Adicciones

Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Creativa de Facebook, proponíamos escribir relatos con el tema “Adicciones”. Estos son los relatos recibidos. ¡Vota por tu favorito en comentarios antes del jueves día 4! (Solo un voto por persona. Este voto se puede dividir en medios o cuartos).

OMAR ALBOR

Dónde están????
En la guerra que juegas
tienes el arma más tenebrosa
La mañana nos encontró
escapando en un avión 
muy lejos, dónde ya nadie nos puede
encontrar, prendiste el último cigarrillo
y supiste que ese día sería quizás el último
que asaltabamos un banco, dónde el botón era la adrenalina de ver las caras, de los perdedores.
los mejores somos nosotros, tenemos un botín
que robar, para no tener nunca más que volver a dónde nunca nos fuimos sabemos que será el último y en un tiempo será de nuevo, hoy entramos encapuchados, y al grito de esto es un asalto nuestro corazón será la bomba, que moverá nuestro cuerpo hacia la locura, seremos dos solo dos ladrones, que uiran con algo más que un millón de dólares, seremos los primeros, en robar a los políticos que guardan en este banco sus riquezas acaudaladas de mentiras, la adicción más grande es saber, que alguien piensa como yo y que viaja en el mismo avión, para ya no pensar que los sueños, sueños son y qué la planicie de la arena y el mar nos espera bajo las palmeras de esta sombra hay una bebida que espera mis labios beber.
La adicción llena el pensamiento en la rigidez de tus rodillas cuando bailas con una copa en el bar de la playa, la mejor imagen de todas tu sonrisa.


JONAY GIRA SOLI

A los diez jugaba en la arena. Construía castillos de sueños y retos. Sin penas, ni miedos, acompañado de una mano amable, caminaba por la acera con ojos cerrados buscando los colores del sol que atrevesaban sus párpados.

A los veinte sintió el jugo de los primeros gramos.Vértigo y euforia fueron acompañando a aquellos años de libre albedrío, de sentimientos profundos, abiertos y deseos artificiales que escapaban sin siquiera haber reconocido el efecto de todo aquello.

A los treinta, la imagen, los gestos, y el cuerpo se fueron borrando. Se diluían cada año, como un rostro en el agua azotado por el viento. La sangre había cambiado. Aquel atisbo de hermoso chico se fue oxidando en las noches, fiestas, tabaco, sábanas e interminables amanecidas acompañado de su heroína amiga.

A los cuarenta , ¡ya no habrá cuarenta! , la vorágine del tiempo cruzó el camino de la soledad, los cuentos negros, la ceniza y la arena. La mano amable llorará y portará en su mano la fría imagen de su hijo acompañada del eterno y triste silencio.


