Si yo fuera rico

Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Creativa de Facebook, proponíamos escribir relatos con el tema «si yo fuera rico”. Estos son los textos recibidos. ¡Vota por tu favorito en comentarios antes del jueves 13 de agosto! (Solo un voto por persona. Este voto se puede dividir en dos medios o cuatro cuartos).

POR FAVOR, SOLO VOTOS REALES, SOLO SE GANA EL RECONOCIMIENTO, CUANDO ES REAL.

* Todos los relatos son originales (responsabilidad del autor) y no han pasado procesos de corrección.

MARÍA CRUZ ESTEVAN APARICIO

Si fuese rica, donaría mi dinero por la eterna juventud. Más como no puede ser, si yo fuese rica y con 18 años me compraría una nave voladora de polvo de cristal para que nadie me viese en
ese espacio donde solo los pájaros se igualan a los vientos. Allí buscaría mundos donde poder entrar con mi nave de misterio. Una vez allí me acomodaria a la realidad de la vida que poblen sus habitantes y aprendrer de su inteligencia.
Si yo fuese rica, con mi poder conseguiría que el mundo camine hacia detrás y, así el ser humano al no ver nada más que lo que no puede alcanzar, se daría cuenta de la grandeza que tenemos los que vivimos en el planeta Tierra avanzando siempre adelante ya que la vida es progreso para crear cosas nuevas con la inteligencia humana tan sutil en ideas aunque el bolsillo le tengamos vacío de euros…


CORONADO SMITH

Si yo fuese rico,

viviría sin más,

en mi burbuja dorada,

en mi mundo ideal.

Con mi ego supremo,

crearía una hermandad,

para con la soberbia impoluta,

copular y copular.

Por encima de todo,

del bien y del mal,

pensamientos e ideas,

podría comprar.

Servidumbre tendría,

vasallaje y honor,

ufano de mí mismo,

sentirme un gran señor.

Provocaría ruina,

caos y desolación,

adalid del poder,

tristeza a mi alrededor.

Ahora que me leo,

y me da por pensar,

lo único que he hecho,

es plagiar la realidad.


BENEDICTO PALACIOS

Querida Egwige.
Eso fue lo que me preguntaste. «¿Tú qué harías si fueras rico?» Y yo te lo pregunté a mi vez. Y los dos decidimos averiguar quiénes eran las personas de las que se decían que eran ricas.
El señor Saturio, la señora Rosaura, el alcalde y Arsenio, un muchacho de veintitantos años que conducía una moto fantástica. Todos ellos eran muy ricos, porque tenían más que nosotros, por ejemplo. Y mucho más que Lucas, pobre de solemnidad.
El señor Saturio tenía un dehesa con muchos animales. Era muy rico. La señora Rosaura también lo era. De su comercio colgaban más de una docena de jamones y un criado cuidaba una piara de cerdos. El alcalde guardaba unos buenos millones en el banco. Era el dueño de una casa rural con piscina, de una pareja de caballos que tiraban de una calesa y de bicicletas para alquilar. Arsenio además de la moto, vestía a la última moda, con botos de marca y unas gafas de un diseñador conocido. Era esto lo que veíamos, porque debía guardar en Madrid una pila de cosas muy guapas.
Todos ellos eran por tanto ricos o muy ricos, pero resulta que ni tú ni yo queríamos ser como ellos.
No como el señor Saturio, porque su negocio dependía del tiempo y de la lluvia. Así que maldecía del excesivo calor y se cabreaba cuando le faltaba el agua. Nunca parecía satisfecho. Se pasaba media vida protestando.
Tampoco como la señora Rosaura, que era muy roñosa. Hasta contaba los granos de arroz y si podía, engañaba en el peso. Era rica pero miserable.
Del alcalde se decía que el dinero logrado no era limpio y perdería las próximas elecciones. Menudo carácter.
Y de Arsenio que era un chuleta y que a saber cómo había comprado la moto. Seguro que trapicheando.
Habría muchos más ricos, pero nosotros conocíamos estos y resulta que no nos gustaban ni queríamos ser como ellos.
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Si yo fuera rico, tendría un estanque grandísimo lleno de delfines y fabricaría un puente muy ancho para que los ñus atravesaran el río y no cayeran al agua—. Dije yo.
Si yo fuera rica de verdad pasaría una temporada en la luna para que me enseñara los cuartos y encargaría unos zapatos de tacón que nunca hicieran daño a los pies—. Dijiste tú.
—Pero todo esto no va a ser posible.
—Entonces ¿no será mejor seguir como estamos, con un poco de todo, aunque nos llamen pobres?
—Pobres sí, pero no pobretones.

PEDRO PARRINA

Si yo fuera rico tendría mi propia editorial, os contrataría para que escribieseis novelas, dramas, cuentos, poesías…, de forma anónima por supuesto, en provecho y lucimiento mío, yo tan solo firmaría.

Indudablemente el beneficio sería mutuo ya que vosotros tenéis la calidad que necesito y, si fuera rico, tendría más que suficiente dinero como para…

El dinero adultera la amistad y proporciona enemigos de mejor calidad.


MARÍA RUBIO OCHOA

No todo se puede comprar con dinero pensaba Adela, era una tarde de verano, sentada en un montículo, mientras veía el pueblo y todo lo que lo rodeaba. Y como soñar es gratis dejó la imaginación que volará alta como el águila que veía en ese momento.
Y como si un sueño se cumpliera empezó a ver las casas del pueblo todas bonitas, con balcones y ventanas de flores, jardines con lilas, celindos con flores de primavera, en verano rosas y geranios en flor. La escuela con color, una gran biblioteca, un patio bonito con juegos diversos. Las calles limpias con bonitas farolas, las dos fuentes mamando el agua fresca, paseos con bancos para sentarse a la sombra a charlar o ver el amanecer, el atardecer, las estrellas en noches de agosto. Niños aprendiendo, riendo, jugando, ancianos cuidados, gente y trabajo. Prados verdes, ganado pastando. El río limpio, las truchas saltando………Si yo fuera rica daría para recibir la satisfacción del dar, cumpliría mi sueño y seguiría soñando…….


