Cortar por lo sano

Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Creativa de Facebook, proponíamos el tema “Cortar por lo sano”. Este ha sido el relato ganador:

Que infortunio desalojo de emociones. Cual fuese pataleo berrinchudo de infante ahogado en llantos al borde de la muerte. Los oídos hastiados dejan de circular en cordura y balbucean una tregua nuevamente. -Shhh que no nos escuche!, vete silencioso por su bienestar, eso es lo que es. ¿ algún bien causa tanto llanto?…
Pero es que estamos tan locos de verte bien. -Shh hay viene la noche!! Corre a esconderte, que piense que mamá ya nl está.
La teta no le es todo mi querida Romina, ya lo entenderás, hay tantos sabores que te estas perdiendo!!
Es hora de cortar por lo sano! Mi pequeña hija… Te amo

JOSUE GONZÁLEZ

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Mijaíl 16 metros.
Fue la pelea más sangrienta que haya tenido. En el pantano nadie recordaba una lucha tan feroz, ni siquiera Elma, la vieja galápago de 400 años, pero era inevitable que Rolo y yo nos encontráramos en la misma charca tarde o temprano. No podía permitir más incursiones, había que cortar por lo sano.
Yo puedo lamer mis heridas y acurrucarme entre mi harén de hembras, pero él flota partido en dos en el centro de la charca llena de sangre. No tardarán en aparecer las pirañas y los cocodrilos más jóvenes para dar cuenta de cadáver.
No siento ninguna pena por él, eso no es cosa de cocodrilos, sólo espero estar recuperado para cuando Rajà se atreva a plantarme cara.

TOMÁS PERRO ANDALUZ


Harte ingenuo
Hablemos de proeza.
Sin magnificarla. Con sinceridad compulsiva , tal y como nace dentro del alma. No confundas con el corazón. aunque sean órganos similares van de diferente envoltorio y presentación, aparte de tener la abyecta costumbre de jamas fallecer o morir demasiado pronto. Vamos a reiterar que es necesaria una cualificación para poder presumir de ciertos dones y durmamos sobre nuestras alas , que de tanto aplaudir a lo alto se han convertido en muñones. Sigamos alabando títulos de cartón , cuan santos cuyos nombres mezclamos , sacrificios que han dejado de significar algo por exhausta repetición de hechos. Acordemos nuestros derechos de ser fantásticos por debajo de la media que en el fondo adoramos para poder así descatalogarnos de un decálogo que nos rechaza .
Hablemos. Hagámoslo usando el cerebro , el que no tiene que ver con la razón y entran en conflicto repetidas veces sobre todo en casos de límite neuronal. Eso provoca el doloroso efecto dentro del cual la verdad sabe fatal. Arqueemos los labios sin limitarnos a emitir sonidos porque parezcan significar frases que antojan tener sentido y , sobre todo, no rasquemos la apariencia : se nos caerían las uñas de vuelta a las cuñas que nos fabrican a todos iguales . Eso ofende incluso más que la verdad porque somos individualmente fenomenales. De tanto amarnos a nosotros mismo nos automultiplicamos duplicando esos errores que de convertirse en ajenos resultarían letales.
Seamos brutales en expresión porque de lo contrario la gravedad dejaría de sostener nuestros egos en constante expansión. Pintemos en colores monotonalicos los textos y dejemos la cromática para aquella musicalidad casual producida por dos teclas base dentro de una infinita reverberación virtual.
Hablemos sobre todo lo dicho y démosle un aura de inédito para no perder así un crédito que nadie nos otorga , sigamos pisando previas huellas cuan pioneros clavando banderas sobre tierras ya exploradas . Dame la mano ,siente mi palma herida por la pluma que esgrime sin certeza.
Esto , querido ingenuo, amante de belleza , es la proeza.

DILDA RAH


En mi caso ha sido el tiempo; la mano atijerada que ha cortado por lo sano con relaciones tóxicas, adicciones y todas esas ilusiones vanas.
Han sido cambios de perspectivas, climas en mi, transformaciones, soltar y hacer cambios internos de actitudes.
Y las cosas y personas que no me han llevado al lugar dónde puede reír el alma se han ido cortando por sí solas.

