Toma de conciencia

Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Creativa de Facebook, proponíamos escribir con el tema “Toma de conciencia”. Este ha sido el relato ganador.

GERARDO BOLAÑOS GÓMEZ

Nuestra historia

Eran las 9 de la noche, la lluvia no dejaba de caer, yo caminaba por la calle de Zaragoza hacia la alameda, con 20 años a cuestas, todos los sueños del mundo y sufriendo mis primeras decepciones.
Veinte metros frente a mí se acercaba una silueta con la ropa pegada a su cuerpo debido a la lluvia, dejando adivinar una forma casi perfecta, hipnótica y provocativa, lo que hizo reaccionar de manera inconsciente, esa parte de mi cuerpo, que hasta ahora solo conocía la intimidad de mi mano, reconocía la lujuria, pero esta vez se presentaba diferente, vestida de ternura, me sentí enojado, frustrado, impotente, poderoso, desauciado, exitado, dolido, traicionado, triste, melancólico, meditabundo, ensimismado.
Que era todo esto, que sensaciones tan profundas causa está mujer. Todo esto en cuestión de segundos mientras por la acera se cruzaban nuestros mundos en una mirada esquiva, insultante, grocera.
Al tiempo que pasó a mi lado sin poder evitarlo y sin querer desearlo, di la vuelta y camine tras ella en silencio, a cierta distancia, la observé y analicé, caminaba con desgano casi arrastrando los pies con una especie de cansancio, con la mirada al frente y la conciencia pérdida, vagando en algún lugar muy lejos de aquí. Camino casi tres cuadras de sentó en una banca, saco un cigarro y lo prendió, mientras de su alma salía en una especie de quejidos, me apresure a comprar un cigarrillo de $5 con la señora de los dulces, me acerque a ella tratando de ser imprudente, le pedí lumbre, me miro hacia arriba, saco zippo original y estiró su mano hacia mí Sin dejar de llorar, le pregunté si se encontraba bien y me respondió que no, soy bueno escuchando le dije al tiempo que me sentaba a su lado, no necesito que nadie me escuche, solo un abrazo, y la abrace, estuvimos así diez minutos, cuando de repente se libera de mis brazos, se para efusivamente y alza la mano hacia la calle, un taxi se paró y entro en el sin decir nada, yo solo me quedé observando, me sentí triste, abandonado, decepcionado de mi corazón cobarde que no se atrevió a detenerla, a pedirle que no se fuera, que se quedará un momento más.
Volteo a la banca dónde habíamos estado abrazados dos desconocidos y veo una cartera olvidada por la prisa, era de ella, y pienso, » ahora como pagará su taxi» y presiento que ahí no termino nuestra historia.

*Todos los relatos son originales y no han pasado procesos de corrección.

PAOLA BAVARO

«El barranco» (tema de la semana: TOMA DE CONCIENCIA)

Aturdida y desorientada se levantó del suelo.
Un zumbido en los oídos la hizo tambalear.
Se palpó la cabeza y sintió un dolor punzante. 
Barro y sangre se mezclaban en su cuerpo.
Olor a hierva y ramas rotas, a tierra húmeda por el rocío nocturno, a frenada de auto en el asfalto.
La noche se cerraba a su alrededor y la envolvía en el mas absoluto desconcierto.
El resplandor de unas luces se asomaban desde el fondo del barranco.
De repente recordó: una discusión (otra mas de tantas), el forcejeo, tirones de pelo, insultos, golpes de puños cerrados en sus brazos…
Ese olor a alcohol y esos ojos enrojecidos de ira…

Volviendo en sí, murmuró:
«El auto se desbarrancó…»

Desde allí abajo, de entre las piedras, emergió el trueno de su voz:

-¡Puta! ¡Cuando salga de aquí te voy a matar! ¡Maldita zorra inútil!-

Ella giró su cuerpo dándole la espalda al barranco; divisó la carretera y buscó el teléfono en el bolsillo de su jersey.

-¡Sácame de aquí puta inútil! ¡Estoy atrapado! ¡No puedo moverme! Zorra!!

La carretera, el teléfono, aquel mal nacido allí abajo sin escapatoria dando voces ahogadas.
Comenzó a apurar el paso y titubeando marcó en su teclado:
0… 1… 6…

-016 contra la violencia de género, qué necesita… (vacío) ¿Señora…? ¿Está ahí?

Silencio. Sudor. Temblor en las manos.

Un «si…» miedoso se escapó de su boca.

