que seguía incómoda, así que decidió presentarse para eliminar esa tensión.
— Me llamo Hugo, por cierto.— dijo él, tendiendo la mano.
— Yo me llamo Julia.— dijo ella, estrechándosela.
Decidió alzar la vista, y solo por un segundo, todos los nervios, inseguridades y preocupaciones desaparecieron.
Por un segundo se sintió en paz, como en casa.
Vio en él todo lo bueno, cómo todo cobraba sentido. Vio cariño, protección, humildad.
Vio noches bajo las estrellas donde ellos brillarían más.
Vio amaneceres infinitos y desayunos con diamantes.
Y él vio en ella todo lo desconocido.
Lo inexplorable, el lado más tierno de la dulzura, el lado oculto de la Luna y su hermosura.
Vio aventuras, verdades y atrevimientos.
Vio las mil y una noches que nunca llegaron a conocer el sol.
Y entonces sonrieron, como si se conocieran de toda la vida.
Y la vergüenza, la timidez y cualquier otro impedimento, desaparecieron.
Solo estaban ellos. El mundo giraba y existía por y para ellos.
Eran siete horas de viaje, y en cinco de ellas, se contaron sus vidas.
Rememoraron tiempos pasados que juraron no volver a recordar.
Se contaron sus secretos, sus mayores miedos y los más diminutos deseos.
Hablaron del amor y el destino, sintiendo cada palabra que decían, comprobando que estaban hechos el uno para el otro.
En sus cabezas imaginaron un mundo nuevo, mejor y más hermoso, porque ellos estarían juntos.
Imaginaron futuros inciertos, palabras que nunca se dijeron y se las llevó el viento, “te quieros” que son obras de sus más dulces sueños, creyeron sentir besos bajo la lluvia.
Se sintieron como Adán y Eva. Cómo Romeo y Julieta.
Pero esas realidades paralelas fueron interrumpidos por una fuerte sacudida.
El avión estaba sufriendo turbulencias.
El piloto les advirtió que estaban atravesando una zona de tormenta y que pronto todo volvería a la normalidad… Aunque no fue así.
Se oyó un fuerte estruendo, un rayo había partido un ala y los pilotos había perdido el control de los mandos.
Lo intentaron todo, pero no lograron nada. Lo único que podían hacer era informar sobre lo sucedido y rezar por que ese no fuese su último viaje.
El avión caía en picado hacia el mar entre truenos, lluvias y nubes que creaban oscuridad.
Julia miró a Hugo con miedo.
Hugo miró a Julia con desesperación.
Ambos temieron por sus vidas mientras se les partía el corazón ante la posibilidad de no volver a verse nunca.
Se agarraron de la mano de la manera más fuerte que sabían mientras las mascarillas de oxígeno salían disparadas.
Julia lloraba y apretaba con fuerza.
Hugo se repetía una y otra vez que todo iba a salir bien, apretando su mano como si ella fuese su salvación.
Ambos se miran y sonríen lo mejor que pueden.
Julia se inclina hacia él y Hugo no la detiene.
Ambos se funden en un hermoso beso antes de que el avión se estrelle.
Después de aquellos, todo se vuelve negro y Julia despierta sobresaltada.
Su corazón va a mil por hora, mira a su alrededor y comprueba que está en su habitación. Que todo ha sido un sueño.
Mira el reloj, las seis. Debe levantarse para coger el avión.
“Seguramente”, pensó ella, “ese sueño haya sido fruto del estrés, de pensar en todo lo que tengo que hacer nada más llegar a Nueva York”.
Se lo repitió varias veces hasta que se convenció.
Hugo se despertó sobresaltado, nervioso y mira el reloj. Las siete. Debe prepararse para coger el avión.
No pensó demasiado en el sueño, creyó que era una tontería, fruto de la emoción por ir a Nueva York.
Julia llegó a las siete y media, justo a tiempo,el avión salía a las ocho.
Hugo llegó a la siete y media, justo a tiempo, el avión salía a las ocho.
Una vez en el avión, Julia buscó por su asiento. Lo encontró al final del avión, pegado a una ventana y un sudor frío recorrió su cuerpo. Justo como en el sueño.
Hugo también buscó por su asiento, y lo encontró. Estaba al final del avión, al lado de otro asiento donde se encontraba una chica. Todo le resultaba muy extraño, era justo como en el sueño.
Cuando se sienta al lado de aquella chica, sus miradas se encuentran, y sin poder controlarlo, los sentimientos afloran.
— Hugo…
—Julia…
El avión despega y ambos no paran de mirarse, sabiendo que esa será la última vez que se vean.

