Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Creativa de Facebook, proponíamos escribir relatos con con el tema «canción». Estos son los textos recibidos. ¡Vota por tu favorito en comentarios antes del jueves 24 de septiembre!
* Por favor, solo votos reales. No hay premio, solo reconocimiento real.
** El voto se puede dividir en dos medios o cuatro cuartos. Si alguien vota a 3 relatos, se contabilizará 1/4 de punto a cada uno. Si vota a 5, el voto será nulo.
*** Los textos son originales (responsabilidad de cada autor) y no han pasado procesos de corrección.
CORONADO SMITH
Muchas entidades etéreas se arremolinaban en torno al Duende de la creación:
El Señor de los recovecos fue el primero que sugirió la temática:
—Deberíamos cantarle a los claroscuros—
La Dama de las expectativas seguía tejiendo su propia melodía al ritmo que le marcaba el ciclo del cambio que nunca se producía, no muy lejos de allí, la Gran Fortuna esquivaba por doquier las notas musicales que no perteneciesen a una sinfonía acompasada a su propio brillo externo.
—Deberíamos cantarle a al corazón del oso polar— sugirió la juglar del deshielo al tiempo que afinaba su propio invierno.
—Pues yo opino que hay demasiada gente cantando y nos deberíamos centrar en insonorizar sus propias armonías por el bien de la galaxia lejana que no acepta la invitación de acercarse por esa razón—aconsejó Belladona, la musa sin trovador.
El Duende de la creación escuchaba atentamente todas las propuestas que iban surgiendo de los corazones templados que lo rodeaban, pero seguía sin abrir la boca.
—Yo tengo una idea—sugirió el señor de los vídeos de aniversario.
Todos se miraron recelosos, sus ideas, aunque valiosas, acababan en pérdidas de identidad de la gente que solía prestarle demasiada atención, pero como la reunión así lo exigía, asintieron con la cabeza la gran mayoría para que expresase su idea.
—Creo que deberíamos tejer una canción para la Funeraria cuatro bodas en su once aniversario, no es un aniversario baladí, es el que va detrás del décimo—
Todos los reunidos asintieron nuevamente, esta vez tenía razón, era irrefutable su teoría. Después de los prolegómenos y ajustes necesarios para fijar los itinerarios deambulantes del trabajo en cuestión, se pusieron manos a la obra y el resultado fue algo que todavía se recuerda en todos los éteres de la inspiración.
Oh Gran Madre, Gran Madre
tus imágenes son la inspiración,
la pequeña Chissst vuela raso
picoteando alguna creación.
Oh Gran Madre, Gran Madre
once años es tiempo que pasó.
Rosas negras, funerales y medicación,
cuatro bodas en las ferias
y catálogos de la exposición.
Oh Gran Madre, Gran Madre
usa para el anuncio esta canción.
El duende de la creación miró satisfecho a todos sus congéneres allí reunidos y por fin habló:
—«Hijos míos, más vale animal volátil en palma metacarpiana, que cientos de sus congéneres en plena libertad surcando los espacios siderales»—
Por doquier empezaron a salir tréboles en el ambiente que se fusionaban con las realidades atmosféricas en armonía con cada quien y el eslogan aparecido de repente como invocado por los usuarios que esperaban en el otro plano su aparición:
“Por cada cuatro bodas, regalamos un funeral proteico”
ARMANDO BARCELONA
SI ME VES POR EL CIELO
Amor, estoy aquí, sentada en una silla junto a tu cama, alisando las arrugas de mi falda compulsivamente, porque no sé muy bien qué hacer con las manos.
Los médicos dicen que debo hablarte; tu cerebro se ha cansado, está dormido, y algo habrá que hacer para despertarlo. No sé si esta es la manera adecuada; pobre de mí, ya sabes que yo soy muy de lo inmediato, tengo poca paciencia, y este cansancio tuyo de ahora parece que se ha hecho grande y necesita tiempo; quizá más del que nos quede a los dos.
No sé qué contarte; es lo que tiene un matrimonio de cuarenta años, que ya está todo dicho, casi podemos entendernos solo con la mirada; sin embargo, ahora eso no sirve.
Hace calor en esta habitación; el pitido intermitente del monitor certifica que sigues vivo, es como un metrónomo implacable que marca el ritmo de nuestra realidad; sí, nuestra, porque los dos estamos metidos en el mismo lío existencial.
No se me da muy bien la comunicación; tú sabes que soy mujer de pocas palabras, y eso es lo que me piden que haga, hablar sola y rogar que tú estés al otro lado haciendo como que escuchas y enterándote a medias, más o menos como vienes haciendo los últimos… ¿veinte años?
Yo diría que sí, aproximadamente desde que terminamos de pagar la hipoteca, te operaron de la próstata y Martín se fue de casa por primera vez; por cierto, está viniendo desde Nueva York. Le pedí que no lo hiciera porque pone en peligro su trabajo; ya sabes cómo son los yanquis con los derechos laborales, pero es lógico que esté preocupado por su padre. El amor todo lo puede.
¿Cómo decía esa canción de los Beatles? All you need is love, love. Parece que Lennon la hubiera escrito para ti, tan necesitado de amor como has estado toda la vida, corazón; que se lo pregunten a tus queridas, porque faldero lo has sido, con avaricia, no lo niegues, a ver si piensas que una es tonta.
No te lo reprocho; si hiciéramos una competición de cuernos, lo mismo íbamos a la par. No digo lo que pienso de verdad para que no se te vengan abajo los palos del sombrajo de la autoestima, rey mío, que como andas pocho no quiero hacer leña; aunque si te recuperas y lo ves divertido, un día nos ponemos con el balance corneador y salimos de dudas.
Si los médicos se enteran de lo que te cuento, lo mismo me retiran el pase de visita, pero, hijo, estas situaciones hay que aprovecharlas para sincerarse; luego, si eso, otro día que estés lúcido lo hablamos con más conocimiento de causa. Mientras tanto, que le echen la culpa a la canción. Por cierto, John se quedó ancho escribiendo semejante memez circular.
Pegadiza lo es, no voy a negarlo, pero no me jodas: There’s nothin’ you can do that can’t be done. Es obvio que no hay nada que uno pueda hacer, que no se pueda hacer, ni nada que puedas cantar que no sea cantable, nothin’ you can sing that can’t be sung. Soberana estupidez.
No estaría perdiendo el tiempo con la cosa si no fuera porque tengo que darte palique unidireccional por prescripción facultativa; me fastidia poner de vuelta y media a la zorra de tu hermana, los telediarios son depresivos y se me agotan las ideas. Alguien tenía que pagar el pato y, para el caso, a Lennon ya le da lo mismo.
También podía haber optado por Imagine there’s no heaven, pero en tus circunstancias, con un pie aquí y el otro en el vacío, poner en duda la existencia del cielo me ha parecido demasiado cruel. Puede que hayas sido un cabronazo toda tu vida, pero, hijo, qué quieres, no me sale ser tan mala gente.
Uy, parece que el chisme ese está pitando demasiado seguido; igual se me ha ido la mano con la terapia conversacional.
En fin, Ramón, querido, no sé si te estás yendo, pero por si acaso, te digo que fue bonito un tiempo, luego se torció lentamente y ahora, pues eso, que la rutina es muy mala. Dale recuerdos a la bruja de tu madre, si la ves por allí y, para un futuro: Would you know my name, if i saw you in heaven.
Acuérdate de mí, si algún día me ves por el cielo.
RAQUEL LÓPEZ
El tiempo marca en mi memoria
lejano amor de un trago amargo
resuena en mí la vieja historia,
de aquel adiós tan frío y largo.
Violines de una noche ausente
notas resuenan en el aire
mientras mis pasos en la sombra,
ensayan el último baile.
Estribillo
Nuestra canción, una caricia
de aquel bolero del recuerdo
la melodía que termina,
bajo el olvido de un lamento..
El romance de un amor, que se nos fue
nostalgia que pierde el eco de tu adiós
un recuerdo que en el alma dejaré,
en los días que el mundo era de dos.
Estribillo
Nuestra canción, una caricia
de aquel bolero de un recuerdo
mientras en el aire, se respira,
nuestra canción… De AMOR ETERNO…
Raquel L.
REBECA FS
Mirándonos
Mirando mi diario,
descubro que ya no,
soy lo mismo de antes,
el aire entró y salió.
El tiempo es un payaso,
de fuego, tierra y sol.
Septiembre y el otoño
prepara tu canción .(BIS)
Las fotos como historia
el marasmo acabó.
Enreda el tiempo en el aire.
El viento peinó y lavó.
El tiempo es un payaso,
de fuego, tierra y sol.
Septiembre y el otoño
prepara tu canción .(BIS)
PD¡A ver qué sale con esto!
YOLANDA PINA REY
¡Qué bonito es escuchar música y por ella dejarte llevar!
