Cuentos – Miniconcurso de relatos

Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Creativa de Facebook, proponíamos escribir relatos con el tema “cuentos”. Estos son los textos recibidos. ¡Vota por tu favorito en comentarios antes del jueves 27 de febrero! (Solo un voto por persona. Este voto se puede dividir en dos medios o cuatro cuartos).

* Todos los relatos son originales (responsabilidad del autor) y no han pasado procesos de corrección.

LUISA VÁZQUEZ

Casi todo era invisible en la noche sin luna londinense. A más de cien metros la luz del farol de gas era apenas un resplandor fantasmagórico flotando en la pegajosa niebla.
Desde más cerca alcanzabas a distinguir una silueta, pero el vestido de ajado terciopelo burdeos no servía como reclamo. La claridad mortecina solo arrancaba unos cuantos destellos a los escasos brillantes falsos que los clientes no habían arrancado en su urgencia.
Ante aquella perspectiva, Ivonne se temía que tendría que esperar al amanecer con la esperanza de que se levantara la niebla. Entonces, intentaría conseguir unas monedas que ablandaran la mano de Charly y a ella le permitieran tomar un plato de aguada sopa.
Su nombre en realidad, era Mary Donaldson. Unos años antes, cuando Charly la rescató de la mendicidad para lanzarla en brazos de la prostitución, consideró que no era lo suficientemente exótico y se lo cambió. Le exigió además que hablara con acento francés. Ella hizo lo que pudo.
Había llegado con su familia de tierras escocesas para buscar un futuro mejor. Sus padres vendieron las escasas propiedades que poseían y emigraron a la capital con seis hijas y unos pocos enseres. Mary ocupaba el último lugar entre sus hermanas, tenía por aquel entonces 10 años. Era de baja estatura y muy delgada, pero poseía unos enormes ojos verde esmeralda y una indomable cabellera de pelo rojo que centelleaba como el fuego. Eso fue lo que llamó la atención de Charly cuando la descubrió arrodillada a orillas del gran río, intentando coger, con el hueco de sus manos, un poco de agua limpia entre los cadáveres de perros y ratas.
En aquel momento, hacía meses que su padre se había largado llevándose el poco dinero que les quedaba, para correr tras unas faldas más dispuestas que las de su madre. Esta, había muerto de inanición porque las míseras monedas que ganaba lavando ropa todo el día, solo le daban para alimentar a sus hijas y, a veces, no a todas. Pero antes de que eso ocurriera, les dejó de herencia una tuberculosis que fue arrancando de este mundo a sus cinco hermanas.
Aquel día en el río, cuando Charly la encontró desnutrida, sucia y apenas cubierta con unos harapos ya no le quedaba nada ni nadie.
Por eso cuando él la bañó, le dio un plato de sopa caliente, la acostó en una cama de sábanas limpias y la acarició y besó por primera vez en su corta vida, ella se rindió sin oponer resistencia.
Charly la desvirgó y luego vendió su virginidad a todos aquellos incautos demasiado borrachos para darse cuenta.
A partir de entonces el tiempo se paró. Languideciendo en el sofá de un prostíbulo entre cliente y cliente, todos diferentes, todos iguales para ella, no era consciente del paso de los días, de los años.
Hasta que, de repente, Charly decidió que estaba demasiado ajada para tener el privilegio de ocupar un puesto en el lupanar. Acababa de cumplir 20 años.
La sustituyó por otra de la misma edad de ella cuando llegó y a Mary la degradó a ocupar aquel lugar, debajo de la luz de gas. Lo único que pudo conservar fue aquel vestido tan viejo como ella.
Al poco, ya había recibido varias palizas que la llevaron al hospital y por las que había perdido unas cuantas piezas dentales. Este hecho, unido a que su exuberante melena rojo fuego ya no era más que un manojo de pelo ralo y de color desvaído y sus enormes ojos verde esmeralda ahora eran apenas visibles, enterrados entre bolsas, arrugas y ojeras la habían convertido en un producto desechable.
Ya solo era apta para los borrachos y depravados que poseían unas pocas monedas, insuficientes para permitirse algo mejor.
El siguiente paso en su vuelta a los infiernos fue el lógico en su profesión, la sífilis.
Cuando, con apenas 25 años, era un esperpento artrítico, desdentado y medio calvo, una sombra de la muchacha que fue, Charly la abandonó.
La encontraron al poco. Había muerto a orillas del gran río intentando coger, con el hueco de sus manos, un poco de agua limpia entre los cadáveres de perros y ratas.


MARI CRUZ ESTEVAN APARICIO

Un borrico abandonado.
Cora iba con sus padres dando un paseo por el campo cuando se encuentran con un borrico tan escuálido que dos pasitos no puede dar. El viento existente en la zona empujaba al animalito con un suave golpear en sus patas traseras, intenta con su fuerza ayudarle a caminar.
El papá de Cora con su voz de gran señor-dice, este burro abandonado está.
Daña Paca de inmediato añadió…, y de seguro enfermo solo hay que fijarse en lo débil que está
Cora con mirada de súplica les dice a sus papás ¿Podemos llevarle a casa, mamá sabe como le tiene que curar?
Doña Paca es veterinaria, por lo tanto de animales sabe cantidad.
Poco tiempo después, Alcázar que así llamaron al borrico aquellos que le acogieron, Lucía su pelo corto de color bermejo y pardo, radiante, como los rayos del sol.
De seguido Cora y alcázar con ojos perspicaces se entiende un monton.
Cora en lo alto de Alcázar, se siente amazona de viento al galopar.
El borrico mantiene la cabeza alta, su entendimiento le dice que un día a la orilla del mar su estilo cambiará.
En esas estaban los amigos cuando un día, sin saber porque, el borrico se echa en la arena de la playa ¡no se quiere levantar!
Cora marchó en busca de su mamá ya que siendo veterinaria la dolencia del animal, remediar.
De regreso al mar, Cora y su mamá se encontraron que Alcázar se había convertido en un hermoso caballo. Al igual que la princesa Tiana se convirtió en sapo. La metamorfosis de los sueños se ha hecho realidad.
Ahora Cora y su bello caballo compiten en las carreras del hipódromo natural de la playa de «San Lucas del mar»