*Todos los relatos son originales y no han pasado procesos de corrección.

 

JUSTO FERNÁNDEZ: El caldo del hemisferio izquierdo

Escribir o comunicar exclusivamente desde la “erudición” y la intelectualidad del hemisferio izquierdo es profundamente naif y deshonesto.

Nadie debería exponer idea u opinión alguna sin describir además su estado emocional en ese momento. Es necesario completar lo que se pretende decir con el propio contexto personal.

Por ejemplo, el comunicador debería incluir en su discurso notas o aclaraciones como estas:

“Escribo (o digo) esto a la vez que estoy padeciendo una crisis inflamatoria de mis hemorroides crónicas”

“Escribo (o digo) esto hoy que me siento muy, muy solo. Necesito un abrazo. Ojalá tú que me lees (o que me escuchas) …”

“Escribo (o digo) esto justo después de volver del Casino de Torrelodones. Me han desplumado y no he pagado todavía a Iberdrola”

Este contexto emocional es absolutamente necesario para poder entender en su justo merecimiento al “soberbio” comunicador. En otro caso, sin datos que expliquen su realidad personal, la mayoría de las veces el lector u oyente no comprende nada … (o simplemente alucina).

Algunos de los “eruditos” a los que les vendría de perlas esta recomendación de completar sus arengas son: Pérez-Reverte, Javier Marías, Carlos Herrera, Alfonso Rojo, … Y muchos, muchos, muchos otros …

(Puede usted, querido lector, ayudarme si gusta a completar la lista …)

Nota: Yo me encuentro divinamente escribiendo esto.


MARÍA RUBIO OCHOA: Caldo de cultivo

Juana iba con el cesto de la ropa hacia la lavadora, antes se pasó por el jardín para lavar el mantelito que aún estaba en la mesita.Cuando estaba en ello escuchó el sonido del teléfono. Dejó el cesto y fue a contestar .Era su amiga y confidente y bla, blaaa estuvieron hablando bastante tiempo. No sintió caer la intensa lluvia……Cuando colgó el auricular salió al jardín y se encontró el caldo de cultivo en el cesto de ropa…La blanca tenía las manchas azules de aquel pantalón que ella pensaba seleccionar y no meter en la lavadora……Pensó rápidamente que tendría que intentar volver a buscar como hace años aquel “azulete” que se usaba para que después de lavarla tomará un color ligeramente azulado, tenía que intentar algo……


JEZABEL MOTENEGRO: Caldo de Cultivo

Hoy comemos de cuchara, extiende el mantel de hilo. Tú sí que hueles raro. Estoy cocinando un caldo de cultivo con algunas ideas hervidas que se iban a poner malas. Verás qué delicia de sopa de letras, te vas a chupar los dedos. ¿Prefieres alimentarte de melancolía, otra vez? Porque esto es lo único decente que puedo ofrecerte, después del desastre. Entonces, lávate las manos, deja de gruñir y pon la mesa.


