La mejor terapia – Miniconcurso de relatos

Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Creativa de Facebook, proponíamos escribir con el tema: “La mejor terapia”. Estos son los relatos recibidos. ¡Vota por tu favorito en comentarios antes del jueves 25 de julio! (Solo un voto por persona. Este voto se puede dividir en dos medios o cuatro cuartos).

*Todos los relatos son originales (responsabilidad del autor/a) y no han pasado procesos de corrección. El ganador se anunciará en el grupo de escritura creativa Cuatro Hojas de Facebook.

 

LUAR GUERBIO

La mejor terapia, mi mejor terapia, es cada sábado intentar hacer algo mejor, la vida de unos seres indefensos llamados perros, que habitan en una de las perreras de mi zona.

Hace un tiempo escribí este relato a modo de terapia interna. Intenté plasmar, lo que yo me presupongo que hablan entre ellos….

Diario de un PPP;

Soy Danko. Un simple perro, que lleva ya bastantes lunas y soles, viendo pasar el tiempo detrás de unos barrotes. Me recogieron de la calle una mañana que me pillaron desprevenido.

Había conseguido escaparme de la soga que mantenía atado a un poste. Llevaba así, desde no me acuerdo. Mi amo me coloco allí y nunca más volvió a soltarme. De vez en cuando me traía algo de comer y agua, pero poco más.

A base de roer la soga, conseguí salir de allí. Pero poco me duró la alegría. Unos humanos vestidos de azul, me engatusaron con unas salchichas y lo siguiente que recuerdo fue despertar sobre la base negra donde duermo cada noche…

No está mal, si lo comparo con lo de antes, pero tampoco es que sea el sueño “perricano”…como me contaba mi madre cuando era un frágil cachorro acurrucado en su pecho.

Estas últimas noches han sido jodidas. No he podido pegar ojo, ni bajar mis orejas a modo de relajación. La lluvia y el frío nos está dando duro y a Nelson, el pit bull que tengo al lado, le ha dado por ladrar incesantemente.

Parece que es el macho alfa de la perrera, pero nada más lejos de la realidad.
Sus quejidos me han despertado a mi, a Kira, e incluso Shira una american standford de buen porte, que habita tres jaulas más allá.

Mis patas están un poco entumecidas ha primera hora de la mañana. Da buena fe de ello, los dos escacharrazos que me ha dado de bruces de buena mañana por dicha razón. Poco más que un inválido me he sentido, al caer, sin sentir mis cuartos traseros.

A Barney un mestizo que tengo al otro lado del enrejado le ha dado por reír. En esas medias, una tos bastante grave a salido de su fornido pecho.
Antes, en su juventud más cercana, lo usaban sus dueños como Sparring, algo así como perro de entrenamiento para sus hermanos peleadores.

Debida cuenta dan sus cicatrices de su pasado, además de unos andares algo estrafalarios. A veces nos cuenta batallas pasadas, donde fue un gran perro, a pesar de la maldad de sus dueños, y aún así, les echa de menos.

Es algo que no entenderé nunca, pero es así. Da igual como nos hayan tratado. Siempre somos leales, hasta el final, aunque este, cada día, es más incierto.

Hace ya bastante tiempo, que no veo salir a ninguno de mi zona. He visto desfilar en los últimos tiempos, a un caniche remilgado, una mezcla de bodeguero algo alocado, pastores alemanes con su típica indiferencia , incluso a algún mastín, que por su tamaño y “mantenimiento”, siempre había sido comentado, que moriría en esta carcel.

Sin embargo, por algún motivo, sin saber el por qué, los que son como yo, no tenemos a quien nos eche un ojo, se interese por nosotros, e incluso nos saquen de cuando en cuando a dar un pequeño paseo….

Comenta Bruna una preciosa pit bull que se deja ver a regañadientes en el patio, (dice que se la mancha su pelo color canela) que hace ya tiempo escucho a unos humanos hablar algo sobre una ley, que nos incumbía a nosotros, los de aspecto fuertote y con imagen de “gladiador Romano”.

Según dijo, ahora iba a ser muy complicado nuestra adopción. Una nueva norma impuesta entre humanos, hacia bastante más complejo que pudiéramos tener una vida fuera de la perrera.

Nos llaman algo así, como PPP, que es como se llama uno de los humanos que nos ayuda a mantenernos en orden, Pepe, pero con otra pe, más.