DOMINGO MACHADO BARCO

TAN SOLO UN SUEÑO

«Que odiosa e intemperante suele ser la palabra «Adicción», o que «divertida», según se agite en quien resuene con ella, porque de suyo es una palabra agitadora, denotando y connotando al mismo tiempo el «ser esclavo» desde su origen etimológico y de allí en adelante como referente de toda clase de vicios y excrecencias sociales como cruel y espeluznante patología mortal que amerita su extirpación y cura en pos de salvar la vida de su padeciente,… Así, hasta pasar a ser en nuestros días, según algunos de los más avesados y acuciosos entendidos, «un nuevo tipo de subjetividad socialmente instituida» caracterizada por en el enganche de nuestra identidad en la masificación de todo tipo de hábitos obseso-compulsivos y destructivos sin posibilidad de autocontrol propio que logre conservar saludablemente el bienestar y la propia vida estando sujetos enajenadamente como esclavos dependientes a tales hábitos…
No importa, replica también al mismo tiempo y por otro lado el mismo orden social instituido: «que rico es ser adicto a lo que sea que te haga feliz», «púdrete de felicidad en la felicidad de consumir todo lo que te haga destructivamente feliz e infeliz al unísono», «Trágate feliz de sopetón toda tu vida demostrando hasta donde puede llegar tu dolorosa sublime muerte sumergida en una hiper-realidad única que sueña nunca soñar con ella misma»…»
Sumergido en estas cavilaciones sin finalidad y sin fin bajo el pretexto de un libro que nunca empezaba a escribir sobre el tema de las adicciones, se quedó profundamente dormido -no podía menos que,- y empezó a soñar, soñó con un poeta con adoquinada pluma en mano que sumergía solícitamente en hermoso tintero, escribiendo en un antiquísimo pergamino lo siguiente:
«Amada sensación no te vayas
siempre regresa a mí envuelta en tu manto de estrellas
seduciendo a mi alma en tus irrepetibles deleites
porque en el revés de tu sombra ya no hay muerte
ni dolor ni pesar ni agonías ni penas
tampoco las rudezas del inclemente esfuerzo
ni deseos insatisfechos que importen o que valgan la pena
Tu envés es la maravilla de una insólita flor maravilla
de la más exquisita estampa y fragancia
destinada solo a mi para mi contemplación y disfrute eterno
Regresa a mi sensación amada
mira que ya ni respirar me importa o siento
eres esa flor donde mi ser vivo y radiante me da el aliento
una flor que no existe ni siquiera en mi ser
una flor idéntica a mi mismo duplicándome por siempre
sin razones, sin palabras, puramente mía complaciente
regresa a mí y llévame por fin a tu no lugar sin tiempo
al placentero espejo de tu lecho de muerte.»
De pronto el mismo sueño lo trasladó a otro sueño donde despertaba de un sobresalto con la boca seca y las manos sudorosas y frías, sabiendo inmediatamente lo que le estaba pasando, de inmediato llamaba a su padrino del programa de los doce pasos de «Narcótico Anónimos». su padrino recibía la llamada con su alegría de siempre, él le contaba lo que le estaba sucediendo y con la seguridad sonriente del adicto con más de veinte años de recuperación su padrino le dijo: «ajá, tu sabes lo que tienes, tu sabes que lo que quieres es irte a consumir lo que sea, alcohol, drogas duras, sexo. Sensaciones intensas, sabores u olores que desaten tu compulsividad sin regreso, apegos afectivos, tristezas, desconsuelos, en fin lo que sea de eso o mejor si es todo a la vez, recuerda que nuestra enfermedad es una enfermedad crónica, progresiva y mortal y que abstinencia en seco no equivale a recuperación, porque la recuperación es un arduo camino que cada quien solo puede labrarse a sí mismo. La enfermedad siempre atacará en cualquier momento por cualquier motivo o sin motivo aparente alguno y ante ello tenemos que volver siempre con la humildad del caso al primer paso: «Admitimos que éramos impotentes ante nuestra adicción, que nuestra vida se había vuelto ingobernable». Recuerda y concéntrate en lo que dice el final de nuestro lema «Sólo por hoy»: «Sólo por hoy no tendré miedo, pensaré en mis nuevas amistades, gente que no consume y que ha encontrado un nuevo modo de vivir: Mientras siga este camino no tengo nada que temer».
No sabía si era en el mismo sueño, pero de pronto sintió en sus labios el placentero contacto de la humedad de otros labios, era su amante compañera que le despertaba deseosa de la divina caricia de la sensual entrega. abrió los ojos, recordó cuan imprevistamente nos suele a veces visitar el pasado. Tanto tiempo de haberse desprendido hasta del programa de los doce pasos para no seguir rumiando eternamente «Buenos días, me llamo fulano y soy un adicto». recordó instantáneamente también su nueva vida, su no consumir nada más allá de lo necesario para estar sanamente en cuerpo y alma, lo mejor y mas feliz que su propio esfuerzo en todo le permitiera, su no consumir nada compulsiva e incansablemente hasta quedar inconsciente, especialmente a los deseos de placer inmediato sin que importara nada que no fuera ese deseo irrefrenable y más especialmente aún a los propios sentimientos y a la gente. Sintió la delicia de amar profundamente y sin consumirle, al cuerpo y alma de su compañera. Sintió la indescriptible felicidad de darse por completo y libremente a otro ser humano amado al tiempo de recibir su también libre y total entrega, así que esta vez si despertó en el más real, verdadero y feliz de sus sueños.


RAQUEL LÓPEZ

Desde que me levanto,
pienso en ti, eres mi droga,
divina adicción!
que fulmina a mi alma
inyectandome amor.
Adicta a tus besos,
a tu mirada
a tus tiernas caricias
de enamorada.
Enloquezco si no te tengo,
poseerte sempiterno,
eres tu quien me cautiva,
si no estas conmigo muero.
La soledad me castiga,
vives en mis pensamientos,
todo tu ser me domina,
eres dueño de mis sentimientos.
Adicta por ti vivo,
adicta por ti moriré
y si no es contigo,
entonces no viviré.