TC CARLOS: Comiendo entre bidones de cerveza

Carlos acaba de encontrar trabajo en un restaurante. Desde que cerró el suyo, anda de aquí para allá cada pocos meses. Ni encuentra locales baratos como el anterior ni soporta a ningún jefe. Ahora, además, se hace llamar por el nombre de su juventud, Charly, algo relativamente más fresco para él y los demás.
En este nuevo empleo, coincide con Fernando, uno de los camareros antiguos. Están en la bodega, el comedor de los empleados repleto de latas de comida, bidones de cerveza, cajas de botellines, refrescos, vino y algo de verduras. Hay una pequeña mesa con una silla, y a Charly le ha tocado sentarse en el cartón que sirve de asiento sobre un bidón gris.
Los camareros pueden comer lo que quieran de lo que haya sobrado después de servir más de cien menús. Son las cinco de la tarde, y los dos sacan sus respectivos platos del microondas.
Apenas hablan, y eso es porque Charly no soporta a Fernando, que no para de hablar de sí mismo. Porque una vez más se dan las circunstancias de siempre: el tipo se hace escuchar, aunque Charly ponga cara de póker.
Fernando, hablando de la sociedad, de la inmigración concretamente, se confiesa Franquista. ¿Será posible? Charly intuía algo, pero tampoco quería involucrarse innecesariamente.
-Soy Franquista. Lo soy -repite, buscando el pie que cojea de Charly.
Charly se considera un antisistema, así que las ideologías de los demás se las ha pasado siempre por el forro. Y no es que tenga simbologías físicas de ningún tipo, porque más bien parece un tipo normal. Pero el hecho de no seguir corriente alguna, es lo que le convierte en un tipo desconcertante y peculiar.
Observa a Fernando. Ha oído bien. ¡Joder con el chával!, parece pensar. Charly, que apenas ha comido, deja el plato de judías verdes pasadas y secas sobre otro bidón y le pega un buen trago a la botella de agua mineral. Se asegura de lo que acaba de decir el otro.
-¿De verdad que eres Franquista?
-Sí, sí, sí -asiente Fernando, con orgullo de amor propio.
Charly deja media botella sin beber en el suelo y le dice:
-Mira, yo no lo soy. -Se lo piensa un poco y continúa-. Pero te diré una cosa: si fuera de derechas como tú, o como lo quieras llamar -porque me da igual- pues lo peor…lo peor que podría decir es que soy Franquista… -Charly no le deja hablar: Fernando comienza a bailar la cabeza con gestos algo descriptibles, como con un “¿cómo te atreves?”-. Si yo fuera de derechas, si lo fuera, sería… sería de Primo de Rivera, de la Falange. -El otro abre extrañamente los ojos. Parece dispuesto a escuchar a Charly. ¿No es increíble?

Charly le perturba acerca de la honestidad de Falange respecto al Franquismo, y el destino que el segundo deparó para el primero. Etc, etc, etc. El otro escucha atentamente, comiendo y cortando la chuleta de cerdo. Lo peor de todo es que después de un par de minutos, Fernando asiente aceptando sin réplica la nueva teoría, aunque Charly considera que lo más desagradable es que le va cayendo un hilillo babeante de grasa torrezna por la comisura de los labios que no es capaz de limpiarse.
¡Qué asco, joder! Charly desvía la mirada. Agarra la botella de agua y la deja sin gota. Se acabó el discurso. Fernando ha sucumbido a la chuleta, a los conocimientos históricos e incluso a su ideología. ¿Comerá también las patatas fritas?

Mientras Charly mira cómo se las lleva a la boca de cinco en cinco, parece preguntarse cuántas horas o días quedarán para dejar el restaurante. Porque sabe que Fernando volverá a la carga, y la próxima vez será menos cínico.


ROSA MARÍA JIMÉNEZ MARZAL: Caldo de cultivo

Llamaste a la puerta de forma inusual,brutal,como si te fuera la vida en ello,como si no dispusiera de más tiempo y diciendo toda una retahíla de frases inconexas……Yo frené en seco,pretendiendo con mi silencio cómplice disuadir tu arrogante insistencia,pero seguiste aporreando los cristales en una espera insoportable.
Se mascaba la tensión en el aire… intuí que algo no iba bien,que de algún modo pretendías evadirte de la angustia que te atenazaba.
Si bien me atrajo de ti tu tormentoso pasado,supe que abrir la puerta era un aterrador error.
Llamabas,ahora,quedamente….y te dejé pasar porque fuiste lo . mejor que me había pasado en la vida,lo único bueno. Pero empujaste con una mirada helada que mataba en silencio,llenaste la estancia de gestos amenazantes y lloriqueos de profunda tristeza y con temor observé cómo pasabas la mano por la repisa de las fotografías,tirandolas al suelo y tu brutalidad al arrancar mis bonitas cortinas floreadas.
Te asomaste a nuestro miedo y supe que no había marcha atrás,qye no debí abrirte la puerta…y rota comprendí que nunca fui lo suficientemente buena para nadie.
Llamaste a la puerta y tuve un presentimiento…


EMILIANO HEREDIA JURADO: Página en blanco.

