La oveja negra – Miniconcurso de relatos

Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Creativa de Facebook, proponíamos escribir relatos con el tema “la oveja negra”. Estos son los textos recibidos. ¡Vota por tu favorito en comentarios antes del jueves 23 de octubre! (Solo un voto por persona. Este voto se puede dividir en dos medios o cuatro cuartos).

POR FAVOR, SOLO VOTOS REALES, SOLO SE GANA EL RECONOCIMIENTO, CUANDO ES REAL.

* Todos los relatos son originales (responsabilidad del autor) y no han pasado procesos de corrección.

MARI CRUZ ESTEVAN APARICIO

La oveja negra entró de golpe a la casa y, se pegó con Invisible proceder, al más joven de los cuatro hijos de una familia.
Una vez el animal se metio
En el pensar del chico, comenzó a mortificar su cuerpo con palabras como – deja de ir a clase, yo te llevaré a fiestas prohibidas en donde solo las ovejas negras y todo aquel que arrastran tras de ellas caven.
Que desafortunado tiempo se vive en el hogar de aquel que se ha dejado convencer a los ociosos días de un placer engañoso.
La mormuracion de la gente la padece toda la familia de la casa, casa, en la cual solo se colgaba en el balcón la bandera del trabajo.
Más que sucede en la calle al paso de la madre del chico.
A voces calladas se cuchichea. Ahí va la madre de la oveja negra.
El dolor de una madre al perder su hijo por los desmanes de una oveja negra alteró su salud y la condujo al camino sin vuelta… Como hizo Carlos v, anda que si he metido la pata con la historia de España. Solo queria poner un poco de humor buen sábado compañeros.

ALBERTO MEDINA MOYA

Siempre fui el rarito de los cuatro hermanos. Ellos eran apuestos, buenos estudiantes, sociables, mientras que yo a duras penas aprobaba y era un solitario cuya única afición eran los libros. Físicamente era el menos agraciado y el más desaliñado. Un día me dijeron, los tres, que era la oveja negra de la familia y se avergonzaban de mí. Fue amargo, pero yo ya había decidido que no me interesaba hacer depender mi valor de la opinión ajena.
Con los años ellos se ciñeron al guión de vida típico: carrera universitaria, novia, hipoteca, boda, hijos… Yo, en cambio, me embarqué en una búsqueda de sentido que me llevó a vivir en Londres, Berlín, India, y México. Tuve varias relaciones, colaboré intensamente para algunas ONGs, escribí un libro… con la honestidad como brújula traté de encontrar mi lugar en la vida, y finalmente sentí que todo se iba ordenando por dentro. Un día decidí ir a la boda de un primo con el que siempre tuve afinidad. Llevaba tiempo sin ver a mis hermanos, y ya avanzado el banquete, cada uno por separado terminó confesándome que no era demasiado feliz y que estaba orgulloso de mí. Todos envidiaban mi libertad y mi vida tan diferente.
Aunque me temo que lo que de verdad envidiaban era que hubiese terminado siendo actor de cine porno.

LORENA MARTÍ

La oveja negra no quiere ser negra.
Demasiadas descarriladas hay ya.
Tampoco quiere ser de las blancas,
sin poder crear, ni pensar.
Ella quiere ser de color turquesa
para confundirse con el mar.
Quiere mirar con ojos felinos,
perderse en el cielo estival.
Brillar en alas de mariposa,
volar con plumas de quetzal,
Reflejarse en ojos profundos,
fundirse con el agua y viajar.
Pero no hay ovejas turquesa
que puedan brillar o volar.
No hay ovejas fundidas en alas,
ni ovejas que sepan nadar.
Seguirá con su sueño verdeazul
que le dará sentido a su avance.
Pero siempre será la oveja negra.
Rara, diferente. Espíritu discordante.

BENEDICTO PALACIOS

Querida Edwige.
Te llamaban en la escuela, sin matices ni distingos, oveja negra por averiguar a santo de qué bajaban turbios los rios y los arroyos también.
Por qué no habían de mezclarse la churras con las merinas.
Por qué eras tan contestataria como Mafalda y tan tierna como Heidi.
Por qué tenías que vivirlo para entenderlo.
Por qué Caperucita era una niña inocente y el lobo un animal feroz.
Por qué dijo la zorra al busto «tu cabeza es hermosa pero sin seso.»
Por qué es mejor un toma que dos te daré.
Por qué eran galgos los perros y no podencos.
Por qué dijo el ciego a Lázaro de Tormes «Lázaro, engañado me has.»
Por qué no es oro todo lo que reluce.
Por qué sonó la flauta por casualidad.
Y también… porque preguntabas demasiado.
Porque dudabas del amor para siempre.
Y porque te gustaba soñar.

