En un universo paralelo

Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Creativa de Facebook, proponíamos escribir relatos con el tema “universos paralelos”. Estos son los textos recibidos. ¡Vota por tu favorito en comentarios antes del jueves 20 de agosto! (Solo un voto por persona. Este voto se puede dividir en dos medios o cuatro cuartos).

POR FAVOR, SOLO VOTOS REALES, SOLO SE GANA EL RECONOCIMIENTO, CUANDO ES REAL.

* Todos los relatos son originales (responsabilidad del autor) y no han pasado procesos de corrección.

 

MARI CRUZ ESTEVAN APARICIO

La idea de publicar mi libro de cuentos me traía por el camino de la amargura, por falta de euros.
Mi ilusión socumbia al no poder realizar mi proyecto.
Más en un Universo Paralelo, otro ser idéntico a mi persona acaba de publicar el libro de cuentos «Calisto el cebrasno viajero».
Por fin se ha hecho realidad en ese mundo infinito del Universo Paralelo la presentación y, dado los aplausos de la obra en cuestión, a otra M Cruz edentica a la que vive en la en la Tierra.


BENEDICTO PALACIOS

Querida Edwige.
Como mujer de enorme sentido práctico, me dijiste en una ocasión que para nada te gustaban los mundos paralelos, que estaban fuera de lugar, que tú eras muy de tu tiempo y de tu época, de los veintiocho años que tenías. No imaginabas otro mundo que este. Los sueños eran eso, solo sueños. Te repliqué que una cosa era situarse en otra época, por ejemplo, y anhelar vivirla, y diferente por completo conocerla y aprovechar ciertos momentos especiales, momentos que habrías deseado disfrutar. Tiempos paralelos. Era como subir a las nubes y permanecer unos días aguardando la llegada de personas que ya no están, que se fueron, y hablar con ellas.
Como no te convenció la explicación, me preguntaste si acaso yo habría deseado vivir algo parecido, es decir, pasar un tiempo en un mundo fuera de este, en un mundo paralelo.
—Bueno —te respondí— en la vida caben ciertos arreglos.
—¿Arreglos, cómo arreglos?
—Sí, la fantasía nos proporciona habitar en esos mundos una temporada.
—¿Por ejemplo?
—Me hubiera gustado compartir pupitre una semana con el emperador Adriano y con el filósofo Séneca, y vivir aquel mundo.
—Pues sí que se te ocurren arreglos difíciles.
—Ahora te toca a ti. ¿Qué harías en un mundo paralelo?
—Lo he pensado muchas veces. Y sí, es verdad, me gustaría vivir una temporada en las nubes, esperar a que llegaran mis dos abuelas y jugar a la comba con ellas.


FRANCISCO PEDROL MARTÍNEZ

«Me levanté aquella mañana con la extraña sensación de que algo diferente estaba sucediendo.
Bajé a comprar el pan y vi que todos los comercios estaban abiertos, cuando en aquella calle de barrio obrero hacía mucho tiempo que las distintas crisis y el paro habían hecho bajar la persiana de todas las tiendas. Me quedé asombrado, muy asombrado; pero tampoco quise darle mayor importancia, pues había estado casi dos meses fuera de casa y todo podía haber sucedido en ese margen de tiempo. Al volver a casa, puse la televisión y mi asombro fue todavía mayor al ver las noticias; el estadio de fútbol más grande y con mayor capacidad de España, había sido reconvertido en la mayor biblioteca del país, e inaugurado a tal fin por la presidenta del gobierno, una escritora que había empezado a dar sus primeros pasos en un grupo de escritura de facebook…(…) Pensé que me estaba volviendo loco, pues cuando el día anterior me acosté, nada era así en mi mundo… no me quedaba más remedio que ir a trabajar, así que me dispuse a ir a la estación. Allí, cuando vi que los trenes llegaban siempre puntuales, y que la estación estaba limpia y ordenada, me dí cuenta de que aquel no era mi mundo. Al dirigir mi vista hacia el cielo, observé una grieta enorme que cruzaba el horizonte de sur a norte. Estaba claro que me encontraba en un universo paralelo. Y la confirmación de mis temores la recibí cuando mi novia de toda la vida, con la que había roto hacía medio año, me dejó un mensaje en el whatsapp diciéndome que teníamos que ir pensando en la boda…»


SERGIO SANTIAGO MONREAL

Era una tórrida mañana estival cuándo Robustus volvía del festival.
Algo raro apreció en aquél alba.
No era normal la intensidad de esa luminosidad…
Era lo más parecido a una luz celestial con un reflejo bestial.
De repente, Robustus notó que sus pupilas comenzaron a sangrar…
Asustado, se sacó un pañuelo de seda del bolsillo derecho y apretó con todas sus fuerzas sus maleheridos ojos.
La luz abdujo por completo a Robustus que con una sensación atroz viajo a un universo paralelo a la velocidad de la luz.
Cuándo consiguió por fin despertar, en aquella nueva dimensión; notó que la oscuridad era tal, que no podía ver absolutamente nada, tras esa densa capa de niebla que se dispersaba, allende; en el horizonte, hasta perderse detrás del inerte monte…
Robustus aprovechó el desconcierto para bajarse la mascarilla por debajo de la nariz…
Tras tomar una bocanada de aquel aire comprobó que era mucho más puro.
Cuando por fin se dispersó aquella niebla un papel de periódico acabó en su mugrienta cara por el fuerte viento violento que se había levantado.
Robustus comprobó que aquel papel de periódico pertenecía al mismísimo año 2020 pero las noticias que en su hoja aparecían no cuadraban absolutamente en nada con el mundo que él conocía:»Estimado lector el destino no está escrito. Tú eliges qué creer. Tú eliges entre tanto colapso de información veraz o no. Tú eliges hasta dónde. Tu eliges hasta cuándo. Tu eliges. Sí tú lector. Sí tú lector lleno de amor. Sí tú eliges saber o no saber, creer o no creer.
Respetar es lo principal para amar.
Gracias lectores. Seamos esos escritores que divulguen amores y no terrores.