CORONADO SMITH

LA CURIOSIDAD MATÓ AL GATO.
Estaba yo, no hace mucho, abstraído en mis tareas y escuchando la radio al mismo tiempo, cuando sonó una canción de Manolo García titulada “Sobre el oscuro abismo en que te meces”. La verdad es que no le estaba prestando mucha atención a la letra, pero cuando sonó el estribillo se me vinieron de golpe recuerdos a la mente, no porque me los evocase la canción en sí, sino por la frase del estribillo, que me hizo recordar que mi vida está constantemente sobre un abismo en el cual a veces me gustaría enormemente sumergirme.
“El filo de la navaja” ha sido mi compañero desde que tengo uso de razón, pero nada de lo acontecido a lo largo de mi ya madura vida, tiene comparación con lo que me sucedió un lúgubre invierno en un pueblo costero del norte del país de donde soy originario, aunque ahora por motivos que no vienen a cuento viva en el soleado sur.
Mis padres regentaban una taberna cerca del puerto, donde se daban cita toda clase de personajes, y a mí me tocaba echarles una mano, siempre que no pudiese escaquearme claro está. Era un lugar bastante espacioso y confortable, a pesar de estar situado en una especie de callejón. Tenía un mostrador de madera maciza bien barnizada, procedente de los restos de un barco de recreo que había encallado una noche no se sabe bien por qué, además de diez mesas también de madera maciza, en forma de tonel con sus correspondientes taburetes, y al fondo en un rincón había cuatro mesas que ejercían de comedor. Una chimenea amplia calentaba el local, cuyos muros, enfoscados y forrados por un zócalo de madera, morían en un techo también enfoscado y con gruesas vigas de madera procedentes de un ferrocarril ya en desuso.
Como ya he dicho se daban cita toda clase de personajes. A mí me llamaba la atención, un hombre alto y delgado cubierto por una abrigo largo, que aparecía todos los viernes noche. Era de mediana edad y tenía un brillo especial en la mirada, un brillo que hipnotizaba, aunque era bastante reservado y no entablaba conversación con casi nadie a no ser que le preguntaran. Yo obviamente ni me atrevía a mirarlo, no tenía ni idea de como se llamaba, yo lo denominaba “Alcatraz” aunque no me acuerdo de por qué, pudiese o pudiera ser que fuera o fuese, por que al levantarse el movimiento de su abrigo parecía un batir de alas.
Yo tenía allí una amiga íntima desde la infancia, Teodora se llamaba, pero como no le gustaba, la llamábamos Teo. Era bastante curiosa, siempre andaba haciendo preguntas sobre todo, -supongo que es una característica de las mujeres, pues mi madre era igual,- y obviamente al hablarle de Alcatraz, se desató esa curiosidad innata.
No se como me vi arrastrado en sus maquinaciones, pero lo cierto es que empezamos a planear la forma de enterarnos de los que hacía y quien era Alcatraz.
Teo y yo quedamos el viernes en un parquecito que había enfrente del callejón por donde tenía que pasar necesariamente Alcatraz, con la excusa de estar mareado deje la taberna sobre las diez de la noche y fui al encuentro de Teo.
No pasó mucho tiempo antes de que saliera de la taberna, cosa que me extrañó, pues nunca salía antes de las once ningún viernes. Nos pusimos en marcha, siguiéndolo por las callejas y calles estrechas que iban paralelas a la playa. Era una experiencia excitante, aunque también teníamos algo de miedo y cada vez que se paraba o parecía que iba a mira hacia atrás, nos escondíamos en algún portal o detrás de algún coche – que por cierto en aquellos tiempos escaseaban.-
Casi sin darnos cuenta al salir de un callejón, nos topamos de frente con el puerto, habíamos dado un rodeo y no nos habíamos enterado, y lo que es peor Alcatraz había desaparecido. A Teo y a mí, nos empezó a entrar como una especie de escalofrío sudoroso, y al intentar darnos la vuelta, unas manos firmes nos sujetaron a los dos.
Eran varios tipos, con aire siniestro, vestidos como Alcatraz, pero más bajos. Detrás de ellos apareció él, haciendo una señal con la mano, tras la cual, fuimos atados y metidos en una especie de carro de transportar pescado el cual cubrieron con una lona y echo a rodar.
No se ni el tiempo que estuvimos rodando, ni donde nos llevaron, lo único que se es que estábamos a bordo de un barco con Alcatraz mirándonos fijamente,
-Sí que habéis tardado en decidiros a seguirme, ya había perdido la esperanza- nos comentó. Acto seguido, Teo, supongo que por esa manía intrínseca suya de preguntar, muerta de miedo le preguntó – ¿Qué quiere usted de nosotros?
La risa que siguió a continuación debió de oírse en todo el litoral, a lo que el añadió que esa no era la pregunta adecuada, que lo que de verdad debíamos preguntarnos era cuanto tiempo nos quedaba para seguir respirando.
Al oírlo un escalofrío inmenso seguido de un miedo aterrador se apoderó de mí y supongo que también de Teo, cosa que aumentó aún más su satisfacción. Nos contó que eran miembros de una hermandad surgida desde tiempos ancestrales, que se alimentaban de la sangre de jóvenes demasiado curiosos, y que desde el momento en que me vio, supo que estaba destinado a ser su alimento. A continuación y a una señal suya empezaron los preparativos. Nos vistieron con una especie de sayo de esparto y nos ataron firmemente muñecas, cuello y tobillos a una mesa con ranuras a modo de canal, algo inclinadas hacia abajo, que terminaban en una especie de cuña de hierro a modo de pitorro para verter líquidos. El terror se hizo insoportable mientras se oía el afilar de cuchillos y cuando en el último momento estaba a punto de desmayarme empezaron a reírse estruendosamente y escuché una voz muy familiar diciendo –Espero que hayáis aprendido la lección.- Era mi padre acompañado de mi madre y de los padres de Teo.
“La curiosidad mato al gato” – sentenció.

