Álamos quemados, campana rota
El 16 de marzo de 1808, el rey Carlos IV pidió tranquilidad a los pueblos de España porque los franceses «atraviesan mi reino con
idea de paz y de amistad». Tres días después, abdicó la Corona en su hijo Fernando.
En esta novela, la autora recupera, a través de los documentos de los archivos municipales y parroquiales, cómo se vivió esta situación
en el norte de Cáceres.

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