NEUS SINTES

El Tiempo se desvanece:
3 comentariosen El tiempo se desvanece, by Neus Sintes
Cada vez que oía el Tic Tac de las manecillas del reloj, era una hora menos de su existencia en esta vida. Su vida era un vacío del cual quería huir, una herida marcaba su dolido corazón.
En la búsqueda por encontrar la muerte y abandonar esta llamada “vida” que había sido y era su existir. Deseaba con encontrar el camino que la condujera a ella; a la muerte a la que tantos temían, pero a la que ella ansiaba para huir de tanto sufrimiento.
Daiana era mi compañera de piso. Habíamos compartido piso durante tres años. Tres años de los cuales compartimos muchas cosas juntas; entre ellas risas y lágrimas. Aunque veía en su rostro el sufrimiento en ella cada vez que terminaba una relación amorosa. Daiana nunca tuvo suerte en el amor.
Hace tres semanas que marchó. No me dijo a dónde, solo recuerdo su mirada penetrante, que sin decir nada parecía indicarme que no regresaría….En silencio marchó hacía un destino que ella desconocía, sin un rumbo fijo. Desde la ventana la divisé, hasta que desapareció detrás de una espesa niebla. Ésa fue la última vez que supe de ella.
Deambuló por los callejones oscuros en busca de la muerte. De hecho, no pensaba en el suicidio como forma de huir de la vida. Había posibilidad de que saliera con vida pero con lesiones mucho mayores….Descartó esa posibilidad adentrándose en una oscuridad que ella iba formando en su interior, sin darse cuenta que esa oscuridad iba apoderándose poco a poco de su vida. al dañar su corazón con el sufrimiento, más las heridas que ya tenía de antes.
Una noche fría y solitaria la silueta delgada de una mujer se hallaba caminando en silencio, mirando las tumbas de aquellas personas que perecieron por el camino. Hasta que se paró en una de ellas, decorada de flores de diversos colores. Era la tumba que destacaba entre todas las demás. Sus flores recientes, iluminaban el cementerio, gris y apagado.
Al tocarlas una punzada de dolor sintió en el corazón. Frunció el ceño, sin saber que le estaba sucediendo. Permaneció unos minutos sentada con la mano en el pecho, sintiendo como el dolor menguaba.
-¡Oh! – exclamó al abrir los ojos – En la tumba donde estaban las flores de colores, en ella se podía leer su nombre: “Daiana”.
Se desplazó hacia atrás, con el miedo en el cuerpo, y así como pudo se levantó e huyó del cementerio, mientras la oscuridad se cernía bajo un manto gris, pequeñas gotas de lluvia empezaron a caer. En un bosque cercano fue a parar, mientras el tic tac de su corazón dejaba poco a poco de latir., creyó oír una melodía, alzó la mirada al cielo y una luz se reflejó ante ella…
En un silencio sepulcral y una oscuridad absoluta, dormida plácidamente en una de las estancias del otro mundo se hallaba Daiana.
-Daiana- le llamó por su nombre la figura de un hombre vestido de negro.
-¿Dónde estoy? – preguntó Daiana al abrir los ojos, aun aturdida.
-En el otro mundo. Soy quién estabas buscando. – Soy la muerte.
-¡La muerte! – exclamó – mirando a su alrededor.
-Daiana, ven conmigo… – No tengas miedo – Te enseñaré tu mundo. Te encuentras en el bando de la oscuridad por desearla y querer abandonar la vida antes de tu hora final.
Daiana miraba a su alrededor mientras guiada por aquel hombre atractivo, de vestimenta negra y de mirada penetrante le hablaba sobre el que sería su mundo en la oscuridad. Su tono de voz era sereno pero firme.
-Mi nombre es Kay – Guardián de la muerte. Tengo el don de percibir a los mortales que desean abandonar su mundo. – dijo mirando a Daiana con su cálida voz..
-¿Kay? – se preguntó a sí misma. Donde había oído ese nombre, que tan familiar, tan cercano le parecía…
Su piel se había vuelto más blanca en comparación con el vestido negro, la hacía resaltar aún más. Kay la observaba en silencio, mientras Daiana descubría un mundo muy distinto del que venía.
-Los bandos se crearon cuando en el cielo y en el infierno empezaron a llegar más mortales. – Prosiguió Kay.
-Te escucho – contestó Daiana, mientras seguían andando por pasillos que conducían cada uno a lugares diferentes; algunos más tenebrosos que otros.
-A raíz de entonces, los mortales fueron conducidos en bandos distintos, dependiendo de cómo habían actuado en la vida en la Tierra.
Llegaron al centro de una gran sala donde cuatro puertas se hallaban cerradas. Cada una tenía un símbolo diferente que pertenecía a un grupo distinto de los que le había comentado Kay. En medio se encontraba un imponente reloj.
-Tic Tac , Tic Tac….
Daiana se encontraba diminuta en una sala tan grande y espaciosa. De paredes blancas y en medio el impresionante reloj.
-¿Cual es la hora que marca? – preguntó curiosa
-Ahora mismo – se volvió para mirarla – la de tu muerte.
Daiana alzó la mirada a las manecillas del reloj – sorprendida por la respuesta. Había una parte de ella que no entendía, que parecía divagar en otro lado… – sin comprender.
-¿Seguro que es este mi lugar? – fue su respuesta a una pregunta retórica.
Kay le alargó la mano sin dejar de mirarla – frunció los labios, pensativo. – Sígueme – Se situaron en frente de la primera puerta; La de los Guardianes.