MARÍA RUBIO OCHOA

Una muñeca de trapo,con trenzas de lana, sus ojos de botón,La sonrisa dibujada con rotulador. Se asoma a la ventana a ver el sol que la deslumbró tanto que la muñeca le dio un mareo y tuvo que venir el doctor……


JUSTO FERNÁNDEZ

Sé una manera de apoderarme de tu alma.
Haciéndote creer que yo también soy tú.
Explicándote con mi palabra.
Trazándote con mi lápiz.
Desdibujándote.
Cuando quieras darte cuenta, ya no eres nadie.


ANDERSON BARRAZA

Inmortal

Caminaba silenciosamente por los pasillos de la casa revisando las habitaciones; abrió cada puerta, miró en cada rincón y se dio cuenta que su esposa no estaba; pensó en la vez que ella le dijo que si él no iba donde el médico se iría de la casa. Sin embargo, sintió alivio al hallarse solo, pues de esa manera, podría emprender su plan sin que lo descubrieran. El plan era suicidarse.

Con paso ligero, bajó hasta el sótano, allí aguardaban los utensilios con los que ejecutaría el atroz acto. Al llegar, anduvo a media luz, pero al tropezar con un banco de madera debió encender las luces. Era una habitación pequeña, llena de cajas y trastos viejos. Caminó hasta el cajón que estaba en la esquina del sótano, cuando intentó abrirlo, tuvo la sensación de que lo estaban viendo e instintivamente se volteó, pero al no ver persona alguna, volvió a su asunto y abrió el cajón. En su interior, sus ojos vieron un cuchillo, una pistola y un rollo de cuerda. Quedó embelesado por un instante en los objetos, tratando de decidir con cual se quitaría la vida, hasta que finalmente, tomó el cuchillo.

Sosteniendo firmemente el cuchillo, lo acercaba y alejaba de su pecho como ensayando para no fallar; repitió la maniobra unas cuatro veces, luego, alejó el cuchillo, cerró los ojos y con gran furia lo dejó caer sobre sí. Soltó una fuerte exclamación cuando el cuchillo golpeó su pecho; y un segundo después, sin haber penetrado aún, el cuchillo se partió en dos. En su rostro fue evidente el enfado, tanto, que lanzó a lo lejos la mitad que aún sostenía en la mano y la que había caído al suelo, la hizo rodar de un puntapié.

No se iba a detener, estaba decidido a cumplir su plan; así que, chispeando enojo todavía, buscó de nuevo en el cajón y esta vez tomó el rollo de cuerda. Recordó el rostro desesperado de su esposa pidiéndole que visitara al médico, pero volvió a concentrarse en su tarea. Con la cuerda, ágilmente hizo un lazo, miró alrededor como buscando algo hasta que puso los ojos sobre el banco de madera; de inmediato fue a buscarlo y lo situó debajo del abanico que colgaba en el sótano. Con semblante de entusiasmo ahora, subió al banco y amarró la cuerda al abanico, cuando acabó de anudar, metió la cabeza a través del lazo y respiró profundamente; contuvo el aire durante algunos segundos hasta que sin vacilación, despegó los pies del banco dejándolos flotar en el aire.

Abrazada al cuello, la cuerda hacía perfectamente su trabajo; el aire le escaseaba, sus ojos estaban tan abiertos que parecían querer salir de su cráneo y pronto su rostro se tornó rojizo. Esta vez el camino hacia la muerte parecía iluminarse, sin embargo, un crujido lo oscureció de nuevo. La cuerda se quebró. Cayó abruptamente al suelo, allí quedó tendido un rato aspirando aire por la boca y tosiendo, mientras que en su mente rebotaban las palabras de la súplica de su esposa. Tardó en recobrar el aliento, pero cuando pudo hacerlo, permaneció inmóvil en el suelo; solo se movió para sacar el lazo que aún seguía en su cuello, y continuó quieto, pero de repente empezó a sacudir las piernas igual que un niño cuando hace un berrinche.

– ¡Carajo, ¿Qué pasa?! –gritó desesperadamente.

De manera torpe, se puso de pie de otra vez, fue hasta el cajón y agarró la pistola; apuntó a la sien y disparó. El proyectil lo golpeó sin hacerle daño. Disparó repetidamente al tiempo que soltaba una risa desquiciada.