La verdad, no sé muy bien de qué va la cosa, pero dice que somos peligrosos..¿peligrosos?…tenían que escuchar a Nelson lloriquear, o a Barney contar sus historias abatido….Si eso es ser peligroso, entonces Mousuun, un perro un poco rarete…es el galán del lugar…

Para colmo hace unos días, se dedicaron a ponernos flores y diademas y no se que historias más en la cabeza. Después una chica nos apuntaba con algo y un destello de luz, nos dejaba medio cegatos…que cosas tienen estos humanos.

Cooper un podenco que habita dos calles más allá, nos comento que eso que nos habían hecho, se llaman fotografías o algo así. Según el, es para ayudarnos a salir de aquí, o eso le escucho a la chica que nos las realizaba, las fotos digo, o como leches se llame eso.

Pero el caso es que las lunas pasan, los soles brillan y se apagan y nosotros, los que estos seres de luz llaman Pepe, pe, seguimos sin que nadie se interese por nosotros. Sin que podamos demostrarles, que lo único que añoramos es a alguien que de vez en cuando nos pase una mano….

Tener un sitio caliente en invierno (sin muchos lujos) y estar algo más fresquitos en verano, en el suelo de alguna casa. No pedimos demasiados mimos, ni tan siquiera cuidados excesivos…

Solo esperamos, que algún día, seamos uno de los elegidos, de esos que se van de aquí y ya no vuelven. Nos prestaremos mientras tanto, a que nos sigan destellando con coronas de flores en la cabeza, a ver si de alguna forma, alguien se fija en nosotros.

Atentamente:
Danko, un Pepe, pe….o algo así, según algunos.


JARILLO MORILLO MACARENA

La mejor terapia, mis amigos , una buena conversación,
un café recién hecho, un susurro del viento, una ducha caliente,
unas risas, una puesta de sol, un reencuentro,
un beso a mama, un abrazo, una sonrisa, una caricia, un chapuzon. 
Una palabra amable,
un te quiero
y tantas y tantas cosas que en el día a día y en lo cotidiano se me olvida.
La mejor terapia es el AMOR.
Lo más sencillo y lo más difícil a la vez.
Es el valor a sostener el amor a uno mismo, que como dice Miguel Ruiz.»todas las personas tienen un valor y la vida respeta ese valor, pero ese valor no se mide en dólares ni en oro;se mide en amor. Más que eso, se mide en el amor a uno mismo». V…
La mejor terapia es compartir lo simple, lo auténtico, lo verdadero, lo cotidiano.
Esa es la mejor terapia. Mi mejor terapia.. Vida, valor, verdad y por supuesto AMOR.


SOL GITTO

Tras la puerta quien promete “curarme”, la “mejor terapeuta del país”, la “mejor terapia para mi sufrimiento”.
Dentro mío sé que nada va a cambiar.
Estoy acá por ellos, me entristece como me miran, se sienten culpables, cargan con mi dolor, les atormenta mis sentimientos.
Solamente quiero entrar para que falte menos para volver. Necesito regresar, al único lugar donde la opresión no me lastime tanto, quiero irme, no puedo respirar, mi corazón se acelera . Necesito volver, entrar a mi pequeño y enorme cuarto, cubrirme en mis sábanas, ver mis películas que no miro, abrir los libros que no leo, perderme una vez más en mis altas paredes, en el frío aroma de mi espacio, recostarme como todas las noches interminables, transitar mis días cansados.
Es mi turno…. Tengo que entrar … Me siento …. Me mira ….
Durante un largo rato no hablamos, pero puedo sentir que sabe lo que me pasa, su mirada es cálida.
Empiezo a pensar que quizás esta vez “si”, que posiblemente ella tenga la palabra que despierte mis ganas. Que su reconocida trayectoria sepa guiarme en el como. Que seguramente en sus estudios haya leído como podré ver el camino en tanta oscuridad. Que sus costosos honorarios traerán la magia que alivianará mi angustia. Quizás esta vez, “si”, sea la mejor terapia.
Interrumpe el silencio que comenzaba a incomodar, me pregunta “Que te gustaría?”
Podría decir tantas cosas … Me gustaría ser…. Me gustaría ir … Me gustaría haber podido… Me gustaría…
La miro y sin pensarlo digo “Parece tan fácil…levantarse, desayunar, comer, bañarse, interactuar con otros, enamorarse, dejarse amar…Eso me gustaría… que no sea tan difícil”
Me pierdo entre las palabras, los silencios, el cuarto, los adornos, el título colgado. Otra vez, Solo quiero volver.


