Otros mundos

Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Creativa de Facebook, proponíamos escribir sobre otros mundos. Este ha sido el relato ganador:

JUSTO FERNÁNDEZ

LA TIERRA ES UN RIDÍCULO PLANETA SENTIMENTAL

Era una misión de rutina. Ya sabían que no encontrarían nada relevante para su propósito ni para sus importantes proyectos científicos, pero había que hacerlo; estaba en el plan. Bothan y Gugan provenían de la galaxia Testor. Ahora debían visitar ese extraño y lejano planeta del sistema solar. El objetivo era chequear, de nuevo, si allí había inteligencia tal y como ellos la concebían. Un ser inteligente debía poseer un hemisferio izquierdo hiperdesarrollado junto a un minúsculo, residual y atrofiado hemisferio derecho. Solo era considerado intelecto lo proveniente del lado valorado del cerebro.

En las incursiones anteriores, que se producían cada cien años, se habían obtenido siempre resultados negativos. En ese lugar no había inteligencia alguna. Probablemente esta vez sería similar, por eso los dos seres hiperinteligentes tenían nulas expectativas. Ajustaron el escáner al tipo de individuos fijados como muestra: un hombre y una mujer que en ese momento se encontraban sentados en un banco solitario de un parque cualquiera de una ciudad cualquiera. Los sistemas de rastreo eran capaces de monitorizar, a pesar de la enorme distancia, cualquier movimiento molecular y celular que se producía en el interior del ser objeto de la prueba. Todos los ritmos vitales eran también registrados, además de captar cualquier sonido que pudiera emitir. La duración del muestreo era corta, apenas tres minutos eran suficientes. El propio sistema analizaría a continuación los resultados.

El test comenzó justo en el momento en que el hombre tomó la mano de ella y dirigió sus labios muy despacio hacia los de su compañera. Ambos se fundieron en un largo beso y los ojos de los dos permanecieron cerrados todo ese tiempo.

—Te amo —dijo él, acariciando dulcemente su mejilla.

—Pero ahora estás llorando… —dijo ella, emocionada.

—Es profunda alegría. Supongo que mis lágrimas agradecen así esto que ahora siento –los ojos inundados del hombre brillaban con el reflejo de ella.

—Gracias amor. Gracias por compartir conmigo tus sentimientos —en un intenso abrazo, ella se acercó a su oído para así susurrarle.

En ese momento el analizador dio por finalizada la prueba. Bothan, atareado en otros asuntos, no había prestado atención alguna a la escena; sin embargo, Gugan sí había permanecido atento a los monitores. Ahora los dos hiperinteligentes alienígenas se dispusieron a escuchar el audio del informe:

«Informe de observación: Ritmo cardiaco y respiratorio de ambos individuos irregular y alterado. Actividad cerebral desperdiciada, inconexa y caótica. Torrentes de oxitocina de perfil patológico. Conductas ineficientes sin ningún propósito ni objetivo definido. Los individuos analizados actúan irracionalmente, guiados por sus sentimientos. Según las tablas vigentes, los especímenes estudiados pertenecen a una especie inferior de nula utilidad. Fin del informe».

—Bueno, nada nuevo bajo el Sol. Nos vamos —dijo Bothan tras escuchar el resultado.

—Sí, estos siguen igual. Quizá cuando volvamos dentro de cien años… –replicó Gugan.

—Es muy poco tiempo para que evolucionen, si es que lo hacen. Esta especie está muy atrasada. La tierra es un ridículo planeta sentimental —Bothan indicó así su desprecio.

Los dos hipermegainteligentes extraterrestres programaron ahora su próximo destino y se acomodaron en sus asientos. Así continuaron un tiempo con su programada labor de manera precisa y eficiente.

De repente, el sistema emitió una estridente alerta a través del audio de la nave:

«Atención, alerta médica, detectada actividad en el hemisferio derecho del comandante Gugan. Posible contaminación. Indicio de sentimientos. Iniciamos protocolo de observación».