¡Soy inmortal! –Dijo entre carcajadas y dejó caer el arma- No puedo morir, ¡soy inmortal!

Envuelto en su torrente de carcajadas, no advirtió la presencia de su esposa que en ese momento entraba al sótano. Cuando se percató de ella, su risa se disipó al verla derramando lágrimas; ambos quedaron estáticos y sin pronunciar palabra. El momento parecía estar congelado hasta que llegaron dos hombres del hospital siquiátrico que de inmediato avanzaron hacia él. Sin oponerse, él dejó que lo tomaran y mientras se lo llevaban, solo se escuchaban los sollozos de la mujer cuando recogía del suelo las mitades de un cuchillo de plástico, una pistola de juguete y un lazo hecho con seda dental.


CONSUELO PÉREZ GÓMEZ

La noche inmensa, la espera larga. Largos pasillos circulares en un aeropuerto de tercera, de repente, un fulgor, dos truenos y tres rayos, y el movimiento ondulante de unas caderas acompasando la tormenta que se avecinaba. Eran las tres de la madrugada, llevaba siete horas pegado al asiento de plástico en el hall gris y frío de aquel enclave estepario.
Un «frú-frú» se acercó por su flanco derecho, fue como una revelación.
«El amor o se presenta así, o mejor, dejarlo pasar». No era su figura, no era su cara, no eran sus piernas perfectas y largas, era el halo que despedía todo su ser…con los auriculares puestos, parecía un ser de otro planeta.
Un pitido seguido de una voz chillona anunciaba que el vuelo al fin, por fin, estaba listo; la tormenta amainaba, hubo un murmullo de comentarios admonitorios de sorpresa, de ruido de maletas, de sonrisas agazapadas tras rostros de miedo.
Pasado el control, subida la escalera, y alcanzado su asiento en el pájaro, a su lado y para su sorpresa como compañera de vuelo tomó asiento la «Revelación». Quería hablarle, pero, tenía la absoluta seguridad de que si abría la boca en ese momento solo emitiría ruidos guturales. Embobado, absorbido por la aparición, perdió el control sobre sus pensamientos, solo podía mirar, solo podía sentir aquello que jamás se había cruzado en su camino. Deseaba que el vuelo durara toda la eternidad. Mientras, la revelación sacó de un portapapeles una libreta negra y una pluma y con mano firme y gesto elegantemente obsceno garabateó: «El amor imposible es el más posible de todos. Lo demás no deja ser una vulgaridad». Él, observaba, creyendo no ser vigilado, pero su compañera de asiento lo veía todo, todo, todo…sin mirar, sin pestañear, como ausente, estaba presente en cada movimiento de todo lo que la circundaba.
Que la azafata se acercara con el carrito de los helados, vino a salvarle de una situación que él no sabía vencer. La escena dio pie para que a la pregunta de la aeroservidora sobre si querían tomar algo, interpretando que viajaban juntos…él, tartamudeando intentó explicar de mala manera que no, que no se conocían pero que estaría encantado de invitar a la «Revelación» y de hacer las correspondientes presentaciones…
—Hola, mi nombre es M. es un placer compartir espacio con Vd.
—Mi nombre es Reve. De momento no siento placer alguno.
La respuesta le dejó mudo del todo. Ahora sí que no sabía cómo continuar con lo que para él –así lo sentía- era el amor imposible de todos los amores posibles que hubiera podido soñar.
La noche larga, el vuelo bacheado, la mente a mil revoluciones.
Un altavoz chirría, la voz anuncia de forma robótica y maquinal la próxima tomadura de tierra en el país del sol, las montañas y los mares…
Abrió los ojos al compás del rayo de sol que se colaba por la ventana. La tormenta había desaparecido. La figura que ocupaba el asiento contiguo, también.

