Malas rachas

Esta semana, en nuestro Grupo de Escritura Creativa de Facebook, propusimos el tema «Malas rachas». Este ha sido el relato ganador:

El hombre del tiempo había dicho por la radio que esa tarde habría unas leves rachas de viento en el noreste del país.
Ya eran las 3:45, el calor pegaba con fuerza, desde la cabina del camión podía ver las cortinas de flama ascendiendo por encima del asfalto, que pareíia fundirse con los 18 neumaticos del trailer.
Mientras ascendía por la serpenteante carretera de aquella vieja y erosionada serranía de oscuro tono ocre, la poca vegetación hacía difícil adivinar la direccion y fuerza del viento. Esto no era motivo de preocupación, pues la carga estaba bien asegurada solo por su propio peso, además de las esrlingas que le colocaron los operarios de carga en Bibao. Se trataba de una viga de hormigón armado de 24tns.
La ascension no es preocupante para este tipo de cargas, ahora, el descenso es otra historia. Hay que estar atento a cada centímetro de la carretera. En el primer descenso la cosa transcurrió más o menos normal. La siguiente ascensión empezo a ser preocupante, pues las rachas leves de viento no eran tan leves y a medida que llegabamos a la cima seguían aumentando su fuerza aunque no eran muy persistentes. Los coches de control tomaron distancia para el descenso y poco a poco yo iba aguantando los envites del viento, pero de pronto oí un chasquido en la parte trasera y el camión perdió la ayuda electrónica de frenado de gabarra. Solo necesitó unos segundos para tomar volocidad. Pude controlar por unos momentos el camión con los frenos manuales, pero cuando parecía que se paraba, una mala racha de viento que bajó pegado a la montaña hizo que la viga se inclinase hacia el lado del barranco haciendome perder adherencia y volviendo a tomar volocidad. Solo en un segundo y empujado por el instinto de supervivencia decidí que tenía que estrellar el camión en la parte interior de la siguiente curva, pero el viento volvió a arreciar escorando aún mas la viga haciendo derrapar la ruedas traseras del conjunto y, con esto, precipitándome barranco abajo de 350 metros. Perdí la cuenta de las vueltas de campana que dio el camion y hasta pude notar cuando se soltó la tractora de la gabarra, para después cuando llegué al final del aquel barranco me cayera encima aplastando la cabina que yo ocupaba.
Te preguntarás cómo pude sobrevivir a tan brutal accidente.
No lo hice.
Tío Braulio

TOMÁS ERPERROANDALUZ

malas-rachas

 

LO QUE PIENSA LA VIDA DE LAS MALAS RACHAS.
Consciente del pecado que desconoce, se pone de rodillas desde la comunión y habla: «Hola vida. Ya sabes por qué te hablo. ¿Me puedes escuchar?». En la habitación no hay nadie, así que no tiene que esperar ninguna respuesta. Está dispuesto a seguir hablando, pero una voz le interrumpe…»Hola, soy la VIDA». Se levanta asustado y busca la voz con la mirada. «No puedes verme -le dice-. No estoy entre las paredes, estoy dentro de ti.» ¿Cómo es posible? Se desnuda y palpa su piel, buscando una boca que nunca ha visto. «¡¿Dónde estás?!» -grita. Pero nadie habla. La puerta está cerrada, la ventana. El vecino molesto de arriba hoy no toca el instrumento musical. Hay un silencio sepulcral que dura unos segundos. «Estoy dentro de tu corazón. Pero aunque lo habras y te quites la vida para buscarme, jamás me encontrarás. Estoy adentro, muy adentro…Siéntate, no te arrodilles, y te escucharé». Se sienta en la única silla de la habitación y cierra los ojos.
«Me hablas porque has perdido el trabajo, no te entiendes con tu pareja, tu familia es muy distinta a ti y te sientes triste y solo. ¿Qué quieres que haga?»
«Quiero ser feliz, eso es todo»
«¿Totalmente feliz?»
«¿Cómo? ¡Pues claro! Nadie quiere ser feliz a medias.»
«Está bien. Te propongo un trato. Te daré un día entero de felicidad, lo que me pidas te lo daré, lo que tú quieras, pero después, morirás… Pero morirás feliz.»
«¡¿Qué?! ¡¿Por qué!? ¡Eso es injusto!»
«De acuerdo. Si no quieres cambiar el resto de tu vida por un día de felicidad, lo dejamos como está.»
«Pero entonces, ¿para qué apareces?»
«¡Para decirte que estás vivo! Para que ames, para que bailes, para que seas valiente, generoso, dichoso; para que crezcas, para que trabajes y descanses; para que emprendas el camino, disfrutes de la naturaleza y respetes a los animales; para que salgas ahora mismo de aquí y te metas en el rebaño que forma la gente, ya tendrás tiempo de salir para disfrutar de tu soledad…Quiero que salgas de aquí cagando leches y te mezcles entre la multitud, sé uno de ellos, piérdete en ellos, y deja que quejarte porque la próxima vez te daré un día completo de felicidad….»
Abrió la puerta en un segundo y dejó aislada, de un portazo, las malas rachas.