-Escoge tú lugar, Daiana – le dijo, mientras la puerta de los Guardianes se abría ante ella.
Daiana empezó a caminar lentamente, poseída por una fuerza superior a ella. una voz de fondo resonó en su mente en la oscuridad, Guardianes aguardaban en ese mundo, tenebroso.
La muerte no es un misterio. La muerte no asusta a un ateo, porque sabe que nada podrá ocurrir después de muerto. Lo único que podrá asustarle es una muerte lenta y dolorosa.
En una esquina, agonizando se encontraban las almas de algunos muertos que sufrían en una silenciosa agonía para toda su eternidad.
Daiana desesperada, dió marcha atrás atravesando la puerta por donde había entrado sin mirar atrás.
Regresó a la sala, donde Kay la esperaba, como su Guardián.
-¿Cómo te encuentras? – preguntó
-Los Guardianes no son mi lugar – respondió, aún sin aliento
-Kay… – volvió a pensar – frunciendo el ceño. ¿De donde te recuerdo?, se preguntó a sí misma.
-Visita la segunda puerta – sugirió Kay, a ver si recibes respuestas a tus preguntas.
Daiana se incorporó y caminó con más cautela hacia la segunda puerta que conducía a Los Ángeles Caídos.
-Escoge tú lugar, Daiana – le dijo, mientras la puerta de los Ángeles Caídos se abría ante ella.
Se encontró rodeada de miradas de ángeles caídos, cuyas alas negras, fueron expulsados del cielo, como castigo por desobedecer a Dios y copular con mortales en la tierra. Su belleza sin igual era cautivadora. Percibió en ellos la miraban ansiosa, con deseo, ojos que se clavaban en ella, atrapándola…Daiana veía en ellos la belleza, escondida bajo las sombras de una oculta maldad. Empezó a sentirse mareada e intentando encontrar la salida, mientras la corriente de aire empezó a arrastrarla hasta conducirla, de nuevo en la sala.
-Estas aquí, conmigo – le susurró Kay
Daiana abrió los ojos y sus miradas se cruzaron por breves instantes. A su lado tenía Kay, el Guardián de la Muerte.
-Los Ángeles Caídos no son mi lugar – respondió exhausta.
Se incorporó y decidió probar la tercera puerta. Apretó los puños, acercándose al mundo de los Demonios
-Escoge tú lugar, Daiana – le dijo, mientras la puerta de los Demonios se abría ante ella.
Percibió de fondo risas maléficas que le erizaron la piel. Sus ojos vieron Espíritus y seres sobrenaturales que en diversas creencias y religiones encarna representando el mal.
Antes de que la cosa se pusiera fea…había averiguado que tampoco era su lugar. Un humarada de fuego la quiso arrastrar con su llanto pero Daiana había sido más veloz, regresando antes de ver más…
Salió sin aliento, miró a Kay y negando con la cabeza le indicó que tampoco era lugar para ella.
-Entonces…solo te queda uno; el de los Arcángeles..
-Escoge tú lugar, Daiana – le dijo, mientras la puerta de los Ángeles se abría ante ella.
Entro en un mundo celestial, donde el blanco predominaba sobre el negro. Caminó por pasillos angelicales, observó a seres celestiales, cada uno haciendo sus quehaceres, encargados de Dios, con categorías superiores a la de los ángeles.
Al desviarse, halló a un ser Supremo que le indicó que se acercara. Daiana no tenía miedo, había visto cosas más tenebrosas.
-¿Quién eres? – le preguntó el Supremo
-Daiana…
-¿Qué haces aquí? – le preguntó alzándo las manos para que contemplara el lugar
-Supongo que intento buscar mi lugar. Sigo sin encajar en los mundos que he visitado…
-Supones bien – le respondió cruzando los dedos. Éste no es lugar para ti, tampoco
-Entonces… – dijo dubitativa.
-Daiana – tal vez no sea tu hora, señalando la hora del reloj de los arcángeles. Que tú corazón se parará, siempre puedes escoger en que las manecillas vuelvan a funcionar…Tu mundo no está aquí, aún. ¡Regresa al mundo de los Mortales!.
Bajos sus pies una grieta se abrió, haciendo caer a Daiana en un profundo vacío, mientras una voz resonaba en su cabeza…
Los rayos de sol se filtraban por el cristal de la ventana. Daiana se hallaba en una fría cama de hospital, intentando regresar al mundo de los mortales.
El crujir de una puerta le hizo reaccionar y poco a poco sus párpados empezaron a abrirse lentamente hasta ver la luz, de nuevo
-¡Me alegro que hayas despertado! – dijo un chico que estaba sentado a su lado.
-¿Dónde estoy?. – preguntó – mirando al chico que tenía a a su lado. Cuyas facciones varoniles y mirada cálida la observaba con ternura.
-Ahora, Daiana; estás a salvo. – le dijo con una sonrisa en los labios. . – ¡Has despertado!, eso es lo que más me alegra.
-¿Quién eres? – preguntó todavía desorientada, sin comprender
-Mi nombre es Dany. Te hallé en el bosque entre la vida y la muerte. Tú corazón, débil, había dejado de latir. Entonces recurrí al hospital más cercano.
Daiana, todavía sorprendida, no podía creer la actitud del chico por salvarla. Por la tarde el médico le dio el alta. Tras una larga ducha y asearse parecía una nueva Daiana.
-Estas bella, Daiana – le dijo el Dany.
-¿Por qué será que tu mirada me resulta tan cercana? – le preguntó Daiana.
-Será que nos encontramos en otra vida… – le respondió con un beso en los labios.
Ambos salieron de las blancas paredes del hospital, agarrados de la mano hacía una nueva vida. Los rayos del sol esperaban a su salida.