Esa melodía que te transporta hacia un viaje de sensaciones y sentimientos. Paseando contigo misma, sus notas te invitan a elevar la vista al cielo y volar hasta ese lugar en el que te gustaría estar.
Es en ese preciso instante cuando comprendes la magia de la música. Escuchas su melodía sonando y apuntando al centro de tu pecho para despertar a tu corazón, que ya baila a su compás.
Escuchándola, esta letra me emociona y siento cómo me atraviesa con su flecha. Por eso, tan solo puedo decir: muchas gracias por sonar tan bonito y por cantarme, casi en un susurro, al oído.
Tus sonoras notas han despertado todos mis sentidos y han erizado mi piel, desnudando mi alma a flor de piel. Por favor, sigue sonando para mí, que yo te seguiré escuchando, convirtiendo con mis huellas tus poemas en canción.
ANDRÉS JAMES CÁCERES
Murga Rap.
Que el letrista no se olvide.
Cada uno elige el rol
Escribiendo una canción.
El de la mano derecha
Eludiendo frases hechas
Pasa por alto los» itmos»
Deberás seguir tu ritmo
Y dejar de parecerte
Ni en ningún letrista verte
Las palabras son de todos
De Cada uno a su modo.
Y si cobro por lo escrito
Pierdo frescura un poquito
Los que aparentan izquierda
Y repiten frases de mierda
Si tocas la dictadura
Ponle rostro a la tortura,
Y si hablas de democracia
Recuerda no es obra y gracia
Es que el todopoderoso
De esta vaina se hizo el oso.
Y como dice un amigo
Que siempre llevo conmigo :
! Y te vas a escribir de madrugada!
!y la pluma corre como encantada!
No se puede gastar tinta
Por copiar pluma distinta
Ni ser revolucionario
Por una nota del diario
Ni declarar ser un zurdo
Cayendo en lo más absurdo.
Si de drogas es que abordo,
No te olvides del pez gordo.
Siempre caen los más chiquitos
Seis mil kilos no es delito.
! Y te vas a escribir de madrugada!
! Y la pluma corre como encantada!
Las letras deben sentirse
No son para redimirse
Y si hablas de mostradores
Debes saber de dolores.
Si escribes de corazones
Habras sufrido pasiones.
Cuando escribas una historia
Bucearas en la memoria.
Cuando denuncias un hecho
Iras al grano y derecho
Y como dice un amigo
Que siempre llevo conmigo:
» Y Te vas escribir de madrugada
Y la pluma corre como encantada «
Andrés James
ARCADIO MALLO
SI TU ME DICES VEN
Olía a pintura fresca. Y a humanidad.
La sala estaba a reventar. Era el tema de conversación de todos los corrillos del pueblo. Hasta en el ayuntamiento había sorprendido a Rosa, la secretaria, y a don Manuel, el alcalde, hablando de aquel local. Disimularon, con un cambio de tema exagerado, al verle entrar. Se había notado mucho. Así se lo hizo saber al regidor mientras jugaban la partida en el bar del barrio. En confianza. Pues era uno de los pocos momentos en que podía tratarlo sin el don, como buenos amigos de infancia que eran.
La música sonaba muy alto. No faltaban los grandes éxitos del momento. Se escuchaba «Eres tú» de Mocedades cuando sus ojos chocaron con la mirada más hermosa que había visto jamás. Estaba seguro de que la encontraría allí, una noche más, riendo, como de costumbre, en el corrillo de amigas que se juntaban a un lado de la pista, esperando que alguien las sacase a bailar. Esa noche estaba decidido a ser quien la invitase, antes de que nadie se le adelantase.
Mientras la música seguía animando la noche, Jeanette parecía hablar por él con su canción «Porque te vas». Probó el JB con Coca-Cola que le acababan de servir y volvió a buscarla entre la multitud. Allí estaba su mirada sostenida, que le hizo sonrojarse. Manuel le había insistido aquella tarde en que no dejase pasar la oportunidad de invitarla a bailar y hablar con ella. Él, poco optimista, se veía vencido por su timidez una noche más.
Cantaba Nino Bravo su «Te quiero, te quiero», cuando vio como sus esperanzas se disipaban. Ramiro, el policía local, se había acercado al grupo de chicas. Con su chupa de cuero y su pelo engominado. Todo el mundo conocía su faceta de don Juan. Decían que sería por eso de ser un hombre armado, pero donde ponía el ojo ponía la bala. Pocas eran las chicas que se resistían a sus encantos. Aunque aquella noche no le sonreía la fortuna. Aquellos ojos bonitos habían declinado la invitación.
Si Ramiro no lo había logrado, poco había que hacer. Sonaron entonces Los Panchos. Apuró el JB y se dirigió hacia Rosa, atrapado por su belleza desde la primera vez que la había visto. Ella lo siguió con la mirada hasta que lo tuvo justo enfrente. En un acto irreconocible en él, le tendió la mano canturreando «Si tú me dices ven, lo dejo todo». Ella miró al suelo, entre avergonzada y halagada. Fue en ese momento cuando se creyó derrotado. Sin embargo, le tendió la mano y se dejó llevar a la pista.
«Si tú me dices ven, lo dejo todo», terminó la canción. Las luces se apagaron. Aquel abrazo duró unos segundos hasta que se encendieron de nuevo. Para él fue una eternidad. «Si tú me dices ven…», le había susurrado Rosa al oído.
LINOSKA BARANDA
«Castellar de la Frontera»
Castellaaar de la Frontera…
Si no has venido a mi pueblo
la belleza aún no conoces,
un pueblo lleno de olores
de azahares bajo el cielo.
De azahares bajo el cielo
están llenos los jardines,
y pétalos de jazmines
engalanando los suelos.
(pre-estribillo)
Allá arriba en la montaña
abundan los alcornocales,
hay naranjas y aguacates,
y mariposas monarcas.
(estribillo)
Es un pueblo con memoria
Castellar de la Frontera,
lleno de pinos y adelfas,
y un castillo con historia.
La Almoraima se destaca
muy cerquita de mi pueblo,
junto a la Casa Convento
con su belleza te atrapa.
Es la plaza principal
el corazón de mi pueblo
donde los sabios abuelos
toman sol dominical.
(pre-estribillo)
Allá arriba en la montaña
abundan los alcornocales,
hay naranjas y aguacates,
y mariposas monarcas.
(estribillo)
Es un pueblo con memoria
Castellar de la Frontera,
lleno de pinos y adelfas,
y un castillo con historia.
Mi pueblo blanco no es mío
él es para el mundo entero,
es un pueblo chisparrero
y con amor me ha recibido.
Orgullo de Andalucía
uno de los bendecidos
este pueblo blanco mío
sin duda te hechizaría.
(estribillo)
Es un pueblo con memoria
Castellar de la Frontera,
lleno de pinos y adelfas,
y un castillo con historia.
(estribillo)
Es un pueblo con memoria
Castellar de la Frontera,
lleno de pinos y adelfas,
y un castillo con historia,
con mucha historiaaa…
PEDRO A LÓPEZ CRUZ
A VECES, LA VIDA
A veces la vida, sin pedir permiso,
se sienta a tu mesa, te cambia el guion,
te deja en las manos, sin hacer ruido,
minutos de oro vestidos de ocasión.
Y donde no esperas que ocurra el milagro,
aparece una risa doblando la esquina,
un beso con prisas, una charla sin tiempo,
una puerta entreabierta al final de la vida.
Porque llega la magia sin hacer ruido,
sin cita, sin nombre, sin explicación,
igual que una canción que aparece de pronto
cuando más falta te hace dentro del corazón.
ESTRIBILLO
Regala momentos,
regala corazón,
que el tiempo es un ladrón
sin devolución.
Regala momentos,
no los dejes escapar,
que la vida dura poco
y no sabe avisar.
Regala momentos,
los que puedas regalar,
que al final de la cuenta
solo queda lo que das.
Invirtió en personas, se jugó la camisa,
apostó por amigos sin mirar la partida;
descubrió que el banco que mejor te paga
es aquel que te presta un pedazo de vida.
Puso sus ahorros en tardes sin prisa,
en noches de vino, charlas y canciones,
en esos pequeños milagros diarios
que se quedan viviendo en los corazones
ESTRIBILLO
Regala momentos,
regala corazón,
que el tiempo es un ladrón
sin devolución.
Regala momentos,
no los dejes escapar,
que la vida dura poco
y no sabe avisar.
Regala momentos,
los que puedas regalar,
que al final de la cuenta
solo queda lo que das.
Y aprendió que el tiempo
no sabe esperar,
que el tren de la vida
no vuelve a pasar.
Que hay besos con fecha,
amigos con estación,
y abrazos que duran
lo que dura una canción.
Que nadie se lleva
su saldo al final,
ni el oro, ni el miedo,
ni el traje de gala.