THOMAS MARTÍNEZ

NO SIEMPRE LA TERAPIA SON TRATAMIENTOS O EJERCICIOS COLOCADOS POR ESPECIALISTAS, TAMBIÉN PUEDEN LLEGAR A SER UN TE QUIERO, UN ABRAZO O SIMPLEMENTE UN PEQUEÑO BESO. POR QUE AVECES EL MEJOR REMEDIO NO ES UN MEDICAMENTO. PUEDE SER AMOR, EL DE ESA PERSONA QUE SIEMPRE ESTUVO PARA TI Y SIEMPRE ESTARÁ EN LOS BUENOS Y MALOS MOMENTOS. PARA MI LA MEJOR TERAPIA ES ESTAR UNOS PEQUEÑOS MOMENTOS DE MI VIDA A LADO DE LA PERSONA QUE ME HIZO CAER EN CUENTA QUE EL VERDADERO AMOR EXISTE CADA VEZ QUE LA VEO ME HACE SENTIR BIEN, CADA VEZ QUE VEO ESOS OJOS BRILLANTES E INOCENTES ME HACE SENTIR MUCHO MEJOR, ESA PERSONA TAN MARAVILLOSA QUE CON SOLO UNA PALABRA PUEDE HACERME OLVIDAR DE TODO LO QUE SUFRO ERES TU. ¿PARA QUE LA MEDICINA? SI CONTIGO ME SIENTO COMPLETO, ERES MI MEJOR REMEDIO, ERES LA CURA A TODO LO QUE EN ESTE MUNDO ESTA PERDIDO, ESOS DOLORES DE MI CORAZÓN NO SON MOTIVO PARA NO VERME CONTIGO POR QUE SOLO ES UN ESTORBO A LADO TUYO DESDE MI PUNTO DE VISTA , SIEMPRE HAGO LO POSIBLE PARA SER TAMBIÉN LA MEJOR TERAPIA DE TI, LUCHO CADA DÍA SIN PARAR PARA PODER SER LO QUE TU ERES PARA MI. AHORA MIENTRAS HAGO ESTE ESCRITO CON LAGRIMAS EN LOS OJOS SABIENDO QUE PROBABLEMENTE ESTE SEA EL ULTIMO TEXTO QUE ESCRIBA PARA TI POR QUE LASTIMOSAMENTE TODAS LAS HISTORIAS NO TIENEN UN FINAL FELIZ, TENGO LO ULTIMO PARA RELATAR. TENGO POR DECIRTE QUE SIEMPRE TE VOY A QUERER. SIEMPRE PODRÁS VER EN MI ALGUIEN EN QUIEN CONFIAR COMO YO LO PUDE OBSERVAR EN TI PARA CONTARTE TODO LO QUE SUCEDÍA. ERES MI MEJOR TERAPIA POR QUE PUDE VER EN TI ESE FUEGO INTENSO DEL AMOR QUE NUNCA SE APAGARÁ. GRACIAS POR HACERME MEJOR PERSONA. MI VIDA TE AMO CON TODO MI SER Y ESO NO VA A CAMBIAR TE LO PROMETO CON MI CORAZÓN…


CORONADO SMITH

La mejor terapia demostrada,
que también es la mejor solución,
para poder alcanzar la paz,
es cultivar el perdón.
Te pierdes en la naturaleza,
intentas evadirte en el mar,
pero a cuestas siempre llevas,
tus demonios sin calmar.
Un susurro por aquí,
un pensamiento por allá,
siempre encuentras algo,
que poder culpar.
No alcanzas descanso,
y te sumerges en tu adicción,
pero ellos no desaparecen,
te prestan más atención.
Tu santuario es profanado,
pero en él nadie entró,
matar a tus demonios,
no es la solución.
No perdones a nadie,
ni a nadie des perdón,
perdonate a ti mismo,
pues eres el foco de infección.