SERVANDO CLEMENS

Viaje sin regreso

Unos adolescentes se reunían en la azotea de una vecindad todas las madrugadas. Les gustaba probar todo tipo de drogas pues no tenían dinero para viajar, según sus pensamientos. Experimentaban revolviendo estupefacientes con productos químicos y bebidas alcohólicas adulteradas, dicha mezcolanza les provocaba amnesia, rabia y éxtasis.
En la ocasión que saltaron los límites ocurrió lo siguiente:
—Somos inmortales —gritó Dulce—, estamos más allá de nuestra forma física.
—Patéenme la rodilla —ordenó Alonso—, pero con fuerza.
Arturo golpeó con potencia a Alonso con la punta de su bota, provocando que su rótula saliera de su lugar.
—No me dolió nada —afirmó Alonso—, el dolor es cosa de la mente.
Todos se carcajearon como locos, entonces Dulce sacó unos dados de su bolso y propuso lanzarlos al suelo.
—El que saque el número menor le haremos algo extremadamente doloroso —explicó Dulce—, a ver si es cierto que aguantan mucho, cabrones.
Todos estuvieron de acuerdo y tiraron los dados uno por uno.
—¿Qué le haremos al perdedor? —preguntó Luisa.
—Ya veremos —dijo Arturo—, por lo pronto no se me ocurre nada.
Al fin de cuentas, Alonso fue el perdedor y en aquel momento de euforia dijo: —Háganme lo que sea, soy invencible, jamás moriré.
Ernesto extrajo un destornillador con la punta afilada de su pantalón y dijo: —Yo me encargo del dilema, muchachos, tengo ganas de enloquecerme en grande.
—Haz algo salvaje —pidió Alonso—, no seas gallina, ya sabes que no me pasará nada.
Ernesto brincó como un energúmeno encima de Alonso y empezó a clavarle la herramienta en la cara y cuello en reiteradas ocasiones. La sangre salpicaba la ropa de los presentes, mientras todos reían de placer alrededor del cuerpo moribundo.
—Llamen a una ambulancia —alcanzó a decir Alonso, antes de morir.
—Eres un bromista, Alonso —dijo Luisa—, ahora te vamos a prender fuego.
Con las palabras de Luisa, todos se tiraron al piso de espaldas presas de una risa histérica e incontrolable.


ROSA MARÍA JIMÉNEZ MARZAL

Estoy enganchada a tí,unida a tus altibajos de carácter y tus fases lunares, ligada a la depresión y los estallidos de hiperactividad.
Soy una rémora que cabalga sobre tu lomo aún a sabiendas de que me destruirás… Acabarás con mi autoestima,mis sueños y planes, borraras mi pasado y harás incierto mi futuro.
Pero soy una adicta a tus reproches ,a tu ira,a tus juicios de valor con connotaciones negativas…y me gusta llorar y sentirme nada ni nadie, pequeña, no valiosa,ignorante y finiquitada
Preciso la humillación constante, la malquerencia…estoy atada a tí,eres mi droga, mi poción mágica, mi elixir. Preciso de tú acritud,tus berrinches innecesarios, tus silencios prolongados…me da miedo reír,ser feliz, sentirme libre..
Estoy unida a tí en esta autodestruccion,como la drogadicta que, aún consciente de la gravedad no puede dejar de levantarse para buscar su dosis.
Eres mi droga, mi pócima,mi elixir.


LOLY BÁRCENA HUMANES

Adicción a tus besos
con sabor a chocolate.
Adicción a las palabras
“buenas noches”, mama, papa, te quiero ,galletas.
Adicción al color azul 
de los ojos traviesos.
Adicción a tu sonrisa
de niño pellejo.
Adicción a lo ruidoso
De habitaciones llenas de juegos.
Adicción a tu olor
de pelo recién lavado con champú de fresa.
Adicción a ropa sucia
de juegos en barro.
Adicción a ver tu rostro angelical
dormida en tu cama.
Adicción a tu respiración
pausada y serena mientras esperas mi abrazo .
Adicción a tenerte
sabiendo que algún día
mayor te harás y solo adicción me quedara.