Solo aquellas tardes
que quiso compartir,
solo aquellas voces
que le hicieron vivir.
ESTRIBILLO FINAL
Regala momentos,
regala corazón,
que el tiempo es un ladrón
sin devolución.
Regala momentos,
no los dejes escapar,
que la vida son dos copas
y una ronda nada más.
Regala momentos,
regala verdad,
que cuando cierre el bar
solo quedará lo que das.
Regala momentos…
los que puedas regalar.
Porque al final de la vida,
cuando toque echar el cierre,
no habrá quien pregunte
cuánto llegaste a ganar…
sino a quién le regalaste
tu tiempo al pasar.
ANGY DEL TORO
Había pasado buena parte de la tarde intentando terminar la letra para el reto de escritura de la semana.
Tú, la voz de mis recuerdos…
– Una canción.
– Si, eso han propuesto.
Unas letras que puedan cantarse.
Las palabras están aquí, todavía desordenadas sobre la pantalla. Las escribí unos días antes para un relato. Hablan de mi Cuba, de mis recuerdos, de la tierra que vive en mi memoria aunque la distancia parezca decir otra cosa.
Volví a leerlas.
Sonrío sí, ¡qué coincidencia!.
Ya casi está.
Cierro los ojos apenas un momento.
Me quedo dormida.
Cuando vuelvo a abrir los ojos estaba frente a una laptop que no reconocía.
En la pantalla aparecía Daniel.
Lo reconozco. Vi la serie. Ese joven medio calvo e informático que perteneció a otra época, a aquellos años en que unos cuantos soñábamos que la tecnología podía cambiar el mundo.
Pero Daniel no estaba programando.
Escuchaba una canción.
Sentí un escalofrío. Reconocí las palabras.
Es mi canción. Me acerco a la pantalla.
Spotify muestra el título.
«Canto a mi Cuba»
Y debajo aparecía su nombre: Daniel.
—¡Esas letras son mías! —grité.
Daniel levantó la mirada.
Parecía tan sorprendido como yo.
—¿Tuyas?
—Sí. Yo las escribí esta tarde. Son para el reto semanal de Escritura Creativa Cuatro Hojas.
Daniel volvió los ojos hacia la pantalla.
La canción continuaba.
Entonces sonrió.
—Quizás llegas demasiado tarde.
Sentí que la rabia me subía hasta la garganta.
—¿Demasiado tarde para qué?
Daniel señaló la pantalla.
—Escucha y lee, la estoy montando.
Verso I
Tú, la voz de mis recuerdos,
quédate, por favor.
En tu silueta amada,
yo me puedo perder.
Entre tu mirada y la mía
hay tambor y fragancia.
Necesito de tus campos,
del verdor y los penachos,
de tu luz en el amanecer.
Coro
Tú, mi óleo, mis pigmentos,
tú, mi tierra y mi café.
Tú, la voz de mis recuerdos,
que en el viento pasea.
Tú, mi óleo, mis pigmentos,
tú, mi tierra y mi café.
Solo a ti yo quiero amar.
Cuba, voz de mis recuerdos,
tatuaje de mi cantar.
Verso II
Haz que el tocororo cante
al candil de la alborada.
Sé luna en mi horizonte,
sé caña dulce en tu bravura.
Necesito tus campos,
tu verdor y dulzura,
de esa luz que me despierta
cuando nace la mañana.
Puente
Y si alguna vez me distraigo
caminando en otros cielos,
que tu voz venga a buscarme
al clamor de mis desvelos.
Que me pierda en tu paisaje,
en el café de la mañana;
que en mis ojos vuelva a verse la tierra que en mi alma guardo.
Coro final
Tú, mi óleo, mis pigmentos,
tú, mi tierra y mi café.
Tú, la voz de mis recuerdos,
que junto al viento pasea.
Cuba, voz de mis recuerdos,
Cuba de mis atardeceres.
Solo a ti quiero amar.
Cuba, voz de mis recuerdos,
tatuaje de mi cantar.
Anamé, la voz de mi alma
Inspirado en la serie.
PRESEN RODRÍGUEZ
(El último guateque)
Era sábado por la tarde,
la radio sonaba bajito,
y en casa de mi amiga Lola
preparábamos el guateque.
Quitamos las sillas del cuarto,
apartamos la mesa grande,
pusimos discos de vinilo
y colonia por todas partes.
Las chicas, con sus vestidos,
los chicos, bien repeinados,
alguno llevaba gomina
hasta en los pensamientos.
Yo esperaba junto a la puerta,
mirando de vez en cuando,
porque sabía que esa tarde
él también iba a venir.
Estribillo
Ay, qué tiempos aquellos,
qué manera de soñar,
un disco dando vueltas
y un corazón sin estrenar.
Un baile pegado a otro,
una mirada furtiva,
y aquel beso que esperaba
sin saber si llegaría.
Llegó cuando ya empezaba
la canción que más me gustaba.
Se quedó junto a la puerta
y me miró sin decir nada.
Yo bajé los ojos deprisa,
él sonrió un poco nervioso,
y una amiga, que lo sabía,
nos empujó hacia el salón.
—¿Bailamos?
Solo dijo eso.
Y yo dije que sí con la cabeza,
porque la voz se me había quedado
perdida entre la música.
Bailamos aquella canción
como si el mundo no existiera.
Él me preguntó mi nombre,
aunque ya lo conocía.
Después vino otra canción,
y otra… y otra más.
Y entre risas y confidencias
se nos hizo corta la noche.
Pero al llegar la despedida,
él tuvo que marcharse.
—Nos veremos el próximo sábado.
Y yo guardé aquella frase
como quien guarda un tesoro.
Estribillo
Ay, qué tiempos aquellos,
qué manera de soñar,
un disco dando vueltas
y un corazón sin estrenar.
Un baile pegado a otro,
una mirada furtiva,
y aquel beso que esperaba
sin saber si llegaría.
Llegó el sábado siguiente…
pero él no apareció.
Ni el otro.
Ni el otro.
La vida, que nunca pregunta
si estamos preparados,
se lo llevó por otro camino
y a mí por el mío.
Pasaron los años,
cambiaron las casas,
desaparecieron los discos
y aquel salón quedó en silencio.
Pero una tarde cualquiera,
muchísimos años después,
encontré aquel viejo vinilo
dentro de una caja olvidada.
Lo puse en el tocadiscos.
Y cuando comenzó la canción,
cerré los ojos.
Por un instante regresó todo:
la casa de Lola,
las risas,
los vestidos,
la gomina,
las luces apagadas…
Y él.
Aquel muchacho
que me tendió la mano
para bailar.
Sonreí.
No sé qué fue de su vida,
ni él sabrá qué fue de la mía.
Pero aquella noche comprendí
que hay amores que no necesitan
llegar a ninguna parte.
A veces basta con que existan
para quedarse a vivir
en un rincón de la memoria.
Final
Ay, qué tiempos aquellos,
qué bonito fue soñar,
cuando una simple canción
nos podía hacer temblar.
Y si algún día nos encontramos,
después de tantos años,
quizá no nos reconozcamos…
Pero si suena aquella música,
seguro que los dos sabremos
que una vez,
hace mucho tiempo,
bailamos juntos
en un viejo guateque.
Simplemente Presen.
Imagen tomada de la red.
EFRAÍN DÍAZ
Para darles contexto, la música típica puertorriqueña, la que suena en los campos y viene de nuestros jíbaros, es la décima.
Son diez versos de nueve sílabas cada uno, aunque ocho y diez se permite. El ritmo musical puede ser cualquier tipo de seis, ya sea chorreao (el mas común), seis montuno o cagüeño, con cuatro, guitarra y güiro.
Escribí estas décimas para contestarle a un trovador que no sabía lo que estaba haciendo y presumía de ser el mejor.
Busque usted los ritmos en youtube, póngale la música y disfrútelos.
Usted dice ser poeta
Y poesía no construye
Y la décima destruye
Con su paupérrima cantaleta
Déjese de pataletas
Y no vuelva a escribir
Recójase a buen vivir
Y dedíquese a otra cosa
Que lo suyo no es la prosa
Ni es ejemplo a seguir
No haré caso de un tunante
que no sabe lo que dice,
que con sus versos maldice
la grandeza del instante.
Por una rima elegante
y por un verso profundo
se puede pagar un mundo
que no quede confundido
en un verso mal medido
y en un estro tan inmundo.
La décima puertorriqueña me llega por mi padre. De niño, adolescente y adulto me enseñó a apreciar la música jíbara. Íbamos a todos los festivales y veíamos a los trovadores competir por la mejor décima.
Gracias viejo!!!
MARIANA DI PASCUA
Besos de mentol.
Solo bailaba las lentas con él. Esperaba el momento en que el regresara de llevar a su novia. Por lo visto el no era un buen novio pero si un buen bailarín.