SERGIO SANTIAGO MONREAL

La oveja negra sangraba mientras el rebaño miraba.
La oveja negra lloraba mientras el rebaño la humillaba.
Dolotrea, la oveja negra, harta de tanta burla por ser diferente, se alejo del rebaño para siempre.
Desde ese día ninguna oveja volvió a meterse con ella, el rebaño la observaba perplejo por tal muestra de fortaleza y valor, que la alejo para siempre de la tristeza y el dolor.
La nobleza de Dolotrea, la oveja negra, era tal, que todo el rebaño se aprovechaba y se reía de ella, hasta que ella dijo basta.
Ella perdonaba pero no olvidaba.
Cada vez que volvía a cruzarse con el rebaño, el rebaño la envidiaba y admiraba con muestras de arrepentimiento por herir sus sentimientos, pero ya era demasiado tarde.
Ella pasaba sola todas las mañanas con la cabeza alta y la mirada altiva pues había realizado lo que cada individuo del rebaño anhelaba.
Un día, un lobo, se cruzó en el camino. Dolotrea se escondió con destreza entre la maleza aprovechando la oscuridad de su pelaje. Desde allí observo como el lobo rodeaba al rebaño, la única superviviente de aquel malherido rebaño fue Dolotrea, la oveja negra, que se alejo de quien la causaba daño.

RAQUEL LÓPEZ

Me llamó Marylin.. Dicen que soy la oveja negra de la familia y la verdad una familia sin tener oveja negra, es atípica..
En realidad creo a que se refieren, no suelo llevar mucho las directrices que imponen ni los estándares de la sociedad, en definitiva, que soy completamente diferente al resto de mi familia.
Llevar este título a cuestas, no es fácil, porque sobre mi se proyectan todas las culpas. Llega un momento que te sientes cómoda, pero hay veces que me gustaría estar en el bando de las ovejas blancas.. solo por probar..
Solo por ser diferente, sin llegar a ser engreída, ni mala, ni torpe, tengo ese apodo, aunque he aprendido a ir esquivando piedras que se me cruzan por el camino y a pensar por mi misma y saber que dirección tomar, no como el rebaño de las blancas.
Estoy aprendiendo a estar orgullosa de mi misma por ser capaz de pensar diferente. Es un privilegio que algunas, no lograrán alcanzar….

NEUS SINTES

Nancy pudo esconderse bajo los matorrales de un helecho que tenían en el patio trasero, viendo como se llevaban a su familia sin ella poder hacer nada. No le habían enseñado nada de la magia que experimentaban, siempre le habían mantenido al margen de sus cosas. Era como si no existiera. Invisible a su familia. Siempre se había sentido sola. Y ahora lo estaba más que nunca. Considerada la oveja negra de la familia.
Mientras sus ojos veían cómo en cenizas se transformaban a base de gritos de dolor y súplicas. Cuando los aldeanos entraron en sus casas ya había anochecido. Nancy salió de la casa para ver el terror en sus ojos.
Lo que no sabía Nancy era que conllevaba dentro de su ser un poder mucho mayor que la de su madre y la de su hermana. Sus ojos invadieron temor a todos los aldeanos, cuando por las noches caminaba descalza hasta el lugar en donde las muertes se produjeron. Su mirada invadía miedo a quien se acercara y todos se aislaron de ella. A raíz de entonces la conocían como Nancy; la Solitaria.
Con el paso del tiempo aprendió de los libros de magia, sin que nadie se percatara de ello, con el fin de no terminar como su familia. Aprendió a controlar sus emociones y su mente. A dominar los objetos con la mente e invocar a Espíritus que la ayudaran en el camino.
Pero un día, al invocar a los Espíritus le apareció el de su madre y su hermana. Aparecieron sin más, sin dar motivo alguno. Se la quedaron mirando, con rabia y telepáticamente le transmitieron la rabia que sentían al ver que Nancy se había convertido todavía más poderosa de lo que fueron ellas en vida.
Nancy; la solitaria corría peligro de permanecer en la casa. Demasiados recuerdos invocaban a que volvieran a reaparecer. Bajo un conjuro de magia negra invocó a su hermana y a su madre a la misma hora de su muerte en el lugar en que fueron quemadas vivas por considerarlas brujas.
El viento aullaba. Su melena oscura y tez tostada se mezclaba con la noche, mientras su mirada de color verde esmeralda era penetrante. De sus labios surgieron las palabras que la harían ser libre: “Desapareced de mi vida. En vida no me queríais y ahora que soy más poderosa que vosotras, me queréis para que os retorne a la vida.”. Me llaman Nancy; la solitaria. Me voy del poblado. Quemare esta cabaña y me iré lejos. Desapareced. Huid. Almas errantes.
Dicho esto a la madrugada Nancy hizo arder en llamas la cabaña, haciendo creer a los aldeanos que ella estaba dentro…Nancy se había ido bastante lejos, a las montañas. Donde nadie le molestaría jamás.