LIDIA FUENTES


CORTAR POR LO SANO sin querer sanar.
Cortar por lo sano siempre me pareció una expresión horrible,
y una ejecución temerosa.
He visto personas que han cortado por lo sano
y después de ello
se han quedado sin brillo en los ojos.
He visto cuerdos que,
una vez que cortaron por lo sano,
se han hinchado de ansiolíticos el resto de su vida.
He visto ex fumadores que,
una vez que cortaron por “lo sano”
se sienten felices casi todo el día
hasta que el humo del cigarro
les devuelve la nostalgia perdida
por autoestima.
Amistades que perdieron la memoria
gracias a un corte sano.
He visto suicidas
que cortaron por lo sano
venas insanas,
puentes que llevaban a ninguna parte,
y a otros
que les cortaron
por lo sano
la soga que les asfixiaba,
jodiéndoles su decisión.
He visto relaciones increíblemente eternas
cortar por lo sano
y volverse insanas,
estúpidas,
herméticas,
cuyos movimientos son el trazo
casi perfecto
de una dictada convención
sobre la estabilidad psicológica,
pero que a la mínima
que leen
una frase de Romeo y Julieta
o de Cumbres Borrascosas,
o alguna estúpida de cualquier
estúpido navegante de internet
en cualquier estúpida red social
absurda,
se han hinchado a llorar
con remordimientos por ello.
Yo mismo me he visto
y he sentido
las consecuencias de cortar por lo sano
hábitos de vida poco saludables
que me devolvían la salud mental
de la que fui apartado.
Cortar por lo sano, dicen.
Corta tu vida entonces.
Cortar por lo sano
es no atreverse,
es mantenerse firme ante lo que no se desea,
es estar de rodillas
mientras crees que estás de pie,
firme,
en una cumbre que parece no dar vértigo.
El vértigo,
vivir,
tiene más que ver con lo insano,
con el corte que ejecutas
entre lo que dicen
y lo que sientes.
No hay nada más insano
que la imposición.
Sé insano, joder,
al fin de cuentas,
los gusanos
se van a poner contigo hasta el culo
igual
estés totalmente limpio
o estés comidito de mierda.
Y a mi,
que me dejen bailar entre mis mierdas
antes que seguir estando en total quietud
encima de ellas.
Pero bueno,
supongo que algún día
algún psiquiatra
o psicólogo
o mi madre
o cualquiera que se preocupe medianamente por mi,
me hará cortar por lo sano,
aunque me tiemblen las rodillas
y las uñas de las manos
al tener que cortar
por
lo
sano
lo que
no
me
sale
de los
cojones
cortar,
y entonces comenzaré a ser feliz
como todos esperan.
Mientras tanto,
escúchame cantar
con tono desafinado
lo que nadie se atreve a cantar.
Limpia la tijera, es tu turno.

CARLOS COSTA


Cortar por lo sano.
Todo debe terminar, no lleva a ningún sitio. Todo debe debe volver a empezar.
Tengo que cortar con todas las amarras que me atan a esta realidad que no me da felicidad, que me inunda de oscuridad marcando cada linea de mi con tinte lúgubre , oscuro, ponzoñoso ….. asfixiante,impidiéndome respirar por todos los poros de mi piel, construyendo a mi alrededor un traje que no me pertenece.
Cortar por lo sano ,romper las cadenas, romper con lo que nos oscurecen ,con el pasado, con todo lo que no nos deja evolucionar, y avanzar hacia donde queramos ir. Sea cual sea el camino , si ese camino hay que rehacerlo 100 , 200 o 1000 veces, lo haremos, siempre .

LOLY BÁRCENA


Lo he roto otra vez. Empiezo de nuevo. Nombre, apellidos, DNI, nota media, documentos que adjunta…
Ahora me he equivocado.
Mañana sigo.
Nombre, apellidos, DNI…ya está todo.
Espero la cola de secretaría con el sobre en la mano. Mi turno.
-¿Me dejas el DNI?
Lo saco de mi cartera como si estuviera entregando el tesoro más grande del mundo jamás encontrado.
-Compulsado.
Ya está. Hecho. Compulsado.
Tres meses después recibo una notificación: beca concedida.
Así empezó todo. El principio de mi nueva vida. Así cuento ya nueve años en Madrid.