Yo solo deseaba que sonara nuestra canción o la que yo a los quince hasta los dieciséis años, así lo sentía.
Si el no me sacaba a bailar, yo me dormía recostada en alguna mesa del baile o me iba. Antes rechazaba a otros, a veces muy lindos que me sacaban a bailar.
Pero cuando sonaba Hotel California, Diego aparecía y me llevaba a la pista de baile de la mano y sin permiso.
A ese tema el lo bailaba como como los dioses. Yo sabía seguirlo y me sentía una diosa también.
Años bailamos 2 o 3 sábados al mes.
Yo lo conocí en casa de una amiga. El me miraba tan atrevidamente que yo me sentía desnuda.
Un día mientras arreglaba muebles en casa de mi amiga me dijo :-Ariadna, en el baile te voy a besar.
-¿Cómo, le respondí?
Como se debe besar con nuestra canción. Vos imagina que sos mi novia, te aviso porque ya lo he intentado de muchas maneras y parece que no te das cuenta.
-Pero yo no soy tu novia, no debes besarme.
-No sos por ahora dijo Diego, si nos besamos y esas cosas, yo dejo a la otra.
Así que llegó el sábado siguiente y él fue solo al baile.
Yo estaba contenta, esperaba nuestra canción pero esta vez me sacó a bailar la música más movida,luego sonó Sacrificio de Elthon John, también otro día en el paraíso hasta que por fin llego hotel California. En la primera nota musical me beso intensamente y yo seguí esos besos deseados por más de un año. El tenía un exquisito aliento a whisky y chicle de mentol que con poca experiencia previa me llevó a besarlo como experta durante las 2horas que duraban las lentas.
Apenas hablamos, yo temblaba de los nervios.
El me ofreció llevarme a casa, pero me negué porque sabía que a su novia la llevaba temprano y luego regresaba al baile.
Yo estaba radiante, por fin tenía un novio.
Esperé el sábado siguiente con gran emoción. Les conté a mis amigas del liceo que tenia novio.
Llegó el sábado y yo esperaba encontrarlo para bailar y besarnos.
Sonó nuestra canción y caminé hacia el. Me detuve en seco cuando vi que estaba con la novia anterior y ni me miró.
Me alejé para que no viera mis lágrimas corriendo por mis mejillas.
Supe con dolor que no era nuestra canción y que yo no era su novia.
En unos meses me di cuenta que esa era mi canción sin importar con quien bailaba.
Bailé con otros y no esperé nada de él. Un día suena Hotel California y el se aparece y toma mi mano.Creo que ya no tenía novia, pero yo no quería ese puesto.
Insistió muchos sábados sacándome a bailar, yo lo desprecié.
Diez años después estábamos en un baile, los dos solteros.
Sonó mi canción, me sacó a bailar, esta vez me lo pidió con palabras, preguntando también como estaba. Yo ya no temblaba, bailamos muchos temas, tomamos tragos y en el baile me llevaba de la mano. Quizá era una asignatura pendiente pero de mucho riesgo. Me fui unos pocos días después a la capital y no le avisé.
No me arriesgaría más a enamorarme de un hombre bailando Hotel California
CESAR TORO
Un canto por los que no pueden cantar. Porque han silenciado su voz.
Si el dolor me come vivo
Y mi hermano ya no está
si el miedo hiela la sangre
como puedo yo vivir.
Sin libertad ni justicia
para qué quiero la vida
la pobreza y la miseria
son el pan de cada día.
Oh Señor omnipotente
acudo a ti Dios clemente
sálvanos de esta plaga
de mandantes indolentes
El pueblo pide a gritos
que cese la violencia
venga pronto la justicia
queremos vivir en paz
El llanto se vuelva risa
para caminar sin prisa
que mi gente no se vaya
quiero grande a mi país.
MARA SERBIA
(Melodía tipo samba suave)
En la gloria
Verso 1
Ayer pude escuchar música
sin romperme,
pero solo la que te nombra:
la que bailamos,
la que fue nuestra,
la que sabe decir
lo que aún siento por ti.
Estribillo
Cerré los ojos
y volvimos a bailar.
Por un instante,
todo volvió a su lugar.
Y éramos uno,
tu cuerpo junto al mío,
tu cabeza en mi hombro,
tan desarmado, tan niño,
buscando cobijo en mí.
Y yo tocando la gloria,
sin querer volver de allí.
Verso 2
Nunca te dije
lo que me hacías sentir:
una plenitud tan grande
que me desbordaba.
Tan honda, tan completa,
que un poco más
y habría estallado
de tanto amor,
de tanto vivir.
Estribillo
Cerré los ojos
y volvimos a bailar.
Por un instante,
te volví a tener igual.
Y éramos uno,
tu cuerpo junto al mío,
como antes, como siempre,
tu cabeza en mi hombro,
tan desarmado, tan niño,
buscando cobijo en mí.
Y yo tocando la gloria,
sin querer volver de allí.
Verso 3
Y qué más podía pedir
si te tenía junto a mí,
si volvía a sentir tus brazos
y tú volvías a descansar en mí.
Que se detuviera el tiempo,
que no llegara el final,
que esa música siguiera
y no dejáramos de bailar.
Estribillo
Y éramos uno,
como antes, como siempre,
tu cuerpo junto al mío,
tu cabeza en mi hombro,
tan desarmado, tan niño,
buscando cobijo en mí.
Y yo tocando la gloria…
Final
En ese instante podía morir
Ya tocaba la gloria,
y morir sería seguir allí.
y morir hubiera sido seguir allí.
SERGIO TELLEZ
GEOMETRIA ILEGAL
PARTE 1:
No te quiero como dicen los libros que se debe querer.
No hay destino, ni estrellas cayendo, ni un pacto de ayer.
Esto es física pura, fricción de dos cuerpos en un ángulo mal diseñado,
un accidente de tiempo en el sitio equivocado.
Me miras con esos ojos verdes, trampas que no avisan,
que regalan una calma fría mientras por dentro me incendian.
El mundo busca un amor que dure para siempre en la foto,
nosotros solo buscamos no rompernos del todo.
CORO:
Es nuestra geometría, el error que elegimos,
un cálculo prohibido en lo que juntos vivimos.
No estamos en el mapa, no estamos en el plan,
somos el caos perfecto que las normas no verán.
Ilegal, instintivo, fuego que no pide perdón,
dos piezas que encajan fuera de toda razón.
PARTE 2:
Le confesó a su Celestina, sirviéndose otro mezcal,
esa verdad que los decentes no se atreven a nombrar:
«Escúchame bien, amiga, porque solo a ti te lo digo:
me gusta, y besa demasiado rico para jugar al castigo.
Si me pongo digna no va a pasar nada en esta vida,
y prefiero el desastre a ser una cobarde bien vestida.
Que pase lo que tenga que pasar,
que la culpa ya encontrará dónde sentarse a esperar.»
CORO:
Es nuestra geometría, el error que elegimos,
un cálculo prohibido en lo que juntos vivimos.
No estamos en el mapa, no estamos en el plan,
somos el caos perfecto que las normas no verán.
Ilegal, instintivo, fuego que no pide perdón,
dos piezas que encajan fuera de toda razón.
PARTE 3:
La moral es solo un filtro de luz para que nadie se queme.
Nosotros conocemos el riesgo, pero al riesgo no se le teme.
El mundo prefiere la mentira formal,
a la honestidad de un contrato ilegal.
No venimos a salvarnos, venimos a jugar con fuego,
porque decir la verdad a la cara nunca ha sido parte del juego.
PARTE 4:
Mañana seremos la historia que otros juzgan al pasar,
la piedra en el camino que nadie se atreve a tocar.
No pidas perdón, el perdón es para los que se arrepienten,
y aquí los únicos inocentes son los que nunca sienten.
Que hablen de lo correcto…
Nosotros nos quedamos con lo cierto.
CORO (Final):
Es nuestra geometría, el error que elegimos,
un cálculo prohibido en lo que juntos vivimos.
No estamos en el mapa, no estamos en el plan,
somos el caos perfecto que las normas no verán.
Ilegal, instintivo, fuego que no pide perdón,
dos piezas que encajan fuera de toda razón.
IVONNE CORONADO
Bailando un tango
Autora: Ivonne Coronado Larde
Con este tango
yo te dije un día
– te amo tanto,
que si te pierdo,
siento moriría.
Y presionando
tu cuerpo contra
el mío, me murmuraste
palabras tiernas al oído.
Bellas promesas
que pronto olvidarías,
dejándome sumida
en un mar de llanto.
Pero el destino
un poco compasivo
me hizo bailar
con otro un nuevo tango.
Fue con ese amor tan lindo
que vi florecer lo
que creía muerto.