TALI ROSU

Adicta a la felicidad

‒Cuando me abrazó, algo en mi cuerpo se revolvió, imaginé un torrente de sangre dando vueltas por mis venas a gran velocidad, igual que el agua del río cuando baja en primavera, con fuerza y revuelta, arrastrando la mierda acumulada, limpiando las rocas. Purificando mi alma. 
Al día siguiente volví en busca de otro apretón entre sus brazos. Y al siguiente otro más. Y más. Y más. Un día su pecho se sintió frío y mi río se convirtió en estanque, la oxitocina había dejado de liberarse y yo la necesitaba con suma urgencia. Busqué otro cuerpo cálido que me abrigara con su abrazo. Cuando lo encontré me acurruqué en su pecho y respiré un aroma que me trajo una agradable sensación que no era desconocida para mi. Dopamina la llamaban, yo la llamé bienestar.

Un día llegaste tú, con esa mirada que me atravesó el corazón y liberó esa hormona tan cotizada en el mercado de las sensaciones: serotonina. Aunque no me gusta llamarla así, yo prefiero pensar que una corriente eléctrica entra por mi ombligo y se distribuye por mi cuerpo como un árbol cuyas ramas me invaden con dulzura, van creciendo y se van apoderando de todo mi ser, envenenándolo con esa lujuria que me vuelve loca. El hormigueo que se queda en mi piel cuando te marchas, te recuerda, te piensa, te necesita. Hace que al día siguiente quiera olerte un poco más, y probarte, respirarte hasta envenenar mi cuerpo con tu droga pasional, un día, una noche y tres mil quinientas más.

Y lo siento corazón, pero cuando dejes de hacer que mi cuerpo vibre con tan solo tu presencia, me iré a buscar otro más, encontraré otro camino para liberar esas hormonas a las que soy completamente adicta. Yo las llamo felicidad.‒

‒¿Sabes que bailar libera endorfinas?‒ por fin interrumpió mi monólogo mientras sonreía y me regalaba otra vez esa mirada que tanto me engancha. Se mordió el labio inferior con cierta seducción y continuó: ‒Bailaremos cada día. Y cuando no quieras bailar, nos iremos a escalar.‒


LUISA ROJAS

En un nuevo encuentro contra la feroz verdad, la crueldad de verte me causa ineficacia, cuántas veces más será lo mismo?.

Revelaría profundos secretos a tu mirada, siendo que como excusa agregó la pérdida, o quizás la imaginación de jugar perversamente con tus sentidos a la vez de apreciar la visión regía de tenerte envuelta en un entorno de blues, sabiendo que eres todo lo contrario en la sensación de ser mi adoración. La nequicia de un gusto hace de la vida, un echó mental para provocar demencia en actos comunes. Un desafío casi completo, careciendo de instantes, de momentos distribuidos en un éxtasis de maldad indulgente, a la ambición que propiamente es segundo.

Perderte diariamente no es excepción, y tu la haces propensa al lapso de tiempo que apenas contempló la personalidad faltante a un sol explícito, en la delicada mirada, cansada y perturbada, cuando del sol observas solamente las nubes que lo segan a cualquier hora. Sentiría la escasa iluminación a cada punto del día, estando en nubes negras, estando en el dia mas oscuro, sin esperar la noche con ansias de abrazar la luna escandilada por un brillo ajeno; pero incluso ahora, anexo al sol como fuente de tu corta vista por admirar.

Despejemos las nubes con la finalidad de ser conscientes, con un nuevo día, con las esperanzas y ganas que hoy no te falta nada.
Somos hoy, somos día, seremos un dia, seremos alguna noche completa, entregada al dueño, con la lujuria de agredir, despejando al alma a algún universo, a un cielo, a un infierno sin horizonte para no contar pérdidas de tiempo convertido en oro, transformandolo en nuestra inocencia atroz.

Todo un dia, toda una sonrisa disimulada en la variedad de valores pero no precisa, una voltereta de mirada por la ignorancia de hacer nada porque el espacio es prohibido, un roce con medidas estrictas por el miedo a que torture el instante; sin duda no lamentaria irrespetarte, pero… alteró las conclusiones por ser «digno».

No, no deseo cortesía contigo cuando te observó, apenas concilio la Gehena y llegar a un acuerdo apacible por tranquilizar los modales. Eres mi adicción, ese descontrol de hormonas que te hacen tan necesaria para mi.

Aún siendo tú, lánguida, suscitas el alma viajera a un ser anímico, que con la mayor fuerza genera la versión de volverte maleable, presto al tiempo sin hallar pasaje a la oportunidad de volverte a encontrar individua.