CARLOS TABOADA


Señor de los Espacios Infinitos.
Qué mala racha es haber nacido.

UN SEÑORITO


Cuando era joven, es decir, más de lo que lo soy ahora, mis malas rachas eran tan superficiales como tener dos o tres granos a un mismo tiempo en lo que se suponía que era una carita angelical que relucía con luz propia tras cada sonrisa, en especial por el brillo que aparecía entre diente y encía: qué seguridad en mi mismo, por dios santo. Siendo como era, y como aún todavía a regañadientes sigo siendo en pequeñas dosis con rollos como no poder evitar coger unas tijeras y mutilar el marco que debiera adornar lo que muchos ven como una tierna mirada, el pelo crece, solo que no lo dejo caer por mi frente. Reflejo de qué mierda, si en la vida no hay injusticias sino putadas, que sólo los niños hacen reproches y voy que no resuelvo, que no me sitúo ni me centro.
Hasta aquí y mañana llegamos y pido perdón por malgastar mi juventud con estúpidas inseguridades de todos los colores a cual más rosa y azul bebé. Existen pastillas para todo tipo de cosas, qué negocio, pero qué bien me hacen sentir.

MIGUEL HERNÁNDEZ


Más que una mala racha, es un catastrófico huracán de maldad.
Algunas noticias me sobrepasan, como que 10.000 niños refugiados hayan desaparecido en Europa. Como si no fuese suficiente horror la guerra o el cementerio del mar. ¿No son los niños el futuro, la esperanza, lo que está por venir? Merecemos extinguirnos.
10.000 niños.
Diez mil niños.
1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1 (veinte) +1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1 (cuarenta) +1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1 (sesenta) +1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1 (ochenta) +1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1 (cien) +1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1 (ciento veinte) +1+1…
Los llamo 1, el mismo nombre, escribo 122 nombres, ciento veintidos nombres, y paro porque se me cansa la mano, la vista, la razón,la paciencia, el corazón, las ganas, pero son 10.000 nombres, 10.000 vidas, diez mil niños.
La humanidad está muy enferma.

JEZABEL


Todos tenemos buenos y malos momentos en la vida . Los buenos se pasan rapido ,sin apenas darnos cuenta. O porque no los hemos disfrutado nada, y ya no podemos echarnos atras, o porque los hemos disfrutado demasiado y el tiempo corre que vuela. A veces ,parece que los malos momentos duran mas. Pero simplemente estan ahi, los arrastramos porque son mas duros, cuesta digerirlos, nos agobian , nos pueden, nos duelen en el alma. Y en ultimo lugar, estan las malas rachas , que son aquellas ventoleras, que te revuelven el pelo, te peinas, y te vuelves a despeinar. Te peinas, y vuelves a despeinar. Constantemente piensas en que momento va a terminar, porque realmente parece «la historia interminable».
En resumen ,las malas rachas ,igual que vienen se van . Pasa como cuando te preocupas los problemas : si no tiene solucion , para que preocuparte? Y si tiene solucion, ya la encontraras.
Yo aun estoy esperando que termine mi ultima mala racha, desde el 2009, pero creo que ya le queda menos .

MJ BENLLOCH


Tengo una mala racha, pero da igual . La gente me quiere. El mes pasado por fin me dieron mi hipoteca, con mis 45 tacos, y también un montón de papeles para firmar, que no entiende ni el tato.
Hasta aquí podríamos decir que ningún problema, quitando que acabaré de pagarla, con un poco de suerte, a los ochenta.
Resulta que mi novio de hace más de una década me dejo hace dos semanas por otro chico (de menor edad, por supuesto), pero me dijo que no me preocupara, que seguiríamos siendo amigos. Quiere probar sensaciones nuevas: chico-chica ya lo ha probado .
Se me ha muerto el canario, que prometí a nuestro hijo que lo llevaríamos al cole para compartir mascotas. Corre a la tienda a por uno. Nos estafaron los del banco con las preferentes. Acabo de perder el juicio contra ellos y encima he de pagar las costas. Para colmo, nuestro hijo no para de preguntar por el antiguo canario y por su súper padre.
Tengo el coche averiado… Pero eso si ,dentro de toda esta mala racha puedo sentirme afortunada. ¡¡¡El banco me ha concedido la hipoteca!!!