—¿Qué te pasa Gugan? ¿Te encuentras bien? —preguntó su compañero.

—Sí, no te preocupes, es solo un malestar extraño. Ahora se me pasa.

—Vale. Dime si persiste. Habría que iniciar tratamiento.

—¿Sabes, Bothan? Siento que es muy triste no tener sentimientos.

—Bueno, no pasa nada… Vete recostándote en la camilla y súbete la manga. Te quitamos el malestar en un momento…

«La Tierra es un ridículo planeta sentimental».

Fdo: Mi hemisferio izquierdo.

FELIPE IGNACIO

La lamentable dimensión narrativa.

Armando era un tipo organizado, trabajador y de impecables costumbres. El minucioso hombre de negocios gustaba del capuchino que servían en la cafetería contigua a su oficina. La intensidad del café, la nube láctea y la familiar esencia de canela lo volvían el único placer capaz de manchar su pulcra austeridad. Armando sabía que un hombre de su estampa no podía aferrarse al deleite sensorial. “¿Qué hubiera pasado si Einstein se hubiera aferrado a éste? ¿O Marx? ¿O Smith?“ solía responder ante quienes lo apuntaban por su férrea moderación y entrega al trabajo.
-¡Hola, Armando! ¿Cómo va la cosa? – se acercó a preguntarle un compañero.
-Aquí, sacando la vuelta… como siempre.
-Oye, ¿te animas a fumar algo pa la mente?
Lo que su compañero no sabía era que Armando nunca había consumido droga que no fuera el café; su trabajólica actitud databa desde sus cajas registradoras de juguete.
-¡Grandioso, hermano! Vamos a fumarnos uno, total… que le hace el agua al pescao’ – respondió.
Y al parecer, a veces olvidaba su acérrimo pacto laboral.
Fue con su compañero a una plaza cercana, regocijándose con el humo que lentamente anegaba sus pulmones y luego se esfumaba por su boca, sin más. Lo que Armando ignoraba en su dicha, era que en su oficina lo esperaba su furibunda esposa, dispuesta a hacerle pasar un mal rato.
-Hola amor, ¿cómo estás? – le preguntó furiosa.
-Bien, linda. Acabo de ir a fumar con el Chino, quedé en Neptuno – exclamó enojado.
Usualmente Armando revelaba justo esa información que los llevaba al conflicto.
-¡Qué rico! – respondió la mujer -. Oye y… ¿te queda algo por ahí?
-¡Claro, mi amor! – respondió cerrando las cortinas de su oficina.
Hurgueteó unos segundos en su chaqueta.
-No encuentro la pipa.
El aplicado hombre la encontró y la prendió enseguida.
-Jajaja ¡no la encuentro!
Y… bueno, una vez que la halló, sin saber la tensa conversación que los dirigiría al quiebre, la prendió rebasada de marihuana.
-Estoy más volao’ que Bob Marley y Jimmy Hendrix juntos, amor – dijo neuroticamente.
Se quedaron unos minutos en silencio, presintiendo la tensión, el inexorable conflicto, la llegada del momento… fatal. Todo comenzó con una mirada.
-Oye tigre y ¿esa mirada? ¿No me digas que tienes ganas de hacerlo aquí, goloso? – preguntó la joven mordiéndose el labio con notoria distancia emocional.
Armando no dijo nada, sólo siguió mirándola, se acercó y… bueno, se supone que ahora discutían y terminaban su relación, pero eso no es del todo exacto.
Una vez llegada la hora de salida, decidió quedarse tiempo extra a terminar un balance.
-Chao compadre, no pienso trabajarle un minuto más a estos cerdos. Nos vemos mañana – le comentó a su compañero de…
Saben… ¡me cansé! Así no se puede trabajar, la narración está cada vez más…
-Voy a tomarme unas cervecitas.
Devaluada. Ya ni los personajes…
-¡Vamos po compadre, yo tampoco les doy un segundo más a estos ladrones!
Lo respetan a uno. Años narrando y ¿qué obtengo? ¿Esto? ¡¿De verdad?! Es insoli…
-¿Y tienes más pa la mente?
¡Estoy hablando, carajo! ¡Cállense un…
-Si pues, amigazo. Vamos a volar.
¡Me cansé! Y en ese momento les cayó un meteorito.
-Ya, déjame apagar el computador.
Y de manera inexplicable, se apuñalaron hasta el desangre.
-Ya, te espero. Pa que están los amigos sino.
¡Hagan lo que quieran! Pero ojala que queden tan volados que quieran narrar y sus personajes no les hagan caso ¡Chao!
-Oye Armando ¿y si después nos tomamos un capuchino?
-No, qué asco esa cuestión.