JUAN MANUEL RODRÍGUEZ ELIZONDO

Resumen del Amor
Al estar acercándose de manera inexorable el día del amor, quería escribir algo sobre el tema, pero por más vueltas que le daba, no encontraba la manera. Sucedió que por esos mismos días estaba leyendo sobre un escritor, además semiólogo italiano de nombre Umberto Eco, aquel de “El nombre de la rosa”, muy recomendable la verdad, este escritor menciona que alguna vez trabajaba en un noticiero, en donde le pedían que resumiera una noticia de tres minutos a dos minutos, usted sabe, es más importante el tiempo de transmisión que la fidelidad de la nota, claro se perdían cosas pero al final seguía teniendo lo esencial, luego le pedían que resumiera la noticia a un minuto, lo cual era todo un ejercicio de ingenio y manejo de las palabras, pues no quería que se perdiera lo esencial y que siguiera siendo atractiva, interesante, por esto se me ocurrió seguir su ejemplo y hacer un resumen del amor de acuerdo a la fecha del 14 de febrero en solo 1000 palabras, con todos los acontecimientos que marca una vida amorosa, va a ser difícil, me dije a mi mismo, aparte el resumen dependerá del estado de ánimo en el que me encuentre, pero lo voy a intentar, si Umberto Eco podía… ¿Por qué yo no?
El amor es un sentimiento entre dos personas, no se busca, sino que se encuentra en el momento menos esperado, ese es el verdadero amor, sin arreglos de otras personas, para no forzar una relación. Se empieza con miradas intermitentes para tantear el terreno, no vayas a ser víctima de burlas, o como tanto se oye en esta época, de que te acusen de acoso, pero si es correspondido surge la chispa del amor y te atreves, bueno sino es por alguna aplicación de encuentros amorosos como Tinder u otra similar, en donde se saltan los protocolos de la atrasada sociedad de antes de las tecnologías de información. En los dos casos se utilizan la tecnología como ayudar, para conocerse mejor, es lo de hoy, no como antes que tenías que esperar a volverse a ver para seguir la plática, aunque ahora como quiera tienes que ser prudente en tus dudas para no saturar al otro con un interrogatorio para conocerlo a fondo.
Es la interpretación de las frases lo que te hace soñar y suspirar, echas a volar la imaginación, empieza a crearse confianza entre ambas partes, porque a fuerzas deben creer en el otro, no hay alternativa, es como cuando confías en el que te vende un platillo o te hace un servicio, tienes que confiar, no hay otra manera de comenzar un amor si no es de esta manera, ojalá existiera una pastilla que te la tomes y empieces a sentir la magia de estar enamorado, debes de continuar con tu intuición para elegir a la persona idónea.
Muy comúnmente la pareja busca un enemigo para unirse más, este puede ser los padres de alguno de los dos, o una persona que pretendía poner obstáculos a la relación, esto los fortalece, al luchar por una causa común de no separarse, se ven amenazados por estos personajes que pretenden frenar la velocidad con la que se están llevando a cabo las cosas, busca la prudencia, ellos normalmente tienen conocimientos que no deben ir tan a prisa para que sea una buena relación. Entran en un combate de ideas en donde como están en un periodo de encantamiento no oyendo los consejos de nadie.
El amor pasional, dicen los que saben, dura más o menos 18 meses, en ese tiempo muchos se comprometen a casarse, sin pensar que es un contrato que no tiene vigencia, es para toda la vida, en el acta de matrimonio no hay vigencia, en donde dos se hacen uno, pero están tan aturdidos por la secreción de las hormonas que les producen felicidad, que no ven el futuro ni el pasado, solo tienen el presente como felicidad instantánea, no les importa nada más. Así es el amor que todos queremos sentir. No les importan los efectos, solo disfrutan las causas de cada uno de los momentos que van viviendo, recomendados por la sociedad que ha marcado como rituales de vida, en donde el casamiento debe ser para legalizar la relación. Acá entre nos yo me pregunto ¿y porque las hormonas duran nada más año y medio, no podrían durar toda la vida, así nos ahorraríamos un montón de problemas?…
Pero donde iba: Cuando empiezan a llegar los compromisos, ver que no solo es estar en el canchis canchis, empiezan los encadenamientos por la llegada de los hijos, además te obligas a conseguir los bienes duraderos que todos recomiendan tener para vivir bien, se pierde el encantamiento del presente, ya no hay tantos instantes de felicidad, todo es sacrificio y espera y pagar, voltean a ver a la persona que la consideraban enemiga para darle la razón y hasta pedirle ayuda. Llegas a creer que la vida es un asco, que todos conspiran para convertir tu vida en rutinaria y aburrida, además el amor, si falta dinero sale por la ventana y la comunicación se pierde por fatiga, que es más que cansancio.
La tecnología la consideran ahora como algo diabólico que lo único que produce es separar a las personas, todas las aplicaciones están hechas para crear dudas y no sentir la confianza que se tenía antes en el principio de la relación, las frases que se decían ya no tienen sentido, parece que nadie es quien dice ser, y los estereotipos que nos inculcaron en las revistas están fuera de nuestro alcance.
Al buscar cursos para mejorar tu situación de pareja, solamente encuentras que la superación promueve la separación, no hay porque sacrificarse por nadie, hay que vivir el momento y estar sano mentalmente, ser positivo y debes de vivir el duelo de superar las perdidas, entonces hay que separarse y esperar a otra persona, que sea realmente la indicada. Los dejados deben ser inteligentes y civilizados, para no pelear, porque todo lo debes aceptar, es la nueva modernidad liquida, sin importar que el nuevo qué esperan va a tener muchos más defectos que el que ya conocían.
Qué difícil es el amor en estos tiempos, se te hace imposible mantener tu relación amorosa con una persona, está la posibilidad del divorcio a la mano, no es como otras épocas que era muy mal visto. Nadie quiere sacrificarse por nadie se vive el momento y si las cosas no son como lo esperábamos, te separas y asunto arreglado, sin importar las consecuencias que esto traiga a los hijos, que muchas veces son la razón para que siga existiendo la relación. ¿A quien le importa la unidad familiar?, eso está fuera de moda.
El amor, según el psicólogo Walter Riso, debe tener tres cosas fundamentales que debemos considerar: debes ser amigo de la persona con la que te cases, para tener la confianza de platicarle las cosas de manera clara y que te entienda, que no esté por debajo de tu inteligencia, debes de gustarte físicamente, para que exista química en la relación, claro pueden cambiar físicamente en el trascurso de la vida, pero los gustos se van modificando con la edad, y debes de respetar los valores de la otra persona, en donde no le puedes obligar a hacer cosas que no quiere hacer o que deje de hacer lo que más le gusta por sacrificio de la relación, tienes que considerar estos tres aspectos en la pareja.
Todas las parejas van a tener problemas a lo largo de la vida amorosa, deben de ser conscientes que van a sufrir y a enfrentarlos sin que ellos los dividan, el amor pasional dura poco y la apuesta del amor está en contra, más del 50% de las parejas se separan actualmente por cualesquier motivos, eso no debe de impedir vivir el amor, siempre hay historias de triunfo que todos admiramos.
Espero haya podido resumir el amor que es un sentimiento muy complejo… está plagado de mi ánimo del momento, perdón, ya cuando las cosas anden un poquito mejor, porque van a mejorar, les estaré contando con fuegos artificiales.

