Bordes – Miniconcurso de relatos

Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Creativa de Facebook, proponíamos escribir relatos con el tema “bordes”. Estos son los textos recibidos. ¡Vota por tu favorito en comentarios antes del jueves 1 de octubre! (Solo un voto por persona. Este voto se puede dividir en dos medios o cuatro cuartos).

POR FAVOR, SOLO VOTOS REALES, SOLO SE GANA EL RECONOCIMIENTO, CUANDO ES REAL.

* Todos los relatos son originales (responsabilidad del autor) y no han pasado procesos de corrección.

CORONADO SMITH

ME IMPORTÁIS UN HUEVO
Se que estoy “asilvestrao”,
que no duermo en el gallinero,
prefiero ser insociable,
a ser un puto borrego.
Mi voz no le parece buena,
a vuestros oídos exquisitos,
¡Anda y que os la pique un buitre!
¡Iros al purrio, amigos!
ESTRIBILLO
Quiero vivir a mi manera,
que nadie me eche en cara nada,
cada cual que se mire a su espejo,
ya sabéis que me importáis un huevo.
Estoy harto de hipócritas,
que dan palmadas en la espalda,
pero cuando los necesitas,
huyen en desbandada.
Nunca he aprendido,
las gracias de nadie reír,
sin resultarme graciosas,
la risa no se fingir.
ESTRIBILLO
Quiero vivir a mi manera,
que nadie me eche en cara nada,
cada cual que se mire a su espejo,
ya sabéis que me importáis un huevo.
Periodista musicoide,
representante o productor,
director de compañía,
influencer o locutor.
Promotor de promociones,
de vez en cuando editor,
jurado de concursos,
cultureta de ficción.
Dueño de tugurio infecto,
que no pinchas mi canción,
y envenenas al personal,
a base de garrafón.
Artista de lentejuelas,
roquero de promoción,
productos de diseño,
que no me prestáis atención.
Ya sabéis que me importáis un huevo
Ya sabéis que me importáis un huevo
Y yo a vosotros ni eso,
¡Anda y que os den!

MARI CRUZ ESTEVAN APARICIO

No tenía nombre porque se había criado sin cariño de hogar, más yo le voy a llamar Manos Finas.
Manos finas a falta de la pérdida de sus padres llegó a un orfanato.
Será cierto que el ser humano criado en esas instituciones sea un borde. El caso es que Manos Finas le llamaban la borde y que sucedió para que una niña tan preciosa su carácte se agrie.
Pues yo os lo voy a contar. Manos Fina creció trabajando en la cocina muy duro. No le enseñaron ni a leer ni a escribir solo a coser y, bordar delicados tejidos pera después el orfanato venderlos a gente que nunca llega a saber que aquella prenda salió de unas manos de niña poco comida y falta de amor.
Borde, quien no se vuelve borde cuando vive en una desigualdad tan grande solo por el hecho de perder a tus padres.

LORENA A. MARTÍ

━Tú díselo con sutileza, no tiene porqué pasar nada…
━Joer, qué pesada… Se lo diré conforme salga la conversación. Como me venga.
━Pero no hace falta que seas borde…
━¿Borde? Borde el de la sartén con la que le voy a hostiar esa cara de pan revenío’.

BENEDICTO PALACIOS

AL BORDE DEL MAR
Querida Edwige.
Me contaste un sueño ciertamente curioso, un sueño con el mar de fondo, siendo tú tan de tierra adentro. Sentada cerca de la orilla, -comentaste, -contemplabas absorta las olas y yo quise hacerte una fotografía. Hasta busqué tu lado amable y tu sonrisa descuidada.
-Una pena por ser yo poco fotogénica.
-¡Muy modesta! ¿Qué te sucedió?
-En la playa no cabía un alfiler.
-¿En estas fechas y con la Covic campando a sus anchas?
-¿No te dicho que era un sueño? Pues sujetándome con una mano el mentón en plan pensativo, un joven, al abandonar la toalla lindante con la mía, tuvo la feliz ocurrencia de sacudirla encenagándome los ojos.
-Se disculparía.
-No, pese a que se lo recriminé.
-¡Qué maleducado el tipo!
-¿Solo maleducado? Un descarado, un tío muy, pero que muy borde. Bordísimo, vamos.

RAQUEL LÓPEZ

Siempre había tenido la fama de ser borde, yo, me consideraba más que borde, seca.
¿Porque pensarían la mayoría de los mortales así? Toda esa borderia ha ido formando parte de mi personalidad y se cuela en mis relaciones sociales.
Sin embargo, ser borde no es una persona simple, es un conjunto de complejos mentales y ventoleras y erróneamente puede confundirse por ser gilipollas. También puede esconder detrás, una timidez, pero la mayoría solemos ser gente sincera.
Cuidado si estoy de mal humor porque te contestaré de malas maneras, simplemente tengo, mala leche pero en el fondo soy majisima y buena persona.
Además, para bordes, las esquinas.
Así que con esto, me da igual si os gusta mi relato o no…. Ahí lo dejo…
Pero…. ¿que borde, no?….