JUAN JOSÉ SERRANO PICADIZO

Ya escribí algo, pero me quiero quedar con éste. Me quedé con ganas de hacer un pequeño cuento con el tema «Vacas».
«La Oveja Beja saltó la verja»
Mi nombre es Carlitos, vivo en la ciudad. Todos los fines de semana viajaba al campo para pasar los días con mi tío Jacinto.
Mi tío Jacinto tiene una granja con muchos animalitos.
Entre ellos estaba mi mejor amiga la oveja Beja.
Beja era muy especial, su lana es diferente de las otras ovejas. La lana de Beja es de color negro. En primer lugar corría a su cerca para verla junto a su rebaño, pero ella siempre estaba de aquí para allá.
Nunca estaba quieta, la podías ver jugando, saltando. Sobre todo en su lugar favorito, junto a los otros animales.
Pasaba el día junto a la verja, cerca de las vacas y los toros, también es muy amiga del viejo toro Duque. Así lo llamaba mi tío, dice que es por que parece un duque cuando anda.
A Duque le gustan las pajaritas, todos los días lleva una de diferente color. Duque es de color canela y nata es un toro muy bonito.
La mejor amiga de Beja, es la señora Rita, una ratoncita muy mona. Es muy coqueta, tiene unos zapatos de lunares y un lazo en el rabito. Su pelo es de color gris plateado y suele brillar mucho cuando sale al sol.
Un día Beja estaba muy aburrida, se le ocurrió la idea de salir a descubrir el mundo.
– Carlitos ayúdame a escapar, ¡Quiero ser libre! – Dijo Beja.
– ¡Pero Beja! ¿Y tú rebaño? ¿Y tus amigos? – Pregunté.
– ¡Mi rebaño! Es un puñado de ovejas viejas y aburridas – Contestó Beja.
Con miedo de que se escapará, llamé rápido a mi tío Jacinto.
– ¡Tío Jacinto, Beja quiere salir! – Grité.
– Esta oveja descarriada, siempre me está dando la tabarra – Dijo mi tío, atando a Beja a un árbol.
– Lo siento Beja, pero asín no escaparás – Le dije a Beja, muy molesto.
Beja enfadada dejó de hablarme.
En la noche, con la luz de mi lámpara, me asomé a la ventana para ver a Beja.
La veía allí triste, pero terminó escapando gracias a Rita. Subió a su cuello y con sus afilados dientes mordió la cuerda hasta romperla.
En aquél momento Beja intentó saltar la verja una y otra vez, pero era tan pequeña y débil que no llegó a conseguirlo.
Al amanecer Beja seguía estando junto a la verja. Me acerqué para ver cómo estaba.
Tenia una patita dañada, intenté curarla, pero ella no me dejó. Aún seguía molesta conmigo.
Me sentí algo angustiado y culpable, que decidí quedarme todo el día junto a ella.
– Beja, está noche seguro lo conseguirás – Le dije mientras la acariciaba.
Se hizo de noche y mi tío me buscó para ir a dormir.
Como en la noche pasada me asomé a mi
ventana, Beja estaba preparada para saltar.
Se escuchaba un murmullo, todas las ovejas del rebaño, se metían con Beja.
– Beeee… no lo vas a conseguir – Dijo una.
– Estás lo…ocaaaa – Decía otra.
– ¡Callaros! Envidiosas – Grito Duque.
Beja cogió bastante carrerilla.
En ese momento, el toro Duque mugió, la rata Rita gritó y la oveja Beja saltó.
Un silencio se hizo en la noche, el viento cesó.
Beja pasó la verja, como por arte de magia. Parecía estar volando bajo el brillo de la luna.
Miró para mi ventana festejando con una sonrisa en su cara. Unimos nuestra mirada con un entristecido hasta siempre.
Corrió lejos de la granja dejando una nube de polvo tras sus patas.
– Adiós Beja, adiós – Dije con tristeza, pero al mismo tiempo con felicidad, viendo cómo Beja alcanzaba su libertad.
«FIN»

REBECA FS

– ¿ Y por qué hay ovejas negras?
El pastor me miró y me respondió.
– Tienen una lana especial, una leche especial, y sin embargo los cromosomas y genes hacen que salgan así. Sin más, y sin menos.
Continuó.
– La verdad es que las ovejas negras son necesarias. Cuando las pongo un cencerro, es para saber por dónde van, no por proteger a las demás ovejas, sino por saber dónde están. Sí, a ellas. Y las hay que las tiñen de colores, y las hay que las mutan para que sean más jóvenes…
Ya todo está inventado, hasta la salud menta