LOLY MORENO

JUEVES

Una mañana de invierno, apareció acurrucado casi helado en el portal de casa. A pesar del frio parecía salir de un verdadero infierno de llamas con el pelo chamuscado entre los copos de nieve que resbalaban por su cuerpo.
Se notaba que era mayor y tenía una mirada muy triste.
Me lancé para acariciar su cabeza y mi madre me detuvo al instante:
__ ¡Cuidado! … ¡Podría ser agresivo!
__ ¿Nos lo podemos quedar?
__No, seguro tiene dueño, además ya te he dicho que es mucha responsabilidad una mascota y de eso tu tienes muy poco. Recuerda que no eres capaz, ni tan siquiera de sacar buenas notas en el colegio, mantener ordenada tu habitación etc. etc.… ¡Ni hablar!
Mi padre apareció en escena y aconsejo que lo mas sensato seria llevarlo a un veterinario para comprobar si con su chic revelaba identidad y precedencia.
Lo acompañe al centro. Allí, en vez de aclararse la situación se complicó aún más.
Su chic era de una tecnología muy avanzada y desconocida y el profesional con humildad se declaró incompetente. Nadie, descubrió de donde salió, si tenía dueño o si lo habían abandonado.
Aproveche el desconcierto de mi padre para repetir:
__ ¿Nos lo podemos quedar? ¡Por fa, por fa! ¡Prometo cuidarlo y ser un niño responsable!
__ Hijo: solo lo cuidaremos hasta ver si aparece su dueño. No podemos abandonarlo, ya pensaremos que hacer… pero no te ilusiones, pues será una acogida temporal y… ¡nada de que entre en casa!¡ se quedara en el jardín!
Me faltaba tiempo para abrazarle y congeniamos a la perfección.
__ ¡Vamos a casa JUEVES!
__ ¿JUEVES?
__ ¡Si papá! Se llamará JUEVES. ¡Hoy es jueves!
Y JUEVES se quedó para siempre. Nunca nadie lo reclamó ni descubrió su precedencia y para mi comenzó la mejor aventura de mi vida.
JUEVES empezó a colarse por la ventana de mi habitación desde el jardín para estar conmigo hasta que mis padres se dieron por vencidos y lo dejaron compartir mi habitación.
Descubrimos que nos podíamos comunicar en un idioma fácil para entender para los dos. Me ayudaba con los deberes de matemáticas y ciencias. Mis padres no entendían como había pasado de ser un malísimo estudiante hasta sobresalir y pasármelo tan bien aprendiendo.
Tener ordenada habitación y ropa nunca lo conseguí, pero eso ya es otra historia. –
A cambio de tanta sabiduría que me trasmitía JUEVES, el me pidió que le contara usos y costumbres de los humanos, especialmente en lo referente a sentimientos: El efecto de los abrazos, las sonrisas, las caricias y el desenlace en lágrimas de las emociones.
Cada día era maravilloso …
Un recorrido por la esencia del universo. Me contaba de estrellas lejanas donde existe vida en diferentes formas y millares de materias desconocidas en nuestros tiempos.
Con tristeza también me confirmo que con el tiempo la vida dejaría de ser sensible y se transformaría en protocolos establecidos en forma de ley.
Pero hasta lo bueno no dura para siempre y JUEVES al poco tiempo empezó a sentirse enfermo.
Yo le rogué que me enseñara que hacer, pero solo pidió mucho cariño. Mis pequeñas manos no paraban de pasar por su tembloroso cuerpo y al ver que no se recuperaba mis lagrimas resbalaban por su pelo encrespado.
Sabia que se acercaba la despedida. El viaje en el tiempo llegaba a su fin y quizás fue un experimento fallido desde otro plano del universo…
Quedaron muchas preguntas sin respuestas …
Una noche estrellada, ya muy débil camino muy lentamente y salió al jardín por la puerta trasera de la casa. volví la mirada para seguirle, pero me detuvo con su último mensaje y desapareció con tanto misterio como cuando llegó…
__ ¡Nunca mires atrás!
¡Siempre adelante!


ARIEL PACTON

Anoche soñé con la “moreneta”. Si, sí, la mismísima virgen negra de Montserrat. Volví a su montaña, allá arriba donde parece que uno toca el cielo con las manos. ¿Cuándo fue que estuvimos en Barcelona? Ya recuerdo, en el año 2009.

Viste que Barcelona no nos gustó mucho; sus catalanes son bastante toscos y poco educados. Además viven enojados con todos, se creen los mejores de España y si se los deja, los mejores del mundo. Los que pasan por ahí como turistas se enamoran de la Barceloneta y yo la recuerdo sucia. Sucia como la calle donde vivimos detrás del Monte Guinardó donde en cuarenta días nadie recogió las botellas de cerveza rotas de las calles.

¿Por qué volví? ¡Y con tan intensa emoción!

¿La mente me trajo partes de un recuerdo que estaba oculto?

Ahora comprendo que aquella vez cuando subimos por la cremallera yo estaba en otro viaje. ¿Te acordás? Yo me preparaba para cruzar al desierto en busca de un hombre que no había visto nunca más que en sueños. Iba en busca de una parte de mi alma con los pocos datos que entre los sueños y la búsqueda en internet había conseguido. Y te confieso que yo, que siempre pensé que era muy tonto hacer fila para saludar una estatua, hice fila junto con muchas personas para pararme frente a esa estatua de madera oscura decorada con mucho oro y le pedí ayuda para encontrar a ese hombre.

