¿Ya pasó la semana entera?

Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Creativa de Facebook, proponíamos escribir con el tema “¿Ya pasó la semana entera?”. Estos son los relatos recibidos. ¡Vota por tu favorito en comentarios antes del jueves 13 de junio! (Solo un voto por persona. Este voto se puede dividir en dos medios o cuatro cuartos).

*Todos los relatos son originales (responsabilidad del autor/a) y no han pasado procesos de corrección. El ganador se anunciará en el grupo de escritura creativa Cuatro Hojas de Facebook.

RYAN CRESPO

¿Ya pasó la semana entera?
¿Ya pasó el sentir que sentí por ella?
Es doloroso, a la par de contradictorio.
Cada día que pasa, cada recuerdo, mi libre albedrío amordaza.
Y es que, no soy capaz de controlar mis pensares
cada vez que su personaje a mi mente invade.

Un lunes con ella, fue la mejor cita que tuve
mirando las estrellas.
Un martes a su lado, fue la reconciliación
de un amor que dimos por acabado.
Un miércoles de pasión y deseos,
comenzábmos en la cama y exhaustos de gozo
terminábamos en el suelo.
Un jueves de sentimientos encontrados,
recordábamos las caricias y esos
besos que fueron robados.
Un viernes de dudas,
mismas que desaparecían
al recordar nuestras cálidas aventuras.
Un sábado de aniversario,
¿para qué ser millonario?
Si ya tenía el mayor tesoro a mi lado…
Tenía al fin y al cabo.
Pues llegó el domingo acompañado
de la noticia de que su llama de amor
se había apagado.

Nada fue en vano, mientras se aprenda,
nada fue en vano.
Amañado, cuentos los días de verano.
Y es que, fue hace un año donde
dio inicio mi constante auto-daño.
¿Lo notas con claridad y certeza?
Por eso vuelvo y pregunto,
¿ya pasó la semana entera?


ERSUSI GARIMBA

Pues si ya pasó la semana entera.Por fin vuelve el lunes para que se acabe cuanto antes y asi el martes nacerá muy pronto a eso de las seis para esperar a las tres y al final volvera a pasar la semana otra vez .Pero está vez con recompensa de tres días libres para disfrutar mientras llega la próxima ,axfisiante semana .


CORONADO SMITH

¿YA PASÓ LA SEMANA ENTERA?

¿Ya pasó la semana entera?
Pues casi ni me di cuenta,
ahogado aquí en mis dudas,
matando a mi primavera.

No consigo ver el sol,
y mira que calienta,
mi canción está frustrada,
y triste mi poema.

Me siento algo inútil,
por la vida desechado,
tirado a un vertedero,
por mi sueño abandonado.

¿Vendrá otra semana?
¡Pues anda que bien!
¡A seguir arrastrando cadenas,
y cabezazos a la pared!

Simpatía me resta poca.
¿Alegría? Menos aún,
¡El tuyo no lo se!
¿El mio? ¡Como el betún!

Cada cual o cada quien,
que saque sus conclusiones.
¿Moraleja? Está en Cáceres,
y yo estoy hasta… los polvorones.


LUISA VÁZQUEZ

¿Ya pasó la semana entera? No, todavía no. Aún me queda el domingo para disfrutar contigo. Cuando me dijiste que te habían dado siete días de permiso me pareció una vida entera, ¡ideé tantas cosas que llevábamos siglos sin hacer juntos! Al final no hemos hecho ninguna de ellas, nos hemos limitado a pasear pegados, intentando una fusión de nuestros cuerpos que era imposible.
La misma fusión que sí hemos conseguido en todos esos momentos de pasión en los que creí morir consumida por tus brazos, tu boca, tus manos, tu fuego.
¿Ya pasó la semana entera? Sí, aquí estoy, me desperté y ya no estabas. Te esfumaste igual que apareciste, sin avisar. Sentí el mismo dolor que cuando recibí el telegrama y tú sabes que jamás podré vivir sin ti, por eso pides permiso para venir a visitarme. Si no pudiera verte, tocarte, amarte de vez en cuando me iría contigo, pero no quieres que abandone este mundo todavía y yo te hago caso.
Respeto que todos debamos pasar un tiempo aquí y que el mío no se haya acabado aún.
Pero guárdame un lugar a tu lado en el trozo de cielo donde habitas, para cuando por fin, yo pueda subir a buscarte.