SERGIO SANTIAGO MONREAL

Carmina era una mujer fría, distante y de armas tomar. En su pueblo era conocida con el apodo de «la borde».
Incluso el día de su boda no fue capaz de esbozar una sonrisa.
Corneole, su marido, en cambio era un tipo simpático, amable, noble y educado.
¿Con lo majete que tú eres? ¿Qué has visto en «la borde»? Le preguntaban sus amigos.
-El amor es libre. Respondía siempre Corneole con una amplia sonrisa de oreja a oreja. Ella guarda lo mejor para mí.
En cambio Carmina ni tenía amigas ni quería.
– Buenos días mi amor. El desayuno está listo.
– Serán para ti. Respondía mientras se sentaba a la mesa regalándole una mirada de esas que te perdonan la vida.
– Carminita me encanta que seas tan borde ¿sabes qué…?
– Vete a cagar al río. ¿Qué…?
Corneole comenzó a reírse y no podía parar mientras Carmina inexpresiva lo miraba con cara de asombro. Ella pese a su timidez y borderia estaba sumamente enamorada de él.
– » Que te quiero tal y como eres». Y me pone mucho que seas tan seca. No me preguntes por qué.
Carmina sin mediar palabra cogió a Corneole de la pechera y empezó a besarle como si no hubiera un mañana.
– A mi también me pone lo «gilipollas» que eres.

CONSUELO PÉREZ GÓMEZ

¿Qué tienen en común borde, burdel y bastardo? Pues según la realísima academia de la lengua todas estas acepciones caben en la palabra de marras. Sabido esto, habrá que pensar si nacer fuera del matrimonio o en un burdel convierte a alguien en persona antipática o impertinente.
Basilio Bordes con su pelo encrespado, que hacía juego con la barba hirsuta, que más parecía un desafío a todas las leyes de la gravedad por lo rebelde de su caída en indomable cascada. Su cualidad de borde, sinónimo de bastardo nacido en un burdel, no ayudaba a la hora del respeto que todo ser andante merece…este aterrizaje en la vida lo había dotado de una timidez tan extraordinaria que, no acertaba ni a dar los buenos días cuando se encontraba con los lugareños de aquel trozo de tierra perdido en el mundo.
—Qué tipo más borde.
—Debe salir al padre.
—Eso debe ser, ¡por qué la madre!…
Él con la cabeza incrustada bajo el ala de su sombrero, pasaba como lo haría una sombra, siempre cabizbaja, dando vueltas al significado de una dedicatoria infame, gracias a un apellido que creía no merecer.
Le hubiera preguntado al maestro, pero no se atrevía a acercarse y mucho menos a abrir la boca; sentía que su ignorancia podría ser la causante de echar sobre él más tierra. Cuando por fin toma la decisión y con un tembleque campanillero acierta trastrabando las palabras, lanza la pregunta al docente …y, el consejo del educador es que hable con su madre…
—Tanto miedo para esta solución. ¡Tócate las narices! –Piensa.
Su madre posiblemente descendiente al igual que el hijo de un borde, sorprendida ante tan tardía como inesperada inquietud del hijo y, poco dada al disimulo –es una borde por tradición familiar- no sabe muy bien que contestar, no acierta con las palabras, no sabe cómo explicar a ese hijo engañado por años el lugar de su procedencia.
Él, insiste en la pregunta y ella en el ejercicio –por no decir vocación- de su apellido le manda a tomar por el culo. Así, sin anestesia.
—¿Por qué no te das una vuelta por el pueblo grande? A ver si así se te quita esa tontuna que te ha «entraó» con la procedencia. ¡Qué más dará de dónde vienes! Lo que importa es el estar.
—¡Pero madre! Es que todo el mundo me llama borde al pasar…y lo hacen con retintín…¡qué yo lo noto! ¡qué no es por mi apellido!…¡qué!…
—Ni qué ni cá…te vas a la ciudad a dar un garbeo y te olvidas del tema. No se hable más, cansino, más que cansino.
Llevaba más de media hora descaminando calle sobre calle sin saber muy bien hacia donde encaminarse. Como la casualidad no existe, vino a pararse delante de un portal en el que aparecía un cartel en principio poco llamativo, pero que para él fue como si un rayo revelador hubiera aterrizado a sus pies.
A cuestas con su condición de indeciso pasó más diez minutos contemplando la inscripción hasta que una señora de edad indeterminada sale del portal y le pregunta sujetando la puerta: ¿Entra usted? Incapaz de una negativa, baja aún más la cabeza y regala un inaudible gracias, colándose hacia el interior. Para no cruzarse con alguien que pueda preguntarle sobre su presencia allí, decide subir por las escaleras. «Deben ser como unos trescientos escalones, más o menos. Todo vale con tal de no ser incordiado». Delante de la puerta un timbrazo que se debió de oír en diez kilómetros a la redonda, consigue que una enfermera «borde» lo mire de arriba abajo al tiempo que pregunta por el motivo de su presencia.
—No, no tengo cita. Me gustaría ver al doctor un momento, solo es una pregunta.
—El paciente de las tres se retrasa, mejor, es un borde de tomo y lomo. Preguntaré al doctor si puede atenderlo. ¿Su nombre?
—Basilio Bordes.
—¿Qué? ¿Me toma el pelo?
—No, señora. En verdad ese es mi nombre.
Al borde del patatús, la enfermera borde, cruza el pasillo a paso de caballo y entra como tal en el despacho del galeno. Cuando éste escucha el relato ordena a la enfermera que lo haga pasar de inmediato, mientras, a su cabeza llegan fogonazos de un tiempo que no por pasado fue mejor.
—Y dígame ¿Qué le trae por aquí?
—Yo, yo, yo…he visto el cartel y, perdón, no quisiera…
—¿Cuál es su problema? Si es que tiene alguno, claro.
—Mi problema es que la gente me mira mal, que allí por donde paso voy dejando un rumor de voces que a coro entonan: borde, borde, borde…sí, es mi apellido, pero seguro estoy que no se refieren a él cuándo me ven pasar. Pregunté a mi madre y nada quiso contarme…yo… a mí…me gustaría…
—Esto tiene un arreglo fácil. Tiéndete en la camilla.
Cuando llegó a casa ni su madre lo reconoció. En su cara brillaba una sonrisa hollywoodiense cosida con todo el amor que un padre es capaz de poner en el empeño de cambiar el destino de un hijo.
La maldición de los «Bordes» terminó en la camilla del cirujano que un día la había causado.