MARI CRUZ ESTEVAN APARICIO

«La mejor terapia»
Mi casa y, mis pocas ganas de vivir hoy sin ti, no tiene sentido.
Te has ido por el camino sin vuelta, dejándome dueña de ésta mansión tan grande cómo mi soledad.
¡Soledad si! ¡Vacío de cariño sin hijos también! Pues nuestra unión no tuvo fruto ya lo sabes.
Lo siento amor mío perdona(me) ya que ahora tú ni sientes ni padeces…
La única que padece por tú ausencia en estos momentos soy yo tu mujer.
Necesito «La mejor terapia» que alla. Y, mira por donde se ha presentado en casa, Teresa la hechicera. Al verme tan sin gana de vivir me ha recomendado un brebaje de ayahuasca.
Me dice también que en unas cuantas tomas, conseguiré verte a mi lado de nuevo…
Nunca me gustó tomar hoja alguna de yerba, pero si Con la Ayahuasca mi curación es certera, pues adelante.
Adelante pero que digo Dios mio, perdoname por mis alucinaciones imaginarias.
«La mejor terapia» es el saber aceptar los momentos de la vida tal llegan. Esa si es «La mejor terapia»


REBECA FS

«Carta para una persona creativa»

Querida persona creativa:

Ya está bien de dormirse en el sofá. Mira, te cuento.

Cuando vino mi chica de trabajar, me empezó a contar que quería un millón de euros. Calculando en pesetas…pues no sé ya…pero vamos, hubiera preferido que quisiera mil millones de pesetas, pues esos los calibro más.

Venía de currar, harta de currar, como cualquiera que viene de currar, y solo quería dejar de currar y por eso necesitaba un millón de euros. (Lo mismo ya te estoy agobiando con tanto currar… si es así paaaaaaaaara de leer).

Como sé que no lo harás, si quieres sigue leyendo…

Me llegué a sentir que era la culpable de su malestar…joé, qué pasa! No la hago feliz?…Será posible? La verdad es que a mi baja autoestima se le sumaba a su gran problema, la del millón de euros.

Pero hoy, después de seis meses, se fusionó la luna con el sol y las estrellas y en mi cabeza , mientras me venía con ese cantar, (hoy la cosa va de cante;P) me iba diciendo “Calla quédate en silencio, escúchala y no preguntes”.

Empezó a contarme que había dejado de jugar a la primitiva…

Soy de las que piensan que si no me toca en un mes, dejaría de jugar…ella se rió entonces de ese comentario. Pero he de reconocer que es una de las formas legales de conseguir un millón de euros.

Al cabo de un rato le dije que quise darla un millón de euros. Y se me ocurrió la forma de hacer una foto al gato y mandarlo al wallapop. El gato valía un millón de euros (eso era lo que quería mi chica ¿No?)

No coló. Wallapop canceló mi anuncio, lo cual me alegró pues aún hay gente con moralidad que a veces yo no tengo… Más bien diría que era inocencia…pensé que en el mundo podría haber alguien inocente que le sobrara el millón de euros por un estupendo gatito.

Mi chica se empezó a tronchar de risa al saber lo del anuncio. Le enseñé el emilio del mensaje y me dijo…eres muy creativa.

Eres muy creativa pero no te lo crees, pero vamos yo ya sé que no te lo crees, pero te quiero igual…

Sin saberlo, aprender a callar y aprender a escuchar, puede ser el comienzo de que tanto tú como tu pareja o tu gato, aprenda a valorarse.


EIKO MG

Maravillas innumerables que se esconden en las letras, paseos interminables por el tiempo a través de las palabras.
Tanta magia oculta dentro de los libros esperando por ser liberada para hacernos vibrar con cada frase, magia escrita para liberar penas, tristeza, alegría, enojo y un sin fin de emociones.
Tantas frases en la espera de ser plasmadas para cobrar vida, frases aún atrapadas en un limbo lejano de palabras en el viento.
Escritores a montones esparcidos por el mundo, en un cuarto, un parque, una cafetería. Trabajando fervientemente para expresar sus pensamientos, para que alguien pueda soñar a través de sus letras.
Talento latente escondido en el fondo de tu ser, liberalo y no calles, aun cuando te sientas derrotado no dejes de escribir porque en la escritura está la mejor terapia, nunca silencies tu voz interior, déjala ser libre porque quizá alimente el alma de alguien más.