NURIA BERGUEN


El siervo del tiempo marcaba las 4:00 AM y aún no conciliaba el sueño. Parecía que ahora mismo empezaba la mala racha, ¡Dios sabía el día que me esperaba!… Así amaneció las 7:00 AM y mi sueño se durmió en el camino a mí.
Ya pegando el sol en mi rostro decidí tomar un baño para despertar de lo que no había dormido… Pero al cabrón del 11A tuvo la magnífica idea de jalarle al escusado. ¡Eso me hizo despertar!
Para variar, mi transporte paso antes de lo previsto, ya el conductor era nuevo y cortó ruta, eso me lo dijo Luis, el conductor que siempre opera esa ruta.
¡Ok! 1 hora tarde al trabajo, mi jefe entenderá… Esa mañana a mi jefe lo transfirieron a una sucursal nueva y ahora teniamos ¡JEFA! Feminista, por supuesto, caballeros…
-¡ORDOÑEZ! -Se dirigió a mí al verme entrar a la sala de juntas de cada puto lunes- ¿Una hora tarde? ¿Dónde cree usted que trabaja? ¡Tiene que haber un excelente escusa para su falta! -Todo en tono altivo, hediondo, prepotente. Ante toda la audiencia claro.
-¿Por dónde carajos quiere que empiece? -respondí.
Ese día comencé a a hacer lo que me gusta en mi actual trabajo.

JOSUE GONZÁLEZ


 

Son las 11:30 de la noche. Llego a casa después de quedar con una amiga para tomar algo al salir del trabajo. La casa me espera oscura y fría. Me preparo una bebida caliente para tomar mientras me relajo en el sofá. Enciendo el televisor y cambio un par de veces de canal. Cojo el móvil, me conecto a Internet y entro en la página web de contactos en la que estoy inscrita desde hace más de un año. Voy a mi perfil, abro el correo y miro los tres nuevos mensajes que tengo: «Hola, qué tal?», «Qué sonrisa tan bonita!» y un rollo que no acabo de leer. Salgo de la página web, desconecto los datos y me tomo la bebida mirando la tele sin escuchar lo que dicen, perdida en mis pensamientos: «sigue la MALA RACHA para mi corazón».

SUSANA AZABAL


Estaba y no estaba. Era y no era.
Solo sonidos. Apenas conciencia.
Tratando de comprender lo que pasaba. Aun aturdido,…eran todos sonidos.
Típico..!! . Hospital !
Pero .. por qué??. Con Quien ?. Que???.
El traqueteo insolente de una camilla me sacaba de mi insomnio inesperado , pero no veía nada.
Solo, palabras urgentes, voces cruzadas, instrucciones, advertencias, y … un sórdido ruido que salia de mi bolsillo, era el agónico pitido de mi móvil que me avisaba su inminente muerte si no lo ponía a cargar .
En ese momento caí en razón, de que si alguien quería comunicarse, saber como estaba, donde estaba,…¡¡ NO PODRÍA!!. ( que mala racha).
Empezaba a dilucidar lo que pasaba, aunque no recordaba nada.
Incertidumbre y pasividad. ¿ Qué me pasaba??
Y …por fin.!!. – » Tranquilo «- (una voz que me decía), – «Tranquilo, todo va ir bien, confíe en mí»-
No se por qué, pero le creí. Tal vez por la dulzura maternal de su tono de voz. Tal vez por que me di cuenta que era a lo único que `podía aferrarme.
Era…lo único real. No tenía a nadie que me pudiera llamar. Daba igual si me móvil funcionaba o no. Nadie..!! , nadie llamaría. ( Sí… es una- mala racha. ).
Pensé en morfina o en un fuerte analgésico. Algo que pudiera explicar por qué aun no despertaba. «Solo con mis instintos básicos»
» UN GRITO ENÉRGICO…!!». Era… » mi dulce voz». Pero… ya no sonaba complaciente y confiada.
-«Llévenlo YA..!, y colóquenle las vías urgente, …que se nos va»-
El traqueteo de la camilla aceleró, mi corazón también . Y como una premonición ,los pitidos de mi móvil avisando que pronto estaba su final …»también». ( Ninguna duda..!!, era una mala racha. ).
«Todas las manos», temblorosas, sudorosas y frías, de pronto desaparecieron. ¡¡Silencio absoluto !!.
Un inmenso vacío me embargó. Incertidumbre, desasosiego.Nada que me indicara si aun seguía acá.
» Afónico y agónico»…los últimos pitidos que supuraban desde la oscuridad de mi bolsillo avisando que era su último aliento.
( ¡¡De repente !!.. una mano cálida se posó sobre la mía, que me decía), – «Tranquilo»… ya lo peor pasó, todo va ir bien.-( ¡¡era mi dulce voz…!!). -Y ya he conectado tu móvil.-
(Por alguna extraña razón, tal vez una premonición , o por que era lo único real a que aferrarme…, tome su mano , como para que no se me escapara jamás, y le dije..)-… ¡¡ Y MI CORAZÓN TAMBIÉN !!

JULIO CESAR MOYA

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12 comentarios en «Malas rachas»

  1. Es la primera vez que voto, y voy a votar a Tomas Perro. Creo que ha sido muy descriptivo,aunque esto en relatos largos o novelas me cansa. Pero en este caso me ha hecho estar expectante hasta el final.

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