CURRO BLANCO

Ponga un «borde» en su vida.
Si me dan a elegir entre un borde y ona mosquita muerta me quedo con el primero,sin pensarlo.
Con el borde si tienes paciencia y aguantas las primeras embestidas propias; groserías poco pecuniarias normalmente- entendiendo que estamos hablando de un borde standar,sin cruces con nada; con pelegrin- ,con un poco de empatía le sacas su coranzocito y el borde se esfuma con rapidez.Es más,a los auténticos bordes en cuanto le tiras un poco del «lagrimal»,se transforman en personas sensibles y encantadoras.Al fin y al.cabo el borde,lo es,por pura necesidad,creo.
Yo,me pido un borde.Aún en la texitura de que sea cruzado,sin pelegrin.Prefiero un borde neurótico a una mosquita muerta egocéntrica.
He dicho.

MARI CARMEN CANO REQUENA

Borde, más que borde!! con sólo decírtelo dos veces sabrás lo que representas para mi…….
– Piensas que porque le hayas contado a mis amigos que soy gay, me van a coger manía y a ti te van a aceptar en el grupo por darles esa noticia??….. Son mis amigos y siempre lo serán aún sabiendo mi conducción sexuaaaaaal! Y nunca me darán de lado si es lo que pretendes – Eres mala, fria y sin sentimientos haciendo daño siempre!! – que asco de hermana tengo por Dios!! no te quiero en mi vida…… Te odioooooo!!
–Niños que son esos gritos!!
–Que está pasando??
–Mamá es la imbècil de mi hermana que no para de meterse conmigo y joderme la vidaaaaa Uixxxx…. que asco le tengo mamá!!
–A ver que pasa?, Que cuenta tu hermana que te jode la vida?
–Son cosas mías mamá que no quiero contar y ella va y se lo dice a mis amigos, así por la cara sólo para hacerse la importante con ellos y ser más guay!!
– Pues cuéntame que ha dicho tu hermana para que yo pueda entenderlo hijo!!….. – No mamá, es algo mío que no quiero decir, joder!!
–Mamá…… es gay !! Y le da cosa decirlo
–Pero hijooo!! Como…. no me habías dicho nunca nada, no sabía, ……. no se que decir!…..
– Lo ves mamá es una borde!! Es mala como ella sola……..YO LA MATOOOOOOO!!

NEUS SINTES

-¡Mirad, ya llega «la borde»! – exclamó Jose…
-¡Bro! – ¿Que pasa, tío? – contestó Noe.
-¿Has traído el libro de biología? – preguntó su compañero
-¡Joder,! – ¡Que pesado! – respondió Noe, mientras arrastraba los pies al andar perezosamente.
-¿Pero que me miras? – ¿Acaso tengo monos en la cara? – contestó malhumorada. Tirando la mochila a un lado del pupitre.
-¡Joder tía, que borde estas! – solo te he preguntado
-Estoy como siempre , Bro… – Anda que te den , tío. Toma el libro.
-Tú siempre igual. No cambias Noe.
¡Leche, pues me la suda! – Te he dado el libro, ¿no? – pues ahora, déjame en paz. – Pesado, anda….

JUAN JOSÉ SERRANO PICADIZO

«Al borde de la muerte»
A donde me lleva la vida,
Al filo de un precipicio,
Sentado en el borde,
Vendí las lágrimas de un niño.
A donde me lleva el alma,
Arrastrando el pasado,
Busca tener la calma,
De un espiritu iluminado.
A donde me lleva la mente,
Empujada por el egoísmo,
Siempre teme la muerte,
Más se teme a si mismo.
A donde me lleva el corazón,
Que prepara la batalla,
Con la furia de un León,
Para saltar no tiene agallas.
A donde me llevas Dios,
Si en ti no he confiado,
No quiero decir adiós,
Por que aún no estoy preparado.