RAQUEL LÓPEZ

Vivimos en un mundo en el que la tecnología esclaviza y nos hace ser dependientes…
Daniel, no concibe la vida sin estar continuamente pegado a las pantallas, obviamente son necesarias, pero no hay que dejar esclavizarse.
Antiguamente no teníamos la información tan rápida, pero teníamos nuestras propias herramientas.
Llegará un punto en el que Daniel, se convertirá como muchos otros, en un esclavo digital. Su madre, siempre le aconseja que desconecte por su salud mental, familiar..
El gran enemigo no es la tecnología, sino el tiempo que le dedica, Daniel no es consciente que se le escapa el tiempo de las manos y no le da ningún valor.Sin embargo, no sabe qué bien utilizada nos debe ayudar a ganar esa batalla, al tiempo, eso sin hablar de los influencers o los yutubers, que eso es otro cantar…
– Hijo, siempre comiendo y con el móvil en la mano..
-¡Mamá, déjame en paz! – fue la única contestación recibida.
-Si es que estás siempre metido en tu burbuja irreal, que no te diste cuenta que hoy iremos a casa de los abuelos y no has preparado ni la maleta, es más, en la mesa tuvimos poca conversación..
-No me dijiste nada de que hoy íbamos donde los abuelos
-¡Ay señor! te lo recordé una y otra vez, pero claro, rl movil es lo primero..
-¡Vale, vale! en cuanto acabe de ver este video, haré la maleta..
En unos meses se acabara el verano y esa irrealidad en la que Daniel estaba sumergido, tendría que dejar paso a una realidad completamente diferente.
Todo me hace pensar, que la vida continua pasando por infinitos mundos paralelos que simultánean todos los momentos vitales..
Mi Universo paralelo sería aquel en el que no haya discriminación y se proteja al que más lo necesite, que es lo que de verdad nos humaniza. Universos qué consigan cuidar el planeta, borrar fronteras y acercar culturas.
Daniel, llegará un momento, en que se encuentre tan a gusto en ese mundo paralelo, que acabaré perdiendolo…..

JORDI VIÑAS REIG

Vengo de la calle
y entro donde escribo,
en esta habitación

Tiradas en el suelo
y colores diferentes,
las hayo con sorpresa
emoción y gratitud

Hablo de unas plumas
que un sábado encontré,
aquí en la habitación
tiradas en el suelo

Una es la más grande
negra y elegante,
también hay tres marrones
y dos rojas menudas

Todas muy suaves
y vivas de color,
las guardo en un jarrón
transparente de cristal

No me invento nada
ni sé por dónde entraron,
sólo sé que aparecieron
con el piso bien cerrado

Sean de quién sean
o sean de que sean,
gracias por venir
a mi mundo terrenal

Hablo de los mundos
de universos paralelos
que habitan en el todo
y dentro de nosotros

Hablo de las plumas
de las plumas que encontré
tiradas en el suelo
y colores diferentes

Hablo de la Vida
de este gran misterio
que me invita a recordar
que el día que me vaya
volveré de dónde vengo


MARI CARMEN CANO REQUENA

Como cada mañana Elia se preparaba para coger sus conchas de mar…… era una playa preciosa, llamada Shell Beach en la región de Shark Bay, ubicada en la parte de Australia Occidental……. conocida como “la playa de las conchas”. Iba ataviada con su equipo de buceo, una bolsa de red, un pequeño cuchillo no muy afilado, para no cortarse y usarlo sólo en defensa por si se encontraba en alguna situación crítica bajo el agua.
Aún y habiendo sido operada en dos ocasiones del corazón, nada le impedía que practicara lo que más le gustaba….. “el buceo” y sumergirse durante horas bajo las aguas cristalinas de aquella playa. Claro está que como todo en exceso tiene sus consecuencias
Se sumergía a unos 10 metros, pues era el máximo que tenía de profundidad aquella playa. Su pasión por las conchas le ocupaba gran parte de su tiempo pues se dedicaba a la decoración de interiores de viviendas por toda la zona.
Elia sentía en otro mundo bajo el mar, experimentando sensaciones únicas para ella. En ese momento……. Un reflejo llamó su atención!!…. víctima de la curiosidad y sin dudarlo se dirigió a algo que parecía un trozo de cristal que brillaba con gran intensidad – quizás por el reflejo del sol pensó!! A medida que se acercaba aquello iba perdiendo fuerza hasta que se sitúo justo encima, acercó su pequeña cara intentando ver lo que había al otro lado de él y……. de repente notó un calor escalofriante transportándola al otro lado del cristal ….. Entró en pánico al verse en aquella situación!! Y su misión a toda costa era salir de allí sin entender que estaba pasando, de repente sintió que le faltaba la respiración ……era imposible!! Pensó, …. Pues había aire para dos horas máximo y según su reloj marcaban 20 minutos bajo el agua.
Intentado luchar contra aquella situación, algo la agarró por el brazo arrastrándola con fuerza…… desprendiéndose de repente del equipo de buceo y suspendida por completo en una burbuja gigante separando las aguas…… Era totalmente imposible!!……. aquello no podía estar sucediendo!! Su “yo” estaba al otro lado de esa gigantesca bola de aire….. —era ella misma!!……viéndose como se sumergía en su playa favorita y llenando su bolsa de conchas como cada día que lo hacía. De repente ese yo se dio cuenta que alguien la observaba y se dirigió a la gigantesca bola……. Hola!! –Le dijo–; Elien se quedó sin poder articular palabra alguna, –soy “tu”, en “tu mundo paralelo” y tengo un mensaje para ti……..””yo tuve que morir un par de veces para aprender a valorar la vida….. hay situaciones que matan tu espíritu y mueres aunque estés respirando”” …….cuida lo más valioso que tienes. Tu corazón!!