Y olvidé al fin
ese tango amargo,
ese triste que bailé
contigo,
y conseguí reír de nuevo.
Ivonne
BELBEL L
OLVIDO AL ALBA
Esa canción que muere
en la ventana
te dirá cuánto te amo.
Viene el silencio obligado
a mi habitación
donde la lluvia
no para de caer…,
y me levanto,
sonámbula.
Y busco entre
las sombras
que me acarician.
Las auras tibias
del jardín me dicen
al alba
que me olvidarás
mañana.
MAITE BILBAO
TINTA Y PIEL
El papel blanco guarda el temblor,
la tinta descuelga la voz.
El bolígrafo cruza el papel
Como un arco buscando la piel.
Cada letra suspira un dolor,
cada frase enciende el calor.
(Estribillo)
Pasión ciega que rasga el pentagrama,
fuego lento que quema y que derrama,
la nostalgia de un tiempo que se fue,
y este pulso clavado en el papel.
Suena el pecho por dentro al escribir,
notas sordas que empiezan a abrir.
El miedo camina con paso pesado,
busca cobarde al rebaño asustado.
Impone su ley con la bota y la saña,
mientras la sombra del odio se entraña.
Pero la pluma defiende la acera,
vomita rabia contra esa quimera.
Duele la entraña ver tanto desprecio
Hacia el distinto que paga su precio.
(Estribillo)
Pasión ciega que rasga el pentagrama,
fuego lento que quema y que derrama
la nostalgia de un tiempo que se fue
Y este pulso clavado en el papel.
Recitado
Y ese pulso que tiembla al compás,
ya no sabe vivir hacia atrás.
Es la música escrita en la mano,
un latido que suena cercano.
Repulsa absoluta a la mano que aterra,
al viejo discurso que ensucia la tierra.
Que tiemble el tirano y su oscura mirada,
la voz de la calle jamás callará.
CARMEN ÚBEDA FERRER
Versos para ponerle la música del villancico <<Ya viene la vieja>>
Alegre Navidad
—————-
Los ángeles cantan.
Nos dice mamá.
Si prestáis oído.
Los oiréis cantar.
Tilín, tilintintín.
Tilín, tilintintón.
Los ángeles cantan.
Que ha nacido Dios.
——————–
Todos en mi casa
cantan villancicos,
y hasta el lorito
va, y no cierra el pico.
Tilín, tilintintín.
Tilín, tilintintón.
Los ángeles cantan.
Que ha nacido Dios.
Comeremos dulces,
y también turrón.
Muchas paladillas,
y algún polvorón.
Tilín, tilintintín.
Tilín, tilintintón
Los ángeles cantan.
Que ha nacido Dios.
Nuestros corazones
alegres están.
Ha nacido el Niño
esta Navidad.
Tilín tilintintín.
Tilín tilintintón.
Los ángeles cantan.
Que ha nacido Dios.
BLANCA CERRUTI
EL FARERO
Sus rayos de luz
el faro derrama
y a los navegantes
que surcan las aguas
avisa de escollos
que ocultan las aguas.
El farero ve
las horas pasar;
habla con la luna,
habla con el mar.
Su vida en el faro,
¡cuánta soledad!
Soledad en la noche.
Soledad en el día.
Y el farero hace
de la blanca luna
su única amiga.
MARÍA JOSÉ AMOR PÉREZ
Con gran alegría
La aldea despierta
Es día de fiesta
De Fiesta Mayor,
Al fondo la ría
Brilla cual espejo
Al ver reflejados
Los rayos del sol.
Ahí viene la vieja
Que vende rosquillas
Al fondo una gaita
Se deja escuchar
Las vecinas llegan
Con ramos de flores
Pues a los difuntos
Hay que venerar
La campana toca
Tres veces seguidas
Señal que la misa
Comenzará ya.
La gente, devota
Entra lentamente
Buscando el asiento
En que aposentar
Y luego en la hierba
Bajo los castaños
La gente disfruta
Con rico yantar
Empanada y pulpo
Viño do Ribeiro
Los jóvenes pronto
Rompen a cantar.
La tarde se acaba
La ría no brilla
Y arriba en el cielo
La luna ya está.
Los padres recogen
Los niños aún juegan
Los jóvenes pronto
Al baile se irán.
Y llega la noche
Todos ya cansados
Comentan la fiesta
Y no cenarán
Que entre la comida
Y las emociones
Se encuentran cansados
Y «vanse deitar».
(Se van a acostar).
MANOLI DÍAZ TORRALBA
Era lunes y Dani y Gema recibieron un correo de un productor musical.
—Necesitamos una canción para un grupo de K-pop. Tiene que ser pegadiza, internacional, juvenil y, si puede hacerse viral, mejor.
Dani miró a Gema.
—¿Aceptamos?
—Claro.
Contestaron con un escueto “ok”.
Y ya estaba.
Los dos tenían veintitantos años, bastante confianza en sí mismos y una imaginación estupenda… siempre que nadie les pidiera que la utilizaran demasiado. En cuanto había que tener una idea brillante, sus cerebros entraban automáticamente en modo ahorro de batería.
Se sentaron delante del ordenador.
Pasaron veinte minutos.
Nada
Treinta.
Nada.
A los cuarenta, Gema abrió una bolsa de papas.
—Podríamos hacer algo sobre el amor.
—Está muy visto.
—Sobre bailar.
—También.
—Sobre una chica que se enamora de un chico.
Dani la miró horrorizado.
—Demasiado difícil.
Gema se quedó mirándolo.
—Pues vamos fenomenal.
Dani decidió que lo mejor era estudiar el mercado. Abrió una lista de canciones famosas y empezó a escucharlas como si fueran expertos.
Apareció una canción con un estribillo lleno de sonidos repetidos.
—Mira esto —dijo—. La letra no necesita contar una historia.
—Eso nos viene fenomenal.
Siguieron investigando.
Encontraron canciones con estribillos llenos de sonidos repetidos, palabras inventadas y frases que parecían escritas por alguien que llevaba tres días sin dormir y había perdido la última neurona disponible.
Gema señaló la pantalla.
—Aquí está el secreto.
—¿Cuál?
—Que no hace falta decir nada.
Repasaron algunos clásicos.
El “la, la, la”.
El “Aserejé”.
La “Mayonesa”.
El “Scatman”.
La “Bomba”.
El “APT”.
Aquello les produjo una mezcla de admiración y esperanza.
—Fíjate —dijo Dani—. Hay canciones que han triunfado sin que nadie sepa exactamente qué están diciendo.
—Eso es porque la gente no necesita entenderlas.
—Necesita cantarlas.
—Exacto.
Se miraron.
Por primera vez en toda la mañana habían tenido una idea.
Una idea terrible, pero una idea, al fin y al cabo.
Dani cogió una libreta.
—Vamos a escribir algo sencillo.
—Muy sencillo.
—Internacional.
—Que se pueda pronunciar en cualquier idioma.
—Pegadizo.
—Y que no tenga demasiado contenido.
—Por si acaso.
Empezaron.
Dani escribió:
“Lala, lili, lolo…”
Gema negó con la cabeza.
—Demasiado sofisticado.
—Tienes razón.
Borró.
“Lala, lala, hey.”
Gema sonrió.
—Eso suena mejor.
—¿Y de qué habla?
Se hizo el silencio.
—De nada.
—Perfecto.
Continuaron.
“Lala, lala, hey,
baby, baby, okay.”
Gema levantó los dos pulgares.
—Necesitamos una palabra coreana.
—¿Cuál?
—No sé.
—Pues algo que suene a coreano.
Pensaron unos segundos.
—“Chingalú”.
—¿Eso existe?
—Ni idea.
—Pues mejor.
Lo añadieron.
“Lala, lala, hey,
baby, baby, okay,
chingalú, chingalá,
ven conmigo a bailar.”
Dani se quedó mirando la hoja.
—Ya vamos teniendo algo.
—Sí.
—No sé qué es.
—Pero algo hay.
Y a partir de ahí se vinieron arriba.
Hablaron de una luna que no venía a cuento, de un corazón que hacía “boom boom”, de una noche que era “wow” y de unos zapatos que, por alguna razón, tenían que ser rojos.
—¿Por qué rojos? —preguntó Gema.
—Porque los zapatos negros deprimen.
—Tiene sentido.
No lo tenía. Pero a esas alturas tampoco iban a ponerse exigentes.
Llegaron al estribillo y decidieron que necesitaban algo inolvidable.
Después de discutir durante un buen rato, escribieron:
“Lala, lala,
chiki chiki, yeah.
Lala, lala,
boom boom, okay.
Chingalú, chingalá,
mueve un poco el sofá.
Lala, lala,
baby, come on, hey.”
Gema se quedó callada.
—¿“Mueve un poco el sofá”? —preguntó finalmente.
—Necesitamos algo doméstico.
—Es K-pop.
