¿Frases cortas? Escribe como te salga del lápiz

Debo ser una editora de lo más atípica, porque estoy en desacuerdo con uno de los consejos de escritura más comunes:
Hoy vamos a hablar del famoso

«escribe frases cortas».

Ya está. Frases cortas. Todo solucionado. Ya eres un escritor experto… ¡Pues no!
Este consejo se da normalmente para evitar errores de cohesión y concordancia. Se puede traducir como «si eres novato, no te metas en berenjenales». El castellano tiene su intríngulis, y es muy fácil meter la pata (incluso sin darte cuenta) con las oraciones subordinadas. Hasta ahí estamos de acuerdo. El problema viene cuando las frases se acortan artificialmente, porque esto no solo lleva a cometer errores sintácticos como en las frases largas, sino que también entorpece mucho el ritmo narrativo.
Yo tiendo a escribir frases largas, lo reconozco… Las frases largas, tal como explicamos en nuestro Curso de Escritura Creativa:
  • Las oraciones largas dan sensación de lentitud, especialmente en el caso de las subordinadas, que requieren un ritmo de lectura más lento para facilitar la comprensión. Pueden usarse en descripciones de lugares, escenas, personajes, etc.
  • Las oraciones cortas, en cambio, «espabilan», e, intercaladas entre frases largas, rompen la letanía del discurso. Sería el equivalente a alzar la voz en el lenguaje oral.

Ejemplo (que me voy a inventar sobre la marcha):

«Ese día se acababan mis dos semanas de castigo recluido en casa y no iba a dejar pasar la oportunidad de desfogar toda la frustración que llevaba acumulada. Uno a uno, fui llamando a todos mis amigos, advirtiéndoles de que a su vez llamaran a otros, hasta asegurarme de que éramos suficientes como para formar tres equipos de fútbol con los que improvisaríamos un torneo triangular. Pero cuando apenas quedaban veinte minutos para salir de casa… No me lo podía creer. El cielo se encapotó. Nubes negras de tormenta. Lluvia. Truenos. Adiós a mis planes». 
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Es un ejemplo bastante cutre, pero sirve. Se ve cómo las frases cortas del final aportan un significado más allá de su semántica. Son un reflejo de la frustración que debe tener el pobre chaval. Todo fluye hasta que empieza a llover, y los nubarrones se posan también sobre su cabeza.
Y digo que el ejemplo es cutre porque he hecho un poco de «trampa» al insertar frases cortas de manera algo forzada. El resultado son frases sin verbo y de dudosa calidad lingüística. Esto pasa mucho al obcecarse con acortar frases, y es un error igual o más grave que los que se cometen con las frases largas.
Vale, de acuerdo, Azorín es famoso por sus frases cortas y sus elipsis de verbos. Pero piensa: ¿tú eres Azorín? Si la respuesta es «no», que es lo más probable, te aconsejo que no intentes alargar ni acortar artificialmente la longitud de las frases y que escribas con naturalidad, porque lo contrario (forzar la longitud de las frases) se nota.
Dicho lo cual, me voy a poner a intentar acortar las frases de este post. El pluggin de optimización del SEO me está diciendo esto:
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«Mimimimi»

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