SERVANDO CLEMENS

La vida no vale nada
—Toquen la canción del estribo, por favor, cabrones —les pidió el borracho a los músicos—. Antes de que la guerra nos arrebate la pinche vida.
—A la orden, jefe.
Los músicos tocaron los instrumentos mientras el ebrio se empinaba la vigésima cerveza.
¡Tac, tac, tac, tac, tac!
—Oigan, esos timbales suenan demasiado rápido y fuerte —se quejó el borracho—. ¡PUTÍSIMA MADRE! ¿Acaso son balazos?
La metralla de las AK47 que entró por las ventanas mató a los músicos y a dos meseros.
El borracho se tocó la panza, levantó la mano ensangrentada que sostenía una botella y le preguntó al cadáver del cantinero:
—¿De dónde salió este vino?

BEA ARTEENCUERO

Primer día de clase, tercer
año, reencuentro con mis compañeros de años anteriores,
algunos ya no estan; Hay nuevas
caras. Transcurrió una semana,
al lunes siguiente, reunida con mis
amigas antes de entrar a clase,
era un rito juntarnos media hora
antes de entrar al salón.
Escuchamos el freno de un auto,
nos miramos al unísono todas,
Y ahí estabas vos, bajando del fitito
Gris brillante, con tu uniforme impecable, un mechón de pelo
caía sobre tu frente…Te acercastes
Y nos preguntaste…Tercer año?
Tus ojos marrones completaban
Imagen soberbia, no recuerdo
quien te contesto. Así entraste
a nuestras vidas, por supuesto
eras nuestro compañero…
Tu personalidad sobresalía,
avasallabas con tu forma de
expresarte, eras sólo vos;Te
Llevabas el mundo por delante.
Todas te adoraban por tu encanto,
Yo incluida, aunque me chocaba
tu forma de ser. No reparastes en
mi, casi ni me mirabas; Hasta que
Llegó el baile de la primavera,
en que como siempre nos luciamos
Por nuestra vestímenta, discutiendo
en silencio el puesto de Reyna.
Todos bailan…llega el momento
de los lentos , como de la nada
apareces y me dices: veni bailemos ,
Que sorpresa!!me deje llevar hasta la pista.
Así empecé a conocerte, me gustó
tu voz, tu risa, tu perfume; Sin
saber como fuistes parte de mi vida,
nos encontrábamos todos los dias,
éramos muy distintos…mientras vos
escuchabas rock yo leía a Benedetti;
Dicen que los opuestos se atraen,
nos gustaba estar juntos.Casi
Diría que fuistes mi primer amor,
A veces me preguntaba…como es que estuviéramos juntos? Vos
seguías con tu arrogancia, tu forma
tan especial de mirar al mundo
que hacía sentirse pequeño al otro,
mientras yo observaba en silencio.
Paso más de un año, me sentía en
las nubes; El chico más deceado ,
era mi novio.
Un día llegas y me dices: me voy,
Quede estática, sin articular palabra,
Me digistes que trasladaban a tu
papá a un nuevo puesto de trabajo
y se viajaban en unos días.
Sin más te fuistes, con la promesa de volver ; Nos escribimos un tiempo ( no existían los celulares ni
internet). Esperaba ansiosa tus cartas que poco a poco fueron más
distantes.
Decidí despedirte de mi vida y guardaste en mis recuerdos.
Hoy después de tantos años…
sigo recordando ese chico soberbio,
audas , insolente .
Fuistes el primer bordes que se cruzó en mi vida!!!

MIGUEL GÓMEZ

NO SIRVIÓ, LA ROSA.
—Bajo a comprar el periódico.
—Vale. De paso, trae leche, por favor. Semidesnatada.
Había un puesto de flores en la calle, cerca del supermercado, y el encargo le sirvió de excusa: con el periódico y el brik de leche en una bolsa de plástico, paró en él, y compró una rosa para ella. De color rojo intenso y pétalos aterciopelados. Como las que le regalaba cuando eran novios.
Recuerda que hace mucho que no tienen un momento tierno, su mujer y él. Quizá la rosa reviva un romanticismo que debe de andar hibernando en algún lugar entre ambos.
Un camino de un par de manzanas para anticipar sus besos. Entrar por el portal abrazando ya su cuerpo. Cinco pisos de ascensor para recrear su ternura, su apasionamiento, y sentir sus caricias. La forma gozosa en que se entregaban el uno al otro.
La rosa en su mano, ¿será el salvoconducto para regresar a ese territorio añorado?
Las llaves le tintinean al abrir la puerta de casa con dedos temblorosos. Es todo impaciencia, y le cuesta atinar con la cerradura. Irrumpe en la cocina, con la flor por delante.
Ella la coge. La admira. Le sonríe.
—¡Qué bonita! Gracias.
Él le devuelve la sonrisa. Se queda el periódico, y le pasa la bolsa.
Ella saca el brik. Lo mira. Se le arruga el ceño.
<<Ay, ay ay…>>.
Chasquea la lengua, y emite un suspiro profundo, que más parece un bramido de cólera y hastío. Ya no le sonríen los ojos. Sostiene el envase de leche en la mano, y señala la palabra <<entera>> con su índice. Su voz es asperón cuando lo reconviene:
—Desde luego… No te enteras de nada. Te dije semidesnatada. Nunca me haces caso.
El mismo gesto de decepción de tantas veces. Reproche en estado puro. Una acusación nada velada de incapacidad, de negligencia.
Un casus belli en otros tiempos. Cuando su ánimo le importaba. Cuando su norte era la felicidad a su lado.
Cuando reivindicarse tenía algún sentido para él.
Se marcha al salón, encogiéndose de hombros. No le merece la pena una discusión. Ya no.
Su esposa tiene razón: eligió la leche al buen tuntún, sin fijarse en qué tipo era. Pero una vez más se pregunta si está justificada esa ira, la forma en que ella lo descalifica y desprecia. Total, en casa la leche solo se usa para añadir un chorrito al café de las mañanas…
La rosa yace naufragada y olvidada sobre la encimera de la cocina. El momento de magia es historia. La ternura, la pasión, tendrán que esperar a otra ocasión. Si la hay.
En silencio, abre el periódico, y comienza a leer.