JOSUE GONZÁLEZ

Oh! Poeta, describeme cómo soy, quiero recordar si mis piernas tenían forma, quiero imaginar que mis ojos ya no están en ausencia, quiero saber si un día fui de este mundo llano y absurdo.
No encuentro silencio aunque todos duermen, no puedo continuar si el pasado devora mi futuro. Mi pecho parece una jaula de aves, no hay libertad para surcar el cielo hacia el ocaso.
Oh! Poeta, dime quien soy, que tus palabras, describen tan bien la belleza. Hacia donde apunto el cañón que he puesto yo mismo entre mis dientes.
No puedo estar quieto, mientras mis jugos se derraman bajo la tierra, mientras me vuelvo aire y nada, no puedo enloquecer tan pronto porque aun crece el jardín.
Oh! Poeta, estaré bien, sin tus palabras, llegara el momento y no será el que esperaba, tragaré saliva y dejaré que todo ocurra.

Mi mejor terapia, es esto, escucharme, escribir, para encontrar el mejor camino.


OMAR ALBOR

Has inundado
mi corazón
con imágenes
en movimiento
Gratos y no gratos momentos
hemos vividos.
Solo yo seré
quien pueda ver
Cómo seguir de ahora en adelante
Seguramente decidíre
quien y como quiero ser
En el mundo real
no hay espacio, para la negación
Y en cada nuevo momento
se crea una nueva imagen
Tú decides si le das dolor o pasión.
Al momento.


ALBERTINA GALIANO

Veía caer la tarde, un día más.

Tras unos meses, unos años, una vida difícil…

A ambos lados sus escritos…

Metido en su ADN el sufrimiento.

Horas de angustia, de dolor, de decadencia…

Mascando salsa de soledad con lágrimas.

Sal de tu encierro, déjate ver, le dicen, y ella da patadas al vacío, como quien cabalga en sueños…

No puede moverse, todavía.

Nunca será suficientemente pronto para ella, ni suficientemente tarde para los demás.

Diviértete, dentro de un orden…

¿Y quién marca el orden?

Una página en blanco y música. La posibilidad de crear un universo paralelo donde no entra nada más que la memoria. El reino del pasado. Y ella la reina en él. Elige la melodía, que se desdobla a su alrededor, y traza el camino a seguir. Según las veces. Un día es llanto, un día es nostalgia, un día ganas de vivir… y la pluma vuela y crea un sendero de palabras, de sensaciones, y ella sólo debe dejarse ir:

“Hoy me duele tu silencio entrometido, apostado en el umbral de mi guarida.
Hoy el ruido de tu ausencia me confunde,
y me hunde de rodillas.
¿Dónde empieza tu muerte,
dónde acaba mi vida?

Arrastrando un patético deseo.
Inaudible mi llamada dolorida.
Hueca de amor,
vacía de un tierno abrazo,
mientras juego a las mentiras.
Cuando silbo tu nombre
no responde tu risa.”

…………………………….

¿La mejor terapia?

Sin duda es la vida.


TALI ROSU

Ni meditación, ni abrazos, ni respirar hondo, nada funcionaba. Eso solo me ayudaba a seguir aguantando; y yo no quería seguir de pie intentando mantener el equilibrio, necesitaba liberarme y correr, necesitaba dejar de sobrevivir y empezar a vivir. Lo mejor que pude hacer para resolver el problema, fue atacarlo desde su raíz. Y, cuando acabé con mi desagradable situación, me di cuenta de que no debía parar ahí, yo no era la única persona que estaba sufriendo. Además, ayudar a otras que estaban en condiciones similares a las mías, me servía para canalizar mi ira. Eso fue la mejor terapia, acabar con todos los problemas, míos y ajenos; eran como un cáncer que tenía que ser exterminado… eso me ayudaba a sonreír.

Todo empezó, por supuesto, con la mujer que me maltrataba cada día; esa que me insultaba y me decía que no valía para nada, esa que me gritaba y me amenazaba con tirarme a la cara el aceite hirviendo con el que me obligaba a cocinar. Tengo que destacar que yo, a pesar de haber sido maltratado por mi esposa, siempre he sido un hombre grande y musculoso, eso no era cosa de fuerza, era cuestión de poder y de dominio, pero todo tiene un límite y ella encontró el mío. La torturé un poquito el día que me cansé de soportarla, le propiné el mejor de mis puñetazos y la até a una silla para infringirle dolor, corte a corte, golpe a golpe. Estuvo varias horas entre la consciencia y la inconsciencia hasta que por fin murió.