AMALIA MARTÍN GONZÁLEZ

_ Mamá ,¿qué harías si de repente fueras inmensamente rica?
_¡Uff! Depende lo que tú entiendas por riqueza.
Hubo un tiempo en que yo fui la persona más afortunada del mundo.Tenía todo lo que cualquiera pudiera desear.
_¿Has sido muy rica,mamá??
_Inmensamente rica.

Papá ( tu abuelo) se acercaba sigiloso cada noche a mi habitación y a la de mis hermanos para con un golpe de manta quedarnos soterrados sin poder mover ni una sola extremidad .Después nos estampaba un beso en la frente ¡ qué manía!

Mamá cocinaba deliciosos manjares a cambio de aportar nuestro trabajo sin rechistar porque todos éramos un equipo,decía…¡no nos perdonaba ni un sólo día!

Papá empeñado en darnos clases extra por las tardes para que no nos quedáramos rezagados en el cole y si no regresábamos a la hora convenida se presentaba a por nosotros ¡qué vergüenza!…

_Mamá no entiendo lo que dices.
_Escucha hija.

Mamá ya se fue para siempre y papá se muestra irascible y con poca vitalidad.
Los hermanos se hicieron mayores y ahora viven en sus casas ocupados con sus responsabilidades y lidiando los avatares de sus propias vidas.

Ya no hay risas, ni desorden ,ni huele a puchero en casa de abuelo.Ya no entra luz en los dormitorios ni se airea la casa.
Ya no ponemos regalos bajo el árbol de Navidad ni brindamos por el nuevo año.
Ya no celebramos cumpleaños ni se oye música, ya no voceamos :»Mamaaa ,Rafa me ha pegado» .
Ya no…

_Mamá nosotras somos inmensamente ricas,¿verdad?
_Así es ,hija.
Vamos a dormir.Nos esperan dulces sueños.


NEUS SINTES

El libro de los Amuletos:

Amelia no creía en los amuletos ni en el mal de ojo. Ni en cualquier objeto que tuviera relación con tener buena suerte o protegerse de las vibraciones negativas que nos rodean, aunque no las veamos a simple vista, hasta que nos vemos sometidas bajo la influencia negativa de éstas.

La vida de Amelia tampoco necesitaba creer en esas cosas, ya que estaba desprovista de malas energías. Vivía en un hábitat muy distinto. Rodeada de guardaespaldas siempre a su alrededor. Hija de Reyes; segunda hija de éstos. Su hermano mayor, tenía el destino cubierto. Heredero al trono Real. Ella, la Infanta. Sus rangos estaban asociados. Lo que los Reyes no tenían en cuenta era cómo iban a evolucionar en el transcurso de sus vidas. Por la tanto, Amelia vivía en un mundo muy distinto…Lo que no sabía era que su vida iba a dar un giro inesperado.

Amelia fue creciendo, y en la Corte todo empezó a parecer cansino. Los mismos guardaespaldas, las atenciones al futuro heredero; su hermano. Y Amelia, invisible a ojos de los demás, considerada como nombre; La Infanta.

Un día se encerró en su habitación y de entre todos los libros de la Corte, encontró uno que le llamó la atención. Trataba de Amuletos. Los había de todo tipo, pero uno en especial de color azul intenso en formo de ojo, le transmitió una sensación de querer leer su contenido. Pasó horas y horas releyendo todos y cuantos conjuros había.

Una vez a salvo de cualquier guardaespaldas y bajo la intimidad de su habitación. A oscuras con apenas unas velas encendidas, miró a través de la ventana, reflejada en la luna llena y empezó a recitar el conjuro de El Mal del Ojo.

Deseo en ese momento no ser Infanta y desear que su hermano tampoco fuera el Heredero al Trono. Rodeada de personas negativas, decidió que todas sus energías negativas fueras a parar a quienes la rodeaban, incluyendo así que la desgracia cayera bajo el Reinado.

Al despertar al día siguiente, los Reyes mandaron llamar a Amelia. Su hermano había caído en desgracia. Enfermo y moribundo no podría llegar a ser el Heredero al Trono. Su hermano se recuperó pero tras la enfermedad no volvió a ser nunca el mismo con lo cual los Reyes no podían permitirse el lujo de que su hijo fuera el Heredero al Trono.

Sus padres miraron a su hija Amelia; La Infanta y tras unas reflexiones pensaron en que si su hermano no era capaz de ser un Heredero digno, cambiar los rangos y poder serlo Amelia. Aunque fuera una mujer.

Amelia al recibir la propuesta de sus padres se negó. Rechazando el Trono que hubiera sido de su hermano y rechazando su rango de Infanta. Asió su maleta de viaje y en silencio bajo la atónita mirada de sus padres; abandonó el Palacio desde que de niña había sido su casa. Ya era mayor de edad y sin mirar atrás, abandonó el Palacio con la cabeza bien alta.

Cansada de ser la invisible Infanta decidió hacer algo que siempre había temido por rango o por que su destino desde su nacimiento había sido destinado. Pero comprendió que el destino es lo que uno se propone y ella quería deshacerse de ese rango para ser vista en el mundo como una más.

El dinero no hace la felicidad. Su propósito era salir y conocer mundo. Si para algo le serviría el dinero sería para viajar y aprender de nuevos lugares y distintas culturas.


CURRO BLANCO

Si yo fuera rico
seguiría queriendo
sintiendo amando…

Seguiría mirando
haciendo llevando
acariciando…
Celebraría la vida en cada
momento y,seguiría sonriendo
desde el corazón.

Si yo fuera rico
te miraría igual
agradecería la existencia igual
caminaria igual y,soñaria igual.

Existiría me perdería buscaría
vendría e iria…,lucharia.

Ah,si yo fuera rico
me compraría un Borrico.


SERGIO SANTIAGO MONREAL

Si yo fuera rico…
¿Qué es ser rico? Puedes tener riqueza económica y pobreza intelecta.
Ser rico es saber obaervar y amar.
Ser rico es saborear el aroma salado de mar.
Ser rico es respirar y embriagar tus sentidos.
Yo soy rico; pues tengo lo más importante…
Saber apreciar las pequeñas maravillas con las que nos obsequia la vida. Eso es ser rico.
Alumbrar el brillo de nuestra gran estrella para regalar esa intensa luminosidad a la humanidad. Si yo fuera rico se acabaría la vanidad.