LINDA PARERAS

-¿Eres tú?-
-Sí.-
-Te pareces mucho al hombre de las fotos.-
-Algunos de mis amigos podían pintar o tallar rostros en madera.-
-No, no, no. Que me trague la tierra aquí mismo -.
La mujer clavó la vista al piso. Los cuadros blancos y negros que armaban suelo prometían engullirla para cumplir su deseo. Anduvo algunos pasos cabizbaja, su delgado pie izquierdo tornó en un giro y ella volvió a abrir la boca dispuesta a pelear su causa.
– Tú no puedes decirme a estar alturas…. Con tu cara fresca, que eres tú y punto.-
La luz de la ventana iluminaba la mirada azul de aquel buen mozo que aparentaba unos treinta y tantos. Su vista se perdía serena persiguiendo las lomas del serrano paisaje, una brisita clara, fresca con aroma de mirra se filtraba desde el otro lado, inundando la habitación de pureza.
La chica en un acto desesperado corrió hacia el hombre para empujarlo o al menos robarle todo el protagonismo al paisaje en cuestión.
¡Boom! Respondió el vidrio al contacto con la frente de la muchacha.
Medio atolondrada se sostuvo las sienes con afán de mitigar el mareo que la aturdía acompañado de un leve dolor. Se tambaleó pero logró recuperar el equilibrio. Cerró los puños y con rabia lanzaba manotazos, puñetazos contra el cristal, sin lograr acaparar la atención del aquel hombre que continuaba pasivo ahora con los crespos de la melena ligeramente alborotados por una ráfaga de viento.
Ella, tomó una gran bocanada de aire… imaginariamente subió el globo de oxígeno hasta su frente y lo fue bajando para rellenar sus pulmones, los órganos siguientes, bajó la masa de aire hasta sus piernas, los pies, luego fue exhalando suavemente sin perder de vista su ombligo que había subido como botón y ahora bajaba pegándose a la columna mediante la exhalación.

Abrió los ojos empañados de lágrimas, enfocó al hombre que permanecía erguido e inmóvil y lanzó la pregunta que el miedo le había implantado en la garganta.

-Dime. ¿Estoy muerta?
-No.
-¿Está cerca mi hora? O acaso…¿Es a buscarme que has venido?
– Aún estoy del otro lado de la ventana-.Respondió él.
– ¿Quieres que haga algo?
– Sí.
-¿Qué hago? ¡Dilo ya!
– Despierta.
¿Pero… ni siquiera vienes a componerme?
-No.

Un chirrido ensordecedor se escurrió a través de los largos pasillos. Como por arte de magia los camastros comenzaron a entonar su bulla de hierro seco y oxidado armonizando la melodía de otro amanecer.

-Arriba que ya amaneció …las quiero a todas fuera de las celdas, ahora mismo.
-!Rápido! contra la pared que ya la requisa comenzó-.

La voz de mandato estremeció el cuerpo de una reclusa que permanecía en suelo.
-202, levántese del piso. Basta ya de mierda y meditación-.
…Maldita estúpida…Refunfuñaba el oficial entre tanto iba lanzando sabanas y colchonetas al piso….
– 202 o se levanta ahora mismo o la hago parar- La presión de la tonfa en la nuca hizo que la muchacha abriera los ojos de golpe.
… Son las cuatro y treinta de la madrugada. Dios es para la gente buena, Él no es un Dios de delincuentes…. continuaba resabiando el oficial que ya había terminado de volcar la celda patas arriba.
La 202 esbozó una sonrisa y respondió:
-Si señor-.
Se volteó contra la pared y allí se quedó con la cara pegada al concreto, contemplando los relieves de aquella textura mal frotada.