—Precisamente. Nadie se espera un sofá.
Aquello les pareció brillante.
Y, visto lo visto, quizá lo era.
A la semana siguiente presentaron la canción.
El productor la escuchó una vez.
Luego otra.
Después se levantó.
—Esto puede funcionar.
Dani y Gema se miraron.
No podían creerlo.
El productor señaló el estribillo.
—Esto es lo mejor.
—¿Lo del sofá?
—Sí.
Gema sonrió con orgullo.
—Sabíamos que tenía potencial.
El grupo grabó la canción.
La coreografía incluía un movimiento en el que las cinco integrantes hacían como si empujaran un sofá imaginario.
Nadie supo explicar por qué.
Precisamente por eso funcionaba.
La canción salió un viernes.
El lunes era viral.
El martes había miles de personas bailándola.
El miércoles apareció en un anuncio.
El jueves había niños cantándola en los colegios.
Pero aquello solo fue el principio.
Primero apareció un reto en internet en el que la gente tenía que bailar mientras movía un sofá.
Después, una marca de muebles compró los derechos para utilizar el estribillo en sus anuncios.
Luego, una universidad japonesa anunció que iba a estudiar el fenómeno del “chingalú” como posible ejemplo de comunicación musical transcultural.
Dani recibió un correo de un señor de Finlandia preguntándole qué significaba exactamente “chingalú”.
Dani estuvo diez minutos pensando.
Contestó:
—Depende del contexto.
El señor finlandés le dio las gracias.
Pero lo peor llegó tres semanas después.
El productor entró corriendo en el estudio.
—¡Tenemos un problema!
—¿Qué pasa?
—¡La canción ha llegado al Gobierno!
Dani levantó la cabeza.
—¿Qué Gobierno?
—Todos.
Al parecer, varios ministros habían utilizado “mueve un poco el sofá” como frase durante una cumbre internacional. Sin saber muy bien por qué, un traductor automático interpretó la expresión como una metáfora diplomática.
Y de repente, “chingalú” apareció en documentos oficiales.
Una cadena de supermercados empezó a vender una bebida llamada Chingalú.
Un político prometió “un futuro más chingalú”.
Un astrónomo bautizó un asteroide como “Chingalú-7”.
Dani y Gema contemplaron las noticias en silencio.
—Creo que se nos ha ido un poco de las manos —dijo Gema.
—Un poco bastante.
En ese momento llegó otro mensaje del productor:
“Urgente. Necesitamos el próximo éxito, pero esta vez tiene que hablar de geopolítica.”
Dani abrió la libreta.
Gema preparó palomitas, sacó papas y un bol lleno de chuches.
Se miraron.
—¿Empezamos por algo sencillo? —preguntó ella.
Dani escribió la primera frase:
“La ONU, the ONU,
chiki chiki, tu, tú.”
Y así comenzó todo otra vez.
P.D. los fotogramas, música y voces del video son hechas con mi amiga IA, la edición, letra y relatos son míos: no he conseguido sincronizar mejor los labios y el baile, sorry
EVA AVIA TORIBIO
Canción de amor
Curioso destino el que nos unió.
Amantes dispuestos a no perecer.
Nacidos en tiempos oscuros.
Cautivos de lo prohibido.
Injustas injurias pesan sobre ambos.
Ocultos debemos amarnos.
Novicia, por castigo, será tu destino.
Dichoso ese que será tu esposo.
Emociones delirantes invaden mi ser.
Amarte deseo en aquel rincón.
Marido de otra tengo que ser.
Olvidarte dicen que es mi deber.
Ruego a tu esposo que pronto me lleve con él.
Canción de amor para aquella esquina en la que te amé.
RAÚL LEIVA
El agente
Mi carrera de músico amateur venía con pocos éxitos, así que me propuse apostar en grande si quería lograrlo.
Iba con mucha expectativa a la oficina del agente discográfico más importante de la zona. En la entrada me crucé con un hombre mayor que me chocó y me maldijo murmurando con odio varios monosílabos. La recepción estaba vacía. Una secretaria con aspecto vago y corriente alternaba la mirada entre el reloj de pared y la ventana como un viejo ventilador sin aspas.
“¡Rodríguez! ¡Pase!” sonó el grito del agente desde el interior de alguna puerta. Me paré y la secretaria solo se limitó a seguirme con sus ojos, en silencio. Cuando estaba por entrar a la oficina ella bajó su cabeza meneándola como diciendo “no”.
“Rodríguez….¿cómo le va? Sepa usted que, si logró llegar hasta acá, es gracias a sus contactos y no por su talento. Cuento con su total discreción y sé que usted no me va a fallar. Siéntese hombre que ya cantamos el himno. El tiempo es oro y necesito saber si trajo el dinero acordado. ¿Lo trajo no?”
Estaba por contestar cuando volvió a la carga “Usted sabrá que en este medio, saber nadar entre tiburones es la diferencia entre el éxito y ser devorado por el tiempo. Ustedes los artistas vienen por un sueño, pero en el fondo son tan miserables como cualquier usurero. Al principio cantan, bailan, pintan y escriben con el alma, pero poco a poco se van pudriendo en esta rueda eterna de la ambición por llegar a algún lado. Son capaces de todo por un segundo de gloria.”
Estaba por pararme y salir de ahí corriendo , pero en el fondo el agente tenía razón. Alguien me garantizó que por diez mil dólares, me daba una canción escrita que se iba a volver un éxito. El agente tenía una suerte de sexto sentido para ello.
“Rodríguez, no es momento para ponerse orgulloso y digno. Si estamos dialogando, es porque usted es un gusano sin talento desesperado que necesita que alguien le dé una mano ¿Me equivoco? Sabe que no. Vamos abreviando que tengo un negocio que cerrar en cinco o diez minutos, y si a usted no le interesa lo que le propongo, le pido que no me haga perder más tiempo. ¿Trajo el dinero o no?”
Metí la mano en el saco y saqué un sobre color madera con el importe de una pequeña casa en las afueras, o un mini estudio de grabación.
El agente sacó una hoja de papel A4 de un cajón del escritorio.
Vista a trasluz tenía un breve escrito que no llegaba a veinte renglones. Diez mil dólares por un papel con veinte líneas. El cerebro se debatía y el agente sentenció: “A ver Rodriguez, no me gusta la gente que duda de mí, pero como me cae simpático o me hace acordar a mí en los comienzos, le voy a dar una muestra de fe. Por mil dólares, le dejo leer la mitad de la canción. ¿Le parece? Y me estoy arriesgando mucho.”
Mil dólares, si la primera mitad era genial le pagaba el resto y cerraba el trato y si no era tan genial, me las podría arreglar para completar el resto o usarla como base de algo. Así que saqué del sobre mil y se los puse en el escritorio. El agente los guardó y cortó desprolijamente la hoja en dos. Me dio la primera parte y el guardó la otra porción en el cajón del escritorio. Con mucha ansiedad di vuelta el papel y leí diez líneas sin sentido. No tenían una idea central, no aludían a nada, eran como palabras puestas al azar sin ningún sentido. La sangre se me fue a la cabeza y miré al agente con un odio irracional. Me había arrebatado mil dólares de la manera más fácil posible. En lugar de reírse, me miró serio y me preguntó “¿Y? ¿Qué le parece Rodríguez? ¿Tenemos un trato?”
“Usted es un hijo de mil putas ¿sabe? Y yo soy un pelotudo que se dejó cagar por una manga de estafadores. Esta mierda que tengo en la mano no vale ni diez centavos y usted me robó mil dólares. Empeñé hasta lo último que tenía, pedí un préstamo y todo para esta porquería. Le voy a mandar la policía, cínico de mierda. Lo voy a hacer bosta. Lo juro. “
Me estaba yendo con el corazón a punto de estallarme en el pecho cuando la voz del agente dijo: “¡Rodríguez! ¡Usted acaba de cruzar una línea que nadie nunca cruzó! Me amenazó, y eso le va a costar el anonimato para siempre, NUNCA va a triunfar, ni siquiera por asomo. Váyase ya y olvídese del asunto. Acá tiene sus mil dólares de mierda. Le van a hacer más falta a usted que a mí. “.
Junté el dinero mirándolo con odio pero con la sensación de haber salido sin perder nada más que tiempo.
Llegando a la puerta me dijo calmado “Seguramente usted se cruzó con un viejo a la salida del edificio. Se veía exactamente como usted hace un rato ¿me equivoco?”
Me detuve y tuve la sensación que iba a revelarme algo que se me había pasado por alto.