RAQUEL LÓPEZ

¡Por fin me tocó la lotería!..
Tantas veces me lo he preguntado, ¿que haría si fuese rico?
tener tantos billetes en mis manos.
¿Sería egoísta o la misma de siempre?
nunca se sabe,
el poder que tiene un billete.
Haría lo visible de lo invisible,
cambiaría el mundo,
dando al que no tiene,
una alegría pasajera
a quien se lo merece.
Podría poseer el cielo
los mares y las estrellas,
tendría tanto privilegio
en mi adorada tierra.
Lluvias de champagne,
soles de oro,
lunas plateadas,
barcos, aviones…
Y el ego.. ¡por las nubes!
Tanta alegría trae, como destruye..
Claro que.. si no me toca la lotería, podría seguir viajando con la imaginación, que esto siempre, saldrá bien…


ZOE EMM TEXIS

Entonces, justo en ese momento Comprendí todo…
Percibí que las situaciones siempre ocurren por algo, comprendí que todo el camino de ayudar a las personas, de ser siempre humilde, de recordar de dónde vengo, de intentar ir por la vida sin juzgar a las otras personas, al entorno o situaciones ¡se había fusionado! ¡todo! el recorrido, ¡todo! el sacrificio, la risa la tristeza la felicidad y las grandiosas pruebas de la vida , se habían complemento, en el momento para llegar a esté grandioso día que me llegó la lotería 🍀💚.
Que toda la prueba y recompensa me volvían afirmar más que nunca que tenía continuar con el camino de el Amor la hermandad y reciprocidad. 

-Zoo’


LOLY MORENO BARNES

¡ SI YO FUERA RICA!

María, a sus ochenta primaveras no necesitaba mucho, y eso que poco tenía .
Vivía con una de sus hijas, quizás la que tenía más sentido común, de los siete vástagos que había parido .
Después de quedar viuda debió abandonar la casa familiar donde había pasado gran parte de su vida, puesto que su esposo no era el propietario, sino un cuñado soltero.
Éste decidió que, al faltar su hermano, debía venderla para tener un rincón económico para su vejez.
María se mudó su hija Esther, que ya tenía casa propia, aunque modesta en una zona alejada del campo.
Pasaban sus tristes días, donde las pocas sonrisas que brotaban de su rostro eran fruto de la algarabía de sus nietos .
Pasaba el tiempo pensando …
—- ¿Si yo fuera rica ?
Repartiría todo entre mis siete hijos para que no pasaran las mismas necesidades que he tenido que soportar….
Le pondría a cada uno una casa para que nunca le faltara un techo y una cartilla de ahorros a cada nieto para que en el futuro se costearan sus estudios.
Y si sobrara algo, al menos una vez al año los juntaría a todos en una gran fiesta para que me contaran lo felices que serían.
Vivía divagando entre sus sueños y al acercarse las fiestas navideñas invertía por única vez al año parte de su pensión no contributiva en algún número de lotería.
Solo esa vez jugaba al azar.
Nadie pensaba que sus números tendrían suerte, pero un año ocurrió el milagro y su décimo salió coincidente con el primer premio .
Todos sus nietos la besaban y abrazaban, sus hijos se miraban de reojo pensando cómo hacerse con el dinero y sacar mayor tajada .
Empezaron a manipular a María dando ideas de cómo rentabilizar el premio.
Esther se sentía con más derecho por estar siempre a su lado .
Los demás, por no estarlo y aludiendo que ella estaba bien y ellos tenían más necesidades .
Por desgracia, el dinero tarde o temprano se acaba y la rentabilidad de un décimo, aunque fuera bien agraciado tenía un fondo.
Al poco tiempo todos estaban en la misma situación que antes del día del premio de la lotería .
No había alcanzado para tanto cómo se pretendían .
El que emprendió un negocio con parte del reparto, le había ido mal.
El que se lo gastó en viajes, ya no se acordaba ni de las fotos que había sacado .
El que había dado la entrada para un piso, se había quedado sin trabajo y lo había perdido en beneficio del banco.
Ya nadie se acordaba de hacer reuniones familiares, ni de visitar a María.
Ella, seguía viviendo con Esther, al parecer la más cuerda, quizás más que su esposo e hijos que le reclamaban por qué tenían que ser quienes se cuidarán de la abuela dado que tenían más hijos.
Un día la presión emocional hizo mella en Esther, que se dejó convencer de que lo mejor para María sería ser ingresarla en una residencia donde estaría mejor cuidada y toda la familia tendría un respiro.
De paso también les permitiría vender sus pocas pertenencias para solventar los gastos.
Hace poco María se fue de este mundo por culpa de un virus siniestro que llegó sin esperar doblegado el planeta …
Pero antes había perdido la memoria, y sus últimos días repetía sin cesar sola en su cuarto una frase que ningún cuidador del centro entendía :
—- ¡ si yo fuera rica !


VALERIA MICHOU

Si yo fuera rica, me comería.


ARIEL PACTON

Podría contar alguna historia, como la de un señor linyera que se encontró un billete de lotería en el bolsillo del saco que alguien le regaló. O de la tía que hace muchos años se ganó la lotería, y pudo dejar de remallar medias en la fábrica y comprar su apartamento que le aseguró un retiro digno. También podría hablar de los que reparten el premio y de los que no le dan un céntimo ni a los padres. Quizás podría inventarme alguna historia divertida de ganar o perder dinero. Sin embargo, en este contexto donde según la OIT de 3,3 billones de personas que trabajan en el mundo, 1.9 billones perderán el trabajo con este nuevo imperio que quieren imponernos y que se sumarán al billón que solo trabaja para la comida del día. Un imperio que intenta empujar a que las personas no interactuen entre ellas, que intenta hacernos creer que no hay que ir a la escuela (Bill Gates y sus palabras). Un imperio de trillonarios que van detrás de cómo hacer más dinero y cómo tener más control con una maquinaria montada en virus y vacunas tecnológicas para llenarnos de miedo. Las epidemias suben y bajan, (la historia lo ha demostrado varias veces). Esta también lo hará aunque nos quieran hacer creer lo contrario.