Poco tiempo después vi a una mujer por la calle, un hombre la amenazaba, tiraba de ella hacia el coche obligándola a subir y la insultaba mientras tanto. Quise defenderla pero ella misma fue quien me dijo que no era asunto mío. Los seguí y los maté a ambos, a el por maltratador y a ella porque me despertó una desagradable sensación, me recordó a mí. Tuve un enfado descomunal al pensar que era idiota, igual que lo fui yo.

Después de varios años, de decenas de tumores extirpados, de mucha sangre y mucho sudor; me di cuenta de que me había convertido en un verdugo que juzgaba sin información. Entonces fue cuando decidí volver a hacer terapia, pero esta vez opté por una vía rápida: me quité la vida.


OLGA LUJÁN

LA MEJOR TERAPIA PARA UNA VIDA COLOR DE ROSA
Necesitaba ayuda. Mi vida se desmoronaba en un precipicio donde yo estaba a punto de arrojarme.
Mi marido me dejó por su secretaria. Mi hija se marchó con un hippie con cara de haberse fumado hasta los geranios del jardín. Tuve que cerrar mi pequeño restaurante porque abrieron un chino junto a mi local. A mis amigas les tocó la lotería y lo celebraron cenando rollitos y sushi del nuevo asiático.
Entonces apareció él.
Lo puso todo patas arriba. Hizo que la secretaria dejara a mi ex por otro más guapo, más alto y con más dinero. Mi hija conoció a un abogado y dejó al melenudo. Mis queridas ex-amigas enfermaron de anisakis y a los asiáticos les precintar on el negocio.
Ahora, aunque sigo soltera, mi hija vive en Australia, no tengo amigas y estoy el paro, veo la vida color de rosa.
Por cierto olvidaba presentaros a mi nuevo amigo. Se llama karma.


