Las mentiras del sector editorial

Mi compañero Dani, del podcast Leyendo hasta el amanecer, me pidió hacerme cargo para el nuevo programa de la sección «Me sangran los ojos», que consiste en denunciar o señalar cualquier mala praxis en el ámbito de la literatura.

Y decidí aprovechar este me sangran los ojos para denunciar un problema literario que he estado años evitando mencionar (para que no me acusara de barrer para casa ni nada similar), pero es que ya está pasando de castaño oscuro:

Me sangran los ojos con las mentiras del sector editorial.

Ala. Ya lo he dicho.

Para situar a los oyentes, comentaré que hay básicamente dos maneras de publicar un libro:

  • que te lo publique una editorial
  • o que lo publiques tú mismo.

La primera es la manera tradicional: una editorial compra los derechos de tu libro y ellos se ocupan de todo a cambio de un porcentaje por las ventas, que suele ser el 10%. Hasta hace unos años, esta era la única opción posible para publicar un libro.

Después apareció la autoedición, se ha hecho muy popular en muy poco tiempo y hoy en día, en lugar de venderse grandes tiradas de unos pocos títulos, se venden millones de títulos de pequeñas tiradas cada uno. La consecuencia directa de este cambio de paradigma es que las editoriales ya no arriesgan. Son empresas, no son ONG, y para ellas no es rentable, con la competencia que hay ahora, publicar a un desconocido. Así que cada vez es más difícil encontrar una editorial que quiera publicarte (os lo aseguro yo, que he sido agente). Entonces, al autor que lo consigue, se le presupone una buena calidad literaria de entrada (aunque no tiene por qué ser así: tal vez le hayan publicado por su número de seguidores). En fin, el caso es que la edición tradicional tiene estas dos ventajas: que se considera una opción más prestigiosa y que no hay que invertir nada.

El problema viene cuando, sabiendo esto, otras empresas de servicios editoriales MIENTEN. Sí, mienten, vendiéndose a sí mismas como editoriales tradicionales para conseguir captar más autores y sacarles el dinero.

Y ojo, que no estoy diciendo que las empresas de servicios editoriales sean entes malvados. Yo dirijo una y la tengo porque creo en ella y porque me parece la mejor opción. El problema es disfrazarlo de lo que no es.

  • Una cosa es decir «Cuatro Hojas es una empresa de servicios editoriales que te ofrece en pack todo lo que necesitas para poder publicar: corrección ortitipográfica, maquetación profesional, diseño de portada, gestión de licencias, impresión, opciones de distribución, blablabla… y, según las características de tu libro, esto te cuesta X y su rentabilidad sería tal».
  • Y otra cosa es decir: «Somos una editorial tradicional y te hacemos el inmenso favor de publicarte tu obra porque eres especial». Y en pequeñito: «tan solo tendrás que asegurar la venta (atención al eufemismo) de cien ejemplares para blablabla».

Y esto está pasando.

Hace unos meses, me envió un autor mío, que publica bajo el pseudónimo de Coronado Smith, un email que recibió de un concurso de poesía al que se había presentado. Le daban la enhorabuena por la calidad de su obra y por ser tan chupiguay, le enviaban un contrato de edición de varias páginas y, entre ellas, ponía «el autor se compromete a adquirir un mínimo de 200 ejemplares del libro a un 40% de su PVP». O sea, que le obligaban a comprar 200 libros a 10€ cada uno. ¡Al loro, eh! ¡Enhorabuena! Eres el ganador y te ha tocado pagar 2000€.

¿Sabes qué pasa? Que si Coronado Smith quisiera autopublicar su libro de poesía con una empresa de servicios editoriales, le costaría mucho menos de la mitad de lo que le piden, y le sacaría a cada libro una rentabilidad de alrededor del 60%, y no del 10%.

Esto es una estafa. Pero no es rara. Me he encontrado muchísimas estafas.

  • Dicen «te publicamos gratis» y es mentira. O peor aún: es verdad, porque lo único que hacen es ponerle un código de barras para colocar el libro en impresión a demanda, dar el 10% al autor y quedarse el resto. (Autores: preguntad bien todo antes de firmar un contrato).
  • Dicen «somos editorial tradicional, publica con nosotros«, pero ninguna editorial tradicional diría eso, porque las editoriales tradicionales lo que buscan son lectores, no autores (están saturados de autores).
  • Dicen «estarás en Casa del libro«, pero no te dicen que no aparecerás físicamente, sino solo en su catálogo online, y que nadie te encontrará salvo que meta el título exacto de tu libro en la web de Casa del libro.

Y bueno… de Amazon ni hablamos. Porque el «publica gratis» de Amazon es directamente mentira. Colgar un pdf en Amazon para que ellos lo impriman en un formato que parece un libro no es publicar, porque carece de todas las licencias.

Así que autores, ya sabéis: preguntad bien todo antes de publicar: comparad tarifas, comprobad lo que incluyen y, si queréis probar suerte con la editorial tradicional, ¡poned el ego a cubierto y no os dejéis deslumbrar por lo primero que os digan!

 

Así que ya veis: me sangran los ojos cuando veo cualquier slogan de estos en la web de una supuesta editorial. ¡No al markentig falso ni a la competencia desleal!


.Si prefieres escuchar este post en formato audio, puedes hacerlo en el programa 129 de Leyendo hasta el amanecer (minuto 30).

 

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