Hoy lo único que puedo decirles es que yo soy rica. Yo tengo amor por la vida. Los virus, bacterias, rickettsias, parásitos y más, son vida. Son vida los bosques, ríos y selvas que están empecinados en destruir los del imperio. Yo soy rica porque comparto espacios a través de las letras que son vida. Soy rica porque tengo casa, comida y un gran amor por el trabajo que hago. Además, yo soy rica porque estoy atravesada por vínculos afectivos enormes.

Entonces me pregunto: “¿Soy rica porque nada me falta?”. Y me doy cuenta de que soy rica porque quiero ser más compasiva, más tolerante, más respetuosa. Yo soy rica porque no es lo mismo ser rico, que hacerse rico.


JUAN JOSÉ SERRANO PICADIZO

Lo más cercano que he estado de ser rico, no fue para mi. La verdad es que lo prefiero así. » Si yo fuera rica» eso mismo dijo mi cuñada.

En los meses de invierno, la familia se reúne para la recogida anual de aceituna. Todos los fines de semana libres, me tocaba madrugar para ayudar.
Aquel día era veintidós de diciembre. Como todos los años, se celebraba la lotería de Navidad. Para poder escuchar los números, llevaba puestos mis auriculares. Mi cuñada, no paraba de repetir el número que llevaba a medias con unas amigas.

-¡ Veintiséis mil novecientos cuarenta y dos, quinientos mil… euros… ! – Gritaba cada vez que decían un número.

Acabamos la media jornada y nos sentamos a comer. Mi mujer, mi cuñada y mi suegra, preparaban la comida mientras los hombres recogían los aperos.

– «Cuñao» si me toca la lotería te compro un piso, bueno no, lo que te haga falta para el piso – dijo con cara de felicidad.

En ese instante, anunciaban el número premiado con el gordo. Casualidad del momento, o no, el niño dijo el número que tenía ella.

– «¡Cuña!» Tu número, que te ha tocado el gordo – Grité de repente.

No terminaba de creerlo. Le repeti el gordo una y otra vez, coloque la radio para que lo oyera, y se perdió corriendo entre los olivos gritando.
En ese momento, le sonó el teléfono. Las compañeras que jugaban con ella, le restramitian la noticia.

-¡ Veintiséis mil novecientos cuarenta y dos, quinientos mil… euros… ! – Se escuchaban gritando por el teléfono.

Aparecieron en pocos minutos, con coches en el lugar. Locas gritando lo celebraban con champán y vino.
Ese día no solo fue una alegría para ella, también para mí. Me alegré más por ella que por mi mismo.
Nunca quise dinero, prefiero salud y amor. También me ayudó a comprar todos los electrodomésticos de mi casa. Con poco ya soy rico, y nada me alegra más que ver felices a los míos.


CONSUELO PÉREZ GÓMEZ

«Recuerda que energéticamente tu unión como signo de tierra con la Luna Llena, indica que es momento de sembrar, lo que significa que la cosecha vendrá para ti en abundancia. Aprovecha los beneficios de la presente energía para que pronto puedas recibir lo que hace tiempo no se ha dado. Hoy es un día extraordinario para hacer valer tu firma, significa que un contrato, proyecto o similar, llegará como sorpresa para ti».
No recuerda de qué forma cayó esta sección horocospal en sus manos, pero tan cargada de optimismo parecía que, no pudo dejar de leer.
¿Y si la magia del tarot acertaba esta vez?
—Por lo que pueda pasar voy a comprar un boleto, que este gurú de la astrología igual ha visto una señal estelar, acierta, y consigue que los planes que inundan mi cabeza pasen de la nada al todo.
Desayunó en un visto y no visto. Agarró su mochila y se tiró al asfalto en busca de ese día mágico que estaba por alcanzarla y que cambiaría la existencia que había llevado hasta el presente.
—¿Qué número quiere señorita?
—El que va a salir premiado.
No esperó a ver la carcajada apenas insinuada del vendedor. Agarró el boleto y como si se deslizara por nubes de algodón, aterrizó a la puerta de la vieja librería heredada de sus bisabuelos. La fachada que en otro tiempo tuvo su época esplendorosa, hoy se caía a trozos y ella poco podía hacer para atacar unas obras necesitadas de un potosí con el que no contaba.
Las horas muertas que pasaba en la librería donde había días en los que no entraba ni un solo cliente las aprovechaba escribiendo…
—Esto no lo van a querer en editorial alguna ni, aunque me recomendara el mismísimo García Márquez; pero seguía escribiendo con una voluntad forjada seguramente por propio aburrimiento.
Se equivocó en sus predicciones. Con el título: «¿Por qué las ranas no tienen branquias y las sirenas no pueden miccionar?». Su libro convertido en bestseller se vendió como rosquillas. De la noche a la mañana se transformó en la autora más intitulada de la época, del siglo…de la historia de la literatura…
—Hay muchas clases de lotería, no todas juegan en un bombo o salen de una bola…-Dijo el duende que se alojaba en la estantería de «Relatos extraordinarios».
Con todo el oro ganado acometió la reforma de la librería, compró dos locales más en el centro. Los habilitó con todas las modernidades existentes; contrató a los mejores biblioteconomistas…ayudó a los iniciados en un mundo de letras para los que en muchas ocasiones eran iletrados…sus talleres literarios eran el refugio de los que fracasaron durante años hasta que apareció ella con sus métodos de resistencia: todo está en las letras, mira en ellas, dime que ves, sé el espejo de tus escritos…busca y si no encuentras ¡hazte una foto! ¡lee el horóscopo! Escribe lo que ves, describe el cielo, la hierba del parque, el niño que corre detrás de un perro…escribe…
Mi recomendación: leed alguna vez que otra el horóscopo. Puede que sus predicciones os trasladen a un campo que no os atrevisteis a cruzar por falta de orientación estelar.
¡Ay! ¡Si yo fuera rica!

TOÑI TORO OLMO

Yo ya soy rica, rica en lo más importante de la vida en lo que no tiene precio que es la Familia …soy intensamente rica. Si hablamos de otro tipo de riqueza, el dinero, si tuviese mucho de eso siempre lo primero que pienso es en apoyar o aliviar económicamente a mis hijas, en ayudar a mi familia y también a algún amiga/o. Y luego haría una vida normal pero más cómoda. Lo que más ilusión me haría sería escribir un libro y venderlo en mi propia librería que montaría ( deformación profesional) trabajé 9 años en una librería y tengo morriña.
En fin a mí me parece que el ser rico no es lo importante ( aunque me encantaría) lo importante y satisfactorio es lo que haces con el dinero. Y ayudar a los que te rodean eso es la mayor satisfacción del mundo.

