Perdón

Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Creativa de Facebook, proponíamos escribir sobre el tema “Perdonar”. Este ha sido el relato ganador:

Conocí una vez a un tipo que era empresario y al que hacía años su socio le había estafado, además de fugarse con su mujer, dejándole arruinado, solo y desesperado. Por lo visto desde entonces había dedicado su vida y su energía a tratar de vengarse del traidor y de su ex-pareja. Durante el tiempo que duró el despliegue de su ira y de su odio comenzó a beber en exceso , hasta sumar el alcoholismo a todos sus no pocos problemas. Finalmente cayó derrotado en una clínica tras un intento de suicidio.
Yo ya le conocí perfectamente recuperado, alegre, abstemio, jovial y con un nuevo proyecto prometedor del que hablaba con entusiasmo. Cuando le pregunté cómo había conseguido cambiar su vida y qué fue de las personas que tanto daño le hicieron, me contestó sencillamente: “No tengo ni idea de dónde andan, sólo sé que yo estoy vivo gracias a haberlos perdonado”.

JUSTO FERNÁNDEZ

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Quisiera que mi perdón fuera/
un ave que nidase en tu alma/
si acaso pudiera hallarla,/
de tan enrarecida y oscura.
Más, las manos de tu indiferencia,/
queman sus alas con feroz empeño,/
dejando en cenizas, un vano sueño,/
llevadas por el viento de tu ausencia.
Quisiera poder saber perdonarte,/
pero tu daño, ha resquebrajado/
lo poco que aún, en mí, sobrevivía,/
para creer que aún podía quererte,/
Con tu veneno, mi amor se ha suicidado,/
Y, perdonarte,amor, no sabría.

EMILIANO HEREDIA


Perdón, porque te creo más mía que tuya, no por crearte soy tu dueña y lo sé.
Perdón por no disfrutarte muchas veces. Eres tan maravillosa, que a veces siento que algo funesto seguirá a esta etapa tan dulce. Siento como si bailara una canción dando vueltas y vueltas y fueran a pararme la música de repente.
Perdóname por pensar que no te merezco, realmente lo pienso, no soy merecedora de tantos besos babosos, abrazos y sonrisas. Una uña de tu dedo pequeño es más valioso que cualquier cosa del mundo.
Perdóname por odiar con toda mi alma a quien pudiera hacerte daño dentro de uno, cuatro o veinte años. No le pongo rostro ni nombre, quizás ni siquiera existe, pero no puedo evitar apretar los dientes contra el que te pegará con la pala en el parque, el que te tirará del pelo o el que te enamoró y ahora no contesta tus whatsapps. Los odio. Perdóname por ello.
Perdóname por desear que no te vayas de erasmus si algún día decides ir a la universidad, no vaya a ser que te enamores en Wraclow y te quedes a vivir en Polonia.
Perdóname por desear que, si alguien tiene que caer enfermo, sea cualquiera excepto tú.
Perdóname porque sé que las barcas están seguras amarradas en el puerto, pero no se construyeron para eso.
Perdóname porque te tocó mamá pato.

MARÍA JT


A estas alturas, yo ya no se que es el perdon. Perdonar a quien te ha sido infiel?. A quien te convencio para seguirle ,con mucha labia, mucho encanto, hasta el fin del mundo ?. Ese alguien que te demostraba buenas cosas cuando alguien estaba mirando ,y fingia que no existias cuando os quedabais solos. O al reves. Que siempre parecia que te recompensaba, o no? ,pero que nunca sabras el porque de esa doble cara,la amable , la que tu siempre perdonabas ,y la cruel, cargada de maldad ,que no entendias,porque a nadie que pudieras explicarlo lo entenderia . Su doble vida, su doble juego , su doble cara . Cuantos perdones mas?