Casa en silencio, roto por el sonido de la torre de un ordenador encendido.
Un hombre, de 46 años, sentado enfrente de la pantalla y las manos sobre el teclado.
Los niños y su mujer, hace rato que se han ido. Ella, al trabajo, ellos, al colegio.
Tiene abierto un nuevo documento en Word.
De fondo, la banda sonora de The celts, de Enya.
Se le vè pensativo. Tiene que escribir un relato sobre el tema de èsta semana, caldo de cultivo, para el grupo de escritura creativa cuatro hojas, dirigido por una chica que se llama Cris Moreno.
Nó la conoce en persona, pero le gustaría. Y a los miembros del grupo.
Se llama Emiliano, y se le vè pensativo, más que inspirado.
Respira profundamente. Se levanta de la silla, y hace las camas. Recoge la pila, pone el lavavajillas, y una lavadora.
Se vuelve a sentar frente al ordenador. Está preocupado. ¿De que escribirá que nó haya escrito yá?. De alguna historia de amor…nó, demasiado fácil, nó le apetece. De terror, predecible. De humor, no tiene el día.
Se vuelve a levantar de la silla, y sale a la calle a comprar el pan, haber si encuentra la inspiracion.
Se cruza con su vecino gruñon que pasea al perro. Entabla una conversacion trivial con la panadera …”buenos dias, -buenos dias-, una de cincuenta, ¿verdad?, -gracias, adios-“.
Pero nada de lo que vè o siente, le sirve para, encauzar el tema de èsta semana. Caldo de cultivo.
Llega a casa, se vuelve a sentar, ante la misma página en blanco.
Se agobia, nó yá por la falta de ideas, como por la torre de ropa por planchar.
Se vuelve a levantar, se pasa la mano por los cabellos de su cabeza.
Lleva la ropa al salón. Coloca la tabla de planchar y la plancha.
Enciende el televisor.
Las horas pasan y la pagina en blanco sígue ahí.
Son las doce pasadas, a acabado de planchar.
Apresuradamente, coloca la ropa recien planchada, recoge la tabla de planchar y la plancha.
Las doce y media pasadas, calienta la comida. Despues de comer, recoge la mesa y lava lo que ha usado.
Prepara el bocadillo, la una cuarto pasadas. Se tiene que ir a trabajar.
Entra en la habitacion donde esta el ordenador.
La misma pagina en blanco. Hoy es Jueves, y nó ha escrito nada.
“Bueno, de todas formas, nó me apetecía escribir nada sobre caldo de cultivo. Nó creo que por una semana que nó escriba, pase nada.”