MARÍA JT


Hace dos días corté con mi vida anterior, hoy corto con mi amiga Pipana.
No es que fuera mi vida anterior sino solo el espacio que compartía y el tiempo que pasaba en ese espacio.
Esta es la vida que he roto con mucho gusto:
Una casa mágica donde moraba una princesa vieja. De tanto esperar ser atendida por unos siervos que no existían las telarañas se confundían con sus raftas naturales de henna viva.
La pobre reina solo quería que la respetasen tanto como ella lo hacía con los demás, apenas le daban de comer, un siervo mal educado la dejaba una cesta en su puerta. Ella lo cogía temblorosa sin atreverse asomarse, no fuera a dañarse con la luz maldita del sol. Como única compañía tenía a su amiga Pipana. Iba a visitarla todas las mañanas contándola todos los amigos nuevos que había hecho, maravillosos amigos, tan inteligentes, cultos, y cuanto tenía que aprender de esas maravillas; pero como ella se consideraba inteligente y cabezota iba deletreando sus autores, músicos …… sin saberlos relacionar ni dilucidad en argumento certero. Todas las mañanas esta amiga se comía la mayor parte del desayuno de la reina. Esta cada vez se sentía más débil y se dio cuenta que tendría que comerse el desayuno entero si quería recuperarse. Así se lo dijo a su amiga. Pipana se enfadó vilmente, se puso muy orgullosa diciéndola que a ella le daban de desayunar siempre que quisiera porque el resto de sus amigos eran generosos, y además que lo estaba pasando muy mal porque en su casa no había nada de comida y por lo menos ella tenía que comer. Seguía diciendo que todos se compadecían de ella porque era pobre, y esta reina loca no la quería ayudar
A pesar de esta discusión, al día siguiente volvió Pipeta a por su desayuno, la reina la esperaba fuera, venciendo su temor a la luz del sol, y la explotó a la cara:
Ayudar a los amigos es mucho más que dar dinero al que no valora el dinero, dar de comer a una anoréxica que no valora la comida. Pero sobre todo no nos valoramos a nosotras mismas, no tiene sentido fingir amistad cuando solo hay rencor por un lado y altivez por el otro.
Y así fue como rompí con mi amiga, mi castillo, mi oscuridad; para encontrar amigos, casita, y luz todo enterito, sin ningún roto por coser

ANÓNIMA


Habían decidido ir a la peluquería el viernes por la tarde para darse unos toques de color; ella se haría un baño color lila y su hija unas mechas de color azul en su larga melena castaña.
La niña, era así como la llamaba su madre, tenía 15 años y había convencido a su madre para por fin llevar el pelo de color agotada ante la repetida negativa a hacerse un tatuaje.
La madre lo explicaba a sus compañeras de trabajo como algo novedoso, que lo era ya que ninguna era tan atrevida e incluso alguna la miró pensando que estaba loca de ir a trabajar con el pelo de color lila.
El viernes se presentaron en la peluquería donde ya habían reservado hora para las dos. La madre se retocaría su corte y se daría un baño de color. La hija no dejaría acercar las tijeras a su pelo, llevaba años manteniendo una melena que ya se alargaba hasta su cintura así que serían solo las mechas de color azul. Era un azul claro que ya tenía decidido y del que guardaba una foto de muestra para que no hubiera error posible con la elección del tono por parte de la peluquera.
Mientras una de las peluqueras terminaba de peinar a una señora mayor la otra empezó a lavar a la madre y la hija se dedicó a mirar una revista de peinados.
Recibió un mensaje de wasap y sintió un sobresalto al ver quien lo enviaba y leer: “No te atrevas a venir el lunes a clase con el pelo azul”. No quería que su madre se enterara de lo que estaba sufriendo en el colegio, lo único que deseaba era cortar por lo sano con aquella situación. Sin saberlo lo iba a hacer por partida doble.
Volvió la mirada hacia la revista y se topó con un corte desigual de última moda: un lado rapado y en el otro un largo flequillo que le cubría parte del rostro. Se levantó y enseñandole la foto le dijo a su madre que quería cambiar de look y que se cortaría la melena y teñiría todo el flequillo de color azul.
La madre no lo podía creer y le insistió, preguntando: ¿te vas a cortar una melena para la que has necesitado diez años de espera?.
Y sí eso hizo.

SUSANA AZABAL


Tóxicos no más, por favor

Mi vida fue un infierno desde que te conocí, y nunca me dí cuenta hasta que exploté, con todas mis fuerzas.

Conseguiste sacármelo todo, incluso el alma, y destruiste mi voluntad. Me llegué a sentir una escoria, inútil para todo, e incluso indecente delante de mis compañeros.

Me machacabas psicológicamente, todos los días, uno detrás de otro preguntándome qué hacía, por qué lo hacía, quién me lo mandaba hacer, ………….incluso me machacabas a llamadas telefónicas cuando estaba de vacaciones. Simplemente para preguntarme dónde estas hoy? Qué has comido? Qué haces? No me dejabas vivir, ni dejabas vivir a los demás.

No dejaste de mí ni un ápice de lo que había sido. Me anulaste por completo, hija de puta. Eras una bruja. Y lo sigues siendo.

Levantarme cada día ya era un suplicio sólo de pensar que tenía que volver a encontrarte y soportarte ocho horas en el mismo cubículo. Cuatro paredes de pladur y escasos muebles, con los archivos completamente desordenados dentro de tu orden. Tu mesa siempre llena, para que pareciera que trabajabas mucho y que tenías siempre mucho trabajo a tus espaldas. Pero nunca encontrabas nada cuando lo buscabas. Aunque tu cabeza de loca histérica siempre estaba maquinando algo. Algo para perjudicar a los demás, claro.