DAVID DURA MARÍN

Yo nací masculino y con el tiempo me vestían con monos de pana marrón , tengo fotos de ir meado hasta las rodillas y como si nada.
Ahora , pasado tiempo , meo sentado , será comodidad , limpieza , clases de yoga.
El caso que desalojando la cerveza vi una hormiga que entró en un trocito de rejuntado de suelo que ya no estaba.
Adónde te has ido ? Bichi , Bichi , llamándola.
El que invente el idioma hormiga se forra.
Hay a millones!.

En esas estaba probando dialectos , que sale y me hace caso subiendo a mi mano .
Nos ponemos a charlar , qué tal tu vida ?.
Pues aquí evacuando , ella cuenta de una novia que lo dejó por una miga de pan.

Y ahora soy psicólogo , a lo mejor empiezo perdiendo . Pero como les de por venir me hincho.


JANET A MEDRANO

Si yo fuera rica primero que nada pagaría todas mis deudas y luego crearía un plan para mantener mi libertad financiera lo mas que pueda, crearía una empresa donde le pueda brindar la oportunidad de hacer lo mismo a mas personas y ayudaría a Emprender y estabilizarse económicamente a todas las personas posible.

Como viviría?

Viviría como una persona normal, no dejaría de trabajar pero si me tomaría el tiempo de viajar y descansar cuando lo necesite. Pasaría mas tiempo con mi familia y amistades.

Evitarías que se enterara la gente?
.
Lo mantendría lo mas reservado posible, pero si se enteraran no seria un problema para mi.

Repartirías?
No, mejor invertiría en la educación ya que se ha demostrado que es la manera más rápida y eficiente de conseguir dinero. Así las personas también podrían conseguir su libertad financiera y un futuro mejor.


PATRICIA JT

Si yo fuera rica…
Conocería mundo. Viajaría por todos sitios. Sin lujos, solo disfrutaría de mi tiempo y mi familia. De ver amaneceres, de ver atardeceres y de caminar por caminos de campos, de ver mares infinitos, de sentir la naturaleza, de desconectar, de soñar… De oír la risa de mi hija, de tener conversaciones noctunas con mi marido.
Quisiera ver un cielo de estrellas. Pedir deseos imposibles. Eso es lo necesario pienso yo.
Luego está la parte donde quisiera que ningún niño pase hambre ni enferme, donde los animales sean libres, donde las clases no se distingan.
Realmente el dinero no paga mi felicidad. El dinero paga todo menos las vidas de las personas, esas solo se pueden vivir…


FÉLIX LONDOÑO G

Si la buena suerte me arropara, la de ser rico de repente,
una muerte inopinada, para nada sufrida, tendría asegurada.


ANDREA VQ

Enrique desde niño tenía la fiel creencia en que el tirar una moneda a un pozo o el hacer otras cosas de la misma índole garantizarian el cumplimiento de sus sueños. Su deseo siempre fue ser rico, ¿Cuantos juguetes y golosinas podría obtener? Conforme fue pasando el tiempo aquel deseo hizo más intenso, cierto día se le cumplió encontrando un sobre con dinero dentro, sin pensar en que en algún otro lugar un hombre se lamentaba por ello, decidió tomar el dinero sin escrúpulos, empezó a llenarse de lujos innecesarios, incluyendo los juguetes que veía de niño, solo para alardear de ello. Pero los días pasaban y él se sentía desgastado, su madre murió, aquella mujer que se la pasaba trabajando, que alguna vez hizo el esfuerzo de apartar un tiempo para pasar con su niño, sin embargo el se encontraba ensimismado en tener cosas materiales. La muerte de su madre le hizo darse cuenta que perdió lo mas valioso que no podría comprar ni con todo el dinero del mundo. Un ínfimo momento con su madre.

OMAR ALBOR

Parodia de Jacki
el fue quizás el mejor
guardian de la cuadra
compañero del viejo
Pocho y Barbeta su compañera durante años., Pocho lo bautizo Jacki en honor a un viejo perro que había tenido, usualmente el vivia en la calle, y no era casualidad, que fuera alimentado por los vecinos que rodeaban la casa de Pocho, el no lo quería dentro de ella por miedo al vínculo con Barbera, ella no estaba todavía castrada y los dos eran pólvora pura.
En su mirada solo había anelo de ser un perro amado, de tener una real familia que lo quisiera como realmente quería ser querido, un día su vida cambio, de pronto freno un auto y se abrío su puerta y de el bajo una mujer casi imaculada, la cual lo llamo ella sabía su nombre, el la miro con desconfianza, pero en los segundo que pasaron el se hacerco y ella lo subió a su auto, el aterrorizado no sabía que hacer solo atino a cerrar sus ojos y esperar lo peor, el auto freno y ella bajo de el, abrió la puerta donde estaba Jacki y lo tomo entre sus brazos, el abrió sus ojos y el paraíso estaba frente a él, está será tú casa si lo deseas Jacki, sorprendido por todo solo camino muy lento y agradeció todo lo vivido con Pocho, pero esta familia necesitaba un perro y yo soy el elegido

 

MARI CARMEN CANO REQUENA

Puestos a pedir y no sería poco, mi gran adquisición económica la destinaría a inventar…… y que inventaría?, todo aquello que no está al alcance de nadie. En primer lugar fabricaría la vacuna de la felicidad para todo aquel deprimido que luche constantemente por ver la luz de nuevo. En segundo lugar la vacuna del hambre para aquel que se sienta vacío y haga cada día por llenar ese hueco,……..y se sienta saciado. Inventaría la pócima del mal de amores para aquel que lo sufra, le sea lo más liviano posible. Una vacuna antipobreza, para los más necesitados con el fin de hacerlos fuertes y siempre tengan recursos para subsistir, la más importante pero no la última contra la violencia, la cuál quitara de la cabeza todo acto de maltrato.
Y por último la más esperada……..contra enfermedades incurables.
Puestos a pedir si yo fuera rico intentaría hacer de éste, un mundo mejor donde el débil no sufra y el rico comparta, y como bien dice el refrán……… hace más el que quiere que el que puede. Ahí queda eso!