“A ese tipo, lo tuve como usted acá , en esta oficina, hace más o menos cinco años. Igual que usted, agarró la letra de la canción y la rompió en mil pedazos, pero a diferencia de su actitud cagona y maleducada saltó el escritorio y me agarró a golpes. Después tomó su dinero y salió por esa misma puerta. Lo iba a mandar a matar o algo peor, pero me dio asco gastar mi dinero y esfuerzo en torcer algo que nunca iba a resultar. Volví a armar la canción y entró un joven buscando fama. Me ayudó y más por lástima que por agradecimiento le regalé los papeles mal pegados. Miró la letra y cuando volvió a encontrar mis ojos, le dije – confiá pibe, parece una boludez, pero va a andar, confiá. Y el joven salió para su casa. Le costó cuatro años decidirse a grabarla. Y no me equivoqué. La canción se llama -Despacito-“.
Se me aflojaron las rodillas. “¿Podemos hablar de nuevo? Le pido disculpas.”
“¡Tomátelas! ¡Andate antes que te haga cagar a tiros boludo!” gritó y empujándome violentamente me tiró lejos de su oficina para cerrarla para siempre.
LINOSKA BARANDA
«No sé cómo pasó» (Letra Linoska Baranda Fuentes)
Al principio parecía
que su vida era una fiesta
creía éstar en el cielo,
por encima de la tierra.
Hechizada con sus ojos
llenos de mirada tierna,
con un beso le dio todo
la esperanza y las promesas.
En su incrédula cabeza
todo se volvió armonioso
y en palabras de poeta
le escribió su mundo loco.
(pre-estribillo)
Lo espontáneo se acabó
se ha quedado en el ayer.
lo que desapareció
nunca más ha de volver.
(estribillo)
No sé bien como pasó
pero ya no es como ayer
todo lo que se esfumó
eso nunca va a volver.
Al principio parecía
que su vida era novela,
y la pasión que sentían
era como una leyenda.
Con el paso de los años,
los eclipses y tormentas
los vocablos se cambiaron,
se llenaron de pereza.
A los días les sobraron
cada una de las horas
que antes ellos dedicaron
al amor en muchas formas.
(pre-estribillo)
Lo espontáneo se acabó
se ha quedado en el ayer.
lo que desapareció
nunca más ha de volver.
(estribillo)
No sé bien como pasó
pero ya no es como ayer
todo lo que se esfumó
eso nunca va a volver,
no va a volver.
Al final le parecía
el fin de la tierra entera
él lleno de indiferencia;
y ella aún
queriendo estrellas
queriendo estrellas
queriendo estrellaas.
(pre-estribillo)
Lo espontáneo se acabó
se ha quedado en el ayer.
lo que desapareció
nunca más ha de volver.
(estribillo)
No sé bien como pasó
pero ya no es como ayer
todo lo que se esfumó
eso nunca va a volver,
no va a volveeer…
LETICIA R MENA
MALCANTO
“La puerta con llave has de cerrar
cuando oigas al lobo aullar.
La bruja en su escoba riendo vendrá,
corre a esconderte ya.
Al bosque de noche no debes ir,
mil ojos te observarán.
Temblando de miedo,
tus latidos oirán.
Pronto te comerán.
De tus huesos la carne devorarán,
sus dientes afilados están.
Esconderte de poco te servirá.
Las bestias sueltas están ya.”
No era la canción, cantada por esa vocecilla de inocencia infantil, ni aquel baile de su cuerpo girando sobre sí misma que acompañaba al ritmo de cada estrofa.
No, no era eso lo que hacía que se le erizara el vello de todo el cuerpo.
Era la mirada vidriosa, casi febril, que aparecía en aquel rostro en cuyo cuerpo menudo que no parecía posible albergar maldad alguna.
Son cosas de chiquillos, decía la vieja abuela. Esa mujer que era abuela de todos, pero que nunca había parido hijos.
A veces pensaba que aquella niña, carne de sus entrañas, debía ser semilla de algún diablo. No tenía padre, pero allí eso era cosa normal.
Simplemente, un día, la sintió en su vientre, y se agarró allí incluso cuando quiso arrancársela de él.
La pequeña seguía cantando, giraba y giraba sin perder el equilibrio.
Fuera, un trueno retumbó más allá del bosque, y tembló el cielo y el suelo.
La niña detuvo canto y danza, y comenzó a susurrar una nueva canción.
“Se acercan, ya vienen.
Se acercan, ya vienen.
Se acercan, ya vienen.”
Sabía que así era. Que acabarían por llegar, pronto.
Y cuando eso ocurriera, tendría que clavar un cuchillo en su corazón.
CONCHA CARIAS
Eran años difíciles para quienes, tras la Gran Guerra, intentaban recuperar la normalidad mientras convivían con el recuerdo de quienes habían quedado atrás, muertos en las trincheras.
En Budapest vivía Benze, un joven apuesto, compositor y pianista que, gracias a la herencia de sus padres, llevaba una vida modesta pero cómoda. En su casa trabajaba Larisa, una joven delgada, de melena morena recogida en un complicado moño, tez blanca, ojos grises, labios carnosos y mirada tímida pero amable.
Poco a poco comenzaron a conocerse. Primero fueron las conversaciones junto al fuego; después, un licor compartido y, finalmente, las miradas, los roces y una atracción que ninguno pudo seguir ocultando. Una noche, Benze se arrodilló ante ella y le declaró su amor. Larisa correspondió a sus sentimientos y durante varios días vivieron una intensa pasión que pronto se convirtió en amor.
Benze nunca permitió que la diferencia social se interpusiera entre ellos. Paseaban por Budapest cogidos de la mano, indiferentes a los cuchicheos de quienes los observaban. Larisa pasó a ocupar el lugar de una esposa y se encargaba de la casa mientras Benze dedicaba largas horas al piano y a un proyecto musical que parecía absorberlo por completo.
Pasaron las semanas y después los meses. Larisa comenzó a sentirse cada vez más sola. Los desayunos transcurrían en silencio, acompañada únicamente por el periódico, y muchos almuerzos y cenas los hacía sola. Cuando intentaba acercarse a Benze, él respondía irritado:
—Cierra la puerta. No me interrumpas.
Su carácter reservado y aquella obsesión por la música fueron desgastando la relación. La pasión desapareció, y con ella las conversaciones junto al fuego y los momentos de intimidad.
Hasta que un día, Larisa, abandonó la casa sin avisar.
Benze quedó destrozado. Solo encontraba cierto alivio sentándose frente al piano. Necesitaba transformar en música la soledad y la desesperación que sentía después de perder a la mujer que amaba.
Así nació «Gloomy Sunday».
Al principio ningún editor quería publicarla. Algunos aseguraban que aquella melodía no era simplemente triste, sino que transmitía una sensación de desesperación demasiado intensa. Finalmente fue publicada y comenzó a hacerse conocida en los cafés y salones de Budapest, extendiéndose después por Europa hasta llegar a Estados Unidos.
Sin embargo, su fama llegó acompañada de una leyenda oscura. Comenzaron a circular rumores de que algunas personas que se habían quitado la vida habían dejado referencias a la canción en sus notas de despedida e incluso que algunos habían pedido escucharla antes de morir.
Benze dejó de ser bien recibido en determinados cafés y tertulias, mientras los periódicos bautizaban la canción como «la canción del suicidio». En Londres incluso se prohibió la versión cantada por considerarla extraña y deprimente.
La censura, lejos de acabar con su fama, hizo que la canción se volviera todavía más misteriosa.
Mientras tanto, Larisa intentaba rehacer su vida. Conoció a Ion, un joven pintor frustrado que encontraba y perdía trabajos constantemente. Su fracaso como artista lo empujaba al alcohol y al juego, y cuando conseguía algún salario terminaba gastándolo.
Larisa intentó comprenderlo, pero sus promesas de cambiar siempre terminaban igual. La situación empeoró hasta que, en alguna ocasión, Ion llegó a golpearla bajo los efectos del alcohol.
Una noche, después de otra discusión, Larisa le pidió que abandonara la casa.
—No puedo seguir viviendo así —dijo entre lágrimas.
Ion intentó convencerla de que cambiaría, pero ella ya había tomado una decisión. Él hizo la maleta y salió de allí.
Sin saber dónde ir, cruzó el río y se adentró en el barrio de Pest. Cansado de caminar sin rumbo, entró en una cantina casi vacía. Allí conoció a un hombre llamado Stefan, quien, al saber que no tenía dónde dormir, le dio cama aquella noche en su casa.
A la mañana siguiente, Stefan le ofreció trabajo recogiendo chatarra a cambio de comida, techo y un pequeño sueldo. Vivía con su anciana madre y su esposa Elena, una mujer de extraña belleza cuyo rostro reflejaba la tristeza de una vida miserable.
Ion aceptó y comenzó una nueva vida. Pero su pasado no tardaría en alcanzarlo.
Meses después, una mañana gris, mientras trabajaba junto al Danubio, Ion vio cómo la corriente arrastraba un bulto. Llamó a Stefan y al llegar aquello a su altura descubrieron que era el cuerpo de una mujer.