No dejabas puntada sin hilo. Tu odio o rencor no tenía límites. Ni principio ni final.

Me atormentabas a preguntas. De ésas que no puedes evitar contestar. Preguntas incisivas, molestas, punzantes, e hirientes que los demás fingían no escuchar. Si te metías conmigo, los dejabas a ellos en paz.

Empezaste a culparme de que todo te salía mal, y que yo no quería ayudarte en nada, cuándo eras tú quién no escuchaba ni quería escuchar a nadie. Ni a mí ni a los demás. Tu propia locura era tu mundo. Un mundo lleno de problemas que ya te encargabas tú de llenar, aunque tuvieras que inventártelos, sólo para tener tu protagonismo.

Me despojaste de mi autoestima. Ahora lo veo claro. Entonces no entendía el porqué. Ahora sí. Los celos por mi juventud te corroían por dentro y ésa era tu manera de mortificarme. De hacerte fuerte.

No me dejabas hablar con los demás, me interrumpías constantemente. Siempre eras la protagonista, o querías serlo, aunque todos, después, te criticaran a tus espaldas.

Finalmente,también yo te criticaba, porque ya no te soportaba más. Me resultabas tóxica a más no poder, lo más tóxico que he comocido nunca. Y erss tú, una persona.

No soportaba tus mentiras para dar pena y que te consolaran. Tus locuras, tus cambios inmediatos de humor, tus aires de grandeza, o tus lloros para dar pena. Hacías complicado lo fácil y podías pasar en un microsegundo de estar bien, y tranquila, a gritar y saltar como una demente. Hasta le gritabas a una fotocopiadora!O al armarito del botiquín!!!Dios!!!

Te creías una persona estilosa, con gusto, y poderosa. Y sí, esto último sí que lo tenías, tenías poder. Tenías poder, y mucho, y eras consciente de éllo. Te hacías de rogar, y te salía muy bien, gran hija de puta. Siempre conseguías todo con tus artimañas de demonio.

Pero también tenías celos, de todo y de todos. Hasta de tu propia sombra. Cualquier susurro lo atribuías a que hablaban de tí, como si fueras el centro del universo. De nuestro pequeño o gran universo.

Porque para tí todo era grande, exageradamente grande, y dramático.

Conseguiste que me alejara de los demás, hasta que llegó el día que corté por lo sano, o eso pareció, porque nunca más me molestaste.

Fue un dia que comentaba a la hora del café el no haber dormido por mis frecuentes dolores de espalda. Interrumpiste mi conversación (ésa fue la última vez que lo consentí) quejándote de que tampoco habías dormido bien y  bla, bla, bla. Y ese día no pude más,corté por lo sano y dije: “si tienes tantas cosas deberías hacértelo mirar”.

El silencio se podía cortar, pero nadie dijo nada más. Ella continuó su conversación diciéndome si la estaba tratando de loca, bla,bla,bla…pero ya nadie la escuchaba. La primera de levantarme de la silla fui yo. Me marché dejándola con la palabra en la boca. Después, fueron yéndose los demás, y allí se quedó despotricando, sí, pero hablando sola.

Nunca más volví a escuchar nada que viniera de su boca. Dejé todo y empecé a escribir. Aún no he parado.

Espero que su locura se quedara con ella misma. Y sobretodo, que no la abandone jamás. Esté dónde esté, quietecita. Y a poder ser, afónica.

NURIA BERGUEN


Llegados a este punto hediondo, sopesadas largas listas de pros y contras que terminan enredadas en los pies y no encontrando otra solución más digna, he decidido cortar por lo sano y reiniciar el mundo por mi cuenta y riesgo. Tengo un plan infalible, solo debo esperar la época justo antes del deshielo para ejecutarlo. Si mis dedos no me engañan, quedan alrededor de diez meses para subvertir el orden establecido. No voy a negar a nadie la posibilidad de intentarlo, cosas más raras se han visto, yo no, hablo de oìdas, pero alguien, en un momento indeterminado, observó algo casi imposible de creer de tan extraño, eso dicen. Casi. Diez meses. Poco antes de la primavera, semana arriba semana abajo, me abriré en canal, me arrancaré las costillas y crearé de ellas muñecos de nieve hermafroditas en edad fértil y metabolismo rápido, que plagarán la tierra de agua y zanahorias. No es un farol, he probado con un cochinillo y funciona. Me reclaman desde el frigorífico, un abrazo, suerte. Diez meses.

JEZABEL

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10 comentarios en «Cortar por lo sano»

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