CONSUELO PÉREZ GÓMEZ

Ni a la hora del amamante se comportó como el resto de sus hermanos. Desde los inicios la cosa ya apuntaba a que no iba a ser como con el resto del rebaño.
—María Luisa, esta niña va a ser problemática. –Convino Ignacio mientras se arreglaba los bigotes.
—¡A mí me lo vas a contar! Se agarra a la teta como si estuviera escalando un peñasco y tuviera miedo de derrapar.
Esta historia puede comenzar como otra cualquiera, entre las muchas de amamantados, que luego olvidaron el origen y lo que conlleva haber sido criado entre algodones.
Los primeros años de escuela fueron un quebranto para sus padres. La maestra se quejaba de que no había forma humana –ni inhumana- de que Laura estuviera sentada por más de treinta segundos. Y es que no era ni mala, ni traviesa, ni nada de lo que se le atribuía, pero como por aquellos entonces no se había inventado el calendario de términos definitorios que a día de hoy le pone nombre a cualquier cosa, pues nadie sabía que en realidad lo que esa niña padecía era el trastorno de la actividad y de la atención, desconocido por aquellos entonces.
—Siempre has sido la oveja negra de la familia. –Le gritaban a coro los miembros de la familia.
—No como vosotros que siempre habéis sido ovejas desteñidas. Nunca una pizca de verdad. Todo falsificado bajo la apariencia de personas legales. Todo teatro. Una vida de puro teatro.
—¿Tú? ¿Tú te permites cuestionar algo en ese despropósito que es y han sido siempre tus andanzas? Dejaste la facultad, embaraza; rechazaste casarte con el que se suponía era el padre del hijo que esperabas. Te largaste vete a saber a qué rincón del mundo porque necesitabas liberarte de cualquier atadura que impidiera ser lo que eres…¿Qué quieres ser? Siempre en contra de todo lo establecido, queriendo destacar por encima de todo y de todos ¡Eres un esperpento! Lo peor no es que tu falta de vergüenza, lo peor es que estás loca. Una vergüenza para nuestra familia…
—Ni para insultar tenéis recursos…Cuando no aceptáis las diferencias las denomináis locura. Locura es vuestro vagar en línea recta. Locura es aceptar una serie de reglas impuestas para satisfacer u ocultar los intereses de quién las promulga para beneficio propio. Oveja negra, vaca rosa, cebra verde…¡Qué más da el adjetivo! Sé perfectamente lo que no quiero ser: una alienada como tú…
Esto era así día sí y día también. Nadie le perdonó jamás a Laura que no siguiera al rebaño. Cuando años después aparecía en todos los papeles, noticieros, y, hasta en los más prestigiosos concursos literarios su nombre destacaba en los primeros puestos, todos los que la habían dado de lado se hicieron presentes, reclamando la atención inmerecida por el desprecio que habían demostrado a lo largo y ancho de la trayectoria de Laura, siempre recriminando cada uno de los osados actos que plagaban una historia envidiada en el fondo, y por ese motivo, criticada.
—Podéis iros todos juntos a la mierda. Jamás fui dependiente. De ahí vuestra inquina. Lo que vosotros necesitáis es saberos necesarios no soportáis la libertad de una persona porque sois una panda de alienados, un rebaño de ovejas blancas desteñidas con orejeras, que no permiten la visión lateral. Camináis mirando al frente sin ver lo que crece a los lados. Si me hubiera dejado llevar por vuestras maléficas críticas jamás habría conseguido hacer nada de lo que he hecho. Sois el ejemplo más claro de lo destructiva que puede llegar a ser la institución familiar.
«Aunque me visto de lana no soy oveja»

ARIEL PACTON

Buenos días queridos oyentes. Mi nombre es Marta. Es un nombre que tiene su origen en los dioses nacidos de la carcajada del diablo, los Marut.
Soy pequeña, mi cabello es rizado. Tengo muchas hermanas: la mayoría son blancas, otras son marrones y unos pocas nacen manchadas. Y también tengo gemelas esparcidas por el mundo. Sí, señores y señoras, yo soy el rumiante negro sin un pelo de blanco.
Algunos dicen que somos tontas y poco inteligentes pero los pastores saben que yo protejo al rebaño del ataque de los rayos. Es por eso que cuando volvemos del campo solo me cuentan a mí. Si yo estoy, el grupo está completo. Si yo falto, seguro que alguna de mis hermanas faltará.
Si me hacen enojar o alguno me corta el rabo, que se agarre el chacarero porque le maldigo el hato. Lo que muy pocos conocen es soy yo, la que cuida que mis hermanas no se vuelvan modorras.
Me he enterado que en la ciudad hay algunos humanos que me han elegido como símbolo de las diferencias y yo, que soy muy agradecida, me vine hasta la radio para balir en voz alta:
“Las ovejas negras, las que no nos adaptamos y gritamos rebeldía, somos las que desintoxicamos, reparamos y creamos nuevas y florecidas ramas de los rebaños sociales”.
Oveja negra, ¡a mucha honra!