REBECA FS

PARA borde YO!
Que voy!
Que vengo!
Que vale!
Que sí!
Que no!
Que caiga un chaparrón!
Que no caiga, mejor que no caiga!
Que limpia la atmósfera!
Que sí, que caiga!
Que qué me estás contando!
Que cómo lo ha hecho?!
Que le va a dar un jamacuco??¿¿?!!!
Que le den por saaaaaco!!!!!
Que se vayan a la mieeeeeerda!!!! (a la mieeeeeeerda )
Que me dejes en paaaaaaaaaaaaaaz!!!! (que ni me toques…(h)ostia)
Que estoy hasta la nariiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiz!!! (te odio cada día más)
Que, buenas noches cielo.

JOSÉ LUIS GARCÍA

Dia normal, vida normal, sentado en el parque mirando la gente pasar; y, como en cualquier día normal de nuestra cotidianidad, asomándose a la esquina lo vi aparecer.
Caminaba altivo, más bien a prisa mientras las personas que antes ocupaban el parque se apresuraban a salir; ya lo conocían, su tipo era fácil de reconocer, así como su habilidad para dañar de una u otra manera; a veces expresivo y grosero, otras veces lacónico y agresivo; nadie quería adivinar si se presentaría de esta última manera, y, decidían poner pies en polvorosa.
Permanecí sentado, ya había visto la misma escena muchas veces, y, uno a pesar de no aceptarlo, tal vez empieza a lidiar con la permanencia de este tipo de seres; desde mi silla veía el grupo de personas que en la medida de su capacidad, buscaban poner distancia entre ellos y el despreciable ser que incursionaba en el parque; todos menos don Joaquín, el ancianito de unos setenta y tantos que vende dulces en un cochecito de bebé; la artritis no le da para más, y de pronto asumió que al evitar la mirada podría evitar lo inevitable.
Mientras don Joaquín mira al piso, puede notar la presencia del hosco personaje parado frente a él, y su pavor se hace tangible cuando escucha una voz carrasposa de forzar un tono grave, que le saluda como si fuera su peor enemigo:
-Oiga cucho hijue(…), ¿no le había dicho que no lo quería ver por acá?
La carita arrugada de don Joaquín no podía dejar de disimular el terror que le provocaba ese tipo que lo humillaba sin razón tangible y su mano instintivamente fue hasta su clavícula, como si nuevamente reviviera el dolor de los golpes que recibió en la última confrontación; mientras tanto, la retahíla humillante continuaba:
– ¿Usted es que piensa que puede hacer lo que le dé la gana? Aquí se hace lo que yo diga, y si no quiere que le vaya mal, ¿entonces para que me daña el día parándose acá? Me voy a llevar esa mierda que tiene en su carro de porquería para que aprenda a respetar.
-No, por favor -musitaba en su ruego don Joaquín- vea que es todo lo que tengo y lo que me da de comer, no sea así…
Ese no sea así inocente del ancianito que se aferraba a lo que le queda de esperanza en esta vida cruel, impactó como un golpe en un lugar sensible…
– ¿Así como? ¿Así como viejo hijue(…), ¿Usted cómo me está llamando? ¿Quién mierdas se cree que es? ¿Qué me va a decir a ver si es tan bravo? A ver, pero dígame algo, a ver, lo oigo.
En medio de la sarta de preguntas con el acostumbrado tono agresivo y humillante el pobre don Joaquín no atinaba a dar respuesta, de hecho, se sintió tan perdido que solo atinó a intentar, en medio de su limitación, a huir con su carrito; craso error.
-Quieto ahí viejo hijue(…) ¿aparte de todo se quiere volar? quédese quieto que le estoy hablando, usted tiene que hacerme caso, entiéndalo, usted no es una mierda, y me importa un culo si es todo lo que tiene o si se muere de hambre, a mí me respeta y hace lo que yo le diga ¿me entiende? -gritaba el tipo mientras inmisericordemente asfixiaba con su brazo a don Joaquín-
Ya era demasiado, varias personas nos acercamos intentando ayudar a evitar esa injusticia, pero como si se replicaran, pues entre ellos mismos como dicen por ahí: «Se tapan con la misma cobija», aparecieron duplicados del tipo, indolentes, agresivos, altaneros, prepotentes y agresivos, aparecieron a apoyar al humillador y a evitar que el humillado se liberara del agresor, se interponen entre aquellos que quieren ayudar, agrediéndolos verbal y físicamente; en medio del vapuleo se alcanzan a ver cosas, una patada en el pecho a un señor de corbata, un golpe con el dorso de la mano a una chica con una coleta roja, un golpe con un artefacto cilíndrico al ciclista que se acercaba, y, en medio de todo lo que hace retroceder al grupo; la figura claramente definida de un arma de fuego; el grupo se dispersa y los aprovechados arrastran a don Joaquín.
Ese grupo de aprovechados que usualmente se lanzan en grupo contra uno, de preferencia el más débil, pululan por nuestras calles; altaneros, humilladores, prepotentes, groseros, agresivos y petulantes… recientemente supe que a ese tipo de personas en España les llaman bordes… en Colombia los llamamos policías…