En cambio anoche caminé, observé y me extasié con toda la vista de la tierra hacia abajo, hacia adelante, hacia atrás. Entonces vi lo que no ví diez años antes. Vi un bellísimo lugar del mundo y sentí que mi ser está sanado, que algo de lo vivido en un medioevo triste entre el hombre que tiene una parte de mi alma y la parte que tengo yo, está curada. Entonces me pregunto y te pregunto: “¿Mi alma se desprendió y voló a Montserrat?”

¡Ay Gaia! Diez años más tarde me encontré abriendo los ojos en mi cama de Buenos Aires diciendo esta oración:

“Rosa de abril,

morena de la sierra.

Regresé a tu monasterio a pasar la noche,

desperté con las campanadas de las laudes matinales,

y cae al abismo

mi corazón de amor esta mañana.

Niña negra cuida mi raza.”


FLAVIO MURACA

VENGANZA

Las sombras dibujaban el contorno de una figura humana detrás de la ducha Mientras ella se bañaba. Su cuerpo yacía desnudo y era abrazado por las suaves gotas que la lluvia de la regadera derramaba. Difícilmente se diera cuenta que un loco la estaba observando con un vil deseo.

Luego de cubrirse con los toallones, ella fue incapaz de apartar la vista de un rincón del baño dejándola fija por un buen rato. El desconocido seguía allí adentro aguardando el momento propicio, pero ella no lo veía ni siquiera escuchaba su respiración. Pensó que el dolor se iría Con el poco tiempo que le quedaba de vida.

Sin embargo cuándo se recostó en su cama, comenzó a percibir el olor a suciedad y así lo vio todo con claridad. Desafortunadamente no había sido un sueño ni una sensación la que había tenido.

Entonces, sonrío dejándose llevar por la situación. Tal es así que luego de la violación las ganas de quedarse en silencio se desvanecieron dejando un gran vacío con sus palabras.

-«Hacia mucho tiempo que nadie me cogía desde que me pesque el HIV, te lo agradezco llanero solitario, por lo menos no me voy a morir sin haber probado una vez más los placeres del sexo»- dijo y tras eso río macabramente.

La enfermedad le había quitado muchas cosas, como la visión, pero no la maldad que sentía hacia la humanidad.


VERÓNICA FERNÁNDEZ LISI

Nubes

Podría regalarte mis excusas y miedos, para que sean tu almohada. Pero,más que eso,prefiero que seas esa semilla donde pueda emerger lo bonito. Harta de bastones,salí de la cama a contemplar mi cielo,en busca de nubes que me diesen respuestas.
Miedos tempranos susurran cada vez que respiro,y el cielo sólo me responde con nubes. Rostros vacíos de gente con más silencios que los míos me invita a contemplar al cielo de nuevo,quizá alguna nube sea el oráculo,la brújula que le de sentido a mi camino y ponga fin a mis miedos.
La rutina de mi día continúa religiosamente,y las nubes tapan al cielo, reforzando a mi oráculo de excusas. Me conformo con un atardecer silente,con un latido inquieto, cuyo ritmo es la única respuesta a mis preguntas.
Una moneda se cruza frente a mi, y recuerdo nuestros atardeceres de juegos, e hizo que buscase tu número en mi celular…..te llame y contestaste. Pudimos tomar ese café que me debías,ese café que te pedí cuando elegiste irte sin dar respuestas. «¿Será esta la respuesta de las nubes, cuando pedí respuestas?» Pensaba,mientras iba camino a casa.
Inmersa en mis pensamientos, me tropecé con ese par de pupilas grises que emulaban la silueta de mis preciosas, confidentes,nubes. Sonrieron. Sonreí.


PAPALLONA LILA

Había una vez una oruga que se arrastraba por suelo. Se movía lentamente y con mucho dolor pero no sabía hacerlo de otra forma. Cansada de tanto dolor y con la esperanza de que existían otras formas de moverse emprendió un viaje.

En otro continente se encontró con otras orugas que le enseñaron como realizar una metamorfosis. Le enseñaron a colgarse del revés de un árbol y a crearse un capullo. La oruga se despidió agradecida de sus nuevas amigas y volvió a su casa. La metamorfosis es un proceso en solitario.

Inició el proceso con esperanza y paciencia.
Renació mariposa.


EMILIANO HEREDIA JURADO

Ni fueron felices ni comieron perdices

Erase una vez, un príncipe que quiso hacer de una rana una princesa.
Por más besos y caricias que le daba, seguía siendo rana.
Y por más que el príncipe buscara sentido a aquel sin sentido, se perdía cada vez más en un laberinto con las paredes construidas con miles de lamentaciones a modo de ladrillos.
Los días se le escapaban como arena entre los dedos y la rana se convirtió en bruja.
Un perro y un gato, encerrados en una habitación.
Expulsando rabia el uno y buscando con desesperación la salida, el otro.
El corazón se transformó en un cubito de hielo, que echó al cubata de su tristeza.
Aumentó el volumen de los cristales rotos, el vacío de las manos vacías y el silencio que lo decía todo.
Buscaba respuestas inconexas para las preguntas incoherentes de la rana, para que una de éstas respuestas, fuera la llave que cerrase la puerta por la que salían tantos reproches.
Y así fué como, sin que la rana se diera cuenta, el príncipe, hizo jirones su soledad y, una noche en que la rana, bufaba dormida, lanzó la improvisada cuerda por un agujero que había hecho durante aňos, tragandose la tierra acre, de amargura, que iba sacando, para que la rana no advirtiera su plan desesperado de libertad.
Con excaso equipaje, respiró en la noche, sin dejarle un adiós siquiera, a la rana.
Colorin colorado, este cuento, se ha contado.