MARI CRUZ ESTEVAN APARICIO

Ya paso la semana entera y yo me quedé con la gana de verte amor mio.
Una semana entera viviendo con la esperanza de que en algún momento del día o de la noche, llegase a la puerta de nuestra casa, a la cual yo saldría a recibirte con el deseo de que tus brazos fuertes y, tus manos ardientes de mujer me estrecharan hacia tu pecho, donde mi voluntad se muere por un segundo, para despertar de seguida en la cúspide del hombre que se atreve a dejarme en el sufrir de pasar sin él la semana entera.


REBECA FS

¡¡¡Sí!!! Y por fin pasó la semana, y ya puedo decir que sí, que tengo 38 años. ¿Regalos? Unos pastelitos, y palmeritas para desayunar hoy y mañana, una película en espera de ser vista, (porque hay que ver qué mal caen los lunes de cumpleaños para hacer lo que sea …) mensajitos whassaperos, llamadas entrantes familiares y cariño gatuno a tutiplén.

Sincerándome, la verdad, hay días que me gustan más que mi cumpleaños. Podría cambiar la fecha del cumpleaños por la fecha de las vacaciones perfectamente. Hasta podría pensar que el pensar que dentro de una semana será mi cumple causa más expectación que el mero hecho de que te canten el cumpleaños feliz. ¿No os da vergüenza cuando os lo cantan? ¿Seré la única que en ese momento está intentando pasar a cámara rápida el momento tarta? Y una vez soplada las velas ¡¡¡¡siguen cantando el feliz, feliz en tu día!!!! Oye, que mejor canten el “Paquito chocolatero”, o el chiquitán que me vengo arriba. ( Y así nos reímos todos )

Solo queda esperar otras 52,14 semanas para volver a cumplir años. Y está claro. Cambiaré la tarta por chorizos. ¡ A ver cómo son capaces de poner las velas! Y de cantar … ni mu.


ALBERTINA GALIANO

¿Ya pasó la semana entera?

Esa que empezó el día que nací, maldita sea mi casta entera…

Mi madre me decía eso cuando se enfadaba.

Yo creo que no lo decía en serio, pero a mi me sonaba a enfado de los de verdad, y se me abría un vértigo en el estómago, como cuando las aguas del mar Rojo se abrían ante Moisés en la eterna película.

A pesar del pánico, o precisamente por él, me reconcomía el desconcierto de no entender qué quería decir aquello. Casta entera. Ni idea. Pero ni se me pasaba por la cabeza preguntar. Eso era para los mayores.

Y me decían aquello de “a contar los frailes, que me han dicho que falta uno…” cuando preguntaba a mis padres “¿a dónde vais?”

Preguntar estaba prohibido, era casi pecado, mejor vivir en la ignorancia.

En mayo cantábamos las “Flores a María”, y en el estribillo, cuando se decía aquello de “con flores a porfía” me preguntaba, en silencio, si porfía sería el sobrenombre de María, o bien el de una amiga a la que también había que obsequiar.

Cuántas preguntas por responder, y cómo ha pasado la semana.

Hoy ya se acerca el “wiken” y echo de menos el lunes y el martes de mi vida. Esos en los que, aún conocedora de mis carencias y mi ignorancia, también confiaba en que papá y mamá tenían toda la sabiduría que a mí me faltaba, y que pensaba alcanzar a la mayoría de edad, siempre que anduviera recta y formal por la senda del mar Rojo.

Qué dura la evidencia de la verdad.


EIKO MG

El tiempo corre lo se, pero no puedo hacer nada más que quedarme aquí recostada. He perdido toda mi fuerza y esperanza, paso horas mirando el techo sin hacer nada más, a veces me quedo dormida sin darme cuenta y al despertar no se si ha pasado un día mas o solo unas horas.
Me gusta dormir porque quizá la próxima vez que despierte ya tenga ánimo de levantarme y continuar pero al final ha pasado toda la semana y yo sigo aqui, recostada y mirando el techo.