BEATRIZ ÁNGEL

Observa, la vida se acaba y no estás presente,
se marchita el mundo y tus ojos no ven lo que tienes enfrente.
La vida se muere bajo nuestra mano,
los ríos ya no fluyen porque están desangrados
por el vertedero de plástico humano
que inunda la peste que no es más que el fango
que oculta los restos del sueño
de aquellos a los que enterramos.
El aire raído te quema, te arde,
te tapa la boca, ya ni hablas con nadie.
La lluvia te odia no quiere ni verte,
te pasa de largo y el viento hace estragos
cada vez que el hombre destruye a su paso
lo que ella le ha dado.
Y tú, ¿qué haces? No mueves ni un dedo
para detenerlo, te quejas y lloras
desde tu sofá criticando en Facebook.
¿Qué coño te pasa?
Te ciega la basura que cada minuto
te lobotomiza en cada pantalla.
No sientes, no piensas,
no eres más que un títere
movido por hilos de esta sociedad
que vende los moldes, que fabrica clones
de seres vacíos que cumplen las órdenes
de cuatro serpientes que esperan la noche
para aniquilarte si ya no les sirves.
Vomitas palabras, sin pensar en nada
ya solo te importa que el selfie de anoche
tenga likes mañana.
Qué asco produce mirar al futuro
y sentir que esta vida ya no vale nada,
que la gente anda con los ojos ciegos,
ya no tienen alma ya no esperan ver
el amanecer mañana,
porque para eso, hace falta esperanza.
Asco, de ver que a los niños les roban la infancia,
les roban los besos, les roban la magia,
les roban la esencia, les roban las ganas,
ganas de inventar, de ensuciarse las manos y soñar con hadas.
Dónde están aquellos que,
cuando injusticias sembraban miserias
salían a la calle y sin miedo y sin armas unidos luchaban.
¿No te da vergüenza? que seamos idiotas
mancillando el nombre de cada persona
que entregó su vida para que hoy permitamos
que nos quiten todo y riamos las gracias
a esos payasos que llevan corbata.
¡Asco! qué si! me da asco mirar solo caras
de muertos que danzan al son de las flautas
que encantan las mentes con notas de engaños
y son como ratas que caen al barranco.
La vida está pasando mientras solo vemos
cada hora ajena a la hora que pasa
y que no merecemos.
Es la cuenta atrás a esta pesadilla
y quiero despertar en un mundo en el cual
cuente más una vida que un puto euro que recaudar.
Aun hay esperanza en aquellos que miran al cielo
y al ver una estrella derraman sus lágrimas
sobre la infértil tierra que, a la mayoría,
les cubre de mierda sus podridas almas.