CURRO BLANCO

“De oveja blanca a oveja negra”.
Soy la “oveja blanca” de la familia.
Tan blanca soy que jamás aprendí lo que es verdaderamente vivir.
Mis pasos fueron guiados, conducidos desde siempre y nunca supe
decir: ahora seré yo quien elija, determine y decida que hacer.
Tù en cambio, hermano, oveja negra, muy negra, siempre has tenido
bien agarrada tus riendas, las de tu vida, tus inquietudes y tus deseos.
Recuerdo con admiración, ahora con la perspectiva de los años, tus constantes
disputas y hasta enfrentamientos con nuestros padres.Especialmente aquel día
cuando en la cena les dijiste que no ibas a estudiar medicina, que estudiarías
arte dramàtico.Padre entrò en cólera y te echò de casa.Y tu, con toda dignidad,
cogiste tu petate y te fuiste sin mas.En aquel momento, me quedé estupefacto,
incapaz de asimilar semejante valentía.Yo, tan “oveja blanca”…..Que siempre
me dejé guiar.Te despreciaba entonces.Pero ahora, como te decía, el tiempo me ha hecho vislumbrar que la felicidad depende muchísimo de tu bienestar interior.Y ese bienestar en muy gran medida viene dado por el grado de liberación que consigas.A día de hoy eres un referente para mi.Como ser humano eficiente.
Por cierto,iré a verte a tu último espectáculo.

ZOE EMM TEXIS

«A veces no te entiendo Alí, siempre haces lo que quieres, tal parece que eres toda una rebelde, me quieres llevar la contraría, tú viniste aquí para volverme loca».
Eso me repetía mi madre hasta el cansancio que era algo que también ella decía frecuentemente.
¿Por qué actúas de esa manera?
Esto no va aquí, va por acá, lo hiciste mal vuelve a empezar, eres torpe sin igual.
-Ella está aquí para pagues lo que debes, en esta vida…decía mi abuela.
A pesar de escuchar muchas veces «eres la oveja negra de la familia» o un «Que hice para merecer tu comportamiento» , siempre busque permanecer , por el amor grande he incondicional que se le tiene a la familia, por el simple hecho de compartir, conocer aprender, por el cariño por el calor, el cuidado el amor, y buscar la compresión.
Trate de adaptarme de llevar siempre las pases, claro que escribir siempre me ayudó a desahogar, relataba como a excepción de mi abuela , los de mi hogar pensaban que yo hacía las cosas mal.
Llegó un punto, dónde mi gran ángel partió, y con ella mi inspiración, en aquel momento renuncié al hogar, ya que mi ángel no estaba más.
Sufrí, goze, llore, ame, agradecí, también pregunté ¿Por qué?, Me caí , me levanté, pero siempre regrese…Regrese ya que la partida de mi abuela, nos dio a la familia una nueva visión, aprovechar y valorar el tiempo, abrazar más y enojarse menos, en todos estos planes fue que ella me incluyo, para poder inyectar un poco de cordura desalineada que tuve desde la infancia lograr una nueva misión de romper algunos patrones que vienen de lo más profundo, desde el interior, del interior del interior de el árbol de cada una de nuestra generación.
-¡Vaya que está cambiando el mundo Alí! no entiendo cómo tú locura llega a ser arte de repente, los desalineados son los alineados , y los cuerdos los locos.
Ya no entiendo nada, pero bien decía tu abuela que cuando alguien nace diferente al resto viene a dar una nueva expectativa de vida.

LOLY MORENO BARNES

La Morocha le llama el pastor,
a la oveja color azabache,
que saltando y balando en los baches,
es traviesa y mola un montón.
El pastor que se llama Ramon,
tiene esposa y se llama Ramona.
La Morocha se salta las vallas,
si Ramona le pide su lana,
pues Ramona no quiere la blanca,
si la negra estiliza su talla.
La morocha cepilla el pellón,
que le cubre su cuerpo de oveja.
Si Ramona intenta esquilarla,
ella escapa a campo traviesa.
La Morocha que ama su lana,
no la vende y tampoco regala.
Ramon y Ramona se alegran,
Sí ¡Morocha es feliz siendo negra!