– Dígame lo que sucede y la ayudaré…

Una sonrisa se dibujó en su rostro, apuró mas el paso dejando atrás al opresor, el auto y el barranco.

-¿Señora…? ¿Qué le sucede?
-…Desperté… -Murmuró
-¡Dígame! ¡Por Dios! ¿Está ahí?
-¡Si! ¡claro! Quiero denunciar a mi marido… Me maltrata… Quiero que me ayuden…
– ¿Dónde está? Señora… ¿Está en peligro?
– No… Ya no…

Cortó la llamada tirando el móvil al río y corrió hasta perderse riendo a carcajadas.
La lluvia caía tan lenta que no llegaba a tocar el suelo.
El olor a tierra mojada subía entre la hierba.

-¡Desperté! ¡¡Desperté!!

El agua, ahora, mojaba todo de una forma copiosa casi con furia mientras ella giraba con los brazos abiertos y reía entre sollozos.

-Soy libre… Desperté…


OMAR ALBOR

Cerca muy cerca
delante del espejo
tu cara, el tiempo
Solo a rayado
de lineas
La experiencia
de saber, que tan duro
a sido todo, que tan bello
a sido el camino
Cuando me veo
Veo a mi alrededor
un campo con girasoles
llenos de luciérnagas
de noche y de día
reina la vida, a llovido hoy
Y el barro mancha mis zapatos
En mi foto rasga con uñas
La verdad de que el tiempo
deja huellas y que la vida
es un viaje y tu lo disfrutas
como más quieres
Solo saber que mañana
existira otro camino
por recorrer otro paisaje
por contemplar, otro cielo
por mirar el mismo
que te acompaña día a día
y te dice sigue así
Sigue adelante aun con viento
en contra, aun con viento a favor
Solo tene a mano un vaso de agua
Y un vaso de vino, que la alegría
Siempre sea la consigna por vivir
Día tras Día.


ANABEL RODRÍGUEZ

Hoy me desperté sintiendo llover. No es la primera vez que llueve, es cierto. Pero desperté y me asomé a la terraza. Los truenos se habían desprendido de sus luces y me gritaban que despertaste. Me acerqué y en esa oscuridad engañosa sentí la lluvia mojando mi piel. Observé las gaviotas sobrevolando el cielo, histéricas, premonitorias y supe que el día anterior ya estaba muerto, tan muerto como mi pasado. Tan muerto como mi futuro. Porqué trazar un futuro incierto? Hoy es el primer día de mi vida y mi vida siempre la regirá el presente.


LURDES PEDREÑO

Cuando me desperté, estaba tirado en el suelo, tenía, muy mal sabor de boca y en el suelo había una mancha de lo que me pareció sangre, pero tampoco, estaba muy seguro de que fuese así. Intenté recordar la noche anterior, pero solo me venían a la mente imágenes confusas.
Intenté levantarme porque sonaba el timbre de la puerta, pero mi cuerpo no respondía del todo, con graves dificultades, conseguí ponerme en pie y fui a abrir la puerta.
Cuando la abrí había una pareja de policía que me hicieron muchas preguntas. Como mi mente estaba confusa creí entender que la noche anterior, un par de amigos y yo tuvimos un accidente y al parecer ellos habían consumido mucho alcohol y me requerian para ir con ellos al hospital para realizarme varias pruebas. Como casi no me tenía en pie llamaron a una ambulancia. Después de varios días de confusión tirado en un cama supe lo que había pasado, efectivamente habíamos tenido un accidente y X estaba muy grave, aquel día tome conciencia de que debía cambiar de vida


LA XICUELA DE CORRIOL

Ernesto nunca tomaba conciencia de sus actos y posteriores repercusiones. Uno de sus primeros errores fue no terminar los estudios primarios.

Ser vago y superdotado, a veces iban de la mano. Empezó a trabajar con 15 años en la empresa de su padre, pero ni siendo el hijo del jefe, conservó su trabajo.

Su vida había estado dando tumbos de trabajo en trabajo hasta que conoció a Cristina. Por ella quería sentar cabeza y por fin intentarlo en serio.

No tenía duda alguna. Pero le costaba cielo y tierra conservar un trabajo más de seis meses. Hasta que por fin, heredó la empresa de su padre, al que tampoco quería volver a decepcionar.

Tomó conciencia por fin de la situación y se puso manos a la obra. Los primeros meses, en la sombra, su padre, para enseñarle el oficio, y posteriormente también unos años de control de las cuentas le sirvieron para demostrar su valía. Cristina estaba orgullosa de su pareja. Ya podían tener hijos, condición que puso para que Ernesto se aplicara más en el trabajo y en la vida.