JOSÉ MANUEL PORRAS ESCOBAR

Reflejada, veía cómo lucía perfecta con su sedoso pelo ondulado y su sonrisa reluciente ante el espejo. Como a ella le gustaba, como ella siempre necesitaba estar. Y es que Melissa se veía guapa, sabía que era guapa y no tenía pudor alguno en exhibirse como tal. Ansiaba cada piropo, anhelaba cada mirada descarada que impactaba sobre ella, porque se traducían en una inyección directa a su más que abultado ego, porque con cada una de ellas su reputación se elevaba un poco más, y no había nada en su vida que le preocupase más. Melissa era la reina de su colegio con tan solo 8 años de edad.
Y ese estatus adquirido perduraría en los años venideros. Su reputación le precedía y su belleza le hacía justicia: había conquistado el instituto nada más llegar. Consiguió que todo el mundo le rindiera pleitesía sin rescisiones, además de congregar a un grupo de fieles en torno a su figura que le besaba los pies por donde ella pasara. En un mes había conseguido sus objetivos o al menos eso parecía: aún no había descubierto lo que Instagram le depararía.
Pero gracias a una de sus más fervientes acólitas, la conoció y, desde aquel momento, nada fue igual en su vida. Tenía que conocer más sobre aquella red social, necesitaba ganar reputación también en aquella plataforma; debía por todos los medios conquistarla al igual que había hecho con su instituto. Su ego nunca le permitiría que aquel escaparate descomunal escapara de su control.
Sus dedos se deslizaban rápidamente por la pantalla de su móvil, sus ojos se fijaban en todos los elementos que complementaban las publicaciones y cómo lo hacía. Cada tarde en cuanto podía, cada noche en cuanto se iba a la cama. Pero lo que empezó como un inocente hobby se estaba tornando peligrosamente hacia una insana obsesión compulsiva. Llegaba a pasar las noches en vela para absorber toda la información que le era necesaria, asimilando el medio y el código a marchas forzadas. Su mayor pretensión era consagrarse como una aclamada estrella digital cuanto antes.
Atraídos por la suntuosa belleza y elegancia innata de Melissa, sus seguidores no se hicieron esperar. Por cientos, por miles. Todos ellos la veneraban al igual que lo hacían el resto de sus compañeros en el instituto. Con apenas unas horas de dedicación al día, cuando completaba todas las tareas relativas a sus estudios, Melissa había conseguido un éxito sin precedentes en la red social. Únicamente las celebridades consagradas conseguían adeptos en esta plataforma con tal velocidad. Era algo inaudito, algo increíble. Su conquista era meteórica e imparable y únicamente solo había hecho empezar.
Con tal ingente aluvión de seguidores, su canal se estableció en el punto de mira de muchas marcas que luchaban encarnizadamente por forjar una alianza comercial con Melissa. Y ella irremediablemente sucumbió a la tentación. A través de varios acuerdos comerciales con estas marcas, Melissa se comprometía a realizarles una determinada cantidad mensual de publicidad, a partir de la cual recibiría a cambio una suculenta contraprestación que le permitiría por fin emprender el estilo de vida que siempre había soñado. Un estilo de vida en el que los problemas económicos no tenían cabida, uno en el que su mayor preocupación fuese la ropa que llevase puesta y, cómo no, uno en el que ella fuera el centro de atención absoluto. Y, a partir de aquí, llegó a una conclusión subyacente al proceso en el que estaba inmersa: si quería seguir progresando en el mundo de la moda e Instagram, necesitaría dedicación exclusiva; y ello implicaba necesariamente dejar sus estudios de lado. Lo difícil sería ahora trasladar esa férrea convicción a sus padres.
Como era de esperar, la negativa de sus padres fue inexorable. Por mucho que Melissa tratase de convencerlos, ellos se mostraban inflexibles en este asunto. No se fiaban en absoluto del carácter efímero de la fama y la apariencia que destilaba la plataforma y creían que una carrera universitaria le conferiría a su vida un carácter más estable y práctico. Pero Melissa hacía oídos sordos a las misivas de sus padres y trataba de persuadirlos con sus hitos adquiridos y con el irrefrenable crecimiento que estaba experimentando en la red social. Y así ambos se enfrascaron en una discusión inconclusa, de la cual lo único que obtuvieron ambos es una dolorosa separación de por vida.
Pero la separación no se produjo únicamente con sus padres: la pérdida de sus amigos fue un efecto colateral inevitable. Absorta, pasaba las horas y los días ideando estrategias para aumentar sus seguidores e incrementar su repercusión en el entorno digital circundante, dando de lado, de esta forma, a las llamadas de sus amigos para quedar, rechazando sus comentarios y opiniones sobre las palpables secuelas físicas y psicológicas que su frenética actividad le estaba dejando, ignorando la presencia de ellos fuera cual fuera el medio. Se creía mejor que ellos y eso le llevó a perderlos poco a poco hasta acabar quedándose sola. Lo único que le hacía compañía ahora era su fama, su éxito y su dinero. Nada más.
Suficiente. Para ella era más que suficiente. No necesitaba a nadie más que le acompañase en su aventura. Ella sola podría valerse por sí misma sin necesidad de ayuda proveniente de los demás. No necesitaba a nadie más en su vida. Pero su altanero ego se desmoronó cuando, con el paso de los días, su cruda soledad afloró. Una soledad que se materializaba en lágrimas que brotaban sin explicación alguna. Una soledad que la consumía cuando en sus noches de insomnio pensaba que nadie más la querría. La atormentaba, la atenazaba, la subyugaba… y pese a todo debía continuar. Era otra esclava de la fama que debía obedecer sus oscuros preceptos si no quería perder lo único que tenía.