ARIEL PACTON

Caminando por la 6 th Avenida crucé el Greenwich Village del corazón de Manhattan. En una ochava de la Sexta con Dowing Street encontré un negocio que llamó mi atención. Ventanales enormes que dejaban ver hacia adentro. Las paredes estaban tapizadas en tonos ocres y bordó, con sutiles telas que colgaban del techo en los mismos colores del papel tapiz. En el centro, un sillón con apoyabrazos en madera con relieves e incrustaciones doradas. El respaldo y el asiento mullidos, forrados en terciopelo de color verde menta orlado en dorado. Sobre la vidriera un enorme libro, que en letras afiligranadas tenía escritas distintas pociones mágicas para la vida, la salud y el amor. Sobre él, estaba apoyado un pergamino con los precios de los servicios ofrecidos: tarot marsellés, bola de cristal, lectura de manos del destino. Esta cerrado. Herméticamente cerrado. No parecía haber movimiento en el lugar, como si nunca se usara. Sin embargo, mirar el lugar me produjo un ansia de amor. Durante los cuarenta días que pasé en New York fui muchas veces con la esperanza de encontrarlo abierto. Eso nunca sucedió.

Al año siguiente, volví a Manhattan con mi amiga Dani. Para ella era la primera vez en la ciudad, así que en los tiempos libres salíamos a recorrer.

Una tarde caminamos desde Chelsea al Soho. Nos sacamos la foto en la panadería de la serie Friends. Visitamos el teatro de la serie Stand Up. Nos maquillamos en una glamorosa tienda inglesa. Y sin darme cuenta, llegamos hasta la ochava de Dowing Street. El negocio de las mancias (como lo había apodado) estaba igual. Cerrado, sin vida humana y bello. Nos acercamos a la vidriera y Dani (que no ve de cerca) apoyó su cara en el vidrio para leer en el libro.

De pronto, se abrió la puerta y salió un joven muy hermoso. Yo vestía una t-shirt con la frase de Darth Vader de la guerra de las galaxias: “Yo quiero ser tu hijo”. El joven la leyó tomando la mano de Dani. Di un paso atrás del susto, viendo como ellos se miraban perplejos y tímidamente enamorados. La luz que reflejaba en los vidrios era enceguecedora.

Se abrazaron. Me quedé a un costado observando. Entonces, salió otro muchacho muy alto que hablaba inglés con un acento extraño (diría de que era entre irlandés y alemán, con un poco de francés) y bromeando, dijo dirigiéndose a mí: “Al fin se encontraron esos dos”.

Me sonreí y miré dentro del negocio. En el imponente sillón verde mente estaba sentada una señora morena altísima, enorme. Ella se arregló la manta de seda sobre sus hombros y me guiño un ojo. Me sentí cómplice de ella, como si nos conociéramos desde siempre. Volví a mirar a Daniela y a su joven rubio que le acariciaba el pelo.

Tuve una sensación extraña. Los cuatro hablábamos como grandes amigos de toda la vida. Fueron minutos o segundos los que pasaron y dije: “¡Foto! ¡Necesitamos la foto de este momento!”.

Ellos nos sacaron a las dos. Nosotras le sacamos a ellos. Y cuando disparé el shot a la parejita, pude verlos amorosamente abrazados en otra realidad juntos. Fue como ver la unión de los tiempos, como en la saga de la película “Volver al futuro”.

Nos despedimos. Dani, muy emocionada y yo, muy conmovida. Caminamos dos cuadras sin hablar. Entramos a la iglesia de Nuestra Señora de Pompeya. Se escuchaba música en italiano. Estábamos como en trance, en este mundo y fuera de este mundo. Hasta que Dani me dijo al oído: “Me dio permiso. Al volver voy a tener un hijo en esta realidad”. Sus palabras nos despertaron.

Al unísono dijimos: “¿Qué nos pasó?”, y quince minutos después volvimos al negocio. Ya no había gente. Solo la vidriera en la ochava y su imponente decorado. Faltaban los personajes que habíamos conocido.

Durante el mes que estuvimos en New York volvimos varias veces al negocio. Nunca más vimos a nadie. ¿Mundos paralelos? ¿Otras dimensiones? No lo sabemos. Tenemos las fotos con los jóvenes en la puerta del negocio y la sensación que vivimos una experiencia mágica. Nunca la olvidamos. Hoy, en la ochava hay una sucursal de Le Pain Quotidien. Y Dani tiene su precioso hijo, ya de cinco años.


EMILIANO HEREDIA JURADO

JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA

Al otro lado de un túnel Inter-temporal conectado por fluido elemento encuentro dos peces naranja comiendo dos huevos fritos con chorizo.
Dentaduras perladas que muestran labios al aullar y me meto dentro para deslizarme en un tobogán de saliva y juego al corro de la patata con un grupo de cucarachas que me encuentro al final de una bajada en espiral
Bajo un cucurucho de iceberg y me como un pingüino, eructo notas musicales me ha sentado bien el ágape pingüinero, y le vendo los derechos musicales a una piedra dura de oído que pasa por mi lado.
Unas monjas vuelan como cometas al aire que producen unas orejas desorbitadas abanicando descontroladas.
Me pinto de verde y me monto en una de esas orejas para convertirme en marciano.
Las monjas se caen y forman borrones en un mar de caramelo.
Si, si, si, si, le arranco las púas a un erizo, no digo no porque quiero que me quieran porque me da la gana.
Oigo ruido estruendoso, alud níveo con rastros marrones, agua que me lleva, digo adiós a los peces que se están terminando las patatas fritas.
Me hago una balsa con punto rojo en medio y no soy de Japón, me hago un sorbete de fluido nasal.
Amerizo en un súper de basura, en oferta los yogures, dame un boleto a ver si me toca rata en esta paranoica tómbola.
Quier,o quiero, no quiero no quiero, mundo mudo ruidoso parlanchín.
Allí está el allá y allá me voy para allí.