MJ BENLLOCH


LAS ROSAS DEL PERDÓN.
Acaba de entrar por la puerta y deja el ramo de flores sobre la mesa del comedor. Se sienta en una de las sillas para observarlo. ¿Será suficiente? Son doce rosas de una variedad innombrable con algunas ramitas de helecho y otras hierbas. Mira el reloj redondo del mueble de enfrente, donde aparecen ellos dos detrás de las manecillas. Ya falta poco. Espera sentado. No tiene un abrigo que quitarse, es verano. Se impacienta. Entonces suena el whatsapp. Lo mira y dice: “Hola cariño, me voy a quedar a comer con mi amiga Alicia, está un poco depre. Luego nos vemos, te quiero”. Mira las rosas por un segundo, que esperan una respuesta. No es el cumpleaños de ella, ni el día de los enamorados, ni ningún aniversario que recordar….entonces, ¿para qué son las rosas? Obligado, envía a su mujer algunas decenas de emoticonos con besos de corazón.
Se ha tomado un café, pero no ha preparado la comida. Ha vueto a mirar el reloj. Todavía es pronto. Coge el móvil y escribe: “Hola Mayte. ¿Comemos juntos? Estoy libre por unas horas….”. Se acomoda como puede en la extraña y dura silla de diseño y espera. Las rosas apenas desprenden olor, pero la apariencia exterior lo es todo, parecen frescas y diseñadas para calar en sentimientos. Recibe el aviso y mira el mensaje. “Te espero en casa”. Eso es todo. Él sonríe y escribe con la cara iluminada: “Te haré lo mismo que ayer, prepárate….”. En un segundo se guarda el móvil, coge el ramo y se lo lleva con él, abre la puerta del exterior y sale de casa. Dentro, en el suelo del salón, ha quedado una pequeña ramita de helecho que, increiblemente, ha querido desprenderse.

CHARLY TABOADA


Perdón…
Si te he de perdonar, que mi sangre se desborde de mis venas, que mi alma peligre en el abismo de la soledad y que los llamados ” amores eternos” sean eternos.
No quiero bazofias de tu grasosa voz
Ni insignias que solo represente el dolor del recuerdo…
Ahora, si has de perseguirme hasta el infinito inframundo, que sea con tus pies desnudos, con tu torso expuesto a las laceraciones del viento, con tu rostro tan imperfecto de tantas mentiras, con tu ultima sandez en los labios.
Si me haz de pedir perdón… Que sea cuando no tenga que responde, para no humillar a tu corazón mitómano.
Que sea cuando los días rotos se composturen… Que sea, señor mio!! cuando tú te hallas perdonado.
P.D. Del dolor ajeno.. Y otras alusiones a la realidad.

JOSUE GONZÁLEZ


Jesucristo murió porque se parecía más a su madre que a su padre, esa fue su condena. Caprichos de la genética. Si hubiese heredado las alas de su progenitor paloma, podría haber levantado el vuelo al primer amago de hostia y la humanidad estaría libre del perdón por decreto moral: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”, que es un perdón miedoso, de boquilla, irresponsable, aparta, que eres tonto y no sabes, o peor: tonto, tonto, mierda, mierda.
Sabemos lo que hacemos. Està bien, pero no volverá a ser lo mismo, perdones o te perdonen. Merece la pena el esfuerzo de ser y estar sin hacer daño y permite, cuando algún ego orgulloso te acusa de una ofensa no cometida, decir “A Parla, a mamarla!” y dormir con una sonrisa.

JEZABEL


Trágate tu perdón. Trágatelo y ojalá te asfixies con el.
¿Qué pretendes estando de rodillas
sobre el frío mármol de mi pecho?
El perdón es para los que quieren tener la conciencia limpia
y el corazón sucio.
Una vez que clavas el tornillo,
¿cómo pretendes ocultar la sangre?
Yo tengo incrustado un tornillo en las sienes,
que cada noche se hunde un poquito más.
Tus “perdones” sólo hacen que me duela más la penetración.
Con cada vez que te humillas
cuando te disculpas,
más tornillos siento dentro del cerebelo.
No más drama,
por favor.
La herida no se cose
porque te arrastres con palabras ya pronunciadas,
ya mancilladas,
ya violadas,
ultrajadas,
mal usadas.
No, no quiero tu palabrería de mercadillo,
de nada me sirve regatear tus perdones,
parten de una moralidad auto diagnosticada
por el hombre.
No, húndete con tus perdones,
húndete en tu vacío
existencial del que busca consuelo.
Yo no,
a mi no,
ya es tarde para dejar
que me salpiques el oído
con el semen de tus mentiras.
Hoy no, por favor.
Perdóname.

CARLOS COSTA

 

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8 comentarios en «Perdón»

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