LUISA VÁZQUEZ

El éter… si somos solamente racionales nos quedamos con la definición que dice:

“Compuesto químico orgánico, sólido, líquido o gaseoso, en cuya molécula existe un átomo de oxígeno unido a dos radicales de hidrocarburos.”

En cambio, si nos decantamos más por la espiritualidad y el romanticismo nos gustará más esta otra:

“Fluido hipotético invisible, sin peso y elástico, que se consideraba que llenaba todo el espacio y constituía el medio transmisor de todas las manifestaciones de la energía.”

En esta historia en concreto voy a intentar vislumbrar que se puede mover dentro de ese fluido hipotético.
Cierro los ojos y dejo mi mente en blanco. Mi cuerpo cae completamente laxo y relajado.
Pasa mucho tiempo, tanto que pierdo la noción de los minutos que se van desgranando a mi alrededor sin que lleguen a tocarme, sin que yo sea consciente de que van desapareciendo. De repente, la percepción de mi propio cuerpo se difumina y se convierte en una consciencia diferente, ligera, como si hubiera mutado de ser material a inmaterial.
Abro los ojos y no veo la habitación donde me encontraba hace un rato. Estoy pérdida en una niebla espesa, blanca, como si estuviera sumergida en un vaso de leche. No me atrevo a respirar hasta que siento el corazón palpitarme en los oídos. Entonces, abro la boca de par en par y el oxígeno invade mis pulmones. Me tranquilizo, por lo menos no pereceré ahogada.
Cuando empiezo a adaptarme al medio la extraña sensación de no estar sola me produce un escalofrío. Fantasmas intangibles se mueven a mi alrededor. Una ligerisima y dulce brisa es lo único que me advierte de su presencia.
Me muevo lentamente, muy lentamente, como si flotára. Mis sentidos permanecen alerta, no quiero perder la posibilidad de contactar con alguna de las almas errantes que caminan a mi lado.
De repente oigo una voz en mi cabeza, “Hola Carlota, hace tiempo que te esperábamos has tardado mucho en decidir venir a visitarnos. Ha pasado mucho tiempo desde que te fuiste y dijiste que volverías a vernos. Creíamos que nos habías olvidado.”
Oigo mi voz contestar, construyo frases que no han pasado previamente por mi pensamiento, como si una fuerza externa me las dictara. “No os he olvidado nunca, pero, el alma con la que me fui no era buena. Me engañó. Era dulce, atento, me regalaba flores y me decía palabras bonitas. Me dijo que me amaba más que ha su propia vida, que moriría por mi.
Pero cuando bajamos a la tierra su alma blanca se convirtió en negra como el carbón. Me trato como a una posesión a la que puedes maltratar y despreciar porque es tuya y haces con ella lo que te da la gana. Me hizo perder la voluntad y el amor propio. Me dejo sin dignidad y, el miedo que me producía me incapacitó para reaccionar, para huir.”
Entonces llegó hasta mi una voz mucho más dulce que las otras. “Carlota, mi pequeña, a veces se cuelan almas podridas entre nosotros. Llevan un magnífico disfraz que consigue engañarnos. Pero ahora ya no tienes que preocuparte por nada. Has vuelto y ya no debes temer nada. Nosotros cuidaremos de ti hasta que sanes del todo y puedas volver a la tierra. Y, esta vez, yo mismo me aseguraré de que seas muy feliz.”
Me invade una sensación de plenitud, de tranquilidad que hace mucho que no sentía. Vuelvo a ser feliz.
Pero, a pesar de todo, hay algo que me inquieta y no consigo saber que es.
¡Sí, ya recuerdo!. “¡No me puedo quedar aquí, digo, que será de mis hijos!”.
“Pequeña, ya no puedes volver. El demonio te ha despojado de tu cuerpo. Pero no te preocupes por ellos. Están con personas que les darán mucho amor. Crecerán sanos y fuertes, serán felices y llevarán con ellos tu recuerdo hasta el final de sus días.”
Una imagen se me desvela como por arte de magia, allí estoy, tirada en el suelo cubierta de sangre mientras, el alma negra, con un cuchillo en la mano, me contempla con satisfacción mientras grita: “Eres mía y hago contigo lo que quiero.”