RAFAEL ROSAS AGUILAR

Es muy fácil creer que en un universo paralelo todo sería mejor, y estoy seguro que la sola idea existe porque es reflejo de nuestros pensamientos, de nuestros más profundos deseos, añoramos un mundo mejor porque es más fácil que construirlo por nosotros mismos.

He ahí entonces que imagine como es que esto pasaría:

Buscado desde lo más profundo de mí ser, hasta lo más superfluo de mis pensamientos he soñado que existes, no sé cómo eres, no visualizo como vistes, ni cuál es tu tono de voz, puedo pensar en cómo hueles y como me reflejo en tu mirada, en este mundo no existes, pero en uno alterno, eres tal como te soñaba.

Me cuentas que trabajas mucho, ¿Y cómo no? Si este mundo no para, me miras de lejos y ahora tienes rostro, una vestimenta, piel y un lunar en la cara, hablas mucho, ríes bajito y sueñas con hacer del mundo un lujar mejor que al que a ti te tocara.

Te veo de lejos, no me dices mucho, pero eres justo lo que yo buscaba, camina despacio y veras que yo te sigo, háblame de tus sueños y haré realidad alguno, una abrazo rompe huesos que termina siendo rompe miedos, una mirada tierna que al alma calma desde que lento te acercas y aunque no me digas nada, estas ahí de frente y ahora que te tengo hay un sentimiento que hace mucho a mi no me tocaba.

Y entonces aguarda, vayámonos despacio, que me vuelvo loco, porque en mi mundo esto no pasaba, no es por no estar solo, o por depender de alguien, es naturaleza, es ganas de verte, la vida es tan bella que si es compartida mejor sabe todo, porque al compartirlo todo vale el doble y al valer el doble hay más de lo bueno, y si hay más de lo bueno el mundo es mejor.

Este mundo u otro, no importa cuál sea, uno paralelo donde estoy soñando u otro muy real en el que estoy deseando, que un día te des cuenta que te estoy mirando.


OMAR ALBOR

Vivimos somos
y pensamos como
seres únicos y es que realmente lo somos.
A menudo vivimos rodeados de muchas personas a las cuales observamos y compartimos gran parte de nuestro tiempo, sus ideas las vivenciamos y las absorbemos en muchos casos como propias y hasta nos modifican la visión que podemos llegar a tener de terceros.
No somos perfectos y nadie lo es, cuando sentimos regañar al vecino con su hijo, decimos que mal humorado está el vecino, pero en realidad no sabemos que abra echo el hijo o en que circunstancia está la cabeza de nuestro bien aventurado vecino, o lo mismo pasaría con el almacenero que te cambia 100 pesos para cobrarte 1 peso, cada persona vive un viaje y nadie sabe cuántos peajes paso o de qué ruta viene, somos realmente tan nuevos en esto de viajar, que aunque tengas 50 no te deja de sorprender las pequeñeces cotidianas, eso sí quieres, porque también puedes tener un vecino que luego de jubilarse se echó al abandono y se quedó mirando la tele 24 hrs y esta regañandole a la tv por las noticias que solo enferman su Psiquis, en cada persona hay un mundo y si lo observas verás que traza paralelismos con el tuyo, no es igual, no es perfecto, solo es de quien subjetivamente vive transcurre y muere, dejando un legado con título en diferentes idiomas para que el que lo quiera leer lo lea y sepa quién fué.
Ese mundo paralelo.


GINO ALBARETI

Qué verde era todo. La naturaleza desbordaba su belleza por cada rincón de aquel planeta. Los seres vivían en una equilibrada armonía sin excesos o defectos.

No había superioridad moral, no había superioridad social, no había ningún tipo de jerarquía natural o ficticia.

Era tal la armonía y el equilibrio que había en aquel planeta de aquel universo que un día se planteó:

¿Te imaginas lo verde que sería todo en un universo paralelo?


CONSUELO PÉREZ GÓMEZ

En un universo para lelos cualquiera puede ser rey. En un universo paralelo un bicho ha provocado lo impensable y, hoy toda una legión se pasea con un «sombrerohueveracriapollos» que además de la protección consabida del artefacto, proporciona la cena, la comida de mañana o en su defecto, una invitación a esa vecina que eructa sapos.
Los huevos de tanto ir a la intemperie expuestos al sol implacable del mediodía, se autoincuban en los paseos de sus propietarios; mientras, estos sentados al pie de lo que en un universo para lelos se denomina «bar», esperan el milagro de ser nombrados reyes de los anidados. De su cabeza brotan pollos, pollitas y polluelos…
—¡Ay! ¡Otros tres! No puedo más…¿dónde voy a meter tanto pollo?
El machacante pío, pío, pío…no da tregua. No hay paralelismo con lo que fue y lo que nunca volverá a ser…
Pío, pío, pío…que yo no he sido…
La felicidad en un universo para lelos es esa cosa con plumas.

LOLY MORENO BARNES

Universos paralelos;
prosa, poesía, canto, silencio…
…tristeza, alegría, llanto o recuerdos.
En el mismo espacio, idéntico tiempo,
como rieles de vía, desplazando un tren.

Universos paralelos;
trigo dorado, blanca luna, rosas o espinas.
Nostalgias de mil noches y tantos días.
Dolor por las ausencias, que dejan tras su marcha,
imágenes en fotos y sillas vacías .

Universos paralelos;
fantasía , realidad, el mal y el bien.
Caricias de mañanas, nostalgias del ayer.
Rutinas que se rompen, como un frágil cristal,
cuando la salud se quiebra, por una enfermedad.