Tras tres años de intentos infructuosos, nació Samuel, viva estampa de su padre. Esperemos que no sea la misma estampa para todo y sea más responsable un poco antes de cuando lo fue su padre.


EMILIANO HEREDIA

EMI

¿Qué te parece el tema de esta semana, que ha propuesto Cris, Emi? . Un poco ambiguo, ¿no?.
Realmente, ¿a qué o de qué tienes toma de conciencia?. Tan solo de lo físico, puedes confirmar, al cien por cien, de tener una toma de conciencia como tal. Tienes una casa, física, eres consciente de que eres poseedor de una vivienda, porque la estás pagando.
Tienes una bicicleta, tienes consciencia de posesión de algo que te transporta a donde tú quieras cuando tú quieras. Y por ende, por seguir con estos dos ejemplos, hay cosas físicas que, llevan adheridas una o varias cualidades no tangibles, inherentes e indivisibles a éstas.
Tienes una casa, y tienes posesión de consciencia de que, unido a ésta, está el hogar, enmarcando todas sus finitas posibilidades y características.
Tienes una bicicleta, y también, eres consciente que, unido a ésta, amén de que sea un medio de transporte, va unida una libertad de la cual eres consciente con un inquebrantable sentimiento de certeza de superioridad sobre los coches.
Entonces, dime, dime tú ahora, de qué está repleto tu corazón, tu alma, todo tú, de eso que se llama toma de conciencia.
Sí, ya lo sé, tienes plena conciencia de que escribes, sí. Pero…dime, ¿hasta qué punto es buena, o mala, tu férrea postura de que, como escritor, eres tremendamente egoísta?.
Solo escribes para ti. En tu cósmica celda encerrada en una caja de cerillas.
Cada letra que escribes, es un bote de tu pelota de goma sobre el suelo a la pared de la cárcel de aire con muros de hormigón en la que estás encerrado.
Un niño golpeando un televisor desde dentro, pidiendo a gritos un poco de amor, un vendedor de huevos, una mujer que cree lo que no es, multitud de seres que vienen a la hora de visita, y se van.
Y luego, te dejan empapado por la esponja de la soledad, que ha salpicado tus ojos.
Esa, y sólo esa, es realmente tu toma de conciencia, esa que nos está pidiendo Cris, a todos y a cada uno de los errabundos que vagamos por los caminos por hacer.

¿Cuántos años hacen ya, Emi?, tantos , que crees, que si fuera posible, tal vez, solo tal vez, pareciera que fuiste creado así al asomarte sin ruido a este mundo ensordecedor.
Lo tienes asumido, eres capitán de tu barco vacío repleto de marineros.
Siempre ha sido así, y lo mantuviste en secreto hasta que llegó el día y dijiste:
Hola, soy Emi y soy alcohólico de soledad. Me emborracho día sí y día también, de cubatas de silencio mezclado con miradas desde la sombra, cosecha del tiempo ni se sabe.
Detrás de la barra desde donde siempre has esnifado la vida, se encuentran los cascos vacíos de tus orgías fantasiosas.
Ninguna etiqueta es igual a otra. Cada botella, es una cosecha diferente a otra y distinta a todas las demás.
Cosechas jóvenes, de poemas clandestinos de instituto, exprimiendo la pluma creando un vino que apurabas hasta el final. Y como tus ilusiones, las botellas cuadriculadas, quedaban esparcidas por el suelo…
Te quiero M……, te quiero…..C……, Te quiero…..R……..
Con el tiempo, por culpa del mal tiempo, tuviste ambrosías que fueron vinagre del malo y del barato.
Cognacs amargos, licores dulces, vinos oscuros, mostos claros de sol…..
Hasta que llegó el día y alguien te animó a abrir tu bodega secreta, y enseñaste al mundo, todo tu mundo.
y aquí estás. Sonriendo riéndote de todos.
Cris:
Ésta es mi toma de conciencia:
Soy una persona egoísta que escribe y que hace feliz a la gente sin querer.