GERARDO BOLAÑOS

Si yo fuera rico, me levantaría a las 6 AM todas las mañanas, me ducharia y desayunaria apresurado, cogería las llaves de todos lados corriendo a la salida.
Le daría un beso a mi madre todos los dias, les mandaría besos por el aire a mis sobrinos, jugaría con la cuquis y la güereja que nunca me dejan en paz ni un minuto, comería garnachas en la calle, visitaría a mis amigos los fines de semana, trataría de conquistar amores y lloraria cuando me abandonen, perseguiria sueños, cantaría canciones…
Espera, creo que ya soy rico😲

EMILIANO HEREDIA

CARIDAD
Hoy, todas las gentes de bien, celebran el nacimiento de Jesús. En todos los hogares reina la armonía, toda la gente es feliz, los buenos deseos se encuentran en todas partes, en todos los sitios.
Pueblos, ciudades, naciones, todo el mundo, celebra el nacimiento del señor.
En día tan señalado, las calles vacías iluminadas por luces multicolores, son testigos de las reuniones familiares, de amigos, a veces en soledad, de la celebración de un día tan señalado.
El final de una de estas calles, que da a los arrabales de una de estas ciudades, dos figuras, se alejan del espectáculo multicolor, silencioso, que ofrece la ciudad, para guarecerse en la obscuridad de la noche.
Una noche gélida.
Plomiza.
Heladora.
Intimidante.
Pero, a estas dos figuras, parece importarles poco o nada la noche.
Una más.
Se trata de Damián y Dimas.
Dos mendigos, entrados yá en la setentena y algo de años.
Damián, personaje meditabundo, callado, lleva un haz de leña de pallets rotos bajo el brazo.
Arrastrando la pierna derecha, consecuencia de un antiguo accidente de autobús. Un maldito autobús de línea que le atropelló un mal día por culpa de una maldita lluvia que hizo subirse a éste a la acera y arrasar el cajero donde dormitaba.
Unas fotos en el periódico local, noticia de unos días, fotos con la autoridad en el hospital de la Cruz Roja.
Y al final nada.
El olvido.
Inmerso en el mismo mar de pobreza donde había estado nadando desde siempre.
No hubo dinero de indemnización.
De eso se encargan los ricos.
Firma aquí.
Y nada.
Con un gorro de lana verde oliva calado hasta las orejas, raído. Un Abrigo gris elefante, con la etiqueta de galerías preciados, un jersey de lana, de cáritas, y dos camisetas de manga corta, cortesía de supermercados Pepi.
Un pantalón de pana, recosido hasta lo imposible, con un pantalón de chándal adidas ochentero, debajo.
Unas botas con las suelas auxiliadas por cartón pegado con cinta americana, y dos calcetines de lana en cada pie.
Cano el pelo, enjuto el gesto, seria la faz. Barba de unos días.
Dimas, es como un jilguero en medio de una tempestad.
Siempre risueño, con una sonrisa para todos y para todo.
Lleva otro haz de pallets rotos bajo el brazo, tan voluminoso, que de vez en cuando, se tiene que detener para recoger los trozos de madera que se le van cayendo por el camino.
Con la consiguiente protesta de Damián, apremiándole, para llegar al refugio.
Dimas, tiene una boina, heredada de su abuelo. Una buena boina castellana, como debía de ser, según su abuelo. Una bufanda encontrada hace tiempo en una bolsa de basura.
Un gabán negro que le dio un cura, por limpiarle la iglesia, hace un porrón de tiempo.
Raído y erosionado por el paso inmisericorde del tiempo.
Pero le llega hasta los pies, y algo le tapa. Dándole un aspecto clerical.
Con unos botones tipo militar, recuerdo por su paso por la milicia.
Delgado como un silfo, ágil como un soplido.
La nariz afilada como veleta, enrojecida en la punta, como el reno Rudolf.
-Oye, Damián, ¿Qué es lo que has podido pillar en la tienda de Amparito?
-Poca cosa, Dimas –Responde oscamente Damián-, poca cosa, ¿y tú?.
-También, poca cosa –responde risueño Dimas-, pero poca cosa tú, mas poca cosa yó, tenemos un mucho, ¿no crees?
-Mf!, siempre estas igual, Dimas, a veces cansa, mira, la noche que es, las horas que son, y aunque es la noche que es, repito, no es distinta a la de ayer, ni será distinta a la de mañana.
¿porqué hoy tiene que ser distinta?.
-Damián, no te pongas así, hombre, hoy es el día en que nació el niño Jesús, deberías estar contento…
-¿el niño Jesús?,!Ja!, y que ha hecho el niño Jesús por mí, por ti, por nosotros dos estos años?, pues yo te lo digo: ¡nada de nada! –Increpa Damián a Dimas-
-No hables así, el nos protege desde el cielo, si bien es verdad que no hemos tenido suerte en la vida, pero aunque somos pobres, no tenemos problemas como los ricos…
-¡Mentira y de las gordas!-responde malhumorado Damián-, ¿Dónde estaba tu niño Jesus cuando me atropello el autobús? ,¿eh?, dime donde estaba, venga, dime, pues yo te lo digo: en ninguna parte.
-Venga, Damián, no te pongas terco, aunque pobres, no tenemos los problemas de los ricos, no tenemos que temer por perder nuestro dinero, porque no tenemos, pero ellos sí. No tenemos que aguantar a falsos amigos, que se acerquen a nosotros por nuestra riqueza, somos pobres y nadie se nos acerca…porque no tenemos dinero que ofrecer, solo nuestra amistad, pero en un mundo tan materialista como el de hoy, con la gente volviéndose loca por tener el último modelo del invento ese del demonio de los móviles, por tener las mejores viandas en la mesa, la mejor ropa…
Se adentran dentro de una caseta de vigilancia, derruida, sin tejado, de la época de la guerra civil…y se disponen a encender una escueta hoguera que les caliente los huesos y el ánimo.
.¡Pues eso Dimas!, pues eso, eso quiero yó, ser por un día, rico, saber lo que se siente al estar rodeado de gente, la mesa repleta de comida!, ¡eso, Dimas!
-Pero Damián, esa gente, estaría tan vacía como las muñecas de la feria, y tanta comida para qué?, ¿para que gente como nosotros la recoga?.
-Tienes razón, Dimas, no discutamos, y menos el día en el que es, mira, Amparito me ha dado una botella de Soberano, y un cuarto de mortadela, con aceitunas ¿eh?, no te vayas a creer, y una barra de pan –lo saca de una bolsa que tenia sujeta por dentro del abrigo-
-¡Ole!, y yo, mira, dos latas de sardinas, unas peladillas, una tableta de turrón duro, y dos polvorones..
-¡fiuuu chico!, ¿de dónde has sacado todo eso?.
-Me lo ha dado la seña Engracia, la portera del edificio ese tan señoritingo de la la calle Serrano, por ayudarla a barrer el patio. Anda, ve preparando las cosas, que voy a rezar un padre nuestro por el niño Jesús.
Damián dispone escuetamente, sobre un viejo tablero de mesa, la frugal cena de Nochebuena, iluminada por la chisporreante hoguera.
-Oye Damián
-¿si?
-Si fueras rico, ¿Qué harias?
-Compraría jamón-responde con los ojos iluminados Damián- no se lo que es el jamón, lo he visto muchas veces, pero no se a que sabe, oler sí, huele a gloria, pero saber, no se a lo que sabe el jamón.
.Pues yo-Dice Dimas, masticando el polvorón-, me compraría unas zapatillas de esas de borreguito por dentro, siempre tengo los pies helados…..
-Dimas, la hoguera se ha apagado, claro, no teníamos más leña que la que arde…anda, arrímate a mí, y con la botella de Soberano, tenemos suficiente. Feliz Nochebuena, Dimas-dice, ofreciéndole la botella-
-igualmente, Damian-responde Dimas.
Se hace un silencio largo.
-Damián.
-¿mmm?
-No te duermas, mira, he notado que viene alguien
-Tonterias –responde Damián adormilado-
-En serio –responde Dimas, levantándose con dificultad-
-¿Quién va a venir a buscarnos?, ¿a dos parias, a dos pobres, que no tienen dinero, ni casa, ni donde caerse muertos?-responde Damián, balbuceando, con los labios morados-
Por el antiguo quicio de la puerta, aparece un niño rubio, de unos diez años, descalzo, en pantalón corto y camisita blanca
-¡Damian!, ¡Damian!-le zarandea para que se despierte-
-Déjale dormir-responde el niño- he venido a llevaros a mi casa.
-¿acaso eres de eso de siente a un pobre en la mesa?-responde aturdido Dimas.
-Os llevaré a mi casa. Es la más grande del mundo, donde vive todo el mundo-el niño le tiende la mano a Dimas-
-Oye guapo, toma mi abrigo-le ofrece Dimas-debes de tener frío-
-No tengo frío en el cuerpo –responde el niño-, tengo en el frío en el corazón, cuando veo el egoísmo que hay en el mundo, cuando unos tienen todo y no dan nada y otros no tienen nada y dan mucho, ven no tengas miedo.
Dimas, se lleva a Damián, a cuestas, y los tres, se adentran dentro de la bruma de la noche.
-¡Damian!,¡Damian!, despierta,- zarandea Dimas a Damian-
-¿Dónde estamos?, ¡que claridad!, ¿ya es de dia?-responde aturdido Damián-
-¡El cielo Damian!, ¡Estamos en el cielo!
-¡no digas memeces!, ¡anoche nos pasamos con la botella de Soberano!.
-¡Mira!, ¡zapatillas de felpa, con borreguito!- le enseña a Damián las zapatillas, todo ilusionado!
-¡jamón! –Responde Damián, al descubrir una fuente de jamón para el solo- coge Dimas, coge
-Mira, por ahí se acerca el niño rubito de anoche..-dice Dimas-
-¿de qué niño muerto hablas, ni qué narices…y dónde estamos?- responde Damián, comiendo jamón-
El niño rubio, se les acerca y les dice:
-Bienvenidos a mi casa. Donde los más pobres son los más ricos.