EMILY RUIZ

Te pregunta por internet
si es verdad que eres psicólogo
y aprovechas para soltar la red.

Ha sufrido el maltrato
de mujeres que le envían
fotos besándose con otros.

Mientras comes y ves videos
se desahoga en otra pestaña,
ocupando tu memoria ram.

Le dices que lo supere,
que estabas bromeando,
que no eres psicólogo.

Y el sigue sin importarle,
te vas dormir, te compadeces
y dejas tu usuario conectado.

Después de varios años
se ha vuelto adicto al maltrato,
se ha convertido en maltratador.


JOSÉ MANUEL PORRAS ESCOBAR

Hola, me presento: soy una carga. Carga no es mi nombre, aunque podría serlo perfectamente. Me siento apartada, inútil, vieja. Siento que sólo estorbo, que lo mejor que podría hacer es morirme. Y lo peor de todo es que no es algo puntual. Ojalá lo fuera. Lo peor de todo es que esa sensación me acompaña vaya donde vaya, haga lo que haga.

A mis setenta años, no tengo ni voz ni voto, aunque te sorprenda. Mis hijos deciden todo por mí. Cuándo comer, cómo vestirme, qué decir e incluso dónde vivir. Tomás y Paula son unos auténticos tiranos, son los típicos hijos a los que no les importa su madre lo más mínimo. A ellos sólo le importan el dinero y mientras más, mejor. Por cierto, mi nombre es Carmen y vivo en una casa de Sevilla, aunque no será por mucho tiempo.

Ya ves tú, ahora me van a quitar de único con lo que disfruta una: de estar un ratito al fresco en frente de su casa, mirando y charlando con las vecinas. Ahora me quieren mandar a un centro residencial para mayores ¡Serán…! ¡Serán desagradecidos! Con todo lo que yo he hecho por ellos. Si no fuera por mí, no sabrían ni limpiarse el culo…Y mira ahora cómo me tratan.

Pero bueno, ya es inevitable. Mañana iré a la residencia. Una no tiene fuerzas ya para pelearse con sus hijos. Yo me he negado la tira de veces, pero, como ya te digo, soy un puñetero cero a la izquierda. ¡Para lo que he quedado, virgen de la macarena!

Pues, como os decía ayer, ya estoy aquí. Como os podréis imaginar, el ambiente aquí no es una fiesta precisamente: las enfermeras son bastante bordes y sólo quieren atiborrarte de pastilllas para sedarte, los señores juegan al dominó con la misma velocidad que un caracol y las señoras sólo se limitan a tejer y a mirar a la pared blanca del fondo. La verdad es que lo último que me apetece es estar en ese cuadro tan deprimente. Yo lo único que quiero es estar en mi casa y, de vez en cuando, salir al fresco para observar lo que pasa. ¿Tan difícil es de entender?

En fin, ¡qué le voy a hacer! Me tendré que adaptar ¡Qué remedio! Le rezaré por las noches a la virgen de la Macarena a ver si se produce el milagro y me sacan de aquí de una vez. Y es que no sé qué hacer más. Las tardes se me hacen eternas, metida aquí, en este cuchitril. Lo único que tengo es una cama con los muelles flojos que me está reventando la espalda, una mesa cutre, una silla incómoda y una ventana con una cortina que no sé adónde dará. Mira, quizás me ponga a mirar por la ventana. Sí, creo que voy a hacer eso. De todas formas, tendré que matar el tiempo de alguna forma…

Aquí sigo. Ayer no pasó nada interesante en la calle. La verdad es que, ahora que me fijo, este barrio es más chungo de lo que me pensaba. Ya he visto en el suelo jeringuillas y condones. Y, ahora que recuerdo, sí que vi algo que me llamó la atención: unos maleantes se pusieron a pasarse droga en frente de mi ventana ¡Madre mía! ¡Dónde me han metido! Espero que no me apuñalen en una de estas.

Os comunico que sigo viva. Pero, lamentablemente, las cosas no van bien. Ya llevo dos días viendo cómo la misma pandilla se sitúa en frente y hacen de las suyas. Ayer era traficar, pero lo de hoy no tiene nombre. ¡Pobrecillo el chaval! ¡Así, sin comerlo ni beberlo, le han clavado una navaja en todo el estómago! Y allí lo han dejado como un perro. Yo, la verdad, es que no entiendo a la juventud de hoy en día. ¡Pero de qué van!