MÓNICA MEDL

Ese día desperté

Vivía agónicamente la rutina enmohecida de acostumbramiento.
Esto era así y parecía imposible de cambiar. No podía descubrir en qué momento había caído en esa asfixiante realidad.
Parecía no darme cuenta de lo que sucedía, día tras día trascurría sin siquiera cuestionarme el estado en el que estaba sumida.
Anestesiada de todo sentimiento, de toda sensación, en un coma atencional.
Mi mente ni siquiera era capaz de vagar entre sueños e ilusiones.
Vivía una soledad en acompañamiento, con alguien que se había transformado en un extraño.
Un extraño enemigo que cercenaba mi integridad como mujer. Era su juguete perfecto, manipulador abusivo, me tuvo cautiva y me vació como un ladrón poco a poco la autoestima, me enloqueció en su juego desfigurador de situaciones que no podía ver.
Drenó mi ser por la alcantarilla de su dominio, bañando calles de furia con mi cuerpo como objetivo, apuntando cual mira telescópica a desaparecerme en un instante.
Violento cobarde, mutilador de personalidad. Me transfiguró hasta no saber quién era en realidad.
Decía amarme, demostraba odiarme. Decía necesitarme aislándome de todo, celoso compulsivo de fantasmas inexistentes.
Me había perdido en el rincón de los olvidos, carente de todo, vacía e imposibilitada de dar.
Era un muro distante lleno de gris frialdad, tomando distancia y sin poder en nadie confiar.
Un día con un blues sonando de fondo y una lluvia que apenas mojaba, salí a fumar al balcón. Miré mi reflejo desahuciado en el cristal y simplemente lloré.
Pensaba…Quedamos tú y yo… Va, yo no era yo. Tú contabas con eso y te aprovechabas de mí como si fuera una seguidora de tu secta de aislamiento.
¿En quién me había convertido? ¿Dónde había quedado abandonada? ¿Cómo podía ser?
Junté coraje como nunca lo había tenido, tiré el miedo por el balcón junto al cigarrillo y lo enfrenté.
Ese día desperté, me salvé de una muerte segura, ese día volví a nacer como mujer.
Ese día desperté.


GABRIELA MOTTA

Entendí

No sé cuándo comenzó, pero de pronto simplemente comencé a entender paulatinamente y como quien despierta de un profundo sueño que algunos sentimientos como el rencor, las quejas, el miedo, la culpa, te hacen vibrar con una frecuencia diferente a la naturaleza.

Un día entendí el cliché más proclamado en el mundo: el amor todo lo puede y es una energía contagiosa; me sentí eufórica de poder discernirlo.

Una vez en sintonía con la fuerza del amor entendí; que el cambio viene desde adentro y no desde afuera.

Entendí; que nadie me envidia, ni nadie me puede lastimar si yo no sé lo permito.

Entendí; que el desapego si es bueno y colabora a dejar fluir las cosas con naturalidad. Porque nadie es de nadie, ni nada te pertenece pues estamos aquí de paso.

Entendí; que la naturaleza con su majestuosa generosidad me regala vida para poder disfrutar por 24 horas de sus encantos y me regala otras 24 horas más para comenzar de nuevo y así sucesivamente esas horas se van sumando y transformando en semanas, meses y años.

Entendí; que se aprende más escuchando que hablando, pero para poder escuchar primero debo dominar el ego, ese sentimiento complejo y reluciente que me vuelve adicto a su brillo opacando mi yo más genuino, deslumbrándome con el falso resplandor del éxito.

Entendí; que se aprende más de lo sencillo que de las embrolladas teorías.

Entendí; que es un don ser agradecido y que los dones hay que aceptarlos y agradecerlos.

Entendí; que ser feliz es un instante, pero estar en paz con uno mismo es para siempre.

Entendí; que aprendemos todos los días y nunca se es demasiado viejo para comenzar a cultivar el alma.

Y entendí; que sólo puedo ocuparme de mi experiencia y mi vivir, que cada uno es dueño y señor de su vida, y que nadie cambia si no quiere, y que nadie vive si no siente y que nadie ríe si no llora, y que nadie sufre si no se arriesga y que la vida es un riesgo digno de ser vivido y qué animarme a cultivar mi yo más genuino me permite brillar en sintonía con la luz de la naturaleza convirtiéndola en amor que al fin y al cabo es el fin último y único de mi existir.


FLAVIO MURACA

ENTRE EL SER Y LA NADA Y NO SER NADA.