RAFAEL ROSAS AGUILAR

Me terminaría acostumbrando, todo por ser novedad llama la atención, y luego la costumbre llega, tal vez mi casa sería más grande, mis muebles serias más finos, mi auto sería de lujo y hasta me acostumbraría a beber vino.
No sé, si yo fuera rico mi ropa sería de marca, mi cama sería más grande, mis viajes serían más lejos, no habría piedras en mi camino, y si, me acostumbraría a beber mas vino.
Tal vez si fuera yo fuera rico, mis joyas serían más grandes y sería dueño un edificio, tendría un helicóptero y una moto en el cobertizo, tendría un mejor destino y bebería y bebería vino.
Pero eme aquí con una copa de vino, sin una mansión enorme, ni lujos, ni perros finos, solo yo con mis logros trabajando por un destino y es que si yo fuera rico tendría un montón de cosas, pero seguiría siendo yo mismo, sentado en una ventana, pudiendo llenar mi copa con un poco más vino. Y es que el dinero da cosas, pero felices, nos hacemos nosotros mismos.

SARA SASTRE SEGOVIA

Cuando era niño siempre me planteaba cómo sería mi vida si yo fuera rico. Ese momento, llegaría, ¡seguro! Mi capacidad de esfuerzo era tremenda. Mis notas siempre eran buenas y no daba ningún problema en casa. Así que me merecía ser rico.
Estudiaría una carrera con “buenas salidas”. Me casaría con una buena chica, seguramente de una familia acomodada que conocería en una importante firma de Abogados o Consultoría. Y ya está. ¡Sueño conseguido!
No parecía difícil, simplemente, tenía que seguir como hasta ahora.
Tendría hijos a los que llevaría a un colegio privado y bilingüe. Vestiría con trajes hechos a medida y veranearía en San Sebastián, en una casa con vistas a La Concha. Todos los fines de semana saldría a comer con mi familia y compraría un capricho a mis niños.
En este sueño estaba mientras volvía a casa, desde mi colegio público de barrio. Al abrir la puerta vi que mi padre había vuelto del hospital, después de dos meses ingresado. Miraba por la venta y me dijo: “¡qué bonitos los árboles!”.
Eso era ser rico. Lo comprendí al instante. Pero no por eso dejé de esforzarme para tener una vida más cómoda. Porque la riqueza está en ver los árboles… y también en la satisfacción del trabajo bien hecho y del progreso conseguido.