TALI ROSU

Vuelta al cole

―¿Ya pasó la semana entera? ―dijo Ceci haciendo pucheros. 
―Lo siento, corazón ―respondió Clara, su madre, mientras asentía con la cabeza.

La niña, haciendo acopio de toda la valentía que pudo encontrar en su interior, preparó la mochila para ir al colegio al día siguiente.

La madre sonreía mientras observaba la exagerada y dramática reacción de la pequeña, mientras miraba como su hija arrastraba los pies, encorvaba la espalda y dejaba colgar los brazos por delante sujetando una mochila vacía que llegaba al suelo.

Después de unos minutos, la madre empezó a sentir pena, reconoció la tristeza en la mirada de la pequeña, emoción que camuflaba bien entre las payasadas que la caracterizaban. Ceci, por lo general, era una niña feliz, y volver al cole después de las vacaciones debilitaba su buen humor.

«Esto no está bien», pensó Clara. «La infancia no debería ser un castigo»

Clara nunca había estado de acuerdo con el sistema educativo tradicional, no le parecía bien que los niños tuvieran que pasar tantas horas en un aula en lugar de jugar y vivir las experiencias vitales que se viven en la niñez. Clara pensaba que los niños tienen que jugar y experimentar para aprender, lo que le estaban haciendo a su hija era una verdadera locura. «¡Encima le dejan deberes!», se quejaba en silencio.

En la zona no había ninguna escuela libre y, para que pudiera acudir a clases de ese tipo, tendría que llevarla a un colegio privado que estaba a una hora de camino en coche.

―Ya está bien ―dijo Clara mientras le quitaba la mochila a la niña― mañana no irás al cole.

Al día siguiente, Clara puso a la venta todo lo que no necesitaba de forma imprescindible, con el dinero que tenía ahorrado, compró una caravana vieja para dejar de pagar alquiler, pidió una reducción de jornada en el trabajo para ir solo en los horarios en los que Ceci podía quedarse con su abuelo, y empezó a darle clases a su hija, en casa.

A la semana, casi todas las personas la habían juzgado y criticado por su decisión, a los pocos meses se unieron a ella dos madres más. A los dos años, había formado un grupo de estudios libre y preparaba a los niños del pueblo a través de juegos y excursiones.

«Menos mal que hace tiempo nos vinimos a vivir a este país, esto en España no pasa», pensó.


DAMAROMI ROCKEFELLER

Y buscándola se me fue la vida
Las sendas y caminos de esta pestilente cuidad
No me hablan de nada parecido
Las luces parecen tenues
Si las comparamos con el sol
Con La mirada apagada
Y cansados pasos
Pero aún con la esperanza
Levantó los pies del suelo
Y me impulso lentamente
Las personas como sombras
Me impiden ver color
El olor a tierra mojada de un día lluvioso
Abren la puerta a la nostalgia
Y los fuertes vientos de Guadalajara
Azotan y abren repentinamente
Los recuerdos
Por que cada calle, cada rincon
Cada puto centímetro cuadrado del departamento
Me recuerda a ti
Como buen faquir levanto la mirada
Y tus prendas como finos cristales
Abren llagas en las cicatrices del día anterior
Con una mano toco mis ojos, pero estos están secos
Tan tristes y llenos de cansancio
Que el emerger de una lagrima pareciera fantasia
Sin hambre pero haciendo caso a los consejos
Me dispongo a comer un poco y así evitar la gastritis que produce este círculo vicioso
Me recuesto en la cama y al mismo tiempo fantaseo con encontrar aquella pieza que pedí, esa pieza que creaba aquel trinomio perfecto
Sin éxito, recuerdo tantas veces que intente suplir tu compañía, como si fuera tan fácil te mencione que fácil te arrancaría de mis recuerdos, ahora padezco la ingenuidad de mis palabras es este mundo gris que dejo tu partida
Entre el trabajo, la escuela, los traslados levanto la mano izquierda para ver el fechador del reloj y ya paso otra semana sin poder despertar de esta terrible pesadilla que me convierte en autómata, un muerto con pulso, un soñador con insomnio y un prisiero condenado a existir.

By:Daniel Mario Rodríguez Miranda

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11 comentarios en “¿Ya pasó la semana entera?”

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