HACE UNOS DIAS ATRÁS COMENCÉ A CUESTIONARME CIERTOS PARADIGMAS ESTABLECIDOS POR LAS SOCIEDADES COMO ALGO CIERTO Y VALEDERO, QUE AL FIN Y AL CABO TENÍAN QUE VER MÁS CON UNA CULTURA INTRAFAMILIAR MÁS QUE SOCIAL, TENIENDO EN CUENTA QUE LA FORMACIÓN INICIAL del hombre se conforma en el seno familiar que es, la primera unidad de organización social por excelencia.
Luego de sufrir o presenciar ciertos acontecimientos empecé a preguntarme en donde habían quedado todos esos valores formativos que a mi me habían dado a través de años en el ambito del hogar familiar.
Es que me cuesta creer que exista una dicotomia tan grande entre el avance de la tecnologia y la involución humana.
¿Es posible que el hombre cuanto mejor este más barbaro se vuelve?
Se supone que todos los conocimientos cientificos que se ponen en juego son para mejorar la vida de hombre, pero sin embargo el hombre se vuelve cada vez más el lobo de este, como diria Hobbes.
¿En donde quedaron todos esos valores que nos enseñaban de chicos?
Me refiero en este punto a la mala-educación de las personas, se ha perdido el Hola, buen dia, el buenas tardes, el gracias muy amable y el por favor.
Son todas caracteristicas que se han olvidado con el correr de los años y no estoy culpando a las nuevas generaciones porque ellos nacen mamando todo esto, así que copian lo que ven.
Las personas han recrudecido su vulgaridad, resaltando lo peor del hombre que parecia haber sido enterrado trás siglos de cultura y avances ininterrumpidos.
Todos avasallan, todos atropellán, todos son sabios conocedores de la verdad que defienden utopicamente sin saber ciertamente que significa utopico.
Tengo la sensación que la tecnologia en cierto punto ha relegado tanto a la cultura propiamente dicha que solo muy pocos aún se cultivan leyendo libros, estamos en la era de lo fast, todo ahora, todo ya, y leer un libro significa «perder tiempo».
Todavia recuerdo cuando estaba leyendo un libro y alguién a quien tenia que tratar por cuestiones laborales, me mira y me dice: ¿Para que lees? ¿Para que te sirve?
Aún persiste ese ideal de respuesta en mi, porque me gusta, porque el saber te hace libre, porque no existe mejor acto de rebelión que el educarte, porque eso rompera las cadenas de la esclavitud que un sistema politico y economico como el Capitalista impone.
Me encuentro entre el ser y la nada o tal vez quizas en convertirme en la nada misma.
El hombre vive alienado, mascullando bronca, insastifacción, incorformista con su forma de vida, pero con su sueldo del mes (pago-salario) sale corriendo a comprar tecnologia, relegando de adquirir algún libro.
Se ha vuelto tosco, bruto, con una enorme involución cultural y social, como dije todo inicia en la familia, que es la portadora de valores, enseñanzas y formas de proceder.
Hoy, cualquiera es filosofo, comediante, periodista, y todas las cosas que le deseé a través de la tecnologia, pero a su vez a perdido todo sentido de educación para moverse en sociedad.
La tecnologia avanza, el hombre retrocede.


REBECA FS

¡Chúpate el codo!
Caray, la verdad es que yo no puedo. Siempre me lo dijeron para saber si podía, o tal vez me lo han dicho para ver hasta dónde podían llegar mis limitaciones.
Distende.
Desde entonces siempre utilizo el “chúpate el codo” para enseñar lo que a mí me enseñaron. Suele funcionar para crear un momento de carcajadas, frustraciones y también para empatizar.
Distende.
Los bebés aún no saben chuparse el codo, se chupan lo que se tienen que chupar. Los niños lo intentan, y estiran. Los adolescentes no sé lo que hacen. Los treintañeros lo hacen o no. Los mayores piensan, si les estás tomando el pelo o …lo piensan para adentro. Habrá alguno que diga…”No me tomes el pelo”.
Distende.
Yo, he visto chuparse el codo, chuparse el dedo gordo del pie, tocarse la nariz con la lengua, tocar las tejoletas con la mano, tocar el suelo con las piernas rectas con noventaitantos años y dar aire a un fuego de una playa con un cartón que duró toda la noche.
Ahí, es cuando de repente uno ve que se puede distender.


ÁNGEL MARTÍN GARCÍA

Una historia narrada a trazos. Algunos esquivos, otros violentos y con protuberancias. Trazos de colores vivos que se apagan, secados ante un sol injusto y envidioso. Trazos inacabados que prometen obras de arte no aptas para el ojo humano.

En conjunto, el boceto de la perfección hecha carne y pensamiento. El punto que abrazan con amor el Yin y el Yang, sabiéndolo la única belleza imparcial existente.