YURIMIA BOSCAN

LUNA DE MIEL
 
Ave Maria gratia plena, Maria gratia plena, Maria gratia plena…
Flotaba hacia su felicidad. Jamás había sentido nada igual. Ni siquiera importaban los gigantescos tacones que oprimían sus pies. Un día como aquel no podía registrar ampollas ni transpiraciones. Su pecho era un manar de latidos acallados apenas por la voz de la soprano que envolvía la iglesia, repleta de flores y ojos que la escudriñaban. Sus amigas no cesaban de mirarla…parecían buscar algo que la hiciera indigna del blanco del vestido. Pero no le importaba…ese era el día que había esperado toda su vida.
Ave, ave dominus, Dominus tecum, benedicta tu in mulieribus et benedictus
Al final del pasillo, en el que parecía el viaje más interminable de su vida, la esperaba el amor, su amor… un buen partido, como le decía su madre. Desde el día que lo llevó a casa, la familia de Maritza la convenció de que su destino era convertirse en esposa de aquel apuesto militar. “Las gorras -decía su abuela- representan con creces a las mujeres”.
No pasó mucho tiempo para que el hombre, trajeado con su uniforme de gala, pidiera su mano. Comenzó entonces el rosario de recomendaciones sobre la virginidad, que Maritza cumplió a cabalidad. Toda una proeza alcanzar el altar sin sucumbir a sus hormonas veinteañeras. Pero él era un caballero, y no había mayor dicha que su respeto.
Et benedictus fructus ventris Ventris tuae Jesus
Y allí estaba, dulce y paciente. Ella lo acompañaría hasta el final, así lo juró ante Dios y ante todos los que secaban sus lágrimas conmovidos por aquella representación de la felicidad. “Que se besen que se besen que se besen…”. Risas, aplausos, besos, arroz a granel, abrazos… la fiesta, los regalos, el baile, los pasapalos, las bebidas… Maritza estaba radiante. Ni siquiera sentía las ampollas de sus pies.
El ramo, el carro, los pasajes, la maleta, el hotel… Su soñado boleto a la felicidad que estaba a punto de iniciar con su nueva vida: la señora Maritza de Bustamante…le gustaba pensarse así…era de él…suya.
Nadie la cargó, pero entró feliz al recinto que cobijaría todo el amor que estaba dispuesta a dar. No más cuidados, no más lucha con las hormonas, no más déjame déjame en medio de sofocos y entrecortados no no no que eran un sí sí sí…
Entró y sonrió. Lo miró emocionada. Se acercó. Era suya.
No la besó. Ella sonrió. El la empujó suavemente hacia la puerta. Deshizo el moño que había tardado horas en peinar. Estrujó su vestido blanco en busca de sus senos. Ella sonrió. Apretó sus pezones. Ella gimió. Apretó más. Sintió dolor. Le arrancó el vestido… lo abrió de golpe. La volvió a empujar. Desabrochó el pantalón. Metió su mano en la entrepierna. Maculó el encaje. Ella ya no sonreía. La penetró. La volteó. La penetró. La penetró. La penetró. El dolor sordo que sentía iba y venía. De fondo, el toc toc toc toc de la puerta ante el embate. Gimió. No era más que un sollozo salobre de noche sin miel ni luna.
Ave maria Mater dei Ora pro nobis peccatoribus, Ora pro nobis, Ora, ora pro nobis peccatoribus
Recogió el vestido y lo guardó en la bolsa. Caminó en trance, en medio del dolor que le producían las viejas ampollas. Se sentó a su lado, los ojos rojos de llorar.
Había mucha gente mirándola, buscando algo que la hiciese indigna del negro del vestido. Sus hijos la abrazaban. Aquel amor había sido ejemplar. Cincuenta años juntos. Bodas de Oro. Nadie pronunciaba palabra ante sus lágrimas. Se levantó. Se pegó a la urna. Se estrujó contra ella. Arañó el satén y colocó dentro la bolsa con el viejo traje de novia despedazado. Bodas de Oro.

DAVID DURA MARÍN

Todo comenzó en el chalet de mi tía, que no es mi y ni si quiera es un chalet.
Más bien tirando a caseta en una larga amistad de dos mujeres viudas, una mi madre y yo
que ya hacía tiempo de no llevar el mono marrón, meado, heredado y con edad de ni oficio ni beneficio.
En esas que llegaron los fontaneros a desembozar la fosa séptica.
Mi madre, ofrecida ella, dio mis servicios por prestado, acabando de fontanero en mis días mozos a la empresa de turno.
Ya pasado el aprendizaje olía el mundo desde la perspectiva del trono,
a caso el vater no es un aposento de reyes?.
En una intervención un día cualquiera, con mi mano dentro de un cualquiera, encontré un anillo en el sifón antes de llegar a un río por los cauces que uno quiera.
Lo puse en mi dedo, no sé si índice o anular, andaba soltero.
El olor mágico me trajo a un amor, aún sin descubrir.
En todas mis citas, primero paso al baño y pienso si será mi buscada amada.
Rebusco en el wc el aroma a nostalgia sabiendo si eres tú.

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4 comentarios en «Cuentos – Miniconcurso de relatos»

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