FLAVIO MURACA: Ofelia y los condenados

La negrura pavura del cielo de medianoche se contraponia con la presencia morbida de una luna inmensamente bella que dinamitaba la oscuridad destellando luminosidad.
Habia un silencio sepulcral en el cementerio; el dia procuro concluir con la mirada paraplejica de ofelia observando todo sin poder hacer nada, sin aniquilar esos sentimientos viscerales que surgen cuando el engaño se hace presente desgarrando su voz tremula de ausencias y abandono.
La venganza es el punto de inflección de todo ser humano que es sumido a un desprecio y a una desidia jamas vista, Ofelia no escapaba a ese signo que se cernia sobre ella… sin embargo la templanza era algo que la desbordada y sabia que tenia todo el tiempo del mundo para saborear su revancha… el tiempo ya no era algo que la preocupara porque habia dejado de pasar desde el mismo momento en que la habian dejado reposando sobre el frio marmol de un nicho vetusto.
Su memoria aun permanecia intacta recordando todo lo que el viento se habia llevado, antes era el amor lo que la ponia a andar; ahora el odio se habia convertido en el motor de sus pasos…
Ofelia, ojos de serpiente, labios carmesi; risos de cobre; corazón de hormigón, alma en pena… ennegrecida y perdida.
Todos creyeron que ella,habia cruzado el umbral la tarde en que la encontraron tendida en el piso y sin signos vitales; pero ella no estaba muerta en ese momento… simplemente habia vuelto a tener un ataque de catatonia luego de observar y escuchar a su amado Donovan reirse a espaldas suyas con su amante…
Ofelia no soporto tan vil traición y broto de ella un odio inconmensurable que la paralizo en forma de muerte… todo lo vio, todo lo escucho; Donovan se pavoneaba con su amante Maritzia frente al cajón y ambos se burlaban de Ofelia hablando de la herencia que irian a recibir…
El dolor de la verdad cobraba vida ante sus ojos y la bronca mordia la rigidez de su mandivula queriendo estallar de impotencia.
Fue la protagonista de su entierro; el espectador de las lagrimas de mentiras de alguien a quien supo amar…
La primera noche fue la peor de todas para Ofelia, seducia y abandonada; muerta y viva; burlada y olvidada.
Quizas aún sin comprender si estaba viva o muerta se convencio que su venganza habria de ser algo que la ataba todavia al mundo terrenal.
El feretro estaba sin cerrar- por tradición familiar- y cuando recobro los sentidos Ofelia sucumbio a un ataque de panico que erizo la piel de todas las almas que yacian reposando en las lapidas del cementerio.
La confusión reino en ella que se golpeaba con la paredes del lugar producto de la incertidumbre y el miedo…
Estaba atontada, con la mirada desencajada; con un hueco en el pecho y el corazón enterrado.
Deambulo por el cementerio; susurrando; murmurando… una gotas de lluvia surgieron como una premonición del diluvio que pronto acaeceria sobre el cuerpo de Ofelia.
Un nombre de pronto se posiciono en su cabeza; Dante, y no pudo sacarselo ni por un instante.
Arañaba las paredes con sus manos desnudas, queria escapar trepando los muros; pero su debil y desgarbada figura no se lo permitian… su vestido blanco el mismo con el que se habia casado y enterrado; quedo sumido en el barro y la mugre.
El dolor y el odio se mezclaban en su ser de forma simbiotica, Ofelia se sentia en un limbo dificil de explicar…
Corrio desesperada; abrumada; pero nadie la escuchaba, con quejidos y suplicios se arrastro hacia una tumba añejada; no habia cruces, solo un nombre se eregia en lo que suponia ser una lapida, Dante…
Una sombra aparecio entre la penumbra de la noche, Ofelia sintio un repentino escosor y la sensación de la catatonia se hicieron presente otra vez mientras un sin fin de relampagos serpenteaban en el cielo creando meandros de luces.
Su lengua pronuncio su nombre antes de quedar inmovil… Dante… susurro en el aire al tiempo que sus musculos se contraian dejandola impavida ante actos externos.
Mil murcielagos la envolvieron en la oscuridad; creyo ser salvada pero tan solo fue condenada como tantas otras lo habian sido ya hace tiempo atras.
Alguien beso a Ofelia, la sedujo, la hizo suya… sin resistencia la convirtio en la reina de los condenados; en la madre de la noche y protectora de sus criaturas.
La sed de sangre goberno su esencia y la venganza se hizo carne en ella.
Luego de su conversión Dante la envolvio en sus alas oscuras y la deposito en su feretro… necesitaba descansar y alejarse de la claridad…
Ella sentia un ardor profundo correr por sus venas, era otra sangre la sangre que se agolpaba en sus conductos, palida por fuera y un infierno por dentro…
El sueño reparador sobrevino a sus pensamientos que no dejaban de atormentarla, y cayo en un espiral de latencia hasta que la apetencia se hiciera presente otra vez… ya habia probado las mieles de la eternidad y sus labios deseaban saborear la esencia de cada ser… sentia un hambre voraz apoderarse de ella.
La neblina se hizo eco de la llamada de la noche aposentandose en todos los rincones del pueblo, el sol ya habia huido despavorido y con el se esfumaron todos los vestigios de claridad… las calles estaban desiertas.
El frio abrigaba a los condenados y el viento menguaba a medida que estos formaban guardia esperando el surgimiento de su reina.
Eran los esbirros que Dante le habia obsequiado como regalo de bodas; eran consortes de un mundo ingravido, acolitos de la sangre y la oscuridad.
Las hojas crujian cuando el viento las arremolinaba y las hacia chocar contra los arboles vencidos y deshechos por los años.
Los buhos, dueños de la noche matizaban la espera sincronisando sonidos como una suerte de muzak.
Los condenados bramaban gruñidos con ansias de sangre, nadie los habia visto aun, pero todos les temian en el pueblo.
Cuando la niebla se elevo tanto que no se podia ver más alla de la percepción humana, Ofelia, surgio de la nada, hermosa, imponente; sugestivamente atractiva; hipnotica y atrayente como un imán.
La voracidad de su eternidad;cruzaron sangre; mezclando oscuridad y luz; un vampiro antiguo; más antiguo que el tiempo; una mujer olvidada; un odio mutuo; Ofelia murio en los brazos de Dante; y de ella surgio la reina de los condenados.
Ella los sentia sus hijos y como toda buena madre debia darles de comer; fue asi como les ordeno ir hacia a aquellos que la habian dejado tirada en el olvido.
Los condenados devoraron a los forenses; luego a los sepultureros… sus carnes fueron arrancadas y las paredes bañadas en sangre… ellos lamian las visceras de sus victimas como niños con sus paletas.
El olor a fetido y putrefacto se evidenciaba con cada movimiento que daba; Ofelia irrumpio sigilosamente en la casa que hasta hace unos dias la consideraba suya; y se quedo flotando a la vera de la cama; ¡su cama!, viendo como Donovan y Maritzia intercambiaban flujos y se empapaban de sudor al revolcarse entre las sabanas…
Ella ya sabia el desenlace de la historia, habia diagramado su venganza mucho antes de haberse convertida en lo que Dante la hizo… simplemente la obra ahora terminaria de una forma más oscura y más sangrienta.
Maritzia entre el jolgor del deseo y la pasión volco su mirada hacia arriba y la vio a ella levitando esplendorosamente; un grito de terror paralizo los movimientos de Donovan que pronto estaban por convertirse en espamos…
Los dos no podian creer lo que sus ojos les dejaban ver… ella… la que habían enterrado; la que habían engañado, estaba alli frentre a ellos.
-Hijos mios; hijos de la noche, eternos condenados a vivir sus vidas ocultandose del sol; les obsequio este banquete especial; tomen a la mujer y disfrutenla; el hombre es solo mio- dijo ofelia con la mirada prendida fuego-.
Cientos de sombras comenzaron a descender de las paredes y se apostaron sobre el alma pecaminosa de Maritzia; ella gemia de placer y de dolor… en unos pocos minutos succionaron toda su esencia vital dejando un cuerpo seco y una piel arrugada similar a una pasa de uva…
Ofelia rio; solto una carcajada diabolica mientras oia las suplicas que Donovan le hacia… ella lo miro ponsoñozamente, pues sabía que la muerte seria una salvación para él.
Entonces Ofelia desistio de su idea primordial y supuso que convertirlo y tenerlo bajo su poder seria quizas la venganza más sutil que podria realizar.
Tomo sus manos y clavo sus largos y afilados colmillos en las venas de Donovan; este se volvia más y más palido, transpiraba; susurruba mil formas de perdon, pero ya era tarde…
La Ofelia que habia conocido, esa muchacha dulce y compasiva habia desparecido, ahora, ella,era la reina de los condenados, fria y; sedienta de sangre…