Me esfuerzo ya no por ser una realidad, sino por ser un recuerdo. Una mota de polvo en su historia, en su lienzo. El punto en que la aguja traspasó la realidad y dejó un momento imborrable.

Mi felicidad se tuerce en una sonrisa, y yo tiemblo, de expectación y temor, de esperanza y raciocinio, de sueños envenenados con una imagen grabada en escala de grises en mi retina.

Me difumino con el paisaje y dudo si llegará el momento en que me completen, me pinten las alas y pueda volar hasta las hendiduras de su alegría.


INMA PULIDO

Como cada tarde, Remedios se sentaba en su porche.
Le gustaba contemplar su bonito jardín sentada en su cómoda mecedora y saboreando una humeante taza de té.
Miro su reloj..»Pues no es tan tarde, exclamó en voz alta»
Una llovizna persistente caía sobre sus pies, el cielo se tornó gris.
Empezó a incómodarse.
Arturo se estaba retrasando.
No le gustaba estar sola cuando de avecinaba una tormenta.
Recordaba como se acurrucaba en sus brazos, era asombrosa su paz.
Ya en el calor de su hogar, se disponía a preparar algo de cena. Le faltaban algunas patatas y decidió ir hasta el invernadero a por ellas.
‘Y este hombre sin venir, se decia»
Le llamo la atención que una de las ventanas estuviese entornada.
Cogió su cesta y se dispuso a recoger sus preciadas patatas, pero un golpe en los cristales la hizo girarse en redondo.
!Nada, no se veía, nada!
Le temblaba todo el cuerpo, cuando llegó hasta la ventana, comprobó que no había nadie fuera.
Con paso ligero salia del invernadero para volver a casa, una respiración entrecortada a la altura de su hombro la dejo paralizada.
El sudor recorría su frente, Remedios sentía que iba a desmayarse
Giró los ojos , pero no había nadie a su lado.
Con las manos apretadas en el asa de la cesta entraba en casa.
Fuera, llovia.
Terminando de cocinar, miraba el reloj inquieta.
¿Dónde estaría Arturo?
Quitándole importancia a su nerviosismo…
Preparaba su baño, necesitaba relajarse.
Sumergida en la bañera cerró los ojos y escuchaba con claridad cada gota de lluvia.
Se dejaba llevar por el suave tintineo en los cristales.
Cepillaba su pelo cuando una voz que inundaba toda la estancia le susurraba….
Coge mi mano, tengo frio.
Remedios, lloraba.
Cinco minutos después, llamaban a su puerta.
El agente que le enseñaba su placa estaba empapado.
Señora, debe usted acompañarme.
Cuando llegaron al lugar donde pasó el incidente, Remedios no podia más.
Le comunicaron que su marido paró a poner gasolina y que dos hombres lo encerraron en el baño y lo obligaron a permanecer allí.
Fue víctima de un atraco.
Arturo golpeaba sin éxito la ventana que daba a la calle, y un olor pestilente lo dejaba sin sentido.
Haciendo un esfuerzo enorme por cerró los ojos y se imaginó al lado de su amada.
Murmuró…..
Coge mi mano, tengo frio.


LUCIDECES ROMUALDO RAMÍREZ

TU RESPUESTA

Yo esperaba tu respuesta,
magníficas palabras sonoras…

Yo esperaba que fluyera tu respuesta…
en los bosques del recuerdo,
en los árboles de la nostalgia,
en las ramas de la necesidad.

Yo esperaba tu respuesta,
en los mismos lugares en que te conocí,
allí donde las lágrimas se acarician,
y las horas muertas se extienden
por la agonía de las tardes,
y la tragedia de la noches solitarias.

Yo esperaba tu respuesta,
porque pensé que seguirías atrapada
por la red del marasmo…
el corazón de la esperanza detenido
por las palabras…
que el valor decide asesinar,
antes de que nadie diga nada.

Yo esperaba tu respuesta,
pero alguien supo raptarte,
alejarte de la oscuridad de los túneles,
depositarte de en la piel de otro espacio,
la luz de las sábanas
cuando envuelve dos cuerpos…
que sólo se desean
y quieren estar juntos.

Yo esperaba tu respuesta,
inhalando la niebla que hoy
no permite divisarnos,
la distancia,
las paredes,
las llanuras…
que separan
tu mundo y el mío.

Yo esperaba tu respuesta,
magníficas palabras sonaras…
en los bosques del recuerdo,
en los arboles de la nostalgia,
sin darme cuenta
que realmente…
nunca te hice falta.

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13 comentarios en «Toma de conciencia»

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