ALBERTINA GALIANO

Alborotos

Se mueve al ritmo de la música, y otros forcejean para verla pasar.

Sus pantorrillas marcan un paso que muchos querrían devorar y ella deja caer un suspiro sutil a través de una mascarilla que no puede contener lo que se derrama tras ella.

Manda el deseo y calla lo demás.

Se insinúa todo un derroche de piel con piel y saliva ardiente.

Ella es esquiva, porque no tiene prisa.

Ante sí un mundo de posibilidades, y no quiere encadenar tontamente sus brazos a cualquier barandilla.

Ella es rica, y elige con quién compartir.

Cuando se alza el telón y puede comerse el mundo ya no hay vuelta atrás.

Y en la tarde un transcurrir sin fatiga la llena de lo que hoy por hoy necesita.

Dame amor, dame vida, y yo te cuento al oído dónde está mi maravilla.


ANDY PARIONA ROJAS

Riqueza abstracta

En alguna oficina…
– ¿Alguna pregunta más?- menciona el empleado
– Sí, ya que usted lleva trabajando aquí cerca de 5 años, me gustaría saber qué haría usted si fuera rico – menciona el empleador mientras se dirige a las ventanas.
– Es obvio, no despedir a sus trabajadores como usted lo hace, lo sé señor, debajo de esa agenda está mi liquidación y como asistente contable de esta empresa le informo que existe una reserva que protege a esta empresa y está empresa la conformamos nosotros sus colaboradores y no su interés personal, la pregunta se la debe hacer usted ¿Que hago siendo rico? Pero creo que no está preparado para la pregunta y mucho menos para la respuesta. Después de todo…
– Después de todo nada, chiquillo, lárgate de aquí, tú no entiendes nada! – exclamó exaltado el empleador.
– No se preocupe señor que de mejores lugares me han echado.


BEATRIZ ÁNGEL

Se había puesto la bufanda alrededor de la cara tapándose la boca y la nariz con ella, así era más llevadero. Al principio solía mirar a todos lados por si había alguien mirando y disimulaba paseando de un lado a otro hasta que la calle se quedaba vacía, pero ahora, ahora ya no le importaba nada, sabía que si esperaba demasiado podía adelantarse la señora Hausmann, era mayor pero nunca dejaba de sorprenderle la extraña agilidad con la que se movía.
No había conocido nunca a nadie con una vida tan interesante como la de aquella señora bajita y regordeta, siempre sonrosada y con una sonrisa tan dulce que hacía que todos a su alrededor acabaran arqueando los labios sin darse cuenta.
Una vez le contó la historia de como pasó de ser una mujer tremendamente rica a acabar compartiendo contenedor con él.
Cuando le hablaba de todas esas cosas que tenía a su alcance, cualquier cosa que se pudiera comprar, soñaba despierto, ay, si yo fuera rico, no alcanzo a imaginar todo lo que tendría, coches, propiedades, sería el hombre más feliz del mundo, dejaría de tener que venir todas las malditas noches a rebuscar en la basura del supermercado, madre mía se me hace la boca agua de pensar en los deliciosos manjares que degustaría hasta reventar…
Acabarías por aborrecerlo todo le dijo Martha, su voz sonó sombría y seca, como una sentencia dictada por un juez. No lo creo, contestó Samuel con una manzana medio podrida en la mano.
Samuel, cuando yo era rica tenía todo menos felicidad, jamás sonreía, siempre estaba preocupada por mis negocios, tenía miedo de que nos robaran o nos hicieran daño para llevarse algo de valor, no confiaba en nadie, pasaba las horas planeando cosas que luego no podía hacer por falta de tiempo, hasta que un día me desperté en un hospital, no recordaba nada, mi última imagen era de mi coche, un deportivo, me contaron que había sufrido un accidente gravísimo que casi me cuesta la vida, ese día no supe nada de qué ocurrió realmente, mi coche chocó con otro vehículo, había una familia al completo dentro, murieron todos, los padres y 2 niños pequeños.
Samuel mi familia dice que me volví loca, que aquello tuvo que afectar a mi cerebro porque en cuanto me recuperé empecé a deshacerme de todas mis posesiones, vendí mis negocios, mis propiedades y hasta mi ropa de marca, solo quería recuperar el tiempo perdido, ese tiempo que casi se me escapa todo de golpe. Mi marido me ingresó en un psiquiátrico, literalmente me abandonaron allí, solo he visto a uno de mis hijos una vez desde aquel día.
Ya, Martha, pero tu y yo no tenemos familia, al menos, nadie al que le importemos ¿de qué te sirve ahora el tiempo si no lo puedes compartirlo con nadie?
Samuel, ahora comparto mi tiempo con quien quiero, como contigo ahora mismo, hago lo que deseo, como solo lo que necesito sin enguyir solo por comer. Samuel, mi tiempo se acaba y cuando eso pase debes hacerme un gran favor.
Claro Martha, lo que necesites.
Dos meses después la señora Hausmann murió de repente, aunque ella ya lo sabía, un cáncer la invadía silenciosamente.
Samuel se dirigió a la dirección que ella le había dado después del funeral, eran unas oficinas y un señor vestido casi con el mismo traje que llevaba él para su comunión pero de color granate le indicó donde estaban los ascensores. Subió 14 pisos y allí le esperaba otro señor, éste vestido muy elegante, con una sonrisa perfecta y la mano extendida a modo de saludo cordial. Le dio el pésame y le hizo entrar en una sala en la que había un proyector.
Póngase cómodo Sr Aguado, enseguida empezará el video.
Era la señora Hausmann, una tristeza infinita le invadió por dentro en cuestión de segundos al ver su entrañable sonrisa y su trenza de pelo rojo a un lado, sus hermosos ojos azules tras aquellas gafas de culo de vaso centelleaban.
Samuel, no acabé de contarte mi historia y no quiero que te quedes con las ganas. ¿Sabes? Después de todo aún conservo parte de mi fortuna, pero no la he necesitado y es mi último deseo concederte a ti la oportunidad de saber que pasaría si tu fueras rico…

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14 comentarios en “Si yo fuera rico”

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