BEA ARTEENCUERO

Elizabeth, mi compañera, era la mejor de la clase; sobresalía en todo, sus padres orgullosos no perdían ocacion de mencionarlo.
El domingo es mi cumpleaños, están todos invitados. Dijo cierto
día de abril.
Las fiestas que organizaba,eran muy divertidas, siempre había de
todo para entretenerse, juegos, música, pileta, nadie se la perdía.
Llegamos a la casa, nuestros amigos nos recibieron contentos de vernos.
En un momento de la reunión , me acerco a la mesa a servirme algo; ahí es cuando veo a un joven, sentado en un sillón con un
libro, leyendo.
Me acerco y le digo
– Hola, ¿quien sos?
– Hola, soy Maxi, el hermano de Elizabeth.
– No sabia que tenia un hermano.
– Me imagino, nunca lo dice.
– ¿porque
– Bueno soy lo que llaman, la oveja negra de la familia.
– AH SI? mira vos.
– ¿Que haces para que te consideren así?
– Digamos, soy un bicho raro, para esta época..
– No te entiendo, pero bueno, no quiero molestarte.(diciendo esto doy unos pasos para alejarme) ¡No te vallas! Hablemos sino te aburro, te defino lo de oveja negra!!
– Dale, charlemos.
– Fui distinto a los demás jóvenes, pasaba largas horas mirando el cielo y pintando o simplemente leyendo. Mi padre quería, que siguiera su camino, en la empresa de la familia; me negué, porque
ese mundo de acero no me agrada, así fue que me envió a la ciudad, a casa de su hermano, pensando que cambiaría al estar en otro ámbito a vivir, lo que no se imagino, que mi tío, en un punto
era un idealista, que nunca pudo concretar sus fantasías. Me apoyo totalmente!! Pasaron los años, me recibí de Arquitecto.
_¿Porque Arquitecto ?pregunte.
– Porque soy artífice de mis sueños, puedo crecer, desde mi interior,dejando retazos de mi ser en cada obra.
Me radique definitivamente en la ciudad; Solo vengo en ocaciones como esta, cumpleaños, aniversarios, vacaciones. etc.
– ¿El irte te cambio?
– No; sigo siendo el mismo.
Tampoco nunca lo intente, porque soy feliz como soy.
-Como sos?(ya intrigada, pregunte porque no veía nada raro, en el)
– Simplemente, en un mundo, donde la mayoría de las personas, viven bajo un régimen individualista y egoísta, yo me siento feliz, cuando leo una poesía que me llega al alma, y se me escapa una lagrima al ver un amanecer, o un atardecer y emocionarme; Besar y amar cuando lo siento, sentirme acariciado por una mirada, temblar con el rose de otra piel
– Eso es maravilloso, Tener esas sensaciones a flor de piel.
¿Sabes que ?
-¿Que?
-Veni, vamos a mirar el amanecer…
Conclusion
Que conmocion!!! sentirme real!!
Seré también, ¡¡Oveja Negra!!!

TESS LORENTE ESCRITORA

Mi trabajo siempre era el mismo.
Sacarlas del redil, vigilar que se encontrarán a salvo mientras pacían tranquilas en el prado y vuelta al redil.
Pero esa dichosa ovejita negra no quería someterse a mi autoridad. Siempre se separaba del grupo en busca de pastos más verdes, obligándome a mordisquearle las tiernas patitas, con la única intención de mostrarle las normas del grupo.
Pero no había manera. Cada vez que bajaba la guardia ella volvía a hacer de las suyas.
Cómo frenar ese ansia de libertad, esas ganas de explorar y ese frenesí de juventud.
Sabia que con paciencia y bajo mi ejemplo acabaría acatando las normas y convirtiéndose, no en una buena oveja, sería la mejor oveja del rebaño.
Solo debía esperar a que el tiempo y la madurez domaran sus intrépidas ganas de probarse continuamente.
Sentado en la cima de la ladera, la observaba atentamente y me emocionaba saber que el día de mañana me recordaría con cariño aunque ya no estuviera a su lado.
Pero mis noches en vela y mis sólidos valores perdurarían en ella para siempre.
Mi pequeña ovejita negra.

MARI CARMEN CANO REQUENA

porque yo?
Si nací en una familia de lo más normal, con hermanos y rodeado de gente normal!!………. porqué me siento tan diferente? Paso las noches en vela sentado en un sillón mirando el mundo a través de un gran ventanal y observando hasta donde se pierde la vista, la infinidad de luces que dan vida de noche a la ciudad, desafiandome a escuchar los pensamientos más temidos y escondidos del mundo que no veo, mostrándome sus sueños como si fueran los míos. Y al despuntar los primeros rayos de sol al amanecer siento que ya no debo estar ahí sentado….. y sigilosamente vuelvo a mi cuarto.
Mi familia empieza a levantarse y no quiero que sospechen, yo me acomodo en la cama con la cortina medio abierta esperando a que «ella» pase por el vestíbulo de la escalera con su mochila camino al instituto. La observo…….. y ese preciso momento, pasa a cámara muuuyy lenta sintiendo un apetito sexual y voraz al mismo tiempo que no logro entender. Me corre la ponzoña por mis venas con solo pensar que puede ser mía y al mismo tiempo tengo miedo de poder hacerle daño.
Huyo de reuniones familiares mi apetito es diferente al de ellos, sólo me apetece carne cruda, para ellos soy……»la oveja negra» de la familia!! Me miran por encima del hombro y cuchichean aprovechando que no los veo…… pero los oigo!! Y no imaginan que tan solo con un chasquido de mis dedos les aplastaría la cabeza haciendola añicos!!, seguiré siendo…….la oveja negra de la familia.