En ese momento fue cuando la tristeza se apoderó de su vida. Su cara no era la misma, su peso tampoco. Sus pronunciadas ojeras y sus esqueléticos brazos hacían ver todo lo que estaba sufriendo y, a ello, se añadía la ostensible pérdida de energía vital que reflejaba su voz en cada “story”. A partir de ahí, ocurrió la debacle. Pese a que Melissa trataba de ocultar lo que le pasaba, fingiendo la alegría que anteriormente transmitía, sus fotos y sus vídeos ya no eran los mismos. Su tristeza era más que visible y actuaba de repelente infalible para sus seguidores. Ellos no tenían compasión alguna y la abandonaban en masa. Y en cuestión de días no la seguía nadie. Sus “leales” fieles habían desaparecido. Y tras el abandono de ellos, como era de esperar, se produjo la pérdida total de sus patrocinios. Era una fracasada. Lo había perdido todo.
Nada la ataba ya a este mundo desolador donde todo le daba la espalda. Nada salvo su frágil y triste cuerpo que yacía impávido en el sofá. Esperaba. Esperaba a que el sufrimiento que le golpeaba sus entrañas cesara de una vez por todas. Esperaba a que todo ello no fuese más que una amarga pesadilla fruto de la más traicionera casualidad. Pero su alivio nunca llegó. Fue entonces cuando un único pensamiento se abría paso en su maltrecho cerebro: el suicidio.
Conforme pasaron los días, la presencia y seriedad del mismo se hicieron notar hasta convertirse en la única opción que contemplaba, en su única realidad. No podía aguantar más aquella agonía y decidió poner fin a su existencia con una sobredosis química que la hiciera sufrir lo mínimo posible. Y así, convencida, se aproximó a la farmacia, compró las medicinas necesarias y cuando fue a pagar, al abrir la cartera, rompió a llorar incontrolablemente. Tenía que abortar la misión. La mirada de su padre y su madre sonrientes en la foto del día de su boda era demasiado para ella. Necesitaba remendar el tremendo error que había cometido.
Corría. Corría como alma que lleva al diablo mientras el farmacéutico la observaba fuera de la tienda con las medicinas en la mano. Melissa se volvía a sentir con fuerzas porque había encontrado la razón de su tristeza, había encontrado el motivo que la atormentaba día tras día. Y ese motivo no era ni más ni menos que el distanciamiento con los suyos. Lo único que quería en esos momentos volver a reencontrarse con sus padres y sus amigos. Anhelaba los cálidos abrazos de su madre, los sabios consejos de su padre, las cervezas con sus amigos y las risas con todos ellos en la playa. Eran momentos que permanecía forjados a fuego en su memoria y que volvería a revivir costara lo que costase.
Con la emoción a flor de piel y dispuesta a todo, se dirigía a casa de sus padres para reconciliarse con ellos. Allí les pediría perdón con todo su corazón tal y como hizo, sin esperar nada a cambio. Y al principio parecía que su esfuerzo iba a resultar en vano. La predisposición que mostraban hacia ella era completamente inmisericorde: no podían olvidar el comportamiento infantil e inmaduro que Melissa había tenido. Pero todo ello cambió de repente. Y es que el amor que ambos sentían hacia su hija hizo que el orgullo personal de ambos desapareciera. Ambos saltaron a abrazarla y Melissa no opuso resistencia alguna. No hacían falta palabras para expresar la bella reconciliación familiar que se consolidó en aquel momento.
Pero esta no fue la única reconciliación que Melissa tendría aquel día. Habiendo hablado con sus padres durante horas, Melissa quiso ir a ver a sus amigos y sus padres no opusieron resistencia al respecto. Como era de esperar, una mezcla entre estupefacción y recelo los invadió cuando la vieron aparecer en el sitio donde normalmente se reunían, e intentaron marcharse de aquel lugar, pero Melissa les gritó y les pidió por favor que no se fueran, que tenía que decirles algo. Y cuando se giraron, vieron algo que nunca se hubieran imaginado. De rodillas y gritándolo a los cuatro vientos, Melissa les pedía perdón por, según sus palabras, “haberse comportado como una auténtica gilipollas prepotente”, a lo que sus amigos reaccionaron diciéndole “anda, levántate de ahí y vente con nosotros a tomarte unas cervezas”. Desde aquella frase, su amistad sería a ser más fuerte que nunca.
Y así, de esa manera, Melissa se dio cuenta de que su única y mejor terapia para vencer todos sus problemas y dominar su descontrolado ego no era otra cosa que estar cerca de los suyos y disfrutar con ellos.

VERÓNICA FERNÁNDEZ LISI

Vacio, blanco, silente. Preparas tu superficie para que mi agitada lapicera deposite todas esas lagrimas que no me animo a dejar ir. Aguardas frente a mi para que teja los silencios que arrullan mi presente, para desahogar cosas que nadie quiere o puede oir, ni saber. Estas frente a mi, recibiendo mi pecho lleno de congoja, de desaliento, y me recuerdas ese mundo de posibilidades infinitas que se abren ante mi tan solo al suspirar.

¡Ay , papel! ¿Que seria de mi sin tu silente compañia, sin tu callado refugio, sin tu ausente abrazo? ¿Que seria de mi, de mi cordura? Bendita terapia el escribir, que me posibilita esa honestidad que amigos y familia no quieren escuchar. ¡Bendito canal, escritura! Abres el nudo de mi garganta y abres haces de luz donde la emoción no deja pensar, andar, ir. Recibes mi trémulo pulso, mi anudada voz, y me haces libre del pasado y del dolor cotidiano.

Bendito papel, amoroso terapeuta que no juzga, que desatas las palabras que mi garganta no sabe decir.

A ellos, gracias


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13 comentarios en “La mejor terapia – Miniconcurso de relatos”

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