La policía examinó el cadáver. No encontraron heridas evidentes y plantearon inicialmente la posibilidad de un suicidio. Después recorrieron ambas orillas del río arriba y encontraron un bolso sin documentos identificativos. Dentro había algunas pertenencias y un papel doblado.
Al abrirlo descubrieron la letra de una canción: «Gloomy Sunday».
La noticia causó una gran impresión en Budapest. Para la policía, aquel hallazgo parecía confirmar la leyenda de la canción maldita.
Pero la mujer ahogada tenía una historia que nadie conocía.
Era Larisa.
Desde que él se marchó no había vuelto a ver a Ion, hasta que ambos coincidieron casualmente en una gran avenida de Budapest. Ion consiguió convencerla para cenar juntos. Quizá Larisa aún sentía algo por él; quizá simplemente quería comprobar si realmente había cambiado.
Durante la cena, Ion volvió a hablarle de sus planes y de la posibilidad de empezar de nuevo. Después salieron a caminar junto al río.
La noche era fría y apenas había gente. Ion intentó acercarse de nuevo a Larisa, pero ella lo rechazó y le recordó que ya no estaban juntos y que no quería regresar a aquella vida.
Entonces Ion perdió el control. Aprovechando la soledad del lugar, la sujetó por la fuerza y le tapó la boca para impedir que gritara. Larisa luchó desesperadamente, pero no pudo escapar y quedó inconsciente tras la agresión sexual.
Ion creyó que la había matado. Dominado por el miedo, arrastró su cuerpo hasta la orilla y lo arrojó al agua antes de huir. Larisa seguía viva, pero no sabía nadar. La corriente arrastró su cuerpo y finalmente murió ahogada.
Cuando la policía descubrió su identidad, también descubrió que había trabajado para Benze y que ambos habían mantenido una relación. Entonces surgieron las preguntas: ¿qué relación tenía con el compositor?, ¿por qué llevaba aquella canción?, ¿podía Benze estar implicado?
La prensa encontró en él al culpable perfecto. Era el autor de «Gloomy Sunday», Larisa había trabajado en su casa y había sido su amante. Para muchos, aquellas coincidencias eran suficientes.
La policía comenzó a interrogarlo:
—¿Conocía usted a Larisa?
—Sí. Trabajó en mi casa.
—¿Tuvo algún problema con ella?
—Ninguno. No tenía ninguna razón para hacerle daño.
Pero sus respuestas no convencieron a quienes ya sospechaban de él.
Mientras, Ion permanecía completamente al margen de la investigación. Seguía los periódicos, los rumores de bar, pero nadie sospechaba de él, ni conocían la discusión junto al río, y nadie imaginaba que la mujer no se había suicidado.
Sin embargo, la historia parecía demasiado perfecta para que alguien quisiera cuestionarla. Los periódicos hablaron de los supuestos suicidios relacionados con «Gloomy Sunday», y de la mujer encontrada flotando en el Danubio.
Benze fue juzgado. Escuchó la sentencia con la mirada perdida, incapaz de comprender cómo aquella melodía compuesta tras perder a la mujer que amaba podía haberse convertido en una de las principales pruebas contra él.
Fue declarado culpable, bajo la pena de morir en la horca.
Pero había una verdad que nadie conocía. Larisa no se había suicidado. Había sido asesinada.
La canción encontrada en su bolso no era una despedida, sino un recuerdo de Benze, que cuidadosamente guardaba. Él esperaba la condena por un crimen que no había cometido,mientras el verdadero asesino paseaba nervioso entre la turba de gente que se acumulaba en la puerta del juzgado.
Ion había conseguido exactamente lo que quería: que todos miraran hacia otro lado, sin ningún sentimiento de culpa, o empatía hacia la situación del reo.
Y en aquella historia, la verdadera maldición de «Gloomy Sunday» no estaba en la canción, sino en la mentira que consiguió ocultar un asesinato.
INSPIRADO EN LA CANCIÓN «Gloomy Sunday», en español «Domingo sombrío» es una famosa canción compuesta en 1933 por el pianista y compositor húngaro Rezsö Seress, la cual arrastra una oscura leyenda negra como la «canción del suicidio»
TERESA SÁNCHEZ FREGOSO
En casa de Jorge se encuentran reunidos él y tres amigos recordando viejos tiempos, se habían conocido hacía como 20 años y desde entonces eran grandes amigos se reunian con frecuencia y hablaban de diferentes temas.
Jorge les pregunta que cual canción les trae más recuerdos en la vida. Andrea comenta que hay una canción que siempre escuchaba desde niña a su madre en particular le encantaba y cada vez que la oye, se transporta a su casa cuando era niña y recuerda a sus amados padres y hermanos, los juegos, las reuniones de familia, las deliciosas comidas de la abuela, tantas y tas cosas que la inundaban de felicidad.
Joséfina les cuenta de una canción en particular que habla de amor y muerte se le quedó grabada en el corazón, a su amado Esteban le encantaba escucharla casi todos los días, y aún el día cundo partió hacia otro plano la escuchó, era como un himno para ella ahora.
Pablo dice que hay varias canciones que le recuerdan diferentes pasajes de su vida. Sueños rotos, amistades idas, cada día puede recordar a través de ellas tantas y tanas cosas sucedidas.
Y al fin toca su turno a Jorge, con lágrimas en los ojos les cuenta, que hay una canción en particular que le recuerda siempre, aunque ha querido olvidar, pasajes de terror que vivió en la infancia, todos saben que a cualquiera le pueden pasar cosas no deseadas y llevar todos esos hechos acaecidos! Por el resto de sus vidas. Yo traté de superarlo pero aún hay resquicios de aquellos días tormentosos en los cuales mi padre a base de golpes mató a mi madre, fué una infancia vivida entre golpes, gritos y pesares, que jamás desearía para nadie.
Los demás callaron, se acercaron a él y se fundieron en un abrazo, ninguno de esos amigos que se habían vuelto entrañables imaginaba que él hubiera pasado por algo tan terrible.
Ese día su amistad se volvió más fuerte y se dieron cuenta que había algo más que podía unirlos, era la solidaridad, el afecto, comprensión y el deseo de apoyarse unos a otros…
Jorge al contarles lo que vivió a través de recordar canciones, se sintió aliviado, cómo si se quitara un gran peso de encima y sanara su alma.
AXY LINDA
Canción (Despertar para soñar)
Primera estrofa
Era tan ingenuo y so-ña-dor
y siempre creyó-ó
que el mundo era so-loamor.
Eran luna y estrellas,
promesas constantes
de una vidade i-lu-sión.
Era unca-ra-col
el que un día des-per-tó,
descubriendo el do-lor.
Pe-ró la ternura logró
sanarlo en verdad
y llenarlo de amor.
Coro
Llegará el día en que no solo sea existir,
y el cuento de horror termi-na-rá;
y su sueño sehará rea-li-dad.
Llegará el día en que no sea solo existir,
y el cuento de hadas lle-ga-rá,
y todo seráporfin, fe-li-ci-dad.
Axy Linda San-Fre
Letras autistas 17 septiembre 2026
*La música en mi cabeza (con mi autista desentonación )
(Aquí sin separaciones ni uniones)
Canción (Despertar para soñar)
(Sin separaciones ni uniones)
Primera estrofa
Era tan ingenuo y soñador
y siempre creyó
que el mundo era solo amor.
Eran luna y estrellas,
promesas constantes
de una vidade ilusión.
Era un caracol
el que un día despertó,
descubriendo el dolor.
Pero la ternura logró
sanarlo en verdad
y llenarlo de amor.
Coro
Llegará el día en que no solo sea existir,
y el cuento de horror terminará;
y su sueño se hará realidad.
Llegará el día en que no sea solo existir,
y el cuento de hadas llegará,
y todo será por fin, felicidad.
Axy Linda San-Fre
Letras autistas 17 septiembre 2026
*La música en mi cabeza (con mi autista desentonación
EMILIANO HEREDIA
FUGITIVOS
Tu y yo somos dos gatos
que por la ventana de la rutina
huimos dejando detrás los platos
rotos de una vida en ruina.
Saltando por los tejados
vestidos de sombra
con velo de luna
jugando a los enamorados.
Que nadie nos ladre
en ésta noche tan nuestra,
que no nos pare
nadie el baile de ésta fiesta
Saltando por los tejados
vestidos de sombra
con velo de luna
jugando a los enamorados.
Maullando por los rincones
buscando en la basura
restos de viejas sensaciones
envueltos con papel de locura.
Saltando por los tejados
vestidos de sombra
con velo de luna
jugando a los enamorados.
A la luz de la luna, la pasión
entrelaza nuestras colas
formando un corazón
cubierto de estrellas
Saltando por los tejados
vestidos de sombra
con velo de luna
jugando a los enamorados.