LA XICUELA DE CORRIOL: Caldo de cultivo

Érase una vez un conjunto de personajes de ficción a los que les encantaba la literatura leer ensuciar papeles escribiendo notas y jugando a ser el premio Nobel de literatura algún día. Su gran problema era ser, precisamente personajes.
Este grup lo formaban personajes de cualquier rincón del país: del Norte del Sur del Este y del Oeste. Con sus debilidades, sus virtudes, y sus diferencias y similitudes. También lo formaban habitantes de otros planetas, países, lugares de fantasía de la buena y de la mala, y cualquier tipo de submundo que daban mucha más variedad de opiniones y temas a discutir en sus encuentros mensuales.
Estos encuentros se realizaban a las doce de la noche, siempre un miércoles de luna llena, y aunque no fuera luna llena también, mientras fuera miércoles, para no gastar electricidad y para que sus charlas parecieran más secretas de lo que ya eran. Siendo personajes, eso era lo más normal, reuniones secretas.

En fin que un miércoles al mes, a medianoche, un grupo bien variopinto se convertían en un buen caldo de cultivo para redactar todo tipo de relatos.
Cuando me sumergí en ese mar: libros, lecturas apasionadas, divertidas, sagradas, kafkianas, japonesas, incluso, ya no pude dejar de ir a esa playa sin arena ni sal.

Reuniones caldo de cultivo para escritores noveles, y no tan noveles, que emanaban ilusión, tenacidad, y constancia. Y caldo de cultivo para historias, grandes historias escritas en letra pequeña, como a escondidas del mundo, o de letra grande, para los peques de la casa.