LA XICUELA DE CORRIOL

Vivir enamorado es vivir en otro mundo, en otra dimensión. No importa la edad, el dinero, la raza, la posición social. Vivir enamorado es una sucesión de reverencias hacia el ser amado, que no son siempre correspondidas. Y el amado o amada puede hacer de tí cualquier cosa. Te tiene embobado/a. Sólo ojos para él/ella. Y por supuesto, puede engañarte en cualquier momento u ocasión. Pero tú, simplemente sigues viviendo en los mundos de Yupi, mientras no afecte a tu cartera y vaya soltando la mosca…
Es cierto. A veces estamos tan ciegos…que no vemos, o no queremos ver.


DANI GALLEGO ALEMÁN

Otros mundos…
Entro en otros mundos con las voces y la música, en su baile me escondo, calentito, de bufanda me visto, y acaricio el aire y lo vuelo , lo siento y lo vuelo, lo siento, de verdad que sí…
Una voz, sin alas, buscando nave, velando nubes, y llega el AVE del mundo, el trailer infinito, el avión del universo, la música que corresponde a ese día llorón o a una tarde anaranjada, a la noche oscura, a esa esquina iluminada…
Se lanza, la voz, y la música , abovinada, despereza sus manos. Me recoges, me acoges?
Será un placer dulce ser, será un placer dibujar en tu dibujo, un placer vestir tu aliento.
Y entonces todo fluye, el tiempo se para y pasa la armonía,orgullosa, engalanada de buenos ratos, en los balcones las luces, papelitos de colores, multitud de almas conforman el cielo, y suena fuerte mi grito avibratado, mi falsete honesto,mi confesión de siete notas


EMILIANO HEREDIA JURADO

MATRIOSKA

El señor x.
Vive en mundo de muchos mundos.
El señor x.
Vive en un mundo matrioska.
La madre matrioska, es bella, con una fina y delimitada sonrisa. Con dos pètalos de violeta, uno en cada mejilla. Los ojos como dos faroles.
El señor x, tiene la piel de color de bruma en noche sin luna.
La boca es un tapòn que encierra la botella del ruido. Los ojos son dos puntos y final.
La hija mayor es dicharachera, con la mente de grillo. Chillona y algo payasa.
El señor x, nó habla. Tiene infinitas palabras encerradas, pero nó saben volar. Es una fuente con agua, que nó puede manar.
La del medio, es coqueta, vestida de arcoiris, voluble y soñadora.
El señor x, es discreto, del gris ceniciento de un cielo invernal. Vive la realidad en carne viva.
El señor x, es la última capa.
Encerrado en su mundo solitario. Espectador desde su pecera de cristal de un mundo que nó le pertenece. Vagabundo sin equipaje.
Fantasma nocturno.
El señor x vive en su mundo de soledad. Una soledad que le devora a fuego lento.
El señor x, es un sol donde llueve en su lado oculto.
El señor x, es un payaso que pone tiritas para el dolor ajeno y nó encuentra venda para curar su corazón roto.
El señor x, vive en el centro de un laberinto…sin entrada ni salida.