JONAY GIRA SOLI

¿A ustedes no les pasa que unos días sois más «inteligentes» qué otros? No sé como explicarlo pero hay veces que siento que tengo una mente activa y despierta y otros días no retengo nada.
Desde niño siempre he tenido detrás la sombra de la dislexia. Mi experiencia en el colegio fue traumática, ¡pues sí!, no veía llegar nunca el día de convertirme en adulto y salir de ahí. Algunas profesoras tenían la mano ligera y cómo perdían la paciencia, me llevaba algún que otro tirón de pelo, azotes y amenazas para que no dijera nada en casa. Hoy en día esto sería algo inimaginable.
Recuerdo cuando tenía que memorizar, (algo que no se me da nada bien), las tablas de multiplicar, o tener que exponer la lección de ciencias naturales, de pie, delante de los demás niños, y de memoria como si fuera un loro desplumado . Me temblaban las piernas, balbuceaba, y al final el profesor de turno, me mandaba a sentar, diciendo «¡qué perdida de tiempo!», «¡no has estudiado nada!», «¡un punto negativo!»… lo más frustrante de todo es que sí que había estudiado y me llamaban mentiroso.
Otras veces, me recuerdo sentado en el pupitre, con la cabeza acostada en la mesa pues estaba castigado, ¡ una vez más !, castigado por copiar o porque no me sabía las tablas de multiplicar cuando me las preguntaban, y mientras tanto, yo miraba al cielo con sus bandadas de pájaros que se veían por fuera de la ventana, porque ¡eso sí ! tenía una gran creatividad e imaginación.
A plásticas no me ganaba nadie, y esas mismas que me pegaban luego me pedían que pintara cartelitos o dibujos en cartulina para tapar la parte alta de las ventanas para que no entrara el sol y mis dibujos adornaran la clase.
Mi experiencia en el colegio se las regalo, además, mis padres eran ajenos a todo eso que pasaba pues yo no decía nada, estaba bien aprendido o ¡tenía síndrome de Estocolmo!, el poco cariño que en algún momento me podían dar, o algún elogio por lo bien que pintaba o algo que en algún momento hice bien me hacia olvidar aquellos malos tragos.
Luego fui creciendo, y año tras año, arrastraba las matemáticas, pues mi dislexia también se llama discalculia, ¡otra gran desconocida!, año tras año, seguía sin saber leer bien la hora, sin entender tampoco algunas ordenes o directrices, o palabras o sonidos. Y tal cómo dije al principio, unos días tengo una mente despierta y rápida, y otras no coordino muy bien ni lo que estoy hablando.
Ya no me molesta tanto, aprendí a ver que no era una oveja negra , entendí que, me guste o no, soy así. Y que ellos eran los que no supieron ver lo bueno que había en mi. Y con esfuerzo saqué mis estudios, me inscribí en la escuela de arte, y opté por dejar el recuerdo de ese niño que pintaba cartulinas, al que le temblaban las piernas cada vez que lo exponían ante todos.
Como curiosidad, un día descubrí un grupo donde la gente escribe cosas y aprendí a desarrollar otra habilidad que tenía escondida, o al menos eso intento, aprendiendo a disimular, corrigiendo una y otra vez las faltas de ortografía, las incoherencias en los tiempos verbales, y otras tantas cosas qué sólo espero que al leerme no mate a un gatito. Por ello escribo poco pero les leo mucho.
❤️Basado en mi experiencia personal.

OMAR ALBOR

Era una noche
de esas que la mirada
no deja de temblar.
Caminábamos por la cercanía del río, era sábado y nos habíamos escapado para hacer una pesca nocturna, amigos cervezas fogata y una guitarra.
Que podía llegar a fallar.
Nosotros y la luna, el río en toda su inmensidad.
Alguien comento de una historia que había ocurrido en su casa.
Haciendo el juego de la copa, todos estábamos atónitos mirando el relato.
Cuando detrás nuestro sentimos ruidos, todos nos sorprendimos porque no sabíamos que sucedía o de donde salia.
Decidimos buscar un par de cuchillos que habíamos llevado para la pesca y nos metimos en el bosque para ver de dónde venía.
Caminamos cien metros y no encontramos nada siempre en silencio uno alado del otro, en plena oscuridad, sentimos pasos, corrimos y en ese momento, vimos como algo se movía y escapaba de nosotros, corrimos lo más fuerte posible hasta alcanzarlo cuando estuvimos cerca, hubo un silencio mortal, todos nos miramos y a la voz de ahora nos avalanzamos sobre lo se movía, caímos sobre el y todos sorprendidos escuchamos un grito desgarrador, para che que soy yo Martin, que susto se pegaron jajajaja, no me esperaron y decidí venir solo y apartir de ese día Martin fue Oveja Negra, Su pelo enrulado y su tes morocha, llevaron a llamarlo así.
Ni más ni menos.
Oveja Negra.