GABRIELA MOTTA

Arnesto
Él era un borde o vivía al borde, ya sé no es lo mismo, pero a modo de introducción funciona o ¿no?
Se llamaba Arnesto (dice que era un nombre portugués, en realidad nunca nadie se detuvo a averiguarlo, pero yo pienso que estaba mal escrito) y era mi vecino. Insoportable, molesto a más no poder. Cada mañana me despertaba con su usual saludo al sol, lo veía parado frente a la ventana con su lánguido dorso desnudo, que coincidía, casualmente, con la de mi cocina y comenzaba a cantar para todo el barrio, desafinaba como solo él podía hacerlo. Me cansé de pedirle que no gritara tanto, podía comprender su adoración al sol, sin embargo, él no comprendía que sus gritos eran una molestia. Luego de ese desayuno tan peculiar, me iba a correr por el parque y ahí estaba él otra vez.
—¿Buenos días vecina? Que suerte encontrarla porque me aburre caminar solo.
—Discúlpeme Arnesto, pero yo camino para relajarme y prefiero hacerlo sola, ya se lo he dicho en repetidas oportunidades.
—Vecina debería hacerse ver por un especialista, no es normal tanto mal humor en las mañanas.
Yo respiraba hondo, porque sentía que el disfrutaba arruinándole el día a la gente, luego de unas cuadras caminando con Arnesto explicándome técnicas de relajación y sin recibir ni una sola contestación de mi parte se iba a molestar a otra parte. Les juro que no sabía cómo explicárselo, al principio intenté siendo sutil, luego seguí con indirectas, pero estábamos en el punto en que le decía en la cara que era insoportable y él permanencia inmutable. De regreso a casa, ahí estaba Arnesto, nuevamente, comiéndole la oreja al portero. Subía al ascensor ignorándolo ya no me importaba hacerlo sentir mal. Me bañaba y me iba para la oficina, cuando regresaba otra vez Arnesto, esta vez parado en la puerta de mi apartamento:
—Vecina le traje el número de mi hermana que es psicóloga para que se haga ver. Me aguante el insulto y guardé la tarjeta en el bolsillo, él saludó y se fue.
¡Por fin sola en casa! deje mis llaves y me tire totalmente relajada sobre el sofá, a disfrutar de mi merecida calma. Recuerdo, claramente, ese momento cuando sonó el timbre, sabía que era él, lo sabía…
«No, no voy a contestar» —pensé. Sin embargo, el timbre seguía sonando insistentemente. Solo podía ser él ¿Quién más insistiría de esa manera tan grotesca? Lo deje, estuvo media hora haciendo sonar el timbre. Yo estaba al borde de un ataca de ira, me levanté fui hasta la cocina, tomé un cuchillo y me tiré sobre la puerta clavándoselo en el brazo. Ya no podía ver ni escuchar nada, no sé qué paso. Días después me desperté en el hospital custodiada por dos policías informándome que estaba arrestada por intentar matar al portero del edificio. Uno de los oficiales me avisó que tenía visita, medio dormida aún por el efecto de los calmantes asentí con la cabeza para que dejaran pasar a la persona. Era Arnesto… Comencé a gritar mientras me rasgaba la ropa con los dientes, lo mato gritaba, esta vez lo mato.
Y me volvía a despertar días después en una habitación de un psiquiátrico sin recordar nada, repitiendo una y otra vez, esta vez lo mato, lo mato…

OMAR ALBOR

Salió temprano
a caminar
quería ser tero,
pero era gallina
es más odiaba a la noche, porque sobre el techo de la casa la observaba, una lechuza.
Toda su vida trabajo y trabajo haciendo productos de calidad de exportación, pero un día su salud, empezó a tener problemas, es que cometió un error, su comida por error, fue adulterada.
Resulta que su vecino no tuvo mejor idea que comenzar a cultivar, todos saben esa flor, la más hermosa, la que tiene el perfume más dulce, cosechó y cosechó hasta que un día, llegó la policía y el vecino en un acto de desesperación que hizo?.
Se deciso de las macetas y dónde las tiro??.
Hacia nuestra casa y quién comió la flor más dulce?? La hermosa gallina.
La cual empezó a tener comportamientos muyyy
extraños.
Caminaba y se tambaleaba
miraba todo y de repente quedaba tirada un buen rato, ella pensó que era algo pasajero, pero en realidad quedó con esta sintomatología un buen tiempo, dicen los que la conoces que ella odia a los perros, pero que en esa época dónde había ingerido esa sustancia, levantaba la pata para hacer pis.

ARIEL PACTON

Esquina de dos avenidas importantes de la ciudad. Fila de cuatro personas para entrar a la perfumería localizada justo en esa esquina. Cruzados con esa fila, otra fila de cinco personas para entrar al banco que está justo al lado de la perfumería sobre una de las avenidas.
Apareció una señora elegante de estola y guantes, pero sin barbijo, como por esos días marcaba la ley de solidaridad. La señora, se plantó entre las dos últimas personas de cada fila. Todos la miraron. Ella ni mosqueó. Avanzó la fila de la perfumería. La mujer de estola cambió de posición cinco a cuatro. El señor que estaba en segundo lugar le dijo:
— Disculpe. Me parece que se olvidó el barbijo.
La señora no contestó. Comenzaron los murmullos en la fila mientras ella avanzaba dos lugares más. Y cuando le tocó el turno, el joven de la perfumería no le permitió pasar:
— No puede entrar sin barbijo.
Ella le respondió en un tono bajo:
— A qué puedo.
— No puede. Si se lo olvidó, le puedo vender uno.
— No lo necesito — dijo amable.
Entonces, ella comenzó a desabrocharse el pantalón. El joven de la puerta intentó hacer pasar a quien estaba detrás de la señora cuando ella, sin sus pantalones se sacó la bombacha, se la colocó de tapaboca y dijo:
— Ahora ya puedo entrar.
Dio dos pasos. Se abrió la puerta automática de la perfumería y la señora hizo sus compras con barbijo en la boca y sus pantalones en la mano.
(Escena ocurrida a las once de la mañana del ocho de setiembre del año 2020)