Universos paralelos;
de seres que deambulan, sin poderlos cruzar,
ni llegar a rozarse, aunque siempre cerca están.
Diversos sentimientos, espejismos imitados,
en otras circunstancias, que se intentan plagiar.

Universos paralelos;
con llegadas ansiadas, que la vida nos da.
Caminos empedrados , a veces perfumados,
entre verdes praderas contando primaveras.
Y después del ocaso, en el otro universo,
los mismos que han nacido, la muerte se los lleva.


FELIX LONDOÑO G

En un universo paralelo, cual zombis diletantes de la materia oscura, nada se junta con nada, nadie se junta con nadie.

DAVID DURA

La última conversación hacía de sus labios una sonrisa infinita donde perderse era el menor de los problemas.
Siempre a tu lado! .
Recuerdos con la última botella de vino meciendo las sábanas de un hotel en ninguna parte.
En septiembre dejaría de beber dándole una oportunidad al gimnasio donde nunca llegaría a plasmar su firma.
También una oportunidad al amor , a los cuarenta y tantos no era buena señal quedarse solo.
Y así estaba , sólo , entre olas de alta mar llevándolo a ninguna parte.
Un náufrago , la historia de su vida.

Seré el personaje del Principito?.
Puede ser verdad un unicornio convertido en colchoneta que ha venido a salvarme sin fuerzas ya para nadar?.

Se agarró con su última esperanza a su cola tricolor , por fin los Franceses daban sentido a dar por culo.
Un rayo , si , también había tormenta, dejó un agujero a la altura de las costillas en el suvenir de verano.
El aire escapó como el gas de un buen champán surcando el cielo y con él , como estela de cometa.
Agarrado a la vida llegó a una playa quién sabe dónde, pero no tenía pulsera de todo incluido.
Ahora trabaja fregando platos , aprendiendo inglés .
Una historia cualquiera de segundo plato , cuanto más jabón , otra dimensión.


ZOE EMM TEXIS

“En un universo paralelo”

Nada es Coincidencia, Así debió ser todo para un equilibrio.
-¿Pero De que hablas Allí? Me confundes, ¿En que estás pensando?
Nada, solo es…
Solo es…
¡Todo! Imagínate Una vista Diferente, Imagínate querido Edén, Imagínate que todo fuera tenue, que tu y yo, que nosotros, que Todos, En lugar de ir hacia el Exterior buscáramos en el interior, Que en lugar de la preocupación existiera más la comprensión, Reemplazar El odio por el amor, La traición por la reciprocidad, las Ofensas por abrazos que siempre todo el terreno sea unido y empático, Trabajar en equipo como los Antepasados, y los grandes mandos, Buscando un fin común, ¡La estabilidad!.
¡Imagina y solo Imagina! Un Universo paralelo.
Donde son posibles todas las realidades, Donde se regresa a la esencia del Ser, de la vida, la Salud, el cariño, y del amor hacia la libertad, la pasión por perseguir los sueños.
Infinitas Oportunidades , donde seriamos cada quien desde su propio ser, Una Energía Continúa de Serenidad, que ayudará al progreso, al descubrimiento de ser, de sentir de aventurarse, Inyectar el amor hacia el medio natural que es lo que llevará a la estabilidad de la generación actual y de aquellas que están por llegar.
¿Entiendes de lo que te hablo Edén?
-Perfectamente Allí.
¡Ahhh! Imagina… Solo Imagina…

-Zoo’


GERARDO BOLAÑOS GÓMEZ

Querido yo:
En dónde te encuentres, consigue una guitarra y toca una canción, baila cuando nadie te vea y cuando todos lo hagan también baila, camina tan lejos que todos los caminos se hagan uno y vallas hasta atrás y hasta delante al mismo tiempo y cuando regreses, dale un beso a nuestra madre. Coge de las manos al amor de tu vida y da un paseo a su lado, comprale un helado de mantecado con pasas (seguro le encantará y si no es así déjalo) y ya que llegue la noche, compren un vino y una buena pizza como pretexto y preludio del mejor sexo de tu vida, hagan el amor tan pasionalmente como sea posible, huele y lame todo su cuerpo, embriagate con el deseo.
Fumate un cigarro si es que fumas y siéntete feliz por como te has pactado, si existes en algún otro lado, me gustaría que fueras tan feliz como yo soy. Buena suerte con las chicas.

ALBERTINA GALIANO

Noche de insomnio

En el que los pequeños monstruos que antes no existían se hacen fuertes y pasean alrededor, desvelando secretos prohibidos.

Voces que atronan, palabras al galope que machacan sin ninguna piedad el sendero anodino.

La realidad se hace relativa y nada parece lo mismo.

No fue casualidad… fue desprecio y olvido… y lo que antes era bello queda ahora sumergido.

Se abre un inmenso abismo, que no consigue acallar el leve ronquido al otro lado del muro.

Jirones de duda, zarpazos de miedo, dentelladas de rencor.

Sólo volar sobre lo escrito puede calmar los gritos.

Y se desboca mi mano, queriendo poner orden en lo que antes no era más que un borrón sin sentido.

El camisón deshilachado, muy por detrás, casi perdido, dejando a la intemperie los restos del afecto recibido.

Rayando el día, la primera claridad me habla al oído.

Y ya todo vuelve a ser lo mismo.

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6 comentarios en “En un universo paralelo”

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