PEPI RAMÓN

Contra todo pronóstico, sobrevivo entre riscos alejada de mis iguales…
Soy herbívora.
Nací oveja.
Por un giro caprichoso del destino fui criada en una manada de lobos. Esto sucede más a menudo de lo que comúnmente se piensa, pero son asuntos de los que no se habla.
Aprendí las pautas del clan, distinguí sus sonidos guturales, observé su acecho a la presa, vi cómo se desgarra, cómo se engulle… Y nunca dejé de temer que cualquier noche hambrienta algún lobo amigo, como los fuegos entre guerras, quisiera devorarme sin ser dueño de sus afectos, sólo de su instinto y su apetito.
Mi rango, dentro de la estricta jerarquía social establecida, me obligaba a ser sumisa para conseguir el alimento. Pero desde que dejé de ser amamantada pude abastecerme de la tierra, despreciada por mis compañeros y mágico brote de exquisita hierba para mí. El resto de la manada seguía teniendo el miedo en sus ojos ante el lobo dominante; yo simulaba tenerlo para no hacer más conflictivos mis comportamientos, extraños para ellos y también para mí; hacía tiempo que percibí nuestras diferencias aunque no pudiera explicarlas.
Aproveché una noche sin luna y, tiñéndome la lana con ajenjo hasta confundirme con el entorno, me alejé sin ser vista. Al principio despacio, con mucha cautela; conocía sus costumbres y jugaba a mi favor. Ya lejos, calculando distancias y velocidades, corrí y corrí, y seguí corriendo hasta que el sol iluminó mis lanas, antes blancas, ahora teñidas de negro por el ajenjo. Estaba cansada y ya ni me reconocía; pero seguí caminando…
Pude encontrar a mis iguales, rebaños y rebaños que poblaban las praderas.
En mi intento de aprender las nuevas pautas, observé que tan pronto se encarrilaban todas hacia la izquierda como volvían a hacerlo hacia la derecha. Quería reconocerme en ellas, pero tampoco las entendía. ¿Quién era yo?
Los senderos que elegí para no perderlas de vista sin que me marearan en su ir y venir eran más abruptos pero otras ovejas oscuras también los transitaban. Entre nosotras, las negras, nos tratábamos con el respeto de quien comparte un exilio voluntario.
El día que nos dimos cuenta de que los lobos se habían apoderado de nuestro hábitat ya fue demasiado tarde, estábamos rodeadas. Ellos eran menos, pero sus mandíbulas depredadoras estaban afiladas y un hambre voraz los consumía. Las de la pradera… balaban, no sabían defenderse de otro modo. Los lobos…no se asustaban de sus balidos, siempre llevan ventaja sobre las ovejas. Vi que se necesitaría una estrategia que no fuera propia de ovejas para que dejen de ser comida de lobo. Y que las ovejas siempre seguirán siendo ovejas. Y que mientras haya lobos las ovejas seguirán estando en peligro. Las que íbamos más apartadas por senderos abruptos…nos miramos y cada una tomó un rumbo diferente.
Ya ha pasado mucho tiempo. Tuve descendencia y lo primero que hice fue tintarles la lana con ajenjo. Cuando estuvieron preparadas, las despedí desde los riscos donde sobrevivo, contra todo pronóstico, alejada de mis iguales…

GERARDO BOLAÑOS

Cinco fueron las veces que el vientre de mi madre expulso fuera, a este mundo pequeños vastaguillos, como si no hubiera ya suficientes, los hecho así, sin pena ni recato, ni un ápice de arrepentimiento, entre los cinco iba yo, el único inteligente de la familia, en medio por que dios sabe proteger las cosas que son importantes.
Pobres de mis hermanos tan brutos, algunas veces hay que hecharles la mano.
Dos hombres más grandes que yo, dos mujeres más chicas, veo a los más grandes y una tristeza me corrompe, veo a las más chicas y me pongo a llorar.
Se esfuerzan tanto por ser tan rectos, por seguir normas que se han olvidado que la vida es tan efímera, que se va en un momento, entonces me juzgan y se asombran de que tenga varios amores, de que viva despierto, de que pruebe la vida a través de los alcoholes.


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20 comentarios en “La oveja negra – Miniconcurso de relatos”

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