EMILIANO HEREDIA JURADO

FICHAS
-Quitate de enmedio-un ceño lineal derrama en forma de cascada su abundante caudal en medio de la cocina-
-Dejame en paz -vuelta de cara para no mirar
hace de dique de contención para el caudaloso caudal de desprecio-.
-Toma’
Estupido/a____________. No te aguanto, no te soporto mas
Vete a________________
-No sé cómo he podido aguantar tantos años a tu lado, eres
Despreciable, odioso/a, podrías_________
de una maldita vez. Ojalá no te hubiera conocido nunca, toda la culpa es de tu amigo/a
que nos presentó en___________________
-Si no tuviéramos hijos, si pudiéramos irnos, dejar de estar enjaulados en
Esta casa de___________, ________hipoteca,_______niños
-Eres despreciable, un ser abyecto, vulgar, no quiero que me toques, que me mires
Déjame en paz, vete__________ de una vez,
te odio, no te soporto, no____________, eres__________
-Habla más bajo, que nos escuchan los vecinos, bastante vergüenza paso yá cuando
Paseas conmigo por____________, pareces un mendigo/a, mira tu aspecto, gordo/a, asqueroso/a, hueles mal.
-Lo último que haría sería acostarme contigo
Frigido/a, aunque te pusieras__________no me pondría cachondo/a, antes de hacer el amor contigo preferiría______________
-Me has hecho daño
No creía que fueras capaz de________
no vengas ahora a consolarme__________,
cerdo/a, no quiero que tus manos me rocen
-Mira, lo mejor
Que podemos hacer es____________, y olvidarnos otra vez más de esta discusión, vete tranquilo/a con tu vida, que yo seguiré con la mía, siento haber sido tan antipático/a, la convivencia contigo es___________, intentemos por el bien de los niños aguantarnos lo máximo posible.
-Tienes razón.
Adiós. Sigue tu destino, que yo seguiré el mío. Me voy a____________, no hace falta que me acompañes, ya se que te doy asco.
A lo mejor, fue bonito conocerte, no sé, a lo mejor, después de la tormenta, esta calma me ha puesto melancólico/a, soy así de tonto/a.
Anda, deja que coja del frigorífico_________, y me voy.
Y no hace falta que seamos tan bordes, ¿vale?, con hablarnos lo justo nos sirve.
________
Nota del autor:
Me he levantado hoy
✓Perezoso
✓Creativo
✓Travieso
Dejo el relato a merced del lector para que tache lo que no proceda y rellene los espacios en blanco con lo crea más conveniente.
Muchos_________y_______

ZOE EMM TEXIS

¿Quién eres tú? ¿O tú?
¿Quién te crees?
¿Por qué piensas que puedes decidir?
Aquí estoy yo cayendo al borde.
Caigo al borde, cuando las personas caen al borde, de pensar que pueden decidir por los demás.
Piénsalo , imaginalo.
¿Por qué creer que es tuya la decisión?
Si es Tuya, pero para ti.
¿Para que opinar de los demás?
Me hace caer al borde esas personas que caen al borde.
De pensar que pueden decidir por los demás…
Analizalo…
Mira fijamente… por ejemplo: los colores del semáforo ¡siempre están de acuerdo!
¡Mira! ¡Observa! Ve claramente como cambia el sentido, el Verde siempre da el paso…
Ahora observa el Rojo, Mirá como está Detenido !
Aunque el rojo sea Rojo, tiene que cambiar a verde, y el verde a rojo…
Así funciona la vida…
¡Solo Fluye!
¿Para qué caer el borde y decidir por los demás?
Siendo que la decisión es de uno mismo.
De verdad me encantaría dejar de caer en el enojo, en la tentación del borde.
¿Quién soy yo para decidir por alguien más?
¿Quién es alguien más para decidir por mi?

LOLY MORENO BARNES

¡SOY UN BORDE!
¡Me dicen quienes me conocen que soy borde!
¡Que sabrán de mí!
Les demostraré de lo que soy capaz. ¡Les falta a todos lo que a mí me sobra!
Hasta hoy no he tenido suerte , pero el plan de conquistar la chica que me gusta va a funcionar a la perfección.
Solo hace falta que ella descubra mis virtudes.
No soy como los impresentables que la pretenden con flores y palabras bonitas.
Ella necesita a su lado un hombre que le haga abrir los ojos y pueda ver quien le conviene.
Alguien con carácter como yo ( que todos dicen que soy prepotente porque soy inseguro).
Alguien que haga bromas ( que de pesadas como dicen …¡Nada!
Alguien que le muestre sus defectos ( porque tan perfecta la señorita no es).
Alguien como únicamente soy yo ( porque yo sí que soy perfecto).
Bueno, ahí viene la susodicha…¡A la carga!
__ ¡ Hola guapa! ¿ Me puedes ayudar?
__Dime, ¿ que necesitas?
__ ¡Se me ha estropeado , el GPS y no se como llegar a tu corazón!
__ Oye, ni de broma te acerques, ¡que antes de dejarte entrar en mi vida, me voy volando a la luna y me pierdo en ella!
__ ¡No lograrías levantar vuelo! ¡ Estás muy gordaaaa!
__ ¡INBECIL!

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16 comentarios en “Bordes – Miniconcurso de relatos”

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