Un día más los he vuelto a ver. Esta vez no ha sido un asesinato; esta vez ha sido un robo. ¡No entiendo cómo la policía no ha metido en la cárcel a esta gente! ¡Son una puñetera banda criminal organizada! Y lo digo porque no he visto tanta organización y coordinación en mi vida. Como si de una película se tratase, los cuatro han salido de las esquinas de la calle. Dos de ellos agarrando al pobre chiquillo y los otros quitándole todo lo que tenía en los bolsillos. ¡Increíble! Pero lo peor de todo no es eso. Lo peor es que me han visto.

Sí, estoy segura. ¡Por la virgen de la macarena que me han visto! Y es que, cuando terminaron de robar, uno de ellos se acercó a mi ventana…pero yo reaccioné rápido y cerré la rajita por donde miro. Aun así, creo que me han visto ¡Creo que me han visto la cara! ¿Y ahora qué hago, Dios? ¡Madre mía! ¿Y si vienen a por mí? ¿Y si me hacen lo mismo que al chaval ese del otro día? Bueno, tranquilízate, Carmen. Creo que mientras siga aquí estaré a salvo. Al menos, eso espero.

Si creías que la cosa se había puesto chunga, espérate y agárrate para lo que se viene ahora. Mis puñeteros amados hijos ahora quieren sacarme de aquí ¡Ahora! ¡La madre que los parió! Sí, hace unas horas que han venido y se han puesto muy sentimentales ¡Cómo si no los conociera! «Mamá, hemos estado pensándolo mejor y creemos que nos hemos pasado. La verdad es que este último tiempo de vida es mejor que estés con tu familia» ¡Eso me han dicho los desgraciados! ¡Es que manda narices! ¡Eso es lo que les dije yo hace un mes y no me hicieron ni puñetero caso! Pero a mí no me la cuelan; yo no me he caído de un guindo. Seguro que han estado buscando el testamento y, como no lo han encontrado, se creen que lo tengo aquí y los voy a desheredar. Temen que los desherede si me dejan aquí recluida ¡Serán cabritos! Ahora no me voy de aquí como que me llamo Carmen. Por eso y porque me cago de la banda de gorrillas que se ponen justo enfrente.

Como os podéis imaginar, la discusión fue gorda. Liamos aquí la de Dios, en la residencia. Tomás me agarraba del brazo derecho, mientras mi Paula me decía que era lo mejor para mí, que era lo que yo estaba buscando. Efectivamente, era lo que estaba buscando, pero no lo que busco ahora. Yo me resistí con todas mis fuerzas, pero el revuelo que se montó fue flojo. Las enfermeras vinieron y nos preguntaron qué pasaba, y fue ahí cuando mis miserables queridos hijos dejaron de darme por culo y se fueron. Al fin un poco de calma, ¡Madre mía!

Y ahora estoy aquí, sola, sin relacionarme con nadie y sin poder ver por la ventana ni tan siquiera una mijilla. A una le quitan todo lo que les gusta, pero supongo que es mejor así. Supongo que un poco de adicción al cotilleo, sí que tenía. Pero eso no le hace daño a nadie, ¿no? Aunque como se suele decir: la curiosidad mató al gato…Y a mí no me han matado, pero casi, así que…La verdad es que he vuelto a nacer jajaja. No me lo creo ni yo. Hay que ver qué peliculera me pongo algunas veces, ¿eh?


LUCIDECES ROMUALDO RAMÍREZ

TODO ES PONERSE

Todo es ponerse
y superar una adicción
es como soplar
una vela
que no puede ser apagada.

Lo intentas
y lo intentas
con todas tus fuerzas,
hasta que los pulmones
por la boca
echas fuera.

Pero no sirve de nada,
porque la vela sigue
y seguirá encendida
para siempre.

Alumbrando esa parte de ti
que ya no controlas,
que ya no te pertenece.

Esa parte de ti
que te pide
que vuelvas a llamar
a ese número de teléfono
que tienes las 24 horas
grabado en tu mente.

Todo es ponerse,
subir lo más alto posible
a través de profundas
inspiraciones.

Y luego ir bajando
mientras comes techo
y te ahogan los mocos
y las lamentaciones.

Todo es posible.
Todo es ponerse.
Pero que sepas
que la vela
seguirá encendida
para siempre.


 

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12 comentarios en «Adicciones»

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