FLAVIO MURACA

Another dimension

Recuerdo haber vagado por las desiertas dunas del santuario sin haber tenido un rumbo fijo, mi ira estaba en su maximo esplendor, todo aquel que osara cuestionarme era extinguido de la fas de la tierra, era obnipotente, obnisciente, era todo, era dios.
Mis palabras eran avispas punzantes, diamantes en bruto, estaba bañado en oro y lo relucia con exquisita petulancia, era el rey midas de los cuentos…
Mis puños bramaban sangre de los infames, nadie se atrevia a desafiarme pues los mandaba a otra dimensión.
Soy saga de Geminis el de doble cara, el bipolar, el temido, el odiado, el que viaja entre dimensiones.


GABRIELA MOTTA

Dormía plácidamente cuando el sonido de una llave abriendo la puerta lo despertó del sueño profundo en el que estaba. Al despabilarse se dio cuenta que era su hermana que regresaba a casa después de una larguísima jornada de trabajo nocturno. Tenía ganas de ir a beber agua pero espero en la cama con la luz apagada hasta que ella se fuera a dormir, no tenía ganas de escuchar sus historias sobre ese mundo nocturno tan árido y frío que sin dudas era la antítesis del suyo. Dormitó por unos minutos y volvió a despertar con el sonido de otra puerta, esta vez la del dormitorio de su hermana. Se incorporó, caminó en penumbras hasta la puerta de la habitación con la intención de ir por su vaso con agua, pero al llegar lo sorprendieron cuatro espectros que salieron de atrás del armario y lo tomaron bruscamente por los brazos devolviéndole a su cuerpo que yacía inmóvil en su lecho.

… Dormía plácidamente en su cama cuando el sonido de una llave abriendo la puerta lo despertó del sueño profundo en el que estaba…

¿Qué había pasado? Todo había vuelto a empezar igual que antes, se repetía la misma escena como si hubiera experimentado un plano paralelo, esta vez prendió la luz y azorado con lo que estaba aconteciendo esperó a que su hermana se acostara para ir por el agua, un escalofrío corría por todo su cuerpo y realmente dudó si debía ir, porque aún tenía muy presente la escena que venía a continuación. No obstante, armándose de valor y encomendando su alma a quien pudiera ayudarlo, con un intento fallido de hacerse una cruz con el fin de persignarse (él nunca había sido un hombre de fe) se lanzó a lo desconocido, pasando por detrás del armario casi que, a la velocidad de la luz, pero para su asombro esta vez nada sucedió. Cuando regresó a la habitación aún no podía salir de su aturdimiento, anhelaba poder conciliar el sueño otra vez, pero temía, no quería volver a experimentar lo mismo, así que decidió dejar encendida la luz. No podía parar de pensar – ¿Qué sucedió? ¿De dónde salieron esos encapuchados de negros que flotaban por el aire y lo devolvieron a su cuerpo de manera brusca y haciéndole saber que había muchas más sensaciones que las que experimentaba estando despierto? Acaso: ¿estaba él viviendo en un mundo paralelo? Eran tantas las preguntas y tan escasas las respuesta que decidió seguir dormido y quedarse con su acotada realidad, no le había gustado para nada salirse de su zona de confort y encontrarse en otro mundo donde él era luz, energía, era todo menos materia.


 

¿Te gusta leer? ¿Quieres estar al tanto de las últimas novedades? Suscríbete y te escribiremos una vez al mes para enviarte en exclusiva: 

  • Un relato o capítulo independiente de uno de nuestros libros totalmente gratis (siempre textos que tenga valor por sí mismos, no un capítulo central de una novela).
  • Los 3 mejores relatos publicados para concurso en nuestro Grupo de Escritura Creativa, ya corregidos.
  • Recomendaciones de novedades literarias.

4 comentarios en «Otros mundos»

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.